Otoño

Segunda Parte

Tírate a un pozo si no consigues novio en otoño. O sea puedes hacerte la moderna y no usar ni sweater, ni guantes, pero si no consigues novio en otoño no existes, porque en otoño si o si se usa novio.

Pero hace un tiempo dije que esta vez dejaré de correr detrás de lo que no se puede alcanzar. Esta vez sigo mi camino y acepto lo que hay para mí, en mi camino. Porque esta vez voy a ser yo misma, de rojo y sola.

Mi novio de otoño que espere, yo estoy dispuesta a esperar al amor real ¿Llegará? Y sí, sí lo hizo.

El otoño nos deja grandes cosas si solo sabemos verlo a nuestro alrededor, lindos paisajes, la más linda moda, los peinados más variados, ya que puedes usar el cabello suelto sin morir de calor o el pelo atado en una coleta sin congelarte, sí debo admitir que con el calzado se complica, calzado abierto no se usa, calzado cerrado aún no llega, pero sacando pequeñeces el otoño es genial, piensen en algo, el clima es ideal para pasearse de la mano y justo cuando empieza a bajar el sol esa brisa despierta dando lugar a que él te preste su chaqueta, te suba a su auto o simplemente te de calor, y hablo de "ese" calor.

Mi estación preferida es el otoño, es una estación intermedia, es una estación de transición, y las transiciones siempre traen resultados positivos, el otoño es cambio, las hojas caen para iniciar un ciclo de retroalimentación, los días se acortan, pero no tanto como para no aprovecharlos, los colores nos favorecen resaltan nuestras curvas y oculta unas tantas, la vida nos sonríe, y al fin podemos relajarnos y empezar a buscar nuestro novio de otoño para que, si todo sale bien, dure hasta la próxima temporada, porque "en otoño se usa novio" solo busquen el indicado y no se arrepentirán.

Casa de Rei

Hoy más que nunca le costó abandonar su cama, es que como era costumbre, el fuerte agarre que ejercía su novio envolviendo s cintura estaba particularmente fuerte, de todas maneras y con mucho cuidado logró levantarse sin despertarlo y fue a tomar una ducha, el día empezaba y como otros tantos, iba a ser largo.

Por su lado un somnoliento pelinegro extendió su brazo hacia el lado derecho de la cama de dos plazas buscando el calor de su chica, aun la almohada tenia impregnada la fragancia a ella, abrió sus ojos con dificultad y se tumbó boca arriba enfocando su azul mirada en el techo, suspiró y se llevó el antebrazo a su frente, otro día mas donde Rei comenzaba su rutina muy temprano y otro día en el que él podía hacerlo cuando quisiera, puesto que al no estar trabajando más en la empresa desde que se aventuro con su libro, que aun no había entregado, tenía más tiempo libre. Oyó el sonido del agua correr en el cuarto de baño y sonrió para sí.

-No te escaparás tan rápido.- murmuro con deseo, y es que cada día sus encuentros íntimos eran más y más apasionados, y a pesar del escaso tiempo libre de la diseñadora, sabían aprovechar los momentos juntos, aunque no todo se limitaba al sexo, si no a compartir pequeños momentos.

Abrió la puerta del baño con sigilo para luego avanzar hacia la ducha y de un tirón correr la cortina sorprendiendo a una enjabonada diosa de fuego.

-¿Hay lugar para uno más?- interrogó con el muchacho con voz aterciopelada.

-Siempre- no necesitó más respuesta para meterse junto a ella y comenzar a besarla, definitivamente la mejor manera de empezar el día.

o-o-o-o-o-o

Siguiendo la moción que lo caracterizaba Andrew Furuhata sentía que el día debía empezar después de las 10 am, pero pareciera que sus pequeñas bebes no lo compartían, abriendo sus hermosos ojos verdes, idénticos a los de su madre, a las 8 am cada día, sin importar si este fuera domingo o feriado, para su suerte su esposa era la encargada de acallar a las niñas para no molestar a su padre, que aun podía dormir unos minutos más, sin embargo esa mañana, el rubio despertó antes que todos. Direcciono su mirada azul hacia la hermosa mujer que dormía a su lado, pegada a su pecho, no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa al verla dormir de manera tan profunda y relajada, es que si Makoto era una hermosura mientras dormía esa belleza se combinaba a los gestos de un delicado ángel, la trajo más hacia sí oyendo un pequeño gemido, beso su sedoso cabello y esos ojos verdes tan profundos se abrieron para mirarlo con ternura.

-Buenos días Andy.- lo saludó aun con la voz apagada.

-Buenos días mi hermosa Makoto.- respondió sin dejar de mirarla, cada gesto, movimiento de su mujer eran únicos, únicos porque solo él disfrutaba de ellos la vio morderse el labio inferior y sintió como la fina mano de la pelicastaña descendía desde su pecho hacia su pantalón.

-Aun nos quedan unos minutos, ¿crees poder aprovecharlos?- mencionó con especial picardía en su voz, y claro que no lo dudó un instante atrapando su boca en un beso.

-Te amo hermosa.- dijo mientras la besaba.

-Te amo Eugene…-

-No me digas así.- murmuró contra su boca casi con un ronroneo

-¿Así cómo? ¿Eugene?….- mencionó jugueteando mientras su esposo se ponía sobre ella acomodándose entre sus piernas.

-Si lo haces de nuevo haré eso que solo los chicos malos hacen en la cama.- amenazó con tono travieso mientras sonreirá de lado, mientras la chica fingía pensar en algo.

