DISCLAIMER: los personajes de esta historia pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer, yo solo los tomé prestados.


Capítulo 4: La Cena.

Edward POV

No podía quitarle los ojos de encima mientras nos dirigíamos hacia mi casa. Seth se había acercado a Demon sin que yo se lo ordenara, por lo que cabalgaba a la par de ella. Su belleza me deslumbraba, me aturdía. Vestía una blusa azul, que se le pegaba al cuerpo, al igual que sus pantalones; su maquillaje era tenue, sus cabellos castaños caían en bucles sobre sus hombros, enmarcándole el rostro. El trote que llevábamos hacia que sus pechos subieran y bajaran siguiendo el ritmo, volviéndome loco.

Cuando la vi por primera vez, luego de esa carrera que mi hermano había fomentado, creí estar frente a una visión celestial. Su rubor le daba un precioso tono rosado a sus mejillas, a la vez que trataba de tranquilizar su respiración. Me perdí en sus ojos chocolates. Sentí que ella también me catalogaba, estábamos como en un trance del que no quería despertar.

De pronto un carraspeo nos hizo bajar la cabeza. Seguro creía que era un demente, o un pervertido por estar mirándola así, pero no lo pude evitar.

Emmett salió con uno de sus tan acertados comentarios, haciendo que la visión se sonrojara aun más. Alice se acercó y me presentó a la misteriosa chica. Su nombre era Bella, y era hermana de Rosalie. Realmente era una belleza, no podía negarlo. Me atraía de una manera extraña y no me resistí a saludarla con un beso en la mejilla. Me sonreí al darme cuenta que mis nervios eran compartidos.

Aun no estaba preparado para dejarla ir, asi que los invité a cenar. En este momento estaba preocupado seriamente por mi cordura, no se si podría mantenerme alejado de ella.

Pues si, esta cena será muy, pero muy larga.

Bella POV

Llegamos pronto a su rancho. Como el de Alice y Jasper, este tenia mas aspecto de mansión que de casa de campo. Mas pequeña que la de mis amigos, de todos modos se presentaba imponente frente a mi azorada mirada . Cabalgamos por un sendero de grava y rodeamos el edificio para dirigirnos a los establos, donde unos vaqueros se llevaron nuestros caballos; luego caminamos y accedimos al interior del lugar por la puerta de la cocina. Emmett estaba hambriento, lo que provocó que se arrojara directo a la heladera, sacando cantidades increíbles de comida; Rose rodó los ojos, y Jazz se acercó a quitarle todo de las manos, logrando un puchero de su parte y nuestras carcajadas.

- No te quejes, yo soy quien debería estar molesto. Tu maldito desafío esta haciendo que deba preparar la cena. – dijo acercándose a la mesada.

- No te preocupes cariño – lo abrazó Alice – te ayudaré, y veras como terminamos enseguida.

- ¡Emmett! ¡Aléjate de ahí! – exclamó Edward, al ver como se acercaba peligrosamente a la alacena. – No volverás a dejarme sin alimento.

Yo lo mire algo desconcertada. Sabía que el estómago de Emmett parecía no tener fondo, pero de ahí a vaciar toda una cocina era demasiado.

- No me mires así – me dijo Edward – No sería la primera vez que lo hace. La última vez que vino tuve que reponer todo lo que había comprado esa misma mañana. Todavía no entiendo como no engorda...

Gracias a Dios, Rosalie tomo a Emmett de la mano, y lo llevó hacia la sala, donde se sentaron en un sillón. Luego de eso, nuestros amigos nos echaron literalmente de la cocina, alegando que necesitaban tranquilidad para poder trabajar.

- Ven, quiero mostrarte algo – me dijo Edward en un susurro.

Un escalofrío me recorrió la columna vertebral, mientras seguía a mi anfitrión hacia unos bancos bajo una glorieta, en el ala derecha del jardín. Este estaba adornado con naranjos, rosas, y jazmines, que perfumaban el ambiente. Ya había anochecido, y las estrellas adornaban el firmamento.

- Mi madre hizo este jardín. Decía que era el mejor lugar del mundo para pensar y descansar.

- Es bellísimo. ¿Por qué se fue si tanto le gustaba? – le pregunté, a la vez que nos sentábamos.

- Mis padres dijeron que creían que era hora de que me ocupara yo mismo del rancho, y se mudaron a una casa en la playa. Aun así vienen a pasar un tiempo a Texas, alternando entre este rancho y el de Alice. También visitan seguido a Emmett.

Eso me hizo recordar la escena de la cocina, y reí.

- Tienes una risa preciosa - me dijo suavemente.

No pude evitar sonrojarme en cuanto lo escuché. Acabábamos de conocernos, y aun asi lograba hacerme sentir como nunca en mi vida lo había hecho.

