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Momento tres: Bajo la lluvia
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La mañana sobresalía entre las calles de la aldea de Konoha, el olor a tierra mojada impregnaba por los alrededores. A pesar de la resonancia de los enormes árboles moviéndose dentro del campo de entrenamientos número 11, los gritos que manifestaban los jóvenes —cuya labor en ese día era entrenar como era costumbre—, minimizaban cualquier otro sonido fuera de aquellos donde el tintineo del metal de las armas que usaban manifestaban.
Luego de algunos meses de ausencia debido a su labor como Jounin, Neji Hyuuga volvía a su antiguo campo de entrenamiento, en donde, desde que se había convertido en ninja, entrenaba arduamente con su equipo, aunque particularmente solía hacerlo a solas.
Los presentes al verlo llegar se alegraron, Lee con la enjundia que lo caracteriza, no dudó ni un segundo en correr hasta posarse frente a él.
—¡Neji! —expresó Lee sonriendo de oreja a oreja al volver a ver a su antiguo compañero. Éste con la usual seriedad que siempre les había mostrado, sólo le correspondió sonriéndole de medio lado—. ¡Cuánto tiempo sin verte por aquí! —decía haciendo cuentas en la mente, pero sin tener una respuesta a la pregunta que él mismo planteó, prefirió no darle importancia, así que en un rápido movimiento se posó detrás de Neji y como si lo abrazara por la espalda, palmeó sus hombros—. Mire, Gai-sensei, el hijo prodigio ha regresado.
Reía fuertemente. Su maestro de igual modo reía, con ambas manos en la cintura y un brillo en sus ojos veía a su tan espléndido pupilo, como él solía llamarle. —Ya veo Lee, es nuestro preciado genio. Pero vamos Neji, ¿qué es lo que te trae por acá? Ah, ya entiendo, vienes porque tu llama de la juventud se ha apagado y quieres encenderla junto con nosotros, como en los viejos tiempos.
Neji miraba asqueado y con gesto de desaprobación sus comportamientos, los veía dándoles a entender que eso era lo último que quería hacer. —Terminé una misión, y quise venir a entrenar.
—Esa voz me agrada muchacho. Como siempre buscando la perfección, se nota que tu llama no se ha apagado aún.
Y ahí iba de nueva cuenta con sus pláticas anormales, emocionando a uno y aburriendo al otro.
Quizá fue grosero de su parte, pero escuchar las palabrerías absurdas de su ex sensei, le hacían perder la poca paciencia que tenía. Así que, ignorando por completo sus comentarios, Neji comenzó a caminar apartándose de donde los otros dos se encontraban conversando estupidez y media, dirigiéndose así al lugar en donde durante mucho tiempo se entrenaba ahí junto a su antigua compañera.
—Tenten no está —dijo desde su lugar Gai al notar como Neji se alejaba de ellos dirigiéndose a donde ambos entrenaban.
Éste se detuvo y, sin girar a ver siquiera a los otros dos, habló—: Dije que venia a entrenar, solo.
Con aquella petulante y muy propia manera de hablar, Neji dejó en claro cuál era su intención. Como él había mencionado, estaba ahí para entrenar no para perder el tiempo con sus compañeros. Y sin más, ignorando de nuevo aquellas miradas de inquietud que le manifestaban ambas bestias verdes desde su lugar, Neji se encaminó a su antiguo lugar.
Durante los siguientes minutos en el campo de entrenamiento número 11 reinó el silencio, tanto Gai como Lee habían abandonado el lugar para hacer sus comunes caminatas por toda Konoha, dejando así el campo libre sólo para el genio Hyuuga. Éste en completo silencio permanecía parado en medio del bosque, con ambos ojos cerrados, intentando concentrarse en el mismo silencio que albergaba a su alrededor. De un tiempo atrás acostumbraba a entrenar de esa manera: solo. Sería que nadie le podía hacer segunda, o que su egocéntrica conducta no dejaba que alguien más se acercara para entrenar a su lado. O también que, como él mismo diría, toda su vida había aprendido a hacer las cosas por sí solo.
Como bien le había mencionado a su ex sensei, acababa de regresar de una misión por poco más de dos meses, razón por la cual poco se le veía con su antiguo equipo, si bien, hacía algo de tiempo que juntos no entrenaban, y no es que la idea de entrenar al lado de su siempre alocado amigo Lee le molestara, es sólo que entrenar al lado de él era una pérdida completa de tiempo, harían todo menos entrenar, ya que debido a su ausencia era casi seguro que Lee se la pasara distraído durante todo el entrenamiento diciendo puras idioteces —como Neji llamaba a todo lo que Lee decía—.
