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Momento once: Bienvenido seas
Serial Paternidad
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La misma brisa de pasividad como ya era costumbre se presentaba en ese día de domingo en la aldea de la hoja, un día común, igual al anterior. La tan ansiada primavera engalanando los alrededores contagiando a los habitantes con una algarabía única.
El elemental rechinido de la madera pura de caoba se hizo sonar, esa misma que hacía días en pláticas de mandar a arreglar había sido una propuesta mantenido entre conversaciones por los habitantes del tan hermoso pero sencillo hogar, al cual el único integrante de la modernista unión entre dos, entraba.
Vistiendo su discreto atuendo negro que lo distinguía entre muchos como el líder de uno de los escuadrones especiales Anbu de la tan renombrada Konoha. Engalanando con su presencia al cálido nicho que entre su pareja y él mismo habían construido. Echando de menos el olor que a un guiso con su nombre solía recibirlo cuando entre misión y misión se daba el tiempo para a su hogar ir a descansar y ver a la mujer con la cual hacía un par de años atrás había formado una relación de noviazgo. Vivir junto a la atenta y carismática dama poseedora de sus sueños y desvelos, había sido la mejor de las decisiones que en su corta vida había tomado.
—¡Hola cariño! —Un muy cálido recibimiento por parte de su joven mujer asombró al caucásico y siempre rígido hombre. Ella lo abrazaba recargando la cabeza en el frío metal que cubría su pecho—. Te estaba esperando —manifestó tomando de la mano de él encaminándolo al comedor en donde sobre la mesa le aguardaba un banquete que ni en sus tres años de relación había visto preparar a su novia.
En la silla que parecía tener sólo su nombre tallado a mano en el respaldo, esa misma que lo regía como el hombre de la casa; sobre esa fría silla tomó lugar. Desde su posición veía como ella se movía de un lado a otro trayendo a la mesa lo necesario para la comida servida. Tenten se comportaba extraña, más de lo normal, y eso sería igual a muy extraña. Parecía misteriosa, sus ojos la delataban, quería decir algo pero no se atrevía; no por nada había preparado aquel suculento festín sólo por su llegada, una semana de ausencia no se comparaba con otras misiones que mucho más de su tiempo para con ella le había consumido.
—Espero y te agrade —comentó apenada. Por primera vez decía algo así a la hora de la comida, nunca antes se sonrojaba y pedía opinión alguna sobre algún platillo que cocinara. O sería que él con su poca expresividad que lo caracterizaba, no solía decir nada en contra de ello, y es que sin tomar en cuenta que su novia con respecto a la cocina si bien no era la mejor del mundo, pero al menos el tiempo que llevaban juntos nunca le había dado un guiso que sus papilas despreciaran o que resintiera en su sistema digestivo, y ni hablar si se le ocurría hacer algún gesto de desagrado por lo que ella preparara, pues sus grandes ojos cafés adquirían un brillo y pequeñez con la que podía jurar que debajo de la manga de su blusa sacaría la más afilada arma que tuviera entre su repertorio, para enseñarle una lección que de su comida nadie se burlaba o hacía gesto de desaprobación.
Esperándose cualquier reacción por parte de ella, él asintió sin apartar la vista de sus ojos. Tras cada bocado que a los labios llevaba, no dejaba de verla, quería de ella saber con su simple expresión corporal, con los movimientos de su mirar, inclusive con la misma manera de respirar, qué era lo que se traía entre manos. Pero de su pareja en ocasiones le resultaba tan difícil leer sus pensamientos, haciendo que su nunca dudosa visión minimizara su nivel de análisis y quedara en las mismas al no encontrar una solución a su cuestionamiento.
Tenten estaba extraña, de eso no había duda.
—¿Y cuéntame, cómo te fue? —Y ahora comenzaba a hacerle plática.
—Bien —respuesta más que simple, razones y detalles de sus misiones no solía darle pues debía de comprender que su misma ética no lo permitía.
Ella rió nerviosa, tonta había sido su pregunta, se repetía sabiendo como siempre cuál sería la respuesta por parte de él. —Comprendo. ¿Entonces, todo bien? —Terca como una persona de avanzada edad que parecía no entender en el silencio que del tema no había mucho que hablar.
Neji la discriminó con la mirada, detestaba darle vueltas en círculos a una misma cosa. —¿Qué es lo que te sucede, Tenten? —cuestionó dejando a un lado los cubiertos para dedicarle total atención a ella.
