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Momento diez: En el mismo lugar.


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—¡Las puertas están por cerrarse, por favor prepárense para partir! —anunciaba el revisor del vagón número cinco.

Algunas personas más abordaron el tren justo antes de que sus puertas cerraran en la estación Oxford. El silbato del tren Express of Liverpool, se hizo sonar en tres ocasiones por el maquinista dando así inicio a su trazado recorrido. Con una velocidad media el tren comenzaba su marcha. Personas mayores y niños se despedían de sus familiares desde las ventanillas del vagón.

Los rieles del tren eran transitados a gran velocidad dejando varios kilómetros atrás la estación principal. Hermosos parajes eran los que se apreciaban a través de las ventanillas, verdes montañas encerraban las vías por donde viajaba el expreso.

En el quinto vagón, justo en la habitación número dos, la madera de la puerta fue tocada desde afuera.

—Adelante —respondió una voz masculina dentro de la habitación.

Uno de los hombres encargados de revisar el ticket de acceso al tren, entró en la pequeña habitación y, haciendo una rápida reverencia inclinando un poco su cuerpo, con una mano elevaba el sombrero verde que los distinguía de entre los pasajeros.

El hombre de la habitación en ningún momento volteó a ver al revisor, sólo le extendió una mano entregándole su boleto, mientras continuaba mirando hacia afuera. Con el brazo derecho apoyado en el borde de la ventana y la mejilla derecha recargada en su puño, lanzaba un suspiro al vidrio luego que el otro hombre revisaba su reservación en una carpeta.

—¿Algo especial para la cena? —preguntó el inspector al hombre de larga cabellera castaña sujetada en una coleta por debajo de la espalda. Éste volteó a ver al hombre, y con una ceja levantada lo encaró. Entrecruzó ambas manos a la altura del mentón y volvió a girarse ignorando al otro que permanecía de pie aún en la puerta y, cerrando en un segundo sus ojos grisáceos, asintió a lo que el hombre le preguntaba.

Silenció esperando a que fuera el revisor quien comentara algo, éste interpretó su silencio y de una forma nerviosa habló—: El menú de hoy es Sunday roast —anunció el hombre—. Le advierto, que esa es nuestra especialidad —decía con un gesto de satisfacción en el rostro.

El hombre de blanca piel y semblante poco expresivo, movió la cabeza en modo de acuerdo. —En breve estará lista. —El revisor volvió a hacer una reverencia dirigiéndose a la puerta.

—Cenaré en la estancia —habló por primera vez el chico de ropa ostentosa y mirada fría.

El revisor afirmó con la cabeza y, antes de cerrar la puerta de la habitación, se despidió del otro de forma formal guardando el debido respeto para con el hombre frente a él. —Me encargaré de hacérselo llegar hasta la estancia, Señor Hyuuga.

Neji Hyuuga, hijo del marqués de Hampshire, y futuro heredero del trono; viajaba en el lujoso tren con destino a su agobiante reunión con el consejo de ministros de su nación. Comprendía el motivo de su viaje, mas no lograba tener en claro la razón por la cual él tenía que asistir. Desganado recargaba la espalda en el cómodo sofá de la habitación. Y, con la vista aún puesta hacia la ventana, comenzaba a pensar, reflexionaba sobre la distinguida vida que tenía, siendo un hombre con poder y prestigio, además de atractivo, le sobraban mujeres dispuestas a formar una familia a su lado, compromisos a los cuales él se rehusaba aceptar. Las reglas de su nación las sabía al derecho y al revés, y para poder tomar posesión del territorio que por generaciones había pertenecido a su familia, primero tendría que contraer nupcias.

Por segunda vez en el día, lanzaba un suspiro al vidrio de la ventana, envidiando a las libres aves que volaban por los cielos en una puesta de sol. Él también quería ser libre como ellas.