-Eugene…- repitió para luego soltar una carcajada mientras el rubio devora su cuello en un apasionado beso.

o-o-o-o-o-o

-Vamos amor o llegaremos tarde.- la voz de su novia lo sacó de la tarea matutina de arreglar su cabello, y es que ese hermoso cabello platinado no se arreglaba solo, sinceramente jamás le dio importancia a su imagen, pero ahora que planeaba poder vivir de ella estaba más meticuloso que nunca. Ciertamente sin la ayuda de su novia y ahora representante no podría lograrlo, antes de salir del cuarto echó una mirada más a su atuendo, practicó por cuarta vez la sonrisa que pondría en la sesión fotográfica y se dispuso a salir, pero algo lo detuvo, en el buro junto a una fotografía donde él aparecía abrazado por la hermosa rubia que estaba ahorcándolo había una tarjeta rosa con muchos brillos que fácilmente cegarían a un ejército, miró hacia la puerta cerciorándose que Mina no viniera pues era obvio que era de ella, y la tomó cual niño curioso, sorpresa que al abrirla ésta decía:

No aguantaste la curiosidad y de seguro la abriste, no te preocupes no voy a entrar, quiero recordarte que creo en ti y hoy todo saldrá magnífico (¿se escribe así?), y que te amo mi Malakito osito bombón. Atte. Tu diosa del amor ¿quién más? Mas te vale que nadie más que Mina….

No pudo evitar reírse con ganas, realmente la rubia lo conocía como nadie y no había día que no agradeciera al Kami haberla puesto en su camino.

-Malakito- oyó la voz algo chillona de la chica entrando al cuarto para acto seguido inundar el lugar con su risa. –Sabía que la leerías, eres un metiche.- dijo abrazándolo por detrás.

-Y tú.- dijo girándose para quedar frente a ella mientras la levantaba en el aire para que quede a su altura, sin duda no había nada más expresivo que ese par de ojos azules profundos como el océano. –Tú eres lo más maravilloso del mundo Minako Aino, te amo princesa.- murmuró la ultimo para besarla suavemente en los labios.

-Es el destino Mal, todo está escrito, hasta el encuentro de la princesa y su general… o guardia en tu caso.- finalizó para sonreír ampliamente. – ¿Vamos? No tenemos el auto de Andrew lo estrellé- comunicó con esa falsa inocencia que la envolvía y la hacía sumamente especial.- Debemos ir en tu motocicleta con nuestros cabellos al viento. – rió mientras guiñaba un ojo, gesto típico en ella, la observó para unos segundos, definitivamente todo saldría bien, porque no importara qué ella estaría a su lado.

-Sí, vamos…-

Cloth's on Fire

El negocio se veía particularmente iluminado el día de hoy, los pisos de madera, brillantes, los percheros acomodados con la mas lindas prendas, las impecables alfombras más esponjosas que de costumbre, la fragancia a violetas, y todo esto se debía a una sola persona: Mika. Era sabido que cuando su progenitora ordenaba o limpiaba era porque algo la perturbaba, y desde que Rei tenía memoria nada parecía perturbar a esa mujer, salvo en una ocasión entre el tercer y cuarto esposo cuando cumplió 50 años y descubrió su primer estría, cuestión que Rei solo pudo reír, ella tenía casi 30 años menos y tenía mucho más de una.

Procuró no hacer mucho ruido pues la mujer de corto cabello negro se encontraba especialmente concentrada ese día, pasó junto a ella y la vio con la mirada perdida, siguió sus ojos y notó que contemplaba la fotografía que ella había visto hacia apenas un día, donde salían las dos, con grandes sonrisas, dirigió su mirada amatista hacia su progenitora, pensó que seguramente estaría añorando sus caderas más pequeñas, giró su rostro y procuró seguir su camino.

-Rei.- oyó la voz que la llamaba.

-Dime Mika.- respondió deteniéndose, la mujer le hizo una seña y la diseñadora retrocedió unos pasos para tomar asiento en uno de los sillones, mientras que Mika se ponía de pie y caminaba para quedar frente a ella. -¿Qué sucede?- interrogó entrecerrando sus ojos.

-Rei.- la voz salió algo apagada de su garganta y carraspeó.- Al parecer las cosas salieron mucho mejor de lo que creíamos y el negocio de Tokio se pondrá en marcha en tan solo una semana.- comunicó notando como la mirada de su hija se iluminaba y una sonrisa se dibujaba en su rostro. –El lugar está listo, conseguí un negocio en condiciones, la iluminación y decoraciones tan listas y hasta tengo ya dos muchachas de confianza acomodando la mercadería, las mismas que conociste en las reuniones, la que elegiste…. Me iré en dos días.-

-¡Mika, eso es genial!- exclamó feliz la diseñadora juntando sus manos, su madre no pudo evitar sonreír ante el gesto casi infantil de su única hija. –Todo se dio muy rápido no puedo creerlo.- hablaba la pelinegra mientras llevaba una mano hacia su cabello peinándolo hacia atrás.

Ciertamente todo pasó muy de prisa, pero estaba más que preparada para esto, desde siempre el sueño de su vida era convertirse en una conocida diseñadora, que el mundo conociera sus diseños, vestir a las mujeres más hermosas, aunque eso lo había conseguido, el día que vistió con su diseño a su gran amiga Makoto.

Por su lado, Mika Hino, sólo podía pensar en los logros de su tan querida hija, esa que no supo amar como correspondía, tenía delante de ella a una mujer hecha y derecha, independiente, segura, sumamente hermosa y con un corazón enorme, su belleza solo era comparable con su bondad, virtudes que el Kami sabía ella carecía. Recordó entonces cuando una pequeña Rei de tan solo 5 años, salió del cuarto de su madre vestida con zapatos de tacón, pintada terriblemente, con un vestido de noche y collares y para sorpresa de su madre la pequeña hizo una combinación exquisita, desde ese día supo que Rei era especial, que de alguna manera de la belleza vendría su vocación, su mente voló a su baile de graduación, cuando diseño y confeccionó su propio vestido y hasta hizo los arreglos del traje de Andrew, cómo realizó un vestido magnifico para aquella niña que iba a la misma escuela de Rei que no tenía dinero y se había negado a ir al baile, la pelinegra la convenció con la ayuda de Andrew y esa noche esa chica, Keiko, fue la más bella de todas.

