Masashi Kishimoto ©
Las Migas ©
Reservados todos los derechos.
Estas son historias de ficción: la semejanza con situaciones o personas de la vida real es mera coincidencia.
Momento ocho: Noche de Bodas
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—¡Que vivan los novios!— gritaba un hombre entre la muchedumbre que embargaba las afueras del altar.
La aldea de la hoja se vestía de fiesta. El evento quizá no del año, pero si el que cautivó y llamó la atención de otros tantos. Luego de muchos problemas de por medio y los prejuicios que la gran Konoha manifestaba a los recién casados, no fueron impedimento para que la pareja llegara hasta el altar uniendo sus vidas en una fecha especial que marcó historia entre los más prestigiados clanes de la hoja.
22 de mayo había sido el día indicado para que ambos seres unieran sus vidas y almas en el acto del matrimonio. Sus particulares gustos sólo ellos los sabían, a la vista de muchos ellos dos no eran una pareja quizá ordinaria. El usual y poco expresivo chico de mirada penetrante y ojos opalinos mejor conocido por los aldeanos como el genio Hyuuga, era caracterizado por su siempre petulante y fría manera de hablar, así como comportarse con los demás; razón por la cual les resultaba difícil asimilar el hecho de que ese malhumorado y testarudo hombre fuera a contraer nupcias con la mujer más carismática y parlanchina de toda Konoha; Tenten Ama.
Y así fue, como bajo los juicios de indulgencia que profesaban las malas lenguas en la aldea de la hoja, la ahora feliz pareja unieron sus vidas.
Él, proveniente de uno de los más prestigiados clanes de su lugar de procedencia y de los alrededores; el llamado genio prodigio de la familia Hyuuga contraía nupcias con su joven compañera con la cual durante toda su vida se relacionó. Aquella noticia impactó a muchos, sin creer siquiera que aquel mismo chico frío y testarudo, hombre de poca palabra y sabios razonamientos, al fin demostrara al mundo que no sólo era un excelente shinobi sino que además era un hombre que muy en el fondo tenía sentimientos, los cuales iban dirigidos a su compañera, amiga y ahora esposa Tenten.
Dicho evento se llevó a cabo en uno de los grandes jardines de la mansión Hyuuga. Un evento lujoso en donde se dejaba ver a los presentes que la familia de poderío y buen gusto, sobraba. Amistades de ambos, personajes importantes de la aldea de la hoja, gente que si bien no se le había invitado pero aún así allí estaban presentes, en un día en donde el cielo azul resplandecía por su hermosa belleza, con aves a revolar por los alrededores, sin rastro de nubes o de que el mismo clima obrara mal aquel día.
Las amigas por parte de Tenten no se habían hecho esperar, todas ellas vistiendo ropas elegantes y con una fina sastrería; ellos con atuendos poco comunes, todos y cada uno de los asistentes veían durante la ceremonia como aquellos dos amantes frente al altar que se había montado para la ocasión, se juraban amor eterno. Las lágrimas no podían faltar así como las felicitaciones y estreches de mano a la pareja que caminaba a la par frente a todos los invitados.
El antiguo compañero de ambos, Rock Lee, con su usual y típica actitud efusiva, no pudo evitar correr hacia ellos y felicitarlos con palabras que podrían ser todo, menos alentadoras, al menos para ellos dos. Hablar de llamas y juventud era algo que los ahora esposos no querían escuchar, y si no fuera suficiente con Lee como el festivo, a este se le unió su siempre imprudente sensei, que haciendo uso de todo el vocablo sobre la juventud y sus efectos, fatigó al matrimonio.
—¡Lo sabía, yo lo supe desde un inicio que ustedes dos estaban hechos el uno para el otro, tienen la misma chispa con la cual encienden esas llamas que los hacen unirse aún más!— gritaba el hombre de traje verde. Aunque el evento era de gala, Gai no podía dejar de vestir con sus características ropas verdes, que si bien era un traje completo, más por el colorido atuendo parecía que a donde iba era a una fiesta de disfraces no a una boda.
Tenten le sonrió forzosamente a su ex sensei, tratando de no ser grasera con él, Neji en cambio no pudo evitar discriminar con la mirada al hombre que lo abrazaba con fuerzas como una manera de felicitarlo, y peor aún al momento en que rompió en llanto, mojando así su hombro derecho.
—Gai-sensei, gracias por sus palabras, las apreciamos enormemente de verdad, pero Hiashi-sama nos habla porque quiere darnos su bendición.
Más que una disculpa era una bien disfrazada excusa para librar a su esposo de los brazos asfixiantes de su ex sensor. Tomando la mano del Hyuuga le hizo caminar hasta donde se encontraban sus demás invitados para terminar de saludarlos cortésmente.
A pesar de que el pecho de ambos irradiaba de felicidad, claro que esa felicidad sólo la reflejaba Tenten en su rostro, ya que su joven esposo con su actitud serena no daba muestra de nada en absoluto; lo que si ninguno de los dos podía ocultar era su inquietud. Ella por su parte se notaba ansiosa de que ya pronto todo terminara, esperaba con ímpetu el momento en que Hiashi Hyuuga, como anfitrión de la casa, diera el último mensaje a la pareja para así dar por finalizada la ceremonia y dar por comienzo su noche de bodas.
Neji en cambio, internamente deseaba que los minutos se extendieran, si bien una parte de su desarrollado intelecto decía lo contrario, pero su parte analítica le repetía que para "aquello" aún no se encontraba preparado. Miraba a su ahora mujer a su lado sujetada de su brazo izquierdo y hablando a uno de los invitados sabrá qué cosas les decía ella, puesto que les sonreía alegremente, pero él no prestaba atención a sus palabras, sólo se concentraba en mirarla y repasar en su cabeza las razones por las cuales estaba ahí, la principal y aunque nunca o casi nunca lo demostraba al menos no frente a los demás, era que la amaba.
Amaba a aquella trigueña mujer de sonrisa contagiosa, y mirada encantadora, la amaba por ser quien era, y por saber que no había nadie en el mundo que lo conociera tan bien como ella lo hacía, razones para amarla le sobraban, simplemente la amaba por ser ella. La mujer que siempre soñó formar una familia era ella, Tenten, la poseedora de sus pensamientos y acciones, la misma que con una simple mirada le descifraba toda idea que cruzaba por su cabeza, y sin medir palabra ella lo entendía.
