Sexo caliente de Boda
Segunda Parte
Ok, nos encontramos en el Gran día, ¿alguien se puso a ver a su alrededor el día de una Boda? Siempre hay de lo más variado y comúnmente están separados en sectores, es decir cada sector tiene una particularidad, y esa particularidad es innegable, de por sí hay una división invisible entre ellos, que luego de varias copas de más algunos se atreven a cruzar.
Miremos entonces el gran salón, en la mesa donde están sentados los novios se encuentran familiares y amigos muy cercanos, que son comúnmente los primeros en embriagarse ya que los meceros llevan el alcohol primero a ese lugar, en esa mesa a pesar de estar nuestros tortolitos es donde abundan las charlas de política, nietos, nombres posibles para esos futuros nietos y tradiciones familiares poco aceptadas, algunas veces y si tenemos suerte, reciben la visita de aquel primo lejano soltero y encantador, pero siempre termina ocurriendo algo que baja nuestra lívido, ya que como sea es el primero en poner su corbata en la cabeza y hacer un paso de country mal logrado o el que mire el escote de la novia de manera inapropiada.
Luego hacia la izquierda más aislada tenemos a las parejas que ya tienen hijos, comúnmente los aglomeran en un lugar ¿y por qué? Se preguntaran, fácil, los niños son molestos y ruidosos en especial cuando están excitados por el azúcar en sangre, y las luces cegadoras. Las charlas van desde la primera vez que eructaron hasta que lograron ir al baño solos. En la otra punta están los compañeros y compañeras de trabajos, en su mayoría solteros, este es el lugar interesante porque aquí podemos encontrar nuestro espécimen para el sexo caliente de boda, estos comúnmente se mueven como tiburones en el arrecife, saben hacerlo y están en busca de presas, tanto hombres como mujeres. En este grupo se encuentran las mujeres más agresivas las que darían todo por atrapar el ramo sin importar quien muera en el intento, puesto que su fin es único: luego del sexo caliente quieren la boda.
Y todo esto ocurre en una boda, ¿nunca lo notaron?
Sintió una agradable sensación en su mejilla, abrió los ojos con lentitud, aún no amanecía y el cuarto permanecía a oscuras, enfocó mejor su vista y pudo divisar la menuda figura de la chica junto a él parada, su largo cabello caía cual cascada sobre su costado y esos hermosos, hermosos ojos amatistas algo somnolientos estaban clavados en él con un brillo nunca antes visto, tal vez de ¿deseo?
-Darien- oyó la voz de su vecina suave y expectante.
-¿Qué haces aquí?- interrogó con voz ronca incorporándose para sentarse en la cama. -¿Sucede algo?- la chica solo negó y se acercó a él sentándose en el borde la cama.
-Rei… ¿qué… qué ha….. haces?-
-Shhh- lo calló con un suave dedo sobre sus labios. –No podía dormir, ¿te desperté verdad?-
El pelinegro solo sonrió y negó con su cabeza, le había costado concebir el sueño, luego de que en algún momento de la noche una frenada espectacular lo despertara y ahí recordó donde estaba, junto a ella, en su casa.
-Me gusta tenerte aquí- dijo con dejo de timidez la diseñadora. –me haces sentir segura…-
-Nada te pasará conmigo aquí, te lo prometo- soltó él impulsivamente mirándola con fijación, a través de las hendijas la luz comenzó a colarse, o tal vez era el reflejo de alguna luz de un vehículo, no importaba solo podía concentrarse en ella frente a él, con el cabello revuelto, esa escultural figura oculta tras las prendas holgadas, esa boca entreabierta que lo incitaba al pecado y esos ojos brujos, deberían prohibirle enseñar esos ojos con tanta soltura algún día causaría algún accidente.
Vio sus pequeñas manos jugar nerviosas sobre su regazo, extendió la suya y tomó una atrayendo la mirada de la chica, se acercó un poco a ella con una lentitud que hasta él le sorprendió, la proximidad de sus rostros era cada vez más corta logrando sentir sus alientos mezclándose.
-Rei perdóname- soltó él sin dejar de mirarla a los ojos.
-¿Por…. Por qué?-
-Por lo que voy a hacer- soltó desviando su mirada a su rojiza boca y sin mediar más apoyó sus labios contra los de la mujer frente a él, una electricidad lo recorrió, besarla era la sensación más maravillosa que jamás experimentó. Sintió como ella envolvía los brazos en su fuerte cuello al tiempo de enredar sus dedos en el negro y corto cabello del hombre, el pelinegro se echó hacia atrás llevándola con él, acomodándose la chica con ambas piernas a cada lado de la cintura masculina, el beso se volvió apasionado, con su lengua se abrió paso hacia el interior de la femenina boca, sus lenguas se encontraron en un húmedo y suave beso que se intensificaba con las mismas ganas masculinas, la oyó gemir dentro de su boca y su anatomía comenzó a reaccionar, acarició la suave piel de la diseñadora por debajo de la holgada camiseta logrando que esta vez sea él quien deje escapar un gruñido, con tortuosa lentitud ella se alejó de él tomando aire.
-Darien- lo llamó. –Hazlo…- dijo con voz entrecortada.
-¿Hacer qué hermosa?- interrogó perdido en esas caricias.
-Despertar….-
-¿Qué?-
Y como si un yunque marca ACME cayera sobre él fue el golpe que experimentó cuando recibió de lleno la mesa de luz junto a la cama tirando todo lo que estaba sobre ella, le tomó unos segundos reconocer donde se encontraba, suspiró era su habitación, bueno la habitación de la casa de su oxigenado amigo. Pasó una mano sobre su frente aún sudada, era oficial el mismo sueño de los últimos 5 días, esa mujer lo había vuelto loco, desde aquella noche que pasó en casa de la chica no había dejado de soñar con ella y la mayoría de los sueños terminaban justo en el mismo lugar que ahora.