Rei y su corazón, Rei y sus amigos a los que anteponía a todos, Rei y su padre tan parecidos, Rei…. Y aquél novio americano, Rei, sólo Rei. No puedo evitar que el agua salada se aglomere en sus ojos, empañando su visión, prontamente esquivó la vista de su hija y le dio la espalda limpiando con el dorso de su blanca mano la caprichosa lágrima que insistía en deslizarse por su mejilla.

-Mika ¿sucede algo?- la voz de su niña sonaba preocupada, estaba cansada de solo traerle problemas.

-No, Rei.- suspiró, y se la enfrentó con ese gesto tan de su madre, tratando de aparentar que todo estaba bien. –Bueno, supongo que lo logramos.- comenzó a decir con una sonrisa. –Lo lograste.- se corrigió. –Yo pronto partiré a Tokio y saldré de tu vida, ya no mas Mika que moleste.- las palabras de la mujer de corto cabello repercutieron de especial manera en la diseñadora, ¿no era lo que siempre le decía a todos?, sin embargo, oyéndolo de la boca de su madre ya no estaba tan segura.

-Mika…- tartamudeo la pelinegra.- Yo….-

-No agradezcas, tú hiciste todo el trabajo.- interrumpió Mika.

-No… yo… yo no quiero que salgas de mi vida…- las palabras de la pelinegra la dejaron helada, nunca, ni en sus mejores sueños, creyó que su hija diría algo así alguna vez. –Tú me ayudaste mucho, no quiero….- y tal como comenzó, calló abruptamente, no sabía cómo seguir la oración. Sintió que su madre tomaba asiento junto a ella y como tomó su mentón levantando su rostro para mirarla.

-Yo nunca pedí perdón como debía.-

-Mika- interrumpió Rei, pero su madre levantó su mano en un gesto para que se detuviera.

-Yo sé que no merezco tu perdón y mucho menos tu respeto, sin embargo me lo has dado, me has aceptado en tu vida, una vez más cuando yo fui la única causante de no estar en ella.- la pelinegra oía atenta cada palabra, su corazón se estaba acelerando y es que jamás había tenía una charla así, como esas que se ven en las telenovelas, aquí no había guiones, no sabia como actuar, por lo que decidió callar y solo oírla. –Yo estoy orgullosa de lo que eres Rei, eres una mujer increíble, mucho mejor de lo que yo podría ser, ¿qué digo mucho mejor? ¡Mil veces mejor!, y eso es merito propio, porque yo no contribuí a eso…..-

-No digas eso.- esta vez sí se animó a hablar. –Tú me criaste, me educaste.-

-Rei, fui y soy una pésima madre.- soltó al fin Mika con dolor en sus ojos y una voz cargada de resignación. –La mujer que eres hoy me hace sentir orgullosa, me hace sentir maravillada, yo admiro en la mujer que te convertiste hija, pero no fue merito mío, yo no estuve ahí…- su voz se quebró y al fin las lagrimas que tanto se había acumulado en sus ojos salieron recorriendo con libertad las blancas mejillas, mismo efecto causaron esas palabras en la chica sentada junto a ella, que aunque intentaba contenerse le era imposible.

-No, no fuiste pésima, pero tampoco la mejor, solo… solo fuiste mi madre, eres mi madre y no te quiero fuera de mi vida mamá.- la ultima palabra dejó a la mujer estática, fue lo más hermoso que había oído de los labios de su hija en mucho tiempo. –No habría podido lograr esto sin ti, sin tu apoyo.-

-Oh Rei…- Mika llevó sus manos al rostro de su hija, ahí estaba su niña pequeña, su eterna princesita, su mismo retrato.

-Abrázame mamá, por favor.- dijo la amatista con la voz quebrada y sin decir más su madre la atrajo hacia ella, dándole esos abrazos que solo las madres dan, esos que nos hacen sentir seguros, en los que olvidamos que el mundo no es un lugar tan perfecto en el que vivir, en el que nos recuerdan que sin importar la edad que tengamos seguiremos siendo frágiles y que siempre, pero siempre, necesitamos volver al comienzo, porque ahí esta nuestra esencia.

-Te amo Rei, te amo tanto hija mía, perdóname, por favor.-

-No hables más, cuando vuelvas de Tokio prometo que charlaremos. Porque…. ¿Regresarás verdad?- interrogó con cierto temor.

-Ahora más que nunca, no me perdería de pasar tiempo con mi hija.- dijo besando el cabello de su hija. –Además no pienso dejar que ese novio tuyo gaste todo tu dinero.- y la acotación referida a Darien no se hizo esperar.

-Mamá- oyó la voz de Rei con tono de advertencia, pero que sonaba tan bien de todas formas. –Deberías buscarte un novio…..- finalizó mientras sonreía y limpiaba sus lágrimas.

-Bueno…. a decir verdad yo…. estoy saliendo con alguien….- era el momento para comunicarlo, solo el Kami sabia eso.

Su hija se separó un poco de ella y la miro a los ojos con un gesto pícaro.

-Ay mamá ¿Quién es tu próxima víctima? Espero no sea más grande que el abuelo esta vez- dijo codeando a su madre en señal de complicidad.

-Ehhh- de acuerdo era más difícil de lo que creía. -No, digamos que si hay mucha diferencia de edad, pero no así….-

-¿No así?- la pelinegra enarcó una de sus cejas. -¿Cómo entonces? De la edad de la abuela entonces….- acotó confundida.

-Bueno, digamos que sí hay diferencia de edad, pero yo le llevo a él…. Soy mayor.- soltó al fin con algo de temor.

-¿Mayor? Ayy mamá dime que no eres 10 años mayor porque me muero.- dramatizó la pelinegra llevándose una mano a su pecho.

-No hija, ¿Cómo se te ocurre?... solo soy 18 años mayor que él…. – lo dijo, y… nada pasó.

