Disclaimer: Los personakes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento hsitorias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.
Summary: Edward es un ermitaño doctor que vive solo en compañía del mar ¿Que pasara cuando ésta traiga consigo a una tímida chica y a una osada ilusión? las Obsesiones son peligrosas, sobre todo cuando hay que tomar una decisión.
"Confesión"
BPOV
Sentir los labios de Edward era realmente maravilloso, podía sentir su necesidad por mi, claro al comienzo, lo que evito que lo empujara por tal atrevimiento, pero como digo, aquella necesidad de mi lo sentí en un comienzo y me encanto, algo sin duda como una chispa me recorrió el cuerpo, pero cuando este simple beso cambio a uno más intenso, no del intenso pasional, sino a un intenso desesperado, enrabiado pero sobre todo lastimado, me llevo a un recuerdo, uno que inundó mi cabeza por completo.
Un hombre alto, musculoso de cabellos negros me miraba intensamente, como un depredador mira a su presa, caminó en mi dirección con movimientos felinos provocándome retroceder con cada paso que él daba, podía oler el y sentir el peligro, finalmente quede acorralada entre su cuerpo y la pared aprovechando aquel encierro para besarme y tocarme con una necesidad que asqueaba, de una manera brusca que atormentaba.
Mi respiración comenzó a volverse frenética y mi cuerpo se tenso de pánico, aquella imagen lejos de ayudar como incentivo por lo que Edward estaba haciendo, me obligo a separarme de él y a correr fuera de la tienda, necesitaba aire, necesitaba calmarme y entender aquel recuerdo.
-¡Bella!- lo oí gritar cuando salí corriendo de la tienda, simplemente espero que me perdone por no haber sido de ayuda, pero aquellos ojos seguían dando vueltas en mi cabeza, aquel beso que en un comienzo me pareció el más bello de los actos que recordare, no fue lo suficiente para superar aquel miedo que despertó en mi.
Creo que inconcientemente mis pies me llevaron al exterior del centro comercial, donde se encontraba un pequeño parque con niños y sus madres. De cierta forma aquella imagen tan familiar me calmo un poco, pero el miedo continuaba es era claro.
-¿Estas bien?- salté al escuchar aquella voz aterciopelada y sentir su mano en mi hombro, deje mi mirada sobre mis manos que descansaban sobre mi regazo pero podía ver por el rabillo del ojo que camino alrededor de la banca para finalmente sentarse a mi lado, no sabia la verdad que decir ¿disculparme, exigirle a él una disculpa? Definitivamente no estaba preparada para una situación tan incomoda como esta –Discúlpame por lo ocurrido- me dijo como si pudiese leer mi mente, su voz sonaba claramente afligida lo que me provoco mirarlo a los ojos, los que se veían claramente llenos de culpa, como si intentara revolcarse en su miseria, instintivamente lleve mis manos a su mano solitaria que descansaba sobre mi rodilla, la acune como si fuera una figura de porcelana a la que se le debe cuidar con sumo cuidado, algo en mi, mucho más fuerte incluso que la gratitud, querían que él no sufriera.
-No tienes de que disculparte Edward, discúlpame a mi sino fui de mucha ayuda ahí atrás, la verdad es que no se lo que sucedió por lo que no supe como…- necesitaba de cierto modo apaciguar su culpa y calmar su alma que claramente estaba perturbada por algo más allá que aquel beso.
-No por favor, Bella tu no tienes por que disculparte por mi error y falta de tacto, estoy muy arrepentido, perdóname- una parte de mi se sentía triste por ser simplemente para él un error, yo quería que simplemente se disculpara por haberme utilizado no por que fuese un error y menos que se sintiese arrepentido, un fuerte suspiro lastimoso salio involuntario de mis labios -¿De verdad estas bien?- me pregunto él preocupado, era extraño este Edward preocupado, es como si me dejara ver en él un poco más, como si bajara sus muros para ser realmente él.
-Es solo que algo vi en mi cabeza, no se si es un recuerdo- le explique, él me miro atento para que continuara –Solo se que lo que haya sido me asusto- le dije sinceramente, estremeciéndome solo con el recuerdo, él acto reflejo me abrazo tiernamente.
-No te preocupes pequeña que estando conmigo nada malo te pasara- y volví a suspirar por su cercanía, no solo física, él sentirme protegida por él era suficiente para olvidarme de lo que hubiese sido aquella escena, por el momento –Vamos a casa- me dijo tomándome de la mano y llevándome al auto. Aún cuando Edward me había asegurado que todo estaba bien, sentía su incomodidad y podía ver en sus ojos que aún algo los Egia atormentando, tenia esa necesidad imperiosa de poder cambiar aquello.