—¿Yo...? —respondía con una pregunta sumamente absurda, pues claramente había escuchado su nombre, y en segunda, no había nadie más con quien hablar. Neji elevó una ceja en reproche, mientras que ella sonrojada reía—. Lo siento, pero no, no me pasa nada... bueno sí, pero no me hagas caso. Anda sigue comiendo.
No muy convencido por su final declaración continuó con su platillo.
Los siguientes minutos fueron igual de tétricos, él en completo silencio comía mientras que ella sentada a un lado de Neji lo veía al tiempo que se mordía los labios nerviosa, y cuando sus ojos se entrecruzaban con los de él, rápidamente ella giraba a ver hacia otro lado evitando mayor contacto con su penetrante mirada.
Terminada la comida, como el caballero que desde pequeño le enseñaron a ser, a su pareja intentó ayudar con el orden de la mesa, una costumbre que solían hacer juntos para repartir los quehaceres del hogar, sólo que en esa ocasión la rutina fue retenida por ella diciéndole a Neji que mejor tomara asiento en un sofá de la sala, pues debería de andar cansado por su anterior misión. Con esas palabras consentidoras Tenten desapareció del comedor entrando a la cocina, dejando a Neji confundido y sin remedio que hacer justo lo que ella decía. Estaba cansado, no podía negarlo.
Recostado sobre el sofá más amplio de la sala miraba hacia el techo comenzando a sacar conclusiones de lo que Tenten pudiera tener. Algo quería, a él no lo engañaba. Sólo que su novia no se caracterizaba por ser como otras, ella tenía gustos especiales, quizá, hasta poco ortodoxos o anormales a vista de todos. Y eso era lo que a él le encantaba, ella era diferente a las demás.
A su lado ella tomó lugar, recostando el cuerpo sobre el suyo y abrazándolo de la cintura. Él sin comprender del todo su repentino comportamiento, sólo se destinó a sentir la calidez que el cuerpo de su mujer repelía tras su abrazo. Tal vez eso era lo que ella necesitaba, sentirse cerca de él y querida, pensaba dentro de su mar de posibilidades. Recargó la cabeza encima de la de ella no sin antes besarla como un gesto innato que por la ausencia, el momento y por simple placer, le nació; cerrando luego de sus ojos tratando de descansar al menos un poco.
—¿Neji? —hablaba despacito como si temiera despertarlo, si es que dormía. Éste le respondió con un: ¿uhm? Sin abrir siquiera los ojos, estaba agotado y quería dormir—. ¿Estás dormido? —Si estaba o no ya lo había despertado. Apenas el hombre comenzaba a conciliar el sueño.
—¿Qué sucede, Tenten?
Preguntó fatigado, haciendo que ella riera y al mismo tiempo jugueteara con la máscara de porcelana Anbu de su pareja que había dejado encima de la mesita del centro de la sala. —La pasta se ha acabado —comunicó haciendo luego un gesto de preocupación. Neji abrió los ojos, miró hacia el frente de la sala preguntándose que si todo el problema de su pareja era el hecho de que la pasta en la despensa faltaba. Si era así, tenía que admitir que era una mujer precavida—. Creo que tendremos que salir a comprar, pastas.
—¿Ahora? —Del sofá se incorporó, de igual modo ella. Neji la miró a los ojos sólo para confirmar la credibilidad de sus palabras—. Pero si la despensa la hicimos no hace ni dos semanas, además quisiera descansar Tenten. Lo de las pastas puede esperar, al menos para mañana.
Su contestación sólo trajo en ella desaliento, mordió sus labios inventándose un nuevo pretexto para hacerlo salir. Y como si sus pensamientos fueran escuchados, a la sala entraba en su curioso caminar y en movimientos rápidos de cola, el perro que hacía unos meses atrás él le había obsequiado. Tenten se había encariñado tanto con ese cachorro de pelaje blanco y mirada oscura pero divina, que no tuvo otra opción que darle a su novia otro de sus extraños caprichos.
