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Momento dieciséis: Memorables momentos
Serial Paternidad
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Volvía a maldecir, miraba hacia todos lados del cuarto de baño como si buscara la salvación reencarnada en algún objeto que pudiera ayudarle en su obligada labor. Su mascota iba y regresaba a su lado posándose a sus pies y mirando atento los absurdos intentos de su dueño por aparentar tener toda la situación bajo control, sin embargo, por más que el hombre simulara confianza en su trabajo para con su hijo, ni el mismo perro se lo creía. Podría hacerse llamar a sí mismo ser un genio, podría tener el coeficiente intelectual más alto de sus conocidos, pero no quedaba duda alguna que a la hora de duchar a su pequeño, Neji Hyuuga era un completo ingenuo.
Su primogénito yacía sentado a unos metros de donde él se encontraba, vistiendo sólo una camisetita listo para ser duchado por su padre en ausencia de su madre. Sus bracitos hacía mover consecutivamente llevándose a la boca la sonaja que su padre le había dado para que se estuviera quieto mientras que éste medía a través del tacto la temperatura de la bañera del niño.
Maldijo nuevamente al meter su mano dentro de la bañera y quemarse, tal parecía que no daba con una, dos veces ya había cambiado el agua de la bañera, la primera estaba en una temperatura impropia para su hijo, y la segunda, pasada de caliente. El niño a sus espaldas reía ausente del dilema de su padre, con vehemencia mordía de su sonaja debido al malestar que comenzaba a causarle sus encías.
Luego de algunos intentos fallidos tanteando el agua de la bañera azul, tomó al pequeño entre sus brazos para retirar de su cuerpecito la última prenda que le quedaba. Al primer contacto de sus piecitos en el agua tibia, el niño rió sonoramente comenzando a patalear dentro de la bañera haciéndole la labor más complicada a su padre de querer ducharlo. A su hijo parecía encantarle la hora del baño, al menos eso era lo que figuraba ser cuando Neji miraba a Tenten bañar a su pequeño, pues éste no dejaba de conversar en balbuceos con su madre cuando ella comenzaba a hacerle plática durante el baño, a lo que el pequeño Hyuuga respondía a su manera: riendo por la nada y jugueteando con el agua a su alrededor.
Pero de nada le servía al genio traer a su cabeza en esos instantes escenas pasadas, pues ninguna de ellas se parecía a lo que experimentaba en esos momentos. Tenten solía sujetar al bebé con una sola mano mientras que con la otra le mojaba cuidadosamente la cabecita y enjabonaba sus extremidades; admiraba esa destreza que tenía su mujer para con el bebé, era detallista en cada uno de sus cuidados y en extremo precavida ante cualquier problema que se le presentase a su vástago. En cambio él, todo lo que tenía eran vagas ideas de lo que su mujer hacía, de la manera en que sostenía al niño y lo enjabonaba sin mayor problema teniendo cuidado de que no le fuera a caer jabón en sus ojitos.
En esos momentos, Neji parecía pelearse con las enormes mangas de su blanca camisa, pues éstas le estorbaban para poder sujetar a su hijo, o era que quizá el problema radicaba en que no tenía idea alguna de cómo sujetarlo. Sentía que en cualquier momento su pequeño se le resbalaría de las manos, y no quería verse inmerso en un caos por no sujetar como se debería a su hijo. Le faltaban brazos, ese era su principal dilema, su bebé no dejaba de moverse intentando alcanzar el patito de hule que se le había escapado de las manos, tampoco dejaba de patalear enérgicamente el agua, al grado que ya a su padre lo tenía completamente empapado de la camisa, incluso hasta la mascota de la casa había sido igualmente mojado por estar solamente de mirón al lado de su dueño.
Haciendo mil y un malabares para, con una mano sujetar a su pequeño y que éste no se le resbalara, así como de retirar su mojada camisa la cual solamente le dificultaba su labor de aseo al niño, Neji intentaba no perder el control de la situación, pero tal figuraba que el baño de su padre no le agradaba en absoluto al pequeño al punto que como si le estuvieran golpeando, comenzó a llorar abiertamente meneando de un lado a otro su cuerpo. Neji palideció alarmándose del estado en que de la nada su hijo se había puesto, con ambas manos lo sujetó de la pancita mientras que éste echaba hacia atrás la cabeza estirando sus extremidades y gritando sonoramente inquietando a su padre.
Sin perder en ningún momento de vista los pucheros que su hijo hacía y la forma en que mostraba entre gritos que un nuevo diente ya le venía en camino, Neji intentaba alcanzar el patito preferido a la hora del baño de su hijo, y con el cual se entretenía cada vez que su madre lo bañaba. Pero apenas inclinó el cuerpo para alcanzarlo, y su hijo ya lo había tomado fuertemente de su largo cabello sin dejar de llorar. El estirón le dolió hasta la sien, no quedaba duda que su hijo en un futuro además de su ingenio y habilidades ninja, sería poseedor de una fuerza temeraria.
