Otoño

Primera Parte

Va terminando el verano, se viene el otoño, temporada de polainas, lluvia, hojas secas y también de amores.
Porque todos dicen que la primavera es la estación del amor, pero está clarísimo que en otoño se forman más parejas.

¿Se acuerdan de esto? Fue la frase que nos llevó hasta aquí… pasado un año, el otoño trajo más que calles llenas de hojas secas, niños con gorros de lana, mujeres elegantemente vestidas, nos trajo la verdadera tendencia, sí en Otoño se Usa Novio.

Casa de Rei Hino, 9 pm

Por cuarta vez revisó sus notas, nada faltaba, todo estaba ahí, frente a él en su lap top, claro que no dejaría que el trabajo de su vida se borre a causa de algún virus enviada en alguna extraña cadena de mails que promete felicidad eterna si la reenvías a mil personas más, para arruinarles su vida, claro que no, también tenía todo ese material en cinco diferentes pen drive, es que no podía arriesgarse, no ahora. Lo que debía hacer ahora era corregir la ortografía, ¿por qué? Lo odiaba, pero luego lo imprimiría y allí directo a las manos de aquel editor que sí le interesó su borrador. El hecho de que ya no contribuyera con mucho dinero al hogar lo desalentaba, ya no trabaja en la empresa, pero si todo salía bien, que de seguro sería así, las cosas cambiarían.

Se estiró sobre el escritorio para tomar la última galleta de mantequilla, pero sorpresivamente el plato estaba vacío.

-Maldición…. ¡Diana!- exclamó molesto, parecía ser que la flamante mascota tenia predilección por las galletas favoritas tanto de él como de su novia, que hacía varias horas había salido de casa, consumían. Una curiosa cabecita con orejas se asomó detrás de las cortinas azules de la gran ventana que daba al frente de la casa, suspiró, desde que Andrew la había traído esa noche insistiendo que peligraba la vida del inocente minino lo aceptaron, aunque claro él no quería saber nada con eso al principio, sinceramente no la quería, si fuera por él la patearía, pero parecía ser que el felino insistía por ganar su amor, así era que siempre estaba refregándose entre sus piernas, caminando entre ellas mientras él intentaba bajar las escaleras, en su almohada, en su chaqueta llenándola de pelos de gato gris, en sus zapatos dejando regalitos pestilentes en ellos, pero ahí estaba siempre, y todo gracias al oxigenado.

-Mejor quédate ahí, no tengo ganas de lidiar contigo.- soltó severo mientras se ponía de pie. –Iré a preparar la cena, parece que esta casa es un hotel.- bufó irritado, es que desde que Rei consiguió el apoyo de esos inversionistas, su negocio se expandía poco a poco, claro está que se alegraba por ella, es solo que el poco tiempo que tenía para compartir con su novia lo exasperaba, lo hacía sentirse mal y se moría de celos, realmente, de todos esos contadores, abogados, y quién sabe qué que la revoloteaban constantemente.

Comenzó con la tarea en la cocina, mientras cocinaba algunas verduras se sirvió un vaso de vino blanco y procuró esperar por ella, sabía que últimamente él se encontraba algo sensible, malhumorado, pero no era para menos, estaba al límite de conseguir lo que siempre quiso: publicar su primer libro, aquél que comenzó mucho antes de venir a Japón, hacia ya un año atrás, ese que dio un giro de 180 grados al conocerla, porque de repente su libro tuvo una protagonista, hermosa, independiente, pelinegra….

Sintió el ruido de la puerta y esperó expectante, llaves sobre la mesa, sin embargo ningún repique de tacones.

-Querido, ya llegué- oyó la voz más gruesa que pudo haber imaginado y asomándose con una sonrisa, su vecino y amigo.

-Andrew…- suspiró visiblemente agotado. –Hola- saludó mientras volteaba para quedar frente a la cocina.

-Ey, no te alegres tanto por verme amigo.- bromeó con su típico tono deteniéndose en el umbral, algo inquieto.

-¿Qué ocurre?- interrogó notándolo más extraño que de costumbre.

-Ehhh no está… esa…. Tú sabes...-

-Diana está arriba Andrew.- informó refiriéndose al irritable felino.- y no te preocupes, no volverá a atacarte.-

-Que gato endemoniado, no sé por qué demonios lo compré para mi casa.- dijo con enojo mientras se cruzaba de brazos y tomaba asiento en una banca alta del desayunador.

