Disclaimer: Los personakes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento hsitorias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.

Summary: Edward es un ermitaño doctor que vive solo en compañía del mar ¿Que pasara cuando ésta traiga consigo a una tímida chica y a una osada ilusión? las Obsesiones son peligrosas, sobre todo cuando hay que tomar una decisión


"Llegando a Casa"

–La verdad es que me preguntaba si es que quisieras vivir conmigo- vio la consternación en la cara de la chica y rápidamente continuó –No me mal interpretes por favor, pero tengo una extraña sensación de que podría ayudarte a encontrar a tu familia y a que sepas quien eres- fue lo primero que pensó que sonaría lógico, lo extraño era que sentía como si estuviese buscando excusas, justificándose como un adolescente.

-Dr.- le dijo pero él la interrumpió para pedirle que lo tratara simplemente de Edward –bien, Edward… no se qué decirte, gracias, pero no quiero ser una molestia, debe ser una persona muy ocupada y yo seré un estorbo que no sabe nada prácticamente, ya ha hecho mucho por mi y eso que aún no se cómo pagárselo y añadir más aún me haría sentir realmente una carga.

-La verdad es que no serás ninguna molestia, todo lo contrario, vivo solo- Edward pensó que esa revelación no era la adecuada para que la chica se sintiera más segura, pero tenía que hacerle entender que no seria una molestia para él –A lo que me refiero, es que no me vendría nada de mal algo de compañía- estaba asombrado como fluían aquellas palabras y aunque eran nada más que la verdad, se avergonzó ante aquella revelación de lo solo que estaba últimamente.

-Doc… Edward- se corrigió –No sé qué decirte, la verdad es que me parece sumamente generosa tu invitación y no me tome a mal, no es que desconfié de usted por qué este solo, lo cual no entiendo- se cayó al darse cuenta que lo último que pensó lo dijo en voz alta, pero antes de que Edward pudiese manifestar que si la había odio, continuo –Le seré sincera, me encantaría aceptar su oferta, pero no quiero incomodar, menos manchar su reputación al tenerme a mí como una allegada sin trabajo- la chica se sentía avergonzada y por primera vez desde que abrió sus ojos y supo que no recordaba quien era, deseo saber de ella para poder compartir así algo de su vida con aquel ángel protector que alguien le había enviado desde allá arriba para cuidarla.

-No te preocupes, te aseguro que no me molesta lo que piense la gente, verás que todo irá bien- La chica sabia que Edward hablaba enserio. –Así sería más fácil para ti venir al trabajo, nos vendríamos juntos, solo espero que no te moleste la lejanía y un poco de soledad- Edward se reía de si mismo internamente, cualquiera que lo viese estaría igual que él al verlo tan infantil, buscando una y mil justificaciones para sus actos.

Finalmente se encaminaron al auto de Edward, un brillante volvo plateado, éste sonrío cuando le presto su móvil a Bella quien llamo a Mike para decirle que no la espere pues ya tiene dónde alojarse e involuntariamente Edward sonrío levemente como un chiquillo victorioso. Pasaron por una carretera que los guiaba a una costanera y de ahí en adelante el viaje fue totalmente expedito, llegaron en pocos minutos y la chica supo que solo se debía a la gran velocidad que manejaba Edward. Entraron por un camino rodeado de árboles doblando varias veces, si le dieran las indicaciones y tuviera que llegar sola sabría que se perdería en la primera vuelta, finalmente llegaron a un espacioso lugar donde reconoció el mejor sonido de todos, el silencio, sin duda Edward vivía así de apartado precisamente para alejarse del molesto ruido de la ciudad, la chica diviso a lo lejos la mejor bienvenida a lo que seria su nuevo momentáneo hogar, si bien a su derecha se encontraba una enorme casa de dos pisos maravillosamente bien cuidada, lo que más llamo la atención de la chica fue el mar, que lo miraba con unos enormes ojos. Edward interpreto su mirada como terror, pues de seguro al recordar aquellos momentos en donde estuvo sumergida, abatida por la corriente tiene que ser una experiencia traumática.

-Lo siento, debí pensar en ello cuando te traje para acá, fue tonteria mi idea, esto puede ser contraproducente el que te enfrentes tan pronto al causante de tu accidente- La chica solo lo miraba, no quería causarle angustia o problemas y mucho menos que pensara que por la cercanía al mar debería de irse a otro lugar, estando aquí sentía que ya no se quería ir.

