Disclaimer: Los personakes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento hsitorias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.
Summary: Edward es un ermitaño doctor que vive solo en compañía del mar ¿Que pasara cuando ésta traiga consigo a una tímida chica y a una osada ilusión? las Obsesiones son peligrosas, sobre todo cuando hay que tomar una decisión.
"Decisiones no tan absolutas"
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-¡Ey!- le grite embobado debido a su fuerte atracción que ejerció en mi, provocándome que me metiera al mar incluso con los zapatos puestos e ir tras ella para ver su rostro, me frote los ojos y pellizqué para asegurarme que no era una visión o estuviese dormido, la hermosa criatura frente a mis ojos estaba a metros de distancia y a medida que me acercaba ella se alejaba con tanta facilidad como si estuviese volando sobre el mar, de igual forma pude ver su fina figura exquisitamente reflejada en las aguas claras que solo era contrastado con la luz de la luna, su cabello que se me hacia las hebras mas sedosas y delicadas caían sueltas cubriendo su espalda y ondeaban con la brisa fresca del mar, me atreví a hablarle nuevamente deteniéndome para no alejarla más -¿Necesitas ayuda?- le pregunte extrañado por que aquella mujeres estuviese a estas horas metida en el mar y completamente desnuda, mostrándome solo el perfil de sus perfectas curvas, nada, ningún sonido emitía, seguía con sus manos acariciando las aguas, las olas y por unos instantes se me antojo aquellas manos sobre mi cuerpo, pestañee asustado por aquel pensamiento, intente ser sensato a tal asunto, en que quizás pudiese estar en peligro como el día que encontré a Bella…-Bella, la cena- pensé rápidamente palmeándome la frente, me gire en dirección a la casa para ver algún indicio de ella o de mi madre y pensé en que de seguro me estaría esperando lista para salir y de paso esperando quizás solucionar de algún modo en los malos términos que habíamos quedado, pero tampoco podía dejar a aquella extraña mujer sola a estas horas, me voltee nuevamente para encararla, quizás para que me permitiera verla y de algún modo sacarme la tonta atracción que nació de pronto como si fuese un adolescente, pero ya no estaba, moví la cabeza en todas direcciones buscándola, me adentre un poco más en el mar para cerciorarme que no estuviese ahogada, pero nada.
Frustrado me salí del mar todo empapado, con mis ropas y zapatos escurriendo agua camine en dirección a la casa y de vez en cuando me giraba esperanzado a ver si la chica nuevamente aparecía, pero nada, mire mi casa y todas las luces se encontraban apagadas, intente pensar en cuando tiempo estuve fuera, al llegar a la puerta abrí ésta con sumo cuidado pensando en que ambas mujeres estarían durmiendo, al entrar me encontré a mi madre sentada sobre el sillón leyendo un libro a luz de vela.
-Hijo ¿Qué te sucedió?- me pregunto mi madre horrorizada al verme todo mojado con los zapatos y parte de mis pantalones llenos de arena de playa.
-Nada, solo creí ver algo y sin mucho pensar me metí al mar- dije con tono inocente mientras me llevaba una mano a la cabeza y desordenaba mis cabellos recordando la frustración que sentí en su momento.
-¿Y que fue eso que viste?- me pregunto curiosa una vez que llego del cuarto de baño con una toalla para ayudar a secarme.
-Solo creí ver algo pero no era nada- dije sin importancia, al percatarme del silencio y la soledad de mi madre le pregunte -¿y Bella?
-Se ha quedado dormida hace mucho rato Edward, esperándote- me dijo triste, suspire sintiéndome horrible.
-¿Por qué estas leyendo con velas?- le pregunte para cambiar un poco de tema.
-Me había quedado un rato más mientras Bella se quedo dormida cuando de la nada se corto la electricidad dejándonos sin luz- me contó –No quise despertarla así que fui por uno de tus libros y aquí estoy- me dijo con una sonrisa amable, yo asentí.
-Te quedaras esta noche conmigo ¿verdad?- le pregunte cuando me acerque a ella para darle un beso en la mejilla, ella me miro con sus hermosos ojos maternos llenos de un brillo especial.
-Hace mucho que no me pides que me quede en tu casa- y me sonrío llena de felicidad, inevitablemente le respondí el gesto recordando que ella tenia mucha razón.
-Lo siento de verdad madre- le dije de corazón, ella inmediatamente me abrazo intentando calmarme.