Alejó de un brusco movimiento las sabanas quedando desnudo sobre la cama, con solo los bóxers con lo que acostumbraba dormir, miró hacia abajo, definitivamente una ducha de agua fría no vendría mal, aún su anatomía masculina no había logrado calmarse al parecer, se recostó de manera horizontal y cerró sus ojos.
-Enfríate- soltó como una orden. –Pareces un maldito adolescente, por dios enfríate…. Piensa piensa…. Andrew…. Andrew desnudo- con esa imagen era suficiente para que su "amigo" se fuera a dormir, pero al parecer la imagen de la pelinegra volvía una y otra vez. –Oxigenado en tanga… tanga roja-
-Bueno- oyó una voz masculina, al levantar su mirada y justo parado en la puerta un muy impresionado oxigenado lo miraba. –Creo que…. –
-¿Desde cuándo estas ahí?- gritó llevándose las sabanas revueltas hacia su cintura.
-Lo suficiente para oír que…. ¿fantaseas conmigo Darien?- una ceja se levantó con incredulidad.
-¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre?-
-Ahhhhh te estabas "enfriando"- dijo imitando las comillas. –Parece que anoche tuviste una fiesta agitada…. Contigo mismo- rio como lo hacía en el secundario, etapa que el pelinegro se había salteado, pero no era desconocido que todos utilizaban el "enfriamiento".
Enfriamiento: técnica muy utilizada por el sexo masculino, mayormente púberes calentones que solo piensan en sexo y no pueden tenerlo. Consiste en visualizar una imagen poco agradable en su cabeza para que todos los pensamientos dirigidos al sexo desaparezcan. NOTA: puede ser perjudicial descubrir que verdaderamente tu amigo SI te excita.
-Ya vamos Darien, me tienes que acompañar a hacer compras…. Y vístete… depravado.- soltó cerrando la puerta del cuarto.
Darien se quedó pensativo unos segundos y se dispuso a ponerse de pie, no dándose cuanta que cuando tiró todo de la mesa de luz eso incluía la lámpara con la que se tropezó estrellándose contra el ropero.
-¡Ten cuidado con la lámpara!- oyó del otro lado de la puerta, como siempre: tarde.
Cloth's on fire una semana antes del Gran día
Todo era un caos, sí lo era aún no había elegido vestido para el gran día de sus amigos y solo quedaba una semana, tiempo muy muy repito muy corto en tema de mujeres que además son damas de honor. Gracias al Kami Makoto no era de las novias que querían que sus damas de honor vistieran igual, debían respetar la gama del negro, pero con algún que otro detalle que personalizara el vestido. Tan ocupada estaba que hacía ya más de una semana que no veía a Andrew… ni a él. Suspiró como siempre que pensaba en Darien en los últimos días, debía admitir que la velada en su casa había sido agradable de una manera…. ¿agradable? En fin, salió abruptamente de sus pensamientos cuando los gritos de su asistente llegaron a sus oídos, se estaba convirtiendo en toda una profesional ignorando la voz de Mina, gran logro ¿no?
-Rei, ¿te gusta este vestido?- interrogó con una gran sonrisa.
-Claro, yo lo hice- respondió de la misma manera. –Se te verá hermoso Mina, llévalo.-
-Gracias Rei, descuéntamelo del sueldo ¿sí?- informó la chica mientras se ponía frente al espejo con el vestido sobre ella.
-Claro que no amiga, no seas tonta- negó la pelinegra. –Llévalo- ofreció atrayendo la atención de la rubia.
-Pero Rei… estás perdiendo una venta-
-No amiga, a nadie se le vería tan bien y sería un crimen que tu chico no te viera en él.- dijo esto último con una gran sonrisa que contagió a su asistente que no tardó en abalanzarse sobre ella y abrazarla tan fuerte que casi le quiebra la cintura.
-¡Gracias jefecita!- exclamó chillando como acostumbraba cada vez que estaba feliz, su amiga no pudo hacer más que reírse ante tanta efusividad.
-Hola señoritas- la voz familiar las sacó del momento, el peliplatinado se acercaba con una sonrisa encantadora en su rostro, Mina no tardó de colgarse en su cuello y llenar de pequeños besos mariposa su bronceado rostro.
-Hola osita- la saludó con ternura, en este punto Rei y ustedes también se preguntaba ¿osita? Bueno sí, osita, los novios se ponen apodos estúpidos es una especia de clausula contractual tácita. –Hola Rei- la saludó con amabilidad a lo que la aludida levantó su mano respondiendo el saludo devolviéndolo con una sonrisa, la segunda en escala de Darien, que claro nuestra chica desconocía que él llevaba, la sonrisa "amable".
-Malakito ya lo pensé llevaré un accesorio de un color debemos combinarlo con tu corbata así serás oficialmente mi pareja.- hablaba emocionada mientras él solo asentía. Por un instante la diseñadora sintió envidia, hacía cuanto ella no se comportaba así como una mujer enamorada, era hora de repasar su vacía vida amorosa, la imagen de un cierto pelinegro americano se cruzó en su mente, no pudo evitar pensar cómo se verían juntos se ruborizó sin notarlo, nunca nadie había logrado que ella se ruborice tanto, sonrió y sacudió su cabeza. La asistente como el guardia salieron del lugar entre risas y comentarios poco coherentes que no llegó a oír bien.
Oyó la campanilla de la puerta y divisó entrando a la única persona que no quería ver el día de hoy.
-Hola muñeca- la saludó besando su mejilla con ternura. –No devolviste mis llamadas, y si no me aparecía dudo que tu lo hicieras- habló con cierto reproche en su voz y clavando sus ojos azules en ella. -¿Vas a decir algo Rei?-
-Hola Seiya- saludó al fin agotada. –Lo lamento estuve muy agitada, con esto de la boda y el vestido de Mako...- comenzó a explicar.
