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Momento veinte:El perdedor.

Primera parte


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—Hola mi amor, ¿cómo estuvo la misión de hoy? —Era la pregunta de la misma mujer de las últimas noches, vistiendo como siempre las mismas extravagantes ropas.

—Hola, ¿tienes mucho tiempo esperando? —preguntaba en respuesta el hombre frente a ella. Como siempre, ésta le respondía con un movimiento de cabeza y, tomando entre sus delicadas manos cubiertas por una fina seda blanca el rostro del hombre de cabellera larga y ojos aperlados, le besaba tiernamente. Dejando a un lado las formalidades, o el hecho de que ambos se encontraran en medio de la madrugada en el bosque al este de la aldea. Bajo la luz de un farol a medio iluminar y con unas intensas ganas de comerse a besos, ambos amantes nocturnos degustaban de su encuentro.

—Te quiero mucho mi amor —decía la mujer de voluptuosas formas y cuyos ojos ilustraban las mareas del inmenso mar en un azul profundo.

—Sí. Pero date prisa que pueden vernos —debatía el hombre de blanca piel y semblante serio a la mujer que presumía de su amor.

—Pero, ¿hasta cuándo seguiremos ocultando lo nuestro? —La rubia recriminaba a su pareja separándose unos centímetros de su cuerpo, los mares que tenía por ojos comenzaban a cristalizársele, con gesto de desconsuelo miraba al hombre caucásico frente a ella. Éste sin poder evitar ver a la mujer en ese estado deplorable, la tomaba entre sus brazos volviendo a abrazarla.

—Lo siento, pero aún no es tiempo —respondía al tiempo que acariciaba la rubia cabellera de su amante.

La mujer lo miraba con sus mejillas sonrojadas en un rubor cobrizo, por su rostro descendían lágrimas de decepción, su mano empuñada la colocaba a la altura de su pecho, teniendo sus carnosos labios coloreados por un lápiz de un rojo profundo, tan marcados como la pasión con la cual veía a su amado. —¿No te das cuenta que cada día crece más mi amor por ti? —Lo abrazaba, sollozando en el pecho del riguroso hombre—. Estoy cansada de verte a escondidas, de sólo ser para ti la otra con la cual estar, yo también deseo ser algo más para ti, y no sólo la mujer con la cual pasar un momento de diversión.

En sus ojos se reflejaba la rabia con la cual hablaba, al saber ser ella, justo como se describía: la otra. Luego de unos segundos en completo silencio, sólo escuchando el sonido de las hojas moverse a su alrededor; comenzaba a llorar sin tener remedio. Ya no sólo sus mejillas y labios, sino que todo su rostro se pintaba en un rojo, la ira de creerse ser el juguete del hombre que en sus brazos la consolaba, la hacía sentirse humillada, con la dignidad pisoteada. Su vanidad se veía usurpada por la maldita conformidad, ella siendo una mujer bella que hombres le sobraba para que en un instante le bajaran la luna y las estrellas, con su encantadora sonrisa derretía a más de uno, y con su peculiar forma de caminar hacía que hasta el más insensible de los seres se postrara frente a ella para dedicarle una sonrisa o mirarla al menos pasar.

Pero para ella, su único amor y creador de sus fantasías, era aquel que abrazaba. Aquel mismo con el cual compartía una cama, siempre y cuando la soledad lo hiciera ir a buscarla. Y eso era, sólo la mujer de un hombre comprometido con otra.

—Sólo te pido tiempo para poder idear algo con lo cual terminar mi compromiso.

Más que palabras para calmarla, parecía ser una promesa. La mujer al escuchar hablar de esa manera al hombre, mostró una sonrisa enorme, sus ojos aún cristalizados comenzaron a brillarle, se veía emocionada. En un brinco se colocó en los brazos del hombre tomándolo con ambas manos del rostro para luego besarlo apasionadamente en los labios.

—Te amo, Neji.

Y como si fuera una mala jugada de la vida, con esas mismas palabras solía terminar su sueño...

Una noche más, Tenten Ama, a solas en su habitación, volvía a tener esa misma pesadilla. La misma escena, la misma chica, las mismas palabras y al final una declaración cruel. Todo para tener el mismo resultado en ella, despertándola de golpe, con su rostro empapado en sudor, con las manos sujetando fuertemente las sábanas de la cama, y con el corazón palpitando sonoramente en su interior. Por tercera vez en una semana soñaba con su novio manteniendo una relación amorosa con una mujer que siquiera conocía. Una mujer a su parecer, mucho más bella que ella misma, siendo tan femenina y cariñosa, elegante y entregada. Cualidades que ella, Tenten, no poseía.

Con una mano se revolvió el cabello negándose a sí misma que todo lo anterior sólo había sido otro sueño. Uno muy real por cierto. Resignadamente se levantó de su lecho sentándose en el borde de la cama, con ambas manos sostenidas en las piernas y la cabeza levemente humillada lanzaba un suspiro, esperando a que las ideas se acomodaran en su mente.

—Estás alucinando Tenten —se decía ella misma al tiempo que se ponía en pie dirigiéndose a la cocina para tomar algo y poder conciliar el sueño.

Se preparó un té a media madrugada para poder dormir algo, vagando por los pasillos de su apartamento, en un intento por distraerse un poco. Con la humeante taza sujetada en su derecha se dirigió hasta la sala de su hogar, tomando lugar en su sofá frente al televisor, sin tener otro remedio encendió el televisor esperanzada con que el sonido al menos la arrullara. Recargada vagamente —por no decir holgazanamente—, en el respaldo del sofá, miraba aburrida los canales cambiando cada segundo de transmisión, encontrándose con infomerciales de productos de cremas reafirmantes sin sentido. El sueño parecía habérsele ido por completo, aún y cuando su cuerpo le pidiera un descanso, puesto que no hacía ni medio día que llegaba de una larga misión a las afueras de la alea.

Debido a su actual trabajo como maestra en la academia ninja, ya poco frecuentaba las comunes misiones en equipo o a solas. Su vida había cambiado desde el momento en que su actual Hokage le había propuesto ocupar el puesto de maestra de armas en la academia, asignándosele estudiantes primerizos. Su apego con sus niños —como ella solía llamar a sus estudiantes—, le había hecho ver que fuera de ser una ninja, era una mujer que reía de las algarabías de la vida.

—¿Qué no hay nada más interesante? —decía en un quejido al tiempo que aventaba sobre el sofá el control a distancia al no encontrar nada más entretenido en la televisión.

Como efecto de la inconformidad que tenía en esos momentos, Tenten giró a ver por casualidad la mesita que adornaba al lado del sofá donde se encontraba recostada, viendo sobre esta el marco de madera con la fotografía de ella y su actual pareja amorosa, el prodigio Hyuuga. Con la punta del dedo comenzó a delinear el rostro de su enamorado, sonriendo dulcemente como si lo hiciera para él.

La relación que ambos mantenían cumplía poco más de dos años, y la fotografía que sujetaba en esos momentos entre sus delgadas manos, era un recuerdo de la ocasión que celebraban su aniversario de noviazgo, en donde en una noche romántica ambos habían salido a cenar; no era que su relación se basara en eso, a decir verdad, poco solían salir por los alrededores mostrándose como una pareja ordinaria; pero esa vez era una ocasión especial, en donde se cumplía un año más de estar juntos, de sobrepasar pruebas y aún así seguir unidos.

Si bien, la relación que mantuvieron en un pasado como compañeros de equipo les benefició a dar un paso más allá del compañerismo, a ser una pareja más en la aldea de la hoja. Su relación podría describirse como estable, no sería mucho alarde llamarla única, puesto que así era, sólo ellos entendían lo que hacían, entre miradas, gestos mudos o movimientos milimétricos era como se comunicaban frente a la gente. Neji Hyuuga, siendo un hombre de pocas palabras, frío y poco sensible a los ojos de cualquiera; resultaba increíble que él tuviera como pareja a la mujer más parlanchina de la aldea, a la siempre sonriente y efusiva Tenten. Cuando en un principio se ventiló por los alrededores que Neji Hyuuga y Tenten Ama eran pareja, nadie podía creerlo. Bastaron sólo días para que los prejuicios acerca de la supuesta relación que mantenían ambos, desaparecieran.