El anuncio del silbato del tren anunciando la próxima parada a una nueva estación, lo sacó de sus pensamientos. Con pesadez se levantó de su lugar sosteniendo bajo su brazo derecho su gabardina color chedrón, para luego dirigirse hacia la estancia dentro de uno de los vagones para tomar sus alimentos.

El tren hizo la parada en la estación Nottingham, en donde varias personas lo abordaron. Entre ellos, una joven mujer de tez aperlada y castaños ojos, la cual lucía un vestido color arena con diseños en café y un corset en la parte delantera haciendo que su busto resaltara.

—Un placer volverla a ver, Señorita Tenten —saludaba uno de los encargados del tren, al tiempo que hacía una reverencia a la mujer.

La chica de ropa lujosa y mirada carismática, le respondió con una sonrisa encantadora mientras le mostraba al hombre su ticket. —¿Y mi habitación, dónde está?

—¿No le importa tener una habitación compartida? —indagó con cierta intriga el hombre luego de revisar su boleto—. Si gusta puedo conseguirle una individual.

—Mi padre sugirió que fuera de esa manera, teme que sea peligroso para mí el viajar sola —respondió Tenten.

El hombre hizo un movimiento de cabeza como estando de acuerdo encaminándola hasta su habitación. Antes de entrar llamó a la puerta, pero al no recibir respuesta, la abrió lentamente. —Creo que no hay nadie. —El revisor intentó cerrar la puerta, sin embargo, Tenten se lo impidió interponiendo su mano—. Se tiene que tener el consentimiento de la otra persona, disculpe pero no puedo permitirle el paso hasta que no hable con su acompañante.

—Ya, comprendo. ¿Qué te parece si tú vas a buscarle para hablar con él? Mientras yo te espero aquí —sugirió Tenten, el hombre con algo de duda terminó haciendo lo que ella le pedía, aún y en contra de sus principios al sentir bajo su mano un gran billete que ésta le colocaba comprando así su silencio y consiguiendo una respuesta en afirmación—. No tardes —le despidió sonriéndole con picardía.

Ella, ya dentro de la habitación, tomó lugar en el sofá que adornaba la lujosa alcoba y de su bolso sacó un libro de gruesas pastas para leer. Sus ojos achocolatados solamente los hacía rodar por las líneas repletas de letras, decir que leía, ni ella misma lo creía. Manteniendo una pierna flexionada y la mirada centrada en las amarillentas hojas de su libro, su distractor absurdo.

No habían pasado ni cinco minutos cuando de nuevo la puerta de madera se abrió, siendo cruzada esta vez por su original huésped. Éste al ver a la mujer sentada en el sofá y leyendo de lo más tranquila en medio de su habitación, la miró con expresión molesta.

—¿Quién es usted? —preguntó sin apartar la mirada de ella. En un efecto rápido, con sus ojos claros la recorrió de pies a cabeza en su expresión común de demostrar desinterés o causar el efecto de denigración para quien veía.

Sin alejar la vista de su libro, ella con total tranquilidad y pereza le respondió—: Mi nombre es Tenten y seré con quien comparta habitación lo que resta del camino.

Neji sentía la sangre hervir, por la manera tan tajante que ella le respondía y la forma altanera con la que lo ignoraba. —Seguro está equivocada, esta es mi habitación, y no pienso compartirla con nadie. —Se acercó hasta quedar frente a Tenten, seguía mirándola de manera amenazante. Ella en cambio, sólo bajó un poco el libro que cubría su rostro y lo miró, pero su reacción fue diferente a la de él. Ella le sonrió dulcemente a lo que Neji se intrigó y tomó su gesto como una burla.

—¿Y usted no me dirá su nombre?

El Hyuuga suspiró resignado, por lo visto la mujer no pensaba marcharse así nada más de su habitación. —Neji Hyuuga —contestó más que otra cosa, por simple educación.