Sus ataques los hacía al aire, lanzaba kunais a los árboles. Agudizaba su visión varios metros lejos de donde se encontraba, regresando a su mismo sitio con la idea de encontrar la misma cantidad de pájaros. Las horas transcurrieron sin más, Gai y Lee habían vuelto a donde él aún se encontraba. Algo agitado Lee se despidió de ambos, viendo como la tarde ya caía y pronto anochecería; no sin antes gritar desde lejos un hasta mañana acompañado de una absurda frase.
Gai se acercó lentamente a Neji, éste dándole la espalda, sacudía sus ropas ignorando su acercamiento. —Ya nada es igual a como era antes —comentó luego de algunos segundos Gai, mientras miraba hacia el cielo. Neji permaneció en silencio, Gai suspiró y con una sonrisa apagada lo miró—. Será que me llegué a encariñar con aquellos tres chiquillos que llegaron a mí hace más de seis años que me es difícil asimilar que el tiempo ha pasado y esos mismos chiquillos han crecido y son todos unos adultos.
Neji sin girar a verlo parecía hacer gesto de inconformidad, internamente se maldecía por haber dejado ir a Lee y ser él a quien le tocara la dura labor de ser el confidente de Gai.
—Aunque no los culpo, es normal que quieran superarse, y aprender cosas nuevas, algo más de lo que un hombre como yo puede enseñarles —suspiró poniéndose de pronto serio—. Pero es la ley de la vida misma, he de aceptar que mis pupilos han crecido, y que pronto dejarán a su viejo sensei atrás.
La serenidad de las palabras por parte de Gai hicieron que por un momento Neji rectificara sobre su actual actitud para con él. Serio, giró a ver directamente a su antiguo sensor, tragaba constantemente saliva tratando de encontrar una forma de responderle a Gai, y llamándose ser un genio, por primera vez no sabía ni cómo responderle, sería que para hablar con aquel hombre las palabras comunes no bastaban, había que saber y emplear el lenguaje que él solía usar, algo que claro, Neji no haría.
—Gai-sensei... —trató de hablar, pero vaya que era complicado hablar seriamente con ese hombre, y más sabiendo qué tipo de persona era.
Éste, al escuchar a Neji por primera vez hablar, abrió fuertemente los ojos, por un segundo guardó silencio sorprendiéndose a sí mismo por lo que escuchaba salir de labios de la persona más fría y seria de su antiguo equipo. —¿Cómo me llamaste? —preguntó asombrado.
Neji dudó en responder y, retrocediendo un paso debido al acercamiento que de pronto hacía Gai hacia él, contestó—: ¿Gai-sensei? —sintiéndose un idiota al instante por el tartamudeo que hizo y la actitud quizá infantil que tomaba estando al lado de él.
Gai lo tomó entre sus brazos sin medir siquiera su fuerza, sacándole el aire en un fuerte abrazo, al que Neji respondió con desconcierto. Gai lloraba en su hombro, lloraba a mares sin pudor alguno, y entre más sollozaba más fuerte lo abrazaba. Neji luchaba para quitarse de encima a Gai, pero parecía que su fuerza no se comparaba con la de aquel efusivo hombre, al grado que era una simple marioneta siendo movida con brusquedad. —¡Después de todo no has apagado tu llama! Ese es mi alumno, no has olvidado las enseñanzas de este viejo sensei.
Al decir esto lo soltó dejándolo sin aliento y halando aire para recuperar el que había perdido. Mientras que Gai miraba hacia el horizonte, con una mano empuñada lloraba con mayor intensidad. Neji completamente irritado por la conducta de Gai, lo observaba hablar al aire sobre la motivación y demás cosas a las cuales no le prestaba atención. En definitiva, era imposible hablar con ese hombre como lo hacía la gente normal, sus palabras no eran más que una ofensa para la siempre seria personalidad del Hyuuga.
Neji caminó alejándose del hombre, ignorando por completo sus gritos y poses que hacía hacia el horizonte.
—Neji —habló Gai antes que éste diera un paso más. El aludido se detuvo sin voltear siquiera a verlo, sólo esperaba que no saliera con alguno de sus comentarios absurdos—. Quiero hablar contigo, sobre Tenten.
Por primera vez su voz sonaba realmente seria, ya había dejado el júbilo y los festejos de lado, optando una posición neutra. —¿Qué hay con ella?
Gai avanzó hasta quedar frente a él, y sin apartar la vista de sus opalinos ojos, suspiró. —Últimamente la he notado muy distraída, en los entrenamientos parece que está en otro mundo. He intentado hablar con ella, pero siempre que le pregunto qué es lo que le pasa me responde que no es nada. En fin, se niega a hablar de lo que sucede. Ya poco frecuenta salir a misiones con nosotros, normalmente lo hace a solas... no lo sé, pero la actitud de nuestra florecita me tiene muy inquieto —expresó cansado.