-Rei- la interrumpió con semblante serio. –Quería saber si ya tienes una respuesta a lo que te propuse- finalizó directo, después de todo odiaba dar vueltas para lograr averiguar lo que quería, la pelinegra se quedó en silencio unos segundos y luego negó con su cabeza.
-Lo siento, aun no lo tengo decidido, no es fácil Seiya- comenzó a hablar cuando notó que su casi proyecto de novio se irritaba.
-Rei dime la verdad.- lanzó con rudeza. -¿Qué sientes por mi?- la chica solo rogaba no tener que responder a aquello porque sinceramente no sabía cómo, pero no tuve que hacerlo pues que el hombre siguió hablando. -¿Hay acaso alguien más?- interrogó con algo de inseguridad.
-"Sí exactamente". –No Seiya no es eso, es solo que tengo mis tiempos.- ni ella misma se creía eso, algo en su interior había cambiado, esa inseguridad que la atormentaba poco a poco se fue calmando y todo eso fue gracias a él, a esas palabras tan sencillas como "creo en ti Hino", desde esa noche lo descubrió, algo le ocurría con el amigo de su vecino, una atracción innegable y ya casi insostenible, no era justo para ella ni para Seiya sentirse así, pero simplemente no podía evitarlo y por alguna razón tampoco quería dejarlo pasar.
-Lo lamento es solo que por un segundo temí que alguien se haya cruzado en tu camino y haya puesto en duda lo que sientes por mí, por esta relación.-
-"Siempre tuve dudas, pero ahora es diferente ahora creo estar segura…". –Dame tiempo- finalizó. El chico se sentó delante de ella en una de las sillas altas y la observó unos instantes antes de poner una mano sobre su mejilla acariciándola.
-Mira, ¿Qué te parece si vamos a la boda de Andrew juntos?- preguntó y al ver que ella iba a protestar se apresuró. –Nos hará bien distraernos y olvidar un poco las presiones que tenemos cada uno, además será solo una noche en que podemos divertirnos como antes.- propuso de manera encantadora, tal vez era lo que necesitaba centrarse en ella y él, después de todo eso debía ser así, aunque no pudo evitar pensar que a la boda asistiría Darien y por un instante sintió esas ganas en el pecho de verlo, casi insoportables. -¿Rei?- la llamó captando la atención de la chica que sin duda estaba lejos de allí.
-Eh….sssi…. si, está bien- aceptó al fin. "¿Por qué demonios lo hiciste?".
Noche anterior a la Boda
Makoto se encontraba sentada en la sala al tiempo que bebía un té de hierbas que Rei había preparado especialmente para ella y sus nervios, esa noche dormiría en casa de su amiga, el hecho de tener a su novio al lado la llenaba de ansiedad si bien es cierto que los novios no pueden verse la noche anterior a la boda sus ganas de besarlo y estar junto a él eran insoportables, pero al fin y al cabo serían solo unas horas, habían pasado más tiempo separados en el pasado, pero esa noche era especial, las estrellas brillaban de manera particular y el viento frío daba el escenario perfecto para dormir juntos observando el cielo nocturno.
-Vamos Rei, ven- la llamó Mina mientras entraba a la sala para tomar asiento junto a la pelicastaña, esa noche sería de chicas, pero esta vez no habría alcohol de por medio, no solo porque Mako estaba embarazada, sino porque sabían muy bien que los tragos atentaban contra la piel y sin duda querían estar esplendidas para el Gran Día.
-Aquí estoy- llegó la dueña de la casa junto a un delicioso pastel de chocolate que compraron en la misma pastelería de siempre. -¿Cómo te sientes Mako?-
-Bien, aunque algo nerviosa…- respondió mientras mordía su labio inferior.- Estoy tratando de no morder mis uñas, pero es francamente imposible.-
-Ay amiga tranquila, es solo el día de tu boda, tu única boda, con el hombre que amas- dijo la pelinegra de manera maliciosa a sabiendas de que sus palabras eran duras y cargadas de emoción.
-Yo solo pienso en el sexo caliente de boda que tendré mañana- soltó Minako al tiempo que se metía una gran cucharada de pastel a su boda.
-¿Sexo caliente de qué?- interrogó la diseñadora sintiéndose perdida, realmente había escuchado y practicado muchos tipos de sexo, en la playa, en el auto, en la oficina, pero este era nuevo.
-De boda chicas- explicó la rubia con cara obvia.
-¿Y qué es eso?- preguntó por fin la ojiverde.
-Lo explicamos al principio del capítulo anterior y este y es lo que planeo hacer con Malakito en medio de la ceremonia- gritó entusiasmada.
-Mina es el día de mi boda te pido por favor, o más bien ruego que no hagas nada loco ni estúpido ni… nada a lo Minako-
-Tranquila, tranquila… seguro Andrew lo arruinará antes que yo, gracias al Kami él también va así no soy la única que haga estupideces.- rió tontamente al tiempo que sacaba el esmalte rojo intenso que había comprado hacía ya algún tiempo para este día.
-Rei- la llamó la pelicastaña mientras cortaba pastel. -¿Decidiste con quien ir al final?- finalizó temerosa, rogaba que en algún momento Darien se haya armado de valor y la haya invitado, solo rogaba que así sea.
-Sí, iré con Seiya- soltó mientras se llenaba la boca de comida, acción que repetía siempre que no quería hablar de algo.
-¿Y Darien?- interrogó la rubia.
-¿Qué hay con él?- contraatacó intentando no sentirse nerviosa, ¿por qué cada vez que lo nombraban sentía esas mariposas en el estómago y sólo quería verlo? Se sentía una adolescente estúpida.
