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Momento siete: Dos manos son mejor que una.

Serial Hormonas.


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No sé qué demonios me pasó, no sé ni a dónde se fue mi moral.

Repetía para sí Neji Hyuuga mientras se recostaba en su amplia cama mirando al techo de la alcoba en completo silencio, recriminándose a solas. Creyendo que el pudor siempre le acompañaría, sin embargo, en un momento ese mismo había desaparecido.

Por muchos años había sido considerado un genio, un verdadero ninja capacitado, inteligente, calculador, serio, decidido, que poco dudaba al momento que alguna batalla se le presentara. Pero esas características que le habían distinguido durante toda su vida, y las cuales trabajo le había costado adquirir, se evaporaron por las aguas del lago que pasa por el bosque de Konoha. Sus ideales fluyeron en un sólo instante por su cuerpo hasta estancarse en su bajo vientre, en su parte más sensible. Sus ojos, de los cuales se sentía satisfecho por la cantidad de objetos que llegaron a apreciar y las enormes dimensiones que podían recorrer, por primera vez se nublaron, dejaron de ser útiles para espionajes de enemigos y sólo adquirieron un nuevo pasatiempo, ya la visión pura de la cual se hacía llamar poseedor, se convirtió en una visión todo, menos pura.

Su cabeza daba vueltas y vueltas, en un intento por borrar de su memoria las imágenes que, como una revolucionaria guerra, se intensificaban y le aparecían como una ráfaga. De su lugar se removía de un lado a otro buscando una posición adecuada para poder conciliar el sueño, pero aquellas imágenes seguían y seguían, taladrando su cerebro, produciéndole jaqueca, le mareaban al devolverle una y otra vez a la misma escena de la mañana.

Recostado en su cama intentaba descifrar las complejidades de sus emociones, y pensamientos. Queriendo encontrar la solución más rápida para librarse de ese pesar que lo acorralaba, que lo mantenía inquieto, que le quemaba por dentro. Su cuerpo continuaba con ese estremecimiento que le dio cuando sus ojos apreciaron la escena más impactante que jamás imaginó ellos pudieran apreciar.

Su miedo lo quería esconder dentro del baúl de los recuerdos, ahí mismo donde dormía su yo anterior, pero no podía, o más bien no quería hacerse a la idea de que se trataba de miedo lo que en estos momentos sentía. El miedo te dejaba una sensación de alerta y angustia, el miedo asusta, se respondía en su inquietud.

Pero lo que le invadía en aquella noche —aunque no lo quisiera asimilar—, le gustaba, le agradaba, su cuerpo temblaba, pero por dentro vibraba. La sangre que fluía por sus venas sentía que le quemaba. Sus pensamientos ardían y su consciencia se cerraba.

No sabía cómo describir en palabras la sensación que le inundó aquel día por la mañana, o es que tal vez aún no conocía las palabras para describir la belleza. Si en algún momento le pidieran una factura sobre los últimos sucesos que sus ojos habían apreciado, la imagen de aquella mañana la encerraría en la bóveda de sus deseos. La guardaría para toda su vida, viviría con ella, aún y cuando una parte de él le dictara lo inmoral que eso resultara. Pero sabiendo que esa sería la única manera en la que podía volver a deleitarse con el estructural cuerpo de su compañera de equipo, y amiga, daría su vida para proteger a toda costa la llave de aquella bóveda.

No recordaba con exactitud los años que llevaba conociendo a Tenten, quizá se trataban de seis o siete, no lo sabía porque jamás le había prestado importancia; siempre la llegó a mirar como una compañera más de la academia, y luego que se les asignó el mismo equipo, aceptó la idea de que no sólo era su compañera, sino que también se había convertido en su amiga. Ella, con quien compartía muchas aventuras en misiones, o con quien entrenaba arduamente en su campo de entrenamiento, incluso en las oportunidades que se presentaran, bien conversaban de cosas simples. Sin duda, ella se había convertido en una persona digna de su absoluta confianza. Por algo la llegó a aceptar como amiga.

Y es ahí donde comienza el problema. Ella era sólo su amiga, jamás llegó a ver en ella a una mujer, o es que quizá, nunca llegó a pensar en ello. Pero aún así, no podía aceptar la idea de conocer una parte de ella, que bien nunca hablaron, de la misma manera que nunca le había pasado por la cabeza tocar esos temas, al menos no con ella ni con ninguna. Se sentía como un sinvergüenza, indecente e inmoral, un mal amigo.

