DISCLAIMER: los personajes de esta historia pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer, yo solo los tomé prestados.


Deseos y... ¿Resistencia?

Bella POV.

Nunca fui violenta, pero últimamente siento deseos de asesinar a Emmett. ¿Por qué cada vez que estaba a punto de besar a Edward, él tenía que intervenir, aun sin saber que lo hacía? Pero por otro lado, debería agradecerle, ya que me libró de cometer una locura. Edward, Edward, Edward... Hasta su nombre es tan aterciopelado y suave como su voz. Un completo caballero, atento, educado, y caliente... Tanto, que de solo pensar en su cuerpo comienzo a acalorarme, mi respiración se vuelve pesada, y mi mente sale a volar, logrando que mi imaginación llegue a límites insospechados, mostrándome imágenes de nuestros cuerpos desnudos, jadeantes y sudorosos, acariciándonos mutuamente, mientras siento como su lengua se adentra en mi...

- ¡Bella! - ¿qué rayos...?

- ¡Isabella! – mi hermana chasqueó sus dedos frente a mis ojos.

- ¿¡Qué! ¡¿Qué sucede?

Tanto Rose como Alice me miraron.

- ¿En qué estabas pensando? ¿O debería decir "en quién"? – me preguntó sospechosamente Alice. – Creo que ambas – agregó luego de fijarse en mi atentamente.

Me sonrojé furiosamente, mientras maldecía en mi fuero interno por haber sido interrumpida incluso en mis fantasías.

- Nada que les importe – les espeté frunciendo el seño.

Al contrario de lo que podría haber creído, ellas comenzaron a reír.

- ¡Tienes fantasías calientes con Edward! – exclamó Rosalie, sosteniéndose el estómago, mientras se partía de risa.

A su vez, Alice ya había caído al piso carcajeándose y llorando.

- ¡Ya cállense, brujas! – les grité, pero no pude contener una sonrisa al pensar que tenían razón.

- ¡Lo sabía, lo sabía! – brincaba mi amiga por la habitación, comenzando a revolver las bolsas que habíamos traído. – Apostaría lo que fuera a que mi hermano también se esta muriendo por ti, incluso estoy segura de que esta igual de frustrado que tú .

- ¿Y qué querías? Ni siquiera la ha podido besar – agregó Rose.

- ¡Claro que no! Con tu esposo cerca ¿quien podría? Siempre se las arregla para meterse en el medio. – le dije mordaz.

- ¡Oye, que yo no tengo la culpa de que sea tan infantil! – se defendió.

- Pero podrías controlarlo mas – le dijo Allie en tono conciliador.

- ¡Es tu hermano!

- ¡Y tu marido!

Comencé a reír sin poder contenerme. Las lágrimas se me saltaban y el estómago me dolía. Estaba exactamente igual que ellas cuando descubrieron mis pensamientos. Ambas me miraron como si me hubieran salido tres cabezas.

- ¿Y a ti que te pasa? – preguntaron a la vez.

- Parece que no se escucharan – les dije entre risas – se pasan a Emmett como si fuera una pelota y ustedes estuvieran jugando voley.

Me miraron por un momento y al entender, se echaron a reír conmigo. Unos minutos más tarde ya habíamos logrado calmarnos, y comenzamos a ordenar toda la ropa en el armario del cuarto. Aun era un misterio para mi cómo seguían entrando prendas, pero no debería extrañarme, Alice es Alice.


Durante el almuerzo, todo estuvo tranquilo, aunque me extrañó no ver a Edward. Había asumido que se quedaría mas tiempo. Al preguntar por él, Jasper me dijo que vino para traernos los caballos que dejamos la noche anterior en su casa, y que después de que llegamos había desaparecido.

El resto de la tarde lo pasamos entre medio de risas por las payasadas de Emmett mientras le contaba a Jazz sobre su terrible experiencia en nuestro viaje de compras, lo que le granjeó una mirada ceñuda de su hermana y un golpe, cortesía de Rosalie. Además, por supuesto, de anécdotas vergonzosas sobre mi persona, las cuales eran demasiadas a mi entender (lamentablemente).

La cena, por otro lado, fue protagonista de otra pelea entre ambos cuñados, que no perdían oportunidad para apostar lo que fuera, con tal de demostrar quien era el mejor. Por lo visto, mi cuñado seguía perdiendo a pesar de las incontables experiencias que tenía en ese campo, ya que siempre era la misma historia: Jasper y Emmett apostaban, Alice opinaba, y su esposo ganaba. Toda la vida lo he dicho, jamás apuestes contra Alice si ella esta en medio del asunto, cosa que sucedía muy a menudo.