-Ah- exclamó sin procesar la información...- ¿Qué?- y ahí la procesó, y si quería hacer que su hija se atragantara hasta casi morir, lo logró, pero solo se puso azul. –Mamá por Kami, puede ser tu hijo, ay Kami y luego criticas que Darien me lleva tres años, ¿Dónde lo conociste?- interrogó rápidamente.- Espera, no quiero saber…- comenzó a sacudir sus manos.- Espero sí quiero…. Ay mamá no te dejare que te veas mas con el papá de Andy, es mal ejemplo….-

-Rei- la llamó su madre ladeando su cabeza.

-Es en serio, ¿cómo se te ocurre?- continuaba.

-Rei….-

-Además, a ver si se quiere aprovechar de tu dinero o es un asesino o un loco….- y la mente de la pelinegra obra de manera misteriosas.

-Rei- insistió.

-¿Qué?-

-Te amo hija.- dijo acariciando la mano de la pelinegra y sonriéndole, ya habría tiempo de debatir sobre esto.

-Y yo a ti mamá, y yo a ti….- respondió la diseñadora abrazando a su madre, haciendo nota mental que Mika no escaparía de esta charla.

Tres semanas después

El lugar estaba atestado de personas que no tenía la mínima idea quienes eran, pero ahí estaban.

-¡Mamá!- llamó por cuarta vez.

-Voy cariño…- oyó la risueña voz de su progenitora detrás de la puerta.

-Date prisa….- insistió, mientras las personas presentes lo saludaban como si lo conocieran desde siempre, y su madre que no salía, para su suerte, o desgracia, la puerta se abrió de par en par.

-Ay Darien, cómo eres bebé, estaba platicando con Mika, mira.- dijo su madre dando una vuelta.- ¿cómo me queda?- interrogó refiriéndose al hermoso traje de sastre azul eléctrico, hecho a medida por su futura nuera.

Sus padres habían llegado hacia una semana para el gran día, la presentación de su libro, tanto su hermana como su cuñado no pudieron asistir, ya que grata sorpresa Molly estaba embarazada, pero su médico de cabecera le había recomendado descansar ya que un embarazado de trillizos no era fácil, claro que al oír la palabra "trillizos" le hizo reconsiderar el hecho de no dejar de usar protección jamás con Rei.

-Estas hermosa mami, ¿Dónde está Mika? Debo ir a hablar con Hiro, el editor para ultimar detalles.- el nerviosismo en voz denotaba la falta que cierta pelinegra le hacía, y es que Rei se había atrasado por un embotellamiento en el tráfico.

-Mika esta ocupada ahora, pero vamos bebe mami irá contigo, es que tu padre esta platicando con Motoki por ahí.- dijo con una sonrisa, mientras a su hijo una gota le aparecía en su cabeza, sin duda nadie lo tomaba en serio.

-Bueno- accedió dándose la vuelta.

-Ya llegará mi amor, solo quédate tranquilo.- dijo su madre acariciando su espalda, parecería ser que para Akane él siempre seria transparente.

o-o-o-o-o-o-o

-Vamos mi vida, llegaremos tarde.- la voz de su mujer lo apuró por quinta vez en la tarde, se suponía que él era el puntual y ella, ella Makoto….

La casa estaba impecable, su esposa hermosamente vestida por un diseño exclusivo hecho por su mejor amiga, sus lindas hijas luciendo hermosos vestiditos blancos con pequeñas flores rosas bordadas, sin duda Rei había trabajado mucho para este día. Sin embargo, aunque ellas eran el prototipo de familia feliz, un deprimido oxigenado desesperaba.

-Andy, nadie lo notará vamos….- volvió a oír la voz de su esposa desde abajo de las escaleras. Miró su mano y suspiró, tomó valor y salió del cuarto.

-Makoto, creo que no sería bueno para las nenas estar en un lugar tan lleno de gente.- dijo mientras bajaba las escaleras y se acomodaba su corbata.

-Ay Andrew, viven rodeadas de gente.- respondió la bella pelicastaña mientras terminaba de pintar sus labios.

-Pero ellas no quieren ir Mako, míralas- vociferó señalando a sus hijas que en ese preciso momento reían divertidas, generando una gran gota en la cabeza del rubio y una gran nube rosa llena de corazones detrás de su madre. -¿Hijas de quién son?- murmuró molesto.

-Andy, amorcito, nadie lo notará, ahora vamos…- finalizó tomando su bolso y el de las bebes, mientras su esposo tomaba la sillita doble que ya pesaba demasiado, se dirigieron hacia la puerta y antes de salir del lugar, el publicista tomo una gorra de beisbol.

- Mi cabello….. mi pobre cabello….- suspiró con lágrimas en los ojos y es que ese día, gran parte de la cabellera rubia que tan sexy lo hacía amaneció en la almohada dejando un interesante agujero en su cabeza, el principio del fin.

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Los ruidos de tacones golpean el suelo dentro de los desérticos pasillos, aturdirían a cualquiera, pero no podían parar en este momento.

-Ay jefecita no corra.-

-Mina, llegaremos tarde, por el Kami…. ¿Por qué tardaste tanto?- la desesperación en la voz de la diseñadora era evidente, justo ese día no podía llegar tarde.

-Es que Malakito estaba alisando su cabello- explicó la rubia sin dejar de seguirle el paso a su jefa.

-Sí, perdón por eso Rei, es que no quedaba hay mucha humedad hoy.- completó la explicación el ex guarda.

Las tres personas se detuvieron ante una gran puerta de madera, donde varias personas estaban, la pelinegra hecho una mirada, aun no había comenzado la presentación del libro de su novio, suspiró aliviada.

-Creí que no lo lograríamos, al menos aun la presentación no ha comenzado.- dijo con alivio la hermosa diseñadora.

-No te preocupes Reicita.- chilló feliz la rubia mientras palmeaba su espalda.- En ningún capitulo pasó que tu le falles, no será en este justo- sonrió feliz.

