Disclaimer: Los personajes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento historias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.

Summary: Las obsesiones son peligrosas, sobre todo sin son por partida doble ¿que pasara con Edward quien lleva años negándose a amar cuando encuentre dos razones de discordia en su cabeza? ¿Luchar por una vida real o una ilusión? Edward quien vive de una manera muy solitaria se verá enfrentado a dos situaciones abrumadoras, ¿amor o pasión?

", Laura, TOXICULLEN, Carmen Cullen-.i love fic, Ely Cullen M, Cullen Vigo, liduvina, VaneIanCullen, otrisha, lili2543, Gery Whitlock, Kxprii-StrawwBerries, Bella-Nympha, sophia18, yolabertay, joli cullen, Yirla, mabel, Laia-bcn, amyel1806, sarydark, Greca Chan, majin soljam, Jos WeasleyC, Aiiram" chicas gracias por su paciencia, nos leemos abajitoo!


"Emmett"

-No lo puedo creer-dijo aquel hombre que llamo a Bella por su verdadero nombre tapándose la boca debido al asombro –Estas viva, eres tú, lo se- dijo como si estuviese viendo un espejismo, Bella se tensó en los brazos de Edward y lo miro de reojo algo asustada.

-Lo siento yo…- intento disculparse con aquel hombre.

-¿Qué pasa Marie? Soy yo, James tú esposo- Edward no estaba seguro de si era el cuerpo de Bella el que temblaba o solo era un reflejo de suyo propio que hervía de rabia y miedo.

-No lo recuerdo- dijo ella entre sollozos y el hombre hizo una extraña mueca.

-Amor tranquila soy yo- dijo acercándose a ella queriendo tocar su rostro pero ella se giro para quedar oculta en el pecho de Edward.

-Déle un poco de espacio- le pidió él para que se apartara, podía sentir el corazón acelerado de Bella y su respiración completamente agitada -¿Tiene como probar lo que dice?- le preguntó más que nada para hacer tiempo, ya que sabían que Bella estaba casada.

-Por supuesto que si- dijo sacando su cartera, saco algunos documentos –Estos son sus documentos, nuestra acta de matrimonio y su acta de defunción- Edward los tomó como si les fuese a quemar las manos y al verlos en efecto ahí estaba ella con todos sus datos, los mismos que un par de meses atrás él había averiguado.

-Gracias- se los tendió de regreso sin saber que más hacer, Bella se removió escasamente solo para quedar más cerca de su odio y susurrarle.

-No quiero alejarme de ti- le dijo entre sollozos y el corazón de él se apretó solo con pensarlo.

-Tranquila- le contesto y acaricie sus cabellos mientras el hombre los miraba algo molesto.

-¿Cómo es que ella…?- dejo la pregunta inconclusa.

-Tuvo un accidente y ahora esta amnésica, no recuerda nada de su vida pasada- Edward sintió algo extraño, no sabia si había sido una ilusión o que pero visualizo brevemente una pequeña sonrisa en los labios de ese hombre, él al percatarse de que lo observaba se recompuso.

-Nuestros hijos estarán extasiados de verte viva mi amor- en ese momento Bella se giro entre los brazos de Edward para mirar al hombre.

-¿Hijos?- pregunto con la voz cargada de miedo y tristeza.

-Claro cariño, llevamos años casados y tenemos dos hermosos pequeños de 6 y 3 años- volvió a sacar algo de su cartera y le tendió una foto a Bella quien tomo con su mano temblorosa. Edward al encontrarse detrás de ella pudo ver por completo la foto que estaba en su mano, dos pequeños de cabellos rubios sonreían a la cámara y Bella se llevo las manos a la boca para acallar el gemido.

-No logro recordarlos Edward- dijo acongojada abrazándose a él quien comenzó a acariciar su espalda intentando confortarla pero era poco lo que podía hacer ya que él mismo se sentía perdido.

-No puedo creer que estés viva- dijo el hombre sin dejar de mirarla –Tenemos que irnos cuanto antes, los niños estarán emocionadísimos cuando te vean- Bella se aferro a Edward como si su vida dependiera de ello.

-No puedo irme- dijo sin apartar el rostro de su pecho, si ella no quería irse él no la dejaría marcharse, pensó Edward.

