Disclaimer: Los personakes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento hsitorias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.

Summary: Las obsesiones son peligrosas, sobre todo sin son por partida doble ¿que pasara con Edward quien lleva años negándose a amar cuando encuentre dos razones de discordia en su cabeza? ¿Luchar por una vida real o una ilusión? Edward quien vive de una manera muy solitaria se verá enfrentado a dos situaciones abrumadoras, ¿amor o pasión?

Chicas un regalito para ustedes por su fidelidad =D "lady blue vampire, sarydark, shikpau, Carmen Cullen-.i love fic, floreva95, Jos WeasleyC, smile79, Gery Whitlock, Elizabeth Lecter, liebende Lesung, amyel1806, FranBells, MelizzaMasen, mabel, lili2543, Estrellita Lunar, liduvina, kxprii, Yirla, BlackCullen, E. Cullen Vigo "


"Inevitable"

-¿Hiciste lo que te pedí?

-Tal cual como me dijiste- le contestaron.

-¿Y él te creyó?- insistió aquella voz desagradable.

-Salio perfecto hombre, si con decirte que por unos minutos quedo sin habla- la otra voz comenzó a carcajearse.

-Perfecto- dijo sin dejar de reírse, luego cambio su voz a una más seria - Gracias Di Lombardo, cuando llegue el momento de ir por Marie necesitare de tú ayuda, dejaremos que el hombre la eche y así será más fácil recuperarla sin tener que dar explicaciones.

-No te preocupes amigo, el tipo se ve de lo más correcto por lo que dudo que la siga manteniendo en su casa con aquel prontuario que le dí- le contesto Dimitri.

-Una cosa más Di Lombardo, déjale un recuerdo al doctorcito ese- y se corto la comunicación.

EPOV

Me sentía completamente como un animal poseído, la mujer que estaba entre mis brazos no dejaba de exhalar su frío aliento sobre mi cuello y oído excitándome aún más –¡Bella!- me gritaba la voz de mi conciencia, una y otra vez llamándome a la realidad y fue con esa ayuda que comprendí lo mal que lo estaba haciendo, cada vez que intentaba alejar a Bella de mí me venia a este lugar con la esperanza de encontrar una distracción, una muy extraña distracción con figura de mujer, sensual pero no era Bella.

-Detente- dije con la poca fuerza que me quedaba pero aquella mujer no cesaba y continuaba besando a estas alturas mi ya desnudo pecho -¿Por qué me haces esto?- pregunte con cierta repugnancia pero hacia mi, ella se alejo de mi alzándose al percibir mi rechazo y de inmediato me levante para quedar a su lado

-Yo no he hecho nada, eres tú- me contesto con aquella de voz que podía fácilmente camuflarse con el susurro del viento, se acerco lo suficiente para quedar cerca de mi oído y me dijo –Ve donde tienes que estar- y con un movimiento fluido de su mano apunto hacia mi casa, me voltee para apreciar aquel refugio que por cuatro años había comprendido mis temores, miedos y frustraciones, aquellas que Tanya había marcado tan profundamente con todo lo que me había hecho, pero aquí estaba nuevamente, con mi mundo de cabeza por aquella mujer que apareció de la nada, como un regalo de la naturaleza o del mar en este caso, para abrirme los ojos y mostrarme lo que jure nunca volver a sentir.

-¿Cómo sabes…?- me gire para quedar nuevamente frente aquella mujer irreal para percatarme que estaba solo, bufe frustrado ¿Cómo podía aparecer y desaparecer de la nada? Definitivamente me estaba volviendo completamente loco, esto ya rayaba de lo enfermizo.

Camine decidido de regreso a casa, tenia que afrontar lo que me estaba sucediendo con Bella pero sobre todo explicarle que no se debía a ella en si, sino que su condición marital me lo impedía, ¡Por Dios si en estos momentos unos niños que sufren por creer que su madre esta muerta!, pensé frustrado.

Al adentrarme a la casa un silencio sepulcral me hacia ponerme nervioso.