—¿Y qué tengo que ver en todo esto? —preguntó completamente seco Neji, como si las palabras de Gai le fueran indiferentes.
—Sé que en un pasado ambos se llevaban muy bien, a decir verdad no conozco a alguien más a quien Tenten le tenga confianza como a ti... aunque claro, debido a tus misiones ya poco se frecuentan. Pero quisiera pedirte que hablaras con ella cuando regrese de su misión.
¿Estaba escuchando bien? Se preguntaba el frío genio. Su sensei se había vuelto más loco o se estaba burlando de él. Sólo a Gai se le ocurría encomendar una labor tan complicada como esa, es decir, ¿le pedía que hablara con Tenten? Si él poco solía hablar. Qué no podía pedirle ese favor a alguien más, ¿Lee o a su prima Hinata? Incluso la rosita amiga que tenía Tenten podía hablar con ella. ¿Pero por qué él?
Hizo un gesto de desacuerdo apretando la mandíbula y cerrando ambos puños, Gai en cambio le sonrió levantando su pulgar y felicitándolo por la decisión que había tomado al ayudarlo. Claro que siquiera había esperado la respuesta del genio, simplemente lo dio por hecho que así lo haría. El resignado Hyuuga bufó al ver marchar a su ex sensor, no sin antes oír a lo lejos como el muy energético hombre verde le gritaba: ¡Así es como se hace arder la llama de la juventud!
Aquella tarde la pasó pensando, su mente analítica le daba infinidad de cosas por meditar. Estructuraba en su cabeza las posibles razones del extraño comportamiento —según Gai—, en Tenten. Aunque si bien, el hombre verde tenía razón, ambos en un tiempo llegaron a ser buenos amigos, pero de eso ya hacía tiempo. Con ella era con quien se sentía estable, estando rodeado de dos personas lunáticas a su parecer, ella parecía ser la única "normal", además de él mismo claro. Pero el hecho que frecuentaran estar juntos no quería decir que hablaran, realmente poco solían hacerlo, principalmente él, ya que con su actitud seria no daba mucho tema de conversación entre los dos, en sí era Tenten quien solía hablar cuando ambos estaban a solas, o en alguna misión, siendo él sólo el receptor de sus ocurrentes comentarios, algunos absurdos, otros más lógicos. Aún así, le parecía poco creíble que Tenten de la noche a la mañana hubiera cambiado.
Si hablaría con ella sería sólo por eso, una parte muy escondida de su inconsciente le dictaba dejarse llevar por la curiosidad. Cosa que poco solía hacer.
Como siempre que se encontraba en la aldea —que debido a sus usuales e interminables misiones poco frecuentaba estar en Konoha—, llegó hasta su hogar en la mansión Hyuuga; desganado y sin ánimos de nada se encerró en su habitación. Concentrando su vista en el techo de la alcoba, mientras que recostado en la cama y con ambos brazos detrás de su cabeza, seguía absorto en sus pensamientos, dejando que el aire fresco de la ventana lo arrullara con sus silbidos.
Tenten dijo en un susurro al recordar a su compañera que tenía mucho tiempo de no verla, de cierto modo aunque no quisiera admitirlo, ver a su antiguo equipo lo llenaba de felicidad, parecía que Gai y Lee seguían siendo los mismos de siempre.
Todo seguía siendo como antes. O eso quería pensar.
Por la mañana el cielo se mostraba completamente cerrado en la siempre movida aldea de la hoja, el aire gélido movía fuertemente los árboles a su paso, y uno que otro estruendo se escuchaba a lo lejos en los cielos. Sin misiones encomendadas por el momento, Neji Hyuuga salió de su hogar rumbo al campo de entrenamiento número once. La idea de que nadie se encontrara en ese lugar lo hacía pensar si acudir o no, el clima no favorecía en nada y aunque solía entrenar a solas, la próxima lluvia que se estimulaba cayera en la aldea, no le dejaría hacer mucho.
Al escuchar unas risas provenientes del lugar a donde se dirigía, se detuvo, impulsado a usar su visión, vio como de entre los árboles salió Lee. —¡Ah! ¡Hola Neji! Hoy amanecimos con nuestras llamas encendidas a mil aprovechando que el clima esta formidable —dijo efusivo la pequeña bestia verde y, al tiempo que gritó lo último, un fuerte trueno se escuchó por todo el bosque.
Neji arqueó una ceja y de forma burlona le encaró. —¿Decías?