-No te preocupes, por lo que veo tu casa es lo suficientemente grande para mantenerme ocupada durante todo el día- y le sonrió.

Edward le tendió su mano para ayudarla abajo del auto y la encamino hacia la entrada de la casa por la parte donde estaba la terraza, la chica miraba cada cosa más maravillada que la anterior, pero el entorno quedo minimizado al ver su interior, todo perfectamente acomodado, cada mueble combinado con el de al lado, era una imagen como de catálogo, todo completamente moderno en tonalidades blancos, negros y grises.

Edward la condujo por cada habitación para que se familiarizara diciéndole que no tuviera vergüenza o miedo en entrar a cualquiera, inexplicablemente él quería que se sintiera a gusto y no pensara en su accidente, finalmente la llevo a la que seria su habitación, que se encontraba en la puerta continua de la de Edward, la chica al entrar casi se le cae la mandíbula al ver una habitación tan grande y hermosa, frente a la puerta se encontraba con unos silloncitos que noto que iban a juego con el cobertor color salmón de la enorme cama, frente a esta un enorme ventanal que mostraba un hermoso paisaje de los cerros, parte del mar y la arena. La chica se giro para quedar frente a su salvador –Gracias- y le dio un tímido beso en la mejilla, pero rápidamente se arrepintió al ver la tensión de Edward, guardo en su cabeza la información de que aquellos actos de demostración no eran de su agrado para la próxima vez limitarse solo a un saludo de mano.

-Te dejo para que te des un baño y te acomodes- le dijo Edward, sin esperar respuesta salió de la habitación de la chica y se fue directo a la de él, él sin duda necesitaba el baño, relajar sus músculos, aclarar su mente y encontrar una explicación coherente ante la necesidad de ayudar y proteger a aquella muchacha, pero sobre todo calmar su acelerado órgano, que creía muerto, en el momento en que ella le regalo un inocente beso a modo de agradecimiento.

La chica mientras tanto se bañaba, pensaba en todas la cosas que habían sucedido en tan poco tiempo y en lo que acababa de suceder, quizás él si tenía pareja, no tenia por que convivir con ella y se tenso al pensar que intentaba flirtear con él, a pesar de que se sentía a gusto y en confianza con él, algo dentro de su ser le exigía tener cuidado, algo intentaba su mente mostrarle pero era imposible y forzar a algún recuerdo le causaba jaqueca. Se vistió con las mismas ropas que le dieron en el hospital, salió de la habitación y siguió al pasillo principal, pensó que se perdería pero a sus espaldas escucho una puerta abrirse y al girarse Edward iba saliendo de su habitación, vestido cómodamente de unos jeans y una camiseta blanca que se apegaba perfectamente a su torso.

-¿tienes hambre?- le pregunto- había pensado en preparar una cena simple- le dijo, había pensado en ello para intentar conocerse, si es que no fracasaba en el intento y terminaba ella conociéndolo simplemente a él. La chica asintió y juntos bajaron la escalera. Edward empezó a reunir los ingredientes para preparar un estofado, mientras la chica ubicaba los platos y los cubiertos.

Así comenzaron su trabajo en un cómodo silencio, Edward debía al menos reconocer para si mismo que se sentía realmente a gusto, pero él no bajaría la guardia, es más, el sentirse tan a gusto le estaba enviando una alerta a sus sentidos de levantar aún más sus propios muros para no salir dañado nuevamente.

-Los niños gritaron de felicidad cuando se les informo que cuidarías de ellos a diario- le dijo para hacer conversación, la chica lo miro algo avergonzada.

-Los niños se encariñan con cualquier persona que les de un poco de atención y cariño- le dijo para restarle importancia.

-Entonces según tu ¿Por qué te pusieron ese nombre?- le pregunto mientras sacaba algunas cacerolas para comenzar con la cocción.

-Creo que lo sobre exageraron, pero intentar hacer cambiar a un niño es bastante difícil- y levanto su cabeza para mirarlo, pero sus huesos se hicieron de gelatina cuando se dio cuenta que él ya la estaba mirando fijamente, sus miradas se encontraron produciéndoles a ambos una extraña conexión.