-¿Por qué no fuiste con él?- dijo Mina con toda la naturalidad, es que sí era así de fácil, pero ¿por qué no lo pensó antes? De acuerdo sí lo pensó, es solo que no se animó a invitarlo, pero él tampoco lo hizo así que eso la hacía sentirse menos dudosa. –Rei, te estoy hablando. –insistió la asistente. –Él esta solo aquí no conoce a nadie podrías haberlo hecho además ustedes dos quedan súper híper archi dulces juntos-
-¿Súper… híper… qué?- Makoto se encontraba perdida otra vez, sacudió su cabeza y tomó las riendas. –si quieres ir con Seiya por mi está bien, de todas maneras es tu cita no la nuestra.- psicología inversa ¿lo ven?
-No es que quería ir con él, solo…. No pude decir que no, me cuesta decir que no- intentó defenderse la amatista mientras se cruzaba de brazos y se hundía en el sillón. –Ya déjenme… dejaré a Seiya luego de la boda.- soltó sorprendiendo a sus amigas.
-¿Qué?- interrogó la rubia no pudiendo creer lo que oía, al fin su amiga se liberaría, y al fin correría a los brazos que eran correctos, desde esa primera vez que los vio juntos en la cocina de Andrew, el destino los unió y ya no los separaría, sonrió para sí, "hay que ayudar un poco al destino, aquí está la celestina".
-Genial…- murmuró Makoto sonriendo disimuladamente mientras tomaba de su taza de té.
-¿Por qué te decidiste?- siguió la conversación Minako con un destello de complicidad en sus ojos que solo Makoto compartía con ella en ese momento.
-Por nada en especial… solo porque digamos creo en mí- finalizó con aire de misterio.
Algunas horas antes de la boda
El jardín estaba hermosamente decorado, un gran prado de color verde se extendía inmensamente, adornado por farolas que comenzaban a encenderse ya que el sol se ocultaba en el horizonte, bancas de época y en el centro una gran carpa blanca con pisos de madera, mesas cubiertas por manteles blancos, al igual que las sillas que incluían un lazo negro que las rodeaba, el centro de mesa era una exquisita combinación de flores y cintas en la gama elegida, era allí donde los invitados accederían una vez de finalizada la ceremonia que se llevaría a cabo en otro extremo. Una alfombra blanca se extendía desde la entrada del jardín hasta el atrio decorado con sencillas flores blancas y cremas, jazmines, margaritas, orquídeas, hacia ambos lados de la alfombra se encontraban varios bancos de madera alargados también decorados en su respaldo por algunos tocados de flores, los invitados comenzaban a llegar e iban sentándose cada uno en el lado que les correspondía, el juez había llegado ya hacia un rato y se disponía a platicar animadamente con el padre del nervioso novio que aun no hacia acto de presencia.
La hermosa amatista se encontraba llevando una percha y una funda bastante grande hacia la zona de vestuario de Andrew, ya que la de la novia y las damas de honor estaban dentro de una casona antigua al otro extremo para evitar que se crucen. La mujer pelinegra estaba radiante, llevaba un vestido color negro tornasolado sin mangas, bastante ceñido hasta la cintura donde se abría en forma de campana y terminaba poco más arriba de sus rodillas, el cabello estaba suelto completamente hacia un lado mientras que del otro un broche de un violeta intenso decorado con plata en forma de flor sostenía el sedoso cabello ébano, los exquisitos tacones elegidos para la ocasión clásicos y a la vez con un toque personalizado daban el toque justo a esas largas piernas que se llevaron todas las miradas. Llegó a la entrada del vestuario y respiró.
-¿Andy?- lo llamó.
Andrew salió del cuarto vistiendo un traje de color negro muy elegante con la corbata a tono y camisa blanca, al levantar su vista se encontró con la hermosa pelinegra y no pudo evitar sonreírle.
-¿Y cómo me veo?- le preguntó a la chica mientras giraba graciosamente. Rei solo lo miró de arriba abajo, con cara de duda.
-Bien… pero ya quítate eso Andrew por Dios- dijo al mismo tiempo que lo señalaba de manera seria. –Yo le hice el vestido a mi mejor amiga y no dejaré que arruines el gran día usando eso, mejor… ponte este- dijo al tiempo que quitaba la elegante prenda de la funda color verde, un esmoquin increíble con mucho mas estilo. –No dejaré que mi mejor amigo se case sin un Hugo Boss- la mirada de Andrew se iluminó, a pesar de que la conocía hace ya muchos años, ella no dejaba de sorprenderlo, y sabía que algo planeado tendría para él.
-Eres increíble Rei Hino y serás la dama de honor más bella de todas, de verdad te quiero- respondió el muchacho tomando el traje y atrayéndolo hacia él para abrazarla y depositar un tierno beso sobre su frente.
-Lo sé, después de Mako fui lo mejor que te paso en la vida- bromeó con intención, ya que si se dejaba llevar las lágrimas de emoción que llevaba conteniendo durante todo el día saldrían arruinando su maquillaje. –Estoy feliz por ti.- dijo al tiempo que se separaran.
-Iré a cambiarme hermosa- saludó a su amiga e ingresó al vestuario.
Rei se quedó pensativa unos instantes para luego decidir que sus piernas debían moverse, pero al voltear se topó contra un imponente y musculoso pecho envuelto en el más sofisticado traje y el olor a la colonia masculina que la envolvía lográndola marear.
-Hola Rei- saludó al fin el hombre, la chica solo enfocó su mirada en el rostro del más apuesto americano que conocía, Darien Shields.
-Hola Darien- articuló al fin.
-Te ves…. Ves…. Realmente bien- soltó el pelinegro embelesado, la había visto parada de espaldas y solo pudo contener el aliento, examinó cada centímetro de su piel y solo podía pensar en lo que sería acariciar esa perfecta piel por debajo del vestido, pero cuando consiguió verla de frente, ese fue el momento en que su corazón quería escapar de su pecho, sencillamente nunca había visto una mujer más hermosa, sencillamente nunca se había sentido así, sencillamente se estaba enamorando de Rei Hino, sólo que aún no lo sabía.
