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Momento quince: Misión Imposible.
Serial Paternidad
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Desde que tenía memoria, recordaba que siempre lo habían catalogado como un genio. Eficiente desde muy pequeño en la tarea que se le asignase. Sobresalió entre todos sus compañeros de academia, luego, cuando fue más grande, trató de cumplir satisfactoriamente cada una de las misiones que se le asignaron; logrando su cometido casi completamente.
Se enfrentó a la muerte en diversas ocasiones, saliendo triunfante de las situaciones más riesgosas jamás imaginadas; seguía con vida después de trece años sirviendo a Konoha, su aldea natal, aquella que defendería hasta su muerte. Pero ahora se encontraba frente a un reto que nunca imaginó, algo que escapaba totalmente del razonamiento lógico que toda su vida lo había acompañado.
Neji Hyuuga, por primera vez en su vida, no sabía qué hacer.
Su pequeño hijo se encontraba recostado frente a él, agitando sin cesar su pequeños bracitos y sus cortas piernas, mientras balbuceaba sonidos sin sentido, desnudo de la cintura para abajo, mirándolo con aquellos ojos iguales a los suyos, como si realmente estuviera dichoso de haberlo vencido, a él, al prodigio Hyuuga.
¿Por qué tenía que pasarle eso a él?
Se encontraba en su casa en su día libre, Tenten había salido a hacer unas compras de último momento, dejándolo a él a cargo del cuidado de su hijo. Para su mala fortuna, su pequeño bebé necesitaba un urgente cambio de pañales, dejándolo en la situación problema; algo que él jamás había hecho.
Miró nuevamente el pañal que sostenía en la mano intentando descifrar el complejo sistema de utilización que este tenía, buscando las alternativas y formas de uso que podía tener aquel mísero objeto que ayudaba a controlar la orina y los desechos de su pequeño hijo. Volvió a enfocar sus ojos en el fruto de su amor con Tenten pidiéndole una ayudita a través de la mirada. De pronto se sintió aún más patético, el bebé ni siquiera hablaba, era muy dudoso que supiera poner un pañal, de ser así se hubiese cambiado solo.
Dejó el pañal sobre el mesón en el que estaba recostado el pequeño Hyuuga, apoyó ambas manos en los bordes sin dejar de mirar a su hijo, lanzó un largo suspiro de abatimiento para darse valor a sí mismo y empezar a hacer lo que debía, aún sin saber cómo hacerlo.
Tomó al bebé con delicadeza, poniéndolo cerca de su hombro, lo llevó al baño y con mucho esmero le lavó el trasero, luego tomó una toalla para secarlo y envolverle las piernas. Volvió a la habitación y nuevamente lo recostó sobre la mesita especialmente hecha para hacerle las mudas al bebé. Suspiró tranquilo, al menos ya tenía a su hijo limpio. ¿Qué seguía luego?
Buscó la mirada del pequeño intentando encontrar la respuesta, mas él seguía agitando sus extremidades tal cual si fueran de gelatina, desligado completamente de la fuerte batalla que libraba su padre contra el bendito pañal. Neji suspiró cansado, realmente no sabía cómo continuar. Pensó en Tenten y en las miles de veces que ella hacía lo mismo al día, con una rapidez y maestría que él envidiaba; sabía que lo que tenía que hacer no era difícil, pero el hecho de no haberlo hecho nunca y tampoco haberle prestado atención a Tenten cuando lo hacia, no le favorecía.
Tomó el maldito pañal nuevamente, mirándolo con odio. A él le gustaban los retos y siempre superaba todos los que se imponía, entonces, en aquel momento ese pañal no le ganaría una batalla tan simple.
Miró detenidamente el objeto en sus manos, analizándolo, cuestionándose sobre su uso una vez más. ¿Hacia dónde irían los dibujos? ¿Adelante o atrás? De seguro iban para el mismo lado que los cierres, pero nuevamente nacía la interrogante sobre hacia dónde iban pegados aquellos adhesivos ¿Adelante o atrás? Porque si lo analizaba detalladamente, se podía deducir que hacia los dos lados era factible utilizarlo, pero anteponiendo la idea que si iban hacia atrás sería mucho más difícil quitar el pañal, por lo que podía suponer que era mejor tener a su hijo de espaldas antes que ahogándose por estar con el rostro pegado a la mesa.
Problema resuelto: los dibujos iban hacia adelante.
Buscó nuevamente la mirada de su hijo, queriendo encontrar en aquellos ojos las felicitaciones correspondientes al encontrar la respuesta a su duda, pero lo único que encontró fue la divertida escena de su hijo succionando fervientemente el dedo gordo de su pequeño pie, mientras que su manita la sostenía para darle más firmeza. Una sonrisa se dibujó en su rostro al verlo así, se le hacía un bonita imagen ver a su vástago tan tranquilo, sin importarle continuar desnudo y con su padre a un paso más cerca de cumplir su objetivo.
Aún con la sonrisa dibujada en el rostro, y más confiado de sí mismo, dejó al lado el pañal para así cumplir el siguiente paso. Pero, ¿qué seguía?
