DISCLAIMER: los personajes de esta historia pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer, yo solo los tomé prestados.


Canciones:

Edward: I will be lover too - Robert Pattinson.

Alice y Jasper: This is Me - Demi Lovato.

Rosalie: Look But You Can´t Touch - Poison

Emmett: Closer - Nine Inch Nine

Bella, Alice, y Rosalie: These Boots are made for Walking - Jessica Simposon.


Festejos con karaoke!

Emmett se veía terriblemente mal, como si hubieran atropellado a su cachorro, lloriqueando a la par de Jasper, que aunque se lo había tomado mejor (en teoría), no tenía muy buena cara. Edward, por el contrario, estaba exultante; y no era para menos, ganó el rodeo anual (y a sus hermanos, ejem...).

- Felicidades cuñado – le dijo Jasper, palmeándole el hombro.

- Si, felicidades – gruñó Emmett, causando que todos riéramos, y Rose le golpeara la nuca.

- Se ve a leguas tu alegría – se burló.

- Es que todavía no puedo creerlo. ¡Cómo rayos hizo para ganarme! – exclamó – Todos aquí sabemos que Sam es el mejor.

- Ya deja de quejarte – Alice... – Mi Jazz también perdió, y no lo vez quejándose, ¿cierto?

- Ajá. Gracias cariño – respondió el aludido con una sonrisa de resignación.

Estábamos seguros de lo que se venía. Aun me extrañaba que todo estuviera tan tranquilo.

- ¡Debemos festejarlo!

Ya decía yo...

- ¿Y cómo sugieres tu que lo hagamos? – le preguntó un muy sonriente Edward.

- Iremos al karaoke – dijo dando saltitos de emoción – Es la mejor manera.

No puedo creerlo.

- Alice – la llamé. Se giró, prestándome atención - ¿Recuerdas la última vez que fuimos a un karaoke?

- Si... – respondió rodando los ojos – Pero no puedes decirme que no te divertiste.

- ¿Esa era tu idea de diversión? ¡Tuve que arrastrarte fuera del lugar, porque estabas muy alegre, cantando a pleno pulmón "I'm slave for you" de Britney Spears, bailando cada vez con menos ropa, entre las mesas y sobre la barra!

Comenzaron a reír histéricos, imaginando a Alice de esa manera. Incluso Emmett dejó de quejarse para burlarse de su hermana.

- De acuerdo. Esta bien – concedió – Tal vez me excedí un poco, pero aun asi estuvo divertido. – Se giró hacia Em con los ojos desencajados – Y tu deja de reírte. No creas que olvidé vuestra estúpida apuesta. Tendrás que acompañarme en mis compras durante dos semanas.

Eso hizo que se callara automáticamente, y Jasper se burlara de él.

- También tu.

- Si querida – le respondió, bajando los ojos.

- Perfecto – exclamó, como si nada hubiera pasado – ¡En unas horas nos vamos de fiesta!

Luego de suspirar ruidosamente, decidimos dar un paseo por la feria que se había armado a causa de la carrera. Unos vaqueros se llevaron a los caballos para que pudieran comer y descansar, a la vez que nosotros enfilábamos a los primeros puestos.

Emmett, como no, comenzó a saltar como si fuera Alice en cuanto vio la comida, y se llevó a Rose arrastrando hacia el algodón de azúcar, seguidos por nosotros, más lentamente. Me di vuelta y vi como Allie le hacia ojitos a Jazz para que le comprara a ella también, causando una sonrisa llena de amor, a la vez que asentía con la cabeza y se acercaba a la mujer que los vendía. No quise quedarme atrás, asi que miré a Edward.

- ¿Qué? – preguntó divertido.

- ¿Cuánto me quieres? – intenté hacer un puchero, para sonar más convincente.

- ¿Te gustaría uno a ti también? – sonrió torcidamente, haciéndome perder el aliento por un momento.

- ¿Lo harías? ¿Me comprarías uno?

- Por ti lo que sea, mi vida.