-¿Bella?- pregunte mientras caminaba por el pasillo hasta la escalera, me detuve sobre la cesta de ropa recién lavada y tome una camiseta ya que con lo apresurado que salí para acá no me preocupe de la camisa que de seguro aún estaba sobre la arena, suspire fuertemente y subía sin emitir ruido alguno hasta llegar a la puerta de su cuarto, la que comencé a abrir lentamente y encontrarme con una imagen completamente dolorosa –¡Bella!- dije asustado mientras me arrodillaba a su lado, ella estaba acurrucada en el suelo al lado de su cama completamente dormida, sujetándose fuertemente las piernas al pecho y su rostro se encontraba húmedo, un claro indicio de lagrimas derramadas, la tome entre mis brazos mientras dormía y minutos después pude darme cuenta que ya estaba despierta ya que su respiración comenzó a ser más irregular -¿Qué te he hecho mi pequeña?- le dije mientras besaba sus cabellos y la mecía aún entre mis brazos.

-Déjame Edward- me dijo con la voz quebrada pero intentando contenerse.

-No más bonita, aquí estoy- le dije mientras acariciaba su espalda –Lamento haberte dañado- le dije mientras recordaba la situación de hace un par de horas atrás.

-No te disculpes Edward, no es tú culpa es la mía por confundir las cosas- dijo mientras se removía entre mis brazos para apartarse, pero no se lo permití.

-¿Confundir el que? ¿Algo que yo también quiero?- le pregunte a lo que ella contesto alzando su rostro y mirándome más confundida aún.

-Pero tú…- dijo sin entender, le sonreí levemente.

-Lo de hace un rato atrás era algo que realmente quería pequeña, quería besarte- sus ojos se abrieron levemente por la sorpresa y una tierna "O" se formo en sus labios –En realidad quiero besarte- le enfatice el presente.

-Pero yo creí que tu no…- acerque mi rostro al suyo para acariciar la punta de su nariz con la mía.

-Lamento ser tan lento para estas cosas, creo que Rose tiene razón y me he convertido en un ogro- una pequeña sonrisa cruzo su rostro fugazmente para volver a aquella imagen llena de confusión y tristeza, ella seguía entre mis brazos por lo que a decir verdad era un poco difícil poder concentrarse y encontrar las palabras correctas.

-Me gustas así como ogro- me confesó ella avergonzada, ocultando su rostro en la curvatura de mi cuello y hombro, tengo que confesarlo, una enorme sonrisa se implanto en mi rostro como un bobo, escucharla confesar aquello fue lo mejor que podía haber oído.

-¿Te gusto?- le pregunte entusiasmado por el rumbo de la conversación pero me recordé inmediatamente detenerla, yo estaba allí para aclarar la situación, debía decirle la verdad acerca de su vida y dejarla partir, aunque con ello se fuera una parte de mi.

Su silencio me puso algo nervioso y ansioso pero su ternura me hizo adorarla más, ella asintió aún escondida en mi cuello -Necesito contarte algo, aquello que me llevo a alejarme de ti- escuche un fuerte suspiro de ella, la aleje de mi para que nos viéramos a los ojos y así habláramos las cosas tal cual son –La llamada que recibí hace unas horas atrás ¿la recuerdas?- le pregunte viendo aquellos ojos chocolate que me aceleraban el corazón, aunque en estos momentos estaban rojos e hinchados.

-Si, como no recordarlo- contesto ella, aunque la última parte en un suave murmullo pero aún así perceptible para mis oídos, le sonreí por aquel comentario.

-Definitivamente no debí contestar- algo en mi rostro la alerto levemente –Era Dimitri Di Lombardo, el investigador que contrate para que llegáramos a tu vida pasada- sus ojos reflejaron el miedo ante la anticipación de lo que le diría –Y en efecto lo consiguió- y ahí me vi realmente asustado sabiendo que la perdería con mi revelación.

-Estoy….soy casada ¿verdad?- su voz sonaba tan atemorizada que no entendía por que, asentí con la tristeza marcada en el rostro.

-Y tienes hijos- le confesé finalmente, sus ojos se abrieron asombrados y llevo sus manos inmediatamente hasta su vientre.

-Yo…yo debería…poder recordar algo como aquello- y sus ojos se anegaron en lágrimas.