Nuevamente las interrogantes colapsaron su cerebro. Estaba seguro que no era cosa de llegar y poner el pañal, Tenten hacía algo más que eso, pero… ¿qué? Miró detenidamente todos los productos que rodeaban el mesón: crema emulsionada, colonia de bebés, talco, crema para la irritación, aceite, toallas húmedas y un sinfín de productos para el cuidado de las guaguas, pero ninguno de esos decía explícitamente cuál aplicarse durante el cambio de pañal. Su mente de genio le dijo que era imposible aplicarle colonia en el trasero, menos aún en la partecita que lo identificaba como hombre, su hijo lo mataría en cuanto pudiese si hiciera algo así, le arruinaría su hombría muy seguramente. Finalmente logró deducir que el talco era lo más adecuado para aplicarle. Según las instrucciones se podía utilizar para mantener seca la zona pélvica y así evitar irritaciones producidas por el plástico del pañal. Tomó el envase con descontrolada fuerza, produciendo que el polvo del talco saliera de su contenedor inundando el sector causándole un poco de tos, afortunadamente éste se dispersó rápidamente recuperando la visión y el control de la situación.
Esperanzado de poder terminar pronto aquella difícil misión, decidió continuar de una buena vez con lo que seguía. Ya no le importaba si lo hacía mal, de todas maneras llegaría Tenten y lo arreglaría, porque su novia siempre solucionaba todos los problemas que él no podía y luego con absoluta paciencia y ternura le enseñaba paso a paso cómo hacerlo y solucionarlo por su propia cuanta. Definitivamente había escogido bien a la mujer con la que compartiría el resto de su vida; Tenten le enseñaba a ser una mejor persona, en este caso un mejor padre.
El sonido de la puerta al cerrarse y un ladrido le llamó la atención, con el pañal aún en la mano miró hacia la entrada de la habitación esperando ansiosamente que Tenten entrara por ella y terminara finalmente con esa tortura que por largos minutos había sufrido, pero no alcanzó a verla ya que su atención fue llamada por la tibieza que de pronto sintió en su pecho.
Enfocó a su hijo, dándose cuenta que éste con ambas piernas abiertas, se había vuelto a orinar, y lo peor de todo era que la magnífica puntería de su pequeño —herencia de su madre—, había ido a parar directamente a su pecho.
La sonora y alegre carcajada de la mujer que venía entrando a su habitación, seguida de cerca por Golgi, llamó la atención del aún aturdido genio y prodigio Hyuuga, quien continuaba estupefacto por lo que acaba de pasar, sin comprender completamente cómo había sucedido, pues si todo marchaba tan bien.
—¿Has tenido problemas? —preguntó Tenten a modo de burla mientras se acercaba.
Neji desvió la mirada molesto, observando a su hijo con aquella mirada intimidante que le lanzaba sus enemigos, la cual siempre provocaba la misma reacción, pero que en este caso no logró hacer con su vástago, ya que él continuaba con sus movimientos gelatinosos, los cuales parecieron incrementarse al ver a su madre junto a él.
—Deja, yo termino —anunció la castaña sin borrar la sonrisa de su rostro—. Ve a cambiarte.
Neji salió de la habitación malhumorado seguido de su pequeña mascota que no dejaba de agitar la cola ansiosamente. No le molestaba que su hijo se hubiese orinado sobre él —aún era pequeño y no controlaba su esfínter—, lo que le ponía de mal humor era no haber sido capaz de cambiarle el pañal a su hijo, no había sido capaz de hacer algo tan simple como eso.
Definitivamente necesitaba pasar más tiempo en casa, más aún del que de por si pasaba.
Cuando regresó a la habitación de su hijo, se encontró con la hermosa visión que siempre lo maravillaba: Tenten sentada en la mecedora del rincón amamantando a su cría. Después de haberle cambiado el pañal en tiempo record, al parecer su hijo había quedado muy cansado luego de la ardua labor de mover desenfrenadamente sus extremidades. Sonrió recostándose contra el marco de la puerta, admirando a su mujer mientras alimentaba a su hijo; escena que siempre contemplaba, pero que no por eso dejaba de maravillarlo.
—Creo que necesitas una clase intensiva de cómo cambiarle paños a tu hijo, Neji —sonrió ella sin mirarlo, parecía embelesada contemplando a su hijo dormirse—. No es algo tan difícil.
—Tendrás que enseñarme también a hacer eso —respondió resignado—. Aún no lo has hecho.
Tenten lo miró sonriendo. Neji era un gran padre, sólo que había algunas cosas que le costaban más que otras.
El Hyuuga miró el suelo para no sentirse aún más aturdido y avergonzado de lo que ya se sentía; Tenten conseguía humillarlo con cosas tan simples.
—Parece que cualquiera puede humillarme —susurró mirando al perro que se encontraba sentado a sus pies.
Golgi se levantó y salió de la habitación agitando su cola dejándolo hablando solo.
Tenten rió. Hasta el perro lograba humillarlo.
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Mi momento favorito =D (no sé cual es el de mi miga Aby) hasta el momento xD Realmente me gustó mucho como quedó éste momento, es tan divertido pensar que Neji fue vencido por su pequeño hijo, mis ojos realmente brillan.
Agradecemos los reviews y es pedimos que sigan apoyando la causa =D. No dejen que esas atrocidades aberrantes conocidas entre nosotras como: INNOMBRABLES, triunfen y destronen a esta sensacional pareja... NO, NO, NO A LAS INNOMBRABLES.
Recuerden niñas... Neji es un sucio, pero sólo con Tenten porque ella es su protocolo de mujer perfecta ya que es la única que complementa su suciedad =D
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