- Emmett es como un niño encerrado en el cuerpo de un adulto – le dije, tratando de aligerar el ambiente íntimo de hacia un momento.

- Siempre fue así – sonrió, haciéndome perder el aliento por un segundo – mamá todavía no entiende como tu hermana logra controlarlo.

- A veces, yo tampoco puedo entenderlo, pero lo domina bastante, Emmett haría cualquier cosa que ella le pidiera.

- Te creo. Jasper me contó que hace un mes, Rose quería desesperadamente helado de chocolate. Emmett salió en plena madrugada a buscarlo, y no regresó al departamento hasta haberlo conseguido. La adora.

- Lo mismo pasa con Alice y Jasper. Solo que mas grave – reí recordando con lo que me encontré en su última visita – Tu hermana lo hace desfilar cada vez que sale de compras, y el pobre no puede decirle que no.

Ambos nos reímos como desesperados al imaginarnos esa escena. Cuando logramos controlarnos, me di cuenta de que estamos demasiado cerca. Edward levantó su mano, tomó un mechón de cabello, y lo colocó detrás de mi oreja, luego me acarició la mejilla.

- Eres tan suave – susurró. – Tu piel es como la seda. – bajó la cabeza. - No entiendo que es lo que me haces.

No tenía ni idea de que contestarle. Esa declaración hizo que mi corazón latiera desbocado. El grito de Alice nos interrumpió.

- ¡La cena esta lista! Ya tienen permiso de pasar al comedor.

- Será mejor que vallamos. Es capaz de venir a buscarnos. – le dije.

- Tienes razón.

Pero ninguno de los dos se movió. No tenia ganas de entrar, quería seguir aquí con él. Nos miramos por un momento, acercándonos lentamente; y entonces...

- ¡Entren o Emmett ira a buscarlos! Esta desesperado y no podremos detenerlo.

Otra voz se escucho después de eso.

- ¡Emmet! Espera a los demás para comenzar a comer. ¿Acaso no te enseñaron modales?

Rosalie.

- Pero Rosie, tengo hambre...

Podíamos adivinar la cara de perrito degollado de mi cuñado.

Tuvimos que resignarnos y entramos a la casa arrastrando los pies.

- ¡Gracias a Dios! - exclamó Jasper cuando nos sentamos a la mesa.

Estaba visiblemente exasperado, y no era para menos. Emmett estaba que se moría, tomando la comida de la fuente y sirviéndosela en el plato, para luego tragarla, masticándola apenas.

Rose bufó, Jasper suspiró, y Alice rodó los ojos. Edward y yo solo mirábamos atónitos la situación, hasta que suspiramos, nos encogimos de hombros, y comenzamos a comer.

Edward POV

Había estado a punto de besar a Bella. Era un hecho. Y no me explicaba como estaba pasando esto. Jamás me había sentido tan irracionalmente atraído hacia una mujer, pero no podía evitarlo. Su risa, sus ojos, su cabello. Y su cuerpo... Ese cuerpo que hacia que se me cortara la respiración, que el corazón me latiera frenético en el pecho.

Trate de despejar mi mente y prestarle atención a la cena. Hacia un momento, Bella y yo nos habíamos quedado atónitos ante el terrible comportamiento de mi hermano, me era imposible comprender como no se atragantaba. Era una forma de ser de él que siempre tuvo, pero eso no significaba que no nos sorprendiera cada vez que sucedía algo parecido, como la vez que acabo con las reservas de mi alacena. Por suerte puede salvar los condimentos...

Ahora, los chicos se enzarzaban en una discusión sobre quien participaría en la carrera de caballos que se llevaría a cabo la próxima semana en un rancho vecino. Alice estaba desesperada por ir a comprar ropa nueva a la ciudad, para utilizar en la competencia, Rosalie no creía que fuera necesario, mientras que Jasper y Emmett apostaban sobre quien sería el ganador. Bella los miraba aturdida.

- ¿Quién opinas que saldrá ganando en todo esto? – le pregunté, ya que por suerte se encontraba sentada a mi lado.

- Ni idea, pero jamás apostaría contra Alice... – dijo en un susurro. – incluso creo que Rose se sumará a la petición de tu hermana. Siempre le ha gustado comprar. – me miró a los ojos con terror – pero temo que me arrastren con ellas.

Solté una suave risa. Sabía por experiencia propia lo que podía hacer el pequeño torbellino de Alice en una tienda.

- Te entiendo. La última vez que accedí a acompañarla en uno de sus viajes a la ciudad, tuve que cargar mas de veinte bolsas con sus compras, y me tuvo de un lado para el otro durante toda la tarde.