Creía que no podría llegar a ver a los ojos a Tenten, apenas y se acordaba de ello y un remordimiento le zarandeaba de pies a cabeza.

Si la perversión se tratara de una enfermedad contagiosa, él, Neji Hyuuga tendría que tomar suficientes medicamentos para que la maldita infección se le bajara. No quería aceptar, ni verlo como una aberración sexual, pero tenía que admitir que los años de entrenamiento habían obrado para bien en Tenten. Nunca pensó que debajo de esas holgadas ropas se escondieran esas formas. Y recordar la manera en que se enteró de ello, le provocaba que su tacto comenzara a vibrar. Su lado masculino comenzaba a salir a flote.

Aquella noche en donde en medio de sus recuerdos traía consigo el remordimiento, prefirió ponerse en pie de la cama, no podía dormir, y si continuaba con el maldito recuerdo de la mañana, creía que nunca más conseguiría conciliar el sueño, viviría sólo como un zombie en medio de la madrugada, en silencio en su alcoba alabando la anatomía de su amiga.

Sobre el sofá enfrente del televisor de su habitación se sentó, miraba desde su lugar la estrellada noche que se apreciaba desde la ventana a su derecha. Escuchar los grillos armonizar el jardín de la mansión, llegaba a tranquilizarle. Así que lentamente cerró los ojos, presa de la quietud que a su alrededor se presentaba, recargando por completo la espalda en el respaldo del sofá, y llevando el brazo izquierdo hacia atrás de la nuca, dándole soporte a su cabeza.

Suspiraba y halaba aire, en su manera de neutralizar sus emociones.

No habían pasado ni tres segundos dentro de su relajante ensoñación, cuando las escenas de la mañana regresaron a su cabeza martirizándolo. Sin abrir en ningún momento los ojos, comenzó a desabotonar los primeros dos botones de la camisa que llevaba; de pronto comenzaba a sentir que esa prenda le molestaba.

Regresó la imagen a su cabeza; en donde luego de terminada la misión del día, el equipo Gai se encaminaba con rumbo a la aldea. Y no fue sino Tenten a quien se le había ocurrido la idea de descansar, el equipo detuvo su andar en medio del bosque. Lee mencionó a los presentes que tenía hambre, así que salió en busca de algo de alimento en el camino, Tenten le siguió, y él en cambio prefería hacer cualquier otra cosa en lugar de quedarse a solas con el escandaloso de Gai-sensei, así que también les siguió. Lee se había apartado de donde Tenten buscaba algo de alimento, Neji en cambio se acercó a ayudarla. Ella trepaba un árbol con la intención de alcanzar una de las manzanas, mientras que él recolectaba unas cuantas de otro.

El escandaloso grito de Gai-sensei llamándoles provocó que Tenten perdiera el equilibrio de donde se encontraba trepada, cayendo así dentro del lago debajo del árbol. Como primera reacción Neji quiso burlarse de ella, pero se abstuvo de hacerlo, ya luego vendrían las réplicas de su parte. Caminó hasta la orilla del lago para tratar de ayudarla a salir, pero apenas y se acercó, ella rápidamente salió del agua como era de esperarse completamente empapada…

De sus complejos recuerdos Neji Hyuuga despertó, volviendo a abrir los ojos luego de recordar lo pasado, notando como su camisa se encontraba completamente desabotonada dejando ver su torso al descubierto. Inconscientemente, mientras estaba perdido regresando mentalmente a la escena de la mañana, su mano derecha había desabrochado su camisa. Y es que realmente lo necesitaba, sin querer, su cuerpo comenzaba a sudar. A pesar del clima gélido que por la aldea se sentía. Su cuerpo enervaba y afuera la noche parecía helar.

Sin prestarle importancia, acomodó el cuerpo mejor sobre el sofá volviendo a cerrar los ojos. Pero de nuevo sus pensamientos le regresaban al mismo sitio, al mismo bosque en donde se reflejaba parado sin moverse como un maniquí, como una estatua miraba la manera en que Tenten salía del agua. Estaba furiosa, decía palabras como: imbécil. Pero los oídos de él parecían sordos, su cuerpo estaba ahí, plantado en la orilla del lago, pero su consciente volaba, viajaba lejos de donde se encontraba. Sus ojos se quedaron fijos, viendo la forma en que la blusa blanca de Tenten se pegaba a su cuerpo debido al agua. Sus pechos se enmarcaban de modo que la misma blusa los moldeaba. Impresionado los veía tan redondos, tan bien formados, que en su vida llegó a pensar que esas medidas existieran en su compañera.

