Disclaimer: Los personajes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento la historia con ellos por ser tan maravillosos

Summary: Las obsesiones son peligrosas, sobre todo sin son por partida doble ¿que pasara con Edward quien lleva años negándose a amar cuando encuentre dos razones de discordia en su cabeza? ¿Luchar por una vida real o una ilusión? Edward quien vive de una manera muy solitaria se verá enfrentado a dos situaciones abrumadoras, ¿amor o pasión?

Desde ya pedir mis disculpas si se me han pasado muchas faltas ortográficas pero para no demorar más no le di una segunda revisada, sino, no termino nunca!


"Búsqueda"

Tras pensar y analizar por donde comenzar a buscar. Edward y Emmett decidieron empezar por lo más fácil, y eso era en la oficina de Dimitri donde se le podía contactar para contratarlo como detective.

Emmett ingresó al lugar utilizando un nombre falso y una apariencia poco reconocible, preguntó por él a su secretaria quien le informó que no estaba atendiendo por un par de días ya que estaba en un nuevo e importante trabajo.

-James Witherdale- coincidieron los dos a la vez.

Podía haber sido sumamente fácil ir directamente tras James pero no lo era, él hombre sabia borrar las huellas que daba a cada paso. Era como un fantasma que se movía entre los vivos. Como lo pensaron, si querían llegar a él debía ser a través de Dimitri.

Un día más bastó esperar para ambos, la impaciencia era cada vez mayor y no podían arriesgarse a perder tiempo.
Dado que Dimitri no apareció ese día y al siguiente tampoco, optaron por comenzar a buscarlo entre bares y clubes nocturnos a los que esa clase de hombres frecuentarían, lujosos pero no llamativos.

En los primeros tres bares no habían tenido suerte, al cuarto uno de los barman les dijo que recordaba un hombre con esas características pero que sólo había ido ahí un par de veces.

Al quinto bar tuvieron un poco más de suerte ya que él guardia del local lo conocía y aseguraba que frecuentaba aquel lugar con distintas mujeres a la vez.

-¿Son los esposos de las mujeres con que él viene?- preguntó escéptico –Lo digo porque no queremos tener problemas de faldas- pero el buen dinero que Emmett le había dado por la información bastó para que el guardia no hiciera más preguntas y terminara por confesar que Dimitri iba a ese lugar para reunirse con clientes importantes para su negocio.

-¿Él está ahí dentro?- le preguntó Edward furioso. Lo único que deseaba además de encontrar a Bella, era golpearlos a todos. Nunca había sido un hombre violento pero sabia Dios que en ese momento estaba perdiendo todo su control.

-No en estos momentos pero no me extraña que aparezca. De seguro en algo anda porque se le ha visto mucho por aquí últimamente- aseguró el guardia.

Emmett y Edward volvieron al auto para pensar en lo siguiente que harían, sería completamente suicida que entraran ambos desarmados a enfrentarse con quizás cuándos mafiosos ahí dentro en la búsqueda de Dimitri, sin descontar que no debían ponerlo sobre aviso de su búsqueda.

Finalmente ambos optaron por lo más lógico y fue que debían acudir con agentes especiales, como los de la FBI que eran los encargados de trabajar con éste tipo de ilegalidades.

En cuanto ellos le contaron la historia de la supuesta muerte de la pequeña Marie Swan, cosa que en realidad había sido secuestrada por James, de cómo murieron sus padres y Emmett escapó de milagro; los Agentes de inmediato se interesaron.

- James Witherdale es un objetivo que hace mucho estamos buscando, él sabe muy bien como tapar toda huella, toda clase de pistas y para eso tiene a los mejores bajo su ala. Si conseguimos la confesión de la mujer acerca del secuestro, podíamos darle un par de años a James bajo esos cargos. Al menos nos daría la oportunidad de quitarle su libertad y sacarlo de las calles para encontrar otras pruebas que no sea capaz de tapar- le aseguraron los Agentes –Si Dimitri Di Lombardo es quien está tapando sus fechorías, esto nos servirá para matar dos pájaros de un tiro- sonrió uno de los agentes complacido. Al parecer ellos no habían encontrado pruebas de que uniera a estos dos hombres por lo que la información de Edward y Emmett les llegaba de maravilla.

-Cuando Rose me hablaba de Alice y de ti, siempre me dijo que eras muy correcto y apegado a las ordenes y leyes- comentó Emmett luego de que terminaran de hablar con los agentes especiales quienes le pidieron que aguardaran en sus casas por cualquier información.

Estaba claro que Emmett no acataría esa absurda orden ya que se trataba de Bella su hermana.