- ¡Sí! – grité como si fuera una niña, saltando a su espalda y envolviéndolo con brazos y piernas.

Rió y se acercó trotando a donde estaban los chicos, peleándose por quien comía más rápido.

- Dame un poco Emmett – le reprendió mi hermana – No te lo acabes todo.

- ¡Cómprate uno para ti! – le dijo, haciendo berrinche.

- ¿Qué cosa?

¡Ups! Em en problemas.

Comenzaron a discutir. Mas que marido y mujer, parecían madre e hijo.

Alice y Jasper eran otra historia. Ella tomaba un bocado para sí, y el siguiente se lo daba a su esposo, sin prestar atención a la batalla encarnizada que se había formado a su lado.

- ¿Y tu? – me preguntó Edward, rodeándome la cintura con sus brazos, y apoyando el mentón en mi hombro – ¿Compartirás conmigo o me obligarás a comprarme uno?

- Todo lo mío es tuyo, incluidos los dulces – le respondí, dándole un pedazo de algodón. Lo que no esperaba era que, en cuanto se lo comiera, también me chuparía los dedos, tomándolos entre sus dientes.

- Mmm... Tu si que eres dulce – susurró – En todas partes... – se acercó a mi oído – Y no tienes idea de cuanto me gustaría comerte entera – terminó, para luego lamer el lóbulo de mi oreja, logrando que sintiera las piernas como de gelatina.

- ¿De verdad? – logré decir (gemir, en realidad).

- Sip – y me apretó contra si, haciéndome sentir cuanto lo deseaba.

Estaba a punto de abalanzarme sobre él y violarlo aquí mismo, cuando unos gritos nos interrumpieron.

- ¡Emmett corre! – le gritaba Jasper, mientras veía a Rose ir detrás de él, con lo que parecía caramelo sobre su blusa.

- ¡Me las pagarás! - Si que se había enojado - Tú, no tienes ni idea de lo que te pasará cuando te ponga las manos encima. ¡Olvídate de tus deseos de tener descendencia! – Oh, Dios...

Alice corría detrás de su cuñada, gritándole a su hermano por haber arruinado una blusa de diseñador, y amenazándolo como una desquiciada. Mi novio y yo mirábamos la escena con los ojos como platos, sin creer lo que sucedía. La gente se alejaba presurosa del camino de los tres, que zigzagueaban entre los puestos, gritando de terror (Emmett), y de rabia (Rose y Allie, por supuesto).

- ¡Voy a matarte Emmett Cullen! – aullaba Alice – Y te aseguro que Esme estará de acuerdo conmigo en cuanto sepa lo que hiciste.

- Apuesto que si – susurró Ed – Mamá odia que la ropa se arruine. Es tan obsesiva como mi hermana. ¿A quién crees que salió?

- ¡Auxilio! – gritaba desesperado - ¡Alguien que me ayude!

Jasper se acercó despacio a nosotros, sin dejar de mirar la escena.

- ¿No crees que deberíamos ayudarlo? – le pregunté.

- Ve tu si te atreves – respondió – no pienso lidiar con los ataques de furia de mi esposa y cuñada.

- Creo que mejor no... – y es que daba mucho miedo, de verdad... - ¿Qué fue lo que pasó?

- Emmett y Rose peleaban por el algodón de azúcar que habían comprado. Como él no quería compartirlo, ella quiso obligarlo. Para salvarse, Em tomó una cuchara de madera que tenía el caramelo para las manzanas, del puesto de al lado, y lo volcó sobre la blusa de tu hermana. En cuanto reaccionó, y vio lo que había hecho, se le tiró encima. Y ahí tienes el resultado – terminó, señalándomelos con la mano.

- ¿Y Alice qué tiene que ver con esto?

- Simple – contestó Edward – Emmett arruinó la camisa que le había regalado para navidad. – se encogió de hombros.

- Ok...

Los gritos se escuchaban cada vez más lejanos, por lo que rogué por el alma de mi cuñado, que de seguro sería hombre muerto para esta noche.