Personas incrédulas preguntaban sin tener un poco de respeto quizá, si la relación de ambos era cierta, preguntas como: ¿enserio eres novia de Neji Hyuuga?, le sobraban a Tenten cuando se le veía caminar por las calles. En aquel entonces su pecho se enorgullecía y con sus mejillas teñidas en un rojo profundo ella les respondía de la forma más correcta y a su gusto hermosa, asintiendo a todas esos cuestionamientos. Su vida había dado un giro total, se sentía otra completamente diferente. Cuando imaginó que a sus 22 años ya no conocería el amor, y que veía su vida opacada por las crueles desilusiones, cuando el fantasma de la soledad se apoderaba de sus noches y por el día la frialdad la acorralaba, justo en ese momento, justo en el instante en que más lo necesitaba, apareció él. Neji, su único y mayor amor, iluminando cada parte de su ser, endulzando su vida, creando un mundo en ella de fantasías, cerrándole el paso a la soledad, haciendo sus días más hermosos cuando el aura aparecía.

Ella misma había sido la primera en sorprenderse por el cambio tan repentino en que ambos se vieron involucrados, pasar de ser amigos a novios había sido un paso que jamás imaginaron dar. Aún y cuando Tenten lo deseara, y soñara con que su compañero algún día se diera cuenta de que ella estaba ahí, que al menos volteara a verla con ojos diferentes a como normalmente la miraba; pero poco a poco sus esperanzas se desvanecían, la misma fe se veía opacada por la indiferencia que recibía por parte de su compañero. Las interminables tardes que ambos pasaban conversando, o mejor dicho, que ella conversaba con él en donde indirectamente le decía que estaba enamorada de él, pero parecía que sus palabras no eran descifradas por el Hyuuga o era que no entendía qué era lo que ella quería decirle, o lo comprendía pero se hacía el desentendido al no poder corresponder a ese amor. Y pensar en esa posibilidad a ella la llegó a atormentar.

Y como si la misma naturaleza supiera su desdicha y se burlara de ella al decirle entre soplos de aire que Neji Hyuuga jamás sería para ella.

Pero sería que sus lamentos fueron escuchados por los cielos, y que sus saladas lágrimas inundaron en un inmenso mar sus pensamientos reprochándose al saberse ser nadie para Neji; que ya no reconocía si sonreía o sollozaba por su indiferencia. Hasta que quizá por azares del destino, o porque el mismo destino así se lo tenía marcado, en un 3 de julio, justo en el cumpleaños de su compañero de equipo, ambos se habían besado. Por la alegría que embargaba los rincones de la mansión Hyuuga al celebrar el cumpleaños del heredero Bōke, o porque ambos así lo deseaban, pero con ese dulce beso entre los dos, a las afueras de la casa, en un área del jardín y bajo la luz de la luna, los dos con ese gesto aceptaron estar enamorados uno del otro.

Los primeros meses de su relación se basó entre dimes y diretes, gente que buscaba los medios para separarlos o hacerles dudar uno del otro, pero a pesar de la poca manera de expresar emociones por parte de Neji, ambos sobrellevaron las adversidades. «Confío en ti, yo soy novia de Neji Hyuuga, no del resto del mundo». Eran las palabras con las cuales Tenten aminoraba las blasfemias que las personas hablaban a sus espaldas.

—Neji —susurró sola en medio de la sala al ver detenidamente el rostro de su pareja en la fotografía que aún sostenía, suspirando como una adolescente enamorada.

Saberse estar rendida a la merced y siempre refinada voluntad del renombrado novio del cual presumía su atención, la hacía sentirse indefensa y quizá hasta vulnerable a todo aquello que la rodeaba. Su rostro inexpresivo y su semblante rígido causaban en ella la constante interrogante sobre lo que pensaba, tal vez aquella convivencia de ambos en un pasado le sirvió, en especial a ella, a comprender con sólo un gesto la franca y siempre correcta forma de pensar de él. Sería que el lenguaje que ambos hablaban era el que sólo lo entendían las personas ciegas, mudas y sin sentido de la credibilidad de lo inexistente. Simplemente ellos se entendían a la par.

Aún recostada sobre el sofá de la estancia, Tenten llevaba la fotografía hasta sus labios, para en un beso sonoro aparentar besar el rostro impreso de su pareja; al mismo tiempo que se maldecía internamente por tener comportamientos como una adolescente enamoradiza, como la mujer tierna e ilusionada que sabía que era, pero que pocas veces lo demostraba. Sólo para luego terminar suspirando largamente al tiempo que cerraba sus ojos llevando el marco hacia su pecho para abrazarlo con ambas manos. Bueno o malo, estaba enamorada.

La misma actitud neutra y seriedad que caracterizaba a su actual pareja, la había hecho comprender desde un inicio que al menos para Neji, las muestras de cariño eran algo que no muy bien iban con él. Razón por la cual, de ambos, era ella, Tenten, quien frecuentaba armonizar los momentos juntos ya fuera con un comentario halagador en donde en busca de una gratificante respuesta por parte de Neji, le mencionaba que era el amor de su vida. Y así lo era, no sólo con palabras hermosamente sonadas, sino que alabanzas directamente de su pecho fluían para hacerle saber cuan enamorada y apasionaba se encontraba por él.

Frases encadenadas a un amor destinado a ser feliz, promesas escritas en arena en donde ambos juraban mantener esos lazos por siempre; ignorando por completo la inmensa marea que se avecinaba hacia ellos, borrando por completo sus nombres escritos en ella. Consiguiendo con ello, que esas promesas sólo formaran parte de uno, Neji manteniendo su postura solía responder a sus comentarios con una mirada, sin nada más. Al menos frente a la gente. Era poco comunicativo, un enfriador andando dejando escarcha por su camino enfriando hasta los pensamientos de aquellos que lo vieran pasar, su seriedad bien daba mucho que decir, pues a su lado se encontraba la siempre sonriente y amable Tenten. Increíble quizá resultaba verlos caminar a la par: el ogro Neji Hyuuga y la dulce doncella Tenten Ama. Un claro ejemplo de la ley de gravedad.

Pero detrás de la puerta, lejos de los ojos de aquellos que hablaban y blasfemaban, ellos se amaban. Aquel ser intangible, e insensible, se convertía en el hombre más amoroso del mundo, no por decir palabras precisamente de amor —como se suponía debería de ser—, sus comportamientos eran otros, ambos a solas a tientas en la noche, jugaban a amarse, eran uno, jugaban a ser furtivos cazadores del amor. Mientras se sintieran lejos de la gente y a salvo de sus juicios, Neji hablaba, decía frases que jamás imaginaba algún día diría, hablaba de sus sentimientos, cómo se sentía y por qué le agradaba sentirlo, su pecho se abría a la apreciación de su amada, sólo de ella, sólo para ella eran aquellas escenas. Escenas almacenadas por siempre en su memoria, memorias imborrables, recuerdos de un amor a ciegas y en silencio. Era así como su relación se había mantenido aún firme, en donde sus cuerpos eran las murallas del templo que ambos construyeron poco más de dos años atrás, en el cual se alababa al dios de la benignidad para mantener como en un principio, intactas aquellas ofrendas que como una bendición caían en sus vidas, las cuales ambos habían nombrado como promesas.

Guardando en su alma cada uno de los momentos que recorrían en su cabeza en un segundo, Tenten poco a poco comenzó a conciliar el sueño, ignorando de nueva cuenta el motivo por el cual había despertado, haciéndose a la idea de que todo lo anterior sólo había sido otro absurdo sueño debido al cansancio.