-Como que no quieres irte Marie, tus hijos te extrañan, yo te extraño- dio dos pasos para tocarla pero Edward la aparto de su camino ganándose una mirada asesina –Espero que no pienses que ahora que se que estas vida dejare que estés en los brazos de otro hombre- le espeto molesto dejando de lado esa cara de buen esposo.

-Tengo una vida aquí, un trabajo, amigos- dijo ella volteándose para encararlo.

-En tu vida real tienes amigos, una familia, ¡Hijos Marie!- le grito provocando que varias personas del lugar se giraran a verlos curiosos –Tú no necesitas de un trabajo amor, siempre has vivido para cuidar a nuestros hijos, nuestra casa, a mi- le dijo él con cara de tristeza.

-No se que hacer- dijo ella cada vez más confundida.

-No puedo creer que estés poniendo por sobre tus hijos a un hombre que a penas conoces- dijo él asombrado –Creo que después de todo no los mereces- y Bella lo miro temblando por sus palabras, podía imaginar que ella se estaba sintiendo mala madre.

-Llévame con ellos- dijo finalmente provocando que se acercara por el costado para mirarla, él no quería que se fuera de su vida, él aceptaría sus hijos encantado si con ello podía quedarse con ella.

-Bella- la llamo Edward con un hilo de voz.

-Tengo que hacerlo Edward, son mis hijos- dijo desviando su mirada de la de él, se soltó de sus brazos y camino donde su esposo.

-Vámonos cariño- le dijo el hombre tendiéndole la mano pero antes de que ella la aceptara, Edward la tomo por el brazo jalándola a su cuerpo para abrazarla.

-Las cosas no debieron ser así Bella- le dijo en su oído sintiendo como ella se estremecía –Y yo no debía decirlo de esta manera- respiró fuertemente para darse sacar la tristeza evidente –Pero te amo- dijo finalmente tras estar dándole vueltas ya varios días, nunca se había sentido así, incluso pasó años creyendo que lo que había sentido por Tanya era lo máximo que podía llegar a amar a alguien, pero estaba completamente equivocado.

-No nos hagas esto Edward- fue la respuesta de Bella para evitar que él continuara hablando, si no lo conseguía lo más probable es que se quedaría con él sin importarle las consecuencias y sobre todo, sin importarle la vida de dos pequeñas criaturas indefensas. Edward sintió el corazón encogerse, necesitaba que ella le contestara lo que sentía.

-Se que sientes algo por mi, solo dime que es- le pidió sintiendo tanto miedo por primera vez en su vida.

-Eres una excelente persona Edward y de tener la posibilidad de comenzar mi vida nuevamente, sin duda lo haría contigo pero eso ya no se puede- y se soltó de él sin apartar su mirada que estaba completamente cristalizada por las lágrimas.

-Puedo cuidar de ti, de tus hijos- le pidió él y si era necesario incluso le rogaria.

-No puedo hacerles eso, suficiente deben de haber sufrido creyéndome muerta como para ahora separarlos de su padre y de la familia que creen tener- dijo lamentándose y a la vez intentando convencerse a si misma.

-Por favor Marie, no hagamos de esto un espectáculo- le pidió James pero eso no sirvió para romper la burbuja mágica que se formo solo con la conexión de sus miradas.

-Gracias por todo- le dijo ella antes de girarse y salir de su vida igual que como entro, dejándola por completo de cabeza de una manera tan rápida y poderosa que era imposible creer que llevaban unos pocos meses juntos.

-No me dejes- le rogó en un susurro consiguiendo que ella se girara para verlo con sus ojos llenos de dolor y lagrimas.

-No me pidas algo que no puedo darte- dijo y en ese momento un par de lágrimas rodaron por la mejilla de él, ella intentó acercarse para tranquilizarlo pero James le impidió el paso.

-Desde ahora yo seré el responsable de lo que le suceda a mi mujer, gracias por lo que has hecho por ella pero eso llega hasta aquí, envíame la factura y pagare todo lo que has tenido que ocupar por ella- Edward lo mire con asco, como si el dinero fuese algo que me importara –Despídete Marie- dijo James molesto ya cansado por la situación tan melodramática para él y cuando ella vio a Edward a los ojos, supieron en ese mismo instante que sus vidas habían cambiado para siempre en un viaje de no retorno.