-¿Seguro que estas bien?- le pregunte una vez que llegamos a casa y nos encontrábamos en la sala de ésta, él no contesto por lo que lo interprete como una respuesta afirmativa –No te preocupes, si no quieres hablar de ello lo entiendo- le dije y me gire para subir a mi habitación, pero poco pude avanzar ya que él tomo mi muñeca haciéndome girar y quedar frente a él a escasos centímetros.
-No te vayas aún- me dijo y me abrazo tiernamente, sentí su nariz entre la curva de mi cuello y hombro inhalando fuertemente mi aroma, lo que me produjo u escalofrío excitante.
-No quise ser imprudente, solo…- me interrumpió.
-Bella- dijo en un susurro, respiro fuertemente y se sentó en el sofá empujando mi mano para que lo acompañara, lo hice, me senté a su lado sin perder la conexión visual –Tanya, la mujer que viste- y al pronunciar su nombre una mueca se produjo en sus labios –Yo me iba a casar con ella- dijo con voz apagada y un respiro audible salio desde mi garganta, era claramente entendible que alguien como Edward se emparejara con alguien tan hermosa como Tanya, lo poco que la vi en la tienda me basto para darme cuenta del poder magnético que podía tener con los hombres.
-Yo…- no sabia que decir, parte de lo que él le había dicho en el centro comercial no lograba comprender, lo que estaba claro es que no se habían casado y que no habían quedado en los mejores términos -¿Por qué no...?
-¿Por qué no nos casamos?- termino de decir él, en su mirada podía ver la rabia crecer –Ella me engaño de la peor manera, discúlpame si actúe así pero cuando la vi no pude…- su voz cada vez expresaba más su rabia, lleve una de mis manos a sus labios intentando callarlo.
-No es necesario de verdad lo entiendo- le dije y le sonreí para hacerle ver que de verdad no importaba. Algo de todo aquello, de aquella parte de su historia que faltaba me hacia comprender de cierto modo su lejanía con las mujeres, quizás conciente o inconcientemente Edward estaba intentando derribar aquel rechazo y si para ello él quería buscar en mi esa ayuda, yo feliz lo haría.
Nos sentamos a la mesa para comer algo antes de dormir, increíblemente la hora del crepúsculo había llegado y con ello una pequeña luz de esperanza crecía en mi, la actitud de Edward producía aquello.
Así en una cordial convivencia paso una semana, una semana en la que me iba con él al hospital para mi nuevo trabajo, aquellos niños que irradiaban paz y tranquilidad era lo que necesitaba para sacarme aquellas imágenes que por las noches cobraban nuevamente vida a modo de pesadillas.
Recuerdo que ese mismo día, el día de lo sucedido con Tanya me fui a la habitación y ras conciliar el sueño aquellas imágenes volvieron a mi cabeza, esta vez más vividas, más nítidas y más inquietantes.
El mismo hombre alto que me tenía acorralada entre su cuerpo y la pared aprovechándose para besarme y tocarme, se reía de mis inútiles esfuerzos por soltarme.
-Entiende que eres mía- decía mientras sus manos avariciosas comenzaron a subir por debajo de mi vestido, tocando y apretando mis muslos fieramente –Te lo haré de ese modo que solo a ti te gusta- dijo mientras pasaba su lengua por mi rostro, a pesar de verla imagen como espectador podía sentir incluso su húmeda lengua recorrerme lo que me recordaba nuevamente la repulsión del momento, viéndome a mi misma siendo abusada por aquel hombre que solo podía ver su cabello y su figura por la espalda, comencé a moverme más desesperada para soltarme de él.
-¡Déjame!- le grite inútilmente, ya que al parecer él disfrutaba de mi forcejeo.
-¡Déjame!- volví a gritar más fuerte, manotee y patalee intentando soltarme de lo que me estuviese sujetando.
-Bella despierta- me zarandeo Edward haciéndome volver a la realidad, estaba sudada ya memorizada por la realidad que había cobrado en mi aquellas nuevas imágenes, la paciencia y ternura de Edward lograron calmarme y junto a él pude volver a recobrar el sueño.
El pasar más tiempo junto a estos niños era ese bálsamo que necesitaba para sacarme todo aquello de la cabeza, lo único positivo de todo eran las caricias y mimos de Edward para hacerme olvidar los temores de mi cabeza, lo que él no entendía que solo con su presencia era suficiente.