- ¿Quieres tarta de manzana? – preguntó Edward.

- Me encantaría – le sonreí - ¿Nos acompañas, Jazz?

- Sin problema. Al menos no soy Emmett. – de seguro él pensaba lo mismo que yo.

Media hora más tarde, aparecieron Alice y Rose frente a nosotros. Y no parecían estar de muy buen humor. Emmett, por su parte, se arrastraba detrás, con lo que parecían ser los restos del polémico algodón de azúcar, sobre su cabello y ropa.

- Es hora de regresar – nos informó mi amiga, muy calmadamente – O no tendremos tiempo de arreglarnos para esta noche.

Nadie se atrevió a contradecirla, por lo que nos acercamos a la camioneta y nos dirigimos al rancho.

En cuanto llegamos, cada uno fue a su habitación a bañarse, y luego mi hermana me arrastró a su habitación para vestirnos. Alice ya se encontraba allí, con tres vestidos sobre la cama, y maquillaje en el tocador, lista para hacer su magia (como ella siempre decía). Mientras Rose peinaba mi cabello, Allie me maquillaba. Delineó mis párpados con delineador líquido negro, y colocó sombra de ojos verde, difuminándola a los costados, algo de iluminador bajo las cejas, rubor rosado, y brillo labial en tono cereza.

Rose enruló algunos mechones de mi cabello, dejando otros lacios, y dejó de costado el flequillo, para que me molestara sobre el rostro.

En cuanto terminaron, me hicieron poner una tanga de encaje azul (sin corpiño, para mi desgracia), y un vestido de seda verde, largo hasta las rodillas, con cintura al cuerpo y vuelo en la parte de la falda. Para finalizar, unas sandalias oscuras con taco aguja, y un collar tipo cadena, que caía entre mis pechos.

Alice, por su parte, se colocó un vestido rosa y negro, de gasa, que quedaba sobre sus rodillas, y unas sandalias a juego de taco chino. Pintó sus labios de rosa oscuro, y sus párpados con sombra negra, también difuminada. Por último, colocó unos colgantes claros en sus orejas y peinó su corto cabello negro hacia todos lados, delicadamente despeinado.

A esta altura solo faltaba Rose. Fiel a su estilo libre y sexy, tomó el vestido que quedaba sobre la cama. Pegado por completo al cuerpo, llegaba hasta la mitad de sus muslos. Era de color negro, con curvas en diferentes colores como estampado, y tela brillante. Colgó aros de arabescos en sus orejas, pulseras en ambas muñecas, y dejo su cabello suelto. Pintó sus labios con brillo en tono rojo, y sus ojos con sombra color peltre. Para completar el conjunto, se colocó unas sandalias plateadas de taco aguja, que tenían una especie de malla metálica que rodeaba su tobillo.

Las tres nos miramos y sonreímos. Estábamos listas para divertirnos.

Cuando nos asomamos en la cima de la escalera, los chicos ya nos estaban esperando, vestidos con jeans y camisa de vestir. Se reían de algo que había dicho Jasper, pero quedaron mudos en cuanto mi hermana carraspeó, llamando su atención. Bajamos las escaleras despacio, disfrutando del efecto que causábamos. Edward fue el primero en salir de su estado de shock, acercándose y tomando mi mano, acompañando los últimos peldaños, seguido de Jasper (que ayudó a Allie), y Emmett, que se acercó a Rosalie con una sonrisa avergonzada, tanteando el terreno.

- Estás bellísima – su voz sonó ronca, y me tomó de la cintura, pegándome a su pecho – No tienes idea de lo que me esta costando no llevarte a la habitación. – como no podía ser de otro modo, me sonrojé por su comentario.

- Hora de irnos – saltó Alice – Ya tendrán tiempo para eso después – completó al pasar.

Ella y Jasper montaron en el Porsche amarillo de Alice; Rose y Emmett en su Mercedes rojo; y Edward y yo en un Volvo plateado que todavía no había tenido el gusto de conocer.