Volvió la completa atención al niño el cual no dejaba de patalear y estirarle un mechón de cabello a su padre; Neji le mostró el condenado patito amarillo que apenas y se le aplicaba presión, sonaba. Notó como al primer sonido su hijo dejó de patalear reconociendo el ruidillo. Nuevamente lo hizo sonar frente a su rostro y el niño abrió sus ojitos medio rojizos debido a la fuerza de su llanto. Parpadeó un par de veces formando una O en sus pequeños labios rozados al ver como su padre le hacía mover y sonar su patito amarillo. Volteó a ver la expresión de su padre el cual parecía pedirle en silencio al niño algo de clemencia; el bebé rió moviendo sus brazos hacia ambos lados volviendo a levantar el agua y mojando a su padre, para luego querer alcanzar su juguete. Neji se lo soltó e inmediatamente el pequeño lo llevó hacia su boca haciéndolo sonar sin cesar provocándole dolor de cabeza al Hyuuga por el desquiciante sonido tras cada mordida que el niño le hacía a la cabeza del patito.
Aprovechando de la momentánea distracción del niño, Neji le bañaba como se suponía debería de haber hecho desde un inicio, al menos el intento hizo por dejarlo presentable a la hora que llegara Tenten. Pues como una tarea adicional, la castaña le había encomendado bañar al pequeño. Tenía que reconocerlo, le parecía encantador el ver a su mujer bañar al niño, pues ésta parecía querer comunicarse con el pequeño tras cada balbuceo que el niño le dedicaba a su madre como si quisiera decirle alguna noticia; pero justo eso le gustaba, el sólo ver desde lejos, no el ser él mismo quien tuviera esa difícil labor de enjabonar y mantener al niño en completa calma dentro de su bañera.
Vaya que había sudado, pero no podía darse el lujo de que su novia como venganza se burlara de él poniendo en duda su capacidad al no poder bañar al niño una sola vez. Mejor que al inicio, fue el enunciado que interiormente se repitió Neji al sacar de la bañera al pequeño y envolverlo en su toalla especial. Con la criatura en brazos salió del cuarto de baño mirando el desorden que dentro había dejado.
Sobre la cama lo recostó para colocarle su pañal como se debe. Extendida sobre la misma cama, Tenten le había dejado ya la ropita lista para que lo vistiera. Un conjunto de pantalón azul con su camiseta en un tono más bajo, cierta dificultad le costó el colocar correctamente los tirantes que componían el conjunto en el pantaloncito. Secó sus pies con absoluto cuidado haciendo que el niño riera ante su contacto pataleándolo y lanzando infantiles carcajadas. Le colocó sus calcetines y pequeños botines, aunque estos últimos poco le durarían en su lugar.
Lo sentó en la cama para terminarlo de arreglar, colocándole crema especial para bebé sobre sus rojitas mejillas a lo cual el niño le sonrió a su padre mostrándole su sonaja como si le indicara que se la prestaba para que él también la mordiera. Pacientemente le cepilló el escaso cabello que tenía, ya se lo imaginaba en un par de años más con su cabellera larga como todos los de su familia, como él mismo. Lo alzó en sus brazos a lo que el niño rió con más fuerza reconociendo que ese gesto su padre solía mostrárselo cuando se ausentaba de casa por sus misiones por algunos días y al regresar de ella con éxito, así era como el pequeño Hyuuga era saludado por él, haciéndolo sentir el hombre más alto del mundo, más aún cuando sus bracitos extendía como queriendo alcanzar el cielo.
Nuevamente tenía que reconocer que le fascinaba gastar el día de su descanso en casa junto a su pequeño, el tiempo que por su trabajo perdía al lado de él lo compensaba en un sólo instante, pues la sonrisa cálida e inocente que su pequeño le mostraba siempre que lo veía, no la sustituiría con nada. Su vida había cambiado considerablemente, de ser un ninja reconocido y astuto que no temía en batallas y jamás dejándose vencer con facilidad, a pasar a ser un hombre de familia y cambiar las kunais por pañales y biberones. Vaya giro radical que había dado su vida, menudo destino el que le deparó la misma, pero del cual no cambiaría nada en absoluto.
Sobre el piso de la alcoba tendió una sábana dejando al niño ahí rodeado de juguetes para él limpiar de su desorden en el cuarto de baño y secarse el cabello que estaba algo enredado producto de los estirones de su hijo.
Suspiró sujetándose de la porcelana del lavamanos, mirándose al espejo con la toalla puesta tras su cuello vistiendo otra camisa; ser padre era una tarea más complicada de lo que pensaba.