Bella bajo la mirada nerviosa por aquella interacción, así que continuo cortando las verduras prácticamente con una mano menos que le dificultaba la tarea, intentaba acomodarlas y picarlas con la mano buena y sujetarlas con la mano en el cabestrillo, a pesar de que Edward le dijo que no era necesario ella quería hacerlo y había demostrado ser bastante terca, accidentalmente mientras intentaba sacarse de la cabeza aquellos orbes intensamente verdes se corto el pulgar, provocando un pequeño ¡Aush! de su parte, Edward de inmediato levanto la vista para ver que sucedía y lo comprendió cuando vio sangre en el cuchillo mezclado con verduras.

Se acerque a ella en dos zancadas.

–Pequeña- le dije instintivamente mientras tomaba su mano y la conducía al grifo del agua –Deja tu mano aquí un momento, voy por unas vendas- y salí en dirección al baño donde tenía un botiquín para los primeros auxilios, llego junto a ella y retiro su mano del agua para analizar el corte y percatarse que por suerte solo había sido superficial, se encaminaron hacia el sillón, donde Bella quedo sentada en el y Edward se acomodo frente a ella sentada sobre la mesa de centro, ella miraba hacia otro lado más pálida de lo normal.

-Veo que no te gusta la sangre- le dijo más como una afirmación a como una pregunta, ella solo asentía con la cabeza sin mirarlo, cuando le desinfecto el corte y le puso una venda ella lo miraba como si hubiese salvado al mundo.

-Gracias- lo miraba intensamente entre avergonzada y agradecida, su mirada le apretaba el pecho provocando extrañas sensaciones -nuevamente- termino de decir, para esas alturas ambos, inexplicablemente, no podían despegar la mirada del otro.

Edward le tomo el rostro, acariciando sus sonrojadas mejillas

-No tienes de que agradecer- e inexplicablemente para él no pudo contener la verborrea que estaba teniendo en ese momento –Estaré aquí cada vez que lo necesites por mínimo que fuera- Nuevamente se perdió en su mirada, llena de confusión, timidez, vergüenza, miedo, paz, alegría y tristeza.

-Pienso que Bella es una nimiedad ante tanta hermosura- le dije sin pensar, acariciándole la mejilla y acercándose peligrosamente a ella, mientras ella cerraba los ojos ante su tacto – ¡Peligro!-le grito su cabeza fervientemente para evitar cometer algún error, cuando recobro la compostura retiro bruscamente su mano de su rostro provocando el desconcierto en ella, quien intento fingir como si nada hubiese pasado pero fue poco lo que pudo ocultar.

-Creo que ya esta- le dijo la chica mirando su nuevo vendaje y levantándose del sillón, pues necesitaba respirar aire puro, sin la mezcla de aquella esencia varonil que se le colaba por entre las fosas nasales haciéndole perder el raciocinio, aunque su cuerpo estaba agarrotado por la tensión que le produjo aquel acercamiento tan maravilloso, en donde sintió realmente que él bajaba esos pesados muros que llevaba a cuestas, de igual modo camino hacia la cocina donde continuo levemente lo que estaba haciendo, intentando sacarse de la cabeza que la había llamado hermosura.

Pasaron el resto de la cena comiendo en silencio, que de vez en cuando era cortado por alguna pregunta de Bella, como que hacia él en sus ratos libres o cual era su especialidad en el hospital, a lo que él le contestaba que no tenía mucho tiempo tampoco pero el poco que disponía le gustaba caminar por la playa o simplemente bañarse en el mar ya que era su lugar favorito y que su especialidad era la de cardiología, iba a añadir otro detalle pero decidió simplemente callar, Bella lo noto pero no quiso inmiscuirse aún más, después de todo es obvio que él no confiaba en ella si no la conoce, no sabe quién es y en general nada de ella, así como ella no sabe nada de sí misma.

Edward subió a su habitación y busco una de las camisetas más grandes que tuviera, fue hasta la habitación de Bella, toco antes de entrar para ver que ella miraba por la ventana pensativa.

-Bella, te traje esta camiseta para que puedas dormir, la verdad es que no pensé cuando te traje para acá que no tendría ropas para ti, pero mañana es sábado así que podríamos ir al centro comercial y comprarte algunas cosas.

-No Edward, no es necesario, con esta camiseta para dormir es suficiente y bueno, puedo lavar estas cuando se ensucien- dijo mientras señalaba la ropa que traía puesta.