-Te amo- le susurró bajito, quizás ella no lo había oído pero necesitaba decirlo, pensó él, necesitaba que ella alojara ese sentimiento en su corazón y que al menos supiera que solo ella, con su personalidad había conseguido adentrarse en su vida y en su corazón como nadie lo había hecho, ella con su encanto natural había sido la mejor cura para todos sus miedos, ella la única que había cruzado esa barrera impenetrable ahora se iba de su vida para nunca más volver.

Lo que si había sucedido es que ella lo había escuchado y dejo que esas dos simples palabras cargadas de tanto significado le traspasarán el alma, ella igual lo amaba incluso desde que lo había visto por primera vez, desde que él desinteresadamente la ayudo sin saber de ella, sin conocerla dejando todos los prejuicios de lado solo para brindarle ayuda sincera, pero tenia que hacerlo, no por ella o por aquel hombre que la llevaba tomada por los hombros, sino por sus hijos, aquellas criaturitas que no tenían idea de lo que sus padres estaban pasando, sin imaginar que su madre ya no podría ver a su padre con los mismos ojos que lo veía antes.

Edward estaba ahí, plantado como un muerto en vida viendo como la mujer de la que se había enamorado se iba con otro hombre, con su esposo y el padre de sus hijos y en ese momento él fue la persona más egoísta del mundo, ya que deseo que nadie de ellos existiese para que ella se quedara a su lado.

¿Qué había hecho? Había dejado que ella se fuera con él así sin más, sin averiguar si quiera si ella estaría bien ¿pero que más podía hacer? Ya conocían esa cruda verdad de mucho antes y sabían sobre todo que eso pasaría tarde o temprano, lo que no sabían es que seria más temprano que tarde, pensó Edward.

Condujo de regreso a su casa como un alma en pena pensando en lo que podía hacer, existía las posibilidades del secuestro, que viajaran a otro país cambiando sus identidades ¿pero que estaba diciendo? ella tenia una familia la que cuidar, unos niños que la amaban y ella debía proteger, eso era lo más importante de todo ese embrollo, esos pequeños que no tenían culpa de que él se haya enamorada de su madre.

Al llegar a su casa la sensación de vacío lo inundo por completo al sentir el aroma de Bella, aquel a fruta fresca y tierna, antes de que la melancolía lo envolviera por completo decidió ir a darse un baño y quizás así olvidar todo aquello.

Cuando los chorros de agua tibia estaban sobre su piel intento pensar en su vida antes de que apareciera Bella, en la manera simple en la que él vivía para retomarla y así hacer menos doloroso aquello que pronto solo seria un recuerdo, uno muy hermoso pero simplemente un recuerdo, ella desde ese día comenzaría a vivir su vida, su verdadera vida con su familia, aquella que él en ese momento se dio cuenta que quería para si mismo.

Se acostó más temprano de lo normal solo para que el sueño le borrara la mente y así un nuevo día lo recibiera, su lucha por conseguir aquel anhelado sueño lo abandono pasadas tres horas desde que lo estaba intentando, cada vez que cerraba sus ojos se encontraba con el recuerdo de ella cocinando, jugando con los niños del hospital, sonriéndole e incluso uno más vivido y fuerte que era cuando ella contraía su rostro por el placer que ambos estaban disfrutando en aquellas ocasiones que se entregaron sin limites a hacer el amor.

-Suficiente- se dijo para si mismo y bajo a la cocina para tomar un vaso de coñac y así quizás el sueño llegase pronto, nuevamente una lucha perdida cuando estaba tirado sobre la alfombra apoyando la espalda en el sofá con su quinto vaso de coñac y más despierto que nunca.

Fue cosa de minutos que el sol comenzó a aparecer nuevamente por el horizonte y él no había conseguido cerrar un solo ojo y sinceramente no le importaba, esta vez quería ser irresponsable y hasta infantil. No fue a trabajar.