-Tranquila Bella no es tu culpa, no buscaste precisamente quedar amnésica- y acaricie su espalda –Definitivamente no contaba con esto- bufe más para mi, cerrando mis ojos, pasados unos minutos de silencio sentí las manos de Bella posarse sobre mis mejillas y de inmediato abrí mis ojos, ella me miraba fijamente como si esperase algo, como si en realidad esperara que saliera corriendo.

-Esto no cambia lo que siento- me dijo ella algo apenada y avergonzada.

-¿Qué quieres decir?- le pregunte confundido, ella tomo aire y me miro directamente, llegando incluso hasta mi alma.

-Buscare a mis hijos y los amare como a nadie en este mundo, pero no puedo evitar lo que siento, no puedo alejarme, ¡No!- dijo firme –No quiero alejarme de ti- se acerco tan lento que incluso la mire asombrado, finalmente acorto la distancia y poso sus labios sobre los míos, suave, tierno como ella, aquel pequeño roce consiguió acelerar mi corazón a una gran magnitud –No me pidas que me aleje- dijo finalmente.

-No puedo aceptar algo como aquello Bella, ¡Por Dios si ya tienes una familia!- dije exasperado mientras me llevaba una mano y revolvía mi cabello frustrado –No podría hacerle algo así a unos pequeños que no tienen la culpa, no podría vivir con mi conciencia de saber que destruí una familia- ella llevo sus dedos a mis labios para silenciarme.

-No es algo que tu hiciste, es mi decisión- dijo sin apartar sus ojos de mi –Pero si tu no sientes lo mismo, lo entiendo Edward yo no pido…- escucharla decir aquello me llevo arrebatadoramente a silenciarla con un beso.

-Te quiero Bella, no se como lograste penetrar mis murallas, pero lo hiciste- le confesé, sus ojos brillaron tan dulcemente que le sonreí.

-¿Me…me quieres?- pregunto nerviosa, yo asentí y acaricie su rostro que reflejaba la felicidad que no pudo ocultar –Con todo mi corazón- le dije finalmente y la acerque a mi para besarla, para besarla realmente por primera vez.

Fue un beso lento para reconocernos por primera vez en esa área, cuando acerque mi lengua hasta sus labios ella no dudo en entreabrirlos para darme la bienvenida y sin más preámbulos, la devore con mis labios, un suave gemido salio de su garganta lo que me incentivo a continuar.

-Te quiero, te quiero como nunca lo he hecho Bella- le dije y volví a atacar sus labios, pude sentir como sonreía en mi boca y le conteste el gesto, me separe escasos centímetros de ella al recordar algo –A todo esto se tu verdadero nombre, te llamas M…- pero ella no me dejo continuar ya que me silencio con otro corto besó.

-Para ti soy Bella, en esta vida que vivo junto a ti soy solo Bella, sin pasado que me ate- me dio otro corto besó –Se que soy egoísta pero prometo compensarlo, pero por esta noche solo déjame ser Bella- sus ojos se iluminaron y asentí fascinado por como brillaban aquellos pozos intensos.

-¿Algo en mente?- le pregunte divertido, ella me miro entre asustada y avergonzada.

-La verdad es que si, pero no se cual de todas es más probable, no recuerdo precisamente como hacerlo bien- su ternura e ingenuidad incluso traspasaba su amnesia, le sonreí con el pecho inundado de amor por ella ¿esperen, amor? me quede observándola varios minutos, en los que para ella fueron perceptibles pues su rostro se contrajo por el miedo, pero yo me quede observando y analizando ¿realmente podía amarla si apenas llevábamos unos meses de conocernos? Ella partiría de mi vida inevitablemente y ¿con que me quedaría yo? Reflexionar aquello me dio la respuesta, definitivamente la amaba, el estar así de conciente de cuanto dolor me provocaba el dejarla no podía ser otra cosa más por…por que la amaba.

-¿Qué sucede Edward?- me pregunto aún con su ceño fruncido y la clara preocupación.

-Una epifanía- le dije con una sonrisa y acaricie su mejilla para luego capture sus labios y besarla nuevamente, no era necesario entrar en detalles por aquel descubrimiento, sería contraproducente hablar de sentimientos tan profundos si en cuestión de días o quizás horas ella partiría a su vida real.

-Quiero ser tuya- se aparto de mi y me miro fijamente a los ojos, trague en seco al verla tan decidida y cierto brillo lujurioso en sus ojos, algo nuevo definitivamente, mi corazón se acelero frenético con aquella petición.