Edward estaba confundido, no sabía si creer realmente lo que le decía o lo hacía para ganárselo, pues conocía a las mujeres y sabía que una proposición de compras "gratis" era difícil de rechazar.

El timbre de la puerta sonó y Bella instintivamente se tenso reflejado por su cuerpo y su rostro, Edward lo percibió y lo almaceno en su memoria para preguntarle más tarde ya que se despidió y bajo a ver quién podría ser a esas horas.

Al abrir la puerta se encontró con Alice, su "encantadora" hermana menor.

-Alice ¿Qué haces a ésta hora?- le pregunto viendo su reloj de pulsera, y luego la veía como entraba a su casa sin ser invitada.

-¡Jasper me contó que decidiste traer a Bella a tu casa!- le dijo con una sonrisa picara en el rostro –Como eso lo decidiste estar tarde supuse que mi hermanito, con tan poco tacto con las mujeres, no pensarías en todo- le dijo mientras salía rápidamente a su auto y traía consigo varias bolsas de diferentes tiendas comerciales.

-Gracias Alice, yo se las daré- le dijo alzando su mano para tomar las bolsas, pero ella las agito para que no se las quitara –Yo se las llevo, ya puedes irte- le dijo Edward algo irritado queriendo que su hermana pronto se fuera.

-¿Y donde la llevaste?- inquirió curiosa, sospechando acerca del corazón de su hermano.

-Alice ¿Por qué eres tan curiosa?- iba a intentar echarla nuevamente cuando un ruido como si algo se hubiese caído sonó del segundo piso, Alice lo miro con una enorme sonrisa y corrió en dirección del sonido, él la siguió más por miedo para saber que había sido aquel ruido, Bella ya había demostrado en que era un poco torpe así que quizás había encontrado en la habitación una nueva forma de hacerse daño.

Lo último que vio de Alice fue irrumpir sin golpear la habitación que había dispuesto para Bella, al entrar, Bella estaba avergonzada mirando tímidamente a Alice quien le sonreía asombrada.

-Hola Bella ¿me recuerdas? –le pregunto, Alice la miraba maravillada y Edward no paso eso por alto ya que conociendo como trabajaba esa cabecita, Edward entendía el extenso cuestionario que tendría que contestar cuando estuviesen solos acerca de por que finalmente decidió invitarla a vivir con él, por otra parte Bella se sentía bastante avergonzada.

-Bueno Bella, Alice a traído "algunas" ropas para ti, así que mañana puede que ni sea necesario que salgamos de comprar- Bella hizo una leve mueca de desilusión que Edward ni noto, pero Alice era otro cuento.

–Creo que deberías invitarla de todos modos hermano- le dijo a Edward, quien se encontraba a sus espaldas, cuando Bella la miro por aquel comentario, Alice solo le guiño el ojo a modo de complicidad.

Alice hizo salir del cuarto a Edward para tener una plática entre chicas, prefirió salir por las buenas ya que Alice cuando quería ser detestable lo conseguía sin hacer mucho esmero.

Cerca de dos horas tomo la conversación entre chicas, Ambas bajaron las escaleras cada una con una gran sonrisa, Bella se veía en real confianza con Alice y ella por su parte se veía esperanzada y encantada con Bella, Alice se despidió a los pies de la escalera con un beso y un abrazo, Bella le sonrió agradecida miro a Edward y se despidió con un gesto de la mano y subió a su habitación.

Edward siguió a Alice hasta su auto, esperando el cuestionario que extrañamente nunca llego.

-Se qué esperas que te bombardee con preguntas, tonto- le dijo divertida palmeando mi espalda –Pero hable lo suficiente con Bella como para saber las cosas y conjeturar mis propias conclusiones.

-¿Y qué es lo que se supone que hablaron y que tu concluiste?- le pregunte temeroso de saber que le diría.

-Cosas de chicas- le dijo cuando lo besaba en la mejilla y subía a su auto con una gran sonrisa.