-Y yo no sé por qué demonios terminó en mi casa, todo lo que compras para tu casa termina aquí.- bufó molesto.

-Eso no es cierto.- negó enérgicamente.

-Sí, mira- señaló a un costado de la cocina.- máquina para hacer pastas-

-A ti te gusta hacerlas.- se defendió.

-Pero yo no la compré, luego…- buscó con la mirada a lo lejos. – Máquina para hacer helado.- ya sus ojos eran líneas y una gran vena asomaba en su frente.

-Es rico….-

-Máquina de coser- prosiguió el pelinegro.

-A Rei le vino bien.- punto a favor del oxigenado.

-Tinte rubio para el cabello-

-…..-

-¿Y?-

-….-

-En fin, ¿pasó algo que estás aquí?... ¿Makoto te echó de casa?- interrogó con rostro comprensivo.

-¡Que no! ¿Por qué todos siempre preguntan eso?- sacudió sus brazos en el aire mientras su amigo seguía con la tarea culinaria. –Te quería pedir prestado tu auto para mañana Darien, es que tengo que ir a hacer unos trámites.-

-Claro oxigenado, ¿se averió el tuyo?-

-Ehhh… no, es solo que…. Bueno… estoy pagando un favor…- suspiró resignado recordando lo caro que fue pagarle un favor a la rubia Minako, todo por una gata con problemas de ira, nada bonita, que pierde pelo y su esposa es alérgica.

-Ohh- exclamó el pelinegro.- Mina.- soltó mientras el rubio asentía. –Bien, no habrá problema, pero tenía entendido que Mina estaba en reposo por su operación.- dijo pensativo, haciendo memoria a las palabras de su novia los días anteriores.

-¿Operación?-

-Sí, se agrandó las bubis, según Rei parecen dos cabezas de enanos.- explicaba al tiempo que vertía condimentos sobre la carne asada. –Es como que tenemos una amiga menos, digo… uno a sus amigas no les mira las bubis, pero ahora será imposible no hacerlo.- siguió con su razonamiento.

-Yo le miraba mucho las bubis a Rei cuando éramos mas jóvenes.- se sinceró el rubio atrayendo la atención de su amigo mientras a éste último una gran gota se formaba en su cabeza y una vena especialmente grande y roja saltaba en su frente. –Pero luego descubrí que mejor es tocarlas que solo mirarlas, y de solo pensar en Rei y yo…- un gesto de evidente asco se presentó en rostro.- Es hermosa, pero es como una hermana- finalizó mientras Darien asentía ya más calmado, aunque haciendo nota mental de que Rei no tendría más amigos.

-Supongo que a la mayoría de los hombres le gustan grandes.- dijo reflexivamente el americano recordando a aquella maestra de primaria en la cual solía acurrucarse.

-Ay yo ya no quiero saber nada con senos grandes, los de Mako se pusieron enormes por las bebés, y una noche Darien.- le dijo acercándose a él.- se giró en la cama y casi muero asfixiado entre esas dos… cosas- finalizó mientras llevaba ambas manos a su pecho simulando el "gran" tamaño del pecho de su esposa.

-Bien por ti, yo la otra noche casi muero cuando en vez de tomar de la mesa de noche agua, tomé el tónico anti celulitis, estrías y todo de Rei.-

-Me pasó.- asintió. –En fin me voy amigo, ¿aún no llega Rei?- interrogó mientras el pelinegro le daba las llaves y papeles del auto.

-No, aún no…- respondió con cierto tono extraño en su voz, el rubio extendió un brazo posando su mano en el hombro de su amigo en señal de apoyo.

-Sólo un poco más amigo, y todo se acomodará.- ambos esbozaron una sonrisa y su vecino partió de la casa de la misma manera que había llegado, misteriosamente…

Hotel Le Park, habitación 287

-¡Lo logramos!- exclamó feliz una hermosa mujer de corto cabello oscuro y hermosos ojos amatistas. –Lo hicimos- le dijo a la chica frente a ella, de idénticos color de ojos mientras tomaba una botella de champaña.

-No puedo creerlo…. Una sucursal… en Tokio- hablaba lentamente la pelinegra de largo cabello más para sí misma que para la otra mujer, aún tenía el contrato en sus manos sin poder creerlo.