—Golgi no tiene alimento ya —dijo exaltada al tomar a su cachorro entre sus manos y acariciarlo. Neji no se tragó del todo sus palabras, era mala mintiendo y más con él. Negó y miró al perro como si él fuera el culpable—. Neji, no lo podemos dejar sin alimento, no seas insensato, el pobre tiene que comer al menos algo. ¿Verdad Golgi, que tienes que alimentarte para que crezcas sano y fuerte? —Y ahora le daba por hablar con el perro. Y para colmo de colmos el muy vanidoso sentado sobre el suelo ladraba como si le diera la razón a su dueña moviendo feliz de un lado a otro su abultada cola—. Anda Neji, no tardaremos mucho, no seas malito, sólo por hoy.
Y es que su sola mirada puesta directamente en los ojos de él lo derretían. Por qué demonios no podía decirle simplemente no y dejarla con la bola de pelos hablando. No, simplemente no tenía la respuesta a su interrogante. —Iré a cambiarme —respondió poniéndose en pie resignado dándole así otro triunfo a la trigueña.
Ella feliz por la final aceptación de su novio, miró al cachorro que aún sentado en dos patas parecía esperarla. —Somos unos genios —le guiñó el ojo.
Neji regresaba a la estancia con una vestimenta más casual, mientras que en la entrada, Tenten acomodaba la cadena en su lugar al cachorro para salir. —Tenten, no te van a dejar entrar a la tienda con él —advirtió Neji al adelantarse a la idea de su pareja.
Tenten pareció ignorarlo, a su cachorro volvió a palmearle la cabeza y poniéndose en pie abría la puerta para salir. —Sí lo dejarán. —Y era terca, mucho más terca que él mismo.
«Las mujeres son complicadas y problemáticas». Era lo que siempre le mencionaba su amigo y colega Shikamaru cuando el tema de sus respectivas mujeres salía a flote entre pláticas. Ahora ya le daba toda la razón a su sabio amigo. Al menos su mujer así era, testaruda y aferrada a sus ideas.
Como cada vez que solían salir a pasear o de compras, la pareja frente a los transeúntes eran como dos completos desconocidos, ella sujetaba de la correa de su mascota, mientras que él con las manos en los bolsillos del pantalón caminaba sin importarle el qué dirán. Ya media aldea sabía sobre la relación que ambos desde hacía tiempo mantenían, no era novedad verlos juntos, curioso sería mirarlos caminar alguna sola vez de la mano por las calles, o al menos comportarse como una "pareja normal".
Aún así, a ella no le molestaba en absoluto, conocía a la perfección las preferencias de su pareja y respetaba su posición de hombre serio y poco comunicativo. Le consolaba saber que frente a todos, él aparentaba total indiferencia, pero a solas y en la privacidad de su hogar, las palabras de amor y caricias ocultas no hacían falta; su lenguaje corporal y el que de sus ojos podía traducir, con ello le bastaba para saber de principio a fin el sentir de su pareja. Ella lo amaba y él a ella. Juntos habían formalizado su relación compartiendo así mismo de una vida; a pesar de que las frases de desaliento no faltaron cuando a sus respectivas familias dieron la noticia, sin embargo, ello no había sido impedimento para que la feliz pareja viviera como diría el "filósofo Kakashi", en unión libre.
Sin obligaciones más que amarse como lo hacían, esa había sido la decisión de ambos.
A la par entraron a uno de los supermercados de la aldea, Neji cargando con la canastilla del mandado, mientras que a unos pasos por delante Tenten caminaba por entre los enormes pasillos del lugar en busca de lo que necesitaba, siendo seguida por él, que fastidiado y malhumorado caminaba ya sólo por caminar. Y aunque la advertencia por parte de su hombre la había escuchado, de oídos sordos se había hecho ignorando sus palabras y justo como él anteriormente le comunicaba, a la peluda mascota de la castaña no la dejaron entrar, y sin remedio más que dejarlo encargado con el guardia de la tienda, quien sin escapatoria, tomó de la correa del cachorro advirtiendo la mirada de irritación de la castaña al no dejarlo ir con ella.
Neji fatigado andaba tras de la trigueña, por un momento había olvidado como era Tenten al ir a hacer las compras, darle tres vueltas al mismo corredor no era una simple exageración de su parte al describir las que Tenten solía dar en menos de cinco minutos. Ella en cambio, le pedía su opinión sobre productos que en su vida había visto, preguntándole qué era lo que pensaba sobre el contenido energético que ofrecía la marca.
Él a todas y cada una de sus preguntas le respondía de la misma manera: tú eres la que sabe.