Por la mañana se despertó muy temprano ya que se sentía algo ansioso, se baño y se cambio a unos pantalones de tela beige y solo una camisa blanca que abotono desde el segundo botón y se arremango las mangas a tres cuartos del antebrazo, pues los rayos del sol que entraban por la ventana avisaban que seria un día caluroso. Preparó el desayuno en completo silencio cuando escuchó unos pasos bajando por las escaleras, desde la cocina pudo ver aquellas torneadas piernas bajar en dirección al primer piso, sacó aquellos pensamientos cuando estuvo frente a él, Bella estaba en un hermoso vestido azul rey de tirantes que dejaban sus hombros al descubierto reposando armónicamente en el inicio de sus pechos que formaban perfectamente éstos, tenía un lazo de un azul más oscuro a la altura de su cintura y el vestido le llegaba unos dedos más arriba de la rodilla, se veía cómoda y segura, y ello debía de ser por los lindos zapatos a juego de suela baja que llevaba

-Buenos días- le dijo Bella tímidamente al ver que él le miraba un poco más de la cuenta, él salio de sus pensamientos y notó mediante la vergüenza de Bella que se había quedado en silencio y mirándola por demasiado tiempo, más del necesario intentó parecer indiferente.

-Alice siempre esta comprando es por eso que siempre tiene ropa que le sobra- le dijo como restándole importancia.

Desayunaros en completo silencio hasta que el teléfono principal de la casa sonó, Edward la miro unos segundos y fue a contestar resignado, en todos sus años de completa soledad no acostumbraba a contestar pero era extraño el no hacerlo ahora que no se encontraba solo.

-¿Qué pasa Alice?- pregunto sin saludar en el momento en que levanto el auricular, y en efecto su presentimiento de que era su hermana fue acertado.

-Dile a Bella que no haga planes para el domingo por que tiene que ir conmigo de compras, avísale que iremos a comprar vestidos para la fiesta de mi cumpleaños que haré en dos meses más- le dijo todo rápidamente sin necesidad de tomar aire, Edward le dijo simplemente "si" y le corto.

-Era Alice que quería que no hicieras planes para el domingo por que irán a comprar vestidos para la fiesta de su cumpleaños- le dijo Edward poco interesado por el tema, pero al ver la cara de confusión de Bella le aclaro –Alice esta organizando su cumpleaños a lo grande, todos los años es así, será dentro de dos meses- le informo para continuar con su desayuno.

-No creo que sea pertinente mezclarme con tu familia Edward, agradezco tu hospitalidad pero no quiero abusar- le dijo Bella algo avergonzada.

-No podrás contra Alice- le dijo Edward sonriente –Te aseguro que si Alice quiere que asistas, así será.

-Pero no creo…- Edward la corto tomando sus manos.

-No me dejaras ir solo a una fiesta que tampoco tengo deseos de ir ¿verdad?- Bella no pudo decir nada más, cualquier determinación acerca de no asistir se esfumo en el preciso momento en que esa voz acompañada de esos brillantes ojos la miraron profundamente.

Aquel día finalmente Edward decidió salir con Bella, como ella no quería que Edward gastara su dinero en ella, cosa que a él le seguía pareciendo extraño, le aseguro que luego ella podría pagárselo cuando comenzara a recibir su paga, así pasaron por útiles de aseo personal, algunas prendas y zapatos, también por algunos libros que él le recomendó para pasar los ratos libres, ya que ante tanta soledad no había mucho que hacer, Bella estaba contenta ante la perspectiva de la soledad y la lejanía, pero no tenia deseos de expresarlo en voz alta, por ultimo dejaron la tienda de la lencería para el final, Edward esperaba fuera sentado en una banca mientras Bella decidía por varios conjuntos prefiriendo la cómodos antes que la sensualidad, como le estaba recomendando hace varios minutos la dependiente del lugar.

-Creo que deberías llevar el de encajes negro- le dijo de pronto una chica rubia que estaba hablando con la vendedora, cuando Bella salía de los probadores.

-Es lo mismo que yo le digo- le dijo la vendedora –Afuera la esta esperando una hermosura de hombre- le dijo con ojos soñadores –si yo fuera tu, me llevaría toda la lencería más fina y pequeñita para impresionar a semejante bombón- y la chica rubia le sonrío con amabilidad.

-Si es así, deberías de hacerle caso, no hay anda mejor que un buen conjunto para impresionar a un hombre- y le guiño un ojo.

-No es que él…- Bella iba a explicar la situación levemente de que el adonis que esperaba por ella no estaba en calidad de "pareja".

-Los hombres son hombres- le dijo para restarle importancia la rubia chica –Para conseguir lo que quieras hay que mantenerlos contentos en el sexo.