-¿Eso que tiene que ver?- preguntó Edward sin entender cuál era el punto.

-Sé cómo trabaja la ley y en lo personal no podré vivir tranquilo si James sigue viviendo una vez encontramos a Bella. No sé como piensas tú Edward pero yo llegaré hasta las últimas consecuencias por proteger a mi hermanita. No lo hice cuando debí pero esta vez no me acobardaré- Edward lo pensó unos segundos y asintió con la cabeza en acuerdo.

-No te preocupes que no te detendré. No solo hablamos de tu hermana sino que también de la mujer que amo- aseguró Edward sintiendo como su corazón se contraía solo de recordarla –También ayudaré en lo que sea necesario Emmett, puedes estar seguro de ello- dijo convencido.

Ya cerca de la madrugada ambos llegaron a casa de los padres de Edward para pernoctar ahí ya que estaban más cerca por cualquier emergencia.

Ya en el entorno familiar, Edward no podía dejar de sentirse fuera de lugar. El amor de sus padres perduraba y crecía con el paso de los años, él siempre deseo tener una relación así y por mucho tiempo pensó que con Tanya lo conseguiría. Alice y Jasper vivían siempre como en un mundo aparte, ambos orbitaban alrededor del otro en una perfecta sincronía dignos de envidiar.

Ahora que tenía de regreso a su otra hermana, Rose. Se daba cuenta que ella también ya tenía su mundo aparte, su propia familia que comenzaba a amasar.

Y él ¿Qué tenía? Días atrás comenzó a albergar la esperanza de tener un alguien, un algo que comenzar a formar con Bella.

Aquella chica que revolucionó su vida y la forma que había optado por vivir estos últimos años,

En una lucha del ceder y no ceder, finalmente ella había ganado y él se había rendido ante su encanto mágico, ante su dulzura, ternura y cierta fiereza escondida.

Su vida no era más que el resultado de la entropía que ella había causado pero ya no había marcha atrás, él no podía perderla. Era como saborear el dulce néctar, manjar de manjares para alguien que no ha comido en mucho tiempo y luego que te lo arrebaten sin contemplación.

Edward pasó muchas horas preguntándose simplemente ¿si él era el del problema? Quizás alguien ahí arriba simplemente deseaba que él no fuera feliz. Que no volviera a sentir ese pedacito de cielo que llegó a conocer con Bella.

Ambos ya no sabían que más hacer, eso de esperar simplemente los estaba cabreando. Edward no paraba de pensar en qué hacer y sacar cuentas mentales de que llevaba exactamente 5 días, 8 horas, 24 minutos y torturantes segundos buscando a Bella. Necesitaba tener la convicción al menos que estaría bien pero sabía que estando con ese hombre sería imposible.

-Debí notarlo simplemente con verlo a los ojos- se recriminó mientras golpeaba fuertemente contra la pared de su antigua habitación de infancia con su puño.

A eso le siguió un fuerte ruido acompañado de un ¡Crack! La muralla en sí había quedado con un evidente agujero mientras su mano seguía atascada en el tabique de separación entre una habitación y la otra.

-No creo que la pobre muralla tenga la culpa- comentó la voz de su madre. Estando de espaldas a ella, Edward aprovecho de limpiar algunas lágrimas que no pudo evitar detener.

-Se cruzó delante de mi mal genio- dijo Edward para restarle importancia. Su madre llegó junto a él justo para ayudarlo a quitar su mano. Un gemido de dolor salió de los labios de Esme al ver la mano ensangrentada de su único hijo.

Debido a la adrenalina, Edward no sintió dolor por lo que simplemente la retiro con fuerza –No pasa nada- le aseguró a Esme quien no lo creyó así.

-Espérame unos segundos- le pidió ella que desapareció de su habitación. Exactamente como ella dijo, segundos después apareció nuevamente cargando un pequeño botiquín.

-No es necesario, soy doctor y sé que está bien- espetó Edward intentando forcejear con su madre pero contra ella no podría.

-No he puesto en tela de juicio tu profesión hijo pero de que eres obstinado lo eres y si no te conociera, pensaría que dejaras esto así y luego puede infectarse- lo regaño como si fuera un niño pequeño.

-Mamá no puedo perder tiempo en…- su madre lo cortó sentándolo con una fuerza poco usual en ella sobre su cama.