Las primeras luces del día alumbraron la aldea de la Hoja, y justo al este de la misma la puerta de la entrada principal del hogar de Tenten era abierta.

—Tenten, despierta —le llamaban pero ésta creía estar soñando, y que entre sueño y sueño la voz de Neji la llamaba.

Sintiendo como la tocaban del hombro derecho sacudiéndola un poco, fue como lentamente abrió los ojos con pereza, no sin antes lanzar un bostezo. Incorporándose por completo en el sofá, lugar en donde se había quedado dormida, giró a su derecha, y sin creerse lo que veía, comenzó a frotarse ambos ojos con sus puños. Sólo para encontrar frente a ella a Neji que apagaba el televisor de la estancia.

—¿Neji? —preguntó media dormida—. Te esperaba a medio día. —Sorprendida por su presencia tan repentina, rápidamente se puso en pie de su asiento.

—Terminé antes de lo planeado la misión —respondió. Tenten sonreía ilusionada al ver a Neji luego de algunos días de ausentismo debido a una misión con su escuadrón Anbu, al cual él comandaba. Y justo como lo había dicho, lo esperaba llegar pasado el medio día, jamás imaginó que llegaría antes de la hora indicada, mucho menos esperó que la viera en las fachas en las que se encontraba en esos momentos.

Algo avergonzada por su aspecto mañanero, inútilmente trataba de arreglar su atuendo. —¿Y cómo te fue? —cuestionó ella al tiempo que acomodaba en su lugar el marco con la fotografía de ambos. Quizá no era modo para recibirlo luego de su ausencia por cerca de una semana, pero conocía de sobra a su pareja y los escándalos no los toleraba, así que tenía que esperar a que fuera Neji quien le diera el permiso de hacer en él.

Como contestación sólo recibió un: bien, por parte de Neji. Sin debatirle nada más sobre el tema, caminó hasta la cocina sólo para gritarle desde adentro a Neji —el cual se encontraba sentado sobre el mismo sofá donde minutos atrás ella descansaba—, si se le antojaba algo en especial para desayunar. Éste no respondió a su pregunta, y sólo se concentró en mirar el retrato que Tenten había colocado sobre la mesa de a lado. Ella en cambio continuaba en la cocina hablando prácticamente con el aire, ya que Neji no le prestaba la debida atención.

—¡Oye, hazme caso! —recriminaba Tenten asomándose por la puerta de la cocina, al no recibir respuesta de su parte caminó hasta donde él se encontraba sentado mirando la fotografía de ambos. Al pararse frente a él, sonrió al verlo observar uno de los tantos recuerdos de los dos, sólo para luego carraspear la garganta para llamar su atención.

—Sí te escuché. Hablabas sobre el avance de tus estudiantes en la academia, y que quieres hablar con Tsunade-sama sobre tus vacaciones —contestó automáticamente, sin apartar la vista de su distractor.

Tenten pasó la punta de los dedos por el marco, para luego sentarse sobre la mesa de caoba que era el centro de la sala, justo frente a Neji. —Ayer yo también la veía. Recuerdas cómo el fotógrafo del parque te dijo que sonrieras un poco porque no ibas a salir bien. ¿Pero sabes? Yo pienso que serio te ves más sexy. —Su rostro era un vivo manifiesto de la picardía con la cual hablaba, sabiendo de sobra que esos comentarios siempre tenían el mismo resultado en Neji.

Su sonrisa se intensificó, al ver el sonrojo en las mejillas de él y la forma en que carraspeaba la garganta como si algo se le atorara. —Entonces pedirás algunos días a Tsunade-sama. —Cambió por completo de tema, evitando así que su novia continuara con esos comentarios, que si bien, no le incomodaban, conocía de sobra lo juguetona que solía ser en ocasiones su novia, pero saber ser un hombre, ¿cómo lo había dicho ella...? ¿sexy? Era el último calificativo que se encontraba él mismo. Tenten volvió a sonreírle, esta vez sin descaro reía por la actitud de Neji, y al final asintió a la pregunta planteada por él.

—Como es casi un hecho de que me los dé, quisiera que tú también le pidieras algunos días de descanso. Anda Neji, a los dos nos vendrían bien unos días de vacaciones. —De su lugar se levantó para sentarse al lado de él y recostar su cabeza sobre su hombro, para luego juguetear con su mano—. Me han dicho que en la aldea de la roca hay unos baños termales increíbles, además de que es un lugar turístico.

Sin preámbulos, lentamente comenzó a desabrocharle a Neji el chaleco gris que usaba como parte del atuendo Anbu, éste giró sutilmente la cabeza para mirarla, ella de igual manera lo veía con ojos brillosos pidiéndole mudamente que aceptara su propuesta. Neji sonrió de medio lado y negó con la cabeza. —Hablaré con Hokage-sama.

Y con esas palabras Tenten se ganaba otra victoria por parte de Neji. La persuasión con él no servía, siempre y cuando quien tratara de convencerlo era alguien menos su Tenten, de lo contrario era un seguro sí que saldría de sus labios si ella le pidiera algo. Simplemente no podía negarle nada. Aún ni con su visión genética podía igualar o interpretar de mala manera aquella mirada que sólo Tenten poseía cuando ambos se veían directamente.

Por tercera vez en el día, ella volvía a sonreír dulcemente. De un rápido movimiento logró posicionarse entre las piernas de él, mirándolo desde arriba para luego de una discusión visual en donde el uno al otro se decía cuanto se extrañaron; ella lo tomó del rostro para besarlo con desesperación.

—No me respondiste si tenías hambre —habló Tenten separándose repentinamente de los labios de Neji, el cual la miraba con ojos pequeños debido a la impetuosidad con la cual se besaron. Y, como si fuera una niña inocente, Tenten se llevó el índice a los labios de forma apenada.

—Sí tengo —respondió con voz ronca y medio agitada.

Tenten siguiendo su propio juego de inocencia, intentó ponerse en pie para dirigirse a la cocina. Neji rápidamente la detuvo evitando que se alejara de él, con ambas manos le tomó del rostro para acercarse a su hombro y besarlo. —Neji, yo no soy comida —decía ella entre risitas ahogadas provocadas por la forma en que Neji le besaba el cuello.

—No, pero sí la mía.

Amaba la versatilidad con la cual de un momento a otro Neji solía mostrarse, cómo en un instante dentro de él fluían aquellas palabras que a ella le encantaban. Saberse ser la dueña del hombre frente a sí la hacía sentirse la mujer más afortunada, siendo una chica envidiada por muchas otras al ser la elegida por él para ser su pareja sentimental, pues no sólo era un hombre atractivo a la vista de muchas, sino que además poseía demasiados talentos, siendo inteligente, fuerte, habilidoso en las batallas, cualidades que cualquiera podía apreciar, más no todos sabían la otra habilidad del llamado prodigio Hyuuga, y de cuya habilidad sólo era conocedora Tenten.

Todo a su alrededor era ajeno a lo que ellos dos sentían, ambos en un encuentro a solas teniendo como único escenario la sala del apartamento de Tenten, volvieron a amarse, con una pasión almacenada y una locura que los elevaba a un paroxismo extremo. En donde los minutos fluyeron como gotas de sudor por sus cuerpos, perdiéndose por completo de sus vistas y sus sentidos, como en un arrebato de éxtasis elevado, ambos cuerpos fueron uno. Otra vez.

Los días pasaron y justo como Tenten lo propuso, la feliz pareja viajó de su aldea en busca de unas placenteras vacaciones. Sólo los dos en una aldea desconocida para ambos, encontraron el tan merecido descanso. Sobraría decir que de los tres días que duró su estancia en uno de los mejores hoteles de la roca, realizaron más de una vez el ritual del amor. Bajo la luz de la blanca luna o dentro del jacuzzi de la habitación, esos dos encontraron el punto clave de su relación. Ella lo amaba dulcemente, y él lo hacía con reservas, pero sin evitar besarla por las noches, una costumbre muy suya, gesto con la cual Tenten comprendía que aquellas palabras que de los blancos labios de su novio no salían, con un tierno beso justo detrás de la oreja, era como le daba a entender que las palabras de amor no era quizá un lenguaje que empleara, sino que con hechos prefería hacérselas saber.