Pasado el medio día escucho su teléfono móvil sonar reiteradas veces, a la primera llamada había corrido a contestarlo con la esperanza de que fuese Bella y pedirle que la fuera a buscar pero en la pantalla solo estaba el nombre de Jasper quien de seguro ya se había percatado de que había faltado al trabajo, cosa nunca había hecho excepto cuando había sucedido aquel problema con Tanya, ya las siguientes llamadas las paso de largo y cuando el sonido de su celular comenzó a molestarlo simplemente lo apago al igual que el de red fija de su casa, no quería hablar con nadie.

Ese día en particular fue un análisis profundo de su vida y lo que haría a continuación ¿la conclusión? No sabia como haría para olvidarse de Bella, la chica se había adentrado tan profundo en sus entrañas que hacerla olvidar sería toda una proeza.

Algo de aquello había conseguido bien y era que las horas pasaran rápido, bueno como sentirlas así si estuvo prácticamente toda la noche y todo el día siguiente en la misma posición bebiendo para olvidar y lo había conseguido, el problema fue cuando tuvo que correr al baño para devolver el poco alimento que su cuerpo tenia debido al exceso de alcohol que estaba intentando digerir su hígado.

-Por favor, déjame en paz- dijo completamente borracho a eso quizás del cuarto o quinto día, ya no lo sabia con certeza pues ese era su nuevo estado diario, de hecho estaba consiente de que se estaba volviendo loco si le hablaba al recuerdo de ella pidiéndole que lo abandonara y que lo dejara tranquilo.

–Bien, si no te quieres ir haré que te vayas- se levanto como pudo de la terraza de su casa y camino con tanta dificultad no solo por la ebriedad, sino por que camino por la arena que hacia más inestable la superficie por donde pasaba.

-¡Hey mujer extraña aquí estoy, listo para sexo salvaje!- grito mirando hacia el mar esperando que en cualquier momento la chica que había prometido olvidar por Bella apareciera, después de todo él ya no tenia nada con ella y si se estaba volviendo loco ¿Qué mejor manera de hacerlo con una mujer de ensueños?

Se pasó toda la fría noche con la misma sudadera y pantalones delgados que llevaba aquel infernal día en el supermercado, como un recuerdo lejano pensó que tenía que limpiarse la herida y se carcajeo por lo tonto del pensamiento ¿a quien le interesa? Como la chica no aparecía no encontró la mejor manera de buscarla que metiéndose al mar cada vez un poco más lejos de la orilla hasta que el vaivén de las olas provoco que el agua se le metiera a la boca y comenzara a toser por falta de aire, reacciono completamente cuando comenzó a ahogarse como no estaba en sus cinco sentidos pero si los suficientes para daré cuenta que estaba a punto de morir por su inconciencia e irresponsabilidad, se arrastro entre las olas hasta la orilla y cuando llego nuevamente a la extensión de arena se derrumbo por completo sin importarle nada, sentía un dolor tan fuerte en el pecho, aquel que se llevaba días ocultando para que no doliera como lo estaba haciendo en ese momento, puede que la chica haya aparecido pero él simplemente se entregó al olvido de la inconciencia.

-¡Edward!- escucho a lo lejos que alguien le decía, entreabrió un poco los parpados para ver una silueta frente a él pero no era capaz de focalizarla por completo -¿Esta bien?- escucho ahora un poco más nítido.

-Esta bien Esme, solo que aún esta algo borracho- sentía el olor a sal del mar y al mirar a su alrededor se dio cuenta de que estaba tendido sobre la arena, ahí se había quedado dormido la noche pasada –Emmett, ayúdame a cargarlo- cerro los ojos y se dejo ir nuevamente por la inconciencia, una que según el no duro mucho hasta que sintió el agua fría como hielo sobre su cuerpo.

-¿Qué mierd…?- pregunto asustado pero al ver el rostro de su madre frente a él completamente molesta no siguió con sus insultos.

Su madre cruzada de brazos lo miraba esperando una explicación mientras él estaba sentado en la tina de su baño con el agua corriendo.

-¿Te das cuenta de cómo nos has tenido preocupados a todos jovencito? ¿Qué sucede contigo?- la desilusión y la preocupación eran palpables y él se sintió peor aún dejando atrás todo rastro de borrachera.

-Dame unos minutos para bañarme y te explicare madre- le dijo con pesar, se sentía mal por hacerle eso a su madre, antes de que ella se perdiera él le hablo nuevamente –Perdóname- le dijo y ella lo miro y luego asintió sin decir nada.