Los días libres en el cuartel significaban más tiempo libre para compartir con su familia, y sobre todo con su pequeño hijo, pudiendo así aprovechar y recordar cada momento junto a él al máximo.
El agradable sol del atardecer primaveral se colaba por entre los delgados visillos que se agitaban al vaivén de la brisa que entraba por la ventana abierta, recorriendo la alcoba en donde él descansaba junto a su hijo y su mascota.
Como jamás nadie imaginaría ver al Hyuuga, éste se encontraba recostado en el suelo sobre la alfombra, con los brazos cruzados tras la cabeza, los ojos cerrados y el rostro demostrando sin pudor la tranquilidad que sentía. A su lado, el pequeño Zero permanecía sentado, balbuceando sin parar mientras que agitaba los juguetes que sostenía en sus pequeñas manitas después de llevárselos a la boca dejándolos bañados en saliva al apretarlos con sus encías con sólo tres dientes. Sus ojos grises estaban clavados en el pequeño perro recostado al otro lado de Neji, el cual también dormitaba en compañía de su amo, era como si el bebé le estuviera comentando al animal su pesar por no saber cómo detener la molestia de sus encías.
El joven padre entreabría a cada minuto los ojos para ver a su vástago y quedarse tranquilo sabiendo que continuaba ahí. Lo escuchaba balbucear, pero debía verlo para quedar conforme y tranquilo. Golgi, al igual que su dueño, abría de vez en vez los ojos al sentir que su amo mayor se removía levemente, quedando tranquilo al ver que éste nuevamente se quedaba quieto.
Neji Hyuuga debía reconocer que le agradaba aquella tranquilidad. Estar relajado, sin preocupaciones, sin misiones, con tiempo para poder descansar; era algo completamente agradable. El hecho de no tener que alejarse de su familia por tiempo indefinido como sucedía cuando estaba de misión, le provocaba una gran dicha ya que le permitía compartir más tiempo junto a su hijo y su novia, guardando los momentos más sencillos que pudiesen existir como un gran tesoro. Su pequeño hijo tenía ya ocho meses; el tiempo pasaba tan rápido y su corazón se acongojaba al pensar que tenía tan poco tiempo para compartir con su familia. Realmente no quería perderse los momentos más significativos de su hijo por él estar tan lejos mientras que Zero crecía sin detenerse.
El fuerte impacto y sonido de un cascabel contra su frente cubierta sólo por una venda negra, lo hizo abrir desorbitadamente sus ojos opalinos, encontrándose cara a cara con la de su hijo de cuya boca caía una pequeña hilera de saliva que fue a dar justo sobre su blanquecina mejilla. El Hyuuga mayor hizo el intento de levantarse, pero le costó algo de trabajo tomar el pequeño cuerpecito del niño, el cual estaba casi recostado encima de su padre sosteniéndose con ambos brazos.
—Pa… Pa… Guau… guau… Papá…
Sus brazos quedaron suspendidos en el aire mientras sus ojos opalinos miraban fijamente a su pequeño. El dolor de su frente quedó en el olvido, la saliva que empezaba a acumularse en su mejilla poco importaba, lo que realmente valía era lo que acababa de decir su hijo.
En un intento por llamar su atención, su pequeño le había dicho "Papá". Su primera palabra coherente había sido esa. Su corazón latía furiosamente de orgullo y alegría al haber deleitado sus oídos con la grandiosa muestra de cariño de su pequeño. No importaba que compartiera poco tiempo con su hijo, parecía ser que sus extensas ausencias no influían en el cariño y la importancia que él representaba para su vástago; sólo importaba que su hijo le había llamado papá.
Se levantó del suelo cargando a su hijo, lo sostuvo frente a él mientras que el pequeño completamente ajeno a la alegría que sentía su padre, seguía moviendo el cascabel haciéndolo sonar y de sus labios brotaba la clara onomatopeya de un "guau guau". Golgi, que al ver el brusco movimiento del mayor, se había levantado también para poner atención a lo que pasaba, su cola movía al compás del sonido del cascabel, atento a la más mínima reacción u orden que su amo diera.
Neji permanecía en un trance de felicidad; no había muestra más clara y factible que le demostrase y asegurase que realmente era padre, que fuese su propio hijo el que lo llamase por tal apelativo. Bien sabía que hasta el momento nunca había emitido nada más que balbuceos que intentaran decir algo, Tenten le contaba todo lo que su hijo lograba durante sus ausencias, y aunque su madre le enseñara, eran bien pocos sus logros en cuanto a hablar se refiriera.
Como un acto innato, sin consciencia total, Neji sonrió sin apartar su mirada del rostro del bebé, el cansancio que sentía en esos momentos no se comparaba con la dicha que su corazón tras cada bombeo enérgico hacía demostrándole su felicidad. Quizá el pequeño no había sido consciente de lo que había mencionado, pero a oídos del novato padre, esa pequeña palabrita había sido la más grande que había percibido en su vida.
