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Momento diecinueve: Ocurrió en un entrenamiento.
Serial Hormonas
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El sonido seco producido por los golpes resonaba en la inmensidad del bosque, dejando en claro la intensidad de aquel entrenamiento.
La herida de su brazo izquierdo empezaba a escocer, pero él no podía darse el lujo de detener la batalla sólo por un pequeño malestar pues para eso eran los entrenamientos; para aprender a tolerar cualquier clase de dolor. En una pelea real, el enemigo no se detendría sólo porque él estaba herido.
Su compañera era, como siempre, su oponente. Era notorio que Tenten no estaba en mejores condiciones que él, su respiración era agitada, su rostro sudoroso, su cuerpo difícilmente lograba esquivar los golpes y el chakra se le había reducido considerablemente, pero aún así se mantenía en pie, y costase lo que costase, le daba la ofensiva sin dejarse vencer.
Tenten era completamente consciente que jamás podría ganarle al genio Hyuuga, ya que desde que lo conoció, supo que él siempre estaría un nivel más arriba, pero su orgullo de mujer y de kunochi jamás la dejarían rendirse ante él; prefería mil veces caer derrotada, sin ninguna gota de chakra, sin ser capaz de mover un solo músculo, antes de decirle a él que ya no podía más.
Neji sabía que su chakra había disminuido, no de manera considerable, pero sí tenía menos, esta vez ella le estaba dando la batalla. Por primera vez había tenido que usar toda su capacidad en un enfrentamiento con ella, y eso lo mantenía sorprendido. Ya era tiempo de terminar con esa jornada de ejercicio. Los cortes que tenía en varias partes de su cuerpo le molestaban y dolían enormemente, incluso había algunos que eran bastantes profundos, pero sabía que su compañera no se daría por vencida, y por consiguiente él tampoco: su orgullo no se lo permitiría.
Preparó su palma para dar el golpe final, no concentró demasiado chakra, su objetivo no era matarla, menos aún hacerle mucho daño; sólo era un entrenamiento.
En el momento en que su palma tocó el cuerpo de ella, su mente analítica que jamás dejaba de trabajar, concluyó que aquel golpe había sido errado. El chakra había desaparecido y su mano seguía posada sobre aquella protuberancia. Pudo sentir claramente con su tacto el erguimiento involuntario que tuvo el seno de su compañera al entrar en contacto con su mano, fue capaz de identificar el tamaño y la forma. ¿Qué escondía Tenten bajo sus ropas?
Instantes después reaccionó quitando su mano rápidamente, alejándose unos pasos de ella para ocultar el violento sonrojo que invadió sus mejillas.
—Neji… —lo llamó ella sin saber exactamente qué decir.
Su cuerpo reaccionó a aquel íntimo contacto y ella no lo pudo evitar. Jamás había ocurrido algo como eso, era un contacto demasiado fuera de lo común para ellos, más aún para Neji.
—Fue tu culpa, te moviste —se excusó él mirándola de reojo sin poder ocultar el sonrojo de sus mejillas.
Ella sólo le sonrió por respuesta queriendo convencerse que él tenía la razón, además Neji jamás hubiese querido tocarla de la manera en que lo hizo.
Como respuesta a esa sonrisa, bufó molesto retirándose del campo de entrenamiento sin siquiera despedirse; esa sonrisa lo había turbado más aún de lo que ya se sentía.
Removió los dedos de su mano intentando alejar los recuerdos que le producía su tacto, miles de pensamientos invadieron su cabeza, todos ellos inapropiados, pero no podía reprimirlos, no cuando su mano aún parecía rodear aquel seno, rompiendo con creces los esquemas que alguna vez se planteó.
En sus momentos de soledad y ocio, solía ocupar sus pensamientos con ideas ilógicas y estúpidas, meditando sobre asuntos que no tenían objetivo, analizando a veces momentos de su vida y de quienes lo rodeaban. Era así como buscaba explicaciones a interrogantes que nadie respondía, pero que de seguro muchos se planteaban: el por qué Naruto tenía esa necesidad de comer ramen, o por qué la Haruno tenía el cabello extrañamente rosa, cómo se comunicaban Kiba con Akamaru, o por qué Tenten usaba esa ropa tan holgada.
La respuesta más lógica a la que llegó cuando debatía internamente la última pregunta, fue que Tenten ocultaba su cuerpo porque no se sentía conforme con él. De seguro no era muy desarrollada y por eso prefería ocultarse bajo holgadas ropas para así lograr que nadie se percatase de lo que le faltaba. Ahora, Neji acababa de comprobar que estaba equivocado, la respuesta era todo lo contrario, Tenten tenía demasiado, por eso lo ocultaba. Entonces si se había equivocado en eso, también podía considerar que la Haruno tenía el cabello rosa por un terrible defecto genético, y no porque algún miembro antiguo de su familia se lo heredara.