Se tomo largos minutos bajo el agua, no solo por que quería sacar el agarrotamiento en sus músculos por la pasada noche y las anteriores por el alcohol, sino que también necesitaba ordenar sus ideas para explicarle a su madre del por que de su comportamiento, aunque le doliera debía explicarle simplemente que Bella ya no estaba en su vida. Ya bañado y listo para cambiarse de ropa se dio cuenta de que su herida no estaba tan mal para la poca preocupación que le había dado, hizo una nota mental de que al menos el agua salada servia para la cicatrización y sonrío sin ganas, vestido y listo para enfrentar a su madre y quizás a su padre, se dio cuenta que toda su familia estaba ahí, desde Rose, Emmett, Jasper junto a Alice y sus padres, suspiro fuertemente y se sentó frente a ellos que lo miraban entre extrañado, preocupado y desilusionado.

Aquello era como un juicio oral.

-¿Qué a pasado contigo hijo?- el primero en hablar fue Carlisle –Jasper nos a dicho que no has ido al hospital en más de ocho días- ¡¿ocho días? Le grito su conciencia y hasta el abrió los ojos desmesuradamente sin poder creerlo.

-Lo siento- fue todo lo que dijo al salir del asombro.

-En un comienzo pensamos que habían salido tú y Bella y por eso no contestaban ningún teléfono- dijo Alice sin apartar la mirada de él.

-Pero nos pareció extraño que no informaras nada en el hospital cuando acabó tu licencia médica- termino Rosalie con el mismo semblante que el resto de la familia.

-Incluso te vine a buscar pero nadie me abría- dijo Jasper –Hasta que esta mañana cuando decidimos venir todos juntos te encontramos tirado en la playa como un vagabundo completamente borracho- la recriminación sonó completamente dura, Edward al verlo a los ojos supo que estaba enojado debido a la preocupación.

-Necesitaba olvidar- dijo simplemente y su voz se quebró que la familia por completo se preocupo olvidando la falta de responsabilidad de la semana recién pasada, Esme salto de su asiento para sentarse al lado de su hijo y acariciarle su mano.

-¿Qué paso hijo?- le pregunto preocupada y luego pensó en algo -¿Dónde esta Bella?- a Edward los ojos se le cristalizaron levemente y en ese instante la familia supo de que iba el asunto.

-¿Se fue verdad?- espeto molesta Rosalie ganándose una recriminación por parte de todos.

-Rose- dijo Emmett para que no dijese anda más.

-¿Qué?- dijo ella indignada –Le dije que esa mujer no me daba una buena impresión y que algo le haría a mi hermano.

-Las cosas no son así de simples Rose- Edward la miro a los ojos y de cierto modo agradeció la preocupación de ella para con él, después de todo ellos habían presenciado como había quedado él devastado después de todo lo mal que lo paso con Tanya.

-Explícanos hermano, quizás te podemos ayudar- dijo comprensivamente Alice.

Edward relato como la había conocido y en el estado amnésico que se encontraba solo para explicarles a Rose y a Emmett como había llegado ella a su vida y no con la intensión de que ella estaba con él por interés, había sido él quien de cierto modo se había aprovechado de su problema para meterla a su casa y quizás así abandonar la soledad.

-No puedes estar pensando que ella era una victima por que tú la ayudaste metiéndola en su…- pero no la dejaron continuar.

-Rosalie por favor déjate de recriminarle a tu hermano y atengámonos a los hechos, él esta grandecito para saber por que y a quien mete a su casa- dijo Esme.

-Gracias- le dijo Edward mirándola a los ojos y luego continuo –Finalmente decidimos contratar a un investigador para que supiéramos de su vida hasta que finalmente dimos con su identidad pero no solo con eso- dijo con dificultad solo al recordar lo que tenia que decir a continuación –Ella esta casada y tiene hijos- dijo con pesar, Alice y Esme se llevaron las manos a la boca para acallar el gemido mientras que Rose simplemente observaba a su hermano sintiendo como él se desmoronaba poco a poco –Intentamos disfrutar un poco la nueva cercanía que estábamos teniendo y ya pronto ella aceptar su vida, si no lo hizo antes era más que nada por que se sentía confundida y enrabiada de no poder recordar a aquellos que debía amar- el resto asintió en acuerdo –La última vez que la vi en el supermercado su esposo nos encontró y ella finalmente tuvo que irse con él.