-No tomará más que un par de minutos- le dijo mientras abría la botellita con alcohol desinfectante y lo untaba en algodón –Recuerdo cuando eras pequeño y tus hermanas querían hacer sus experimentos de belleza contigo y tú salías corriendo por todo el jardín para escapar de ellas. Era de esperar que tropezaras he hicieras sangrar tus rodillas- sonrió con ternura mientras le limpiaba los nudillos que sangraban bastante para ser una herida superficial. Tras limpiarlo tomó un par de vendas del botiquín y comenzó a envolver su mano –Y agradece que no le digo a tu padre que te revise los huesos porque conociéndolo, es capaz de enyesarte la mano por precaución- le regaño ella pero siempre con ternura.

-Necesito tener movilidad en mis manos por si necesito…- Esme asintió de inmediato comprendiendo lo que Edward quería explicarle. Simplemente no quería escuchar de su boca que le dijera que se enfrentaría con un par de mafiosos y que necesitaba sus manos por si necesitaba defenderse, la sola idea la aterrorizaba y le daban ganas de encerrar a su hijo en aquel cuarto y así evitar que algo le sucediera. Pero lo conocía ya que era igual que Carlisle, decidido y entregado por la persona que amaba.

Ambos estaban compartiendo aquel momento casi como si fuese el último cuando un Emmett sumamente agitado rompió aquella fingida tranquilidad.

-Lo han encontrado. Ha Dimitri- añadió rápidamente. Edward de un saltó se levantó de la cama llegando junto a Emmett.

-¿Dónde lo tienen?- preguntó sintiendo como la bilis le subía hasta la garganta ante su cólera.

-Los agentes han decidido llevárselo a un lugar apartado antes de tener que entregarlo. Pretenden ocupar sus propios métodos para hacerlo hablar- Esme tirito horrorizada y salió de ahí para dejarlos hablar sin tener que escuchar información que no era necesaria para ella.

-¿Ahora qué?- preguntó Edward ansioso.

-El agente ha autorizado a que podamos ir pero siempre y cuando nos mantengamos al margen- Edward asintió pero sin prometer algo que no estaba seguro que podría cumplir.

Montaron el coche de Edward y en un pestañeo llegaron a la dirección que le habían dado a Emmett.

-Este lugar no se parece mucho a los que un agente de la FBI suelen usar- comentó Emmett viendo la cabaña que en su mejor momento debió ser cómoda y hermosa. Ahora, que su cachada estaba carbonizada por un evidente incendio y que prometía mal olor en su interior, le daba un aspecto tétrico.

-A mi me parece el lugar justo para tener a esa rata- masculló Edward al bajarse del vehículo y quedar frente a la entrada de la casa.

Juntos caminaron con cierta reticencia por la entrada empedrada que se ocultaba debajo de aquella larga maleza.

No fue necesario que llamaran a la puerta puesto que está se abrió con un escalofriante chirrido y tras de ella apareció uno de los agentes.

-En estos momentos está siendo interrogado- dijo el Agente con una sonrisa maliciosa. Edward no pasó por alto que el hombre no vestía como solían hacerlo, tampoco llevaba su placa encima lo que lo hizo preguntarse ¿Cuánto de todo eso estaba en el marco legal?

Ambos se asombraron al darse cuenta que el interior de la casa no era como se lo esperaban, no es que fuese acogedora como para que una familia pudiera vivir allí pero no había rastros de incendio.

-El exterior carbonizado es solo una fachada para mantener a intrusos alejados. Da un aspecto que ni a los mendigos les gustaría acercarse- comentó otro de los agentes llegando junto a ellos –Di Lombardo se niega a hablar de la manera delicada- le sonrió a su amigo quien simplemente asintió con la cabeza.

-Entonces habrá que utilizar otras técnicas- ambos agentes se encaminaron por delante hasta la habitación que estaba más al fondo. Edward y Emmett lo siguieron casi pisándole los talones, aquello era tan extraño que hasta intimidaba un poco.

Al entrar a la habitación ambos se dieron cuenta de que el lugar era como ellos imaginaban una sala de interrogatorios. Un gran ventanal que de un lado se podía ver todo y de seguro desde el otro lado era un gran espejo. Paredes insonorizadas y varios artefactos que ninguno de los dos sabía describir.

Al otro lado del gran ventanal Dimitri amarrado a una silla con su rostro alzado arrogante y asqueado, indignado de estar ahí.

-Por precaución les informo que no pueden pasar de este lugar. Si hemos accedido a que vengan es simplemente porque pueden servirnos de ayuda luego de conocer alguna clase de información- acotó uno de los hombres. Ambos asintieron de mala gana.

El espectáculo que se llevó a cabo al otro lado del ventanal era digno de una película de mafiosos asesinos. Los agentes para ser profesionales distaban de mucho pero ellos no se quejarían si con alguna de esas violentas golpizas lograrían sacar algo.