Su hijo al fin lo reconocía como su padre, no había error alguno de ello.
Intentó hacerle repetir al niño lo mismo pero ya lo único que salía de sus labios eran simples balbuceos sin sentido. Haló aire, tendría que esperar a que a su hijo le diera la gana volver a hacerlo feliz con sus palabras.
Volvió a sentarlo sobre el suelo, recostándose él de medio lado junto al pequeño sin quitarle la mirada de encima, ni borrar de su rostro la diminuta sonrisa de felicidad al verlo mover su sonaja como si estuviera hipnotizándolo con su sonar hasta hacerlo caer en un profundo sueño.
La puerta principal fue abierta por la mujer del hogar luego de avisar su llegada a la casa sin tener respuesta alguna por los presentes, siquiera por su mascota que solía ser el primero en recibirla a la puerta.
El intenso silencio del lugar la alarmó dirigiéndose hacia la alcoba, cual fue su sorpresa al encontrarse en un extremo de la misma la escena más embellecedora que sus castaños ojos habían apreciado todo ese tiempo; tanto Neji como su hijo dormían plácidamente sobre el suelo, y Golgi en un rincón de la pieza.
Cautelosamente entró a la alcoba para sacar la cámara instantánea del buró. Regresó a su posición inicial para captar nuevamente en sus pupilas la bella escena que tanto su pareja como su hijo representaban; Neji dormía de medio lado en dirección a su hijo con el cuerpo enroscado como en posición fetal, su pequeño en cambio había sido vencido por el cansancio y junto a su padre se quedó dormido con sus piernitas entreabiertas y mirando hacia el techo de la alcoba.
Tenten rió al ser testigo de la imagen más encantadora pero al mismo tiempo graciosa, al parecer Neji sí había cumplido su misión de bañar y cuidar a Zero, al grado que tanto padre como hijo habían quedado exhaustos, uno por el tremendo trabajo que le costó no perder el control y el otro por haberle hecho difícil la labor al mayor.
Preparó la cámara para captar el momento en papel fotográfico y, antes de que se escuchara el flash del aparato, el pequeño Zero removió la cabecita en dirección contraria a Neji extendiendo su bracito derecho hasta el rostro de su padre pegándole con el puño cerrado en la mejilla.
Acto que fue captado inmediatamente por Tenten, no sin antes reír al ver salir la fotografía de la cámara, en donde se dejaba ver de una forma divertida a su pareja siendo golpeado inocentemente por su hijo como si lo estuviera castigando y éste en consecuencia pareciera que le pedía perdón debido a la posición de sus piernas enroscadas.
Antes de salir de la pieza y dejar dormir a los hombres de la casa, a un lado de ambos colocó la fotografía tomada, para que al despertar Neji viera que aún dormido su hijo lo hacía merecedor de una humillante derrota; además de colocar junto a la fotografía el sobre blanco con los resultados de su examen de embarazo que había ido a recoger anunciando un positivo a la prueba solicitada.
Si alguna vez le hubieran mencionado sobre su destino y lo cual le depararía en un futuro, jamás Neji lo hubiera creído, no era que ser suspicaz se le facilitara, sino que ante las palabras que pudieran dedicarle para convencerlo, él solamente acataría aquellas que no fueran expresadas en complejos enunciados sino en actos inesperados.
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Queremos disculparnos profundamente con toda la banda lectora, pero desafortunadamente los momentos llegaran hasta aquí. Éste será el último momento que publicaremos
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Neeeeeeeeee mentira! =D es una bromita del día de los inocentes... atrasado. u.u
Con éste momento damos por terminada la serie de paternidad, la cual fue acortada debido al tiempo ya que queremos comenzar el nuevo año con otro tipo de historia... y así será queridas lectoras... el nuevo año comienza con un lemon =D
Pero no canten Victoria antes de tiempo, primero las chantajearemos cruelmente... Si! QUEREMOS REVIEWS!
Así que sucias y pervertidas lectoras, si quieren un lemon dejen un review, que bien poco les cuesta... sólo hacer click en ese cosito verde y escribir lo que se les venga a le mente despues de leer. Así de fácil. Y de paso hacen a las Migas mujeres muy felices y sucias... xD!
No olviden banda lectora decirle NO a aquellas aberrantes INNOMBRABLES... ni que...
NEJI ES UN SUCIO Y TENTEN SU PROTOCOLO DE MUJER PERFECTA. (LA ÚNICA)
Gracias nuevamente por leer y esperamos que el capítulo haya sido de su agrado...
Las Migas les desean un muy feliz año nuevo y no olviden usar en la noche sus calzones rojos para que el próximo año encuentren a su Neji de verdad... =D