-Hijo- le dijo Esme abrazándolo al verlo tan abatido y triste.

-No te preocupes mamá estaré bien, al menos Marie Swan ya esta junto a su familia.

En ese momento las cosas sucedieron demasiado rápido para Edward y el resto de la familia, Rose jadeo un audible Emmett mientras lo miraba preocupada y él se levantaba con el rostro completamente desfigurado por el sombro y la cólera acercándose a Edward y sujetándolo por la camisa.

-¡¿Qué has dicho?- le rugió encolerizado perdiendo toda clase de comportamiento racional, sus ojos llameaban furia e incluso las aletas de su nariz se movían más rápido debido a su acelerada respiración.

Carlisle y Jasper se acercaron a Emmett para tomarlo de los hombros y alejaron de Edward mientras las mujeres se agrupaban entre ellas preocupadas por la escena.

-¿Qué te pasa?- le pregunto Edward sin entender nada.

-¿De donde sacaste ese nombre? –le pregunto Emmett completamente enojado y sin moverse ni un centímetro lejos de Edward, su cuerpo musculoso y la sobredosis de adrenalina le entregaban más fuerza de la normal por lo que el forcejeo de Carlisle y Jasper era solo un juego de niños.

-Que te pasa- le volvio a decir Edward.

-Responde maldición- le dijo Emmett perdiendo la paciencia -¿De donde sacaste ese nombre?

-El investigador privado me lo dio, ese es el verdadero nombre de Bella, Marie Swan- y en un rápido movimiento Emmett estampo su puño en la quijada de Edward logrando que la sangre saliera a borbotones del labio de este.

-¡Mentes!- le rugio encolerizado pero Emmett se dejo arrastrar por los hombres cuando vio que le había causado una herida al hermano de su novia.

-¿Emmett que pasa contigo?- le dijo asombrada Alice que se acercaba a su hermano para revisar su mandíbula, esta estaba roja con sangre y pronto se pondría completamente morada pero al menos dentro de la excesiva fuerza del musculoso hombre, no le había causado una lesión mayor.

-Eres un maldito mentiroso - le dijo Emmett que en ese momento era aprisionado por los brazos de Rosalie para que no volviera a lanzarse sobre su hermano –Marie Swan esta muerta- le dijo con pesar –Ella murió hace 10 años- su respiración era tan agitada como un toro en plena corrida.

-¿Qué estas diciendo?- le dijo Edward extrañado mientras se limpiaba el labio ya que la sangre no paraba –Ese fue el nombre que Dimitri me dio- dijo recordando si era el nombre correcto.

-¿Dimitri Di Lombardo?- pregunto Emmett asombrado y cuando Edward asintió él se dejo caer sobre el sofá completamente asombrado –No puede ser- se llevo las manos a la boca sin poder dar crédito a lo que estaba descubriendo.

-¿Qué esta pasando aquí, alguien nos puede explicar?- pidió Alice al no comprender de que iba todo aquel asunto entre Edward, Emmett y Bella o Marie.

-Emmett es de apellido McCarty por que tuvo que cambiárselo hace muchos años- comentó Rosalie con alguna clase de recuerdo mientras su rostro estaba igual de preocupado que el de su novio –Su apellido real, al menos el que le dieron sus padres es Swan- el resto de la familia intento unir cabos pero nadie podía unirlos correctamente.