-Eso ya no importa hijo, veo que hay ciertas cosas que están cambiando desde que cierta mujercita llego a tu vida- la mire un poco extrañado, iba a negarme pero algo en mi me decía que no podía negarlo, simplemente me quede en silencio aceptando de cierto modo que ella tenia razón –Ahora ve a cambiarte que puedes contraer una gripe- me dijo como si me regañara, le sonreí y la bese en la frente.
-Buenas noches madre- le dije antes de comenzar a subir por las escaleras, pero antes de perderme completamente en ellas la escuche nuevamente.
-Solo no lo arruines hijo, no todas las mujeres son iguales- respire fuerte intentando no recordar el pasado, entre a mi cuarto y saque mi pantalón que utilizaba para dormir y dirigirme al cuarto de baño para darme una ducha y así quitarme la arena y la sal del cuerpo, pero recordé a Bella y en parte me sentí mal por mi falta de consideración, antes de todo eso extraño que sucedió en el mar, estaba completamente seguro de darme una oportunidad con ella, al menos intentar conquistarla pero en algún punto lo olvide.
Con paso seguro me fui hasta su habitación, golpee suavemente a su puerta pero al no recibir una contestación de su parte simplemente entre, ella se encontraba sobre su cama completamente dormida, con su respiración acompasada y sumamente tranquilizadora, me acerque más a ella sentándome sobre la cama, tome una de sus manos entre las mías sintiendo la suavidad de su piel, viendo en su rostro pasivo y sereno toda la inocencia de aquella mujer que día a día me mostraba lo equivocado que estuve todos estos años cerrándome a otras posibilidades, lleve mi otra mano hasta su rostro para correr unos mechones sueltos que cubrían su angelical rostro, sonreí por su ternura que me parecía de lo más atrayente. Al ver a Bella así me hizo inexplicablemente recordar aquella extraña visión en el mar, aquella visión de mujer que tan sensual, respire buscando sacar aquellas imágenes de mi cabeza, me concentraría en Bella, en esta chica real que me ofrecía todo cuando yo necesitaba, nada de sensuales y extrañas apariciones, simplemente ella, Bella, aunque aún quedaba el inconveniente acerca de su vida pasada, de aquella parte importante de su vida que no recuerda, quizás es madre de algunos hijos, esposa de algún hombre que la busca desesperadamente, pero que va ¿Qué hombre permitiría que su mujer fuese expuesta de tal manera? Bella fue encontrada inconciente entre las rocas de un lejano lugar con claros indicios de violación, la mire, ver en su rostro aquel reflejo de que su vida en estos momentos se encontraba bien me era suficiente para hacerla sentir como mía, Bella como ahora era llamada pertenecía a mi vida y aunque tuviese que pelear con mil hombres por ella, lo haría.
Salí de su cuarto con esa convicción, Bella era mía y así se lo haría saber muy pronto, debía encontrar la manera de acercarme a ella y hacerle saber de la mejor manera mis intenciones para no asustarla, para que no pensara que la invite a mi casa con otras intenciones, sonreí ante la imagen de verme junto a ella mientras me encontraba bajo las relajantes aguas de la ducha. Ya listo y dispuesto me fui a mi cama para acabar con este día y pronto comenzar con uno nuevo.
Desperté por la mañana con una extraña sensación de felicidad, una renovada sonrisa se extendía por mi rostro cuando me vi al espejo antes de bajar a desayunar, mi sonrisa se extendió aún más al ver a mi madre conversar animadamente con Bella, pero cuando sus ojos se conectaron con los míos, mi sonrisa decayó al ver una tristeza en ellos.
-Buenos días- dije con una leve sonrisa a modo conciliador.
-Buenos días hijo ¿dormiste bien?- me pregunto mi madre, quien me miro a mi y luego a Bella quien se miraba las manos sobre su regazo.
-Bastante bien- dije sentándome a la mesa –He estado pensando muchas cosas y quizás otras cambien- mi madre miro a Bella preguntándome con sus ojos si se trataba de ella, yo asentí y ella me sonrío feliz –Creo que quedo anoche una cena pendiente- dije con una sonrisa, Bella de inmediato alzo su mirada y sus ojos brillaron de alegría, le sonreí y lleve una de mis manos a las suyas para darle un leve apretón. Así el desayuno trascurrió tranquilamente, hablamos sobre el trabajo que hacia Bella y el de mi madre, de vez en cuando me quedaba más de lo debido mirando a Bella y lo feliz que se veía compartiendo con mi madre, lo tranquila que se veía junto a nosotros en comparación a cuando había despertado aquel día en el hospital.
