DISCLAIMER: los personajes de esta historia pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer, yo solo los tomé prestados.


"Conociendo"

Llegué al rancho a media mañana y Alice salió a recibirme en cuanto bajé del auto.

- ¡Bella, me alegro de que hayas aceptado venir por fin!

- Si hubiera dicho que no, ¿haría la diferencia?

- No, sabes que tarde o temprano te habría obligado. – dijo sin pizca de remordimiento.

Quería mucho a Alice, pero verdaderamente era insistente. Nunca podrías apostar contra ella, siempre gana.

- Ven adentro, Rose y Emmet ya llegaron y estarán felices de verte.

La sala era realmente acogedora. Un fuego ardía en la chimenea, había sillones, un aparador, y cuadros en las paredes. Un gran ventanal se abría a mi izquierda, desde donde se podía ver un camino de grava flanqueado por enormes robles de hojas doradas, que se perdían en la distancia.

Un grito me sacó de mi ensoñación.

- ¡Bella!

Lo último que vi fue una cabellera rubia, antes de ser abrazada por mi hermana.

- Cariño, suéltala, la vas a ahogar. – dijo una voz profunda.

Me deshice del abrazo y vi a Emmet venir risueño hacia mi.

- Deja algo para los demás – agregó, antes de levantarme en el aire.

- Em... ¡bájame ya! – me quejé.

- Pero cuñadita, te he extrañado...

A veces podía ser tan infantil si se lo proponía... No se como Rosalie puede lidiar con él.

- Ya Emmet, bájala. – Jasper había aparecido, y miraba divertido la escena con Alice a su lado.

- Bienvenida Bella.

- Gracias Jazz.

Él era el único realmente tranquilo en esta familia; y el único capaz de controlar a la pequeña duende.

Y hablando de Roma...

- Bella, debemos cambiar ese atuendo tuyo. No puedes pasarte la vida con jeans gastados y zapatillas.

- Alice, ya te dije que no...

- ¡No hay pero que valga señorita! – intervino mi adorada hermana – ya mismo vamos a tu cuarto a arreglarte ese aspecto que tienes.

Genial.


El cuarto que me habían preparado era precioso, rústico pero acogedor, cortesía de Alice, que encontraba cualquier excusa para decorar y gastar dinero. Por algo se lleva tan bien con Rose... La cama, de tamaño matrimonial, ocupaba el centro de la estancia, cubierta por un edredón púrpura y almohadones haciendo juego; a sus lados había dos mesitas de noche hechas en madera de palisandro, sobre las cuales se encontraban unas hermosas lámparas de vitraux en diferentes tonos. Sobre la pared de enfrente, una biblioteca cuidadosamente labrada, que contenía mis lecturas favoritas. A mi lado, junto a la puerta, se encontraba un armario de proporciones exorbitantes. Ya podía imaginar la enorme cantidad de prendas que mi preciada hermana y el pequeño duende maléfico que tenía por amiga, habían escogido para mi temporada aquí.

Pero lo que me atrajo la atención, fue el amplio ventanal que mostraba sus vistas al exterior. De menor tamaño que el que había visto en la sala, pero no por eso, de menor importancia, me llamaba irremisiblemente, por lo que enfilé mis pasos hacia él. El verde del jardín era impresionante, no parecía real, y a lo lejos se veían los inicios de los establos, junto al cerco de entrenamiento y doma de los caballos.

De repente algo captó nuevamente mi atención. Un jinete de cabellos desordenados y broncíneos, que cabalgaba dando vueltas sobre si mismo, sobre un corcel de color oscuro y aspecto feroz. Luego de un par de vueltas más, se alejo a todo galope, perdiéndose en la lejanía.


¿Y? ¿Qué les pareció?

Déjenme sus reviews!! =)