Lee sonrió rascándose la cabeza juguetonamente. Neji pasó de largo frente a él dirigiéndose al lugar en donde solía entrenar. Pero antes de que diera un paso más, de uno de los árboles frente a él cayó una persona, justo delante del genio haciendo que inmediatamente se detuviera. —¡Lee, no se vale, tú eres más rápido corriendo! —recriminaba molesta la joven amante de las armas. La cual al ver frente a ella a su antiguo compañero y amigo de infancia, no pudo evitar sorprenderse, al grado que sus castaños ojos se clavaron en los opalinos de él sin apartar la vista de ellos.
—Quería que fuera sorpresa, pero bueno. Tenten, Neji está aquí. —Lee veía a ambos esperando una respuesta de alguno de ellos, él reía inocentemente, mientras los otros dos permanecían serios sin decir nada.
—Ya veo. —Fue lo único que respondió Tenten luego de unos segundos de silencio. Como único gesto le sonrió al hombre frente a ella, pero sólo fue un intento de demostrar alegría por su presencia. Contrario al Hyuuga que no respondió de ninguna forma, sería que esa era su peculiar manera de saludar, sin expresar nada en concreto.
Neji caminó frente a ella sin hablar, tanto Lee como Gai —que apenas y llegaba—, vieron la escena sorprendidos, extrañados principalmente porque ambos no se hablaran siquiera, especialmente ella, que solía al menos decirle hola a Neji. Tenten suspiró cerrando por un momento sus ojos dejando que las ideas se le acomodaran en la cabeza.
—Neji, Tenten, Lee, me alegra que luego de mucho tiempo por fin esté el equipo Gai reunido —hablaba Gai desde su lugar, lo hacía para limar asperezas entre sus alumnos y armonizar un poco el ambiente tétrico que se dejaba sentir de pronto. Los tres miraron al hombre, y sin expresar nada en absoluto, comenzando con Neji y Tenten, el hombre siguió hablando—. Así que hoy quisiera que todo volviera a ser como antes, aunque sea una sola vez más me gustaría que entrenáramos todos juntos, como lo hacíamos en los viejos tiempos.
Lee asintió feliz alabando las sabias palabras de su sensor, Tenten encogió en hombros siéndole indiferente la propuesta, Neji en cambio respondió con su usual hmp. Sin más y a la señal de Gai, el entrenamiento dio inicio. Conforme pasaba el tiempo y debido a los accidentales acercamientos que Lee le hacía al frío genio, éste caía en la idea de que su compañero había mejorado mucho desde la última vez que se habían visto, al grado que a duras penas esquivaba sus ataques.
Pero lo que sí lo dejó sorprendido, fue el desempeño de Tenten, pues no sólo había mejorado su puntería, es decir, que su puntería era precisa, sino que empleaba nuevas técnicas. Aunque estuvieran tan sólo en un entrenamiento matutino y aún así en peligro de que en el mínimo descuido su oponente pudiera darle una paliza, Neji sonreía de medio lado al recibir, de cierto modo gustoso, los ataques de la castaña. Lo hacía de esa manera porque le agradaba saber que no sólo él, sino que sus compañeros habían mejorado y mucho.
Sus energías poco a poco se reducían, puesto que se había visto obligado a usar sus técnicas para repeler las armas que como una tormenta le apuntaban directamente. Quizá era una alucinación de su parte, pero parecía que sus dos compañeros querían medir su fuerza, razón por la cual a la vez ambos lo atacaban. Pasados algunos minutos Gai dio el silbatazo final, sonriendo de oreja a oreja debido al gran desempeño que vio reflejado en sus alumnos en ese entrenamiento.
—Veo que han mejorado considerablemente chicos. Pero quisiera que esta amena reunión se extendiera más, pero Lee —le habló con voz firme al energético Lee que se encontraba sentado sobre el pasto. Éste levantó la mano como si fuera a recibir una orden—, recuerda que nuestras reglas son estrictas, y claramente vi como en una vez bajaste la guardia, sabes que eso es indispensable de un shinobi, ¿así que estás listo para afrontar las consecuencias? —preguntó serio, éste en el instante se puso en pie en posición firme asintiendo a lo que su maestro le decía—. Correremos a lo largo de toda Konoha sin detenernos dándole 200 vueltas.
Hizo su pose del pulgar a lo que los otros dos miraban la escena que montaban ambos hombres completamente vergonzosa. Lee aceptó la idea, y sin debatir nada comenzaba a trotar en su lugar, Gai en cambio con un comentario abrumador se despidió de ambos, saliendo así corriendo del campo.
Lee, con más educación como solía hacer, se despidió de Neji con un saludo de mano.
—Deberías de venir con nosotros Tenten, para que así mejores tu agilidad —dijo sonriéndole. Ella le dio un pequeño golpe en el hombro de igual manera sonriéndole.