Llegamos pronto al bar. Después de todo, los Cullen conducían más allá del límite de velocidad permitido (y mi hermana no se quedaba atrás).

No sentamos en una mesa que quedaba en un rincón, y pedimos unas bebidas (ya habíamos cenado algo antes de vestirnos). Enseguida subió al escenario el presentador, comunicando que el karaoke iba a comenzar, y esperaban a los voluntarios.

Edward me abrazó por la cintura, besó mi mejilla, y se levantó, caminado hacia el escenario. Mis ojos denotaban sorpresa, mientras que los demás solo sonreían, como si fuera algo muy común. Se sentó en una silla en medio de la pista, colocaron un micrófono delante, y tomó una guitarra que le pasaron (al parecer ya lo conocían, ya que no necesitó decirles nada).

- Hace unos días conocí a una persona maravillosa, alguien que cambió mi vida – dijo por el micrófono – Y quiero aprovechar esta oportunidad para dedicarle una canción en la que he estado trabajando. – me miró – Bella, esto es para ti. Te Amo.

Los acordes de la guitarra empezaron a sonar, y su voz se elevó en al aire, entre el silencio que los espectadores habían hecho.

Yo seré el hombre
Que te entenderá
Y haré lo que pueda
Para cuidar de ti

Tu serás mi reina
Y yo, seré tu rey
Y seré tu amante también.
Si, lo seré.

Me miró sonriente, con esa sonrisa torcida que tanto me desarmaba.

El verde prado
Es el color de mis sueños
(sus ojos brillaron pícaramente al observar mi vestido)
Un sueño que día a día
Se vuelve realidad.

Oh!, te lo diré..
Al final de cada día
Vendré a buscarte
Para hablarte de tus numerosos encantos.

Si, entonces mírame
Con los ojos que me ven
Y vamos a derretirnos en los ojos de los de demás

Tu serás mi reina
Y yo seré tu rey
Y seré tu amante, también.

Terminó los últimos acordes con los ojos cerrados, como disfrutando el momento. Era bueno que Alice me hubiese puesto maquillaje a prueba de agua, porque había comenzado a llorar. La letra era preciosa, y me hizo amarlo aun más.

- Un fuerte aplauso para Edward – pidió el presentador, a la vez que mi novio hacia una reverencia, causando las risas de los presentes - ¿A quién llamarás para cantar?

- Alice – dijo, señalando a su hermana, que se levanto y danzó hacia el escenario.

- Cantaré "This is Me" – sonrió – Seguro se la saben.

Desde muy niña siempre actué

Con timidez (soltó una risita)

Con el miedo de decir

Todo de una vez

Tengo un sueño en mi

Que brillando esta

Lo dejare salir y por fin

Tu sabrás..

Lo que soy, es real

Soy exactamente la que debo ser

Deja que la luz..

Brille en mi..

Ahora si se quien soy

No hay manera de ocultar

Lo que siempre he querido ser

Lo que soy

Sabes lo que es estar

En esta oscuridad

Con el sueño de alcanzar

Ser estrella y brillar

Que parece ser tan lejos hoy de aquí

Tengo que creer en mi

Solo así sabré..

Lo que soy, es real

Soy exactamente la que debo ser

Deja que la luz..

Brille en mi..

Ahora si se quien soy

No hay manera de acotar

Lo que siempre he querido ser

Lo que soy

Lo que soy...

Jasper se acercó al escenario, poniéndose a su lado, luego de que ella lo mirara, y cantó:

Eres la voz que habita en mi

Por eso estoy cantando

Quiero encontrarte

Voy a encontrarte

Eres lo que falta en

La canción dentro de mi

Quiero encontrarte,

Juntos:

Voy a encontrarte

Lo que soy es real

Soy exactamente la que debo ser. Hoy

Deja que la luz

Brille en mi..

Ahora si se quien soy

No hay manera de ocultar

Lo que soy

Lo que soy

Ahora se quien soy

No hay manera de ocultar

Lo que siempre e querido ser

Lo que soy..