Minutos más tarde mi madre se fue de casa y Bella y yo nos encaminamos al Hospital, extrañamente en el auto el silencio se hizo presente y aunque no fue incomodo podía entender que cada uno iba con diferentes pensamientos ¿no?
Al llegar al hospital en recepción de inmediato me informaron que el comité requería de mi presencia, Bella me miro algo extrañada y recordé que ella aún no tenia conocimiento de mi verdadero cargo en el hospital, le sonreí nerviosamente y me tome la libertad de acercarme lo suficiente para besar su sien y disfrutar un poco más de aquel contacto.
-Nos vemos en la tarde para irnos juntos ¿de acuerdo?- le pregunte cuando me aleje lo suficiente para verla a los ojos, ella estaba adorablemente ruborizada y asintió, con una última sonrisa cariñosa de sus labios me fui a trabajar.
De inmediato me fui a la sala de reuniones y en efecto el resto del comité esperaba por mí, incluso mi mejor amigo Jasper se encontraba en el lugar por lo que debía ser realmente importante lo que me plantearían.
-Buenos días Edward- me dijo él y luego el resto se les unió en el saludo.
-¿A que se debe esta junta?- pregunte directo al grano, ciertos directivos me miraron arrogante y los más ancianos sonrieron orgullosos.
-Se nos esta exigiendo ampliar la cobertura de nuestro hospital- me explico Félix con su rostro indignado –El estado quiere que aceptemos más personas que no son de nuestra clase- lo mire extrañado –Quieren tener en parte dominio del hospital, que parezcamos hospitales públicos- la sonrisa de suficiencia me resultaba repugnante -Tu no permitirás que nuestros pacientes que pagan por un buen servicio se mezclen con otro tipo de personas ¿verdad?
El murmullo entre el resto del directivo no se hizo esperar, podía ver que los de mayor edad aprobaban esta ayuda que requería el estado, mientras que los que se creían los reyes del mundo les parecía indignante, para su mala suerte el director del hospital y quien tenia la última palabra era yo.
-Estoy de acuerdo con lo dicho por Félix, nuestros pacientes nos eligen por la comodidad y prestigio- dije tranquilamente y vi su sonrisa ganadora.
-Edward te hemos preparado un informe para que veas las áreas que nos solicitan, no es que ocupen todo el hospital, solo es una parte- me dijo preocupado Jasper, yo le sonreí y alce mi mano para que me dejara continuar.
-Déjame terminar Jasper, entiendo el punto de Félix, pero entiendo que ante tal necesidad que nos pide el estado no podemos negársela- vi la sonrisa de mi amigo, en parte sorprendido en parte orgulloso –Hablare personalmente con el Ministro de Salud para informarles mi decisión y organizarnos- y los comentarios subieron de tono, unos me felicitaban y avalaban mi decisión mientras que otros como Félix simplemente estaba indignado y no dejaba de alegar.
-Perderemos popularidad y nos mezclaran con esos hospitales de mala calidad- me dijo horrorizado.
-Si es tu parecer Félix no lo discuto, si crees que tu carrera se verá afectada puedes recoger tus cosas y buscar otro hospital para ejercer, sabrás que tengo muy buenos doctores trabajando aquí por lo que no creo que seas una perdida muy terrible- le espete con una sonrisa falsa, él se cayo de inmediato dejando ver notoriamente la vena inflamada en cólera de su sien, así la reunión continuo en organizarnos en ciertos aspectos, en reorganizar los espacios para ampliar la cantidad de pacientes, cuando la reunión dio fin ya habían pasado cerca de 3 horas, al llegar a mi oficina le pedí de inmediato a Ángela que me organizara una reunión con el ministro.
-Que sea a la brevedad Ángela- le pedí cordialmente cuando ella entro para anotar lo que necesitaba.
-Lo que ocurrió en esa reunión ya es de índole publico en todo el hospital, no hay otra cosa de la que se hable- me dijo ella con una sonrisa –Con todo respeto Dr. Cullen pero creo que nadie se esperaba que aceptara- dijo tímidamente, yo le sonreí para tranquilizarla.