-Tú también- devolvió el cumplido la chica bajando la mirada al tiempo que sus mejillas se encendían, como siempre que pensaba en él. Ambos se quedaron en silencio unos instantes disfrutando uno del otro, lejos de sentirse incómodos comenzaron un análisis minucioso y no quería ser interrumpidos, sin embargo…
-Rei- oyó una voz que la llamaba a lo lejos, era la voz de un hombre, pero no podía dejar de mirar al pelinegro frente a ella, con ese traje negro, camisa gris, la perfecta corbata en tonos grisáceos, era simplemente maravilloso. Por su lado el pelinegro rogaba que no la encuentren que no la alejaran de él, simplemente que ella se quedara cerca de él. –Rei- la voz volvió a insistir pero estaba vez estaba más cerca, la pelinegra rompió el intercambio de miradas y volteó a ver al que reclamaba su atención.
-Seiya- pronunció su nombre como pocas veces lo había hecho, con un deje de cansancio y desilusión que no pasó desapercibido por ninguno de los hombres que se batían en una batalla de miradas, parecía que ni uno ni otro cedería hasta que una cuarta persona se unió.
-Chicos- llamó Mina.- Vamos ya todo está por empezar, vamos Rei, Darien tu también, debemos entrar juntos.- insistió logrando que momentáneamente dejaran de lado su rivalidad.
La ceremonia comenzó unos minutos después, el paisaje era simplemente perfecto, y el clima ayudaba notablemente, a pesar de estar finalizando el otoño gozaban de una temperatura cálida, y la orquesta comenzó a sonar y con ella el lento caminar de las dos damas de honor que se veían sencillamente hermosas, Rei había escogido accesorios en violeta, el color de su broche, y Mina optó por el naranja pastel, claro que la corbata de su acompañante también lo era dándole un toque extraño en combinación con su cabellera plateada.
Y luego estaba la novia, simplemente hermosa, optó por llevar el cabello suelto en una media cola, con un hermoso tocado de flores, su cabello ondulado caía como cascada sobre su espalda, y algunos mechones traviesos sobre su cara enmarcándola, el maquillaje natural y un vestido digno de pasarela, no era blanco inmaculado sino más bien marfil, muy sencillo pero exquisito, mangas que caían sobre sus hombros, escote profundo tanto en su pecho como en su espalda, debajo del busto una faja color negra razada y un decorado en la misma con pequeñas piedras, el vestido caía haciendo la tela suaves pliegues disimulando su vientre, hasta sus pies donde vestía unas zapatillas marfil con pequeños destellos en negro no muy altas, definitivamente hicieron un buen trabajo. Makoto avanzaba segura sin quitar la mirada de su futuro esposo quien solo la mirada embelesado, sentía que sus manos le temblaban gracias a dios tenía en ellas el ramo, puesto que si no, no sabría que hacer con ellas.
Los minutos transcurrieron normalmente, el juez que los casaría se dio el lujo de bromear acerca del control anticonceptivo y cómo chicos grandes deberían saberlo logrando que la pelicastaña se sonroje hasta la cabeza. En el momento de poner los anillos, parece que la retención de líquidos jugó contra los finos y hermosos dedos de la pelicastaña que simplemente parecía tener la mano del increíble Hulk haciendo algo tortuoso el paso de la alianza, por su lado parecía ser que Andrew suda cuando está nervioso y eso se noto en sus manos, que Mako soltaba por momentos muy disimuladamente para limpiarse en su vestido.
Y así de pasar a ser simples novios que se aman pasaron a ser marido y mujer que se aman, solo que ahora se adicionaba un papel que lo oficializaba, más que felices luego del fogoso beso que Darien tuvo que cortar golpeando la espalda de Andrew para que se ubique en el lugar que estaba comenzaron a caminar por el pasillo hasta la entrada para ser saludados.
-Ayyyy puuuuwwww- Mina no dejaba de sonar su nariz de manera ruidosa. –Se casaron- chillaba con lágrimas al tiempo que la pelinegra detrás de ella solo tenía miles de gotitas en su cabeza.
-Mina por Kami contrólate. – hablaba entre dientes la diseñadora muy conocida por no gustarle los escándalos en público.
-Ayyyy…. Es que… es tan… tan…. Yo- soltó al fin golpeando sus caderas.- Me súper vi ahí Rei, con Malakito fue como una premondición-
-Premonición- corrigió su amiga.
-Por eso premondición- afirmó mientras comenzaba a rascarse su cuello de manera desesperada llamando la atención de Darien que estaba junto a Mina, mientras que en compañía de la pelinegra estaba el Sr. Furuhata, el único hombre hasta el momento normal.
-¿Qué tienes Mina?- interrogó confuso el pelinegro que de vez en cuando desviaba su mirada hacia la otra dama de honor que no dejaba de maravillarlo.
-Me pica, creo que el collar me da alergia- dijo al tiempo que estiraba el collar de perlas, lástima que fue demasiado haciendo que este explote y las perlas vuelen por los aires para luego ser regadas en el suelo. –Kami- llegó a decir para luego llevarse su mano a su boca.
Lamentablemente las personas no se percataron de esto empezando a caer en efecto nomino, la primera en caer fue la abuelita de Andrew, la esposa del difunto Eugene, el tema es que la viejita pesaba unos 100 kg y al intentar el padre de Andrew la caída también él fue arrastrado, claro que Darien fue a socorrerlo evitando un desastre mayor, al percatarse de la caída Rei intento acercarse a la señorita pisando tres perlas que la llevaron sobre Mina que a su vez para evitar la caída al suelo se tomo del cinturón de Malakito que se abrió dejando al descubierto un muy buen dotado guardia enfundado en bóxers de ositos.