Cuando terminaron, todos aplaudimos de pie. Ambos tenían una bonita voz. Jazz besó suavemente a su esposa y bajaron del escenario; no sin antes señalar a Rose, para que subiera a cantar.

La sonrisa de mi hermana era sádica. Algún plan se traía entre manos. Subió al escenario contoneando sus caderas y le susurró algo al sonidista. Cuando la música comenzó a sonar, me di cuenta de lo que pretendía, y al parecer no fui la única.

Tomó el micrófono con seguridad y cantó, modificando la letra en algunas partes.

Las chicas buenas van al cielo
Las chicas malas, al infierno
El resto de ellos se enriquecen
Y hacen precisamente lo que sienten

Bueno, los chicos ricos viven en casas
Y los niños pobres en el pecado
El resto de ellos se casan
Y nunca se los volvió a ver.

Pues déjame contarte una historia, explicar la forma en que estoy
La chica que tuvo anoche no había probado el pecado
Así que la llevó a su hotel en el que trató de hacer su camino
Ella dijo "Espera un minuto, Em, hay algo que debo decir ..."

Dije que si quieres hablar, por mi está bien

Pero si quieres más es mejor que me dejes ser

En ese momento miró a Emmett, entornando los ojos.

Porque puedes mirar pero no tocar
Porque las mejores cosas en la vida no son baratas
Puedes mirar pero no tocar
Y no es para siempre

Pues tal vez soy una chica mala
Ok, así que he estado alrededor de la manzana
Pero yo soy buena en una cosa
Y creo que se hablar

El dice que tiene que estar bromeando
He oído todo esto antes
Otras chicas pueden comprar
Pero no, eso es seguro

Ahora espera unos minutos
Yo no quiero que te vayas
Dije "No vengas más cerca
La respuesta sigue siendo no"

Así que le he agasajado, cené con él, habló de lujo
Actuó fresco y suave
Con mis manos sobre los hombros
Dos pulgadas de movimiento

Bueno, supongo que estoy a punto, lo más cercano que podría ser
Así que finalmente hizo solo un movimiento, yo sólo dije:

Te voy a enseñar algo
Mmm, me dejó marcado el ritmo
Deslicé la mano por su pierna
Dándole una bofetada en la cara

No se puede culpar a un hombre por intentar
Esperar acción no es un crimen
No tenía intención de gastar dinero
Sólo para obtener un pedazo su mente

Solo...

Alice, Jasper, Edward, y yo comenzamos a reír por la ocurrencia de Rose. Al parecer, aun no le había perdonado que le hubiese arruinado su blusa.

- ¿Así que quiere guerra? – dijo Emmett, mirando como su mujer bajaba del escenario. – Yo también se jugar - dicho lo cual, subió al escenario y se puso a cantar en cuanto empezó la pista.

Me permites violarte

Me permites desacreditarte

Me permites penetrarte

Me permites complicarte

No puedo creerlo... Todos nos mirábamos sorprendidos, sin saber como reaccionar.

Ayúdame, he roto en partes mi interior

Ayúdame, ya no tengo alma para vender

Ayúdame, la única cosa que me funciona

Ayúdame a alejarme de mí

Quiero joderte como a un animal

Quiero sentirte desde adentro

Quiero joderte como a un animal

Mi entera existencia está incompleta

Tu me acercas a Dios

Tú puedes tener mi aislamiento

Tú puedes tener el odio que contiene

Tú puedes tener mi abstinencia de fe

Tú puedes tener todo de mí

Ayúdame, tu desgarras mi razón

Ayúdame, es tu sexo lo que puedo oler

Ayúdame, me haces perfecto

Ayúdame a ser alguien diferente

Quiero joderte como a un animal

Quiero sentirte desde adentro

Quiero joderte como a un animal

Mi entera existencia está incompleta

Tu me acercas a Dios

A esta altura, Rose estaba que echaba humo, completamente sonrojada, parecía que iba a saltarle encima.