-Veo que sigues con tus consejos tan acertados- escucharon las tres chicas a sus espaldas, girándose instintivamente, Bella sabia perfectamente de quien era aquella voz por lo que se puso colorada al imaginar que él había escuchado a la mujer. Pero no solo Bella reconoció aquella voz, la rubia también se giro entre asustada y asombrada.

-Edward- dijo en un hilo de voz.

-Tanya- le dijo él con asco en la voz y una mueca en sus labios que reflejaba lo mismo –Veo que sigues tan lascivia como siempre, sin importarte el respeto por los demás- el rostro de Edward reflejaba un gran enojo, uno que Bella en el poco tiempo que lo llevaba conociendo no había visto nunca, no sabia quien era la mujer que minutos atrás había intentado ser agradable con ella dándole consejos de seducción, ahora por lo que entendía ellos dos se conocían y él no tenia los mejores recuerdos de ella pero aquel tema no pasaba por alto "él estuvo en su cama" le dijo la voz de su cabeza, y algo en su interior se oprimió angustiosamente, pues la rubia mujer era despampanante y lujuriosamente hermosa, sobrepasando incluso a la perfección hecha mujer.

-¿Tu ya lo olvidaste?- le pregunto la mujer con voz seductora –Si es así, podría recordártelo- le dijo mientras se acercaba y le acariciaba el pecho –sabes que soy la mejor- Edward se molesto por la confianza de Tanya, le tomo la mano y se la quito de encima con una mirada que podría incluso congelar al mismísimo infierno.

-No te preocupes, tengo alguien muchísimo mejor que caliente mi cama- le dijo con una sonrisa burlona y Bella por su parte se sintió morir de tristeza al constatar que él si tenia pareja -¿Vamos amor?- Bella no entendía nada, Edward acababa de formular una pregunta simple, pero el estar acompañada del "Amor" la desarmo por completo, Edward le miraba intensamente con una enorme sonrisa y mantenía su mano en alto para tomar la de ella, Bella por instinto llevo la suya a la de él y en el momento exacto en que ambas pieles se encontraron, Edward la apretó firmemente jalándola con suavidad para acercarla a su cuerpo, de lo que Bella no esperaba era Edward estampara sus labios con los de ella, el revoloteo que se llevaba a cabo en su estomago era de una intensidad que le asustaba, cuando creyó que Edward se alejaría ya que habían pasado algunos segundos con sus labios pegados en un simple e inocente ósculo, él comenzó a profundizarlo con una nueva necesidad en su interior, en su cabeza la voz que siempre lo alertaba del peligro, se encontraba encerrada en alguna lejana parte de su mente.

Edward la tomo de la cintura para apegarla más a su cuerpo e introdujo su lengua en la boca de ella sin siquiera esperar a ver si ella le concedía el permiso, aquel acto tan arrebatado simplemente le robo las fuerzas a Bella, quien se dejo llevar respondiéndole el beso con suma ternura, pero la efusividad de Edward incluso era mayor, paso de necesidad de sus labios a la necesidad de demostrar que cualquier mujer podría rendirse ante él y para marcarla a ella, le mordió el labio inferior, algo que para las dos mujeres que miraban impactadas la escena podría considerarse como pasión, pero para él era simplemente dejar su marca, en cambio para Bella aquel acto salvaje le trajo consigo un recuerdo.

Un hombre alto, musculoso de cabellos negros la miraba intensamente, como un depredador mira a su presa, caminaba en su dirección con movimientos felinos y ella con cada paso podía oler el peligro, él la acorralándola entre su cuerpo y la pared, para luego besarla y tocarla con una necesidad que asqueaba, de una manera brusca que atormentaba.


Mis niñas llindas, espero que les haya gustado este cap!!! se que demore un pokito pero es que e estado algo ocupadita ayudando a mi hermana con su BABY SHOWER!!! y cm esta en sus ultiumas semanas, podria decirse que casi todo lo hice yo, por otro lado escribi los caps de mis 3 historias que llevo para actualizarlas a la vez ya que estare de vuelta en marzo por que me ire de vacaciones a la playa!!

siiiiiii al fiiin, necesito descansar y alejarme de la ciudad, siiii irme a mi casitaa de la playa donde no llega señal para los celulares, donde no llega mucho turista y las playas solo son visitadas por los locatarios =) siiii eso definitivamente es lo que necesito despues de un largo año de estudio ^^ as´que haganme feliz con sus comentarios que leere ya de regreso

las quiero montones y las exrañare estas semanitas, besos enormeees!!