-Aun los compra mi mama- rio tontamente mientras llevaba una mano tras su cabeza ante las miradas desconcertados de los presentes.
Tanto escándalo hizo que la novia girara su cabeza para ver lo que ocurría al tiempo que Andrew la atraía para darle un beso, cosa que la desestabilizó y la hizo marearse, al recordar que era su esposa y llevaba a sus hijos, el oxigenado intento atraerla hacia él en un brusco movimiento que termino con un ojo negro del camarógrafo quien se impacto con el codo del rubio que no dejaba de dar directivas.
-Papa levanta a la abuela, te dije que deberías traer a Greenpeace, Mina no hagas eso aquí, dijiste que esperarías al baño.-
-Hijo es tu abuelita.- decía mientras se ponía rojo del esfuerzo.
-Andrew- lo llamó una Makoto consternada para luego comenzar a reír, de la manera que solo ella sabía hacerlo dejando maravillados a todos los presentes. –Mientras mas desastrosa la boda, más años de felicidad.- finalizó abrazando a Andrew y besándolo largamente. Definitivamente muchacho te llevaste a una mujer increíble.
Al final entre trastabillar bastante lograron llegar al lugar donde sería el agasajo, los novios entraron con una hermosa canción interpretada por Pavarotti, elegida por Makoto claro está, bailaron el vals ni bien llegaron sacando a relucir un muy buen bailarín en el rubio, luego fue el turno de Motoki para bailar con su ya oficial nuera, mientras que Andrew sacaba a bailar a Rei y Mina, Amy y los demás esperaban su turno.
-Estoy muy feliz por ustedes mi querida Makoto- dijo con sinceridad el padre de su esposo y visiblemente emocionado. –Nunca vi a mi hijo tan feliz- añadió mientras besaba la frente de la chica en un gesto paternal.
Luego de cambiar parejas tocó el turno a Mina y a Darien para bailar, el pobre hombre terminó con un pie adolorido luego que un tacón de 10 cm se clave en él.
-Ay Darien que bien bailas- animada la rubia mientras daba vueltas y vueltas.
-Mina me mareas- la asistente solo sonrió y lo apretó un poco más hacia ella, buscando su objetivo y lo localizó a lo lejos la diseñadora bailando con ese basquetbolista molesto, con grandes giros llegó junto a la pareja que estaba callada.
-¡Chicos, hola, hola chicos!- saludo animadamente.- Ay cambiemos de pareja Rei, quiero bailar con una estrella- dicho esto prácticamente arranco a la pelinegra de los brazos de su proyecto de novio al tiempo que la empujaba sobre Darien. –Vamos Seiya muévete- hablaba mientras con más giros se lo llevaba perdido entre la multitud.
La pareja de pelinegros solo sonrió en silencio al tiempo que comenzaban a moverse al ritmo de la música.
-Te ves hermosa- dijo con voz suave buscando su mirada, la sangre de la chica no tardó en acumularse en sus mejillas.
-Tú… tú también te ves bien- respondió sonriendo al tiempo que arrugaba su nariz, estaba avergonzada, definitivamente Rei evitaría ciertos gestos de saber que el publicista los conocía y descifraba a la perfección.
-Tenía muchas ganas de verte, no sabes cuánto- soltó el pelinegro para luego tensarse, esa frase era demasiado desesperada, pero así se sentía, y si la chica no contestaba rápido… fin de juego.
-Yo también tenía ganas de verte.- admitió con cierto temblor en voz y no pudiendo evitar regañarse mentalmente, ¿por qué actuaba tan insegura? Quedaron en silencio contemplándose hasta que un estrepitoso ruido los sacó de su trance.
-Mina- gritó una voz al otro lado del salón, es que la chica entre vuelta y vuelta termino cayendo sobre una mesa tirando todo a su paso.
-Estoy bien gente, estoy bien- decía mientras se ponía de pie y acomodaba su vestido. –Sigan bailando- rio mientras buscaba a su guardia que la miraba preocupado.
-¿Estás bien mi amor?- se acercó observándola con cuidado.
-Sí, osito bombón- respondió la chica mientras el peliplateado quitaba trozos de vidrios de su cabello.
La noche trascurrió entre bromas, caídas, ebrios que bailaban sobre la mesa, una muy reñida guerra de miradas entre ciertos pelinegros que oportunamente estaban en mesas separadas, con la excusa que confirmó tarde quedó separado de Rei, Mina y claro los padrinos quedando éstos en la mesa junto a la de los novios. Al fin llegó el tan esperado momento del brindis. Definitivamente el momento protagónico por excelencia, luego de las muy emocionantes palabras del padre del novio y de su amigo americano tocó el turno a las damas de honor, la pelinegra se puso de pie levantando su copa y mirando a la feliz pareja.
-¿Qué decir acerca de estas dos personas que ellos ya no sepan?- comenzó.- Más que mis amigos, son mi familia, mi única familia. A Andrew lo conozco desde hace ya muchos años, demasiados como para decir cuántos, con él pasamos los mejores momentos de nuestra infancia y también los más duros, siempre juntos.- Andrew solo asentía mientras las lágrimas se asomaban en sus ojos, no iba a llorar pero realmente le costaba. –En una de nuestras tantas charlas él me describió a su mujer perfecta, y ésta curiosamente apareció una calurosa noche de verano frente a sus ojos, para luego ir al hospital- los presentes rieron, la mayoría conocía la historia y era fácil imaginarlo.- cuando era niña. –habló dirigiendo su mirada a la castaña que la miraba de la misma manera, con amor, devoción y sobre todo admiración, es simple ellas se admiraban. –Siempre quise tener una hermana, y si bien mis padres no me la dieron si lo hizo la vida y eso es lo que Makoto es para mí, mi amiga, mi hermana y sobre todo mi ejemplo a seguir, levantemos nuestras copas por mis mejores amigos, por Makoto y Andrew-
-Por Makoto y Andrew- repitieron todos mientras los novios le sonreirán a su amiga.