Cerca de las once de la noche, decidí que era hora de acostarme. Llevaba bostezando el suficiente tiempo como para saber cuando capitular. Llegué a mi habitación y tomé uno de los libros que mis amigos colocaron en la biblioteca, y aun no había tenido oportunidad de leer. Resultó ser una novela de los mas atractiva, pero algo diferente a lo que estaba acostumbrada; se ubicaba a fines del siglo XVI, en Escocia, y sus protagonistas eran presa de una pasión desbocada, unida al enorme amor que se profesaban. Luego de unos cuantos capítulos, los ojos se me cerraron y no puede evitar dormirme, con el libro entre las manos.


Nuestras miradas se encontraron. Sus brillantes ojos verdes me miraron con lujuria, mientras que yo me acercaba lentamente hacia la puerta. Sentí como sus manos me agarraron por la cintura, jalándome hacia la habitación, sus dedos acariciándome en forma suave, a la vez que me quitaba la blusa, torturándome con su tacto, logrando que mi piel ardiera allí donde sus labios se posaban. Mis manos cobraron vida propia y desabrocharon su camisa, quitándosela. ¡Cómo me enloquecía la textura de su piel! Comenzó a besarme los pechos, succionando mis pezones como si la vida se le fuera en ello, haciéndome gemir de placer; bajó por mi vientre y desabrochó la falda que traía puesta, bajándola despacio, tomándose su tiempo. Levanté mis pies para facilitarle el trabajo, y lo sentí subir, a la vez que besaba mis piernas con delicadeza. Sus labios tomaron posesión de los míos, en un beso voraz, hambriento, y demandante, sintiendo mojarme cada vez mas. Me quitó la tanga que traía puesta y me tendió sobre la cama; sus pantalones y boxers habían desaparecido sin que me diera cuenta y podía sentir su duro miembro sobre mi vientre. Se alejó de mi boca y se acercó a mi centro, su lengua comenzó a acariciar mis pliegues con parsimonia, aumentando la velocidad de a poco, a la vez que uno de sus dedos se adentró en mi calor haciéndome delirar. Bombeó rápidamente, embistiéndome con su lengua al mismo tiempo. El éxtasis estaba cerca, lo sentía venir; el orgasmo estaba a punto de llegar. Y entonces...

PIP PIP PIP...

- ¡Maldición! – solté, dando un manotazo al despertador. ¿A quién se le ocurría poner la alarma estando de vacaciones? Ah, cierto... A mí. Simplemente genial. Abrí los ojos y miré en derredor; me sentía terriblemente frustrada. Había tenido el sueño erótico más vívido de toda mi vida, y justo en la mejor parte me tenía que despertar. Ya no era una simple e ingenua fantasía, sino un sueño húmedo con Edward Cullen. Un perfecto y húmedo sueño, pero sueño al fin. Ok. Estoy desvariando otra vez. Me levanté de la cama y me dirigí hacia el baño; necesitaba una ducha de agua fría pronto o moriría de combustión espontánea.

Mientras me duchaba pensaba en el sueño que tuve. Apenas conocía a Edward, pero me hacía sentir cosas que nunca había sentido. Lo deseaba, desesperadamente, y no sabía como hacer para calmar mis ansias. Suspiré a la vez que cerraba la regadera, tomé una toalla enrollándola alrededor de mi cuerpo, y salí del baño. Sobre la cama encontré un conjunto, que supuse había dejado Alice para que me pusiera el día de hoy, y me acerqué, soltando la toalla y caminando desnuda hacia él. En ese momento, la puerta de la habitación se abrió y me congelé ante la visión del objeto de mis fantasías parado, mirándome con la boca abierta.

Edward POV

Esa noche apenas había dormido, no podía dejar de pensar en Bella, en su cuerpo, sus labios... La cabalgata no me apaciguó en lo absoluto, solo me dejó jadeante y aun más frustrado que antes.

Me levanté temprano y me decidí a hacerle una visita a mi hermana. Después de todo, el día anterior me fui sin despedirme y no quería enojarla. Dios sabe que puede ser una duende maléfica cuando lo desea, y yo no necesitaba más problemas en mi vida.

Monté a Seth, y me dirigí hacia el rancho vecino. Encontré a Alice en el vestíbulo, que con una sonrisa en su rostro me pidió que fuera a despertar a Bella para que bajara a desayunar. Conocía esa mirada en ella, pero como mi objetivo del día era no enfurecerla, no le hice caso y subí las escaleras. La puerta estaba entreabierta, asi que no toque antes de entrar. Para lo que no estaba preparado era para ver a mi infierno personal completamente desnuda, y en shock, frente a mí.

