Disclaimer: Los personajes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento la historia con ellos por ser tan maravillosos

Summary: Las obsesiones son peligrosas, sobre todo sin son por partida doble ¿que pasara con Edward quien lleva años negándose a amar cuando encuentre dos razones de discordia en su cabeza? ¿Luchar por una vida real o una ilusión? Edward quien vive de una manera muy solitaria se verá enfrentado a dos situaciones abrumadoras, ¿amor o pasión?

Muchaaas gracias por continuar conmigo en ésta historia. Capítulo final, espero les guste.


"Ejecutando el plan"

Los agentes tras dar las directrices a unos amigos que podrían ayudarlo muy bien con el plan, le explicaron a Emmett y Edward lo que uno de ellos debía hacer.

-Si queremos que Dimitri caiga realmente en la trampa necesitaremos de su colaboración- le dijo uno de ellos.

-Y es realmente peligroso, créannos que si no fuese necesario no los expondríamos a esto- añadió el otro.

Resulto ser que el plan para llegar a Jame, no era más que un montaje.

Los agentes junto con otros colegas que actuaban bajo una buena cantidad de dinero, montaron una escena en aquella casa de que algo había sucedido, así como una emboscada.

Dejaron todo desordenado, cadáveres esparcidos que vestían con uniformes del FBI que acompañarían a Edward y otros con aspecto de mafiosos que serian la oposición rescatista para Dimitri, como si allí se hubiese llevado a cabo un tiroteo, un verdadero enfrentamiento. Y en el exterior un vehículo enorme como los que utilizaban los mafiosos con las ventanas tintadas para no ver en el interior, el jeep tenía las llaves puestas y en los asientos traseros una maleta con ropa, dinero y drogas ¿su conductor? Muerto.

De esa manera se asegurarían de que Dimitri creyera que aquellos hombres iban por él ¿la mejor manera de asegurarse que a la primera persona que visitara fuera James?

Edward se haría pasar por uno de los muertos. Los agentes le aseguraron que ellos estarían vigilando desde las cámaras ocultas por la casa por si la situación se complicaba.

Tal cual lo habían organizado, Edward se tendió cerca de la puerta principal lleno de sangre en el pecho con una herida muy bien maquillada. En las zonas de su cuello, muñeca y corazón también fueron intervenidas.

En aquellas zonas le pegaron un material ligero pero resistente de polivinilo de carbono muy bien maquillado a su tono de piel ¿su función? Camuflar las pulsaciones y latidos respectivamente. Así como el resto de los que ahí se harían pasar por muertos.

-No hagas nada arriesgado y estúpido. Recuerda que necesitamos llegar a ella y estoy seguro que se pondrá muy feliz de verte- le dijo Emmett con un tono que parecía más que le hablaba a un hermano.

En ese momento todos se fueron a las posiciones acordadas. Emmett se refugió en una habitación secreta esperando para darles la señal a los otros amigos de los Agentes. Quienes ingresaron una vez más a aquella habitación.

-Espero que hoy estés de ánimo para hablar- dijo uno de ellos. Dimitri les sonrió con burlón pero sólo eso ya que sus fuerzas eran mínimas.

Estuvieron así entre palabras sueltas alrededor de 5 minutos hasta que uno de los agentes se pasó la mano por los cabellos.

-La señal- dijo Emmett que veía la escena de los agentes y Dimitri desde los monitores. Tomó su teléfono móvil y llamo a uno de los amigos que ayudarían.

De inmediato los disparos comenzaron a sonar y dado que uno de los agentes "involuntariamente" –sarcásticamente hablando, claro- había dejado la puerta levemente abierta, los disparos retumbaron ahí dentro.

-¿El FBI?- preguntó uno de ellos siguiendo la actuación.

-No hay motivo porque nos deban seguir- le dijo el otro asombrado sacando del cinto sus armas.

Ambos se miraron una fracción de segundos sintiendo la mirada acuciosa de Dimitri.

-¿Vendrán por él?- preguntó el otro con su rostro lo más falsamente preocupado.

-Si es así, lo matamos antes que den con él- y en ese momento más gritos y disparos se escucharon.

