Todo lo que necesitas es amor
El amor te transforma, puedes estar en medio de una depresión, tocando fondo, que aparece el amor y la tristeza te parece algo lejano y ajeno.
El amor da vuelta tu mundo, cuando llega nada es lo que era, y jamás volverá a ser lo que fue.
El amor nos da una fuerza sobre natural, nos vuelve súper héroes, nos hace súper poderosos.
El amor abre tus ojos, te ayuda a enfrentar tus miedos, y te ayuda a conocerte.
El amor puede curarte, el amor puede rescatarte, el amor puede salvarte, el amor es todo lo que se necesita para vivir.
-Aquí estoy, vine tan rápido como pude- se apresuró a entrar a la casa que aun permanecería en penumbras, aunque el sol aun no se ocultaba, las ventanas estaban cerradas, detrás de ella un pelinegro ingresó con semblante serio. -¿Cómo esta?-
-Aún encerrado- informó la bella pelicastaña algo afligida. –No sé qué hacer Rei…- su voz se denotaba angustiada, es que no pudo asimilar nada de lo ocurrido aun, y sabia que su esposo estaba sufriendo, ella también, pero debería estar fuerte.
-Iré a verlo Mako- dijo la pelinegra y subió las escaleras no antes sin voltear a ver a su acompañante que se quedó junto a su amiga. –No tardo- le comunicó con una pequeña sonrisa, esa que lo enamoraba cada día, después de esa cita tan esperada hace ya más de tres semanas no volvió a separarse de la diseñadora.
Llegó a la puerta del cuarto, con pequeños toques anunció su presencia allí, pero nadie respondió.
-Andy, soy yo…. Por favor Andy ábreme- la diseñadora hablaba con voz suave, y calma, estaba preocupada por su amigo, la noticia no fue fácil, al menos no para él.
Flash Back cinco horas antes
Centro Médico de Osaka
La joven pareja se encontraba dentro del frío consultorio, la mujer estaba recostada en una camilla con su vientre al descubierto mientras que el hombre junto a ella le sostenía su mano y no dejaba de acariciar el rostro de la hermosa ojiverde con dulzura y amor, al tiempo que murmuraba palabras tiernas, las únicas que tenia para con ella.
-Buenos días….- saludó la doctora Mizuno.
-Hola Amy- saludaron al unísono ya que tenían cierta confianza, después de todo era la mujer que hacia feliz al padre del muchacho.
-¿Listos?- era el momento, pero lo que pasó después fue muy rápido y muy shockeante, 5 minutos después se encontraban allí todavía solo que….
-¿Por qué Kami? ¡Por queeeeeeeeeeeeeeee?- gritaba una voz desde el baño al tiempo que se oían golpes.
-¿Andrew estas bien?- llamaba Amy al tiempo que se miraba preocupada con la pelicastaña.
-Amor, por favor sal….- la voz de su esposa sonaba aún serena, pero la verdad era que estaba angustiada por su marido.
-¿Por qué Kami? ¿Por qué dos mujeres?- los gritos se convirtieron en llantos y los llantos en gritos combinados con llanto que eran sencillamente intolerantes. –Porque fui mujeriego ¿no? POR QUE KAMI! Mis dos bebes….. MUJERES!-
-Creo que no lo tomó bien- acotó la empresaria ante la mirada atónita de la doctora y de otros empleados del hospital que al pasar por el consultorio se asomaban curiosos. Fuera del consultorio una mujer esperaba su turno con el especialista de piel al tiempo que oía al hombre gritar.
-Pobre hombre, seguro fue la peor noticia de su vida….- suspiró horrorizada.
Fin del Flash Back
La puerta se abrió lentamente y ahí parado frente a ella estaba su amigo, abrazando revistas de autos.
-Andy….-
-Tendré dos mujeres Rei y….. y…. ¡las tocarán!- el rubio rompió en llanto abrazando a su amiga, sí definitivamente sería difícil superar esto.