De la misma manera que entendió en un gesto silencioso que él necesitaba ir hacia otro lado del jardín, razón por la cual ella lo soltó del brazo despidiéndose de él momentáneamente con una sonrisa coqueta. Y haciendo una formal reverencia hacia las personas con las cuales hablaba Tenten, Neji se retiró de donde se encontraban parados.
—Si que eres suertuda Tenten, mira que tener por esposo a un hombre como Neji, amiga te envidio de verdad los buenos hombres están cada día en peligro de extinción— decía la mujer que hablaba con Tenten mientras veía como el susodicho se marchaba de donde estaban.
Como respuesta Tenten sonrió con un muy notorio sonrojo y mirando a Neji apartarse suspiró asintiendo al comentario de la mujer. Podría sonar un alarde decirlo ella misma, pero se sentía dichosa de haber sido ella quien se casara con el prodigio Hyuuga, y sin dudar, sabía que por muchas otras mujeres podría llegar a ser envidiada, pero y si fuera así, orgullosamente asimilaba ser la envidia de la aldea de la hoja, pues Neji Hyuuga era ya su hombre. Y con ello su pecho se ensanchaba de orgullo.
Entre tanto el hombre caucásico y de vestimenta alusiva a la ocasión caminaba a lo largo del enorme jardín de su familia, topándose con uno que otro invitado que le estrechaba la mano como muestra de felicitación por la unión en aquella tarde de la pareja, sin prestarles mucha atención a sus palabras pero tampoco sin llegar a ser grosero, cordialmente se disculpaba con ellos y continuaba su marcha.
—¡Neji! ¿O debo decir Don Hyuuga?— reía abiertamente Kakashi el ninja copia al ver a Neji frente a él. Este torció la boca en molestia por su comentario ignorándolo mejor. —Vamos hombre, no es tan malo, ahora tendrás más renombre en el escuadrón, aunque claro tendrás que turnar tu rol en el Anbu y atender tu nuevo hogar, limpiar, lavar ropa, hacer la cena... en fin, todas las actividades que sólo un hombre casado puede hacer— seguía burlándose de él. Aunque Neji sabía de sobra las bromas pesadas que solía decir de vez en cuando su colega Anbu, aún así no podía evitar sentirse molesto por sus palabras. —Lo siento, es sólo que mi soltería me nubla los sentidos hacia algo más allá de una noche, no puedo imaginar mi vida a lado de alguien.
Suspiró encogiendo en hombros ante sus propias palabras. Neji carraspeó la garganta y mirando hacia el verde pasto le indicaba a Kakashi que quería hablar con él.
—No te preocupes Neji, admito que soy un despistado y solitario hombre, pero no quiere decir que no sepa de mujeres, se más de lo que debería de saber— decía el hombre de máscara mientras sacaba de los bolsillos de su pantalón su usual libro pervertido. Neji tragó con pesadez al sólo escuchar la muy segura contestación por parte del hombre frente a él. Y preguntándose si había hecho bien al pedirle a Kakashi, el solitario y despreocupado ninja copia, consejos sobre mujeres. Si bien sabía por la convivencia que tenía con el peliplateado que era todo un Casanova, claro que sabía de mujeres, y como tratarlas en un momento de intimidad, no por nada leía día y noche esos libros, no por nada desaparecía así de pronto y volvía tan tranquilo. —Descuida Neji, confía en mis sabios consejos, yo sé mejor que nadie que es lo que a las mujeres las vuelve locas en la cama.
Neji enrojeció sintiéndose un verdadero idiota, él considerado un genio, el prodigio del tan mencionado clan al que pertenecía, ese mismo que no fallaba ni una sola vez; él era un completo ingenuo en cuanto a mujeres. Si bien no sabía ni cómo demonios le había hecho para que Tenten se convirtiera en su novia, por un momento llegó a pensar que había sido ella quien le había propuesto esa idea, así como seguía sin procesar el hecho de que ahora ambos estaban casados, ¿cómo le había hecho? Era lo que siempre se preguntaba.
Las palabras nunca habían sido su fuerte, mucho menos las muestras de cariño. La relación que mantenían ambos se basaba sólo en caricias suaves, miradas llenas de pasión y besos furtivos, pero sin llegar a un nivel más elevado. Y ahora, ahora que estaba al fin unido de por vida a ella no sabía cómo debía actuar en su noche de bodas. Su ingeniosa cabeza le mostraba mil escenarios, pero ninguno le satisfacía, puesto que eso nunca había analizado con atención. Pensar quizá en que la relación de ambos se basaría sólo en caricias por encima de la ropa o besos a escondidas había sido la peor de las estupideces.
Si bien se sintió el hazme reír de toda la aldea cuando anunció a sus propios hombres a su cargo dentro del escuadrón Anbu que contraería matrimonio con Tenten, aquella vez sólo lo había hecho por obligación más que otra cosa, si bien tampoco era una invitación cordial la que les hacía a sus hombres, pero ellos en cambio tomaron su comentario como una razón por la cual pasar el rato diciendo barbaridad y media. Haciendo que el temperamental genio se molestara con ellos, pero todo aquel enojo se vio irrumpido cuando Kakashi, que estaba ahí presente cuando Neji les dio la noticia, hizo el comentario que lo estuvo martirizando desde aquel día. '¿Y ya has planeado algo realmente bueno para su noche de bodas?'
Aquellas palabras fueron como un tabú para el genio, ¿noche de bodas había dicho? No quiso aparentar ser un completo ingenuo, pero en su interior se repetía qué era exactamente lo que se hacía en esa noche. Pero aparentando seguridad y tener todo bajo control, —aunque sabía de sobra que no era cierto—; sólo ignoró los siguientes comentarios de sus subordinados en donde le decían frases muy peculiares en cuanto a la incógnita que se formulaba en Neji.
¿Qué posición sería la más adecuada para los dos? Se preguntaba, pues según sus experimentados compañeros, unas más placenteras que otras, y a cargo de él corría el hecho de que ella lo disfrutara como se suponía debería de ser. Pero maldecía su indecisión y falta de importancia al tema durante muchos años, de lo contrario en ese momento no se estuviera lamentando su falta de tacto en aquellos ramos, y no hubiera pasado la noche en vela estudiando y analizando el Kamasutra de principio a fin.
El tan esperado momento por Tenten llegó, el patriarca Hyuuga habló a todos los presentes dirigiendo así mismo unas palabras a los recién casados. La pareja reposaba en medio del jardín siendo aplaudida por la muchedumbre a su alrededor, Tenten sonreía alegremente, Neji en cambio sentía morir, por primera vez estaba nervioso en su vida. Estaba a muy poco tiempo de hacer algo que ni en sus más absurdos sueños imaginó.