-Tengo una idea ¿te gustaría salir a cenar conmigo?- me pregunto tímidamente, mi corazón se salto un latido con aquellos ojos llenos de ternura que me miraban temerosos y expectantes por mi respuesta, hice como que me lo pensaba un rato y su sonrisa comenzó a decaer.
-¡Claro que si!- le dije contagiándolo con mi entusiasmo borrando de inmediato la tristeza de su rostro.
Basto que él le informara a Alice que no estaríamos en casa para que ella comenzara a preguntarle debido a que, pasado diez minutos no le quedo de otra que decirle que me había invitado a cenar y tras escasos treinta minutos más Alice y Esme, a quien aún no había podido conocer pero bien sabia que era la madre de Edward, aparecieron en casa con un hermoso vestido listas para ayudarme a lucir la más hermosa de la noche para Edward, según ellas.
-Vas a quedar hermosa Bella- me decía emocionada la madre de Edward.
-Sra. Cullen yo no…- pero ella me interrumpió.
-Cariño por favor nada de Sra. Cullen, dime Esme- y me regalo una sonrisa calida, maternal que me produjo sonreírle ampliamente.
-Esme, Alice no es necesario todo esto, con las ropas que me regalaste es suficiente- le dije a Alice quien ya había hecho mucho por mi regalándome cosas.
-Bella eres una mujer hermosa, pero esta es una ocasión demasiado especial- me dijo con una enorme sonrisa, yo podría decir que para mi era una ocasión única, estaba nerviosa por salir con Edward pero era algo que ellas no tenían por que salir.
-Se que Edward no acostumbra a salir con muchas mujeres, pero eso no quiere decir que…- les dije.
-¿No acostumbra a salir con muchas mujeres?- me dijo Alice sarcástica –Bella, él no sale de aquí- me dijo como si fuese lo obvio.
-Mi hijo se a cerrado a cualquier contacto con el sexo femenino por culpa de esa…- Esme quien se notaba una mujer muy serena, pacifica y conciliadora, verla así enojada –Pero tu eres otra cosa cariño, digamos que tengo un buen presentimiento de esto- y me ruborice de inmediato, cuando le conté a Esme acerca de cómo conocí a Edward le pareció un hermoso gesto de parte de su hijo de cuidarme, añadiendo que ella también quería hacerlo quizás con comprensión y compañía lograría recuperar la memoria.
-Esme ¿puedo preguntarle algo acerca de Edward?- dije cuando Alice salio unos minutos a revisar que Edward ya estuviese listo, aprovechando aquel instante a solas con Esme intentaría conocer un poco más de mi ángel guardián.
-Dime- dijo ella con aquella sonrisa.
-¿De que modo Tanya engaño a Edward?- pregunte directamente y en ese instante la sonrisa de Esme estuvo a punto de desaparecer, ya que visiblemente su labio inferior comenzó a tiritar no se si por tristeza o rabia.
-Bella yo no se si deba hablar de ello, Edward lo hará cuando se sienta preparado- me dijo intentando darme una sonrisa, lamentablemente para mi tenia que ser insistente.
-Esme solo quiero entenderlo- me acerque a ella para que viera la verdad en mis ojos.
-Ella aborto a mi hijo- me tense al escuchar la voz de Edward, me gire inmediatamente hacia la puerta, ahí parado ya frente a mi estaba Edward con su mirada distante, fría y llena de tristeza.
-Yo…- quería disculparme, quería rogarle que me perdonara por mi imprudencia, pero a mi defensa puedo decir que jamás e imagine algo como aquello, yo pensaba quizás en que ella le hubiese sido infiel.
-Cuando se entero que estaba embarazada me lo quiso ocultar para poder "borrarlo" como dijo ella sin que me diese cuenta, cuando me entere le pague para que me lo entregara una vez nacido, ella acepto y luego conoció a otro hombre, se fue con el dinero y con mi hijo para luego abortarlo sin que yo pudiese ayudarlo- su voz se quebró y sus ojos se vidriaron, iba a acercarme a él para abrazarlo pero él retrocedió levantando su mano para que no me acercara, Alice que estaba junto a él intento hacer lo mismo pero él simplemente camino fuera de la casa.
-Esme yo no quise- le dije con lagrimas en los ojos, haberlo visto así me partió el alma.