-¿Capitulo amor?-

-Sí, capitulo de nuestras vidas, ¿de qué voy a estar hablando?- dijo con cara de obviedad, a veces la desesperaba lo poco suspicaces que eran las personas que la rodeaban, pero en fin, era lo que había en ese momento.

-Vamos a sentarnos mejor amor.- propuso el peliplata mientras la miraba con devoción, es que su novia era tan inteligente, sus ojos se encontraron y sus corazones latían al unísono. y de nuevo nubes rosas, corazones y ositos aparecieron en el ambiente.

-¡Ya!- el grito de la pelinegra los hizo salir de su ensoñamiento. –Adelántense iré a ver si hay alguien normal y acido por ahí.-

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Dentro del cuarto que propiciaba de sala de espera en el auditorio donde Darien haría la presentación, la mujer de corto cabello oscuro acomodaba su elegante vestido en tonos rojizos. Se colocó sus pendientes de rubí mientras sonreía, y es que las cosas en Tokio habían salido perfectas, la relación con su hija iba viento en popa y lo que acababa de pasar en ese cuarto la hacia sonreír aun mas, sintió unos brazos rodeándola por la cintura mientras besaban su cuello.

-Ay Zafiro basta, podrían vernos.- exclamó divertida la pelinegra.

-No tuviste miedo que nos vieran antes Mika.- murmuró mientras seguía besando su cuello.

¿Quién creería que el joven contador que Mika elegiría luego de la misteriosa desaparición de Stell terminaría metiéndose en su cama, y más aun en su corazón? Y es que aunque muchos crean que era una relación extraña, ellos estaban cómodos, demasiado como para preguntarse si estaba bien o mal, solo sabía que se querían y luego de muchos años Mika volvió a experimentar esas mariposas en el estómago y ese nerviosismo casi placentero por ver a ese hombre, por su lado el inexperto y muy poco popular Zafiro Black, encontró en esa mujer, que desde el primer día lo maravillo a la mujer de sus sueños, a que la sin duda estaba dispuesto a dar el todo por el todo, pese a los años que los separaban.

-Al menos podríamos besarnos en lo que nos queda.- ronroneó el pelinegro de intensos ojos azules mientras la mujer se giraba para quedar frente a él y conceder su deseo.

-¡Me muerooooo"! ¡Mama que le estás haciendo a mi contador!- y parada justo en la puerta abierta de par en par mientras curiosos se aglomeraban, una espantada Rei Hino contemplaba la escena, finalmente había conocido al novio de su madre.

-¡Ay me dijiste mamá cielo!- exclamó feliz la pelinegra aun aferrada al musculoso chico.

-Que parecida a ti es, la misma vena en la frente.- acotó el pelinegro con una sonrisa.

-Lo sé- orgullosa madre.

-Me muero, me….. ¡Mamá!- llamó su atención.- Muévete ya, y….. Y… no lo toques por el Kami!-

-Le caíste bien.- informó sonriente la mujer.

o-o-o-o-o-o

Ya dentro del auditorio la llegada de Rei pasó sin pena, pero sí con gloria, puesto que solo maldecía por lo bajo, seguida de una ¿apenada? Mika y un chico muy guapo que no pasó desapercibido por dos mujeres.

-Ay Mina, ¿soy yo o este hombre es un dios?- interrogó la pelicastaña susurrando.

-Lo segundo Mako, pero eso habías dicho respecto a Malakito la primera vez que lo viste.- respondió en el mismo tono la rubia.

-Es mi frase, lo sé…-

En dos butacas más alejadas se encontraban dos hombres platicando animadamente.

-Oye Andrew, no me dijiste que Rei tenía un hermano.- dijo Mal con evidente asombro captando la atención de su amigo, que volteaba su vista.

-No lo tiene, tal vez sea algún primo o algo… de esos si tiene.- informó el rubio aun con la gorra de beisbol puesta.

-Sabes Andy.- habló el peliplata mirando hacia el techo.- este lugar me recuerda a una ex novia mía.- soltó pensativo.

-Oh ¿era conferencista?-

-No, a decir verdad era bailaría de un club desnudista, pero aquí tenía muchos clientes a los que chantajear.- dijo mientras el rubio se le formaban varias gotas sobre su cabeza, bah gorra.- Era algo curioso cada vez que le mostraba 10 yens se quistaba el sostén-

-Eso es interesante.- dijo con sinceridad, a decir verdad la plática se tornaba divertida.

-Sí, pero no era para mí…-

-¿Eres celoso?- interrogó entendiendo perfectamente al novio de la rubia.

-No, es que no solo se los mostraba sino que se los llevaba, mi sueldo no rendía.-

-Oh-

Y la llamada de atención desde el escenario hizo a los presentes callar, el editor de Darien hacía una breve introducción para luego dar paso al protagonista de la noche. Sin duda el orgullo en los rostros de los padres del pelinegro ya era suficiente premio, jamás había visto a su padre hinchar tanto el pecho, pero Akane sí, el día que le dijo que Darien nacería. Junto a ellos Motoki Furuhata y su flamante prometida Amy Mizuno sonreían felices por los logros del novio de la "hermanita" de Andrew, y junto a estos una Mika con gesto indescifrable, y es que mil veces le había dicho a su hija que ese hombre no le convenía que jamás triunfaría, pero muy en el fondo tenía fe en él y ahora Darien sin decir ni hacer nada directamente a ella, le había cerrado el pico, como diría su hija, y no podía sentirse más feliz por ambos jóvenes, claro que aun quedaba un miedo: si tenían hijos, ni loca los dejaría decirle abuela, con un simple Mika estaríamos bien.

Andrew se sentía extasiado, es que no había cosa que lo alegrara más que ver a sus amigos felices, bendijo en su mente el momento que le escribió a su amigo americano para invitarlo a su boda, porque aquí un año después, todos eran una gran familia, miro de reojo a su vecina y mejor amiga, y sonrió, de verdad estaba tranquilo ahora, porque sabía que Rei estaría bien cuidada y si todo iba bien, tendrían una boda pronto donde emborracharse.