Aún alterado, continuó con su camino hacia la mansión, a paso lento pero decidido, sin poder dejar atrás los pensamientos que lo consumían.
Tenten continuaba parada en el mismo sitio sumida en sus pensamientos, sin ser completamente consciente que Neji ya se había marchado.
El pensamiento irreal que consumía su cerebro la mantenía alterada. Quizás sólo fuese imaginación suya, pero aseguraba seguir sintiendo el tacto tibio de la mano de Neji en aquella tan desarrollada parte de su anatomía. Había sido extraño, pero le gustó: ese inesperado contacto le agradó y bastante.
Lo más desesperante de toda esa situación, era saber que todo había sido un accidente.
Tenten conocía hacía bastantes años a su compañero y podía dar su vida asegurando que él jamás haría algo tan inapropiado como lo que acababa de suceder; él nunca la tocaría de esa manera, menos aún tendría pensamientos inapropiados que lo llevaran a cometer tal tipo de actos tan ajenos a su comportamiento y actitud. Él no, pero ella sí podía tenerlos.
Caminó con pasos torpes hasta la sombra de un árbol recostándose en el tronco de este, cerrando los ojos dejándose cautivar por lo que recién acababa de suceder, que al mismo tiempo ayudaba a su mente para crear distintas situaciones que ella quería que sucedieran.
¿Qué desearía más que eso?
Anhelaba con todo su corazón que un día Neji llegase y la besara de forma furiosa, apasionada; como si quisiera robarle los labios, comérsela a través de un beso desgarrador. No necesitaba palabras de amor, a ciencia cierta sabía que de parte de él nunca las tendría; lo que su cuerpo ansiaba era unirse al cuerpo de él. Estaba en la flor de su juventud —como diría su sensei—, por lo cual sus hormonas se encontraban alborotadas, soñando y deseando aventuras que llenaran su placer, queriendo algo nuevo, conocer lo desconocido para llenarse de ello. Y en todas sus fantasías más sucias y pervertidas, el único protagonista de ellas era Neji Hyuuga.
Inconscientemente llevó sus manos hasta sus labios, recorriéndolos con la punta de sus dedos índice y medio, de manera lenta, mientras su mente urdía la exquisita sensación de ser besada por Neji.
Juiciosa que sus pensamientos no eran bien vistos por los demás, prefería ocultarlos, porque nadie aceptaría que ella deseara a Neji. No sería bien visto por quienes la rodeaban que su cuerpo anhelara entrar en contacto con él, que su ardiente piel clamara ser recorrida por las grandes manos del Hyuuga, que deseara besarlo y tocarlo; ella quería conocer el placer al lado de ese hombre serio y misterioso, quería ser envuelta en esos fuertes brazos que en alguna oportunidad había tocado, deseaba besar ese cuello blanquecino y morder su lóbulo, anhelaba escucharlo gemir producto de sus caricias. En ese momento maldecía con todo su corazón dos razones que harían imposible que entre ellos sucediera algo: la primera era vivir en una sociedad tan cerrada que no aceptaba el deseo como algo natural, nadie era capaz de hablar de la lujuria y el sexo de manera abierta, esos temas siempre eran controversiales y era preferible que se mantuvieran en silencio. La segunda razón de su molestia era Neji. Ella lo conocía perfectamente, pero eso no ayudaba a eliminar su impaciencia para con él; lo que quería era a un Neji salvaje, sucio, un Hyuuga dominado por sus hormonas que la besara, la tocara, la cogiera como en sus más atrevidos pensamientos.
Irremediablemente esto sólo podría ocurrir en sus fantasías, teniendo obligatoriamente que satisfacer sus propios deseos de manera solitaria.
Continuó con la exquisita tortura de sus más pervertidos pensamientos, apegando más su cuerpo a la corteza del árbol, imaginando que era el cuerpo de Neji el que la aprisionaba, soñando con esas fuertes manos recorrer su cuerpo y esos gruesos labios apoderarse con deseo de los suyos.
El cercano crujir de una rama la alertó. Abrió los ojos sorprendida, recriminándose mentalmente por someterse tanto a sus fantasías que descuidaba su seguridad al no sentir que alguien se acercaba. Despacio se deslizó hasta el costado del árbol, para ampliar su campo visual y lograr ver el lugar exacto de donde provenía el ruido. Se sorprendió enormemente al ver a Neji caminar de regreso al campo de entrenamiento por el mismo camino por el cual había emprendido retirada.