Casa de Rei esa misma noche
La sala permanecía en silencio, solo el sonido proveniente del televisor se escuchaba, sobre el sillón dos personas se encontraban poniendo toda su atención a la película que habían elegido, acurrucados con una manta cubriendo sus cuerpos, la hermosa mujer de largo cabello negro apoyaba su cabeza en el pecho del muchacho que estaba acostado a lo largo con ella sobre él, así fueron las últimas noches, después ese día.
Flash Back tres semanas atrás
Llegó como todas las mañanas a su negocio, para su sorpresa ya estaba abierto y más aun su confusión cuando en la puerta se encontraba su amiga Kino algo impaciente, suspiró mientras se acercaba era obvio que su amiga estaba enterada de la visita que recibió ayer por la noche y de cómo hubiesen terminado las cosas si Andrew no hubiese insistido en tocar a su puerta repetidas veces hasta casi derribarla impidiendo así que su amigo pelinegro no se propase con su vecina de la infancia, alegando que era como su hermanita, en fin, era mejor entonces no informarlo de las veces que "su hermanita" termino en situaciones un tanto indecorosas incluso en el cuarto del rubio.
-Te conté todo anoche- fue el saludo de la diseñadora mientras entraba al negocio.
-Quiero detalles- respondió la pelicastaña siguiendo a su amiga, ambas se adentraron al lugar que estaba especialmente callado, extraño cuando la responsable de que estuviera abierto es la única persona que tiene las llaves además de Rei, y esta era la ruidosa y siempre charlatana Minako Aino.
-¿Mina?- la llamó su jefa extrañada, oyeron unos ruidos provenientes de la parte de atrás y unos segundos después una linda rubia apareció vistiendo unos jeans oscuros y un sweater color naranja, cabello atado en una coleta alta y unas gran, enfatizo gran gafas de sol.
-Mmmhh…. Debería preguntar, pero Rei casi duerme con Darien anoche- informó la pelicastaña con soltura indicando el tema que sería prioritario en el día.
-Ayyyy al fin, por Kami Rei ya estaba preocupada, creí que el chico tenía problemitas en la intimidad, ya sabes disfunción eréctil o tal vez su agotaste todos tus orgasmos con otros y ya no querías mas- dijo chillando de felicidad, al tiempo que tomaba asiento en la alta silla junto al mostrador principal.
-Debería de decirte algo, pero solo me limitare a preguntar qué demonios haces con gafas de sol, cuando está nublado y además dentro de un negocio- finalizó moleta. –Y si es conjuntivitis te mato, la ultima vez generaste una epidemia- agregó.
-No es eso…-
-Mina ¿tratas de imponer moda?- preguntó la pelicastaña intentando por primera vez entender el funcionamiento de esa cabecita.
-No, es solo que….- lentamente se fue quitando las gafas para dejar ver el gran moretón morado adornando el rededor de su gran ojo azul.
-Mina- exclamó la diseñadora llevándose una mano hacia su boca en señal de sorpresa- ¿Qué paso?-
-Malakito….- comenzó a decir antes de estallar en llanto.
-¿Malakito qué?- el tono que utilizo la pelicastaña fue fulminante, la fiel defensora de las feministas estaba tejiendo algo en su cabeza. -¿Qué te hizo?-
-Él… él me….- y el llanto no dejaba hablar a la chica, la diseñadora se puso junto a ella abrazándola en señal de apoyo.
-Mina habla por favor- suplico la amatista preocupada.
-¿Te golpeó?- grito de repente Makoto que no aguanto más la situación, su amiga con el ojo morado, hablando de él, anoche habían tenido una cita. –Lo mato… Rei lo matamos, no sé lo torturamos creo que lo hemos hecho antes.- una fúrica Sra. Furuhata hablaba.
-Makoto déjala hablar- dijo la pelinegra ya más calmada. -¿Linda qué paso?- interrogó dirigiéndose hacia la asistente.