El elegante carruaje arreglado para la ocasión arribó a la entrada de la mansión, con rumbo al que sería el lugar en donde ambos esposos se mostrarían su amor de otra manera. Como regalo de bodas, las amigas de la novia le habían obsequiado unas reservaciones a los dos en uno de los mejores hoteles de la aldea de la nube, caracterizada por ser un lugar romántico y hermoso; y era ahí a donde se dirigían.
En la entrada principal esperaba el carruaje, y las siempre inoportunas amigas de Tenten de igual modo la veían pasar frente a ellas mientras lloraban a ríos cual Magdalenas al ver a su amiga tomada de la mano de su marido.
—¡Tenten recuerda mis consejos, hazlo delirar de placer amiga!— gritaba Ino mientras que con las manos hacía movimientos como si azotara algo.
—¡No! Somételo mejor— gritaban Temari y Sakura al mismo tiempo haciendo que la castaña se sonrojara por sus palabras. Neji en cambio sujetaba con más fuerza la mano de ella, sudándole al mismo tiempo el pálido rostro tratando de aparentar como si no hubiera escuchado nada. ¿Qué tipo de consejos eran esos? Ah para amiguitas que tenía su mujer. Se preguntaba en una manera de creer que de ellos Tenten no haría caso, o eso quería creer, solamente pedía en silencio que no hiciera uso de sus inseparables armas, se trataba de una noche de bodas, no de un ritual masoquista.
Sin voltear atrás subieron al carruaje rápidamente ignorando los demás comentarios. Durante el camino ninguno de los dos habló, ambos estaban internos en sus pensamientos, a pesar de que ya eran hombre y mujer por las de la ley, ninguno de los dos se atrevía a acercarse al otro, los dividía escasos centímetros del lugar y el mismo lugar se comenzó a formar tenso a su alrededor. Las siguientes tres horas de camino nadie habló, salvo si acaso para decir algún comentario sin importancia, principalmente Tenten, ya que Neji consumido en sus pensamientos sólo le respondía un no, o un si.
El hermoso atardecer en la aldea de la nube les dio la bienvenida a tan concurrida ciudad. Antes de bajar del carruaje ambos esposos se miraron a los ojos, sin saber siquiera qué era lo que querían en esos momentos. Neji suspiró decidido de que una vez atravesado el umbral del hotel donde se hospedarían ya no habría vuelta atrás. Completamente serio y con la convicción de que haría lo que en sus notas decía, tomó de la mano de Tenten, haciendo que juntos caminaran hasta el recibidor. Una vez registrados y entregadas las llaves de su habitación la pareja se dirigía hacia ella subiendo con total silencio las escaleras. Y es que era que en todo el lugar no había gente, o que sus corazones sonaban fuertemente ya que por todo el pasillo se escuchaban los latidos agitados de ambos.
Las manos de él temblaban y sudaban, con cada paso que daba sentía como sus piernas le fallaban, veía el pasillo cada vez más lejos, como si no tuviera fin, de reojo miraba a su mujer a su lado, ella sonreía con nerviosismo y él mordiendo sus labios se destinó a seguir el primer punto de su lista.
Sin avisarle siquiera tomó entre sus brazos a Tenten, cual pluma la sujetó y la recargó en su pecho. Ella sorprendida en un inicio por la repentina reacción de él segundos después al verlo a los ojos entrelazó ambos brazos en su cuello para sujetarse mejor de él. Tenten se sentía feliz, pues por primera vez veía en Neji un hombre como el que siempre soñó, como aquellos que veía en la televisión, hechos todos unos caballeros. Y él su ahora esposo no podría ser la excepción. Llegaron a la puerta marcada con el número 253 una suite de lujo. Neji aún sosteniendo a Tenten entre sus brazos intentaba con una mano abrir la puerta. Nunca antes se le había dificultado el abrir una maldita puerta, pero el constante tintineo de sus dedos y la forma en que le temblaba disimuladamente la mano, no lo dejaban meter la llave en el cerrojo.
Era estúpido, completamente absurdo, se repetía a cada rato, viendo como los que pasaban por el pasillo los miraban por estar afuera de la habitación sin poder abrir la puerta siquiera.
—¿Te ayudo?— le preguntó Tenten al ver los fallidos intentos de su pareja para abrir la maldita puerta.
—Yo puedo solo— respondió sintiéndose aún más nervioso que antes.
Luego de largos intentos al fin la puerta cedió dando acceso a los inquilinos. Una vez dentro recordó el segundo punto de su lista: cerrar la puerta con el talón del pie. Y así lo hizo, sólo que no midió su fuerza haciendo que la puerta retumbara sonoramente y el jarrón que reposaba sobre el buró a un lado de la amplia cama, cayera rompiéndose en mil pedazos.
—Ups, creo que ya salimos con deuda— expresó Tenten al ver sobre el suelo el roto florero.
No tenían ni cinco segundos dentro y ya había salido con problemas. Sólo esperaba que lo que restara de la noche los consejos transcritos de Kakashi no le fueran a fallar. Suspiró tratando de conservar la calma, jamás imaginó que comportarse como un caballero "normal" le fuera a costar tanto trabajo.
—Neji... ya puedes bajarme— habló Tenten apenada, sacando a Neji de sus pensamientos. Con cuidado la bajó de sus brazos tratando de no hacerle daño, o dejarla caer. Ella caminó hasta el ventanal que adornaba la habitación, asomándose por ella. La luna comenzaba a ganarle terreno al sol, anocheciendo en gran parte de la aldea. Con alegría miraba la bella vista del hotel en donde se hospedaban, —La aldea de la nube es muy linda, ¿no crees?— preguntó desde su lugar.
El rápido análisis del genio lo mantuvo en silencio, pensando en una buena respuesta para la pregunta de ella, pues según palabras de Kakashi si una mujer hablaba de belleza, como buen caballero a él le correspondería halagar la belleza pero de dicha persona. 'No tan linda como lo eres tú, Tenten' ese sonaba ser un buen halago, pensaba. Pero escucharse decir ese tipo de frases ni él se las creería.
—Es igual de rudimentaria que todas las aldeas turísticas— esas eran sus respuestas. Por más que quería decir algo más que una respuesta tajante y elogiarla de alguna manera, su posición de hombre serio no se lo permitió. Y en su interior se maldecía, pues no era manera para contestarle a su pareja en esa noche.