-¡Espera!- dijo el otro deteniendo el arma de su amigo -¡Escucha!- le dijo y los tres así lo hicieron. Dimitri tenía el corazón acelerado al sentirse en mayor desventaja, ahí habían cabrones que quizás iban para matarlo y él no tenía ni una puta arma para defenderse -¡Escucha!- insistió -Ahí fuera se está llevando a cabo un enfrentamiento entre dos grupos- ambos se miraron y luego lo miraron a él.

-Estoy seguro que vienen por él, pero yo no me quedo para morir por éste- él amigo asintió y salieron de ahí corriendo. Dimitri se quedó mirando hacia la puerta asustado, como un cobarde que era.

Tras unos breves minutos más disparos se escucharon logrando que Dimitri se tensionara aún más si era posible.

Dimitri camino lentamente como pudo hasta la puerta, cuando estuvo por salir un hombre con el rostro lleno de sangre apareció.

-Hasta que damos contigo maldito bastardo- dijo entre jadeos mientras se presionaba en una zona del estomago, donde brotaba sangre. Dimitri que pensó que lo mataría, el hombre simplemente lo observó sin hacer nada.

-¿Quién eres tú?- preguntó Dimitri suspicaz.

-No es el momento de preguntas idiotas- al toser sangre salió expulsada de su boca. Sangre artificial que Dimitri creyó real –Él nos ha enviado por ti pero nos hemos encontrado con…con…otros que te buscab…-su rostro se contrajo de dolor –an para matarte.- en ese momento el hombre alto y musculoso se dejó caer como saco de papas al suelo dándose por muerto.

Dimitri se asusto por lo que allí habría, los disparos habían cesado pero no podía confiarse, al parecer alguno de sus amigos había enviado a gente por él, pensó.

Al pasar por el pasillo hacia lo que debería ser un living, se encontró con una habitación hecho un desorden, regado de muertos y sangre.

De todos los que allí estaban no reconoció a ninguno.

-Esperen- dijo mirando a alguien fijamente –A ti si te conozco- dijo avanzando hacia donde estaba Edward quien en cuanto supo que iban por él, comenzó a aguantar la respiración –A ti si te conozco- sonrió Dimitri acuclillándose frente a él –Seguramente andas detrás de la perra esa- Edward uso de todas sus fuerzas para no lanzarse encima de aquel hombre que ayudo a que lo separaran de Bella. Dimitri tomó su muñeca y busco sus pulsaciones, nada –A mi jefe le hubiese gustado matarte con sus propias manos por haber osado a colocar las tuyas encima de su putita- un poco más, un poco más, pensaba Edward.

Dimitri se levanto lo mejor que le daban sus fuerzas, miró nuevamente a su alrededor sonriendo por aquellos hombres que habían dado la vida por él. Luego se lo agradecería a su jefe, porque él ya estaba seguro que había sido James que había enviado por él –Por lealtad- se dijo para sí mismo con una sonrisa llena de suficiencia.

Miró nuevamente a Edward con asco y le dio una fuerte patada por el costado a la altura de las costillas para desquitarse aunque sea con su cuerpo. Edward por su parte, literalmente se mordió la lengua para no gritar.

Emmett y los agentes que miraban la escena desde los monitores optaron por activar el sonido de los altavoces que habían en el exterior de la casa, en ellos comenzaron a escucharse sirenas de policías con un claro efecto doppler, indicando que se iban acercando.

Dimitri se puso alerta y tras darle una patada más descargando la frustración que había sentido por todos aquellos días de tortura y hambre, se alejo de la casa.

En el exterior la luz de sol le dio de lleno en los ojos provocando que los cerrara de inmediato. Poco a poco sus ojos se adaptaron a la luminosidad diurna.

Cuando pudo focalizar correctamente, vio un jeep completamente negro estacionado un poco más allá, lo extraño era que sus puertas delanteras estaban abiertas de par en par y a la altura del piloto un único disparo en el parabrisas.

Se acercó con paso cauteloso y al llegar lo suficientemente cerca para ver en el interior, descubrió que había un hombre muerto sobre el volante.

Quitó al hombre rápidamente sin asegurarse siquiera si estaba realmente muerto, eso era lo de menos. Debía salir de ahí antes de que llegaran los policías.