—Cállate, prefiero ser la última en velocidad a andar corriendo como demente por toda Konoha —respondió haciéndose la indignada. Volvió su vista hacia Lee sólo para negar a la sonrisa pícara que él le dedicaba—. Anda, que luego "el hombre llama" regresará y nos pondrá a todos a hacer ejercicios estúpidos. —Sin medir sus impulsos o estar del todo consciente de lo que hacía, se despidió de él besándole la mejilla. Lee sonrió satisfecho y con una enorme sonrisa en su rostro comenzó a correr alejándose de los otros dos.
Tenten se quedó inmóvil mirando hacia el frente como la pequeña mancha verde desaparecía entre los arbustos. Sin creer aún lo que segundos atrás había hecho inconscientemente, llevó la mano a sus labios, no era una manera de saborear o recordar aquella imprudente caricia, sino era la forma en que entraba en razón de que lo que había hecho fuera verdad.
El crujir de las hojas del pasto siendo pisadas la regresaron a la realidad. Giró a su derecha viendo como Neji se adentraba al bosque dejándola sola. La curiosidad pudo más que su razón y en un segundo lo siguió.
—¿Qué haces? —le preguntó viendo como él cada vez apuraba el paso.
—Camino —contestó secamente.
Al estar en medio del bosque y alejarse lo suficiente del campo donde solían entrenar, Neji se detuvo, bufó y sin girar a ver a Tenten, trepó uno de los árboles del lugar. Ella desde su posición abajo lo miraba, interrogante por su repentina conducta. —¿Y ahora?
—Quiero estar solo.
Tenten arrugó el ceño por la poco cortés manera de responderle. Tenían tiempo de no verse y parecía que él no había cambiado en nada, seguía siendo igual de mal humorado que siempre, el hecho de ver de nuevo a sus antiguos compañeros no le había hecho reflexionar ni un poco. —¿Qué demonios te pasa Neji? —cuestionó sintiéndose ajena a los pensamientos de él. Su comportamiento le parecía tan infantil, verlo recargado encima de la copa del árbol y con ambos brazos cruzados le llegaba a resultar patético; más viniendo de él.
Éste no le respondió, y ella más molesta aún se cruzó de manos mirándolo fijamente. Pero la penetrante mirada de ella puesta sobre él, no le intimidaba en nada, si hablábamos de guerra de miradas él era el ganador siempre; pero en esa tarde no hubo nada más que silencio, y el fresco vaho que viajaba a su alrededor. El cielo cada segundo comenzaba a oscurecerse, y el olor a tierra mojada se hacía presente.
Tenten al no recibir respuesta por parte de él, molesta se sentó sobre el verde césped recargando la espalda en el tronco de un árbol. Internamente se repetía la razón por la cual estaba ahí sentada como una loca en medio de la nada y frente al más frío e insensible hombre que conocía. Y más aún se sentía una tonta al no saber la respuesta.
Una helada gota le cayó en la punta de la nariz haciendo que mirara hacia el negro cielo y extendiera la mano. —Lloverá —dijo como si estuviera dando un pronóstico.
Neji aún parado encima del árbol, miró disimuladamente hacia el cielo, decir que llovería era un absurdo e ilógico comentario, que llovería era algo obvio. Pero Tenten solía decir cosas así de obvias, según pensaba él.
Un inmenso trueno sonó por todo el bosque, estremeciendo a Tenten, y seguido de este, la lluvia se dejó caer con intensidad. Inmediatamente ella se puso de pie, algo mojada volvió su vista a donde Neji se encontraba, pero seguía igual, en la misma posición como si la intensa lluvia no le afectara. —¿Piensas quedarte ahí arriba? —Su respuesta fue un leve movimiento de cabeza. Ya completamente empapada y con su piel erizada por el aire frío que se dejaba sentir, volvió a insistir a su acompañante, esta vez indignada por su actitud—. Al menos baja de ahí, los rayos están cayendo muy abajo.
Neji ignorando los comentarios de Tenten, miró de nuevo al cielo y como si predijera lo que sucedería, bajó de un salto de donde se encontraba.
—¡Piensas quedarte ahí parado mojándote! —gritó debido a los potentes sonidos que emergían del cielo que provocaba que sus voces se perdieran en el ruido. Tenten al verlo bajar del árbol pensó que lo siguiente por hacer sería marcharse de una buena vez de ahí, pero el testarudo de su acompañante pensaba diferente.