Aún así a su comentario Tenten no le tomó importancia, conocía de sobra su corta manera de responder, —Tienes razón, es igual de simple que muchas otras. Pero según me contaron hay un balneario muy atractivo en las afueras de la aldea— giró a verlo, Neji de pie de igual modo la miraba, ella le sonrió y él de inmediato comprendió su silenciosa pregunta asintiendo a ella, —¡Eres un encanto! Sabía que aceptarías ir a conocerla juntos.
Emocionada por su aceptación lo abrazó, Neji quedó estático en su posición, absurdo sin saber qué hacer. Nerviosa lo miró a los ojos, se sonrojó al sólo pensar en lo que pasaría y con ello trajo a él la incertidumbre. Ella se miraba decidida y ansiosa, mientras que él seguía nervioso carcomiéndose de la desesperación al no estar del todo listo.
Tenten lo tomó de la mano para que la siguiera hasta sentarse en el borde de la amplia cama adornada de blanco. Sentados uno a un lado del otro miraban hacia el frente. Ella se mordía los labios angustiosamente por darle a conocer a su pareja que por lo menos se acercara a ella, o que le dijera algo. Pero por muy genio que el hombre se hacía llamar, del lenguaje femenino poco entendía.
—Linda noche— optó Tenten por decir, pues llevaban minutos y ninguno decía al menos algo.
—Lo es— respondió. Y ella se desesperaba, sufría de ansiedad.
Y por lo visto Neji parecía no querer cooperar, o es que su problema era el que a su atractivo marido le hacía falta un empujoncito para animarlo a dar el siguiente paso. Temerosa por sus propios pensamientos y por las ideas que sus amigas con anticipación le habían propuesto, se puso en pie. Neji la siguió con la mirada mientras se paraba de su lugar colocándose frente a él.
—Iré a cambiarme, no tardo— dijo nerviosa. Humilló su cuerpo para sujetar el rostro de su pareja entre sus manos y besarle delicadamente los labios, para luego retirarse metiéndose dentro del cuarto de baño de la alcoba.
Firme cual piedra Neji miraba la puerta del cuarto de baño cerrar, las palabras de ella habían sido claras y precisas, Tenten ya se alistaba para lo demás y él seguía sin tener el suficiente valor. Sus amigas, ellas fueron quienes la mal influenciaron, pensaba en su desdicha. ¿Por qué nadie le había dicho a él paso por paso cómo debería de hacer para que las cosas fluyeran con naturalidad? ¿Por qué a él le tocaba la más pesada labor de crearle a su mujer un mundo perfecto en una simple noche? Si todo lo que tenía eran unas simples anotaciones que guardaba en el bolsillo de su elegante pantalón cuyas notas redactaban los puntos clave a tomar en cuanta para hacer de una noche de bodas la mejor de todas, pero el sólo recordar que dichos consejos los tomó de su colega Kakashi, que según palabras de él mismo, sabía mucho en cuanto al arte del amor, pues no tuvo otra opción que acatar de ellos.
Y es que era seguir al menos las palabras del hombre, o hacer el ridículo frente a su esposa pues siquiera sabía qué tipo de palabras podía decirle para halagarla, no sería mucha exageración de su parte decir que en cuanto a mujeres, Neji Hyuuga era un completo idiota.
Pero ya pensar no le serviría de nada, su tiempo se reducía conforme ideaba una manera para que todo le saliera como planeaba. Poniéndose en pie del bolsillo de su pantalón sacó la improvisada lista que había redactado, punto uno y dos ya los había cumplido, bien o mal al menos de los 10 puntos ya tenía dos de ellos tachados. Su siguiente paso sería acatarse a lo que en sus absurdas notas describía.
Punto tres: llenar la cama de pétalos de rosas rojas. Algo absurdo a su parecer, ¿para qué demonios había de hacer eso? Sólo estropearían en su labor, pero era un punto dictado por el hombre conocedor de mujeres, y si él decía que esas cosas eran las que a una mujer en una noche como esa le agradaba, no tenía otra opción que acatarlo.
Pero ahora el problema era, ¿de dónde demonios sacaría las rosas, y luego rojas?
No había procurado comprar al menos un ramo. 'Idiota, eres un idiota, ¿cómo pudiste olvidar comprarlas?', se repetía él solo. Miró sobre el suelo el florero que al entrar a la alcoba había quebrado sin querer, esparcidas habían algunas flores, que si bien no eran rosas, mucho menos rojas, eran lirios blancos, pero de eso a nada. Tomó del suelo dichas flores, y con rapidez las deshojó esparciendo los pétalos por la amplia cama cayeran como cayeran.
—Flores, listo— dijo como tachando de su lista uno de los puntos a tratar. —¿Champagne?— repitió al ver el siguiente punto. ¿Tomar champagne en una noche de bodas era algo normal? Pues si a él no le gustaba el alcohol.
Del buró tomó el teléfono marcando así a la línea directa del hotel para mandar pedir la dichosa bebida. «Enseguida se la mandamos, Señor Hyuuga» le respondió del otro lado quien atendía su llamada.
Cada vez menos puntos le faltaban para completar como decía la nota al final de sus diez puntos: la noche de bodas perfecta. Escuchaba ruidos provenientes del cuarto de baño, parecía que Tenten pronto saldría y él seguía en las mismas. Echándole una mirada a sus anotaciones vio que el siguiente punto era uno de los primordiales.
—¿Maldición dónde demonios dejé los condones?— buscaba en los bolsillos de su pantalón, en el de la camisa, en el del saco negro que había dejado sobre una silla y nada. Como demente se fijaba si por alguna razón en el suelo se encontraban tirados, pero de ellos no había nada. Recordaba que en algún lugar los había colocado, más no con exactitud el lugar.
Desesperado y sin tener solución alguna decidió ir a comprar otro par.
—¡Tenten enseguida regreso!— le gritó saliendo agitado de la alcoba. Tenten desde adentro del cuarto de baño sólo escuchó la final advertencia por parte de su esposo, pensando que había escuchado mal preguntó qué había dicho, pero para cuando reaccionó Neji ya había salido.
A pasos rápidos caminaba por lo largo del pasillo que iba de su alcoba a las escaleras. Nervioso y agitado aceleraba el paso en busca de alguna farmacia o establecimiento en donde consiguiera al menos uno de ellos. Sin medir la distancia que lo separaba de la barandilla de las escaleras, debido a la velocidad de sus pasos, uno de los extremos de su camisa rasgó por accidente en la madera de la misma, dejando al descubierto parte de su costado derecho.