—Sí, creo que ya le conocía. —Tenten comenzó a reír, cubriéndose el rostro con una mano. Neji la miraba con una ceja levantada sin comprender el comportamiento de ella. Él tomó asiento en el sofá frente a la castaña, de forma resignada miraba a través de la ventana la manera en que comenzaba anochecer—. ¿Le molesta mucho mi compañía?

Él suspiró y negó con la cabeza. —Me molesta que irrumpan mi espacio.

—Comprendo, debe de ser difícil vivir rodeado de personas que están las 24 horas dispuestos a hacer lo que se les ordene —hablaba de forma irónica—, pero en cierto punto lo comprendo, yo también estoy harta que la gente se meta en mi vida.

Tenten miró entristecida su mano derecha donde en uno de sus dedos traía una sortija de compromiso. Neji la miraba extraño, como tratando de descifrar su rostro. Ella sintió su mirada a lo que sonrió nerviosa jugueteando con su anillo. Los siguientes minutos permanecieron en completo silencio, ambos mirando hacia fuera la manera en que poco a poco oscurecía.

—¿Y a dónde se dirige? —preguntó de pronto Neji a Tenten sin apartar la vista del paisaje a su paso.

—Viajo a Manchester, voy de visita a ver a mi padre —respondió ella.

A su respuesta él prestó total atención, pues sus labios mover conforme al flujo de sus palabras saliendo de su boca, lo tenía perdido. Concentraba su visión en apreciar como a raíz de su mirar en ella provocaba un sonrojo y que con disimulo le ocasionara desviar la mirada de sus opalinos ojos. Sin duda alguna, conforme pasaba el tiempo dentro de la habitación, Neji comenzaba a sentir cierta atracción hacia Tenten, tal vez su manera de decir las cosas, o que era una mujer diferente a las que solía conocer a lo largo de su vida, pues debido a su fría manera de tratar a las personas a su alrededor, el hombre solía ahuyentar a cuanta mujer se le acercara con intenciones de obtener de él algo más que un simple saludo. O tal vez se trataba de esa sonrisa que le mostraba, que era tan cálida, tan sincera, con un sinfín de emociones que provocaba en Neji al verla sonreír de esa manera.

Neji miraba despistadamente a Tenten frente a él, ella también lo hacía pero ninguno de los dos comentaba nada, el silencio se apoderó de ambos, sólo que su mutismo no se veía interpuesto por la incomodidad.

Pasaron algunas horas más dentro de ese pequeño cuarto, en donde sus miradas hablaban pero sus labios se rehusaban hacerlo, al menos de parte de Neji, ya que curiosamente Tenten era quien comenzaba alguna conversación. Pero para él escucharla hablar le resultaba ser la mejor terapia para tranquilizarle.

El silbato del tren volvió a sonar, Neji y Tenten miraron hacia la ventana y veían la manera en que comenzaba a amanecer, prácticamente la noche anterior la pasaron en vela conversando. La mujer se puso en pie, Neji la siguió con la mirada.

—Señor marqués, fue un honor haber compartido habitación con usted —decía Tenten mientras comenzaba a recoger sus pertenencias. Neji también se puso en pie y miraba impaciente la manera en la que ella arreglaba su peinado.

—¿Volveré a verla? —cuestionó acercándose a ella.

—Tendré que consultarlo con mi prometido.

Neji miró su mano derecha y distinguió el anillo que llevaba en ella confirmando así las palabras de la castaña.

—Pero como bien le dije, no me gusta que la gente se meta en mi vida —contestó Tenten al tiempo que se acercaba a él sujetándole lentamente la mano, antes de besarle la mejilla—. Cada jueves tomo el directo de las 7 en este mismo sitio, la estación Manchester —habló en su oído—, quizá lo vuelva a ver Neji Hyuuga, quizá en la próxima vez que escuche el silbato sonar, lo vuelva a saludar. Hasta el día que vuelva a ver el Expreso de Liverpool arribar a Manchester, esperaré ansiosa el momento en el que el reloj de la estación marque las 7.