Ciertamente las negociones fueron arduas, esas personas parecían tener poco de seres humanos y parecían más chacales con ganas de devorar carne joven, de no ser por Mika, la mujer experimentada en estas áreas, la hubiesen destrozado, tenían los inversionistas, tenían personas interesadas en sus diseños, y lo más importante: estaba realizando su sueño, tantas noches en velas soñando mirando las estrellas, pensando cómo sería su vida si algo así ocurriera y al fin pasó.

-Debo irme Mika- dijo poniéndose de pie de un golpe.- Tengo que decírselo a Darien.-

Su madre la admiró en silencio, dejó la cara botella de alcohol dentro de la hielera, y sólo esbozó una sonrisa, parada frente a ella, su hija, su única hija, hecha toda una mujer, cumpliendo sus sueños, con un buen novio que la esperaba en casa, y aunque siempre se quejara de que Rei podría tener algo mejor que un simple escritor soñador, en el fondo sabía cuánto se amaban estos.

-Mika….- la llamó sacándola de sus pensamientos. -Celebraremos en otro momento…- dijo casi como una disculpa, la mujer de corto cabello solo asintió y la diseñadora se giró en sus talones, recogiendo su bolso y saliendo de prisa por la puerta.

-Mamá…- murmuró una vez que ésta su hija se había ido.

o–o–o–o-o

-Amor, llegué- se anunció mientras ingresaba al hogar que hacía ya varios meses compartía con su novio, las luces estaban apagadas, solo una tenue se veía desde la cocina y un agradable aroma llegó a su ella despertando nuevamente el apetito perdido.

Se dirigió a paso apurado a la cocina perdiendo sus altos tacones en el camino, entró cual torbellino lanzándose directo a los brazos de un extrañado pelinegro por tanta efusividad, pero que la recibió feliz, al fin la tenía entre sus brazos y esta vez no dejaría que ninguna junta o reunión o lo que sea interrumpiera su momento.

-No sabes lo que te extrañe- rugió con voz aterciopelada mientras la atraía más a su cuerpo enterrando su rostro en el negro cabello color ébano, inundándose con su aroma a rosas.

-Y yo a ti… ¡te tengo noticas!- exclamó feliz, separándose un poco del muchacho, disponiéndose a contarle todo, desde las reuniones del día, hasta lo hablado con su madre en el cuarto de hotel, sus ojos brillaban, su rostro estaba iluminado y él solo pudo escucharla, sin embargo su corazón se contrajo cuando escuchó la palabra "Tokio" pero de todas maneras la dejó terminar.

-Así que lo logramos amor- finalizó su hermosa novia con mucho entusiasmo.

-Eso es increíble hermosa, te felicito de verdad- dijo con sinceridad, sin embargo en su rostro un deje de duda se asomó.-Pero…..- dudó unos instantes, pero la curiosidad pudo más que él. -¿cómo es este asunto de Tokio?, No te irás….. ¿verdad?- interrogó al tiempo que sentía una punzada en su corazón, jamás se había alejado de Rei y semejante distancia, aunque fuera de horas lo volvía loco.

-No amor, yo no iré a Tokio.- y el alma al cuerpo del pelinegro volvió.- Mika se encargará de eso, ella irá.- y aunque poco quería a su suegra esta vez tuvo que dar gracias a ella y a Dios por mandarla lejos. -¿Cenamos? Muero de hambre- dijo la diseñadora llevándose una mano a su estómago mientras un ruido de tripas rugientes se hacía presente. -¿Lo ves?- interrogó con una pequeña gota en su cabeza.

Ambos se sentaron para disfrutar de la cena que el pelinegro con tanto empeño preparó mientras hablaban de los grandes cambios que venía, solo un punto no se tocaba y este era su libro, más bien la presentación ante la editorial, ya había pasado su manuscrito por muchas autoridades, luego de intentos fallidos logró encontrar a aquel editor dispuesto a trabajar con él en los cambios que debía hacer, en hacerlo más vendible y demás, la fecha limite estaba muy cerca y ciertamente sus nervios estaban a flor de piel, situación que Rei conocía a la perfección, por lo que procuraba evadir el tema.

-Hoy Molly llamó- informó el americano.

-¿Cómo está? ¿Ya regresó a Inglaterra?- interrogó mientras servía mas ensalada.

-Al parecer está en casa de mis padres ella y esa cosa que tiene por esposo.- se refiere a Nefly ¿si lo recuerdan no?- pelearon.-

-Ohh, no puedo creerlo si se lleva siempre tan bien- exclamó la diseñadora visiblemente extrañada. -¿Qué ocurrió?-

-Yo…- Darien dudó en hablar y la cara de su novia denotaba preocupación.