-Él… yo quise hacerle un strip tease, incendié su casa, tomé de mas, me caí, lo golpeé, y me golpee, no pudimos hacerlo, así que decidí que lo mejor sería atarlo a la cama esta mañana donde yo le podría tocar sus…-
-Mina- el discurso dado de la manera más atropellada fue interrumpido por ambas chicas.
-Perdón, es que no me golpeó Makoto que ideas tienes- rio la rubia divertida.-Sólo fue una cita accidentada, creo que somos material inflamable- se burló sacando su lengua. –Pero volviendo al tema, ¿así que casi duermes con el americano sexy?-
-Ay sí, estaban en el sillón, y Rei estaba con toda la ropa desarreglada- contaba animada la pelicastaña a la asistente dejando a una Rei muy molesta. –Andrew llegó justo en el momento, quise ahogarlo, pero luego recordé que tendré mellizos, en fin, Darien tenía cara de "Kami cómo me pongo de pie ahora"- ambas mujeres reían divertidas ante la situación de su amiga cuestión que hizo enfardarla aun mas, pero luego recordó que el día siguiente sería su primera cita y todo valía la pena, incluso su buen humor que hacía mucho no tenia, permitía que pasara por alto a todo y a todos.
Fin del Flash Back
-¿En qué piensas hermosa?- la llamó el pelinegro con voz aterciopelada, era común que la chica se pierde en sus pensamientos y era algo que adoraba de ella, porque cuando lo hacía su rostro se relajaba y se veía realmente hermosa. -¿Estás conmigo?- insistió llevando su mano a la barbilla de la chica para que levantar su rostro hacia él.
-Siempre- murmuró ella mirándolo con ternura al tiempo que dibujaba sobre el firme pecho del hombre círculos con su fino dedo y depositaba de vez en cuando pequeños besos en él, de verdad esa mujer era increíble, estuvo algo inseguro luego de esa noche cuando se besaron por primera vez ya que se había dejado llevar y dijo muchas cosas, hasta hablo de casamiento y familia cuestiones que aún deseaba tener junto a ella, temía haberla asustado, pero no, allí estaba junto a él compartiendo todo, bueno no todo, aun quedaba un detalle, jamás habían dormido juntos, no es que no se muriera de ganas, es solo que quería demostrarle a Rei lo que ella significaba para él, que se había convertido en su todo desde aquél día.
Flash Back tres semanas atrás
Al fin llegó el día donde la llevaría a su gran cita, la tan esperada y la que planeó durante algún tiempo, la llevaría a montar, claro que no contó que ella dijera que sí ya entrando el invierno y justo les haya tocado un día algo lluvioso, pero al menos ya no caía agua, aunque los caminos no estarían muy firmes, en fin lo que sí estaba firme era su decisión por verla y pasar el día junto a ella. Llegó a su puerta y tocó una vez, no pasó mucho para que la hermosa chica abriera la puerta vistiendo pantalones de mezclilla, una blusa fina de tirantes color roja y sobre esta una camisa a cuadros, en tonos rojos y grises que llevaba abotonada hasta su busto dejando la camisa abierta allí, y fuera de sus pantalones con unas ideales botas para montar color marrón oscuro.
-Hola Darien- lo saludó con una sonrisa en el rostro mientras miraba a un atónito pelinegro.
-Donde iba a llevarte era una sorpresa, pero creo que hablaste con Makoto ¿verdad?- su voz sonó algo desanimada.
-Sí, ella me lo dijo hace ¡tres horas!- respondió emocionada, definitivamente no le pediría a ella nunca más que hiciera las reservaciones. Pasando el momento se dirigieron al vehículo deportivo estacionado frente a la casa.
-¿Y esto?-
-Es mi auto, llegó ayer de América- respondió el hombre refiriéndose al convertible azul noche último modelo que sin dudas dejó sin habla a la diseñadora.
-Y decías que te iba mal….- soltó divertida mientras Darien abría la puerta.