Por su lado la mirada amatista no se apartaba del atrio, sentía muchas emociones encontradas, es que estaba nerviosa sí, pero muy feliz también, lo había visto trabajar en ese libro, ese libro fue la primera cosa intima que conoció de Darien, ese libro la hizo reír y llorar, la hizo extrañar a su novio, la hizo soñar junto a él y el día había llegado. Una fina mano blanca se poso sobre las temblorosas suyas, levanto la vista y los ojos verdes de Makoto estaba allí, junto con un par de reluciente azul, sus amigas estaban diciéndole con su mirada que todo saldría bien y sí, así seria.

Un nervioso Shields acomodaba incesantemente su corbata, ¿de quién había sido la idea de ponérsela? Ah sí, de él. Acomodó el micrófono que izo un ruido atroz molestando a los tímpanos de todos los presentes pero al fin, aclaró su garganta.

-Buenas tardes a todos los presentes, gracias por asistir, sé que lo común es realizar estas lecturas en bibliotecas o lugares pequeños, pero creo que mi editor quería que hubiese ms espacio para salir corriendo sin tropezarse.- comentó generando una risita general. – Leeré un fragmento de mi libro titulado como ustedes saben "Otoño" debo decir que es un libro muy personal, de vivencias, de sueños y anhelos y sobre todo de tendencias.- dijo lo ultimo regalándole una de esas sonrisas galantes a cierta pelinegra que lo miraba maravillada.

-Y dice así…. "Si tuviera que repasar cada momento de mi vida le colocaría un título, creo que fácilmente lo separaría en capítulos, y uno sería tan diferente a otro que dudarían si se tratara de la misma persona, pero así fue mi vida. Ingrata a veces, algunas no tanto, porque puedo decir que yo tomé las riendas de mi vida, sí lo hice, reconozco mi responsabilidad y cuando miro atrás noto que la vida es como una fotografía, las cosas que ocurrieron están ahí, plasmadas, nos guste o no, pero siempre para recordarnos que tuvimos un pasado. El Otoño es una estación de cambio, de nacimiento, de renovación y es ahí donde me gusta estar, me gusta el cambio, me adapto bien a él, no quita que le tema, pero las grandes cosas en la vida vienen de la mano de un cambio intenso, y eso hace el otoño, nos renueva, pero nos recuerda qué nos dejó la primavera, siempre recordemos nuestro pasado pues es ese mismo quien nos hace ser lo que hoy somos…."- finalizó la lectura del párrafo tomando aire y los aplausos no se hicieron esperar.

Su sueño, era una realidad, bien por ti Darien Shields. La presentación terminó entre aplausos y felicitaciones, cuando al fin el pelinegro pudo llegar hacia su familia.

-Ay bebé estoy orgullosa de ti amor mío.- exclamaba feliz su madre mientras abrazaba a su padre.

-Bien hecho.- dijo su rubio amigo escondido tras una gorra.

-Gracias a todos por venir- sintió un abrazo desde atrás efusivo, lleno de amor y solo como ella podría hacerlo. –Rei.- dijo girándose para quedar frente a ella.

-Fue estupendo Darien.- sus ojos amatistas brillaban más que nunca, con una mirada se dijeron cuanto se amaban, las muestras en público no era lo de ellos.

-¡A festejar!- vociferó la voz de chillona de Mina, que en un ataque de felicidad, le quitó la gorra a Andrew para agitarla., y ese simple movimiento dejó atónitos a todos, justo donde se suponía debía haber abultada cabellera, había un hueco. –Kami, que feo….-

-Andy- exclamó Rei llevándose una mano a su boca. –Te dije que el tinte no era de buena calidad.

-Eres un extraterrestre.- soltó Darien con incredulidad, mientras el peliplata acariciaba su cabello.

-El romero es bueno para el crecimiento del cabello.- aconsejó el Sr. Shields mientras Akane miraba divertida al ex guardia y su cabellera.

-Ahí tienes extensiones.- señaló la mujer mitad americana.

Por su lado, la hermosa pelicastaña contuvo una risita, es que la preocupación excesiva de su marido por su cabello le parecía gracioso, si supiera Andrew que si cortaba su cabello muy, muy corto se parecía a una estrella de cine de esas películas donde los autos estrellados abundan, las artes marciales sobran, y los traseros en poses raras no escasean. Ya en su carrito tanto Lita como Ayame Rei sacudían sus manitos y rían sonoramente, mientras que un callado oxigenado sentía crecer su vena roja en su frente.

-¡Ya déjenme en paz!, tu serás obeso Darien y a ti.- dijo señalando a Minako.- se te caerá todo por la ley de gravedad menos tus bubis y serás rara.-

-Ayyy es cierto ¡no se caerán!- chilló feliz, aunque más feliz estaba su novio.

-No es tan malo, solo córtalo y ya, creo que te verías muy bien con el cabello corto.- la dulce y siempre pasiva voz de la doctora Mizuno interrumpió, mientras el Sr. Furuhata daba gracias al Kami por conservar la cabellera que lo hizo ganar el concurso "Sr. Cabello Hawái" hace 30 años.

-Oye Mako.- interrumpió el pelinegro.- ¿estás segura que las nenas son hijas de Andrew? Digo siempre disfrutan con su sufrimiento. – era un buen punto.

-Sí, lo son, además Darien, si hubiese engañado a Andrew no lo diría delante de todos.- finalizó con una sonrisa.

-Me quiero ir.- exclamó el rubio mientras se acercaba al carrito donde estaban sus bebes y se agachaba. –Papá ya no es lindo….- dijo a modo de puchero, pero antes de continuar dos pequeñas manitas tomaron su dedo índice y medio.

-Para ellas siempre serás hermoso…- dijo la suave voz de su esposa. – Y para mí el más sexy…- finalizó sonriendo junto a su marido.

-Debemos denunciar el tinte, debe ser una mala partida…- acotó la rubia de grandes bubis mientras todos se dirigían a cenar.