Lo había logrado, su pesado comportamiento la había irritado y más aún el hecho de saberse que no podía negarse a dejarlo ahí solo. Si bien, no conocía el motivo por el cual él se comportaba de esa forma, mucho menos la razón por la cual desde que se vieron no le había hablado, o que al menos le hubiera dicho algo. Pero no, él seguía siendo el mismo frío y egocéntrico de siempre, le dolía saber que a pesar de que detestaba sus cambios repentinos de humor, lo amaba. Odiaba amarlo como lo hacía. Se odiaba a ella misma por estar enamorada desde hacía años de un maldito témpano de hielo y más aún odiaba a su siempre obstinado corazón por buscar entre pretextos absurdos la razón del por qué él se comportaba siempre indiferente, como una manera de asimilar que sólo lo hacía porque así era su personalidad. No porque no quisiera saber algo de ella.
Pero tristemente la razón le dictaba que él nunca cedería a su amor.
Sintiéndose desesperada y enojada, pateó el charco que comenzaba a formarse bajo sus pies, mojándose todavía más, pero qué más daba, se encontraba completamente empapada ya. —¡Qué demonios te pasa Hyuuga? —gritó irritada. Éste, de igual forma empapado, sólo la miró serio, sin expresión alguna que le diera siquiera una respuesta. Ella bufó molesta haciendo un berrinche por la actitud poco cooperativa que tenía su compañero.
Sin medir su propio comportamiento y parecer una chiquilla frente a él, caminó dando cuatro enormes pasos queriendo alejarse de él, pero arrepintiéndose en el preciso momento, regresando de nuevo al mismo lugar y caminar en círculos.
—¡No entiendo… de verdad que no comprendo! —decía sin parar de caminar de un lado a otro como una demente.
La lluvia cada minuto se intensificaba y el cielo pronto se oscureció por completo, permaneciendo cerrado en su totalidad. Ya nadie se le veía por las calles de la aldea, las actividades cerraron sus servicios. Todo en Konoha se paralizó, sólo aquellas dos personas en medio del bosque y bajo el torrente aguacero que se había dejado sentir de pronto en la aldea de la hoja. Sólo ellos dos permanecían expectantes bajo la lluvia.
Tenten abrazaba su cuerpo, además de la helada lluvia, el aire gélido dejaba a su paso su piel erizada. Aún así continuaba decidida en no moverse de ahí hasta que él al menos le dijera algo más que simples miradas. —Deberías marcharte —aconsejó serio Neji al escuchar un estornudo por parte de ella.
Propuesta que ella malinterpretó como una ofensa, quizá hasta una burla. —No, no me iré de aquí hasta que no me digas qué demonios te pasa.
Neji también empezaba a desesperarse, sólo esperaba el momento en que ella se retirara de ahí y se fuera para así él también hacer lo mismo. La maldita lluvia le estaba cobrando caro.
—¡Tenten, no seas testaruda! —Él de igual modo alzó la voz.
—¿Testaruda? ¡Perdón, pero yo no soy quien se trepa a un árbol y evita a toda costa hablar con la verdad!
La poca paciencia que le quedaba se había esfumado al escuchar los gritos que manifestaba Tenten. Abandonando sus propios razonamientos y la logística de sus acciones, se posó frente a ella mirándola enojado. —¡Quieres saber qué demonios me pasa! ¿Eso es lo que quieres para dejarme en paz?
Tenten se sorprendió al oír por primera vez a un Neji enojado, y más aún con ella. —Eso fue lo que te pregunté, ¿o acaso no escuchaste? —Ambos discutían en medio de una tormenta, y en su primer día luego de no verse por un largo tiempo. Sus castaños ojos se cristalizaban debido a la rabia que sentía en esos momentos. ¿Cómo era posible que su mejor amigo le hablara de esa manera? De la misma forma que no podía creer que ella misma le hablara así a la persona que idolatraba y aunque le doliera admitirlo, amaba.
Sin poder evitarlo, dos lágrimas rodaron por sus mejillas, y aunque la lluvia las ocultaba, no fue suficiente para que Neji apreciara de ellas, haciendo que su coraje aumentara. —¡Maldita sea Tenten! —decía evitando mirarla a los ojos. Ella limpiaba su rostro con su empapada mano, pero debido a las particulares palabras de Neji para con ella, era inevitable dejar de llorar.
—¡Acaba de una buena vez con esto, si tanto te molesta mi presencia, habla de una maldita vez Hyuuga! —Perdida, era así como se encontraba, era otra, dejó que la rabia y el sentimiento la consumieran mostrándose como no quería frente a él; como una mujer despechada y llorona.
—Tú no entiendes nada, Tenten —¿y ahora la llamaba ingenua? Eso había sido más de lo que pudiera esperar.
Dejando que sus emociones se apoderaran de ella, se impulsó al cuerpo de Neji para con ambos puños cerrados golpear su pecho, mientras continuaba llorando.