-Lo se Ángela, pero ¿Qué podía hacer? Necesitan de nuestra ayuda y si en mi esta poder hacerlo, lo haré- ella sonrío satisfecha por mis palabras, podía entender que a muchos le sorprendiera mi cambio de actitud, en realidad había sido un completo bastardo con mi actitud desde lo ocurrido con Tanya, pero algo nuevo había comenzado a nacer desde este último momento, precisamente desde que conocí a Bella y me lleno de su ternura y la bondad de su corazón, sonreí sintiéndome bobo.
Pasaron cerca de dos horas más en las que de vez en cuando me asombraba a mi mismo pensando en Bella y en lo que quizás estaría haciendo, con paso firme decidí ir a comprobarlo por mi mismo y de ese modo sacarme la curiosidad de encima.
Al llegar al área infantil que siempre se había caracterizado por su silencio abrumador, se encontró con las adorables risas de los pequeños, los más grandes disfrazados con ciertas mantas asemejándose a príncipes y las señoritas con sus pijamas rosas parecían princesas de cuentos de hadas, y en efecto unas camas más allá junto con los más pequeños, Bella se encontraba leyéndoles un cuento mientras los más grandes actuaban según lo que ella iba relatando, sonreí lleno de satisfacción y orgullo y así me quede largo rato contemplándola disimuladamente entre el visillo que separaba el gran ventanal con el exterior.
-Es buena en lo que hace ¿no?- peque un brinco cuando escuche de pronto la voz de Emma, una de las enfermeras del área infantil.
-A los niños les gusta- dije sin tener que comentar demás, ella me miro a los ojos y podía ver que tenía ganas de reírse.
-Pasa todo el día, si pareciera que ni come- me dijo ahora mirándola a ella.
-En unos minutos más viene Benjamin a revisarlos, podrías llevarla a la cafetería, el resto de las enfermeras no le tienen en muy buena estima por lo que dudo que alguien la invite- le dije un poco más enojado de lo debido.
-Creo entender a que viene la molestia de las enfermeras- me dijo ahora mirándome directamente a los ojos, una sonrisa cómplice se formo en su rostro por lo que me hice el desentendido –Como de seguro ya sabes, ahora tengo más trabajo del usual- ella asintió en comprensión y me dirigí a mi oficina para así terminar los pendientes y poder recoger a Bella pronto para almorzar, recordarla a ella tan alegre con los niños implanto una nueva sonrisa en mi rostro, la que me acompaño por todo el pasillo provocando que uno que otro doctor o enfermera se volteara a verme sorprendido.
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Estaba con los niños jugando animadamente, uno podría pensar que como adulta me aburriría estando en compañía de los pequeños pero era todo lo contrario, sentía como si viviese algo que me fue robado, es extraño explicar, pero es como si volviese a una infancia que nunca tuve, lo entendía así por el hecho de no recordarla.
-¿Te anotas para una taza de chocolate?- escuche de pronto a Emma que era la enfermera de los pequeños.
-No quisiera dejarlos solos- le dije con una tímida sonrisa.
-El Dr. Benjamin viene a revisarlos en unos minutos- me informo y en ese caso acepte su invitación, así cuando el Dr. llego para revisar a mis pequeños fue cuando me encamine con Emma a la cafetería por ese codiciado tazón de chocolate caliente.
-Gracias, lo necesitaba- le dije después de darle a mi tazón el primer sorbo del caliente liquido.
-Te lo has ganado, si pasas prácticamente todo el día junto a los chicos, no te le separas en ningún momento- en ese momento escuchamos muchos murmullos venir por el pasillo, ambas nos giramos a ver de quien provenía y hacia nosotras varias enfermeras entraban a la cafetería, me concentre nuevamente en mi platica con Emma.
-Esos niños me han robado el corazón, no me alejo simplemente para que no estén solos, también es por mi, ellos me dan algo que siento que me faltaba- intente explicarme lo mejor que pude.
-Eres muy conocida hoy en día en el hospital por tu labor con los niños- me dijo sonriente –Puedo asegurarte que ya varios Dr. hablan muy bien de ti no solo por tu belleza sino por tu forma de ser- en ese momento me ruborice por sus palabras, el hecho de compartir con los niños para mi no era un sacrificio, para los demás así era. Nuestra platica fue interrumpida por varias enfermeras que se sentaron a nuestro alrededor, de algún modo me sentía invadida y cohibida.