Volvió a maldecir, pues parecía que todo en esa noche le salía mal, que el mismo destino estaba en su contra. Molesto salió del hotel, en busca de algún lugar en donde pudiera encontrar los dichosos condones. Como loco corría por la calle que lo separaba de una farmacia, al menos la más cercana que con su visión pudo apreciar. Entró al establecimiento, sin querer llamando la atención de los presentes, pues la campana de la puerta sonó a su paso en señal de que un nuevo cliente había llegado.
Lentamente se acercó a la vitrina, nervioso por lo que pediría pues sería la primera vez que compraría de unos, los anteriores habían sido un obsequio en su despedida de soltero por parte de Kiba, en donde en su ostentoso obsequio le había dado condones de diferentes sabores, lubricantes, unas esposas y demás cosas que en su vida había visto. Cuando su siempre pura visión vio el peculiar regalo por parte de uno de sus subordinados y buen amigo, no tardó en sonrojarse pero a vista de todos aparentó indiferencia.
Pero en ese momento debido a su nunca antes vista imprudencia, había perdido de ellos. Y le tocaría esta vez enfrentarse a la cruda realidad de que no sabía ni como pedirlos.
—Buenas noches— saludó cortésmente la mujer encargada. Neji siquiera escuchó el saludo de la mujer, pues en su interior se repetía lo absurdo que se veía en medio de la noche en una farmacia y por el motivo de pedir condones. —¿Ocupaba algo en especial? Dígame en qué lo puedo atender.
Sin poder evitarlo la mujer desviaba la vista del fino rostro de su cliente observando como a su piel se adhería su larga cabellera. Con la vista descendió recorriendo su bien trabajado cuerpo mirando que la camisa de este en uno de los costados estaba rasgada dejando a la luz sólo una mínima parte de su abdomen. Con disimulo Neji se acercó a la mujer, pues para hablarle como en secreto sobre el motivo de su inesperada vista.
—¿Perdón?— respondió la encargada al no poder escuchar con claridad su absurda petición. Neji irritado por la sordez de la mujer miró hacia ambos lados del lugar como si midiera la distancia entre los presentes y él para poder hablar. Entre dientes volvió a repetirle a la mujer su pedido. —¡¿Ah, lo que quiere son condones?!— y es que pareciera que la encargada no conocía la palabra discreción, pues como si fuera algún comentario sin importancia prácticamente lo gritó atrayendo la atención de todos ahí. Neji en cambio sentía derretirse por lo anterior, su rostro quería ocultar entre su cabello, pero ya todo intento era en vano, pues las tres personas que se encontraban comprando en ese lugar, incluido un niño, lo miraban a su parecer como un demente en busca de sexo.
Y si las palabras de la mujer no hubieran sido suficientes para avergonzarlo, desde su lugar pidió a un compañero le pasara del estante donde colgaban un par de los que Neji pedía. —¿Algún sabor, o estilo en especial?— preguntó el hombre encargado. Neji rojo a más no poder negó a su comentario con un movimiento de cabeza, lo que menos le importaba era preocuparse por el estilo o si tenía dibujos o colores, lo que más quería era salir de una buena vez de ahí. El hombre regresó a donde él le esperaba impaciente, viendo la vestimenta y la abertura de la camisa de Neji, con una sonrisa de malicia le entregó un par de condones —Estos son los mejores que tenemos, sabor a chocolate y cosquilludos. Seguro que ella te lo agradecerá— reía al sólo ver su mala vestimenta. Imaginándose que en pleno acto Neji había salido en busca de unos.
Irritado le arrebató de las manos el paquete con tres condones, y sobre la vitrina colocó el dinero saliendo con rapidez del establecimiento.
Al hotel regresaba, apresurado a que durante ese tiempo Tenten ya hubiera salido y él sin estar aún dentro de la alcoba. Apurado como se encontraba por llegar, con fuerza cerró la puerta averiando el cerrojo de la misma. Al parecer Tenten aún no salía, un punto a su favor. Intentos en vano eran los que hacía al querer arreglar la chapa de la puerta, pues por su descuido ahora ya no se podía cerrar, y el que estuviera abierta complicaría las cosas.
—Habitación 253. Su pedido de un Champagne, servido a la puerta señor— decía uno de los encargados del servicio del hotel a Neji que continuaba en vano arreglando el cerrojo. —¿Desea que le mande a hablar a alguno de nuestros hombres para que le ayude con la puerta?— preguntó. Neji negó tomando entre sus manos el carrito en el que el hombre llevaba el encargo del genio. A la habitación se metió ignorando al hombre, a manera de sostén colocó detrás de la puerta el carrito evitando así que se abriera por la falta de cerrojo.
Suspiró aliviado pues después de todo al parecer Tenten no había notado del todo su inesperada desaparición. Volvió a revisar de su lista lo que seguía. Dejarse hacer, era el punto siguiente. '¿Dejarse hacer?' repetía para sí mismo. Cómo se le había pasado por alto detallar más ese punto y no dejarlo así de simple como decía en su listado. ¿Por qué todo eso era tan complicado para él? Se reprochaba, pues su ingenio no abarcaba esos terrenos.
Sin comprender del todo el punto de dejarse hacer, miró que en el siguiente se describía un brindis por ambos. Después de todo por algo había mandado pedir aquella botella. Algún uso le tendría que dar.
Sentado en el borde de la cama miraba a través de la ventana la hermosa luna que adornaba la cálida noche en la aldea. Sintiéndose lejos de la propia, y lejos de ser quien normalmente era. Tenía que reconocer que en su vida había dado un giro total, ya no sólo podía pensar en él mismo, su mismo tío le había dicho la noche anterior que el acto del matrimonio implicaba decisión, fidelidad y perseverancia. Eso lo tenía claro, sus intenciones para con Tenten eran meramente buenas, en su vida no había otra mujer como la que él sabiamente había adquirido como esposa. Aunque a vista de todos y de la propia, no era un hombre quizá ordinario como las mujeres suelen desearlos, pues su actitud fría no daba lugar para ellas. Y esa noche precisamente, quería regalarle a su mujer algo más que una simple noche de bodas, que por lo menos ese día ella conociera de él una parte muy escondida, si, su romanticismo.
Que si bien jamás en su vida se había comportado siquiera una milésima parte romántico. Es por ello que en esa noche quería hacer al menos algo para que en su noche de bodas su mujer tuviera un bello recuerdo de él, pero será que su misma personalidad era tan definida que comportarse de un modo diferente le causaba incluso problemas. Hasta el momento todo lo que había hecho le había salido mal, y eso que aún no completaba sus 10 puntos clave.