- ¿Cómo es posible que haya aceptado vivir en el medio del campo?

- Ama a Jasper – le respondí – y haría cualquier sacrificio por él. Pero no creas que por eso se queda sentada tranquilamente en la sala, siempre encuentra alguna actividad para hacer. Además creció aquí, ya tiene un sistema armado - agregué.

Como no podía ser de otra manera, alguien nos interrumpió.

- Oye Eddie, te apuesto a que yo gano la carrera – me dijo mi hermano.

- Tu nunca podrías ganar, todos saben que soy el mejor aquí – saltó mi cuñado – después de todo, soy muy bueno en tácticas militares, ¿verdad?. Puedo vencerte.

Viendo que estaban a punto de discutir de nuevo, decidí intervenir.

- En primera, no me llames Eddie, llevo toda la vida diciéndotelo; en segunda, Jasper te ha ganado cada apuesta que han hecho. Recuerda que tiene a Alice de por medio.

Mi hermana tenía la facultad de saber las cosas antes de que estas sucedieran. Por eso mismo es que no me atrevía a apostar en su contra jamás.

- Solo lo dices porque temes perder. Crees que si no me persuades de apostar, te haga ir de compras con la duende por todo un mes.

- ¿Eso crees? Muy bien – dije sonriendo – ya veras que quien acompañara al torbellino serás tu, y no yo. Jasper, le harás compañía.

- ¡Hey! – exclamó la aludida de inmediato – dejen de usarme para sus apuestas. Sin importar quien gane o pierda, todos me acompañaran en mi viaje al centro comercial. Recuerden mis palabras. – terminó con una sonrisa maléfica en su rostro.

Solo Bella y Rose se habían abstenido de participar en la discusión, por lo que los cuatro las miramos expectantes, deseando saber su opinión.

- De acuerdo... – comenzó Rosalie – apoyo a Alice, se que ella ganará. – luego de dirigirle una sonrisa, se giró hacia su marido – En cuanto a ti, no vengas a suplicarme ayuda cuando pierdas. Te he dicho miles de veces que dejes de apostar con Jasper.

- Pero bebé...

- Nada de peros, tu te lo buscaste, y tu lo pagarás.

- ¿Por qué nadie confía en mi? – se lamentó. – Tu no has dicho nada Bella, tu si me apoyas ¿verdad?

Todos la miramos esperando su respuesta.

- Lo siento Emmett, ya sabes que no apostaría contra Alice. He tenido demasiada experiencia haciendo lo contrario. – terminó con un susurro.

- ¡Ja! Morderás el polvo cuñadito – gritó Jazz.

Nos lo quedamos mirando en silencio.

- ¿Qué? – preguntó - ¿Acaso no puedo ser despiadado si lo deseo?

- Eso lo aprendió de ti Alice – rió Rosalie.

Terminamos la cena en medio de peleas entre los dos inmaduros de la casa, a los que sus respectivas esposas no les brindaban ninguna ayuda.

Como ya era tarde, decidieron dejar sus caballos aquí, y volver por ellos en la mañana, de modo que les presté mi camioneta para que pudieran regresar al rancho.

Salimos por la puerta del frente y los chicos se adelantaron, peleándose por quien conduciría. Cerrando la marcha nos encontrábamos Bella y yo. De repente, tropezó al tratar de bajar el último peldaño; por suerte reaccioné a tiempo y la tomé de la cintura para evitar que cayera. El corazón comenzó a latirme más fuerte al observar como su rostro había quedado a centímetros del mío. Me sentí perdido en sus adorables ojos chocolate y me incliné hacia ella. Sus labios me llamaban como una canción, buscando ser besados, ¡y por Dios que yo quería satisfacerlos!.


Perdón por la tardanza, es que quería lograr un capítulo más largo que los anteriores, pero no quería que me saliera cualquier cosa. Ojalá este a la altura de sus espectativas.

No me maten por las tentativas de beso, se viene el primero muy pronto.

Por otro lado, muchisimas gracias por sus reviews!!! me ponen muy muy contenta! :D

Sara: que bueno que te haya gustado mi fic, sobre todo la temática campestre. También me imagino a Edward en vaqueros y montando a caballo y quisiera tenerlo ya mismo aquí!! jaja. Volveria locas a cualquiera!

Robstenn: asi que te leiste todos los capitulos de un tiron?? me alegro de que te haya gustado de semejante manera! ;) El calor de las praderas y el paisaje pueden hacer maravillas con nuestros protagonistas, recorda mis palabras... Pronto vas a tener la visión de si misma que tiene Bella, por ahora ya tenes como se ven el uno al otro. espero que este nuevo capitulo te guste tanto como el resto...

Sigan dejando sus reviews!!!!!

Saludos!