-¿Ya saben la última de nuestro hermoso director?- pregunto de pronto una de ellas, su tono cizañoso me indicaba que fuese lo que fuesen a decir no debía creerles por completo.
-No nos interesa- dijo Emma de pronto, su actitud cambio a la defensiva lo que me extraño un poco -Ya vete- le pidió con un gesto de su mano.
-¿Ya lo sabes Emma verdad?- dijo una de las otras con una sonrisa que se me hizo falsa -¿y tu Bella, lo sabes?- yo la mire sin entender y negué con la cabeza.
-El director del hospital sigue con sus obras de caridad, así como las tuyas- cada palabra de su boca era como una recriminación que no lograba entender, no le había hecho nada a nadie por lo que no entendía su acidez.
-Lárgate Margarete- le espeto enojada Emma, yo simplemente me limite a mirarme las manos que se encontraban en mi regazo.
-Ya se le esta haciendo costumbre al Dr. Cullen aceptar cuanta gente pase por este hospital- al escuchar nombrar a Edward alce mi vista sin comprender.
-¡Vámonos Bella! Parece que aquí no podremos siquiera tomarnos una taza de chocolate tranquilas- me dijo Emma que ya se encontraba a mi lado de pie, yo simplemente miraba, a quien correspondía por el nombre de Margarete, sin entenderla.
-Tienes que dejarla que sepa que su ángel de la guarda ahora le dio por aceptar a cuanto paciente pase por la calle- espeto ácidamente.
-¿Qué tiene que ver eso con Edward?- y todas las enfermeras me miraron entre asombradas y enojadas por la evidente confianza que existía entre él y yo.
-¿Cómo que tiene ver él? El Dr. Cullen es el director del hospital, por lo que dio la autorización para semejante aberración- yo quede estática por ese "pequeño" detalle que no sabia, eso quería decir que Edward no solo me había aceptado en su casa, sino que él había autorizado mi hospitalización gratis y mi posterior trabajo, no entendía por que no me lo había dicho, me levante de mi silla intentando no demostrar ninguna emoción y camine con Emma de vuelta con los niños, en todo el camino no dije nada y ella tampoco intento forzarme a decir algo.
-Lo siento si no te lo dije antes Bella, pero era algo que no me correspondía- se escuso pero simplemente lo pase de largo ya que entre de inmediato a la habitación con mis pequeños. Había trascurrido gran parte del día y yo seguía distraída, cuando se acercaba la hora de salida algo extraño me sucedió, necesitaba estar a solas un momento, por lo que me limite a cobrarme el favor con Emma, que me reemplazara las pocas horas que quedaban de mi turno y me fui donde Ángela.
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Estaba extrañamente ansioso, no entendía la razón pero así era. Miraba cada cinco minutos el reloj para confirmar la hora de salida de Bella y así pasar a recogerla, ya tenia lista la reservación para que saliéramos a cenar esta noche en reemplazo de la que no se efectúo, estaba concentrado en eso cuando sonó la conexión con Ángela.
-Dime Ángela.
-Dr. Cullen Bella acaba de venir para informarme que se ira antes por lo que no la pase a recoger- me informo, me extrañe de cierto modo, quizás le había sucedido algo por lo que me pare de un salto y salí donde mi secretaria pensando en que quizás Bella aún estuviese por el lugar.
-¿Dónde esta Bella? ¿Le sucedió algo?- pregunte asustado cuando no la vi.
-Ella vino hace unos minutos diciéndome lo que le dije Dr. Cullen, nada más. Una sensación de inquietud me invadió, por lo que me dirigí inmediatamente al área infantil, en lugar de Bella ahora era Emma quien cuidaba de los pequeños.
-¿Bella se encontraba indispuesta?- le pregunte una vez que entre al lugar, ella me miro con una disculpa en los ojos que no comprendí.
-Yo diría más bien confundida, por Margarete y sus amigas se entero que usted es el director del hospital- palidecí por lo que acababa de contarme, suspire pesado y me refregué con las manos el rostro, la mire nuevamente y asentí, salí directo a mi oficina con la clara intensión de cancelar todo cuanto tuviese e irme de inmediato hacia la casa, Ángela me informo que no podía irme de inmediato pues tenia una reunión por la tarde con el intendente y no se podía cancelar. Me pase el resto de la tarde simplemente pensando en que decirle a Bella, entre que le marcaba a su móvil y al teléfono de la casa, nada.
