DISCLAIMER: los personajes de esta historia pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer, yo solo los tomé prestados.
Capítulo 3: El Paseo.
Cuando terminamos de almorzar ayude a las chicas a levantar la mesa y llevar las cosas a la cocina. Alice y Rose se veían extrañamente alegres, como si quisieran ocultar alguna cosa.
- Oigan.. ¿Qué sucedió ahí dentro?
- ¿Dónde?
- En el comedor, cuando pateaste a Jasper por debajo de la mesa.
- Bella, tienes demasiada imaginación – rió Alice - ¿cómo crees que patearía a mi adorable Jazz?
- Es verdad – terció Rose – Estas leyendo demasiado cariño.. Deberías dejar esas novelas de suspenso por un tiempo...
- Yo no leo novelas de suspenso, y tampoco imagino cosas – de repente el jinete apareció en mi mente. Lo deseché de inmediato y volví a prestar atención a mis interlocutoras. – Además, ambas están muy raras...
- Solo son ideas tuyas. Estamos igual que siempre. – dijo Alice.
- ¡Cierto! Solo que hace tiempo que no nos ves.
Decidí dejarlo pasar, ya vería más tarde. Seguro que si estaban planeando algo me enteraría pronto. No eran personas que se destacaran por su magnífica paciencia.
- Vayamos por los chicos a los establos. Nos esperan. – Rosalie prácticamente nos arrastró fuera de la cocina.
Efectivamente, Emmett y Jasper se encontraban en la puerta conversando con unos vaqueros, que se mostraban bastante animados. En cuanto nos vieron, se despidieron y se acercaron a nosotras.
- Sus caballos ya están listos chicas – exclamó Emmett - ¡Hora de montar!
- Bells, te presento a Demon – dijo alegremente Jazz.
Un enorme caballo marrón oscuro, casi negro, se había acercado a mi sin que nadie lo guiara. Le acaricié el cuello con algo de temor; temor que desapareció en cuanto apoyó su cabeza contra mi frente y me empujó juguetonamente hacia atrás. Escuché algunas risas que provenían de detrás de Demon, y pude ver como mis amigos sonreían con complicidad hacia nosotros.
- ¿No creen que es un poco.. como decirlo.. ENORME... para mi? – ellos solo me observaron – Me caeré en cuanto comience a galopar – Nuevas risas siguieron a mi afirmación.
- No te preocupes – me calmó Jasper - él no dejará que te pase nada, es muy cuidadoso.
Todos ya estaban sobre sus monturas, mientras que yo seguía cavilando sobre los peligros que implicaba la relación caballo – velocidad – Bella = desastre. Me armé de valor y me acerqué a la silla, del lado izquierdo; apoyé mi pie, me sostuve, y tomé impulso. Increíblemente no ocurrió nada. Agarré las riendas y dirigí al caballo hacia donde me esperaban pacientemente mis amigos, que miraban divertidos la escena.
- ¿Ya viste Bella? No pasó nada – dijo Rose – estoy orgullosa de ti.
- ¿Ya podemos irnos? - exclamó impaciente Alice – tenemos mucho por recorrer.
Llevábamos unas cuantas horas de cabalgata, cuando llegamos a los límites del rancho. A lo lejos se podían ver las luces del rancho vecino, mientras que el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte. La vista era preciosa y decidí que era capaz de soportar cualquier cosa, cualquier tortura del duende y mi hermana, con tal de poder observar esto todos los días de mi vida. Me sentí feliz de haber aceptado la invitación y me olvidé del resto del mundo.
De pronto sentí el inconfundible ruido de unos cascos a lo lejos. Mientras el sol se ocultaba, pude ver al extraño jinete de esta mañana cabalgando a todo galope hacia nosotros. Era igual a una aparición del otro mundo. Su caballo era negro como la noche, de aspecto feroz y salvaje. Y él no se quedaba atrás. Sentí unos irrefrenables deseos de ir a su encuentro; incluso parecía que Demon compartía mi idea, ya que se sentía nervioso, moviéndose de un lado a otro esperando mi orden. El caballo frenó a mitad de camino y esperó expectante a su amo. Unos blancos dientes aparecieron de improviso, en lo que supuse, sería la sonrisa del extraño, que aguardaba el próximo movimiento. Como no había cerca que separara el terreno, Demon avanzó unos pasos hacia delante, vaciló, y volvió a avanzar. Yo no tenía voluntad para detenerlo, quería acercarme, acabar con el misterio.
La risita suave de Rose me sacó del trance.
- ¿Qué tal si vamos todos? Parece que Bella esta impaciente. –al oírla, giré mi cabeza y la mire con una ceja levantada. Por supuesto, ignoró completamente la silenciosa pregunta que sostenía mi mirada, y se dirigió a Emmett.
- ¡El último en llegar hará la cena! – y se alejó como alma que lleva el diablo hacia la aparición.
Lo miré aturdida, y antes de que pudiera comprender lo que sucedía, Demon lo seguía hasta ponerse a su lado, compitiendo en velocidad para poder pasarlo. Detrás nuestro venían Alice, Rosalie y Jasper, riendo a carcajadas.
Llegamos primero, con mi cuñado pisándonos los talones. Luego Alice y Rose, dejando al pobre de Jazz rezagado.
Me encontré frente a frente con Él. Su risa era música para mis oídos. Tenía los dientes blancos y brillantes, el cabello cobrizo y desordenado, los ojos verdes y límpidos. Su cuerpo era perfecto. La camisa celeste que vestía era lo suficientemente ajustada como para mostrar un poco de sus poderosos músculos, mientras que sus jeans se le amoldaban a las piernas de una manera que debería estar prohibida. Sostenía las riendas con precisión en una mano, mientras que la otra despeinaba su cabello. De pronto me percaté de una cosa: me miraba de la misma manera que yo a él, comiéndome con los ojos, sintiendo que no había nada más a nuestro alrededor.
Un carraspeo nos hizo bajar la mirada rápidamente.
- Respira Bella – rió mi cuñado. – y tú también – agregó, mirando al desconocido.
Alice se acercó a nosotros.
- Bella, quiero presentarte a mi hermano Edward - nos miró alternativamente – Edward, ella es Bella, la hermana de Rosalie.
- Un placer conocerte, Bella – dijo suavemente. Acercó su montura hacia mi, y me dio un beso en la mejilla.
- Igual ... mente – conteste turbada.
Edward saludó a Rose y Jazz, y luego nos invitó a cenar a su casa; algo que todos aceptaron encantados.
Sentí su mirada todo el camino hacia la casa, poniéndome nerviosa y haciéndome ruborizar, sin saber por qué. Cabalgó a mi lado, tan cerca que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo, su olor masculino, y su respiración acompasada. Nunca me había sentido así, tan... tan... excitada. No puedo creer que lo pensé. ¿Cómo puede provocarme eso, si acabo de conocerlo? No se nada sobre él, y aun así me atrae. Quiero poder tocarlo, volver a sentir sus labios sobre mi piel, quemándome, y volviéndome loca.
Creo que esta cena va a ser muy, pero muy larga.
Hola de nuevo!! Perdón por la tardanza, pero estuve ocupada el fin de semana y no pude escribir. Gracias por sus reviews!! Me alegran mucho cuando los leo :) Sigan dejándome sus opiniones.
Trate de hacer un poquito mas largo el capítulo, describiendo un poco más las cosas.
Por fin se encontraron cara a cara!! Ya saben lo que piensa Bella.. ¿Qué pensara Edward?
Tenganme paciencia, que estoy escribiendo a la par que voy subiendo.
Buen Comienzo de semana!!!