Dándole a comprender que el lenguaje del amor era sólo para personas ciegas y mudas, siendo un lenguaje que se crea entre dos y se habla con el corazón representándolo con acciones.

Sin embargo, de aquellos días sólo quedaron recuerdos. Al volver a su aldea cada quien continuó con sus labores, cada uno enfocándose en su trabajo, sólo en ocasiones en donde el mismo tiempo jugaba a su favor, solían verse. Tenten como maestra de la academia ninja gran parte del día lo empleaba en las instalaciones de la misma; Neji en cambio como jefe de un escuadrón Anbu, poco solía estar en la aldea, su trabajo en sí le consumía todo el tiempo. Aún así, ella bajo el papel de pareja sentimental, le aguardaba en su espera.

Una de tantas noches a solas en su apartamento, en su cama, Tenten volvió a tener aquel mismo sueño, ya había pasado algo de tiempo desde la última vez que se le había presentado en sueños la escena en donde Neji mantenía una relación con una bella y refinada mujer, esa misma que vestía de manera excéntrica y cuya piel parecía ser de porcelana. Y como el mismo resultado de la última vez que lo presenció en sueños, despertó a media noche con la respiración agitada y su cuerpo bañado en sudor. Una vez tranquilizada giró a ver a través de la ventana de su habitación, el cielo carecía de estrellas y las nubes escondían a su paso la blanca luna.

—¿Dónde estás, Neji? —preguntaba en un susurro Tenten. Lejos de ella, sería la respuesta, y saberla le dolía. Pasaban los días y dejaba así de pronto de tener noticias sobre su paradero, su trabajo lo comprendía, todo lo que se hiciera dentro del cuartel era confidencial, ni a ella misma podía mencionársele algo sobre sus misiones.

Aquella noche poco durmió manteniendo la incertidumbre en todo momento.

Hasta que una inesperada tarde, luego de un par de semanas sin verle, Tenten como rutina diaria se dirigía a su apartamento, cargando entre sus manos varios libros para estudiar que había sacado de la biblioteca para una clase en la academia, llegó sin impedimentos a su hogar y, sin fijarse en nada a su paso, colocó los libros sobre la mesa del comedor. En el momento justo escuchó un ruido proveniente de su habitación, tomando una kunai en mano como medida de precaución, se dirigió hasta ella abriendo la puerta lentamente.

—Neji, me asustaste —dijo aliviada al saber que era él quien se encontraba dentro de la alcoba—. ¿Tiene mucho que llegaste? —preguntó dejando la kunai sobre el buró, acercándose a donde él se encontraba parado frente al closet. Sonriendo al verlo de nuevo después de mucho tiempo, por primera reacción intentó abrazarlo como tanto deseaba, pero él no correspondió el gesto.

—Sólo pasé por unas cosas —respondió cerrando el closet tomando sus pertenencias, armas principalmente—. Iré a dejarle un informe a Tsunade-sama.

Con esas palabras salió completamente serio de la habitación dejando a Tenten sola en medio de la alcoba sin entender su comportamiento. Escuchó como la puerta principal fue cerrada, indicándole que Neji ya había salido del apartamento. Intrigada por la actitud sospechosa de su novio y sin saber qué era lo que él decía haber ido a buscar, abrió el closet esperando encontrar algo que la convenciera. Pero sin ningún resultado dejó de lado su búsqueda sentándose sobre la cama.

Con libros en mano se recostó en la cama, algo exhausta por su día y sin tener otra alternativa, comenzó a leer el montón de libros que había sacado de la biblioteca. La tarde poco a poco cayó en Konoha, y Tenten aún recostada sobre su cama continuaba leyendo, recargando la cabeza en su puño derecho, manteniendo encendida la lámpara de la habitación iluminando sólo lo necesario para su lectura, así como sobre el colchón tenía un plato con galletas como su única cena. Vistiendo ya la ropa para dormir, la cual consistía en un baby-dol, no era que esas prendas procurara usar para dormir, era sólo que saber que después de algunos días de la ausencia de Neji por su misión, al fin se encontraba de nuevo en casa, esa idea la alentaba a usarlo.

Si bien, él no mencionó que regresaría, pero no hacía falta mencionar lo obvio. Hacía poco más de cinco meses que ambos compartían apartamento, haciendo que su relación se intensificara, pues ya comenzaban a convivir juntos. Aunque debido a las constantes salidas por parte de Neji en sus misiones, poco solía dormir en casa. Sin duda alguna, ya ambos iban un paso más delante conociéndose. Debido al repentino cambio de residencia por parte de Neji, sobraron personas que inventaban que ambos vivían juntos porque se habían casado, o peor aún era cuando mencionaban entre voces que Tenten estaba embarazada. Pero con ello aprendieron a vivir, bajo las habladurías de los ingenuos.

Cansada de esperar y leer en su alcoba y, cayendo rendida por el cansancio, Tenten se quedó dormida sosteniendo en una mano uno de los libros. El cual luego de algunos minutos fue retirado de sus manos. Ella al sentir el contacto se estremeció despertando de inmediato. —Te iba a retirar el libro —le hablaba aquella voz grave provocando que su cuerpo vibrara.

Tenten se incorporó, media dormida recogió los libros de la cama. —Lo siento, debes de venir cansado —argumentaba al tiempo que se ponía en pie cargando sus libros para llevarlos a la sala, despejando así la cama. Colocándolos sobre el sofá, regresó de nuevo a la habitación—. ¿Deseas que te prepare algo para cenar? —cuestionó una vez dentro de la alcoba.

Neji, quien se encontraba de pie dándole la espalda, comenzaba a retirar la parte superior de su atuendo colocándose un pantalón para dormir. Y a su pregunta negó en un movimiento de cabeza.

—¿Quieres que te prepare el baño? —situándose tras él, tomaba la ropa que Neji se iba retirando, pero de nuevo él volvió a rechazar su propuesta.

—Sólo quiero dormir —dijo sin más. Caminando hasta la cama para recostarse.

Tenten terminó de colocar con cuidado la vestimenta de él dejándola acomodada sobre la silla del peinador. Entrecerró la ventana de la alcoba para luego también recostarse sobre la cama, a un lado de él. Éste de igual modo permanecía recostado en dirección al techo. Ella se acercó recargando la cabeza en su pecho, y pasando un brazo por su desnudo torso en modo de abrazo. —Mañana vendrán Lee y Gai-sensei a cenar —comentó la castaña para eliminar el mutismo a su alrededor. Tenten sonreía escuchando los latidos del corazón del Hyuuga, sintiéndose protegida a su lado. Suspirando profundamente al volver a estar juntos.

Neji en cambio, oía atentamente la plática de su novia, argumentando sólo un: bien, al comentario de ella.

Con un brazo la sostenía de la cintura y con ojos pequeños miraba hacia el techo de la alcoba. —Según Gai-sensei, tiene mucho tiempo de no verte. De pronto le llegó el lado paternal y dice que quiere volver a ver a su equipo junto de nuevo.

—Lo vi el martes pasado.

—Bueno, ya sabes como es de exagerado. Además la idea de juntarnos los cuatro me agrada, ¿a ti no?

Neji haló aire y, con su típica expresión de indiferencia, respondió un "da igual". Tenten sabía de sobra su respuesta, más de 6 años de convivencia en equipo, y dos, casi tres, años de noviazgo le había servido para conocer de principio a fin el usual vocabulario de su novio, ese mismo que empleaba para referirse a las demás personas.