-Tenia 18 años cuando un hombre entro a nuestras vidas, tenía una pequeña hermana de 13 años, ella era la adoración misma para mis padres y para mi- dijo dolido con su vista perdida –Aquel hombre comenzó a visitarnos a diario y la obsesión por mi hermana se hizo tan obvia y peligrosa que mis padres decidieron ponerle fin al asunto, mi pequeña Marie se ponía tan nerviosa con la visita de él ya no sonreía y su infancia era consumida por el miedo que el hombre le daba, de un momento a otro mi padre murió extrañamente en un tiroteo y mi madre me confidenció que imaginaba que nosotros dos seriamos los próximos si no le entregábamos a Marie a este sujeto- Alice y Esme se horrorizaron mientras que los hombres comenzaban a comprender poco a poco y Edward se llenaba de una furia nueva al entender lo que Emmett estaba diciendo –Mi madre opto por cambiarme el apellido y enviarme lejos de ellas, yo no quería pero me aseguro que pronto nos reuniríamos los tres y viviríamos felices, había pasado cerca de seis meses cuando decidí volver a nuestro pueblo por mi madre y hermanita cuando me entere que ambas habían muerto, mi pequeña Marie solo tenia 15 años, le quedaba toda una vida por vivir- Emmett llevo sus manos a su rostro para ocultar las ya evidentes lagrimas mientras Rose lo abrazaba, ella ya conocía esa historia perfectamente bien ya que él de tanto en tanto se recriminaba por haber sido un cobarde y haberlas dejado solas –Intente buscar a aquel sujeto que desapareció como si la tierra se lo hubiese tragado, en mi búsqueda conocí a Rose y gracias a ella pude salir adelante, rearmar mi vida, conseguir un trabajo- dijo mirándola con sus ojos infantiles llenos de lagrimas –Hasta ahora e vuelto a escuchar el nombre de mi hermana de la boca de otra persona- dijo mirando a Edward –Perdón por eso- le dijo señalándole la mandíbula que ya estaba comenzando a hincharse.

-¿Es por eso que siempre la mirabas de aquella manera?- le pregunto Edward atando cabos, Emmett asintió -¿Recuerdas el nombre del sujeto?- le pregunto temeroso mientras Emmett asentía.

-James Witherdale- dijeron los dos al mismo tiempo asombrándose a la vez y llenando sus rostros de preocupación.

-No puede ser- dijo Edward –Él es su esposo- dijo furioso haciendo puños sus manos.

-El maldito la a tenido todo este tiempo ¿Cómo es que no la e podido encontrar?- dijo pensando para si.

-En sus papeles de registro la tiene con el apellido de él- dijo Edward al recordar lo que había leído.

-Dimitri te dio esa información por que ellos son amigos desde siempre- le contó Emmett –Ese maldito le dio la información de donde encontrar a Marie- Edward se sintió como un estúpido solo por haber acudido a él.

-Ella tiene hijos, vi una foto de ellos- le dijo Edward.

-No me asombraría que fuese un engaño para manipularla y hacer que regrese con ella- dijo Emmett analizando las cosas mientras Edward rogaba por que así fuera -¿Menciono donde la llevaría?- le pregunto él y Edward negó.

-Hay que buscarla ya, puede que este en peligro- dijo parándose al igual que el resto de los demás que se habían sentado para escuchar el relato de Emmett

-Tú has estado en peligro desde que él sabe que esta contigo- le contradijo Emmett –Apostaría mi vida que ese corte que tienes ahí vino de manos de James- el resto de la familia se preocupo al percatarse de los serio del asunto.

-¿Dónde comenzamos? A estas alturas ya deben estar lejos- dijo Edward preocupado, necesitaba encontrarla ya.

-Encontrarlo a él primero será muy difícil pero dado el hecho de que ellos no saben que ahora conoces los hechos reales, no se preocuparan de que la buscaras por lo que cierto personaje no tendrá por que mantenerse oculto- dijo Emmett.

-Dimitri- dijo Edward con una sonrisa que de amistosa no tenia nada, se juro que en cuanto lo tuviera en frente le pondría las manos encima y ni su madre le llegaría a reconocer el rostro.


MIL PERDON LA DEMORAAAA! SE QUE NO TENGO CARA PARA HACERLO y que e demorado horrores en actualizar esta historia pero entre la otra historia que me tiene con las ideas al borde del cerebro, los estudios no me e dado mucho tiempo en pensar en otra cosa, y como esta historia esta llegando poco a poco al final no queria arruinarlo cambiandolo a como lo tengo pensado así que intentare actualizar nuevamente, perdonenme chicas y les receurdo que no abandonare la historia, solo espero que las ideas lleguen como llegaron hoy y como ven la escribi altiroo!

besoooos ^^ y espero aun queden chicas que lean esta historia y no me abandonen =P