Se montó arriba del auto, se estiró por sobre el asiento del copiloto y cerró aquella puerta. Al mirar atrás encontró una maleta la que abrió de inmediato. Dentro había ropa decente, dinero, un arma y drogas.

-Estos son los míos- sonrió complacido y más aún al ver que las llaves estaban puestas. Cerró su puerta y arrancó de inmediato a ver a su jefe para agradecerle que lo haya ayudado.

-¿Lo tienes?- le preguntó Emmett ansioso a uno de los agentes.

-El GPS del vehículo esta en correcto funcionamiento, debemos seguirlo cuando antes para que no ponga sobre aviso a James. No queremos que él deduzca que todo esto fue un montaje- en ese momento Edward apareció aún con la sangre por su cuerpo y rostro mientras se frotaba la costilla.

-¿Te duele mucho?- le pregunto Emmett con una mirada de disculpa. Por indicaciones de los agentes quien debía hacer ese papel era Edward ya que a Emmett no lo reconocería.

-Digamos que me he sentido mejor- contestó Edward con una media sonrisa. Estaba seguro que le había quebrado alguna costilla, pero Edward confiaba en la justicia divina si es que la judicial no lo acompañaba.

Los agentes pagaron a los amigos que lo habían ayudado y se montaron en su coche para ir detrás de Dimitri.

-Sea donde sea que nos lleve ese gusano, estoy seguro que Jame estará resguardado hasta los huesos. Ese maldito sabe como esconderse y protegerse- dijo uno de los agentes.

-Sea como sea. Las cosas se harán de este modo- añadió el otro –Ustedes dos se quedarán en el auto mientras nosotros nos deshacemos de cada vigilante que pueda delatarnos –Emmett y Edward que iban en el asiento trasero del auto se miraron desconformes. Exacto, ambos pensaban lo mismo. Mientras los agentes se deshacían de los guardaespaldas, Dimitri le hablaría a James de su "supuesta" ayuda y de que había visto a Edward, poniéndolo sobre aviso y de paso arriesgando la vida de Bella, ni pensarlo.

Desde el teléfono móvil de uno agentes podían ver aquella flecha roja que indicaba el auto donde iba Dimitri, cuando esta se detuvo en una exclusiva zona de la ciudad, ambos agente sonrieron y el que iba manejando pisó el acelerador casia fondo. Llegaron en pocos minutos detrás de Dimitri, desde aquella distancia ambos agentes vieron lo que esperaban.

-Hay dos en cada esquina y seguramente en el interior del departamento hay más- Emmett y Edward siguieron la dirección donde indicaban y en efecto donde ellos indicaban, habían hombres con gafas de sol y un cable que aparecía desde el cuello de sus camisas hasta sus oídos.

Seguramente todos estaban conectados entre sí.

-Quédense aquí, cuando tengamos a los hombres del exterior neutralizados subiremos. Si ven que tardamos más de la cuenta, llamen directo a nuestros superiores pero sin entrar en detalles- le pidió uno de los agentes.

Ambos decididos se bajaron del vehículo listo para neutralizar de la mejor manera a aquellos hombres, dardos tranquilizantes. Así no llamarían la atención.

Aquella operación debía ser lo más limpia posible pero a la vez rápida ya que Dimitri ya debería estar con James.

Edward y Emmett se miraron fijamente, comunicándose con aquella mirada. Sin pensárselo más, bajaron del vehículo. Emmett le pasó su chaqueta a Edward para tapar su ropa con "sangre" lo que menos debían hacer era llamar la atención.

Extrañamente la entrada al edificio había sido sencilla, ahí nadie los había detenido para preguntarles donde iban.

-El problema será entrar a su departamento- aseguro Edward inspirando fuertemente mientras ambos se escondían en el pasillo contiguo al que debían ir.

Ambos se subieron al elevador y bajaron en cada piso para ver si encontraban a algún hombre sospechoso custodiando fuera de la puerta. Y así tal cual lo pensaron, en el último piso había un hombre con el mismo aspecto de los hombres que custodiaban la calle.

-Ante cualquier cosa y si milagrosamente James no me recuerda, será mejor que no me llames Emmett- le pidió su cuñado por partida doble. Aquel pensamiento le arrebato una sonrisa soñadora a Edward.

Ambos se miraron una vez más y asintieron decididos. Dieron la vuelta al siguiente pasillo y comenzaron a avanzar decididos hasta el final.

