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Momento veintiuno:El perdedor.

Segunda Parte


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En un segundo su vida se derrumbó.

Todo lo que alguna vez llegó a pensar que haría, aquellos sueños de viajar, conocer el mundo tomado de la mano de quien en su vida sería su compañera, comer bocado bajo la sombra de un árbol cobijados así por sus mismos cuerpos y en donde el lazo formado por años de convivencia y encanto les hicieran descansar lejos del turbulento mundo en el que vivían; todo por cuanto había pensado que tenía y conseguiría, todo en unas palabras se le vino abajo.

Y es que, aún y cuando una parte de él se preguntara qué era lo que había hecho mal, muy en el fondo de su dura capacidad de razonar las cosas, le dictaba que su error había sido pensar que era dueño de aquello que hoy día ya no tenía.

Por vez primera, Neji Hyuuga hacía de lado sus comprometidos entrenamientos por las tardes para refugiarse en medio de la soledad, ansiaba tener un momento para estar solo, cerrar sus ojos y ahogarse en reproches, ocupaba más de un segundo para maldecirse, ocupaba más de un minuto para quebrarse, pero ocuparía más de una vida para enmendar sus errores. Y aunque no lo quisiera admitir, sabía que nuevamente había cometido un error en su perfecta vida.

Otro más se le agregaba a la lista de desperfectos, el primero había sido creerse ser realmente un genio en todo cuanto hacía, olvidándose por completo de lo que era la palabra humildad y valiéndose de su inteligencia para jactarse de poderío, sentirse el único hombre sobre la faz de la tierra que tenía la razón y que por más que aquellos a los cuales miraba inferiores a él mismo, se esforzaran en alcanzar algún objetivo, hacerles ver de una manera déspota y altanera, que jamás lo conseguirían por más que se esforzaran. Y es que, para sus ojos, el que nacía perdedor toda su vida sería un perdedor, ese era su destino y por mera voluntad no lo podía cambiar.

Cuando en su vida luego de tanto vociferar su errónea manera de ver las cosas, comprendió cuan equivocado estaba en sus conclusiones, y sus ojos fueron abiertos hacia otros parajes abriendo la oportunidad de remendar su marcado destino. Fue así que de una u otra manera entendió que el mundo no giraba en su entorno, y que no era quien tenía la última palabra.

Sin embargo, una vez que su dura manera de pensar había sido cambiada drásticamente abriéndose paso a humanizarse más, nuevamente se sintió ser el dueño del universo con un ego por encima de los límites aceptables, una vez más Neji Hyuuga conocía en carne propia lo que era ser envidiado por tener algo que los demás no conseguirían por más que se esforzaran. Y eso era porque por primera vez conocía que un hombre solo en el mundo no era lo mismo a cuando está acompañado. Y él había tenido la mejor de las compañías que hubiera deseado, su Tenten.

Extrañamente el reservado y antipático genio Hyuuga había caído presa de la calidez de su fiel compañera.

Y he ahí su error, por más que quisiera negarlo, sabía que a pesar de las circunstancias dependía mucho de ella como si fuera la parte incompleta de su persona, de su vida, de su alma. La necesitaba para que su mano dejara de tiritar milimétricamente y su pecho tomara una respiración menos agitada. Necesitaba saber qué era lo que había pasado, qué le había dado a ella por decirle aquellas palabras que terminaron con su interna emoción, ocupaba saber quién de los dos era el que había cortado el lazo que les unía. Necesitaba conocer cómo soportar un agónico dolor en el corazón.

Después de los hechos que le dieron origen a su desdicha, Neji Hyuuga había salido del restaurant en donde pensaba que conseguiría un sí como respuesta por parte de su ahora ex novia, luego de que ésta se marchara dejándolo anonadado y con las palabras en la boca, dejándolo solo y con la mirada de algunos curiosos del lugar que le miraban, según su parecer, con pena.