-Darien…- lo empujó, ya el silencio la estaba matando. –Por favor…-

-Neflyte….- apretó sus labios. –Él…. Se cortó el cabello- soltó al fin cerrando sus ojos, mientras su linda novia caía al piso de la impresión.

-¿Sólo eso?-

-Lo sé, Molly es exagerada, no sé a quien salió- dijo confundido, mientras la cara de Rei denotaba un perfecto "a ti". -Será que es como Sansón, tu sabes se corta el cabello pierde la fuerza…- intentó razonar.

-Yo creo que su cabeza es muy grande, ese es el problema, o tal vez muy pequeña.- soltó la pelinegra con seriedad, mientras Darien intentaba seguirla. –Tú sabes. –continuo poniendo un dedo en alto. –A no todos les queda el cabello corto, marca muchos los rasgos, y Kami, no hablemos si tienes la cabeza en forma de huevo.-

Lógicamente ante tal palabrerío no hubo manera de seguir el tema, por lo que ambos suspiraron y siguieron comiendo mientras charlaban de cosas triviales y es que eso era lo mejor, los temas jamás se agotaban.

Cloth's On Fire día siguiente

Luego de días enteros de no pisar su negocio al fin se encontraba allí, había tenido varias clientes no pudiendo parar un segundo, cuando al fin la última salió tomó asiento en el sillón, no pasaron ni cinco minutos cuando la campanilla de la puerta sonó.

-¿Hola?- interrogó una suave voz.

-Aquí- dijo la diseñadora poniéndose de pie para encontrarse con una cara familiar. -¡Mako! Viniste y ¡con tus nenas!- exclamó la pelinegra feliz mientras se acercaba a su amiga quien ponía las sillitas de bebe dobles sobre la alfombra junto a los sillones.

-Hola amiga Hino- saludó radiante, y es que nadie diría que acababa de dar a luz a dos bebés, tan solo habían pasado 6 meses de aquello, y ciertamente el cuerpo de la pelicastaña se había recuperado a la perfección atrayendo las miradas de todos los hombres, y claro, muchas mujeres. –He venido a ayudarte, sé que Mina aún hace reposo.-

-Ay amiga Kino muchas gracias.- dijo abrazando a su amiga para luego acercarse a las bebes que dormían plácidamente. –Son hermosas… ¿cómo te trata la vida de madre?-

-Ya sabes.- dijo mientras tomaba asiento.- no es fácil criar a tres niños, pero voy bien.-

-¿Tres?- interrogó con una gota sobre su cabeza.

-Andrew.- respondió haciendo la gota sobre la cabeza de la pelinegra aun más notoria. –Ya sabes, las nenas comen, él quiere comer…-

-¡Mako!- exclamó sonrojada.

-No, Rei, no de esa forma, comida normal no leche de mi bubi.- explicó. -Rei- la llamó. –Vamos a lo importante ¿cómo le quedaron los senos a Mina?-

-Creí que nunca preguntarías.- se puso de pie y tomó asiento junto a su amiga en el sofá. –Son enormes, pero creo que es porque están hinchadas, aunque hasta Mal se asustó un poco.-

-¿Tan así?-

-Bueno es que es algo estúpido, ya sabes, pero lo que verdaderamente es increíble es que Sonomi, la mujer de mi padre, se opero la nariz, los parpados, la papada, se hizo una liposucción y aun se ve como una momia.- soltó urgente.

-No- exclamó la ojiverde llevándose una mano al pecho.

-Sí y además…- el ruido de la campanilla las sacó de su interesante charla. –Espera Mako- le pidió la pelinegra mientras miraba de una forma extraña a las dos mujeres que ingresaban. –No estamos atendiendo lárguense.- ante tal descortesía que Makoto no podía creer de su amiga, ambas mujeres se fueron…

-Ay Rei.-

-Es que estábamos hablando.- se justificó para ori de nuevo el sonido de la bendita campanilla que arrancaría.- ¿Y ahora qué?-

-¡Chicas!- la chillona voz era imposible de no reconocer.

-¡Mina!- exclamaron al unísono las mujeres para ver delante de ellas, una hermosa rubia de linda sonrisa…. Y enorme delantera.

-Son gigantes- murmuró Makoto al tiempo que la pelinegra asentía feliz, y la linda rubia se acercaba.