Cuando el guardaespaldas comprendió que aquellos dos hombres que no reconoció como los amigos de James, caminaban directo hacia él alertándolo.

-Buenas tardes caballeros ¿se les ofrece algo?- preguntó de manera cortés pero ninguno de los dos paso por alto que el hombre se llevaba una mano a la espalda, específicamente al cinto.

Buscando su arma, pensó Emmett.

-Necesitamos hablar con James, él nos conoce- dijo Edward.

-¿Tienen alguna cita?- preguntó el hombre de manera suspicaz. Ambos negaron.

-Pero si le dice que Edward Cullen quiere hablar con él, le dirá que puedo pasar- dijo decidido Edward. El hombre lo inspeccionó unos minutos más, mirándolo detenidamente –Puede revisarnos si gusta, no traemos armas- dijo en un tono más ligero pero a aquel hombre no se le movió ni un musculo.

-Esperen- dijo y entró al departamento. Pasaron largos y tortuosos minutos hasta que el mismo James apareció en la puerta.

-¡Edward!- dijo con una gran sonrisa que intentaba ser amigable pero todos los ahí presentes sabían muy bien que de amigable, no había nada –Que gusto de tenerlo aquí. Me asombra que diera con mi paradero- Edward juraría que lo último lo había susurrado más que nada para él.

-Buenas tardes James, espero no molestarlo- dijo Edward solemnemente mientras James los hacía pasar. Emmett no paso por alto que algo que decía a su guardaespaldas que se quedaba fuera del departamento.

-Ustedes- le hizo señas a tres hombres más que estaban en el interior del departamento –Vigilen desde fuera- ordenó y miró nuevamente a los hombres que llegaron a verlo -Oh no se preocupen, me gusta recibir visitas- dijo con falsa alegría -¿Puedo preguntar quién es tu amigo?- preguntó sin reconocer a Emmett.

Claro, pensó Emmett. Si la última vez que lo había visto era un niño asustado, delgado y lleno de miedo. Niño que él creía que había conseguido matar.

Cuando Edward ingresó al departamento, vio que éste era sumamente amplio y lleno de lujos. Un poco más allá donde estaba una gran mesa en el centro del comedor, sucio como lo recordaba estaba Dimitri, devorando literalmente un plato.

-¡¿Él?- preguntó asombrado levantándose del asiento asustado mientras apuntaba con su dedo mugriento -¡No puede ser! Él estaba muerto, yo lo toqué. Los hombres que usted envió para rescatarme lo habían matado junto con los agentes del FBI- hablo rápidamente.

-¿Qué hombres que envié? ¿Agentes del FBI?- preguntó James con su rostro contrariado pero en una fracción de segundos su semblante se turbo de una cólera que asustaría al mismísimo diablo –¡Eres un estúpido!- le gruñó a Dimitri -Te tendieron una trampa y los has traído a todos ellos aquí- le gruñó molesto.
Cuando Jame dio el primero movimiento hacia una mesita cerca de ellos, ambos, Emmett y Edward, se imaginaron lo peor.

James que estaba de espaldas no dejaba ver que estaba haciendo pero se escucho claramente como abría un cajón. Del que extraño su arma y le atornillo un silenciador. Se giró con su rostro que no tenía ni la más mínima consideración humana –Detesto a los inútiles incompetentes- dijo mientras besaba su arma y en un rápido movimiento disparó entre ceja y ceja a Dimitri. Miró el cuerpo sin vida de Di Lombardo con asco y se giró para encarar a sus visitas -¿En qué estábamos? A sí- dijo con una sonrisa -¿Cómo es que llegaron aquí?- preguntó desafiante y en sus ojos rayaba claramente la locura. Ambos hombres ahí miraron la escena sin poder creerlo, Edward que acostumbraba a ver sangre no sintió muchas nauseas, no así Emmett que sentía que se desmayaba. De no ser porque su hermana era prioridad, lo más probable es que se desvaneciera.

Justo en ese mismo momento una pálida, delgada y drogada Bella aparecía casi arrastrándose, sujetándose por las paredes.

-¡Bella!- gritó Edward

-¡Marie!- gritó Emmett a la vez mientras intentaba acercarse a ella.