El rechinido de la puerta del baño lo sacó de sus levitaciones, giró de perfil hacia donde provenía el ruido quedando en el instante con los ojos abiertos tal cual y sus labios de igual manera al sólo mirar salir por la puerta a su bella mujer.
—Ya estoy lista— dijo apenada por su vestimenta.
Con lentitud caminó hasta donde él se encontraba embelesado mirándola, y es que se veía tan bien, tan sensual como nunca antes la había visto, ni en sus más remotos sueños idealizó tal imagen. Su cabello castaño caía libre por sus hombros, formando a lo largo unas ondas definidas; su piel relucía cual diamante, pues el contraste de su aperlada piel y lo blanco del atuendo que lucía la hacían verse radiante. Sus pies descalzos cruzaba uno con el otro, pues su caminar también parecía estudiado. Sus muslos descubiertos tonificados dejaba a la luz para que el poseedor de dicha perla pudiera apreciarlas con detenimiento. El pronunciado escote de su seductor atuendo resaltaba sus pechos como una forma de que el hombre frente a ella delirara al sólo verla.
—¿Y bien?— preguntó sonrojada al saberse preguntarle a su esposo sobre cómo se le veía el atuendo, este sin apartar la vista de arriba y debajo de su cuerpo, no le respondió, siquiera la había escuchado hablar —¿Qué te parece?— volvió a repetir atrayendo la atención de él.
—Es... fino— respondió.
¿Fino? ¿Elogiaba el atuendo y no a quien lo traía puesto? Sus propias expectativas para con él se veían truncadas. Ella trataba de ser sensual y él sólo se preocupaba por elogiar el atuendo, o todo lo que fuera menos a ella misma. Era injusto, se repetía.
Después de todo, sus creencias habían sido ciertas, sería trabajo suyo el darle la seguridad que al parecer su joven esposo no tenía. Mientras que Tenten desarrollaba alguna estrategia para dar comienzo a su juego de seducción, Neji derretía sus entrañas por la forma tan particular en la que se daban las cosas, su frente sudaba y de su pecho el corazón parecía que se le saldría.
Sin esperar reacción o algún comentario por parte de él, Tenten le tomó de la mano haciendo que se pusiera en pie, uno frente al otro sus latidos escuchaban, él nervioso y ella de igual manera, sus ojos veían, tratando de descifrar en ellos lo que sus corazones y cuerpos anhelaban. Decidida se acercó a él, manteniendo contacto visual tomó de su rostro y lo acarició con ambas manos, como reacción él cerró los ojos y suspiró, ella en cambio sonrió al notar la respuesta satisfactoria por parte de él cerrando igualmente los ojos para besarlo. Correspondiendo a sus caricias él poco a poco se perdía ajeno a sus propios razonamientos le devolvía el beso sujetándola de la cintura mientras que ella entrecruzaba las manos en su cuello.
Pasos torpes eran los que ella le hacía dar hacia atrás, con la final intención de recostarlo sobre la cama. Neji al sentir en la parte trasera de sus rodillas el borde de la cama se detuvo, dejó de besar a Tenten y de pie la miró, ella volvió a sonreírle y con ambas manos sobre su pecho le hizo caer de lleno sobre el colchón, desde abajo él la veía sorprendido pues con picardía ella reía al mirarlo, lentamente a él caminaba sin apartar sus ojos de los nerviosos de él.
Cuando la pierna izquierda de Tenten rozó con el muslo de él, en su cerebro la alarma de emergencia se encendió; sin medir sus extraños impulsos, rodó su cuerpo a un lado poniéndose de inmediato en pie, dejando a Tenten sobre la cama a gatas.
—Trajeron esto— dijo como una explicación por su distanciamiento al ver como desde su lugar Tenten lo miraba ingenua. Sin nada más que explicar, y es que no sabía ni que decir, estaba nervioso, sumamente temeroso a lo que pudiera suceder y él sin estar listo aún; del carrito que a la habitación le habían llevado tomó la botella de Champagne. Ella al ver las intenciones de él sobre la cama se sentó, a sus manos él entregó una de las dos copas de vidrio que traía consigo el pedido.
Pasó a abrir la botella como el tintineo de sus manos le dejaba, sirviendo a la mitad ambas copas ella le pidió que tomara asiento a su lado.
—Por esta noche, por ti, por mi, por ambos— fue el brindis por parte de Tenten que hizo alzando la copa al frente, Neji sólo asintió no muy convencido de lo que hacía. Pero recordando que dentro de su listado de cosas por realizar en una noche especial como la que se presentaba decía en uno de los puntos que debería de decir un par de palabras de la misma manera que lo había hecho ya Tenten, un punto complicado para él apenas y podía medir palabra debido a la insistente mirada que Tenten le lanzaba y al escote del sensual atuendo que su mujer vestía, eso y sin tomar en cuenta que él en las palabras nunca había sido bueno.
Sin alzar siquiera su copa sólo la miró y a su manera le respondió: —Digo lo mismo.
Como impulso a aplacar su constante hormigueo en la mano que sostenía la copa, de un sólo sorbo su contenido bebió. Tenten lo miró asombrada, Neji no tomaba, mucho menos de esa forma tan demandante; aún así su comportamiento lo vio como algo normal siendo una noche especial, le sonrió coqueta y de igual modo bebió sólo un poco de su copa.
Y como si fuera una leona en asecho, su mirada para con él cambió repentinamente brillosa y con un toque de juego de perversión, lentamente volvía a querer acorralarlo mientras que este al sentirla cerca poco a poco dejaba caer su cuerpo de espalda en la cama. El cuerpo de ella sobre el suyo reposaba, desde arriba le sonreía, con total coquetería intentó frente a él tomar de la copa pero Neji de su mano la copa retiró para de nuevo de un sorbo tomarse el contenido.
—¿Neji te sientes bien?— preguntó preocupada por sus reacciones, él asintió con rudeza intentando incorporarse en la cama, Tenten se hizo a un lado, él se puso en pie reprochándose por lo idiota que se comportaba, idiota era al no poder dejar de lado sus complejos tormentosos con lo cuales se veía sumergido sin poder encontrar una pronta salida para atender como se supone debería a aquella mujer que sentada de medio lado sobre la cama lo veía cuestionándose sus acciones.