Alice POV

Me levante con cuidado de no despertar a mi adorable Jazz, que dormía tranquilo junto a mi, y camine de puntillas a la habitación de Bella. Por suerte ya estaba levantada y duchándose, asi que aproveché para dejarle algo de ropa sobre la cama; todos sabemos que nadie tiene mejor sentido de la moda que yo, asi que debería agradecérmelo... Sueno algo egocéntrica, pero es la verdad. Satisfecha con mi elección, salí sin cerrar del todo la puerta, de todos modos Bella no se daría cuenta de nada.

Cuando estaba volviendo a mi cuarto para cambiarme, oí unos pasos tras la puerta de entrada, y bajé al vestíbulo. Jasper diría que me pierde la curiosidad, y es cierto. No me sorprendí al encontrarme con Edward en el vestíbulo y se me ocurrió una gran idea. Le pedí que fuera a despertar a Bella o se haría tarde para desayunar, y aunque me miró con desconfianza, se apresuró a obedecerme.

En cuanto lo vi desaparecer escaleras arriba, solté una risita. Ninguno sabía lo que les estaba esperando esa mañana.

Bella POV

Mi corazón comenzó a latir velozmente. Seguro estaba teniendo otra fantasía despierta, lo que es preocupante; pero a diferencia de ellas, esta se notaba demasiado real como para no serlo.

Edward caminó hacia mí despacio, como tentando el terreno; sus ojos estaban oscurecidos y respiraba de manera agitada. Se quedó parado a unos centímetros de mi cuerpo, y lentamente se agachó y tomó la toalla que yo había dejado caer, ajena a su presencia. Me envolvió en ella, dejando sus manos en mi cintura, y me acercó a él. Sus ojos se habían vuelto negros, mientras el calor que emanaba de nuestros cuerpos nos envolvía.

- Si no eres una alucinación, por favor pídeme que me detenga, porque no creo ser capaz de hacerlo solo – jadeó sobre mis labios.

- No lo hagas – no tengo ni idea de donde saqué esa determinación, pero me di cuenta de que no debía desaprovechar esta oportunidad, cuando no había nadie que pudiera interrumpirnos. Sabía que este encuentro era culpa de Alice, ella sabía que me estaba duchando, puesto que dejó mi ropa lista, asi que trate de sacarle el mejor partido posible.

Edward POV

- Si no eres una alucinación, por favor pídeme que me detenga, porque no creo ser capaz de hacerlo solo – jadeé sobre sus labios. Estaba seguro de que mi mete me estaba jugando una mala pasada, pero no pude evitar reaccionar ante sus palabras.

- No lo hagas – susurró.

Algo se desmoronó en mí, y ataqué sus labios con fiereza. Pronto sentí su respuesta, ya que su lengua pidió permiso para entrar en mi boca, y no pude negarme. Batallamos para ver quien tenía el control de la situación; nuestras lenguas se enredaban, danzando juntas. Jamás pensé que su boca sería tan suave, y tan dulce, pero supe enseguida que nunca podría mantenerme alejado de ella. Apreté su cintura y la empujé hacia la pared, a la vez que escuchaba un gemido salir de sus labios. Una de mis manos comenzó a acariciar su costado, comenzando a subir hacia sus pechos, a la vez que ella sujetaba mi cuello, enredando sus dedos en mi cabello. Sentía los pantalones cada vez más apretados, mi miembro empujando dolorosamente, pidiendo salir, haciéndome perder el control. La alcé, y enseguida sus largas y cremosas piernas se enredaron en mi cintura; nos giré y la arroje sobre la cama, sin importarme las prendas que allí estaban, y como se pondría Alice de enterarse. Aparté la toalla de su cuerpo y baje mis labios por su cuello, besando, lamiendo, y chupando cada parte de su piel, sus gemidos se hacían cada vez más fuertes, confundiéndose con los míos, volviéndome loco. Al llegar a sus pechos, tome uno con mi boca, mientras usaba una de mis manos para masajear el otro. Succioné su pezón, haciendo círculos con mi lengua, a la vez que ella desabrochaba mi camisa y acariciaba mi torso, acercándose peligrosamente a los botones de mi vaquero, retorciéndose para sacar toda prenda posible de en medio.

En cuanto tomó mi miembro con su mano, no pude evitar un jadeo, relajando el cuello ante la exquisita sensación de sus dedos allí. Gemí al tiempo que ella se movía, de arriba abajo, haciendo círculos con su pulgar en la punta de mi pene.

Bella POV

Debí imaginarme lo que sería sentirlo sobre mi piel, teniendo en cuenta lo que su toque me provocaba. Sus labios me volvían loca, haciendo que la sangre hirviera en mis venas, dejándome un suave sonrojo en la piel. Al sentir como succionaba mis pezones, no pude soportarlo más, y tome su miembro entre mis manos, acariciándolo, sintiendo su suavidad, su dureza y sedosidad. Solté una risita al darme cuenta de lo que podía provocarle con mi toque, y me aproveché para girarnos, quedando a horcajadas sobre su cuerpo. Comencé a repartir besos por su cuello, succionando el lóbulo de su oreja, a la vez que él gemía con desesperación; bajé a su perfecto pecho, lamiéndolo y acercándome a su pene. En cuanto llegué a mi objetivo, levanté la vista para verlo. Su expresión era impagable, y me hizo sentir poderosa. Entreabrió sus ojos y me miro jadeante.