Sus pezones se remarcaban aún bajo la blusa, el agua del lago estaba fría, no le quedaba duda, pues de pronto se pusieron erguidos. Sentía que desde su lugar necesitaba tomar litros y más litros de agua, su garganta de pronto se secaba al sólo tener frente a él aquella viva imagen manifestante de deseo…

Recordar la manera en la que la naturaleza misma le dio a conocer el bien formado cuerpo de su compañera y amiga Tenten, le llevó a tener que removerse de nuevo de su lugar. Sus piernas comenzaron con un movimiento de nerviosismo, la derecha empezó a hacer un leve puntapié. Quería que el maldito movimiento se detuviera, pero no podía, si hacía eso, sus manos comenzaban a jugar entre ellas. Estaba inquieto, muy intranquilo. Y seguía sin saber qué hacer para tranquilizarse. Su mano derecha permanecía en su pierna, y con la punta de los dedos la golpeaba con rapidez. Seguía inquieto, nervioso.

Era la primera vez que se sentía de esa manera, tan inestable. Él, un hombre que siempre se había distinguido por ser una persona que nunca dudaba, y que no le temía a nada. Pero ahí, en medio de su habitación, a solas, sentado en el sofá del rincón, y con los constantes recuerdos que le llegaban; tenía miedo a lo desconocido, temor a lo que pudiera pasar si continuaba de esa misma manera.

Sus ojos volvía a cerrar tratando de relajarse, inhalaba y exhalaba constantemente, con la intención de tranquilizarse; pero la imagen de Tenten regresaba. Cerró fuertemente los ojos, esta vez para poder apreciar mejor la imagen. Sin interrupciones o sus propias limitaciones, a su cabeza intencionalmente dejó entrar sus recuerdos.

En ellos, Tenten continuaba parada en medio del lago, seguía maldiciendo, seguía molesta, y con las piernas pataleaba el agua como si fuera el culpable de su accidente. Pero la forma en que hacía esos movimientos de piernas tratando de desquitar su coraje, no hacían otra cosa que mover sus pechos, parecían bailar, brincaban de un lado a otro, y Neji sin poder evitarlo con los ojos los seguía. Se perdía en el constante movimiento que le marcaban, hacían círculos, y él los hacía con los ojos, en un rápido meneo se habían juntado, por un momento creyó se quedaría bizco; pero de nuevo volvieron a su sitio…

Regresando a su habitación, a su mismo cuerpo, Neji abrió los ojos al tiempo que lanzaba un quejido en voz baja. Se retorcía en el sofá, el maldito recuerdo de los senos de Tenten le provocaban un mareo. Y sin querer admitirlo, le agradaba. Ya no quería recordar, ya no más, su frente estaba sudando, y su mano derecha hacía presión en su entrepierna. Verla ahí, le regresó a la realidad, internamente luchaba para que su miembro se mantuviera en su posición, pero sin acatar sus ordenanzas, bajo su mano crecía y crecía.

Ya el bóxer que llevaba puesto le molestaba. Aún sobre el pantalón, con el índice y el pulgar, estiró el elástico del mismo para que dejara de ceñir a su inquieto amigo.

El nerviosismo volvía a él, estiró ambos brazos a los lados del sofá para pensar, miraba hacia todos lados de la alcoba como tratando de encontrar algo que le distrajera, pero para cuando sus ojos pasaban por sobre su cuerpo, era inevitable ver la notoria erección que se cargaba. Intentó no volverle a dar importancia, que sola se fuera bajando; con esa intención miró el techo de la habitación. Quizá habría sido que ya su consciencia se encontraba durmiendo o es que los constantes recuerdos ya le tenían más que tieso; pero la lámpara redonda de la alcoba le recordaba los pechos de su amiga.

—¡Maldita sea! —dijo luego de ver que su pantalón café que usaba para dormir, ya tenía dos pequeñas pero notorias gotas de su excitación. Quiso volver a negarse a sí mismo que estaba excitado, y más saber la razón por la cual lo estaba. Tenten era la culpable de que su dolorosa erección golpeara en su pantalón.