-¿Estas segura Bella? No quiero que te sientas presionada…- no pude continuar ya que ella me beso fieramente, su necesidad reflejada en aquel beso me demostró lo tan segura que se encontraba, sus manos temblorosas llegaron hasta el limite de mi camiseta y sin pudores me la arrebato por la cabeza, me reí sin poder evitarlo debido a su fuerte necesidad.

-No te burles de mi- me regaño avergonzada.

-No me burlo, me encanta esta nueva faceta de ti- le dije con una sonrisa, fue mi turno de despojarla de su camiseta de dormir, dejando de inmediato sus firmes pechos expuestos a mi, trague seco debido a la impresión, me imagine que quizás me encontraría con alguna otra prenda que me dificultaría las intensiones pero estaba de lejos pensar que me la encontraría así, ella oculto con uno de sus brazos aquellos redondos pechos y negué –No te ocultes para mi, eres simplemente perfecta mi bonita- y la besé pero invitándola a disfrutar, a que supiera que esto sería lento y con mucho amor, la tome por la nuca y poco a poco la comencé a recostar sobre el suelo, quedando así sobre ella pero sin cargarla, sosteniendo todo mi peso en mis brazos que estaban a cada lado de su rostro.

Ella comenzó a deslizar sus manos sobre mi pecho, delineando cada músculo, cada contorno y línea como si intentase grabarlos a fuego en su mente, suspire fascinado.

Me acerque a su cuello e inhale aquel perfume natural que emanaba de su piel, cerré mis ojos disfrutando aquel pequeño roce con su piel, podía sentir como Bella se tensionaba bajo mi peso –Me encantas- le dije sin poder apartarme de su piel, mientras disfrutaba de aquel aroma y a su vez de sus suaves caricias en mi piel, deje varios besos húmedos de paso saboreando su esencia, ella suspiraba ante mis contactos hasta que llegue a uno de sus pechos y sin más lo capture con mis dientes, ella contesto con un sonoro gemido que me incendio más si era posible, jamás me la hubiese imaginado como una fierecilla encerrada en aquel gatito, arqueo su espalda invitándome a más y así lo hice, deguste, lamí, mordique y pellizque aquellos duros montículos sin contemplaciones ganándome gemidos por su parte.

-Mmm…mmm- escuchaba de sus labios, baje un poco más pasando por su abdomen hasta llegar a la cinturilla de su pantalón y comencé a bajarlo lenta y tortuosamente por sus blancas piernas, nuevamente me encontré con la simpleza de que estaba desnuda bajo aquella tela de algodón y gruñí excitándome aún más.

-Exquisita- le dije a contra piel dejando más besos sobre sus muslos hasta llegar al punto exacto donde sabia que perdería la razón, deslice mi lengua probándola sin inmiscuirme más de lo necesario, si algo iba a entrar en ella no seria precisamente mi lengua como primera vez.

-¡Edward!- gimió ella como respuesta por mis caricias, sonreí exhalando mi aliento sobre su femineidad y subí nuevamente deslizando mi lengua por su anatomía, recorriéndola nuevamente hasta llegar a su cuello, mandíbula y devorarme sus labios, sus manos que hasta ese entonces se encontraban como puños fuertes, se fueron hasta mi holgado pantalón para quitármelo pero no lograba ser precisa debido a los espasmos de placer que la tenían templando, la ayude y con mis piernas deslice el molesto pantalón junto con mi boxer, tome sus piernas y las subí levemente para permitirme tener un mejor acceso, cuando sentí su entrada en la punta de mi miembro la mire una vez más a los ojos, quizás esperando a que ella se arrepintiese de su decisión.

-Hazlo- me dijo frustrada, su ceño fruncido y su labio convertido en un tierno pero sensual puchero fueron mi detonante para penetrarla, una certera y profunda estocada que como consecuencia se gano un audible gemido por parte de los dos.

-¡Bella!- gemí al sentir su humedad y estreches en toda mi longitud, espere a que se acostumbrara a mí para comenzar a moverme rítmicamente, adentro ya fuera sintiendo como se deslizaba en mí, viéndola contraerse por las sensaciones.