Ella lo reprochaba por su poca cooperación, siempre que solían hacer las compras, parecía que sólo era el guardaespaldas de Tenten y quien cargaba las cosas; mientras que ella se rompía la cabeza por hacer rendir el gasto y llevar a la casa lo que fuera necesario.
Por los corredores caminaban de un lado a otro, uno pensando en las cosas que le faltarían comprar, mientras que el otro lo que más anhelaba hacer era llegar a su hogar y descansar.
—Tenten, con esto es suficiente por hoy —sugería Neji. Pero más que una sugerencia era su teñida estrategia para salir ya del lugar.
—Espera, ¿no sientes que falta algo? —preguntó revisando entre la canastilla que él cargaba buscando ese "algo" del que hablaba—. No, creo que ya es todo —finalizó sonriéndole.
Del establecimiento salieron luego de la cuenta pagar. Neji cargaba la bolsa con mandado mientras que Tenten al caminar parecía distraerse con un local a su paso. El ojiperla al ver que se trataba de una tienda departamental en donde vendían ropa de todo tipo, tanto para hombre como para mujer, niños y bebés, entre otras cosas; suspiró resignado al ver en los castaños ojos de ella las intenciones por ingresar.
Esta vez no le pidió con palabras entrar, sino que lo sujetó de la mano y así le hizo caminar dentro.
La misma rutina se presentó, a la entrada del local a su pequeña mascota dejaron al cuidado de una de las chicas encargadas del lugar.
—Tenten, sabes que no me gusta venir a estos lugares, es mejor que le digas a una de tus amigas que te acompañen —mencionaba Neji tras el forcejeo de mano que ella ejercía indicándole que le siguiera, pero las palabras de él no eran escuchadas por ella, inclusive el área de mujeres ya habían pasado de largo y Tenten siquiera se preocupó por ello. Su objetivo no era al menos lo que él pensaba—. ¿Y aquí qué?
Dijo extrañado de que a donde Tenten lo llevaba no era más que al departamento de infantes. Ella volvió a pasar por alto su pregunta rebuscando entre los estantes un bello atuendo de recién nacido soltando de su mano. —¿Qué color te agrada, el celeste o el rosa? —señaló mostrándole ambos conjuntos.
—¿No crees que te estás adelantando mucho? Hinata-sama sólo tiene tres meses de embarazo aún no se sabe qué es lo que será —respondió con la lógica que le devolvía lo anterior.
Tenten suspiró y lo miró sin saber qué palabras emplear para con él.
De su mano volvió a tomar, pidiéndole en el contacto que la siguiera. La mujer con los ojos inundados veía frente a ella una bella cuna de madera adornada con delicadeza para un niño. Colocó una mano encima del corral mientras que con la otra le pedía a Neji que la abrazara por la cintura, su mano la posó encima de la helada de él, la cual reposaba justo en su vientre.
—¿Es muy linda no crees...? —dijo para luego suspirar cerrando los ojos y mordiéndose los labios de los puros nervios—. Se verá hermosa en la habitación de huéspedes, dentro de unos ocho meses... muy hermosa.
Neji sin esperarse esas palabras de inmediato la soltó retrocediendo un paso, de su brazo izquierdo dejó caer sin querer la bolsa con el mandado, mientras que sus ojos había abierto a tal nivel que parecían que se le saldrían, miraba a Tenten sin dar crédito aún a lo que había escuchado.
Tenten angustiada por la reacción por parte de él, miraba hacia el piso apenada, sintiéndose más nerviosa que antes. Por lo visto, Neji no lo había tomado a bien, y eso era lo que se temía que fuera a pasar.
—Lo siento por decírtelo de esta manera, pero es que no encontraba otra forma de hacértelo saber aunque al parecer la noticia no te agradó del todo —reprimía como podía las intensas ganas de llorar y es que él la seguía viendo incrédulo como si estuviera en shock.
De pronto su rostro de incertidumbre cambió por una sonrisa que poco a poco se intensificaba, reía, Neji al fin reía.
—¿Hablas, enserio? —Seguía sin creer la indirecta que ella le había lanzado. Tenten asintió cabizbaja, elevó sus ojos al rostro de él para encontrarse con la sorpresa que los opalinos y embellecedores luceros de Neji brillaban cual diamantes y en sus labios seguía haciéndose más notoria su sonrisa.