- Bella... No tienes que hacerlo... No... – En cuanto lo lamí, echó la cabeza hacia atrás, dejándose caer sobre la cama nuevamente. Abrí la boca y metí todo su miembro en mi interior, comenzando a lamerlo lentamente, torturándolo. Succioné la punta, haciendo círculos, bajando mis labios de a poco, para volver a meterlo de una sola vez.

- ¡Dios, Bella! – soltó Edward con un gemido ahogado por la almohada.

Me ayudé con una de mis manos, acariciando sus testículos, mientras seguía con mi trabajo.

De pronto, caí nuevamente sobre la cama, sintiendo el poderoso cuerpo de Edward sobre mí. Me besó con desesperación, completamente descontrolado, acercando su miembro a mi entrada, que ya estaba mojada y lista para recibirlo. Su punta me tentó, y mordí sus labios gimiendo fuertemente, enterrando mis uñas en su espalda.

Me sonrió torcidamente, tomando impulso para entrar en mí.

- ¿Segura? – preguntó.

- Completamente – le dije, tratando de acercarlo mas a mi cuerpo.

Me penetró de una sola estocada, entrando profundamente en mi centro. La sensación fue tan fuerte, que ambos gemimos a la vez, besándonos con furia, jadeando de placer. Embistió una y otra vez, succionando mi cuello, mientras que envolvía mis piernas sobre su espalda para sentirlo más adentro, más cerca, fundiéndonos en uno.

Sujetó mis manos con las suyas por encima de mi cabeza, aplastándome con su peso e inmovilizándome. No parecía posible, pero sentía su miembro cada vez más grande y duro con cada embestida; el cosquilleo en mi interior crecía, acercándome al tan ansiado orgasmo. Ya no podía soportar tanto placer.

- Córrete para mí, Bella – me ordenó con voz ronca y entrecortada.

Como obedeciéndolo, mis paredes se tensaron a su alrededor, y me sentí estallar, gritando su nombre entre sus labios, que me besaron con pasión, vaciándose en mi interior, llenándome.

Se relajó y giró para quedar acostado boca arriba, llevándome con él y abrazándome con fuerza. Apoyé la cabeza en su pecho, sintiendo el latir errático de su corazón, tratando de calmar mi respiración. La mano que tenía en la parte superior de mi cuerpo me acariciaba suavemente, subiendo hasta llegar a mi mentón, el cual tomó, levantando mi mirada. Me encontré con sus ojos, que me miraban brillantes y húmedos, con una hermosa sonrisa plasmada en su cara.

- Te amo, Bells. Puedes pensar que estoy loco, ya que apenas nos conocemos, o que puede ser producto de lo que acaba de pasar, pero no es así. Jamás me había sentido tan seguro de algo en mi vida como ahora. Te amo, y voy a amarte por siempre.

Mi corazón, que se había calmado, comenzó a bailar la conga en mi pecho, y mis labios se curvaron en una sonrisa, que pronto se convirtió en carcajada. Me abalancé sobre su boca, besándolo con pasión y devoción, sintiendo su abrazo y sus suaves labios responder a mi beso.

- Yo también te amo Edward – le dije suavemente, sosteniendo su rostro entre mis manos.

Ahora fue su turno de reír, haciéndome cosquillas y rodando sobre la cama.


Hola a todas! Vieron que no me tarde tanto con el capitulo?

Me pidieron el beso, y tambien un poco mas de calor al asunto, asi que me decidí a darles las dos cosas, y a la vez subir la apuesta =P

dejenme dicho que les parecio, si tienen alguna sugerencia o lo que sea. Me hace muy feliz leer sus reviews!

y muchisimas gracias a aquellas que agregaron esta historia a sus Favoritos!

Se vienen un par de semanas complicadas en la facultad, con mucho para estudiar. Cada vez que nos acercamos a las vacaciones las cosas se ponen feas para el estudiante.. jaja

Vieron la premiere de Eclipse? Me encantó Rob con ese trajecito rojo oscuro, y esa sonrisa. Ademas de la infaltable mano acomodandose el pelo cada 2 minutos... xD

Como se pusieron a gritar las fans en cuanto él aparecio! Fue una locura.

Precioso el vestido de Ashley Greene, y que osada Elizabeth Reaser con ese mini vestidito..

No las aburro mas..

Nos estamos leyendo..

Besos!