A través de cada bosque, sobre los árboles

Con mi estómago que fragmentó mis rodillas

Bebo la miel de tu enjambre

Tú eres la razón por la que vivo

El bar entero lo aplaudió de pie, mientras bajaba del escenario y se acercaba a nuestra mesa.

- ¡Te has vuelto loco! – le susurró furiosa mi hermana.

- Tienes razón – se encogió de hombros – Pero la canción era real – le susurró. Con eso logró callarla, aunque seguro logró que lo perdonara... No quiero saber...

Alice se paró de pronto y me miró.

- Oh, no... Ni siquiera lo pienses, Mary Alice Cullen – le dije – No me vas a obligar a cantar.

- Por supuesto que sí, todos lo hemos hecho. Solo faltas tú. – Me tomó de la mano, y con la otra agarró a Rose – Las tres lo haremos.

Nos arrastró al escenario y la música sonó. En cuanto la escuché supe lo que se traía en manos y no pude evitar sonreír. Era nuestra canción.

Alice comenzó:

¿Están listas botas?

Empiecen a caminar

Yee ha

Ven

Vamos (nos señaló a las dos, acercándose y volviendo atrás, con nosotras imitándola)

Vienes diciendo que tienes algo para mi

Bien oficial, no me importa decir lo que haces

Ahora estas mirando justo donde paso, estas mirando

Piernas vengan aquí cuando la ley este enfrente suyo (Nos miramos y comenzamos a movernos al unísono, batiendo nuestros pies)

Estas botas están hechas para caminar

Y eso es lo que harán

Uno de estos días, estas botas caminaran sobre ti

Seguí la canción:

Crees que me has parado por una razón

Ahora pretendo flexionarme solo por diversión

Te mantienes jugando donde tienes que estar jugando

Estas dobles y aquí es donde volaran

Las tres juntas:

Estas botas están hechas para caminar

Y eso es lo que harán

Uno de estos días, estas botas caminaran sobre ti

Rose:

Soy la chica con buenos hombres que pretendieron no hacerme daño

Esta ha sido una manera de demostrar el encanto del condado de riesgo

No es un crimen que me este divirtiendo

Suda mis zancadas

Bate mis ojos sexys

Donde están mis botas

Pavea esa cosa vamos

Mire a Edward y canté, moviéndome al ritmo de la canción, sensual...

Quieres venir y ver algo

No puedes tocar, puedo conseguir una mano para aplaudir, como cuido mi espalda

Tick tock alrededor del reloj que cae

Empuja, asi (moví mis caderas, bajando un poco y volviendo a subir)

Puedo hacer una demanda

Las tres:

Puedo conseguir un ¡yee ha!

Mantienes diciendo que tienes algo para mi

Bien oficial no me importa decir lo que haces

Ahora estas mirando justo donde paso estas mirando

Piernas vengan aquí cuando la ley este enfrente suyo

Estas botas están hechas para caminar

Y eso es lo que harán

Uno de estos días, estas botas caminaran sobre ti

Estas botas están hechas para caminar

Y eso es lo que harán

Uno de estos días, estas botas caminaran sobre ti

Quieres venir y ver algo

No puedes tocar, puedo conseguir una mano para aplaudir, como cuido mi espalda

Tick tock alrededor del reloj que cae

Empuja ,asi

Puedo hacer una demanda

Edward, Emmett y Jasper se sumaron

Puedo conseguir un ¡yee ha!

El bar era puro griterío y risas.

Subieron otras personas a cantar y nos fuimos a sentar. Edward me levantó y apoyó sobre sus piernas, para luego susurrarme al oído.

- Has sido muy mala, provocándome de esa manera – Ya sabía a qué se refería – Pero no creas que esto quedará así – continuó – Pienso castigarte en cuanto lleguemos a casa – terminó, con la voz ronca, apretándome la cintura, y besándome el cuello.

Va a ser una noche muy larga... Y no puedo esperar para que comience.


He regresado! increible, verdad?

Me llevo como 3 horas armar este capítulo, aunque ya lo tenia en mi mente. Aproveche la mañana, ya que no tuve clases...

Ojala les guste.. =)

Besos!