-AY chicas estoy tan feliz,- exclamó tomando asiento junto a las chicas mientras les tiraba besos a las bebes que aun dormían. -es como un gran logro, ya saben nunca terminé la universidad, pero ahora…- dijo mientras apretaba sus nuevas bubis evidentemente feliz.

-Lo vemos, te felicito linda.- le dijo Rei con una gran sonrisa. -¿No te duelen?-

-Oh no, solo no puedo hacer esfuerzos, pero creí que lo mejor sería venir a ayudarte, no quería dejarte sola.-

-Que linda eres amiga mía- dijo la diseñadora conmovida.

-Ah chicas- recordó de repente Minako la noticia que traía. –No saben, Malakito dejará su trabajo como guardia de seguridad.- informó sonriente.

-¿De verdad? Creí que le gustaba lo que hacía.- dijo la pelicastaña algo extrañada.

-Sí, pero con su nuevo trabajo se contrapone amiga.- explicó Mina con un dedo en alto, pero ambos codos pegados a su cuerpo, no podía gesticular demasiado.

-¿Trabajo nuevo?- interrogó la amatista, mientras su amiga asentía. -¿Cuál?-

-¡Pues modelo chicas!- chilló mientras sus amigas caían de espaldas. –Yo seré su manager- finalizo sonriente. –Ya empezó sus presentaciones en algunas agencias.-

-Bueno….- ambas mujeres se quedaron sin palabras sin embargo Makoto intentaba seguir el hilo. –Creo que ese lacio perfecto no puede desaprovecharse.-

-Lo sé, tiene más lindo cabello que yo, pero yo lo tiño.- dijo la rubia.

-¿En serio? No lo sabía Mina.- habló Rei tratando de reponerse a la noticia.

-Sí, uso el tinte que usa Andrew, pero a él le queda más oscuro.- soltó con naturalidad con una nube detrás y varias gotas sobre las otras dos cabezas no teñidas. –Y no te preocupes jefecita no dejaré este trabajo por nada, hasta estuve pensando en que Malakito podría ser el modelo de tu ropa masculina.

-Oye… que buena idea…- la pelinegra se veía visiblemente conforme.

Las tres chicas se miraron en silencio un rato, hacía tiempo que no estaban las tres juntamos solas, de verdad su amistad era fuerte y cada una poco a poco avanzaba en la vida, Makoto y sus bebes, Rei y su negocio, Mina y sus bubis nuevas con nuevo oficio, definitivamente todo estaba bien. –Abrazo grupal- exclamó feliz la hermosa y voluptuosa rubia haciendo sonreír a sus amigas, mientras las tres se abrazaban felices.

-Mina…- habló la pelinegra.

-Si Rei-

-Son gigantes de verdad, hay un abismo entre nosotras-

-¡SÍ!- exclamó feliz.

Esa misma noche

Acomodó los últimos papeles, y las prendas que colgaban mal de las perchas, ya sus amigas se habían ido, y solo restaba esperar a que su novio viniera por ella, el gran adelanto era que siempre que Darien la venia a buscar ella conducía hasta la casa, al fin se estaba animando. Dirigió su mirada a una fotografía que de seguro ella no había puesto en el escritorio, en ella aparecía Mika sosteniendo a una niña de ojos amatistas que era ella misma, suspiró, cuanto habían recorrido con la mujer que le dio la vida, y sin embargo aun no podía llamarla "mamá".

Golpearon la puerta de vidrio que cubría la cortina americana, tomó su bolso y se dirigió a ella abriéndola lentamente.

-¡Rei!- la cara de su gran amigo y vecino casi choca con la suya de la impresión que el muchacho llevaba encima. –Rei… Kami…. Rei…- repetía mientras la empujaba dentro.

-Andrew, ¿qué pasa? – interrogó tratando de seguir los pasos desesperados de su amigo, que claro no largaba palabra alguna, trató de calmarse y poder pensar qué en el mundo pondría así a su amigo. -¿Encontraste más cabellos en la almohada?- interrogó intentando acercarse.

-Rei me muero.- soltó poniendo muy nerviosa a su amiga.

-¿Tan grave? ¿Ya tienes hueco sin pelo? Te dije Andy no debías usar tanto tinte…-

-¡No! Que es serio.- exclamó nervioso.