Con la punta de los dedos lentamente hacía círculos en el pecho de Neji, y sin poder evitarlo reía al notar bajo su tacto la piel erizada de él. Sin apartarse de su cuerpo, cambió las caricias manuales por sus labios, besando con dulzura y delicadeza el costado derecho de él. Claramente escuchó un suspiro salir de los labios de su pareja, dándole a entender que el camino que marcaban sus labios le agradaba, ya más convencida de lo que hacía y quería, en un fuerte abrazo se acercó a su rostro para rozarle los labios y musitarle al oído—: Te extrañé —le habló en voz baja en un susurro que lo estremeció. Neji aún con los ojos cerrados, parecía ser sólo una firme estatua acostada en medio de la cama, sin moverse un poco siquiera o decir algo al menos como respuesta.

Siguiendo el camino que sus pectorales le marcaban, Tenten lentamente descendía por su cuerpo, provocando así que Neji ladeara la cabeza y curveara la espalda. —Tenten… —hablaba con voz entrecortada, respirando agitadamente y humedeciéndose los labios. Pero ella no le hacía caso, escucharlo hablar de eso modo era un punto a su favor. Ansiaba oír esa gruesa voz, quería que su reencuentro terminara como aquellos en donde ambos se amaban hasta la locura, cuando sus cuerpos emanaban placer y uno y otro gritaba con desenfreno que habían tocado el cielo; pero esa ocasión no fue así—: Tenten, esta noche no.

Fueron sus palabras.

Palabras con las cuales en un instante y debido a la forma seria con la que él las decía, Tenten comprendió y dejó de hacer en él incorporándose en su lugar. Sin preguntar nada en absoluto volvió a abrazarlo, dándole a entender que aceptaba su decisión sin ningún reproche. —Estoy algo cansado —excusó como una disculpa quizá, al menos ella lo interpretó como algo normal, él acababa de llegar de una misión lejos de la aldea, era normal que quisiera descansar. Tenten asintió a su comentario dedicándole una sonrisa como la que siempre le manifestaba. Él besó su frente para luego cobijarla.

Los siguientes minutos en la habitación reinó el silencio. Tenten, que aún permanecía despierta, miraba atenta la forma en que Neji parecía dormir. Volvió a sonreír al saberse ser la única que podía ver al Hyuuga en un estado de reposo total, y como si de un ángel se tratase, él dormía profundamente. —Buenas noches, amor —se despidió besando su mejilla para así ella hacer lo mismo y descansar. Cayendo pasado el tiempo en un profundo sueño.

La brisa fresca de la noche movía con elegancia el cabello de aquellos dos amantes nocturnos. Las rosadas mejillas de la rubia manceba, ardían al besar con desesperación los blancos y delicados labios del furtivo hombre frente a ella. Ambos cuerpos se friccionaban uno con el otro haciendo que sus ansias despertaran como una chispa cayendo en un bosque. La mujer de cuyas formas proporcionadas era poseedora, bajo la luz de la luna lentamente desnudaba al hombre que se hacía estar completamente a su merced.

—Quiero volver a estar contigo, Neji —le decía suavemente la mujer de azules ojos mientras que con su blanca mano moldeada con la seda que la cubría, acariciaba el blanco y bien formado torso del hombre—. Que me hagas de nuevo tu mujer. —Con húmedos besos hacía rodar por la anatomía del hombre sus carnosos y rojos labios. Él le respondía de forma gratificante, dejando que ella hiciera en él. Perdiéndose por completo en una dimensión que poco solía pisar, cerrando fuertemente los ojos entregándose completamente a aquellas caricias.

Los instintos escondidos del hombre hicieron acto de presencia, y sin poder controlar a la bestia que se formaba en él, con total facilidad levantó entre sus brazos a la delgada mujer de cabellera rubia, ella le sonreía con un brillo pasional. Como una ramera profesional pasaba su lengua por sus labios en un gesto de decirle al hombre que la hiciera suya en ese preciso momento. Él la acorraló contra uno de los grandes árboles del bosque en donde ambos amantes se encontraban a escondidas; ella enredó en su cadera sus torneadas piernas cubiertas por unas finas medias. —Te necesito. Te he extrañado. ¿Dime, tú me extrañaste?

El hombre de larga cabellera asentía a la pregunta de la mujer, y sin detenerse continuaba con su ritual amorío en medio de la noche. Ésta, sujetando con fuerzas el cuello de él, lo atraía a su cuerpo para hablar a su oído sólo palabras entrecortadas. Su presión cardiaca aumentaba tras cada intromisión de él en ella. Los sonidos de la noche minimizaban al encontrarse con los fuertes gemidos de placer que ambos cuerpos adúlteros manifestaban.

La estrepitosa convulsión nocturna manifestada por los dos amantes, los hicieron sentirse segundos después en el nirvana. La mujer recargada en el pecho del hombre trataba de halar aire reponiéndose de su esplendoroso encuentro furtivo. —Amor, ya me prometiste que terminarías tu compromiso con tu novia y que serías sólo para mí. ¡Amor, me lo prometiste! —decía la mujer con voz infantil, como pidiendo en pucheros que volviera a confirmarle sus palabras.

—Prometo que hablaré con ella, trataré de convencerla que lo nuestro ya no puede seguir. Terminaré de una buena vez con Tenten. —Neji permaneció serio, sumido en sus pensamientos. La mujer en cambio al notar la veracidad de sus palabras, sonrió ampliamente volviendo a besarlo con desesperación.

Y como la primera vez que tuvo esos sueños tormentosos, Tenten despertó de inmediato interrumpiendo su propio sueño. A media madrugada se incorporó en su cama lanzando un grito de miedo, pensando que aquello no sólo había sido un cruel sueño, sino que una pesadilla sumamente desagradable. Neji al escuchar el grito que manifestó Tenten a su lado, de igual modo se incorporó en la cama. Ella miraba hacia el frente, con su frente empapada en sudor y sus manos cerradas sujetando las sábanas bajo su cuerpo. Con su respiración agitada seguía tratando de borrar de su cabeza aquella imagen que en sueños la atormentó.

—¿Tenten, qué te pasa? —preguntaba Neji al ver como ella continuaba tensa, Tenten al escuchar la voz de Neji a su lado, giró a verlo. Sus ojos consumidos por la inconformidad con la cual había despertado, comenzaron a humedecérsele, sin poder evitarlo lo abrazó con vehemencia, sollozando alegremente porque lo tenía con ella y al saberse que todo había sido de nueva cuenta una maldita pesadilla.

Neji sin esperarse la reacción de su novia, la abrazó algo dudoso, acariciando su cabello y sobando con una mano su espalda, tratando de tranquilizarla. Ella un poco más calmada, se separó unos centímetros del cuerpo de él mirándolo a los ojos tratando de leer en ellos al menos algo, y al no poder descifrar nada en absoluto, lo besó. Neji no sabía qué era lo que le pasaba esa noche a su novia, se comportaba extraña de momento. —¿Te sientes bien?

Cuestionaba Neji de nuevo extrañado, ella no respondió, solamente se aferró más a su cuerpo pidiéndole que no se alejara. Permanecieron abrazados por algunos minutos, en donde Tenten recargada en su pecho suspiraba, y Neji en cambio continuaba extrañado por su reacción.

Ambos se separaron para dormir algo esa noche, ella aún sentada sobre la cama veía a su novio recostado y la manera en que cerraba lentamente los ojos.

—Neji... abrázame por favor. —Su voz sonó como una solicitud demandando por un poco de atención de su parte. Éste estiró el brazo atrayendo así el cuerpo de ella al propio, Tenten sonreía al sentirlo cerca de nuevo, sosteniendo sus manos en el pecho de él y suspirando bajo su brazo—. Te amo, Neji —dijo en un hilo de voz, Neji abrió poco los ojos para sólo acercarla más a su cuerpo.

El sonido de algo caer fue lo que la alarmó al amanecer, con pereza Tenten se incorporó de su lugar aún en la cama mirando hacia su derecha encontrándose con el vacío del lado donde su pareja dormía. Colocándose encima una bata de seda y amarrándose el cordón en la cintura, fue como salió de la habitación dirigiéndose a la estancia.