-Más- exigió aún con sus ojos cerrados mientras pasaba sus manos por mi espalda y dejaba leves arañazos, lejos de dolerme me provocaban aún más, yo sin poder apartar mis manos de su cuerpo, acariciaba sus curvas, sus piernas, sus caderas hasta llegar a sus pechos firmes y en justa medida para mis manos, manos avariciosas que no conseguían apartarse de su piel.

-¿Así?- le pregunté mientras la envestía fuertemente disfrutando de su rostro retorcido de placer, Bella mordió su labio lo que me provoco hacerlo a mí -¿Vamos Bella dilo?- le pedí cuando sentí como sus paredes aprisionaban aún mas mi miembro, yo ya estaba cerca por lo que podía sentir su llegada –Vamos bebé, vente conmigo- le pedí, ella abrió sus ojos llenos de placer y su sonrisa me hipnotizó y luego los volvió a cerrar fuertemente gimiendo seductoramente cuando llego a su orgasmo, la acompañe segundos después cuando escuche un delicioso "Edward" de sus labios.

-Whow- dijo ella mientras me abrazaba a su pecho sin perder aquella conexión intima.

-Y queda corto- le dije mientras besaba sus cabellos –Gracias- le dije mientras la abrazaba más hacia mi cuerpo.

-No me lo agradezcas, ahora serás tu el único culpable de que me vuelva una adicta- me confeso avergonzada y en ese momento sentí que ya no podía evitar amar más, amé aquel modo en que de la leona sensual cambiaba a aquel gatito tierno e inocente.

-¿Adicta? Interesante termino- le susurre al oído –Tendrás que buscar una muy buena excusa para ausentarte de tu casa para que nos veamos- sentí como su cuerpo se tensionaba y me miraba fijamente a los ojos.

-¿Debo irme?- me pregunto con el miedo reflejado en su rostro.

-Yo creí… pensé que tú- ella respiro tranquila.

-Tontito, no pienso irme al menos hasta que me eches, puede que tenga hijos y sabe Dios que edad tengan pero aquí comienza mi nueva vida Edward, no quiero separarme de ti- ella continuaba con sus ojos puestos en los míos esperando alguna reacción –Comprendo si para ti es una complicación el que sea madre y lo entiendo Edward, tu quieres tu propia familia y vengo yo a arruinarlo con la mía…- la calle con un besó.

-Quiero y necesito estar contigo- le confesé –Y en ese pack incluye tus hijos Bella, los aceptare gustosos si con ello puedo tener a su madre a mi lado- ella me sonrío dulcemente y volvió a recostar su cabeza en mi pecho.

-Gracias Edward- me dijo con su voz feliz y dejo un pequeño beso sobre mi pecho provocándome nuevamente.

-Bella- le gruñí cuando sentí cierta parte de mi cuerpo volver a desperar y ella se carcajeo al notarlo.

-¿Eso lo provoque yo?- pregunto entre asombrada y maravillada, asentí y besé la punta de su nariz.

-Toda tú me provoca a niveles inimaginables- ella se afirmo de costado con uno de sus codos y me miro con una sonrisa maliciosa.

-¿Lo suficiente como para que continuemos?- miro mi pecho para evitar mi mirada, yo le sonreí y sin poder resistirme la tome por las caderas y la subí a mi quedando ella a horcajadas.

-Pequeña diablilla, serás mi perdición- le dije con una sonrisa, Bella me devolvió el gesto y e sus ojos podía sentir el poderío que ella estaba sintiendo, sus manos igual de avariciosas comenzaron a deslizarse por mi pecho dejando firmes y suaves caricias a la vez, mi respiración se agito de inmediato.

-Será toda una odisea poder separarme de ti- me dijo mirándome a los ojos con una clara certeza.

-No quiero que lo hagas- y comenzamos nuevamente aquel desenfrenado y apasionado baile placentero y completamente erótico, aquella personalidad cautivadora y sensual de Bella despertaba inmediatamente estando entre mis brazos.

Pasaba mis manos sobre sus cabellos largo rato rememorando lo recién acontecido, era increíble como las cosas habían cambiado de un momento a otro, me encontraba siendo seducido por que sabe que cosa y fue ella misma la que me hizo abrir los ojos por mi necesidad…pero no por ella, sino por Bella, la misma mujer que en estos momentos estaba entre mis brazos respirando acompasadamente, envuelta en sus sueños y dejándome a mi encargarme de protegerlos.