Valor, ocupaba de valor para atreverse a dar el siguiente paso; no es que no lo quisiera hacer, pues no sólo su Tenten deseaba reducir el maldito espacio que los dividía, sino que él, de pies a cabeza quería recorrer con manos y vida sobre las curvas de aquella presea que en su cama le esperaba. Si sus frígidos actos para con ella le sirvieran en ese momento desde hacía tiempo que sobre su piel viajaría sin preámbulos, libremente hasta llegar dentro de su intimidad; pero su noche la quería hacer especial, que fuera única para él y principalmente para ella. Pero hasta ese instante todo lo que había hecho sólo le ocasionó mayor temor, no quería llegar a ser un bruto urgido que por su cuidado no se preocupara, quería amarla y hacerla llevar a la gloria.
'Valor, estúpido valor' repetía y repetía. Cómo demonios podía tener el más mísero de los valores si todo en un segundo a su cabeza llegaba como una tormentosa revolución de inquietudes en donde de las mil y una ideas no se formaba al menos una estructura lógica con la cual pudiera recuperar la seguridad que al haber cruzado la puerta dejó sobre el perchero.
Sobre la copa vertió más champagne sin medir ya sus reacciones y efectos, sin más dos copas de la bebida tomó.
—¿Neji, pero qué haces?— le arrebató la copa de sus manos, mirándolo como si hablara con un niño al cual había que castigar. Él en lugar de responderle como era su costumbre solamente le sonrió, así sin más sonrió para ella, Tenten sorprendida que el efecto del poco alcohol ya había obrado algo en su esposo de su mano tomó para acercarlo a la cama y que se sentara.
Y así lo hizo, pero en el intento porque él tomara asiento, desde el hombro hasta el inicio de su cadera Neji hizo rodar su mano en el cuerpo de ella. Como primera reacción Tenten suspiró, lo miró y sin hacerse esperar lo besó, demandante a sus caricias en busca del inicio de su ritual amorío. Él de la cintura la sujetaba, ella dejaba caer su cuerpo sobre él haciendo que en el contacto ambos cayeran sobre la cama. Por dentro Tenten no cabía en su júbilo, por primera vez veía en Neji a un hombre cooperativo para algo más que implicara alguna misión ninja, él se comportaba como el hombre cariñoso que en algún tiempo anheló tener en él. El poco alcohol había obrado en él, no había otra explicación lógica.
'Déjate llevar, déjate llevar' mientras que Tenten aprovechaba la asistencia por parte de él, Neji en cambio repetía constantemente sus puntos. Dejarse llevar por lo que vivía le resultaba una tarea muy difícil por hacer, y es que no conocía su yo pasional, quizá dejarse llevar y abrirse a las puertas del deseo le podían complicar la labor. Pero no podía negar que la bebida le había ayudado a espantar los fantasmas de la inestabilidad, ahora comprendía el por qué de ese punto que el hombre plata le había marcado.
Los besos de ella descendían, jugaba con el lóbulo de su oreja, besaba su mentón y cariñosamente su cuello acariciaba con los labios, y lo conseguía, conseguía que él suspirara y que de apoco perdiera el juicio que tenía. De su cuerpo se incorporó sin apartarse del todo de sobre él, desde arriba lo miraba; Neji con ojos nublados de igual modo la veía, ella sonreía al hacer rodar sus ojos por el cuerpo del hombre bajo el suyo. Tres botones de la camisa desabrochó, dejando a la vista el blanco pecho de su esposo, sin hacerse esperar con sus labios lo acarició. Neji presa de las atenciones de su mujer solamente cerraba los ojos esta vez dejándose hacer.
—¿Qué le pasó a tu camisa?— preguntó al notar uno de los extremos de la misma rasgada, como respuesta él negó y con su índice sobre los labios de ella la silenció. Tenten sonrió y su dedo sobre sus labios besó, —¿Y esas flores de ahí?— apuntó hacia los pétalos que improvisadamente echó sobre el colchón.
Neji suspiró, qué le iba a decir, que no se preparó con antelación y desfloró al primer ramo de flores que encontró. Había sido estúpido si, muy estúpido, se reprochaba. —Que lindo gesto de tu parte— después de todo había tomado a bien su absurdo intento por aparentar una escena como las que montaban en las historias que sólo una vez con Tenten había ido a ver a un cine cuando novios.
Del cuerpo de su esposo retiró la camisa, haciendo que su corazón con intensidad latiera. Comenzaba a caer en la cuenta de que la conciencia ya la estaba perdiendo, y sólo era un simple muñeco al que había que desvestir. Y él se dejaba hacer, las caricias que su mujer por su piel repartía le agradaban en demasía que resistirse a ellas no podía.
Pero ella también ocupaba de él, quería que las frías y temblorosas manos de su marido recorrieran por completo su cuerpo. De ellas tomó de los costados en donde las tenía inmóviles, llevándolas así hasta sus propios hombros, y justo como las imaginaba tiritaban por el nerviosismo y la falta de seguridad de no saber qué hacer. Al ver sus manos sobre los brazos de ella de nueva cuenta la alarma en su interior sonó, pues mientras que él seguía tratando de razonar su siguiente paso, ella deslizaba con total libertad sus delgadas manos por el torso descubierto de él, desde el cuello, pasando por su pecho, abdomen y bajo vientre, y justo en el inicio de su pantalón se detenía para luego volver a subir, dejando a su paso el cuerpo de él encendido pues sus manos obrando sobre su piel parecían fósforos raspados sobre la cajetilla.
Nunca antes había tenido tantos problemas para pensar, él conocido como un genio por primera vez sus neuronas no se aliaban a su favor dejándolo solo como un pobre tonto que no sabía ni qué demonios hacer.
Ella volvió a sus labios, besándolo con devoción y entrega, de ellos sorbió haciendo a su marido suspirar cuando su lengua demandaba la de él y bajo sobre su cuerpo justo en su pelvis ella movía su cadera.
—Eres especial, Neji, muy especial para mi— palabras con las que a su hombre arrebató todas sus lógicas dejándolo sin aliento y sin más por hacer que abrazarla. —Neji, quiero que esta noche sea igual de especial para ambos— finalizó descendiendo con sus labios sobre su piel.
Palabras dulces seguidas de besos ardientes, eso implicaba un punto mayor dentro de su estructurada lista, sabía que por el giro que había dado todo, la situación pronto se le saldría de las manos y si hasta ese momento no podía ni hacer algo, perdido mucho menos y su maldita lista la había dejado guardada en el bolsillo de su pantalón y ni como sacarla para ver lo que se supone debería de hacer; y es que ahora Tenten comenzaba a jugar con la cremallera de su pantalón.