-Digamos que es herencia, te dije que papá se jubiló, bueno fue una de sus locuras momentáneas hasta que notó que le dolía mucho su cintura- explicó con una sonrisa haciendo reír a su acompañante así ambos se dirigieron a las fueras de la ciudad donde pasarían su día juntos.
El tiempo del viaje se pasó muy rápido entre charlas, bromas, alguna que otra caricia tímida, miradas llenas de expectativa, al llegar dejaron el auto estacionado junto a una hermosa cabaña donde un hombre de aproximadamente 50 años de edad calvo y bastante alto los esperaba, en su mano derecha notó un sombrero de vaquero, definitivamente podía imaginarlo con él.
-Buenos días usted debe ser el Señor Shields- habló amablemente al tiempo que estrechaba su mano con la del publicista. –Mi nombre es Shinji.-
-Muchos gusto, llámeme Darien- se presentó con galantería nata el pelinegro, definitivamente cada segundo la cautivaba aún más.
-Encantado, señorita- hizo una reverencia para dirigirse a la pelinegra que sonrió amablemente. –Bueno por favor síganme y les mostraré el lugar.
Realmente jamás pensó que algo tan hermoso como ese lugar se encontrara a tan solo dos horas de donde vivía, un inmenso bosque verde se extendía a lo largo y ancho, en el horizonte podían verse montañas no muy altas y de vegetación variada, la cabaña estaba ubicado junto a unas diez más en medio de un claro separadas por generosos metros de distancia, realmente el paisaje era maravilloso y lo sería aún más cuando nevara claro que faltaba para ello. Entraron al lugar donde una hermosa chimenea ardía, una alfombra de piel blanca adornaba el centro del lugar y cómodos sillones mullidos estaban alrededor.
-Bueno, traeré los caballos, pueden ver el lugar si gustan- se excusó amablemente el hombre.
-¿Y bien?- interrogó el pelinegro dándose vuelta y quedando frente a ella que solo lo miraba maravillada.
-Es hermoso- exclamó con brillo en sus ojos y una linda sonrisa.
-Lo sé, lo vi en internet y no pude evitar conocer este sitio, claro que me hubiese gustado quedarme poco más de un día- dijo con voz aterciopelada mientras tomaba de las manos a la chica que sonreía encantada y se acercaba más a ella. –Pero ya habrá oportunidad- finalizó él sabiendo que la pelinegra no tendría respuesta a su dicho, descendió su rostro lentamente hasta casi rozar los rojizos labios de la pelinegra, pero el estrepitoso sonido de la puerta de entrada los hizo separarse rápidamente.
Era el Sr. Shinji que traía a los que serían sus compañeros del día, dos caballos majestuosos, el que elegido para Darien era blanco casi en su totalidad, de no ser por dos manchas negras en sus ojos en forma de antifaz.
-Él es Tuxedo- presentó al animal que golpeó una de sus largas extremidades contra el suelo mientras berrinchaba. –Y para la dama, tengo algo especial que creo que irá a la perfección con ella.- Junto a uno de los árboles un imponente animal color marrón casi rojizo, increíbles ojos avellanas adornaban su perfecta mirada. –Ella… ella es Fénix- indicó el hombre sonriendo.
La pelinegra no tardó en acercar y tímidamente colocó una de sus manos en la cabeza del animal –Hola Fénix, eres hermosa…- saludó la pelinegra al tiempo que el caballo lamía juguetonamente su otra mano.
-Le agradas- dijo Darien poniéndose junto a ella contemplando la maravillosa sonrisa que adornaba el rostro de la diseñadora, parecía una niña y eso era lo que adoraba de ella, que solo él pudiera de disfrutar de esa faceta. -¿Vamos hermosa?-
Y así comenzaron su paseo, que lejos de ser monótono estuvo cargado de lindas anécdotas para el futuro, primero estaba el hecho de que Darien quiso impresionar a la chica con sus dotes de jinete que definitivamente no poseía, mientras trotaba con su caballo dirigía su mirada hacia Rei, primer gran error ya que no vio como su caballo se dirigió hacia un arbolado golpeándose con todas las ramas de los frondosos arboles, hasta quedar colgado en una, fue la primera vez que en el paseo que Tuxedo quedó sin jinete.