Se extrañó por esta acción, estaba casi segura que no lo vería por un par de días ya que él huiría de enfrentarla después de haberle tocado —de manera accidental—, un seno, pero al parecer se había equivocado.
Su mente perversa y astuta rápidamente le trajo algunos pensamientos salvajes. Una sonrisa maligna se dibujó en su rostro. Pondría al genio Hyuuga en un dilema, aunque se arriesgara a que él pudiera catalogarla como una cualquiera, ella quería comprobar si Neji era como cualquier hombre que si se enfrentara a una situación muy candente sucumbiera a sus hormonas.
Volvió a su antigua posición recostada sobre el árbol, cerró los ojos evocando nuevamente sus exquisitos deseos. El genio Hyuuga caminaba de vuelta al encuentro de su compañera, la cual debía seguir en el campo de entrenamiento. Se sentía mal por lo que había sucedido un rato atrás, Tenten merecía una disculpa digna de un hombre de verdad, no podía simplemente largarse culpándola a ella de tan vergonzoso accidente.
Se acercaba al claro en el que entrenaban y en el preciso momento que pasaba junto a un grueso roble, un pequeño sonido lo hizo detenerse. Rodeó el árbol para tener una mejor visión del campo de combate, en el caso que algo malo estuviese sucediendo no lo pillaran por sorpresa, pero al momento de mirar más allá del terreno vacío, encontró la visión que sus fantasías prohibidas deseaban.
Tenten estaba pegada al roble que se encontraba justo al frente del que se escondía él, unos metros más a la izquierda, pero aún así tenía una vista panorámica de lo que hacía su compañera. Sus ojos siguieron las manos de ella en el lascivo y lento recorrido que hicieron desde su cuello hasta sus senos masajeándolos con lentitud, con vehemencia, mientras su boca se abría ligeramente dejando escapar pequeños jadeos y sus ojos se apretaban con fuerza.
Neji tragó en seco, pestañeando muchas veces para comprobar que no era una ilusión, la herida de su brazo izquierdo le confirmaba que tampoco era un genjutsu. ¡Esa visión era real! Tenten se estaba tocando con deseo, con lujuria, corrompiendo cada uno de sus pensamientos; su amiga se tocaba de la misma manera que él deseaba hacerlo.
—Neji… —gimió de pronto con voz extremadamente sensual, alertándolo, creyendo que había sido descubierto infraganti en su acto vouyerista. Rápidamente pudo darse cuenta que ella continuaba en la misma posición con los ojos cerrados, eso quería decir que aún no lo había descubierto, pero también le decía otra cosa: ¿Tenten se estaba acariciando pensando en él?
Un exquisito estremecimiento lo recorrió ante tal pensamiento, y agregándole los tenues gemidos que acompañaban a las caricias que se dedicaba Tenten a sí misma, provocaron que su temperatura aumentara y su cuerpo reaccionara. Cada vez su espalda tenía más fricción con la corteza del árbol, pero eso era lo de menos, lo importante radicaba en el camino que habían tomado sus pensamientos. Acariciar sus senos ya no la satisfacía, quería y necesitaba algo más profundo. Sentía que sus piernas temblaban, y que su intimidad ya estaba bastante húmeda, producto de sus alucinaciones con el Hyuuga del Bouke.
Deslizó lentamente su mano derecha recorriendo su vientre con un deslizar extremadamente lento hasta alcanzar finalmente el borde de su pantalón, introduciendo su mano bajo este notando inmediatamente la temperatura de su piel; estaba ardiendo con simples pensamientos. Recorrió el camino llegando rápidamente a su meta, sintiendo en sus dedos la humedad de su entrepierna. Acarició lentamente y con suavidad su clítoris, estremeciéndose de deseo, dejando escapar nuevamente el nombre del protagonista de sus utopías, esta vez casi como un grito.
Con su mano libre desabotonó su blusa, para así poder tener mayor contacto con sus erguidos senos, los que necesitaban ser saciados de caricias y placer. La delicada piel de sus pechos ardía, mientras que sus pezones erectos demostraban el punto en el que se encontraba su lujuria.
Neji no sabía exactamente qué hacer. Las caricias de Tenten habían ascendido de nivel, llegando a aquel punto más sensible de su anatomía, la parte que él deseaba tener, acariciar e incursionar. Reprimió un gemido sin apartar la mirada de tan maravillosa visión, realizando un pequeño movimiento con sus piernas tratando de disminuir la incomodidad que empezaba a crecer entre ellas. Deseaba ser él quien la tocara, quería ayudarla a explotar de placer, quería incursionar en ese cuerpo como tantas veces lo había soñado, quería que la misma Tenten lo ayudara a bajar el deseo que aumentaba a cada segundo en él al escucharla gemir su nombre con tanto placer.