-Me toca- una voz alegre se oyó mientras una hermosa rubia se ponía de pie atrayendo las miradas masculinas.-Yo soy Minako- se presentó.- Y voy a hacer mi brindis, que de seguro no será tan emotivo como el de mi jefa aquí.- dijo señalando con un gesto a la pelinegra que sonreía negando con su cabeza, definitivamente la rubia se superaba cada día. -¿Me están filmando? Toma este perfil que es el mejor.- decía mientras se ponía de lado.- Ahora sí, Mako, Andy no hace mucho los conozco, pero los conocí estando juntos, es decir ya eran novios, antes no estaba por aquí, pero los conocí así.- y el palabrería innecesario comenzó.-El día que los vi juntos descubrí que no hay una persona mejor para ustedes, es decir son el uno para el otro.- los aludidos se emocionaron ante las palabras mirándose con amor.- Digo nadie toleraría a Mako como Andrew, tiene un complejo de carcelera increíble.- y "la cara" hizo presencia en la novia.- No sabe cocinar, a penas si puede tender su cama, no tiene tacto y definitivamente lleva el rol masculino de la relación.- a todo esto el rubio solo reía por lo bajo, de seguro su novia estaba molesta, pero lo dicho por Mina era gracioso y…. muy cierto. –Y Andy.- se dirigió a él con un brillo especial que hizo que la sonrisa del oxigenado se borre.-bueno realmente estabas condenado al fracaso amoroso si no fuera por ella, tardas en arreglarle el doble que cualquier mujer promedio, pasan al menos dos horas cada quince días tiñendo tu cabello.- las risas no se hicieron esperar y la vergüenza en Andrew menos.
-¡Qué soy rubio natural!-
-En fin Andy. –continuó la asistente.-Como dije no hay nadie mejor para el otro que ustedes dos, es decir Mako para Andy y Andy para Mako, o sea los que se casaron, o sea ustedes, por eso levanto mi copa.- dijo al tiempo que todos la imitaban en un gesto perplejo en sus rostros.- Por Makoto y Andrew-
-Por Makoto y Andrew- repitieron los presentes.
-¡Y por un sexo caliente de boda memorable!- agregó feliz la rubia al tiempo que un silencio invadía el lugar, hasta que desde una esquina alguien aplaudió, era esos momentos en que no sabes que hacer, lo mejor es que alguien inicie un aplauso y así lo hicieron todos.
La noche continuó con bailes, Mina se ofreció a hacer un paso que todos pudieran seguir y así lograr una coreografía, llamado "el paso del perrito rengo" que consistía en saltar en una pierna mientras que por alguna razón agitabas los brazos como queriendo tomar vuelo, nadie lo hizo bien según ella, salvo la doctora Amy que le ponía actitud según la rubia. En algún momento de la noche la diseñadora se las arregló para alejarse del lugar, Seiya ni lo notaría ya que estaba rodeado de hombres y mujeres que lo reconocieron y hablaban sobre los próximos partidos de la temporada y las posibles estadísticas. Suspiró largamente mientras se abrazaba a sí misma, el viento frío hizo que un escalofríos recorriera su cuerpo, sintió como una pesada chaqueta se posaba en sus hombros, volteó a ver de quien se trataba y ahí estaba el galán por excelencia.
-Te vi salir y supuse que tendrías frío- habló con suavidad volteando para irse.
-No, espera Darien- lo detuvo.
-No quiero molestar, solo no quería que te enfermes-
-Quédate- habló ella con una sonrisa haciendo que él se pare junto a la diseñadora. –Es una noche maravillosa- suspiró la chica cerrando sus ojos, él solo se dispuso a contemplarla, se veía realmente bien con la luz de la luna iluminando su blanca piel.
-Maravillosa…- repitió él no bien refiriéndose a la noche, sino a la mujer frente a él. –Oye Rei- la llamó captando su atención.-Mira el hecho es que… yo quería… verás…-
-¿Qué Darien?-
-Es que no sé si es mucho atrevimiento, la verdad…- seguía tartamudeando.
-Darien, al grano- dijo mientras dejaba escapar una risita.
-Si te gustaría ir a cabalgar uno de estos días, conozco un lugar- al fin articuló, realmente tomó por sorpresa a la pelinegra, la estaba invitando a ¿una cita? Tenía que hablar "habla Rei", pero y qué tal si hacia algo estúpido y lo espantaba, "habla Rei".
El pelinegro se quedó helado su pecho en encogió, tal vez ella lo había interpretado mal, aunque la interpretación exacta seria, sí te estoy invitando a salir en una cita, tal vez la relación con el lacio definitivo no estaba tan muerta como él creía y ahora había arruinado la única oportunidad para ser su amigo.
-Rei- la llamó su amiga pelicastaña- Voy a arrojar el ramo amiga, vamos- ambos se miraron incómodos y se dirigieron a la carpa quedando Darien detrás de ella maldiciendo su suerte.
Ya en el lugar un séquito de mujeres desesperadas esperaban por atrapar el famoso ramo que las guiaría hacia el altar.
-Bueno chicas a la cuenta de uno… de dos… y tres- gritó Makoto emocionada al tiempo que lanzaba el ramo por sobre su cabeza.
Y como una fuerza magnética el ramo se dirigía directamente a la pelinegra que solo elevó sus brazos, pero como todo momento en cámara lenta pasó por entre sus ojos una Mina que saltó cual felino para interceptar el ramo, al tiempo que otras tres mujeres lo hacían, Rei solo se atinó a agacharse y cubrir su cabeza y ahí…. El desastre.