—Eres un idiota Neji, siempre lo has sido. Te odio y me odio a mí misma por no poder ser fuerte y enfrentarte —sollozaba, sin importarle ser vista como una infante por él.
Pero en cambio a él, su confesión sólo encendió el caldero en su interior que de igual forma se manifestó con agresividad. —¿Soy un idiota, eso es lo que crees? ¡Pero al menos este idiota no se anda besando con la primer mujer que se encuentra!
Él también lo estaba, se encontraba perdido, y al escuchar sus propias palabras no tardó en maldecirse por haber hablado de más. Pero o lo hacía o la maldita rabia lo consumiría hasta enloquecerlo.
Tenten incrédula sin saber si las palabras de él habían sido ciertas, lo miraba dejando de llorar por un instante. Su voz era una clara evidencia de que realmente hablaba enserio, pero más que enojado por alguna otra situación de la que se hacía estar ajena, parecía que no era más que una forma de manifestar, ¿celos?
—¿Qué fue lo que dijiste? —le preguntó ya más serena sin apartar la mirada de los opalinos ojos del hombre frente a ella. Éste al caer en la cuenta de que realmente había cometido un error en dejarse llevar por los impulsos del momento, internamente se recriminaba por lo que había hecho. Pero ni él podía culparse por su extraño comportamiento, simplemente no podía dejar de sentirse así de indignado, así como molesto, y… ¿celoso? Neji Hyuuga, el prodigio y genio Hyuuga ¿estaba celoso? ¿Y de Lee? No podía ser cierto, su siempre y fino porte no lo permitía, simplemente esas cosas no iban con él. No podía, eso no se vería bien. Repetía para sus adentros, evitando la curiosa mirada de Tenten puesta en él.
Sin decir nada más, se separó de ella dándole la espalda y caminando algunos metros retirado de donde ella se encontraba parada esperando una respuesta de su parte. —Olvídalo.
Fue lo único que le respondió un poco más calmado. Una guerra campal se le presentaba a Tenten al no comprender su repentino comportamiento. Aún intrigada, avanzó a pasos lentos e inseguros hacia él. Dudosa hizo rozar sus dedos por su hombro derecho. Neji todavía de espaldas, al sentir el tacto de ella sobre su cuerpo, no pudo evitar cerrar sus ojos y lanzar un suave suspiro. Ella ya más segura de lo que hacía y quería, recargó la cabeza en su amplia espalda, cerrando de igual forma los ojos dejando que sus sentidos se concentraran en percibir y disfrutar de ese repentino contacto. —A veces quisiera comprenderte del todo, y por más que me esfuerzo para entender tus extraños comportamientos no logro descifrar del todo lo complicado que eres.
Suspiró al tiempo que reía y se apretaba más a su cuerpo. El ruido de la lluvia caer perdía entre el escandaloso resonar del agua cualquier otro sonido, pero lo que ella le decía, aquellas palabras tan ciertas, él claramente las escuchaba, e internamente agradecía su intención. Ella quería entenderlo aunque eso resultara una labor difícil, incluso para él mismo. —Tenten —susurró, sintiendo como ella lo abrazaba por la espalda y descansaba ahí la cabeza.
—Lo siento. —¿Se disculpaba? ¿Por qué ella se disculpaba así nada más con él? Se preguntaba.
Ya todas las dudas e incluso sus propios principios los había dejado de lado, el resentimiento que minutos atrás tenía de igual forma se había desvanecido. Lentamente se soltó del abrazo que ella le profesaba girando a verla, ella humilló la cabeza creyéndose una tonta por la escena que montaba así nada más frente a él, limpiándose con ambas manos los ojos eliminando todo rastro de lágrimas.
Neji levantó de su mentón el rostro de ella para así mirarla a los ojos, en ellos veía un sinfín de sentimientos manifestados, sus castaños ojos reflejaban ese brillo que lo enloquecía, con el que le daba a conocer que estaba enamorada, que aunque sus lágrimas eran de desdicha, ella seguía creyendo en el amor como una niña. Y eso a él le fascinaba. Aunque no lo dijera más que para sus adentros, se sentía igual que la mujer parada frente a él.
Aún así, lo único que le respondió fue un no con un movimiento de cabeza, atorándosele todas las palabras que quería decirle, pero su consciente no dejaba que se expresara como deseaba. Ella comprendió su silencio, descifrando en su rostro la guerra que seguro Neji tenía en esos momentos, llevando así su índice a los labios de él silenciando cualquier sonido. —No importa, realmente no importa nada, porque ambos somos dos idiotas. Dos idiotas obstinados que se niegan a reconocer lo que sienten.