James miró horrorizado aquel nombre que había utilizado Emmett, definitivamente él la conocía de antes. Dio un paso más rápido que Emmett quedando entre ella y aquel hombre que se le hizo extrañamente familiar, algo así como de una vida pasada.

-¡Vaya, vaya, vaya! Veo que conocen más de lo que me conviene- acaricio su arma con un cariño casi enfermizo.

Se giró para tomar a Bella por el pelo y con lujuria, pasó su lengua por su mejilla.

-¡Suéltala!- gritó Edward que iba a lanzarse sobre él pero Emmett lo detuvo. Él estaba armado, ella indefensa. El maldito podía reaccionar como un loco haciéndole daño a ella.

-Ella es mi esposa, puedo hacerle lo que quiera. Así como llevo haciéndolo por varios días desde que volvió a mi- dijo sugerente mientras la tocaba con un salvaje sin importarle que ahí había gente que observara. Bella se veía sumamente frágil y sin fuerzas, ella no era capaz ni de oponerse.

-¡Déjala! Por favor- le rogó Edward. Emmett se sentía asqueado consigo mismo por haber permitido que ella viviera de esa manera, seguramente por muchos años antes de que Edward la encontrara.

-¿Tú la tocaste no? ¿Te gustó? Porque ella es deliciosa- metió su mano por debajo del camisón que en otro momento debía ser blanco. Ahora estaba completamente manchado.

-Marie- gimió Emmett bajito, pero no lo suficiente para James.

-¿De dónde conoces a mi Marie?- preguntó escéptico escrutando la mirada fraternal de Emmett. Podía ver dolor, rabia y felicidad a la vez mientras él miraba a la mujer.

Aquellos ojos, los hoyuelos infantiles en sus mejillas y la tonalidad de su cabello le recordaron a alguien. Imposible.

-¡James!- se escuchó el grito del guardaespaldas que estaba fuera del edificio. Seguido por una cantidad enorme de disparos.

Emmett se giró de inmediato hacia la puerta, James siguió la dirección de su mirada igual de alarmado y Edward aprovechando ese momento de distracción, intentó apartar a Bella de los brazos de James. Estaba seguro que aquella intervención del exterior se debía a los agentes.

Cuando Edward estaba por tomarla entre sus brazos, James reaccionó apartándola y en ese preciso instante los disparos se acentuaron y la puerta principal se abrió de par en par.

James con toda la rabia de ver como su privacidad se derrumbaba en cuestión de segundos por ineptos, lanzó a Bella contra la mesa había unos pasos más allá. La mesa de vidrio se hizo añicos cuando su cabeza se impacto de lleno contra el cristal y éste se teñía de inmediato de un líquido rojo.

Sangre.

-¡No!- rugió Emmett abalanzándose contra James -¡Ésta será la última vez que ataques a mi hermana!- James abrió sus ojos comprendiendo al fin porque aquel hombre le parecía tan familiar.

Mientras tanto Edward fue detrás de Bella y ayudarla como pudiese.

-Vamos amor, resiste- le pidió, colocó su oído sobre el pecho de ella para saber si aún su corazón latía.

Débil pero aún con vida. Tomó su cabeza y presionó para evitar una hemorragia mayor.

Levantó la mirada y asombrado vio a ese Emmett completamente enajenado con un trozo de vidrio en las manos, listo para cortarle la yugular a James.

Merecido final para un mal nacido como él, pero no sería justo para su cuñado que terminara en prisión ahora que podía reencontrarse con su hermana.

Claro que lo haría, porque ella viviría.


*Para quienes tienen la duda, el polivinilo de Carbono principalmente es un plastico muy duro, es más conocido como PVC (tubos de cañerias) pero menajado a temperatura y agregandole diversos quimicos se puede utilizar de varias maneras, ese método una vez lo vi en el History Channel xD)

OMG! ya sólo nos queda el epílogo. Jijij tengo que decir que me divertí un montón escribiendo la escena de acción xD espero les haya gustado.
Contarles también que he publicado ya la nueva historia "El mejor regalo de mi vida" http : / www . fanfiction . net/s/6821994/1/El_mejor_regalo_de_mi_vida (todo junto, ya saben) bueno a las que le entusiasme la nueva historia, pues Bienvenidas!