-Se que no fue tu intensión Bella, pero no te preocupes que Edward es fuerte y quizás el haberlo compartido contigo le ayudara- me dijo a modo de tranquilizarme.
Decir que ya no hubo cena estaba claro, Alice regreso a su casa ya que debía atender unos asuntos de su trabajo por la mañana mientras que Esme se quedo conmigo haciéndome compañía ya que no conseguía tranquilizarme, me sentía una estúpida por haberle provocado una tristeza a Edward, el haberle hecho recordar todo aquello cuanto le dolía.
-Duerme cariño que yo estaré aquí- me dijo ella con una sonrisa maternal, mientras me abrazaba y cerraba mis ojos sintiendo aquel aroma tan relajante como si fuese el de mi madre, sabrá Dios si la tengo y en este momento me estará buscando.
Recordé el rostro de Tanya, tan impasible como si nada en la vida la atormentara, como si jamás hubiese aceptado dinero para dejarlo con vida y luego de todos modos quitarle la vida, dormí con aquellos pensamientos provocándome un sueño intranquilo.
EPOV
Debo decir que el vivir con Bella no estaba siendo ningún problema, la convivencia era agradable y fácil de llevar, su sonrisa conciliadora me ayudaba de cierto modo a ver las cosas con otra perspectiva, quizás, solo quizás aún quedaban excepciones de mujer en el mundo, pero todo aquello lo olvide cuando vi a Tanya, recuerdos que creí dejar en el pasado reavivaron como llamas sobre cenizas, una necesidad imperiosa de cobrar con mis manos todo el daño que me hizo, el daño que le hizo a un inocente que no llego siquiera a ver la luz del día, ella, la causante de toda mi rabia hacia las mujeres estaba a unos escasos metros de mi, hablando con quien podría ser la muchacha mas inocente que podría conocer, quizás contaminándola con sus malas practicas.
Cuando escuche decirle "Para conseguir lo que quieras hay que mantenerlos contentos en el sexo" una furia invadió por completo mi cuerpo, recordé las tantas veces que ella utilizaba el sexo como un medio de distracción para apaciguar mis dudas, mis preguntas acerca de sus síntomas, como es que no me di cuenta antes, como es que no me di cuenta en general con la mujer que pensaba casarme.
Se que mi reacción de besar a Bella no fue la mejor, pero quería demostrarle que podía vivir sin ella, que perfectamente pude seguir con mi vida adelante sin ella, recordar cuando expresamente me grito que no podría vivir sin ella aún me carcomía, pues así lo creí, pase meses bebiendo, olvidándome de mi familia, mis intereses, solo por ella, tenerla frente a mi sin una gota de culpa me volvía loco.
Cuando bese a Bella pensé solo en mi cólera pero basto solo un pequeño roce de sus labios para que olvidara incluso nuestro entorno, olvidara para que era todo esto, sentí la sorpresa que le produje a Bella, estaba comenzando a entregarme a este beso, a esa extraña necesidad de continuar con mi cometido pero una nueva imagen de Tanya riéndose de mi propia pena años atrás me descontrolo olvidándome de la inocente que tenia entre mis brazos, mi beso se volvió hosco y sin corazón, sentí a Bella tensarse de un modo que me inquieto y tras verla salir corriendo me golpee internamente de haber sido un bruto sin corazón.
Una vez que logre hablar con ella y me explico su recuerdo algo nuevo creció en mi, una necesidad de no apartarla, de no alejarla de mi vista cuidarla era en lo único que podía pensar, ella no comprendía a ciencia cierta si aquellas imágenes eran un recuerdo vivido o simplemente una jugada de su mente, pero si ella supiese que fue violada antes de perder la memoria, le encontraría sentido a aquellas imágenes, yo la cuidaría, me era extraño sentirme así, tan ligado a aquella emoción de darle seguridad, pero simplemente era por que se lo debía por el modo en que me comporte…¿verdad?
Luego cuando me toco a mi sincerarme, fue bastante difícil, incluso más de lo que imagine, pero cuando me abrazo, olvide toda preocupación, era como encontrar aquel refugio que necesitaba ya hace mucho y con ella estaba por completo, debía aclararme antes de actuar nuevamente, ella era frágil, dulce y tierna, sin una pizca de aquella manipulación carnal que provocaba Tanya en mi, ella era lo inverso, deliciosamente lo inverso, ¿mis muros? No los dejaría caer tan fácilmente, años de práctica para levantarlos evitando salir lastimado nuevamente, pero quizás seria bueno al menos darme un respiro.