Volvió a recargar la cabeza en su pecho. Neji estático en su lugar y procesando las francas palabras de ella, asintió a su comentario. Era increíble cómo a pesar del tiempo, ella lo conocía más que nadie en el mundo. Qué razón tenía su sensei cuando le decía que no había nadie que la conociera como lo hacía él, así como lo hacía ella con él.
Y él, Neji Hyuuga, era el idiota número uno de Konoha, al no reconocer que como lo hacía ella, él también estaba enamorado.
Pero saberse entregado a los brazos de cupido le quitaría prestigio, su fama de hombre solitario se vería ultrajada por una reputación que simplemente no irían con su persona. Pero y qué más podía hacer, estaba derrotado, perdido completamente en el cálido abrazo que su acompañante le proporcionaba, que aunque sus cuerpos estuvieran empapados y helados, parecía que el roce de ambas pieles expelía un calor agradable, provocando que sus pensamientos se redujeran a cero. Elevando así ambos brazos para corresponder al gesto de ella.
Tenten suspiró al saberse aceptada por Neji, abrazándolo así fuertemente. —Promete que no lo volverás a hacer.
Ella lo miró interrogante, él serio miraba su rostro de cerca, Tenten comprendió el porque de sus palabras, aún así se hizo la ingenua. —¿Hacer qué?
Neji apretó la mandíbula, y rodó los ojos hacia otro lado apartándolos del rostro de ella algo avergonzado. —Lo de hace unos momentos, no lo hagas… ni con Lee, ni con nadie. —Volvió su vista hacia ella, mirándolo seriamente, sólo para recalcar sus últimas palabras—. Con nadie más.
—¿Y eso te incluye?
Impregnado de su aroma y su belleza, perdido en ese mar de insaciables y hermosos sentimientos que sus castaños ojos manifestaban, él negó a su pregunta.
—Entonces, sólo con el egocéntrico de Neji Hyuuga es con quien Tenten puede despedirse de un beso en la mejilla, pero… ¿y si no quiero ahí?
—Siempre hay otras opciones.
—¿A sí? Dime al menos una.
Él la sujetó de la cintura atrayéndola más hacia sí. Su pecho palpitaba agitadamente, tenerla así de cerca hacía que su respiración se acelerara, y ella no era la excepción. Por primera vez veía su rostro atentamente y era tan bello, su piel suave y delicada, sus encantadores ojos, sus labios con un grosor especial, esos mismos que lentamente se acercaban a los temblorosos de él.
Y así estaba Tenten, nerviosa, sin creer lo que pasaba entre ambos.
—No soy bueno con las palabras… como bien dices el egocéntrico Neji Hyuuga es un idiota para hablar… así que no me pidas que te lo explique, prefiero demostrártelo.
Quizá por impulso, o porque realmente lo deseaba, pero sus labios atraparon a los rosados labios de ella que le esperaban ansiosos, uniéndose en un cálido y dulce beso, en donde a través de ese contacto buscaban la respuesta a infinidad de dudas sin contestar. Ella desde hacía tiempo que lo esperaba, años había esperado por al menos una caricia por parte de él, extrañándolo día y noche debido a su distanciamiento desde que había dejado el equipo para por cuenta propia realizar misiones, viéndose así en la necesidad de buscar la forma de evitar pensar en él. Saberlo lejos la consumía poco a poco al grado que dejaba de ser ella misma.
Y él, él día y noche hurgaba entre sus recuerdos regresando una y otra vez la imagen de ellos dos juntos. Ella lo amaba y él lo hacía también.
Porque sus labios no podrían pertenecer a otros más, porque sus corazones palpitaban al mismo tiempo y con la misma intensidad, porque su destino estaba predilecto desde su nacimiento, y ese era que ambos estuvieran juntos.
Bajo la lluvia, en un día predestinado a revivir lo que sus sueños les pedía, bajo la intensa lluvia que se avecinaba, ellos dos se amaban.
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Para nuestras queridas lectoras... un nuevo momento de esta adorable pareja ^-^
Agradecemos enormemente todos los reviews, y demás cosas. Esperamos que con este capítulo obtengamos más para comprobar que realmente el proyecto causa sensación.
Queremos agregar, que la frase que inventamos, y la cual es nuestra firma y sello personal: Neji es un sucio ©, es de nuestra creación, pero como nosotras somos amables y hacemos hasta lo imposible por que el número de fics de esta pareja aumente, la prestaremos, pero que quede clara que sólo la podrán utilizar aquellas que escriban Neji/Tenten, cualquiera que se atreva a usarla, siendo escritora de parejas innombrables, será denunciada, aún así, la frase es nuestro icono propio.
Sin más, se despiden; Las Migas.