Sin esperar otra cosa que no fuera la respuesta afirmándole el estado de ella, como única reacción inesperada y poco común de su parte, la abrazó fuertemente. La misma felicidad que sentía no lo dejaba pensar con claridad, estaba feliz no lo podía evitar, y no le importaba comportarse como un demente o mostrar frente a otros su lado sensible. Neji Hyuuga estaba inmensamente feliz, sería padre y eso nadie se lo podía arrebatar.
Ella dejó que él la estrechara entre sus brazos, cálido y protector la abrazaba por detrás una vez que le hizo girar a ver el mismo objeto que frente a ambos adornaba. Neji colocaba ambas manos sobre el vientre de su pareja, moviéndolas en círculos como si quisiera sentir algún rastro de vida por dentro. Tenten reía feliz, y es que después de todo la primera reacción de él había sido quizá hasta normal, hasta a ella le había costado trabajo asimilar el hecho de que estaba embarazada, con más razón él siendo tan... Neji.
—Aún es muy pronto, Neji. Tengo apenas unas cuantas semanas. —Su rostro seguía conservando ese brillo envidiable, sus ojos pequeñitos se hacían tras cada caricia que él por detrás le hacía al aún no notorio vientre de su dama.
De la mano la tomó, saliendo así tomados como la pareja feliz que se hacían ver por las calles. Tenían tanto que hablar, que simplemente buscaban la pronta manera de llegar a su hogar y uno frente al otro discutir sobre lo que a ambos le concernía. El atardecer se dejaba entrever en la aldea de la hoja y justo bajo los pocos destellos de luz, los dos amantes caminaban rumbo a su hogar, ella complaciente de que al fin él la mostrara al mundo como si estuviera orgulloso de que Tenten fuera su mujer, y él en cambio, regocijado en dicha veía al frente y de vez en cuando a la bella chica que a su lado caminaba sonriéndole.
De un momento a otro su familia de tres se había incrementado en número. Ansioso de que el tiempo pasara volando, pero por lo contrario, que los minutos transcurrieran lentamente para así juntos ver paso a paso el crecimiento del pequeño ser que se formaba.
La puerta de su hogar le abrió a su mujer, dejando sobre la mesa la bolsa del mandado y quitándole al perro la correa, para luego sorprenderla a ella de espaldas y abrazarla. Seguía feliz, era otro completamente, la noticia le había llegado tan profundo en el corazón derritiéndolo en un sólo segundo.
Del cuello de ella besó, con sus manos moldeaba el cuerpo de su mujer deteniéndose y palpando por simple motivación su vientre. A su oído se acercó, sobre él suspiró sólo para luego decir en una sola palabra su sentir resumiendo a dos sílabas el sinfín de sentimientos que lo acorralaban—: Gracias.
Su voz tan dulce y sincera, con eso bastó para que Tenten comprendiera la profundidad de la misma. Ella giró a verlo, acarició su mejilla mientras que su frente la recargaba con la de él, besó la punta de su nariz y sobre sus labios susurró:
—Es nuestro, Neji. Es nuestro bebé —finalizó colocando las temblorosas manos de él sobre su vientre al tiempo que con dulzura ambos demandaban de la caricia de sus besos.
Y ese apenas sería el comienzo de una nueva vida para ambos. Una nueva vida que juntos aceptaron llevar.
Bienvenido sería el nuevo lucero que a sus vidas alumbraría.
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Fieles lectores y lectoras, ahora les mostramos una serie de momentos ligados, paso a paso, sobre el lado Paternal de Neji ^^ esperamos y sea de su agrado... demos como es debido la bienvenida al pequeñín que será el encargado de seguir la doctrina de sus padres (sucia y bella) Aporten y nosotras aportamos, y FF será feliz porque sus escritores lo son al recibir apoyo de su parte.
Por último Las Migas presentan por primera vez a Golgi mascota oficial de nosotras prestada para los momentos, y no, no es broma, así se llama. u.u
Dejen artos Reviews porque esto apenas representa una décima parte de nuestro primer proyecto.
Así como, nunca por nada del mundo se les olvide: Decir NO, no me gusta, no quiero, largo, a las Innombrables...
y sobre todo que: Neji es un sucio y Tenten su protocolo de mujer perfecta© Nadie más podría ocupar esa ardua labor que ella... no señor