-¿Darien?-
-Estoy bien, bien de verdad-
El momento sin duda más memorable fue cuando llegaron a aquella colina, en donde podía verse todo el valle, ese lugar estaba algo escondido y era difícil llegar, pero gracias a que Tuxedo se espantó con una ardilla comenzando a trotar en cualquier dirección terminaron allí, el sol se ponía en el horizonte tiñendo al cielo en la gama de colores cálidos como lo eran el naranja, el rojo y un rosado intenso. Ataron a los caballos a un árbol y con mucho cuidado el pelinegro ayudó a descender a Rei, esa pequeña acción hizo que sus cuerpos se sintieran por fracciones de segundos, ese roce, tan ínfimo, aún con la gruesa ropa de por medio les hizo sentir una descarga, es porque sencillamente eso causa dos cuerpos al borde de la combustión espontanea, no guiados solo por el deseo sino por aquel sentimiento que crecía en cada uno de ellos y que no temía salir a flote. Y otra vez en el día ella se sonrojó, no solía hacerlo, solo con él, desde el primer día el causaba un efecto desconocido para ella, que aunque molesto en un principio ahora no renegaba de ello.
Él no pudo evitar perderse en aquellos ojos, nunca entendió bien el efecto que causan en él, pero es que esas urbes amatistas chispeaban fuego y a la vez eran tan profundos como el mismo océano. Por un momento divagó, ¿de quién habría heredado esos ojos? Jamás vio fotos de su familia, ni en su negocio, ni en la oportunidad que pasó en su casa, aunque claro lejos de merodear solo tenía ojos para ella. La descendió con cuidado en el suelo y caminaron hasta el filo de la colina, la brisa invernal movía los largos cabellos de la chica que no pudo evitar temblar y abrazarse a ella misma, fue ahí cuando sintió unos fuertes brazos rodeándola por detrás y el mentón del pelinegro sobre su hombro.
-¿Has visto algo más hermoso Darien?- dijo la chica con la vista clavada en el horizonte.
-Nunca….- murmuró sin dejar de mirar a Rei, porque ella hacía que todo el resto no existiera. La volteó suavemente para quedar frente a ella, el pelinegro estaba demasiado serio, como debatiéndose entre algo, ella solo buscó respuestas en sus ojos mirándolo expectante.
-Rei….- murmuró con voz aterciopelada. -¿Alguna vez te dije que eres lo más hermoso que vi en mi vida?- las palabras del hombre hicieron sonrojarla y en un movimiento involuntario entrecerró sus ojos, y entreabrió su rojiza boca. –Me haces sentir extraño.- siguió hablando mientras que con su pulgar acariciaba los suaves labios de la chica. –Me haces sentir tan feliz con solo oír tu voz, haces que me ponga nervioso cuando te tengo cerca… como ahora.- finalizó tomando una de las manos de la chica y llevándola a su pecho donde su corazón la tía rápidamente. –Me llevas al cielo cada vez que pronuncias mi nombre, no puedo controlar las ganas de besarte cuando te tengo cerca y una vez en mis brazos ya no quiero soltarte…- las palabras del muchacho fueron interrumpidas por una suave caricia en sus labios, seguido de una sonrisa en el rostro de la diseñadora totalmente nueva para él, esa jamás la había visto.