—Buenos días —saludó a Neji que se encontraba en la cocina, sorprendiéndose ella misma al notarlo cambiado y arreglado con ropa ordinaria. —¿Saldrás?

—Necesito ir al cuartel a revisar unos asuntos. —Fue su respuesta, la cual ella aceptó sin tener remedio, creía que después de algunos días de ausencia en una de sus comunes misiones, Neji permanecería en casa, como solía ser después de terminadas sus labores. Internamente su sonrisa se borró poco a poco, pero sin que él lo notara, Tenten sonreía aceptando su labor.

Ella se acercó hasta donde él se encontraba parado terminando una taza de té. Con ambas manos en su torso, Tenten arreglaba el atuendo de Neji, abrochando bien su blanca vestimenta. —¿No vas a demorar? —preguntó acariciando con un dedo sus labios—. Recuerda que hoy vendrán Gai-sensei y Lee a cenar.

—Trataré de llegar temprano —dijo separándose de ella y dejando la taza en donde bebía sobre la mesa—. Nos vemos —se despidió de ella con un movimiento de mano, saliendo así del apartamento. Tenten permaneció inmóvil en su lugar viendo a su novio partir sin despedirse como comúnmente lo hacían, a su manera, que era sólo dándole un beso en la frente.

Pero a pesar de los hechos, ella prefirió hacerse a la idea de que Neji tenía algo de prisa, razón por la cual salió sin decir más palabras.

La tarde transcurrió sin novedad alguna, Tenten permaneció en casa alistando los preparativos de la cena a la cual ella sería anfitriona. Bastaron un par de horas más para que sus esperados invitados hicieran acto de presencia, ella como la buena ama de casa que prácticamente se había convertido, los recibió gustosa ofreciéndoles bocadillos como un aperitivo mientras hacían algo de tiempo para que el tercer integrante del equipo llegara a la reunión.

—No sé por qué demora tanto Neji —decía Tenten a modo de preocupación a sus dos invitados. Los tres sentados en la sala platicaban de cosas ordinales, misiones, técnicas nuevas, entrenamientos y demás, Gai-sensei fue el primero en preguntar por la ausencia de Neji, a lo que Tenten mencionó que había salido a arreglar unos asuntos del escuadrón, pero de eso ya hacía más de dos horas que había respondido.

—Seguro se le presentó algo en el camino, ya no tardará.

Lee con su usual inocencia, trataba de calmar la preocupación que de pronto a Tenten comenzaba a invadirla debido al retraso de su pareja. Ella asintió al comentario de él haciéndose a la idea de que Lee tenía razón. Seguramente a Neji se le había presentado algo de suma importancia dentro del escuadrón y por eso su retraso. Así que con esa idea merodeando en su cabeza, Tenten no tuvo otra opción que pedirles a sus invitados comenzar la cena sin la presencia de Neji.

—Wow, Tenten, te luciste con la cena —la elogiaba Lee al ver sobre la mesa todos los platillos que la castaña había tenido el gusto por preparar. Ella se avergonzó un poco por su comentario, y si no bastara con Lee como el ocurrente del grupo, Gai-sensei de igual modo se aventuró a comentar.

—Debes de tener muy mimado a Neji, con estos platillos como cena no dudo que él se sienta en el cielo cuando está en casa.

Y como si la voz de Gai-sensei fuera de profeta, la puerta de la entrada principal fue abierta, dando paso al hombre de la casa. Todos al escuchar el chirrido de la puerta giraron a ver de quién se trataba, la primera reacción por parte de Tenten fue alegrarse al verlo, olvidándose un momento de sus invitados y corriendo a recibirlo a la puerta,

—Me tenías preocupada —mencionó abrazándolo y dándole un pequeño golpe en el pecho. Neji en completo silencio se acercó al comedor justo donde se encontraban Lee y Gai-sensei sentados comenzando con la cena—. Han preguntado por ti.

—¡Neji! Ex pupilo mío, ¿cómo has estado? ¡Cuánto tiempo sin verte!

—Hola Gai-sensei, Lee —respondió manteniendo su actitud seria que lo caracterizaba, ambos personajes le contestaron el saludo a su modo, diciendo barbaridad y media, alegando acerca de la juventud y demás cosas a las cuales Neji y Tenten se mostraron asqueados. La castaña le ofreció a Neji que tomara asiento para que cenara junto a los otros dos, pero éste negó alegando—: No tengo hambre, gracias.

Respuesta que sorprendió a Tenten, principalmente porque él sabía de sobra sobre la cena, así que si había cenado en algún otro sitio era algo que ella no podía asimilar.

—Pero Neji, nuestra bella flor ha preparado todo este banquete por ser una ocasión especial. Anda ven a cenar con nosotros, tenemos mucho que no platicamos y estamos juntos los cuatro. Han pasado muchas cosas, anda, cuéntanos, para cuándo planean casarse ustedes dos. —La particular forma de hablar de su ex maestro los dejó a ambos perplejos, a Tenten roja completamente y a Neji sus palabras le hicieron arrugar el ceño. Tanto Lee y Gai-sensei reían sin tener idea alguna que su comentario había sido interpretado por éste como una burla de mal gusto.

Neji sin tener siquiera un poco de decencia, caminó hasta su habitación dejando a los tres confundidos en el comedor. A Tenten en un segundo todo el carnaval que había adquirido por el comentario, se le bajó al ver a Neji retirarse completamente serio y sin disculparse o alegar algo. —¿Qué pasó? —preguntó Lee sin entender la reacción que de pronto tomaba su ex compañero. Tenten aún perpleja y sin saber qué hacer o decir, se disculpó con ellos pidiéndoles un segundo, desapareciendo de igual modo que lo había hecho Neji segundos atrás a su habitación.

—Neji, ¿qué te pasa? ¿Por qué saliste así de pronto? —inquirió al entrar a su alcoba en donde Neji se encontraba recostado sobre la cama con ambos brazos entrecruzados debajo de su cabeza mirando al techo—. ¿No piensas salir?

—Mañana tengo una misión temprano Tenten, quiero descansar.

Aún sin convencerse del todo que esa fuera la razón por la cual él se encontraba así de serio, más de lo normal; Tenten salió de la habitación dejándolo solo para que él pudiera descansar justo como decía, y más aún para regresar con sus invitados. —Neji pide una disculpa por su ausencia, es sólo que mañana saldrá temprano a una misión… y bueno, ustedes comprenden —decía ella algo apenada a los dos que permanecían en la mesa expectantes. Sus castaños ojos demostraban cierta inconformidad en sus palabras, principalmente vergüenza por la actitud de él para con ellos. Sintiéndose la responsable por su comportamiento, aunque la causa que lo pudiera haber provocado la desconocía.

Las dos bestias verdes aceptaron la disculpa sin debatir o preguntar más, sabían de sobra la poca paciencia que caracterizaba a su compañero así que no querían meter en más apuros a Tenten. Los tres cenaron amenamente, los comentarios de Lee y Gai-sensei se enfocaban en hacerle olvidar a Tenten el momento que acababa de tener con su pareja, buscaban los medios para que ella sonriera, o que al menos hiciera el intento de sonreír un poco más. Pero su sonrisa sólo era un intento de lo que quería hacer. Ella internamente se preguntaba el por qué de la reacción de él, pero sin encontrar una respuesta lógica, trataba de olvidarlo, y hacerse a la idea de que todo se debía al trabajo.

—Dentro de dos semanas es el cumpleaños de Neji, ¿verdad Tenten? —preguntó Gai-sensei, trayendo así a Tenten a tierra. Ella asintió a su pregunta logrando así que una sonrisa se mostrara en sus labios—. ¿Y tienes planes de hacer algo?