Cuando la bendita junta llego, simplemente no me encontraba presente, puede que físicamente si pero atento, nada, por suerte Ángela estuvo conmigo por lo que algo intuyo de ello y tomo nota de todo cuanto se hablo, ya más tarde me pondría al corriente de lo que se hablo.
Ya en mi auto maneje a toda velocidad, en parte me sentía un tonto por no haberle dicho antes que era el director del hospital, si bien en un comienzo lo había hecho por miedo a que se acercara a mi por dinero, así como muchas, luego simplemente lo pase por alto. Al llegar a casa baje de un brinco y corrí al interior de la casa para buscarla, di una vuelta por el primer piso y luego subí a su cuarto, nada.
Me senté en el sillón a esperar, estaba nervioso y preocupado pero cuando vi aparecer unos focos de luz iluminar la calle en dirección a mi casa corrí al exterior, Bella venia en el auto de Mike y al verme bajo su mirada a sus manos, unos minutos que se me hicieron innecesarios les tomo el despedirse, podía ver en la mirada de Mike cierta esperanza al mirar a Bella, me acerque al auto, lo salude con un simple gesto de la mano y ayude a Bella a bajarse.
-Me tenias preocupado- le dije sinceramente.
-Lo lamento, camine por las calles y luego me di cuenta que no sabia como llegar sola hasta acá- dijo apenada –Mike me encontró y se ofreció a traerme- rechine los dientes, mire a Mike –Gracias- dije con cierto desdén, antes de que él pudiese decirme algo cerré la puerta con un poco más de fuerza de la debida, pero al menos me saco una sonrisa verlo asustado.
-No tienes que disculparte- le dije cuando nos encaminamos ambos hacia la casa, le abrí la puerta para que entrara –Quien debe disculparse soy yo por no haberte dicho sobre mi trabajo, lo siento- le dije cuando nos miramos a los ojos.
-Pensé en ello, al principio me dolió un poco peor entiendo que tienes tus razones y las respeto- me dijo amablemente, le sonreí agradecido por su comprensión, sin duda aquello sumaba más puntos a las muchas cosas que me gustaban de ella.
-Había pensando en ir a cenar- le dije con una de esas sonrisas que sabia le gustaban, sus mejillas se tiñeron levemente de un exquisito matiz rojo, lleve mis manos hacia sus mejillas y las acaricie con suma ternura provocando que el tono aumentara.
-Estoy un poco cansada la verdad- dijo apenada –Tenia intensiones de darme una ducha e irme a dormir- asentí algo triste, pero la entendía y no la presionaría.
Un poco frustrado salí de la casa, necesitaba jugar bien mis cartas para con Bella, no quería dañarla ni lastimarla, ella se veía tan frágil, como si aún fuese una niña, ella con su sola presencia me entregaba estabilidad, tranquilidad y de aquellos sentimientos más puros y verdaderos que se puedan sentir, ella era una especie de ángel que llegaba a calmarme de mis peores miedos, a demostrarme cuan equivocado estuve estos años. Camine varios metros quizás ya que iba sin prestar verdadera atención a mi entorno, llegue hasta la roca donde la había encontrado y decidí dar media vuelta para volver a casa, estaba agotado.
Me frene en seco cuando la volví a ver, aquella extraña mujer que apareció de la nada entre las olas del mar, extrañamente me sentí llamado nuevamente por su poderosa presencia pero no dejaría que esa simple ilusión nublara mi juicio, aquello no era real y yo no podía perder la cordura por un simple espejismo, seguí caminando como si o la hubiese visto, pero a medida que me alejaba algo se quedaba junto a ella, camine pensando en Bella, en que junto a ella encontraría lo que necesitaba y que desde ahora no habrían mentiras ni omisiones, pero su figura, aquella sensual mujer desnuda comenzó a dar vueltas nuevamente en mi cabeza y me vi a mi mismo volviendo hacia ella, podía verla incluso desde la orilla danzando junto a las olas, dejándose ver expuesta a mi, mostrándome toda su espalda desnuda y el inicio de su trasero, el perfil claro de sus senos y su cabello ondeando por la brisa que me impedía ver su rostro, ¿Qué puedo decir? Me cegué completamente con su belleza, con aquel magnetismo poderoso que ejercía su sensualidad, llevaba años sin sentir atracción física hacia una persona, si bien Bella era sumamente hermosa, ella tenia una hermosura fina, que cautivaba por su timidez, en comparación con aquella mujer, que aunque fuese producto de mi imaginación, era irreal y sumamente atrayente, camine sin pesarlo hacia ella, pero lentamente solo para seguir contemplándola, no quería espantarla o que mi imaginación terminase, era adictiva simplemente con verla.