La idea de salir a cenar nació de modo espontáneo, ver ese brillo de emoción en sus ojos me indico que había hecho lo correcto. Al ver aparecer a mi hermana y a mi madre de cierto modo me hizo sonreír ya que hace mucho no las veía sonreír por algo que haya hecho, claramente en los ojos de mi madre podía ver la emoción de verme abrir a la posibilidad de alguna especie de contacto con el sexo opuesto.
Escuchar que Bella preguntaba a mi madre sobre mi situación con Tanya me alerto, cuando le hable de ella no sabia si contarle toda la historia o parte de ella, al ver a Tanya me di cuenta que seguía siendo un tema doloroso que no quería recordar, pero escucharla a ella preguntar no sabia si tomarlo como curiosidad o preocupación, de todos modos hable y al hacerlo nuevas dagas dolorosas atravesaron mi corazón por recordar aquel hijo que jamás llegue a conocer.
Salí de la casa molesto conmigo mismo por no tener la capacidad de superar algo que ya había sucedido hace seis años, mi madre muchas veces me decía que yo había hecho todo lo humanamente posible, que debía encontrar el modo de perdonarme simplemente por no haber sabido poner bien los ojos en la mujer correcta, verla sonreírle de aquel modo a Bella me indicaba que para ella, Bella era alguien con quien le gustaría verme, pero ¿yo podría? La verdad es que temía dañarla, ser impulsivo y acarrearle mis propios temores, conflictos era lo que quizás podía entregarle, el no saber si emocionalmente estaba preparado para entregarle todo cuanto ella merecía, incluso traerle consecuencias negativas a su recuperación.
Camine por la playa solo con la luna a mis espaldas, necesitaba respirar el aroma del mar, aclarar mi mente y darle una mejor perspectiva a mi vida, inhalando fuertemente para llenar mis pulmones cerrado mis ojos para relajarme y al hacerlo vi sus ojos con ese dulce color chocolate, tan inocentes y puros.
-Ella jamás podría llegar a lastimarme- dije en voz alta, ¿Se preguntaran cómo podía tener la convicción de aquello? Mi corazón me lo decía, lo podía escuchar claramente ya que había pasado seis años sin emitir juicio, sin latir por alguna razón más que bombear sangre, estaba claro, Bella estaba despertando emociones en mi que creí muertas, por ella aprendería a amar y a creer nuevamente, solo espero no haberla alejado con mis inútiles reacciones.
Camine de vuelta a la casa con una enorme sonrisa de satisfacción, tras años de jamás encontrar una decisión, un camino al cual llevar mi vida, hoy, esta noche, estaba todo claro para mi, decidí jugármela por ella, pero algo me detuvo llamando fuertemente mi atención.
En el mar algo había, algo que se iluminaba por aquella luna brillante, me acerque cuidadosamente esperando encontrarme quizás con algún delfín debido a su tamaño, mis ojos se ensancharon impactados al reconocer una figura humana de espaldas a mi, esta vez estaba viva y completamente desnuda danzando al compás de las olas que reventaban como caricias sobre su desnuda piel.
-¡Ey!- le grite embobado debido a su fuerte atracción que ejerció en mi, provocándome que me metiera al mar incluso con los zapatos puestos e ir tras ella para ver su rostro.
Si lo se, demore bastante! pero a decir verdad no conseguia concentrarme al escribir esta historia, tengo claro dodne quiero guiarla pero mi cabeza no se coenctaba con mis manos para trasnmitirla pero ya estaaaa siiiii y al fin llegamos al asunto de la historia, ijijijiji ya tengo claro mas o menos lo que muchas me diran pero les digo algo, pacienciaaa!!
siii bueno espero que me digan que les parecio, agradecer sus comentarios que alimentan mi adicción, mis alma y mi mejor gratificación para esta señorita que intenta escribir lo mejor para ustedes!
publicare proximamente en mi perfil los dias que actualizare cada una de mis historias, lo que no se es si actualizarlas todas cada semana o ir subiendo, nose dos cada semana (al fin tengo internet en mi casa tras el terremoto), que me dicen ustedes para quienes leen otra ademas de esta?? aahh quiero contarles a quienes no acostumbran ver los perfiles que tengo una nueva historia "Un ángel caido" historia que me tiene bastante contenta por que me gusta poder soñar mas de lo normal, es de caracter fantastico por lo que me pueod dar ciertas licencias, espero que la vean
bueno esooo besitoos, aahhh y queria contarles que estoy super feliz por que ya fui tia nuevamente =)