—He hablado con Hiashi-sama para que me dé permiso de hacer algo en la mansión, entre Hinata y yo planeamos hacerle una fiesta sorpresa a Neji, aunque sé que a Neji no muy bien le gustan esas cosas, pero seguro en el momento en que vea a sus amigos ahí lo aceptará —sonaba segura de que todo le saldría como ella planeaba, y es que dicha fiesta llevaba meses organizándola, y estando a sólo dos semanas de que la fecha del cumpleaños de él llegara, ella ya tenía todo planeado—. Además, ese día no sólo celebraremos el cumpleaños de él, sino que también cumplimos tres años de relación.

Sus mejillas se sonrojaron, y sus ojos brillaron de alegría. Se encontraba feliz de que en pocos días cumplirían un año más de estar juntos. Y eso la hacía olvidar todo lo anterior. Lee y Gai-sensei aprobaron la idea de la castaña, así mismo que prometieron asistir al evento. Pasados algunos minutos más, ambas bestias verdes salieron del apartamento de Tenten, no sin antes hacerle la promesa de no decir alguna palabra sobre la sorpresa.

Tenten regresaba a su alcoba, encontrándose a Neji dormido. Ella suspiró al ver la oportunidad de aclarar las cosas opacada. Sintiéndose aún un poco inquieta, prefirió dejar las cosas así, al menos al día siguiente, no quería interrumpir su sueño.

A la mañana siguiente fue ella quien despertó primero, ganándole sólo por minutos a Neji. Éste al despertar y ducharse para alistarse a salir a su misión, pasó como era costumbre a la cocina. —Buenos días —le saludó ella al verlo entrar a la cocina, él respondió con un movimiento de cabeza, tomando la taza de té que ella le ofrecía—. ¿Tienes idea de cuánto demorarás en esta misión?

—Sabes que mis misiones no tienen una fecha específica para realizarse. No sé cuanto pueda tardar.

—Sólo te recuerdo que dentro de dos semanas…

Él la interrumpió. —Lo sé Tenten —contestó de forma inmediata. De un solo sorbo tomó el té de la taza y, dejándola en las manos de ella, se despidió sin acercarse siquiera—. Me voy, nos vemos luego —indicó volviendo a salir sin preocuparse por lo que ella quería decirle.

Y fue así como con el fuerte golpe que se oyó al cerrar la puerta, Tenten comprendió que había desaprovechado la oportunidad de hablar con él. De preguntarle qué era lo que le pasaba. Pero como últimamente solía pasar, él no se prestó para más.

Los días pasaron, y la duda consumía poco a poco a la maestra de armas, sin saber siquiera cómo estuviera Neji, o qué era lo que le ocurría. Preguntas que la acorralaban día y noche, pero al no recibir una señal por parte de él, sus pensamientos se veían opacados por la intriga. Durante sus clases poco se concentraba, con sus amigas hablaba sobre la mencionada fiesta que se organizaría en la gran mansión Hyuuga por motivo del cumpleaños de Neji y como una segunda razón por un año más de noviazgo. Ella al recordar esos detalles y todas las vivencias juntos durante esos casi tres años, lograba que sus dudas se esfumaran, volvía a sonreír pidiendo al cielo que pronto Neji regresara y las cosas se aclararan.

El tan esperado 3 de julio llegó, y con ello su alegría se intensificó, andando de vuelta en vuelta terminando con los preparativos de la fiesta fue como prácticamente toda la tarde se le consumió. Debido a una petición especial por parte de Tsunade-sama, fue como Tenten logró convencerla de que justo ese día se lo diera libre a Neji, mandándolo traer y sacar de sus labores para regresar a la aldea. Todo ya estaba calculado, Naruto iría a esperarlo a la entrada de la aldea para llevarlo así con excusas a la mansión Hyuuga. Entre tanto, en dicho lugar ya la gente esperaba ansiosa su llegada, al recibir la señal por parte de Shikamaru de que Neji y Naruto se acercaban, la luz de la mansión fue apagada. Dejando así todo a su alrededor en penumbras, dando paso de esa manera a que los dos entraran.

—¡Sorpresa! —gritaron todos al unísono a Neji. Éste permaneció estático en su lugar sin dar muestra de admiración o algo que pudiera expresar. Simplemente estaba serio.

Todos comenzaron a expandirse por los alrededores, dando así el espacio suficiente para que fuera Tenten quien lo felicitara principalmente. —Feliz cumpleaños amor —dijo abrazándolo fuertemente y sollozando en su pecho debido a su ausencia, pero al saberlo de nuevo con ella al mismo tiempo se alegraba. Neji no correspondió el saludo, dejando ambos brazos a los costados, miraba todo el tumulto de gente que se encontraba esa noche en la que en un pasado había sido su casa.

—¿Qué es todo esto, Tenten? —preguntó serio.

—Lo organicé para ti, por tu cumpleaños —respondió sonriéndole dulcemente, pero él la miraba con una expresión seria—. Bueno, por motivo de tu cumpleaños y porque hoy cumplimos tres años. —Al decir esto sus mejillas ardieron, ella humilló la cabeza apenada, quizá, al sentirse como una adolescente enamorada—. ¿Te agradó la sorpresa?

—No —contestó apartándose de ella.

Neji comenzó a caminar por el jardín regresando por donde había entrado, dejando a los invitados intrigados por su actitud.

Tenten sin comprender aún qué era lo que pasaba, lo siguió. —¡Neji! ¿Pero qué te pasa? Creí que la idea te agradaría, he estado planeándote esto desde hace algunos meses, hasta pedí a Tsunade-sama un permiso especial para que te dejara estar este día. Todo porque quería que estuvieras aquí con toda tu familia. —Le hablaba desde la calle.

Neji, quien se había detenido cuando ella le habló, sólo la miraba con una ceja curveada.

—Creí que te gustaría estar con tus amigos y familia, y sobre todo que te gustaría también celebrar que hoy cumplimos un año más de…

—¡Por eso mismo Tenten! ¡Por qué tenías que hacer todo esto para celebrarlo! —De momento su voz se elevó, demostrando así lo indignado que se encontraba por la idea.

Tenten al escucharlo hablar de esa forma en el que parecía ser un día especial, así como que de la nada le elevaba la voz, no pudo evitar reprimir su sentimiento. Sus ojos se humedecieron, sus labios comenzaban a temblarle, y un escalofrío la invadió. —Yo creí que tú…

—Creíste mal. —Él veía la forma en que Tenten sollozaba, y como a duras penas trataba de no llorar más. Ya un poco más tranquilizado Neji volvió a hablar—: Me voy a casa.

Dijo para en una bola de humo desvanecer, dejando completamente sola en medio de la calle a Tenten, que al verlo marcharse, rompió en llanto. Sus amigas salieron de momento, y entre Temari e Hinata trataron de consolarla. Ya la dichosa fiesta la había dejado de lado, sin importarle un poco que la gente la viera llorar amargamente mientras caminaba junto con sus amigas hacia dentro de la casa.

De aquella noche sólo quedaron intentos por brindar un momento agradable, un día en donde la palabra tristeza, mucho menos llorar, harían acto de presencia. Pero todo lo que había planeado, la cena especial, todas sus ideas se vieron truncadas por la persona a quien ella quería hacer feliz.

La gente poco a poco comenzó a abandonar la casa, dejando así sólo a las tres amigas dentro de una habitación en la enorme mansión. —Hinata, quisiera pedirte de favor que me dejaras dormir por esta noche aquí —pedía una Tenten completamente destrozada. Lo último que quería era llegar a su casa, Neji seguro estaría ahí, y por el momento creía que lo mejor sería que cada quien estuviera a solas. Quizá de esa manera él lo pensara mejor y regresara a pedirle una disculpa o al menos que ya comenzara a comportarse como solía ser. Esos eran los pensamientos de Tenten.

Esa noche poco durmió. A través de la ventana de la habitación veía la luna, implorando así al cielo, a los astros y a todos los dioses, que le brindaran una respuesta, que le hicieran ver algo por hacer para poder solucionar sus problemas. Buscaba inútilmente palabras de aliento en el soplo del viento, en la brisa nocturna esperaba que la respuesta pronto le llegara.