Completamente aturdido por la revolución de hormonas que lo dominaba, salió de su escondite sin importarle que ella lo viese; sólo quería acercarse y ver aquel magnífico acto desde primera fila, y si se lo permitían, participar de la obra. La castaña maestra de armas estaba completamente sometida a su deseo auto-infringido. Ya ni siquiera recordaba que Neji se estaba acercando cuando ella comenzó a acariciarse; ahora sólo existía el excitado Hyuuga de sus pensamientos, que la tocaba y la acariciaba de una manera increíble cada vez que apretaba más fuerte los ojos. Tan sumergida estaba en aquel delirante mundo de lujuria, que no oyó el crujir de una rama ni los atolondrados pasos que se acercaban.
La garganta de Neji se secaba a cada paso que daba, y sus manos hormigueaban ante las órdenes de su cerebro, él era un hombre cooperativo a pesar de los muchos defectos que tuviera, por lo cual, la pequeña parte racional que aún le quedaba, pero que de igual manera se veía sumergida en el océano de hormonas, le pedía que ayudara a la kunoichi en su labor, y él, obediente, no se negó. Con la boca levemente abierta y sus opalinos ojos cargados de lujuria, llevó sus enormes manos hasta los erguidos montes de la chica, apretándolos sin consideración, sin siquiera pensar en la reacción que tendría ella. Neji sólo quería tocar.
Producto de aquella caricia, Tenten abrió sus ojos nublados por el deseo viendo con sorpresa que frente a ella estaba su fantasía más grande. Neji ni siquiera la miraba a la cara, tenía sus ojos puestos en sus propias manos, las que apretaban sin pudor alguno sus senos.
Se mordió el labio reprimiendo un gemido, podría ser culpa de sus alborotadas hormonas, o de la lujuria que la cegaba, pero ya no podía negarse a nada, menos cuando parecía que lo que tanto soñaba por fin se hacía realidad.
—Ayúdame Neji —pidió en un gemido.
El Hyuuga pudo reaccionar ante la voz de ella, sin saber exactamente si había sido por el deseo, el tono de voz, el momento o su propia excitación lo que lo llevaron a mirarla y arder aún más al ver ese mar de chocolate derretido en los ojos de su compañera. Sin buscar cordura de sus actos la besó con delirada pasión, inmiscuyendo rápidamente una de sus manos bajo el pantalón de la chica, reemplazando la mano de ella por la suya. Conservando su otra mano en las caricias ofrecidas a uno de los senos de la castaña, presionándolo fuertemente queriendo saciar su tacto de ellos.
Tenten ahogó el gemido de satisfacción producido por la mano del Hyuuga, en los propios labios de éste, besándolo con la misma pasión desenfrenada que él. Quitando su mano de entre sus piernas y guiándola inconscientemente hasta el enorme bulto que él tenía entre las suyas, acariciándolo por sobre el pantalón, disfrutando enormemente de los sonidos roncos que escaparon desde lo más profundo de la garganta de Neji.
Los dedos del Hyuuga se movían con una maestría desconocida por la húmeda zona íntima de su compañera, deleitando el sentido súper desarrollado de su dedos con los pliegues rugosos de aquella zona, sintiendo los caliente jugos de la vagina de ella bañar sus dedos con la muestra exacta de su placer. Atrevidamente inmiscuyó el índice en la pequeña cavidad, hundiéndose lentamente sintiendo como ella parecía caer aún más en el profundo abismo del goce. Unió otro dedo a su caricia viendo como ella enloquecía. La castaña en un acto automático inmiscuyó la mano que acariciaba el miembro erecto de Neji, bajo el pantalón, para así tener un contacto mucho más íntimo entre sus pieles. Se deleitó con la forma y el tamaño, admirando el engrosamiento que parecía aumentar en cada segundo. Definitivamente el Hyuuga estaba más dotado de lo que ella había imaginado.
Tenten estaba embriagada por la lujuria, nunca imaginó que Neji fuese capaz de acariciarla de esa manera; como si fuera un experto en provocar placer, y ella sabía que eso era imposible.
Sin poder seguirlo besando, se separó bruscamente de los labios del chico, apretando los ojos con fuerza y recargando su cabeza en el tronco. Sentía que pronto explotaría, el vaivén de la mano de Neji dentro de su intimidad finalmente había terminado por enloquecerla de placer. Los labios del genio se dirigieron al largo y expuesto cuello de su compañera, besando y mordiéndolo con lujuria, provocando nuevos quejidos de placer en la chica.