-No te vayas- le pedí y me sentí avergonzado inmediatamente, sonaba como a una suplica pero era lo que realmente quería, que no se fuese, mi cuerpo reaccionaba fuertemente hacia ella, sabia que de ser real le haría el amor de todas las formas posibles -¿y Bella?- pregunto la voz de mi conciencia, era verdad, tenia todo tan bien estructurado de lo que tenia pensado, sabia que así lo quería pero no lograba comprender por que esta mujer de mi imaginación me hacia olvidar todo.
Incluso el frió de las aguas era algo secundario, ella bailaba de una manera excitante como si disfrutase el provocarme.
-Cierra los ojos- me asuste cuando escuche su voz, era algo que no me esperaba, para ser producto de mi imaginación sonaba muy real e incluso como si la conociese, su voz era suave como el terciopelo, no muy nítido debido al sonido del oleaje pero lo suficientemente clara para escucharla e inmediatamente hice lo que me pidió, espere impaciente que sucedería y como el mejor de los regalos, sentí su piel, tan real como la luna que se alzaba entre los dos, suspire cuando sus manos acariciaron todo mi rostro, mi corazón latía a toda velocidad y la necesidad de verla me invadió por completo, como si leyese mi mente ella acaricio mis ojos impidiéndome abrirlos por lo que simplemente lo acepte como su fuese una condición, el cielo se abrió para mi cuando sentí el simple roce de sus labios sobre los míos, lo que me produjo una fuerte e intensa corriente por todo el cuerpo.
Lo seee demore horrores, entre el lunes a la universidad y como conformo el centro de alumnos e tenido que hacer muchas cosas en estos dias, además estoy trabajando por el post terremoto en mi area. El capi lo tenia listo pero siempre lo reviso una vez al menos para ver las fallas, en fin!!
Quiero contarles que me pasoa lgo extraño, jamás habia recibido comentarios malos, no en el sentido de critica por mis historias, sino como ataques y bueno no podia ser perfecto, recibi mi primir comentario desagradable y para peor fue de alguien "Anonimo" esta persona me insulto bastante feo por el simple hecho de que he demorado en todas mis historias, de hecho me ataco por que segun ella/el me victimizaba por lo sucedido en mi pais, quiero decirle a esa persona que quizas lea esto es que no entiende nadaa, en cada cap actualizado luego del terremoto e dado enormes agradecimientos para la gente que me escribio y pregunto por mi y mi familia, les dije q me encontraba muy bien y nada más, creo que el maximo comentario post terremoto que e mencionado es que a veces no tengo electricidad por que los generadores siguen inestables ¿pero y que? ¿que tiene eso de victimizacion? ufff espero que esa persona no pase por algo como lo que aqui se paso, decirle a esa persona que luego del terremoto trabaje en voluntariado para levantar "casas de emergencias" y debido al area de mi carrera que estudio (ingenieria civil que se encarga de contruccion de casas, puentes, etc) en etos momentos trabajo haciendo catastro sobre las casas que se deben demoler o reparar, como vera no e tenido el tiempo que ya quisiera, tambien tengo una familia que se encuentra aun nerviosa por lo obvio y las continuas replicas, la verdad es que no se que puede tener malo de ello, hago todo lo posible por continuar con mi vida normalmente, pero sinceramente este comentario me descompuso por completo, era algo que no m esperaba, espero sinceramente que no hayan más chicas que piensen = por que sino seria atros! las chicas que me conocen no solo atraves de sus Reviews saben que me gusta escribir por que me gusta hechar a volar la imaginacion, no lo hago con segundas intenciones, que para mi sus comentarios es un medio de pago, de saber que les parece e incluso una muestra de aprecio y agradecimiento hacia mi, nada más!!! bueno ya no quiero dar mas la lataa, gracias al resto de las chicas que me tienen paciencia =P como siempre este cap para ustedes, espero poder actu las otras historias estos dias, besooos!!