-¿Qué paso Andrew? ¿Makoto está bien, las nenas? Kami habla.- odiaba que la tomen por sorpresa y su vecino lo hacía siempre, desde que eran niños y se metía en su cuarto por el maldito árbol.

-Ellas están bien, pero con esto que te contare no sé como lo tomen….- dijo bastante abatido.

-Andrew…-

-Rei…- tragó saliva.- está embarazada.- soltó.

-¿Quién? ¿Mako?-

-No Rei- negó enérgicamente mientras apretaba sus puños. –Y es mi culpa…-

-Pero…- la mente de su amiga trabajo muchísimo, el chico entrando desesperado, hablando de embarazo, no era su esposa, dice que cuando se entere no sabrá como lo tomara y sentía culpa, conclusiones llegaron.

-¡Te mato infeliz!- gritó tirándose sobre él. –¡Engañaste a Makoto con alguna golfa y la dejaste preñada!- en este punto la pistura de arte marcial que tomó su amiga era preocupante y era el momento para hablar.

-Ehhhh… NOOO- gritó cubriéndose. –No, Amy, la novia de papá está embarazada.- vociferó dejando a Rei quieta por un segundo. –Ella lo está, no una golfa….-

-¡Maldito mal nacido!- y su mente siguió trabajando. –Te encamaste con la novia de tu propio padre Andrew Eugene.-

-Noo- volvió a explicar mientras sacudía sus manos y se alejaba de su amiga. –Mi papa la embarazó Rei, ¡voy a tener un hermano!- soltó compungido.

La chica se quedó quieta nuevamente, llevando se una mano al mentón.

-Qué lindo Andrew, ahora explícame por que dijiste tantas estupideces antes para que yo pienso mal.-

-No dije estupideces, mis hijas tendrán un tío más pequeños que ellas, Mako deberá cuidarlo mientras la doctora Amy trabaja y yo…. Tengo la culpa.-

-De acuerdo, respira, quítate lo idiota y habla.-

-Rei, yo dije que siempre quise tener hermanos, digo tu eres como uno, pero… ya sabes…- se explicó acongojado y fue en ese momento cuando noto que traía una bolsa en sus manos.

-¿Qué es eso?- interrogó curiosa.

-Esto- dijo subiendo la bolsa. –Son fotografías nuestras amiga, las tenia papa, se llevó la caja por equivocación cuando se mudó y quería dártelas, son lindas, tal vez quieras hacer copias.- dijo mientras extendía la bolsa color azul. –En fin, venía solo por esto, estoy a pie así que me queda de pasada.- y es que el favor a Mina le salió caro, ya que la rubia al no poder mover muchos sus brazos ni despegarlos del cuerpo, jamás pasó un cambio, ya que el auto de Andrew era manual y chocó contra un poste de luz.

-Lo lamento amigo, pero quédate Darien ya debe estar por llegar.-

-Eso sería bueno, la brisa otoñal ya se siente.- dijo abrazándose a sí mismo. –Oye Rei, Makoto me contó lo de tu sucursal en Tokio, es increíble, te felicito amiga mía.- se acercó a ella con sinceridad.- Te lo dije mi niña bonita, algún día cambiarías el mundo.- y esas palabras habían estado en la boca de Andrew desde que Rei tenía memoria.

-Y no lo habría hecho sin ti amigo.- ambos se sonrieron felices mientras se fundían en un abrazo, es que muchos cambios habían ocurrido, pero su amistad estaba más fuerte que nunca. Un carraspeo interrumpió el lindo momento y es que Darien llegó para presenciar la escena y aunque jamás desconfiaría de su amigo y su novia, sus nervios no estaban como para admirar la ternura fraternal.

-Ya no le miro los senos- dijo Andrew riendo ante la mirada atónita de Rei y la risa de su novio.

o-o-o-o-o

Dentro de la habitación de hotel y luego de haber cenado en soledad, como acostumbraba, Mika Hino se dispuso a repasar ciertas clausulas del contrato que hacia tan solo días había firmado junto a su hija, si bien lo sabía de memoria muchas veces le ayudaba a conciliar el sueño.

Sinceramente, aunque feliz por el éxito de Rei, no podía evitar sentirse vacía, y es que la relación con su hija era genial, laboralmente, pero nada más y temía que las cosas no cambiaran jamás, se imaginó a una Rei madre, esposa y ella simplemente no estando ahí, se llevó una mano a su frente peinando su cabello oscuro hacia atrás.