-Bésame…- la petición salió de su boca con un hilo de voz y bastó para que el pelinegro descendiera a su boca para rozar los suaves labios que se abrieron permitiendo la exploración de la húmeda cavidad, enredando sus lenguas en una suave caricia, Darien se aferró a la estrecha cintura de la chica atrayéndola hacia él, pegándola a su cuerpo, son una mano ascendió hasta su rostro para acariciarlo con ternura y devoción, la pelinegra se aferró al fuerte cuello de Darien, sentía como sus piernas se aflojaban y si no hacia aquello, caería al suelo rendida, simplemente jamás se sintió así, con ningún otro, ni con Seiya, todo lo que experimentaba con él era nuevo, pero extrañamente familiar, como si ya hubiese vivido sus besos antes, tal vez, solo tal vez como solía decir Mina, "en otra vida." –No te alejes…- soltó la pelinegra, intentó que no sonara a súplica, pero lamentablemente no lo logró, lo que ella no sabía es que él había decidido hace mucho tiempo atrás que jamás lo haría.
Fin del flash back
-Ahora te fuiste tú…- la suave voz de la amatista lo sacó de sus pensamientos, la miró unos segundos y sonrió divertido.
-Tienes sueño- dijo al tiempo que depositaba un suave beso en su frente. –Y además estás muy cómoda para moverte.- informó.
-¿Y cómo sabes eso?- se estiró perezosa mientras lo miraba.
-Porque aunque no lo creas, se mucho de ti.- habló con aires de autosuficiencia.
-¿A si?-
-Aja…-
-Y… ¿qué estoy pensando?- interrogó poniéndose a ancadas del hombre con ambas piernas a cada lado quedando sentada sobre su vientre bajo.
-En que me quieres y en que te encantaría poder dormirte mientras acaricio su cabello. – hablaba mientras con su mano recorría el camino que decía con su boca. –tu cuello, tus hombros….- se incorporó un poco para besar sus labios fugazmente.
-Puede ser…- dijo la amatista sonriendo.
-Ah la sonrisa de alegría- soltó él involuntariamente.
-¿Disculpa?-
-Que esa sonrisa fue de alegría, ¿sabes? Tienes diferentes tipos de sonrisas, ya conté cinco tipos diferentes, aunque las primeras tres las descubrí hace algún tiempo ya, para ser exacto el día que te conocí- dijo son soltura como si fuese lo más natural.
-¿Todo eso sabes de mi?- incrédula la pelinegra que no dejaba de mirarlo investigándolo.
-Eso y más, porque eres transparente Rei, y aunque hayas montado un gran show alrededor de tu persona, para mí siempre serás Rei, la chica de al lado…. La que se robó mi corazón y se niega a devolverlo.-
-Ahhh es que es tan lindo, no me pidas verlo otra vez porque lo guardo con recelo- dijo divertida mientras sacaba su lengua, la faceta infantil de la chica sin duda era una de sus favoritas.
-Aún no irás a dormir….- advirtió con un brillo especial en sus ojos al tiempo que capturaba los labios de la chica en un hambriento beso, lleno de pasión y por qué negarlo, también cargado de amor.
Casa de los esposos Furuhata
-Andrew por favor sal de ahí…- pidió la chica pelicastaña algo agotada, es que si bien en un principio a su esposo el hecho de tener dos hijas mujeres lo había afectado haciéndolo sentirse castigado por las veces que toco e hizo "cositas" con hijas ajenas, ahora se había entusiasmado en demasía encerrándose en su garaje con la idea de hacer las cunas él mismo, recordando claro que la única herramienta que ha tenido cerca fue un destornillador que utilizo a los golpes para clavar un clavo.
-Entra mi vida- oyó del otro lado de la puerta, abrió con cuidado y vio a su esposo sentado en un banco alto con un escritorio en frente y varios papeles delante de él. –Mira, estoy diseñando- dijo al tiempo que la ojiverde se ponía junto a él mientras la abrazaba por la cintura y ponía una mano en el abultado vientre.
-¿Qué… cómo?...-
-Mira, esto de aquí.- le dijo señalando.- Es un payasito, ambas cunas son coches de carrera, porque la verdad lo tenía planeado para los pequeños Andrews, solo lo modifiqué para que parezcan carruajes, pero me quedo más como autitos de payaso- explicaba haciendo reír encantada a su joven esposa.