Al día siguiente, ya 4 de julio; la puerta de la alcoba temporal de Tenten fue tocada. Ella, aunque la noche anterior no había dormido y sus ojos así como rostro reflejaban una noche en vela además de lágrimas, rápidamente abrió la puerta de la habitación encontrándose con Hinata afuera. Hinata la miró y en un segundo dedujo que su amiga no había dormido y que parecía no haber mejorado, y más aún su pesar aumentó al decirle el motivo de su visita.

—Tenten, Neji-niisan se encuentra en el jardín, dice que quiere hablar contigo.

Fueron sus palabras, y con ellas Tenten sintió morir, su pecho se encogió, sus ojos volvieron a humedecerse y la inquietud se apoderó de nueva cuenta de ella. Su primera respuesta fue negar con la cabeza, pero corrigió, sintiéndose una cobarde por no afrontar de frente los problemas. Así que salió de la habitación rumbo al jardín.

Justo como Hinata lo había anunciado, en el jardín principal Neji se encontraba parado dándole la espalda a Tenten. Ella al verlo sintió desfallecer, quería aclarar las cosas pero al mismo tiempo no quería verlo, presentía que volvería a llorar amargamente, y que él le respondería duramente como ya lo había hecho.

—Vamos a otro sitio. —Fue lo que le dijo él al sentir su presencia.

Ya no había vuelta atrás, se repitió ella misma al aceptar silenciosamente.

Ambos salieron de la mansión en completo silencio, Neji escasos centímetros por delante de ella, mostrándose como siempre serio, haciendo a Tenten desesperar al querer descifrar el motivo de su visita. Ella desde atrás caminaba insegura, temerosa a lo que pudiera pasar, sintiendo que en cada paso que daba su vida se le escurría.

Llegaron a uno de los restaurantes de la aldea, Neji le cedió el lugar como el caballero que se proclamaba ser, y eso a Tenten más la alarmó, de pronto Neji se portaba cortés, quizá hasta como un hombre romántico, al llevarla a un lugar al que nunca durante esos tres años habían acudido. La revolución comenzó a formarse en la cabeza de Tenten, mil razones se cruzaban por su mente, y tristemente todas ellas eran desagradables.

Neji se sentó frente a ella, sin mirarle siquiera. Mientras que ella jugaba tontamente con el mantel de la mesa, tratando de distraerse en algo. El silencio reinaba en aquel sitio, o sería que ella estaba concentrada en lo que pudiera pasar que poco le importaba lo que sucediera a su alrededor. Sus labios querían implorar una explicación, perdón tal vez, quería abrazarlo y decirle tantas cosas, pero la postura seria de él se lo impedía.

Al escuchar a Neji carraspear la garganta en un modo de darle a entender que hablaría, provocó que ella se estremeciera, temblara al sólo imaginar sus palabras, haciendo que sus ojos se cegaran por la opresión de su corazón.

—Tenten, esto quería decírtelo desde antes… y justo ayer debía de habértelo dado a conocer, pero la ocasión no se presentó para hacerlo...

Su voz la dominó, haciendo que se perdiera en un infierno de eternos lamentos. Ella suspiró cerrando fuertemente los ojos tomando así el valor que necesitaba en esos momentos. Los últimos recuerdos, los últimos sucesos, los sueños hechos pesadillas, todo en ese instante se le vino a la mente.

Enfocó como pudo su atención en él antes de hablar:

—Comprendo, y antes quisiera decirte que a pesar de todo soy feliz, feliz porque por tres años compartí al lado de un gran hombre. No creí que llegaríamos a tanto, por mucho pensé que lo nuestro sólo sería por un momento, o que te arrepentirías de estar conmigo, pero no fue así. —Ella sonreía, a pesar que sus ojos permanecían rojos e irritados por las intensas lágrimas de la noche anterior y parte del día, ella aún así sonreía—. Pero será que también ha pasado mucho tiempo, creo que fue la rutina la que acabó con nuestra ilusión, el frío se apoderó de los dos, y poco a poco todo se acabó. De días a la fecha te he sentido distraído y por un momento quise saber qué te sucedía, pero luego te volviste frío conmigo… así que no es necesario saber ya una respuesta.

Retuvo un sollozo, volviendo a hablar como la voluntad le permitía.

—No tiene caso continuar con una farsa si el amor desde hace tiempo que se acabó. Creo que para los dos lo mejor será que nos digamos adiós. Yo no puedo forzarte a estar conmigo, no puedo obligarte a que me ames, y que vuelvas a intentar ser el mismo sólo porque yo así lo deseo. Ambos hemos fracasado. No tiene caso ya seguir. Sólo quiero decirte que fui muy feliz mientras lo nuestro duró. —Remojó sus labios—. De verdad deseo que tengas suerte, que encuentres quien te brinde amor del bueno, que te brinde todo lo que yo no te di. Ojalá y nunca me arrepienta de este adiós, pero el final ya es inevitable. Gracias por estos tres años, Neji.

Finalizó besando su helada mejilla, para luego salir del local desgarrada sintiendo que tras ella no sólo dejaba un amor incomparable, sino su corazón.

Fue clara y directa, aún y cuando la inseguridad había estado escondida en medio de sus palabras.

Neji al escuchar el sonido de los adornos que colgaban en el restaurante al salir Tenten, salió de su estado. Él había permanecido en completo silencio escuchando las palabras de ella, y aunque su rostro no lo expresara en el momento, por dentro su corazón se desangraba con cada frase y con cada mirada que ella le dedicaba.

Sin poder evitarlo, Neji se llevó ambas manos al rostro ocultándolo así entre sus palmas, evitando que alguien viera como lloraba, no por lo que pudieran decir, sino que él se sentía el hombre más desdichado y estúpido sobre la tierra. Todo por no saber cómo decirle a Tenten aquello que hacía algunos meses quería comunicarle.

Por cobarde la había perdido.

Con dolor metió la mano derecha en el bolsillo de su camisa, sacando de adentro una pequeña caja negra de tela y, al llevarla a la altura del rostro, la abrió sólo para lamentarse por haber sentido que Tenten estaba segura para él, cuando su destino aún era incierto.

Sintiéndose un desdichado, volvió a guardar en el mismo lugar la caja que contenía el anillo de compromiso, el mismo que planeaba darle a Tenten el día anterior y de esa manera celebrar sólo con ella lo que ameritaba la ocasión especial. Su cumpleaños, un año más de estar junto a ella y la propuesta de un compromiso mayor entre los dos.

Todo por la impenetrable armadura de hierro que solía rodearlo al momento de dar a conocer sus emociones, todo por su orgullo, todo por ser débil al querer hablar de sentimientos, por todo eso y más, había perdido aquella mujer que quería. Se lamentaba, sin embargo, ya de nada le servía. Una vez más, la vida le daba una prueba la cual no supo cómo debería de superar.

Su destino en su cara se burlaba haciéndolo llamar ser un perdedor de su propia vida.

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Momento dedicado especialmente a Carla (Aniota21) ^-^ Gracias por tus palabras de aliento y por ser parte de las NejiTenten-maniáticas

Hola mundo ^-^ Este momento había sido el segundo que escribimos y apenitas ahora lo publicamos, es que está algo... penozo u.u Oh, sí, también, el momento tiene dos partes, esperen pa' el próximo momento la continuación. Porque nosotros como ustedes saben, ¿quién sino Tenten es la mujer para el Neji? Nadie, no hay, no existe...

Como siempre esperando que haya sido de su agrado así mismo les recordamos no dejarse seducir por innombrables, ustedes sean fieles a la NejiTenten-manía y Jashin-sama les bendecirá ^-^

Comenten, comenten, que al que comenta Jashin-sama le tiene en su eterna gloria sucia, y créanos, no querrán salir de ella una vez que la conozcan *¬*