—¡No, Tenten espera!— torpe intentó incorporarse en la cama, ella lo miró sorprendida pues su voz sonó como si lo que ella pensaba hacer fuera una vil aberración. Pero de ese juego de aparentar algo que no era y tratar de seguir un reglamento que no iba con sus propios criterios ya se había fastidiado, —Esto no funciona.
—¿Cómo que no... funciona?— Tenten desvió sus ojos del rostro de Neji hasta su entrepierna, para preguntar mortificada por esa "falla" que según entendía se encontraba entre sus piernas.
Neji reaccionó alarmante al entender el comentario de ella con respecto al "problema" que había malinterpretado —No, no me refiero a eso. Eso si funciona... bien— intentó defenderse —Lo que quiero decirte es que... — suspiró al no tener las palabras adecuadas para darle a entender su estado —Soy un idiota, lo siento pero no tengo ni idea de nada de esto.
Sin otra escapatoria que la resignación a saberse no ser el hombre adecuado para mostrarle a su mujer que además de ser su amigo y esposo, podía llegar a ser un buen amante, pues como él mismo se hizo conocer no tenía ni idea de lo que debería de hacer y ni cómo hacerlo.
Tenten rió al escuchar su sincera respuesta, parecía que el orgullo del genio había sido pisoteado en una sola noche y por quien menos había imaginado lo haría. Las mejillas de él se enrojecieron de vergüenza y apartando la vista de los ojos de su amada miró hacia el suelo apenado.
—¿Tenten Hyuuga, ese es ahora mi nombre no es así?— preguntó abrazándolo por la espalda recargando sobre su hombro la cabeza, este extrañado por su pregunta afirmó en un movimiento de cabeza —Bueno, pues eso quiere decir que como tu esposa he de aceptar que mi marido tiene virtudes y defectos; serio, poco expresivo, nada romántico, malhumorado, y ahora a la lista se le suma el que de sexo no sabes nada...— seguía burlándose, haciendo que su bochorno aumentara. Besó su mejilla y su hombro para luego concluir: —Pero todo lo anterior se hace polvo en mi memoria cuando te miro a los ojos y en ellos descubro tu verdadero sentir, se que me amas, se que te amo, y eso me basta para pasar por alto cualquier estorbo a nuestro alrededor. Te tengo cerca y mi piel se derrite al sólo rozar con la tuya, de mis labios pueden fluir las palabras que se tu sientes pero que por razones no las puedes expresar. Tu serás mi historia y yo el orador que de ella hable. Mi vida y mi fe la puse en ti cuando descubrí que al igual que lo estaba yo, tu también de mi te habías enamorado. Te amo como eres Neji, completamente.
De las palabras de ella ya no quiso escuchar, pues al sólo sentir su corazón vibrar por él con ello tuvo para anticipar sus propias palabras descubriendo a su manera lo que quería escuchar; esa seguridad que ni con alcohol, pláticas o libros pudiera conseguir. Por algo de todas las mujeres que conocía, sus ojos sólo pudieron apreciar la magnitud de aquella que a su espalda se apegaba. Ella lo conocía a la perfección y aún así lo amaba.
Giró a verla, con sus manos de su rostro tomó para sus labios besar como quería. Ella rodó su mano por el costado de él hasta introducirla dentro del bolsillo de su pantalón, tomó de adentro la absurda lista que desde un inicio había tratado de seguir y sin mirarla siquiera la arrojó sobre el suelo.
—Deja de seguir por una vez en tu vida las normas de otros, y sigue tus propios juicios.
Increíblemente ella siempre sabía qué era lo que a él le pasaba. Desde un inicio de la existencia de ese listado ya tenía conciencia. Neji asintió sonriendo al tiempo que a su mujer recostaba sobre la cama.
Sería tal cual era, a pesar de que por dentro sus temores a hacerlo bien no lo dejaban del todo, se dejaría llevar por sus impulsos los cuales en esos momentos lo llevaban a besar desesperantemente a su esposa y con sus manos recorrer sus curvas; consciente de que quizá no sería el mejor hombre en la cama, era la primera vez tanto de ella como de él, y normal tal vez resultaba tener esos curiosos complejos, pero esa noche sólo sería una de muchas otras más que le seguirían.
Aunque su nerviosismo aumentó cuando bajo su cuerpo Tenten reposaba ya desnuda para él. Trabajo le era mantener la calma como la había tenido hasta ese momento, su mujer espléndida en su desnudes le esperaba impaciente a que hiciera en ella lo que deseara. De sus labios demandó como una manera de succionar de ellos la seguridad que a él seguía faltándole, no para lo que se supone debería de hacer, sino para al final hablar algo más que palabras sin sentido.
—Sabes, me gusta más la lencería de tu cuerpo.
Lo había hecho al fin había dicho lo que realmente pensaba y no sólo lo que de otros había escuchado hablar. El primer paso lo había dado como siempre ella debido a la inestabilidad de su pareja, y ahora entre los dos descubrirían juntos el placer de amarse hasta el amanecer.
Sólo esperaba que los nervios no lo traicionaran y perdiera sabrá donde la lógica, como con los condones que su buen amigo Kiba le había obsequiado, que hablando de condones, esperaba entenderle a la primera el tedioso instructivo de la parte trasera del empaque de los condones, sólo a un genio sexual se le había ocurrido reducir a tres pasos lo complicado que era colocar en su sitio un condón.
Después de todo, no siempre se es un genio en todo lo que se quiere y desea. Al menos él no lo era. ¿Pero quién dice que la práctica no hace al maestro?
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Esta semana las Migas se visten de fiesta =D
24 de Septiembre Cumpleaños de mi MIGA VI (Vistoria) ^^
Así que felicítenla =D Se aceptan serenatas, flores, chocolates, canastas de diferentes bebidas, poesías, canciones, invitaciones a centros nocturnos, algún buen chico stripper, viajes, coches, un Neji desnudo servido a la puerta... en fin, cosas simples, no hay que ponernos tan exigentes U_U
Sin más que decir, sólo agradecer sus lecturas, comentarios y atenciones para con nosotras las Migas ^^ sigan aportando a la causa que es hacer notar que el Neji & Tenten es genial y son el uno para el otro... además de sucios U_U ¡Eso!
Hasta la próxima =D
Neji es un sucio y Tenten su protocolo de mujer perfecta © No olviden nuestro lema anti innombrables=D