-Te amo Andrew- le dijo encantada aunque sus ojos algo hinchados no pasaron desapercibidos.
-¿Qué ocurre Mako?- interrogó preocupado mientras la chica intentaba bajar la vista para no ser evidente que había estado llorando. –Mi vida si no te gusta las compramos, haré lo que sea para hacerte feliz…- la atrajo hacia él, poniéndose de costado y dejando a su mujer entre sus piernas para mirarla de frente. –Makoto…- la mujer solo negó con su cabeza y levantó su mirada.
-Me comuniqué Andy…. El número telefónico que dejó mi madre biológica, me atendió una amiga de ella, nos veremos mañana en una cafetería.- explicó al tiempo que lágrimas corrían por sus mejillas.
-Mi vida, creí que eso era lo que querías, ¿qué pasa?- dijo el rubio tiernamente mientras limpiaba sus lágrimas con el pulgar. Sabía lo importante que era para Makoto saber de sus raíces, de dónde provenía, su pasado y de la búsqueda exhaustiva que había hecho.
-Lo es, pero tengo miedo… ¿qué hay si ella no me amaba? ¿Si yo arruine su vida?- dijo mientras su labio rosado temblaba.
-Mi amor, nadie en su sano juicio no te amaría.- dijo al tiempo que acariciaba su cabello con ternura. - eres una mujer increíble, eres "mi" mujer increíble, tanto yo como nuestros amigos te amamos mucho y tú fuiste la razón para hacer de mi vida lo que es hoy, perfecta… te acompañaré mañana si gustas, no estás sola- finalizó besando los labios rosados de la hermosa pelicastaña.
-Andrew- balbuceó contra su boca.
-Y ahora…- dijo separándose un poco de ella. –Vamos a diseñar los corceles para las cunas de las pequeñas Makitos.- logró hacer sonreír con ganas a su mujer y eso valía todo la pena, hasta el hecho que tendría dos hijas rodeadas de pretendientes.
Cloth's on fire
El día se hizo especialmente largo y pesado, había tenido muchas clientas algo difíciles de tratar, y lo púnico que quería era llegar a casa donde su hermoso pelinegro la estaría esperando con una cena digna de restaurante gourmet, sonrió para sí, era simplemente genial tener semejante recibimiento aunque sea solo 3 noches a la semana, las noches que eran solo de ellos.
Estaba cargando las últimas ventas a la computadora, realmente el programa que había insistido instalar Seiya le era muy útil, sonrió al recordar a este último, hacia unos días había dejado Japón en forma indefinida, no se despidió de ella, pero sin embargo si tuvo una charla con Darien, aunque claro jamás sabrá bien qué fue de esa platica.
Flash Back días atrás
El hombre pelinegro se encontraba caminando hacia su auto estacionado en el parque correspondiente a su empresa, estaba agotado, de malhumor y lo peor es que esa noche no vería a su hermosa amatista. Llegó a su auto y se dispuso a abrir la puerta del conductor cuando un carraspeo le llamó su atención volteando abruptamente para encontrarse con el basquetbolista estrella, la promesa del deporte.
-Shields- saludó con seriedad el pelilargo.
-Hola Kou- devolvió el publicista mirándolo con desconfianza. -¿Cómo has estado?- interrogó más por educación que por interés, la verdad no se esperaba la presencia del sujeto.
-No tan bien acompañado como tú…- su voz sonó irónica y eso molestó a su interlocutor, sin embargo intentó controlar su temperamento y recordar los motivos por los que estaba allí, frente a él, frente al hombre que se quedó con el amor de su chica. -Tenemos que hablar…- dijo al fin relajando su postura.
-Te escucho- la imponente voz del americano retumbó en el lugar, le daría una oportunidad, solo una, se repetía.
-Mira, mañana mismo me iré de la ciudad parto a América. – comenzó, Darien se mostraba ilegible, más que nada por la sorpresa de verlo allí. – Creo que nos debemos una charla de hombre a hombre antes de eso.-
-¿Qué quieres?- el americano no se caracterizaba por tener paciencia, a decir verdad la perdía demasiado rápido y este juego le aburría.