Treinta minutos más tarde y con un Dimitri literalmente en el suelo sangrando y ambos agentes manchados y cansados, salieron para encontrarse con ellos.

-Niega tener tratos con James- dijo uno de ellos cansado mientras limpiaba sus manos en sus pantalones.

-Miente- gruñó Edward mirando al infeliz que estaba semi inconsciente. Por unos segundos sintió pena de verlo así pero todo atisbo de compasión se esfumo por completo.

-¿Están seguros que es él? Estamos arriesgando bastante solo por su palabra- dijo el otro mirando de hito en hito entre Edward y Emmett.

-Estamos seguros- contestó Emmett –Quizás y ese bastardo siente más miedo de James que de ustedes- dijo sin importar como lo tomaran.

-Tranquilo niñito que esto aún no acaba- el agente les explico que lo siguiente que harían seria debilitarlo no solo físicamente, sino que emocionalmente.

Uno de ellos entró nuevamente y lo desnudo por completo dejándolo ahí tirado sobre un sucio suelo. Las heridas eran evidentes y la sangre comenzaba a secarse en ciertas zonas.

El otro agente entró con una cubeta en las manos y le lanzó el agua con hielo que había en su interior. Dimitri salto por la baja temperatura y se abrazó a si mismo gritando que no diría nada.

Para los agentes eso fue más que suficiente para saber que en efecto si escondía algo.

Apagaron las luces de la habitación y salieron nuevamente al encuentro de Emmett y Edward.

-Lo dejaremos así mismo un par de días- fue todo lo que añadió uno de los agentes.

-¿Y nosotros mientras tanto qué? Preguntó Emmett molesto.

-Ustedes pueden ir a sus casas a descansar, pasar tiempo con la familia- dijo irónicamente –No lo sé hombre, manténganse apartados para no levantar sospechas. Puede que a James comience a parecerle raro que uno de sus lacayos desaparezca por tanto tiempo.

Exactamente tres días después Edward y Emmett volvieron a ese mismo lugar por una llamada de los agentes.

-¡Ya habló!- dijo uno de ellos en cuanto lo vieron en la entrada. Ambos entraron al refugio y el agente les explico.

-Se notaba que le costaba confesar, de seguro James puede llegar a ser bastante letal con quienes lo traicionan pero finalmente confesó que trabaja para él y que es el encargado de limpiar su rastro.

-¿Dijo dónde esta en estos momentos?- se apresuró a preguntar Edward que poco le quedaba de paciencia.

-Dice que no lo sabe- ninguno de los ahí presente creyó aquello pero sinceramente no podían esperar más tiempo a que Dimitri decidiera hablar.

-Al menos tenemos su confesión y eso ayudara en parte como prueba- dijo uno de ellos.

-¿Y Bella? ¿Qué pasara con ella? Ya llevamos más de una semana desde que James se la llevó. A estas alturas puede haberle sucedido cualquier cosa- Emmett estaba en un punto de colapso que Edward jamás lo hubiese creído de alguien tan fuerte como Emmett si no lo hubiese visto.

-Tengo una idea- dijo Edward pensando en algo –No sé si funcione y puede ser peligroso pero las personas como Dimitri se rigen siempre por el mismo canon.

Los dos agentes y Emmett escucharon atentos la idea de Edward asintiendo en acuerdo o negando con la cabeza de vez en cuando según lo ameritaba.

-Me parece bastante descabellado- dijo uno de los agentes al compañero.

-Nada de lo que hemos visto a lo largo de nuestra carrera en este mundo ha sido muy normal- le dijo el otro como respuesta –Es descabellado pero puede que funcione- ambos asintieron como si el mismo plan pasara por sus cabezas a la vez –Tienes talento como agente Cullen- le dijo el agente palmeando la espalda de Edward –Si resulta, serás el héroe en busca de la damisela- bromeó pero Edward estaba lejos de reír en esos momentos.

Bella podría estar realmente en peligro en ese preciso momento si es que no…

Edward se obligó a no pensar de manera fatalista. Él la rescataría fuese como fuese.


uffff realmente demoré esta vez ¿no? Lo lamento pero cuando la idea no sale, no sale y no se puede hacer nada. Bueno aquí ya me estoy poneidno al día con todo. Es absurdo no llevar la uidea hasta el final cuando solo le queda un cap más, más su epilogo obviamente!
No me había tomado el tiempo de analizar cuando le iba quedando realmente y siii solo dos caps más!
Bueno espero no me odien y quede alguien aún que lea esta historia!
Ya son dos historias que tengo que estan por terminar así que pronto idea nueva para las que esten interesadas =)
Besooos y nos leemos pronto ^^