El Hyuuga le sonrió de medio lado, ella le devolvió el gesto antes de salir de la habitación. El caucásico hombre volvió a tomar lugar en el sofá y, asomándose por la ventana, mirada la manera en que la mujer que por primera vez en su vida había acaparado más de tres segundos su atención, caminaba a lo largo de la estación. El silbato sonó de nuevo dando inicio al Expreso en su recorrido, Tenten giró a ver el vagón número cinco, Neji Hyuuga también la miró, ella le sonrió y el joven marqués de igual modo le devolvió el saludo.

El Liverpool continuó su recorrido alejándose de la estación Manchester, Neji miraba a través de la ventana la manera en que el sol aparecía anunciando un nuevo día. Observó detenidamente el objeto que Tenten había colocado en su mano derecha justo antes de salir: su anillo de compromiso. Suspiró con una sonrisa en el rostro al pensar que de igual manera su vida había dado un giro total, ya era otra, del mismo modo que lo sería la de ella.

Por entre los enormes bosques que por su trazado recorrido se mostraban, el expreso de Liverpool desapareció encaminándose a su último destino, dejando tras de sí la promesa tatuada en una simple mirada y dando paso así, al comienzo de un nuevo camino por seguir.

—¡Las puertas están por cerrarse, por favor prepárense para partir! —anunciaba el supervisor encargado del Liverpool.

—¿A Manchester? —preguntó uno de los revisores al entrar a la habitación número dos. El hombre de cabellera castaña y rostro blanco que veía por la ventanilla del vagón las aves volar libres por los aires, asintió a la pregunta del revisor.

—Iré a entregar una sortija perdida… —respondió Neji Hyuuga con una media sonrisa anteponiéndose a la segura pregunta por parte del hombre que en la puerta de la habitación de su vagón lo miraba con intriga—. Pero como yo también la perdí en el camino, preferí comprar una nueva.

Palmeó en uno de los bolsillos de su gabardina el estuche de terciopelo que guardaba una sortija con un hermoso diamante en medio.

Palabras de por medio sobraban, lo que en la mirada de aquella mujer y en el rostro del joven marqués se había transmitido dentro del vagón del expreso, bastaba para silenciar aquellas lenguas que blasfemaban en contra de la repentina unión entre quien era el hombre más codiciado de la distinguida comunidad, y la hija de uno de los hombres del consejo de la misma. Ella inquieta y él reservado, ella alegre y él sobrio, mejor manera de comunicarse no tenían que no fuera lo que con su mirada se enunciaban uno al otro.

A la misma hora, al final de las escaleras, en la estación Manchester, ella estaría en el mismo sitio, esperándole ansiosa de ver a quien sus suspiros desde aquel día dedicaba.

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Algo más... ummm no sé como catalogarlo, sólo demostrar que en todas las opciones, en cualquier momento, contexto, situación, etc, ambos estan destinados a estar juntos.

Otro punto que queremos hacerles saber, y del cual hemos conversado muchisimo es acerca de los reviews. Piensen por un momento en lo que significa hacer estos momentos... son 100! y hay mucho trabajo en ellos, mucha dedicación y tiempo, por favor, dejen reviews. Las fanaticas del Neji/Tenten saben que son muy pocos los fics que hay de estas encantadora pareja, y nosotras (ambas Migas) queremos que el numero de fics aumente. Es por eso que les pedimos que dejen miles de reviews, es la unica forma que nosotras sabemos que nuestro trabajo vale la pena.

Agradecemos enormemente a las fieles seguidoras de los momentos, y de la pareja, pero hacemos un llamado a todas aquellas que leen y nunca han dejado review, incluida las anónimas, a que dejen su comentario, que explayen lo que quieran, eso a nosotras nos satisface y nos hace felices.

De todas maneras, queridas lectoras, no olviden... diganle NO a las INNOMBRABLES!

y por sobre todo...

¡Neji es un sucio, y Tenten su protocolo de mujer perfecta!©