No soportó más la idea, no aguantó más ese pesar; la moral, lo bueno y lo malo, y todo lo que le habrían enseñado que no se debería de hacer, se le fueron de la cabeza en el momento en que su mano derecha descendió hasta adentrarse por debajo de su pantalón. Suspiró al sentir su bóxer húmedo, suspiró en el instante que notó la dureza de su miembro; estaba duro, parecía como un monumento a la torre de Pisa, ya que reposaba en su ingle debido a la presión del pantalón y del bóxer. Jamás le había pasado algo así, jamás había sentido semejante erección. La desquiciante imagen de Tenten le había vuelto loco, lo tenía caliente en medio de la habitación, sentado en el sillón con ambas piernas abiertas y su mano jugando por sobre el bóxer en su verga. Sentía que bajo su tacto ella le punzaba, como si le hablara, pidiéndole a través del constante bombeo de su sangre que la liberara, que la dejara respirar.

La inhibición se apoderó de él y, en un rápido movimiento de muñeca y cadera, retiró los pantalones de sus piernas quedando sólo en bóxer. De igual manera retiró por completo su camisa de los hombros, quedando semidesnudo sentado en el sofá. Volvió a exhalar cerrando un segundo los ojos para luego abrirlos, y tener frente a su visión, la imagen que nunca jamás llegó a pensar que vería. De alguna manera le gustaba aquello que sus opalinos ojos reflejaban, orgulloso quizá se sentía, alagado para sí mismo, al ver la forma en la que se distinguía el enorme paquete que llevaba entre sus piernas.

Llevó una mano hasta él y lo acarició, como si fuera una mascota querida, y eso era, a partir de ese día sería su querido amigo, el fiel marfil que explotara su inhibición. Con ambas manos frotó varias veces su excitación, pero conforme lo hacía, ella seguía llamándole, la sangre le hervía por doquier, y la muy vanidosa continuaba creciéndole.

Retiró la última prenda de sus piernas, y su brillosa verga saltó a la vista como si tuviera un resorte integrado. La miró por unos segundos, ya había dejado de palpitar, ahora, sólo estaba quieta, completamente tiesa, mirando hacia la pantalla del televisor. Y él, con ambos brazos a los lados, la dejaba conocer el exterior. Notó cómo de la punta comenzaba a salir un líquido, pasando lentamente el índice por el glande, su cuerpo vibró, se estremeció, un escalofrío le dio de lleno, pero aquella deliciosa sensación no hizo otra cosa que nublarle los sentidos.

Con una mano tomó su potente hombría, sonrió con arrogancia al descubrir que dentro de ella no cabía, estaba grande y ancha. Así que con lo que su "encogida" mano podía sujetar, comenzó a frotar. Nunca lo había hecho, aún y cuando en ocasiones tenía sueños húmedos —innatamente, sus deseos podían llegar a cruzar sus propias fronteras—, jamás le había surgido la necesidad de tener que atender a una verga tiesa y caliente, propia claro; o era que tal vez nunca en su siempre ingeniosa mentalidad llegó a excitarse de la manera en como lo había hecho al ver esa mañana a Tenten.

Condenada y maldecida la hacía entre sus pensamientos al conocerla ser la culpable de que sus instintos masculinos salieran a flote.

Solo descubrió el mejor movimiento que ejercer en una cálida y brillante verga. Comenzó con el sube y baja. Notaba como bajo su tacto la piel de la misma se removía, subía y bajaba al ritmo que le marcaba su mano, dejando al descubierto la punta, que debido a la excitación brillaba. Cerró como consecuencia los ojos, y por primera vez dejó que sus pensamientos regresaran la imagen de Tenten, quería verla en su cabeza, ver la manera en que lucía su cuerpo tras esa ropa mojada, quería que su propia mano tomara velocidad y aplicara presión al recordar las curvas de ella.

Luego de descargar su coraje con el agua del río, Tenten inútilmente trataba de secarse, removía varias veces su blusa del cuerpo, como tratando de despegarla de su piel, pero entre más lo hacía la bendita prenda se adhería. Resignadamente caminó hasta donde el alucinado e impactado Neji se encontraba observando, ella lo miró y frente a él intentó cubrirse el torso, pero lo único que provocó con eso es que sus mismos brazos elevaran sus senos haciendo que ambos se juntaran más. Por más que quería, el hombre no podía apartar la vista de ellos, se veían tan bien juntos, tan apetecibles. Según su deducción. Al grado que poco le faltó para quitar de en medio sus brazos y dejar ante su sedienta mirada esos pechos que lo enloquecían.