-¿No es obvio? Lo mismo que tu… a Rei- el publicista se irguió con orgullo y molestia, apretó sus puños para no dejarse llevar y romperle la cara al hombre frente a él. –No me malinterpretes Shields.- se apresuró a decir el deportista. -no pretendo entrar en una lucha arcaica para ver quién se queda con ella, solo te diré lo siguiente… - prosiguió con el mismo semblante serio que mantuvo en todo momento. –cuídala, respétala y ámala como se merece, porque esa mujer es única.- finalizó con un brillo algo melancólico en sus ojos.
-Lo sé, siempre lo he sabido.- dijo con una sonrisa de lado, porque era cierto Darien descubrió las maravillas en ella mucho antes de sentirse atraído, mucho antes de saber quién era en verdad, porque esa mujer emanaba pasión.
-Y Shields.- añadió por último. –Te lo juro que si la haces sufrir, no duraré en tomar el siguiente vuelo a Osaka para llevarla conmigo y hacerla mi esposa.- finalizado esto extendió la mano en señal de saludo que Darien estrechó aunque ambos ejercieron más fuerza que la normal. –Una cosa más, mi representante se comunicará contigo por la campaña que te interesaba, tal vez le lleves unos buenos millones a la nueva empresa.- dicho esto se dio media vuelta para comenzar a alejarse.
-Espera…- la voz del hombre lo detuvo en seco. -¿Por qué haces esto?- ¿mencioné que una de sus características es ser desconfiado?
-Pues… - miró sobre su hombro con una sonrisa irónica. -si te voy a dejar el camino libre para estar con mi chica, al menos debo llenarte de trabajo para que puedas verla poco…- finalizó con esa misma sonrisa, cuestión que también contagió a Darien, ese hombre era increíblemente molesto y jamás sabría sus verdaderas intenciones, eso estaba claro.
Fin del Flash Back
Suspiró, cuando supo que Seiya se había ido fue cuando el publicista le comunicó que lo había visto, pero solo eso y sí que se sorprendió cuando supo que el basquetbolista había elegido a la empresa de Darien para la publicidad que en primer lugar hizo que el americano conociera de la existencia de Kou. Sonrió ante el recuerdo de esa primera vez en el parque, cuando la dejó planchada en el piso, cuando la llamó histérica, cuando vio por primera vez esa galante sonrisa.
La nueva campanilla de la puerta sonó haciendo despertarla de sus pensamientos.
-Estamos cerrando…- dijo al voltear su vista, pero su voz se apagó al ver a la persona delante de ella.
-Hola Rei- saludó una voz femenina, fría y con un acento diferente, la mujer frente a ella aunque madura era muy hermosa, casi el calco de la diseñadora, elegantemente vestida clavándole la miraba fijamente. –Hace tiempo que no nos vemos.-
-¿Qué haces aquí?-
-Vine a verte hija…. ¿no saludas a tu madre?-
N/A: Hola chicas/os (por las dudas) bueno al parecer extenderé un poco más este fic, no quería dejar cabos sueltos de lo que era mi idea original y a pedido de Made pondré la escena del "coco" de Darien y Andrew, espero salga bien.
Por último la frase al inicio del capítulo no es de mi autoría sino de una novela argentina "Casi Ángeles".
Quiero desearles a todos una muy feliz Navidad! Y por si acaso un Prospero año nuevo, intentaré actualizar antes del 31, pero no prometo nada, es que con las fiestas, cocinar, la familia, amigos, novio es mucho! Pero prometo intentarlo. Un mensajito especial a mi lectora misteriosa que solo firma como "una lectora" muchas gracias por el apoyo y a todo el resto como siempre, GRACIAS!
Un afectuoso saludo y abrazos a montones estilo Minako con grito incluido!
Desde Argentina con amor….
Nicky