Osaka, Japón, una fiesta de bodas se llevaba a cabo, la novia acaba de lanzar el ramo y de repente… el desastre, sí digno de "los videos más asombrosos del mundo", las cuatro mujeres se chocaron en el aire, pero Mina logró hacer la posición de "la flor de loto" al tiempo que la combinada con "el gatito agazapado" logrando sostener… en su boca ¡el ramo!
-¡Sí!- gritó levantando el ramo cual cinturón de lucha y mostrándosela a las presentes.- Para que lo veas Kaho Azikura- y lo refregó en la mujer que casi, digo casi logra obtener el tan preciado tesoro.
La fiesta al fin llegaba a su fin, claro está que la hermosa rubia no iba a permitir que la noche termine sin su sexo caliente de bodas, y así arrastró a su Malakito hacia la arbolada claro que con una frazada para que no se enfríe su trasero. Los novios se dirigieron a su mini luna de miel en un hotel cinco estrellas donde los esperaba la suite nupcial para su primera noche como marido y mujer, solo se quedarían unos días puesto que debían continuar con sus labores y aplazarían el viaje para cuando sus bebes nacieran.
Casa de Rei
Un auto deportivo último modelo se detuvo frente a la puerta de la casa de la diseñadora.
-Bien Rei, aquí estamos aun no entiendo por qué no quisiste venir conmigo al hotel- dijo el hombre mientras se retiraba el cinturón de seguridad para voltear a verla y acercarse a ella. -Claro que aún puedo quedarme aquí- susurró mientras acercaba su boca a los labios de la chica.
-Seiya- la interrumpió ella poniendo ambas manos en el pecho del hombre para alejarlo. –Creo que lo mejor será dejar las cosas aquí- lo dijo, directa y sin preámbulos ambos eran así y no tenía sentido dilatar lo que ambos ya sabían estaba sentenciado, se removió incómodo y su mirada denotó confusión.
-Está bien estas cansada, mañana hablamos-
-No lo creo.- negó ella en voz baja.
-Rei dime qué demonios pasa ¿acaso que crees que soy ciego? Esta noche estuviste ausente y cada vez que podías tu mirada se desviaba a donde estaba ese americano.- al fin lo escupió, eso que tanto le molestaba que lo llenaba de celos. –Rei sé sincera conmigo…- pidió al fin.
-Me pides que sea sincera cuando fuiste tú el que nunca lo fuiste- contraatacó, se armo de valor y lo miró directo a sus ojos.- Te seré sincera Seiya, no creo que esta relación nos lleve a ningún lado, creo que lo nuestro murió junto a nuestra adolescencia, fuiste mi primer novio, mi primera vez, mi novio de secundario, de preparatoria, pues solo eso….- finalizó con pesar.
Las palabras de la pelinegra lo dejaron en jaque, él lo sabía, sabía que no había nada mas entre ellos, pero sin embargo algo en él se negaba a dejarla ir, ella era todo lo que él alguna vez deseo y no podía concebir la idea de que otro se quede con eso.
-Dame una oportunidad- suplicó angustiado, la mano de la chica se posó sobre su rostro y lo acaricio con ternura.
-Ya nos dimos muchas, Seiya sigue tu sueño, sé feliz porque lo que buscas no está junto a mí.- dicho esto bajó la mirada ocultando las lágrimas en sus ojos, era cierto que ya hacía mucho lo había dejado de amar, pero de todas maneras le era difícil.
-Te quiero mucho Rei- soltó el pelinegro con angustia. –Y nunca me olvidaré de ti hermosa- dicho esto se acercó a ella quedando a escasos centímetros de su boca. Nadie olvida a Rei Hino- ambos sonrieron mientras se fundían en un último beso.
El jardín continuo y contemplando la escena sin poder oír lo que decían, estaba parado un molesto Darien Shields, ahí estaba su respuesta a la cita que ofreció, quedó como un estúpido, simplemente se había ilusionado con una mujer que tenia dueño desde un comienzo, maldijo haber bajado su guardia, maldijo que pronto ella se iría lejos y maldijo a su tonto, tonto corazón.
N/A: Holaaaa acá estoy, perdón por la demora chicas, es que este capítulo se me hizo algo largo y la verdad no quería aburrirlas por lo que traté de hacerlo lo mejor posible. ¿Y bien? Uyyy Darien se siente triste, ¿creen que Seiya se vaya sin una última charla con Shields? Veremos…
En otro punto en algunos reviews algunas de ustedes (pervertidas) me preguntaron acerca de un lemon, sé que el titulo es sugerente, pero sinceramente no era mi intención hacer lemon en este fic desde un comienzo, pero claro que si ustedes quieren ver uno sobre esta pareja (Rei/Darien) pídanlo, si la mayoría lo quiere así, prepararé uno y si no bueno se quedaran con esos acercamientos jeje.
Desde ya gracias a todos por pasarse por acá, dedico este fic a todas aquellas que tuvieron un sexo caliente de bodas alguna vez y a las que no, ya vendrá… ahhhh Dianarr07 espero encuentres a tu Darien en la boda de tu prima y recuerda nunca confíes en los hombres que digan "confía en mí, sé lo que hago" . Saludos a todos, Made espero te guste lo que hice con esta pareja que es sin duda tu favorita (aunque no salió mucho lamento eso) y por supuesto Leonor… ¿qué te pareció las escenas Rei/Darien? Déjamelo saber.
Ahhh a mi Juli (Rouge Passion), que está desaparecida, ojalá te haya distendido este capítulo linda… estás estudiando a mil.
A Hotaru que la extraño cada día, y cada capítulo que haga es para ti…
A Bermellon, a Marissa, Rei-Videl3, que siempre dejan su aporte y me dan mucho apoyo… GRACIAS! Hika-chan, MuchiruSea, Starmaker89…. Espero no haberme olvidado de nadie, sino díganme y los nombraré en el próximo capítulo… nos vemos!
Nicky.