-Descansa amor, mañana resolveremos el presente para construirnos un futuro- le dije mientras la apretaba más a mi cuerpo y tomaba la manta que estaba sobre su cama para taparnos, la extenuante actividad en la que me hizo alcanzar tres orgasmos para mi y cerca de cinco para ella nos dejo completamente rendidos, ésta noche fue la primera vez después de cuatro años que logre dormir realmente sin pesadillas o malos recuerdos.

A la mañana siguiente ya ambos estábamos acostados bajo las mantas de su cama, en un punto de la madrugada la tome entre mis brazos y la acosté para que durmiéramos cómodamente, aunque ya de por si teniéndola entre mis brazos para mi era como dormir en el cielo pero no quería que enfermase. Ella aún dormía profundamente por lo que decidí ir a preparar el desayuno para ambos, me deslice de la cama con cuidado para no despertarla y me puse la ropa que estaba tendida aún sobre el suelo, baje las escalas y al llegar al espejo que estaba frente a este no pude evitar verme ahí, plantado con una gran sonrisa y mis ojos que brillaban como nunca, con esa nueva satisfacción me dirigí a la cocina para encontrarme que en la nevera solo quedaban alguno que otro resto de fruta, helado por montón y en la alacena maní, papas y todas aquellas golosinas para nuestros días de degustaciones, sonreí recordando aquellas semanas de experimentos, era increíble en lo mucho que nos parecíamos.

Me fui hasta mi habitación para calzarme unas deportivas, un suéter y un pantalón ligero, no me preocupe de más nada y salí rumbo al supermercado más cercano que lamentablemente estaba a veinte minutos, definitivamente reconsideraría por este tipo de situaciones el vivir un poco más cerca de la ciudad.

Estacione el vehiculo algo apartado ya que incluso a esa hora de la mañana el lugar se encontraba bastante lleno, entre al super y tome de todo un poco, fruta, leche, pan, huevos, queso, galletas e incluso no pude resistirme en comprar un arreglo florar que vi cuando salí de éste.

-Espero le gusten a su novia- me dijo la señora con una sonrisa luego de que le pague el arreglo, le sonreí agradecido y camine por el estacionamiento con el carro con las bolsas para llegar hasta mi auto cuando sentí algo frió por mi cuello.

-No grites o intentes algo si es lo último que quieres hacer- me dijo un hombre a mi espalda, solté el carro y alcé mis manos mientras analizaba la manera de girarme e intentar zafarme –Ni lo pienses- me dijo como leyese mi mente –Con que jugando a la casita- me dijo en tono burlón mientras apuntaba el ramo de rosas que estaba sobre las bolsas.

-No es asunto tuyo- le dije con asco.

-Si que lo es, digamos que esto es un pequeño recuerdito- y sentí cierto dolor punzante en el costado a la altura de las costillas, el hombre salio corriendo mientras me dejaba ahí consternado sin saber que había sucedido, automáticamente lleve mis manos a la zona adolorida y sentí algo pegajoso, al mirármelas vi mis manos manchadas con sangre y luego escuche un fuerte grito como de mujer.

-¡Llamen a una ambulancia!- vi a la señora que me vendió las rosas correr hasta donde me encontraba, justo cuando estuvo a mi lado me desplome por falta de fuerzas y mis ojos se cerraron perdiéndome en la inconciencia.


Chicas como les dije arribita este es un regalito =) ¿por que? porque deberia estar en estos momentos estudiando pero llego la inspiración siempre llega de metiche mientras estaba en lo mio no pude sacarmelo de la cabeza, lo intente pero fue dificil, así que aquí estoy =P espero les gute el cap, se que muchas pensaban que el lemmon era con otra chica pero nones, no se preocupen que ya llegara el día que sepan como funciona mi cabeza y que es xD Ahora si me ire a estudiar economia Y.Y odio ese ramo, si a la larga todo el dinero se lo llevan los politicos xD ahahahah suerte para las chicas de España! un mundial es u excelente momento para unir un país!

Besos y que tengan una hermosa semanaa, las adoro besos!

¿El cap merece un RR? =P