-Oye Mina, tus gemelas pagan a parte…- soltó Darien riendo mientras Rei lo golpeaba con su codo.

Esa misma noche

Llegaron más que exhaustos, la cena fue agradable, los temas incómodos respecto al flamante nuevo novio de Mika no se hicieron esperar, cada uno acotando algún comentario más que desubicado, claro que Andrew hizo más merito que cualquier otro. En especial al referirse a la corta distancia entre sus casas, por ende como se filtraba el ruido, lo deslenguada que era Rei para todo, en especial para "eso" y sin duda que él los superó….. estando solo, lo que conllevó a un debate acerca de lo "hormonalmente normal" y cómo era sano aquello. Sacando los temas sexuales que se hicieron presentes en toda la cena avalado por Akane Shields, la noche llegó a su fin. Cada uno partió para su hogar a excepción de dos pelinegros que eligieron caminar cerca del lago artificial.

-¿Y bien Sr. Shields? Ya es famoso.- dijo la pelinegra mientras caminaban del brazo.

-No lo soy, te dejo eso a ti.- respondió mientras se detenía y la miraba con ternura mientras quitaba un mechón de cabello del hermoso rostro de la diseñadora. -¿Qué me dices de lo que propuse el otro día?- y es que moría por una respuesta.

-No lo sé Darien….- ladeó su cabeza molesta.

-Rei, esto es serio y quiero un compromiso de verdad.- habló con seriedad clavando sus ojos azules en ella.

-Bueno, como sea Darien, ampliaremos el baño….- bufó resignada, logrando provocar una sonrisa en el hombre.

-Lo haremos luego de la boda, porque no hay presupuesto si no…- acotó el americano.

-¿Casamiento?- interrogó divertida. –Creo que ambos habíamos dicho que odiábamos las bodas… y no habíamos llegado a un acuerdo- dijo refiriéndose a la charla que habían tendido hacía dos días.

-Sí, pero supuse que pasarlo juntos no sería tan malo, ya sabes al menos nos apoyaríamos mutuamente.- dijo sonriendo haciendo soltar una risita divertida de su novia. –Además.- continuó.- no se me ocurre otra persona con quién enfrentarlo.-

-Supongo que estamos en esto juntos.- acotó la amatista para luego abrazarlo por su cuello. –Y como esto se hace juntos, sí, sí quiero Darien Shields.- el silencio los envolvió, solo la brisa se sentía mientras ambos se unían en un beso. -¿No es solo para probar que no eres gay verdad?- interrogó la chica interrumpiendo el beso.

-Ehhh, no, no lo juro.- admitió con burla mientras ambos se quedaban en silencio unos instantes. –Y dígame Srita. Rei Hino. –rompió él la tranquilidad de la noche. -¿qué tendencia se impondrá en este Otoño?- preguntó con una sonrisa mientras la chica se llevaba un dedo a su mentón fingiendo pensar.

-Mmmhh…. En Otoño…. Se Usa novio…. – sonrió ampliamente mientras se acercaba sus labios a la boca de él.- Y en verano, se estrena marido.- finalizó besándolo.

-Te amo Fénix.- susurró con voz aterciopelada.

-¿Fénix? Qué rápido dejé de ser dragón…- lo corrigió.

-Te amo Rei Hino-

-Y yo a ti, y yo a ti….-el abrazo fue intenso y posesivo, y es que ambos eran pasionales, esa noche sin duda fue especial.

-Rei- la llamó en un momento.

-¿Sí?-

-Necesito usar el baño.- soltó mientras se separaba de ella y la miraba a los ojos con urgencia.

-¿De la casa? Estamos lejos….-

-Lo sé, pero no lo haré detrás del árbol cual animalito…..-

-Ay Darien- exclamó llevándose una mano a su frente.

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FIN

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Darien Shields logró lo que siempre quiso, un baño espacioso, la publicación de su libro le trajo muchas ganancias, próximamente se filmaría la película donde su libro fue adaptado, pidió para el papel principal a Johnny Depp pero este estaba ocupado. Jamás superó su miedo a los baños públicos.

Andrew Eugene Furuhata se quedó calvo, lo aceptó con dignidad y tres sesiones de terapia a la semana, renunció a su trabajo en la empresa de publicidad para apoyar a su esposa, ahora es un feliz amo de casa con su delantal de bordados. Nunca hizo un trío.

Makoto Kino logró expandir su negocio, convirtiéndose en una empresaria de envergadura, con la ayuda de su esposo y la predisposición de sus hijas superó las 18 horas de trabajo. "La cara" fue el primer gesto distintivo de sus hijas. Sin saberlo, la persona que hizo la tan esperada inversión en su disquera la amaba más de lo que ella comprendería, los ojos verdes de ese hombre mayor le recordaban a alguien…. Cada vez que se miraba al espejo.

Minako Aino continuó con su trabajo en la tienda, siendo la encargada del sector masculino, además de su trabajo como representante de su novio, lo más comentado de la temporada fue su escote. Al fin revelo el porqué no término la universidad: jamás encontró su salón de clases.

Malaquito dejó de ser guardia para dedicarse a tiempo completo a su carrera de modelo de ropa interior y alisados, le pidió matrimonio a Mina, pero ésta no aceptó. Malakito jamás fue más feliz por esa decisión.

Mika Hino siguió trabajando con su hija, disfrutando de cada "mamá" que salía de los labios de Rei. Su relación con Zafiro jamás dejó de ser apasionada, amándose en cada rincón, su hija los encontró en pleno acto. Rei aún necesita de terapia.

Amy Mizuno contrajo nupcias con el Sr. Furuhata trabajando solo medio tiempo en el hospital, su embarazo fue de maravilla y le daría su primera hija mujer a Motoki. El nombre Eugena quedó descartado. Motoki Furuhata lo aceptó.

Tomoe Hino volvió a hablar civilizadamente con su esposa, jamás se sintió más orgulloso de su pequeña princesita Rei, Sonomi engordó, ya no pueden hacerle liposucción.