De su ensoñación despertó, regresando a su lugar en la alcoba, y ya su mano mantenía un ritmo más rápido, echó la cabeza hacia atrás, cerrando fuertemente los ojos. Su inconsciente traía a su mente una y otra vez la imagen de Tenten, en donde ella salía lentamente del lago, y se encaminaba donde él la esperaba en su intento por ayudarle, ella caminaba a donde él se encontraba parado, lo hacía de una forma coqueta, caminaba como en cámara lenta, movía su cadera provocativamente y con una mano, sin detenerse, acariciaba sus pechos, los masajeaba, y lo miraba con perversión, ella hacía todo eso sólo para él, coqueteaba para Neji, lo seducía, con la punta de la lengua se acariciaba los labios, y con disimulo movía su cabello hacia atrás para dejarle ver mejor sus senos. En su mente distorsionaba la imagen a su gusto fantasioso.

Esa imagen la reproducía internamente para con ella fantasear, para imaginar que era Tenten quien movía su mano sobre su entrepierna, que era ella quien pasaba la punta de la lengua a lo largo de excitación tocando con languidez cada parte cálida de quien era el orgullo de él, que sus delicadas manos jugaban con sus testículos y en medio de sus pechos dejaba penetrar como un juego pervertidamente erótico, la creciente erección de su amigo para intentar alcanzar con la punta de su sedienta lengua el inicio de aquel objeto vibrante de deseo y cargado del fruto dulce y pegajoso que para ella especialmente almacenaba.

Pensar en esas sucias posibilidades provocó que su espalda se encorvara, sentía que bajo su mano su falo quería estallar. Aplicó mayor presión e imaginó a Tenten frente a él, desnuda, y con una mano engullendo su carne, ese trozo vigoroso que ardía en destellos de lujuria. La imaginó y una potente corriente le llegó desde el pecho pasando por el abdomen, hasta llegar al final de su miembro tieso como el hierro, y en un segundo, su mano derecha, parte de su abdomen y en ambas piernas, conservaban residuos de lo que había sido su potente orgasmo, su primer y fascinante eyaculación, el cual tenía nombre y dedicación: Tenten. La mujer creadora de su manicomio interno en donde residía toda clase de fantasías y alucinaciones, todo menos puras.

Con satisfacción sonrió al frente, tratando de conservar la calma y dejando las cosas en su lugar como testigo de lo que había sido una noche cargada de un tedioso trabajo manual.

Después de todo, haber dejado que la naturaleza misma influyera por un momento en sus pensamientos, no había estado del todo mal. Pensaba en su absurda resignación nocturna.

Esa vez había sido el agua quien empapara el cuerpo de su amiga de infancia Tenten para deleite de sus ojos, la próxima vez se aseguraría de que no fuera precisamente agua lo que mojaran esos predilectos pechos. Y antes que eso ocurriera, sus propios brazos se ocuparían de secarla y no la ignorarán como lo habían hecho por la mañana.

En el mismo rostro de su compañera, Neji podía leer que al igual que lo estaba él, ella también necesitaba de una fina atención como sólo sus manos sabían propinar; el juego de manos calientes con ella lo quería conocer, siempre y cuando fueran sus dedos los que le dirigieran al caldero que entre las piernas de ella se encendía cuando cerca de ella lo tenía.

Después de todo, ¿quién dijo que una sola mano era suficiente para conocer las bondades de la vida?

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Bueno, aqui un nuevo capítulo de los 100 momentos, en donde se demuestra con creces el lado sucio de Neji.

Sé que prometimos la venganza de Tenten, pero hemos decidido que por el momento tendrá que dividirse en dos partes, pudieron leer lo que era la serial fantasias, cuyo protagonista fue Neji, y ahora leyeron la serial hormonas, cuyo primer capítulo también recayó en el genio Hyuuga. Obviamente Tenten tendrá su revancha, así que les queda esperar, porque vendrán, más adelante, pero llegarán.

Espero que la tardanza de este capítulo no afecte a la cantidad de reviews, ustedes saben que Las Migas somos muy felices cuando ustedes dejan la muestra visible de su gusto por esta lectura.

Para los próximos capítulos, aclaramos que no habrá lemmon, al menos por el momento (unos 4 momentos más sin lemmon), pero espero que no por eso dejaran de leer esta obra que tanto trabajo nos cuesta escribir junto a mi Miga.

No olviden...

Neji es un Sucio © Y Tenten es la única con lo que puede serlo. (su protocolo de mujer perfecta).