Prontamente Tenten llegó a un orgasmo violento, que la sacudió de pies a cabeza, logrando que sus piernas perdieran las fuerzas necesarias para mantenerse en pie, pero era el cuerpo de Neji el que no le permitía caer; la mano de él aún no se retiraba de su centro, ni dejaba de amasar su seno, incluso su cuello seguía siendo humedecido por los labios de su excitado compañero. El genio de los Hyuuga, prodigio ninja de Konoha, seguía explorando el cuerpo femenino de su amiga de años, tal cual quisiese aprendérselo de memoria.
La maestra de armas seguía alucinando de placer porque a su amigo parecía no importarle que ella ya hubiese alcanzado un potente orgasmo, él simplemente no quería alejarse y eso a ella era lo que menos le importaba. Aparte del torrente de hormonas alborotadas que corrían por su sangre producto del clímax recién experimentado, también su satisfacción radicaba en lo que ella acaba de lograr; porque acababa de conseguir que el prodigio ninja hiciera algo completamente fuera de los límites de la moral. Podía ser que Neji estuviese un nivel más arriba de ella en cuanto a fuerza y destreza ninja, podía ser que jamás lograra vencerlo en una batalla, pero, ahora y ahí, en ese preciso momento, lo tenía sometido al deseo y su cuerpo era el templo de adoración al que el genio le hacía tributo.
Su teoría había sido comprobada: Neji Hyuuga sí era un hombre que caía en las redes hormonales, más cuando tenía enormes razones para hacerlo.
El reprimido y sereno futuro líder de la rama secundaria, volvió a besarla con desenfrenada pasión, podía ser que ella hubiera alcanzado su propia satisfacción, pero él seguía clamando por atención, intentado tranquilizar sus hormonas y satisfacer su propio deseo en el cuerpo de ella. Tenten se separó de los labios de él, sólo para mirarlo con una sonrisa lujuriosa pintada en el rostro. Su compañero le devolvió la mirada, y ella ensanchó su sonrisa al ver como él parecía perdido en el mundo del pecado, completamente aturdido por el deseo que parecía escapársele por cada poro de su piel. La castaña se acercó lentamente a los labios de él, sintiéndose de pronto poderosa para hacer y deshacer con su amigo, tomó el labio inferior del chico con la punta de sus dientes, mientras que quitaba la mano que se mantenía perdida entre el pantalón de Neji.
El Hyuuga emitió un sonido, que ella no supo diferenciar con exactitud; no sabía si él se estaba quejando porque ella abandonaba su miembro, o porque le producía placer sentir sus labios apresados en esa sensual y estimulante caricia.
—Quita tu mano, Neji —susurró ella con voz ronca acercándose al oído derecho del excitado hombre, el cual obedeció sin chistar convencido por las atenciones que la chica le estaba dando a su cuello y a su oreja.
Deslizó sus manos lentamente por todo el torso masculino, acariciando por sobre el traje shinobi de su compañero la piel que irradiaba calor aún cuando seguía protegida por la tela. Detuvo sus intranquilas extremidades en el borde del pantalón, bajándolo de un solo movimiento, dejando completamente expuesto el enorme bulto que se remarcaba con la ropa interior. Neji quedó completamente tieso al sentir la mano de ella inmiscuirse nuevamente bajo la tela de su ropa, acariciando con la punta de sus dedos su excitado miembro.
—Ahora es mi turno… Neji. —Volvió a susurrar ella a su oído haciéndolo estremecerse.
Un sonoro gemido quedó perdido en la inmensidad del bosque…
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¿Les gustó? Pues bueno... dudo mucho que tardaran más de 15 minutos en leer, ahora no les cuesta ni 30 segundo más dejar un review para al menos decir: fue un asco.
Las migas hacemos esto por muchas razones, entre ellas satisfacer al publico lector amante del Neji & Tenten, pero también nosotras nos sentimos mal... simplemente pensamos que nuestro trabajo es en vano. No negamos el absoluto cariño que sentimos por todas aquellas que siempre están dejando sus comentarios y dándonos ánimos para seguir aún cuando a veces nos tardamos demasiado, pero hay un número mayor de aquells que leen pero que jamás dejan un comentario por insignificante que sea.
Sin nada más que decir, nos despedimos...
No olviden que Neji es un Sucio y que Tenten es su protocolo de mujer perfecta porque también es una sucia y sólo entre sucios.
Sigan haciendole arcadas a las INNOMBRABLES.
¡Que Jashin-sama bendito derrame su sucia luz sobre ustedes!