Molly y Nefly tuvieron sus trillizos, jamás regresaron a Inglaterra, ahora vivían con Akane y Michael. Akane abrió un consultorio de consultas sexuales para la tercera edad, la abuelita de Andrew asistió.

En cuanto a una hermosa pelinegra, Rei Hino consiguió la tan anhelada expansión de su negocio, y su novio de otoño llegó para quedarse, ella y Darien decidieron casarse ese mismo verano, lograron controlar la ira de su mascota Diana, la sedaron. Su sorpresa sería que tres meses antes de la boda, los malestares de Rei tenían una respuesta: esperaba a su primer bebe, este llegaría el próximo Otoño.

N/A: Y los finales definitivos no existen amigos! Pero creo que este engloba más o menos todo, un final rosa para un fic de comedia de rosa! ¿Y saben qué? LO ADORÉ! La nostalgia que siento en este momento es enorme jajaja, a penas ayer me puse a releer los capítulos horrorizándome de ciertas faltas ortográficas.

Bueno supongo que debía darle un final digno a este fic, ojalá sea de su agrado.

Curiosidades de "En otoño se usa novio"

Antes de tener la historia armada, tenía el título, es que me fascinó y aunque no tuviera historia, dije "ese título lo usare".

No soy pro pareja Rei/Darien, pero lo elegí a él como una manera de reconciliarnos, es que me dolió mucho el Darien de la primera temporada. Debo decir que no me arrepiento en lo más mínimo.

Este fic iba a tener originariamente 6 capítulos.

Soy pésima para inventar nombres de negocios "Cloth's On Fire" por Dios! jajajajaja

El papel de Malakito lo iba a interpretar Diamante Black.

Originariamente Mika salía con Darien y éste se enamoraba de su hija, pero luego dije "mucho drama" o en su defecto "comedia dramática".

Mi personaje preferido terminó siendo Andrew Eugene Furuhata.

En la trama original Makoto no estaba embarazada, si no que creía que Andrew la engañaba con nada más ni nada menos que Michiru, desde ya el hermoso oxigenado no haría eso, lo sabemos.

De verdad no me gustaban ni Luna ni Artemis, creo que utilicé a Mina como una venganza personal.

Cada frase y cada capítulo, representó de alguna manera, una parte de mi vida.

Ningún capitulo estuvo planeado, solo escribía lo que venía a mi mente, lamento si eso se notó, pero ciertamente las bromas o situaciones graciosas solo surgían.

El hombre más sexy del fic, a mi entender es el Sr. Motoki Furuhata, papá del rubio.

No puedo diseñar nada, porque simplemente no sé dibujar, pero sí amo la ropa, los accesorios y me considero una fanática incontrolable de zapatos y carteras.

Escribir esto me trajo nuevas amigas, mars fan, no mars fan y eso me llenó de alegría!

Este fic, fue a mi manera, mi regalo, mi tributo, al personaje más espectacular que conocí en mi infancia: Rei Hino, ojalá pueda seguir regalándole mi imaginación, como ella me regaló tantos momentos de diversión y fantasía en mi infancia.

Agradecimientos (el orden de los factores no altera el producto)

Made: este fic sin vos no hubiese existido, de verdad fuiste la causa porque yo lo escriba, mil gracias por muchas veces leer el capitulo antes solo por mis inseguridades, y no te preocupes amiga que si encuentro un Andrew así de carne y hueso te lo mando. Gracias por ser la madrina de esto!

Rouge (Juli): sé que te aventuraste a leer esto, era nuevo para vos esto de Rei, y no sabes como me alegra haberte hecho reír, y que mi historia lograra captar tu atención, muchas gracias por el apoyo constante, por tus palabras tan linda, por hacerme lugar en tus FF, sé lo detallista que sos y me siento más que alagada. Nos hicimos amigas con este fic, gracias a vos que me dijiste "¿me agregas?" así que otoño nos dejó mucho amiga!

Leonor de Eboli: bueno amiga, creo que las palabras y la opinión más esperada era la tuya. Cierto que dije que no conozco Mars Fan mas dedicada que vos, tenía mucho miedo al comienzo, pero ahí apareciste con palabras tan lindas para conmigo y mi trabajo, no me fallaste nunca, ahí estabas siempre, notando incluso esos pequeños detalles y me arrancabas las sonrisas más sinceras. Mi corazón latía fuerte cuando leía REVIEW seguido de Leonor de Eboli…. Ayyyy los adoré, muchas gracias, agradezco a este fic porque por él puedo decir que gané a una amiga.

Amonett: mi nena mimada, la chica que no falta nunca, jajaja creo que tienes presente en todos mis fics y aun así no te cansas de mi. Me sorprendió que en solo dos días te leyeras 8 capítulos (o eran más?) tus comentarios hermosos, llenos de buenos deseos me hacían sentir muy feliz, me encantó que adoraras a Mina y Malakito, y más aun me encantó que hayas tolerado a Seiya jajajaja.

Hotaru No Hikaru: siempre, pero siempre te recuerdo, ojalá lo leas y poder hacerte reír, es lo que más quiero. Te quiero mucho amiga, espero pronto tenerte de nuevo por aca.

Rei-Videl03: muchas gracias por tus comentarios, hubo mucho en los que me hiciste reír, pensar, ojalá esto haya sido de tu agrado y poder seguir en contacto, te mando un abrazo!

Dianarr07: muchas gracias! Tu dulzura excede la pantalla, si veo un Darien de carne y hueso te lo envío! Muchas gracias por tus comentarios y hacerme saber que estas ahí.

A mi lectora misteriosa, Bermellon, Marissa, Hika-chan, MichiruSea, Starmaker89, AnnaTsuki… thanks girl! Eveb, y a todos los que pasaron o pasaran.

Gracias a todos, y muchas gracias a los que pasen después….

Nick Rivers… desde Argentina con amor.