-Hasta Sonomi es mas madre que yo.- soltó con cierto rechazo en la voz, recordó que aún no le comentó a su hija acerca de su nueva relación… con un chico 20 años menos que ella, de la edad de su hija. Suspiró. No sabía cómo lo tomaría, aunque ella lo tomaba genial. Rió para sí. Y por una vez en su vida decidió hacer algo sin dejarlo para otro momento, tomó sus llaves, pero luego volvió sobre sus pasos, y miró la hora en el reloj del buro, mañana mismo lo haría: hablaría con su hija, ella, y esta vez muy en serio.

o-o-o-o-o-o

La cena concluyó con tranquilidad, riendo juntos acerca de la impresión de su rubio amigo acerca de su nuevo hermanito o hermanita que venía en camino, era increíble realmente lo que puedo ocurrir en un año y sin duda ellos lo sabían, la hermosa pelinegra se levantó a buscar el postre mientras el publicista se quedó pensativo. La llamada de ese día lo dejó extrañamente feliz, al parecer la fecha para presentar el libro se había adelantado a pedido del muchacho que ya había concluido con todo, y precisamente mañana llevaría su tan anhelado "Otoño" como se titulaba, a la editorial y si todo salía bien, se publicaría muy pronto.

Y con suerte, lo que tenía planeado hace meses ya podría hacerse realidad, pedirle matrimonio a la mujer de su vida. Notó que su hermosa novia tardaba en regresar por lo que se puso de pie y se dirigió a la cocina, sin embargo no encontró a nadie.

-¿Buscas a alguien?- oyó a sus espaldas, giró sobre sus talones para encontrar a la preciosa pelinegra vestida solo con lencería de encaje negro y un gran moño rojo que envolvía su pecho.

-Wuau- fue lo único que pude decir.

-Hola Sr. Shields, soy Rei Hino su regalo de esta noche, que consiste en un Spa, bienvenido al Spa Rei- dijo con una sonrisa traviesa. –Esperemos le guste nuestro servicio.-

-Oh Dios, créeme que ya me encanta.- soltó con voz aterciopelada mientras que la muchacha se acercaba a él. –No sabes cuánto me encanta…- murmuró con deseo en su voz.

-Y no sabes cómo me encanta que te encante…- dijo la muchacha mordiéndose su labio inferior. –Creo que estas muy tenso y necesitas que Rei cuide de ti.- a cada palabra el cuerpo de la pelinegra rozaba insinuantemente el de su novio. –Y me dejarás consentirte ¿verdad?- habló rozando sus rojizos labios con los del muchacho.

-Dios… quiero abrir mi regalo…- murmuró contra su boca mientras las fuertes manos recorrían la frágil figura, rozando los senos de la amatista con el dorso de su mano haciéndola temblar. -¿te das cuenta lo que me haces?- interrogó separándose solo un poco para lograr mirarla a esos ojos que lo hechizaron desde el primer momento.

-Tal vez…- respondió pícaramente.

-Me vuelves loco, me haces necesitarte a cada momento, ya no puedo vivir sin ti… no quiero hacerlo.-

-Aquí me tienes mi amor, me tienes aquí.- finalizó para fundirse en un profundo beso, olvidándose de todo, olvidando que grandes cosas vendrían, pero disfrutando de lo que ahora ocurría, su amor en estado puro.

N/A: hola! Buenos amigas, estamos llegando al final, ahora sí este es el penúltimo capítulo, el próximo será el cierre de oro, aun quedan cosas por ocurrir, intentaré no dejar nada inconcluso.

De verdad quiero agradecerles… este fic en un comienzo no iba a tener más de 6 capítulos, y miren… numero 17 y eso es gracias a todos ustedes que me apoyaron y toleraron mis locuras, me acompañaron en ellas, participaron. La idea de todo esto, es que a pesar de que haya comedia, por medio de ella, es dar mensajes, eso intente en cada episodio, un mensaje desde un lugar de humildad, de experiencia o solo de deseo, ojala les haya servido de algo leer esto, les haya dejado algo en sus corazones, y si no, gracias igualmente por leerme y encontrar algo aquí que los seguía atrayendo.

Creo que en el ultimo capitulo extenderé mis notas sobre "curiosidades" porque varias cosas me pasaron escribiendo esto, "En otoño…." Es un fic que me dejo mucho, y me hizo crecer como escritora, es la primera vez que hago algo así, y el resultado es positivo!

Las quiero y mil gracias de corazón.

Nicky