Sin decir nada más salió del local ignorando las miradas de asombro y los seguros comentarios sobre su persona, y es que sabía que todo lo anterior había sido sumamente patético, y él lo era aún más ahí sentado con la mirada clavada en la puerta por la que tiempo atrás había salido Tenten. Su garganta la sentía hecha un nudo, sus ojos mostraban rabia, el rostro se le había teñido de coraje y frustración, y sus puños cerrados reflejaban cuan irritado se sentía. Y de ello fue testigo el bosque en el que se refugió por horas. Sobre el pasto se dejó caer recargando la espalda en el tronco de un árbol, colocó ambos brazos sobre sus rodillas flexionadas echando la cabeza hacia atrás al tiempo que cerraba los ojos. Quería pensar, repasar mentalmente todo lo que había hecho y encontrar en algún acto el causante de todo lo anterior.

Y al intentar recordar se sintió aún más enfadado. Detestaba cometer errores, su peor enemigo era la resignación, y "perdedor" era un calificativo que no iba con él. Aunque después de lo ocurrido su coraje mayor era saber que su seguro error sería el resignarse a ser un perdedor en el amor.

Y es que para ello no se estudiaba, no se daban clases en ninguna academia o una guía de instrucciones ilustradas de cómo ser mejor pareja. No había sido entrenado para besar, ni acariciar, mucho menos para hacerle el amor de una manera bestial a su antigua pareja. A ella había llegado completamente en pañales como si fuera un bebé al cual había que instruirle. Y de ella, su maestra, había aprendido más que a rozar sus labios y encender sus cuerpos, la lujuria de su ser aún no podía borrarla, así como su presencia. Se negaba a regalarle al olvido sus recuerdos y sus momentos compartidos.

Una sensación por demás extraña se apoderaba de su razón, sus pensamientos eran interrumpidos por coraje y una gama de recuerdos. El coraje era por él mismo y sus recuerdos eran por aquello bello que había sido interrumpido. Pero por más que su dolor invadiera todo su ser, se prometió no hacer actos de los cuales pudiera arrepentirse, llorar era muestra de debilidad, y Neji Hyuuga no era débil. Se dijo maldiciendo al aire mientras se repetía cuan idiota había sido. Y justo cuando creyó que el problema solamente había afectado a su orgullo de macho y corazón de hielo, le llegó una duda acompañada de un suspiro. ¿Cómo estaría Tenten? Se preguntó.

Tentado estuvo a buscarla, al menos saber de ella, sin embargo, las palabras de Tenten llegaban una vez más a sus oídos como si se lo estuviera repitiendo para que no olvidara cómo ella lo había terminado. Tenten no aceptaría verlo muy seguramente y aunque le costara asimilarlo, sabía que era lo mejor. Aún y cuando dicho acuerdo no le agradara.

Dedicó más del tiempo que le hubiera gustado a estar solo en medio de la nada pensando, especialmente maldiciéndose. La tarde se le fue sin él tener consciencia de ello y la noche poco a poco aparecía siendo la aldea alumbrada por los faroles, mientras que Neji Hyuuga seguía perdido, como nunca antes, ausente de su propio cuerpo. Volvió a cerrar sus ojos quitando de esa manera el cosquilleo de ellos regresando a pensar en lo ocurrido y lamentándose por lo que había perdido, por más que quisiera evitarlo, respetaría su decisión de no verse en determinado tiempo...

Encerrada en la soledad y tranquilidad de su alcoba, lejos de cualquier ruido o interrupción que interfiriera en su silencioso desahogo, Tenten contaba desganada los cordoncillos del cojín que sostenía sobre las piernas, sus intentos por distraerse eran en vano. Sin embargo, por más fuerte que fuera el incesante calvario que acorralaba sus suspiros en una cárcel de resignación, no demostraría cuan dolor sentía acompañado de lágrimas saladas, no lloraría porque lejos de sentirse desganada y sin muchas ganas siquiera de ponerse en pie e ir a cenar, ella era una mujer que se hacía de dignidad y las lágrimas perdidas por alguien que siquiera demostró interés en lo que sucedía, le arrebatarían la poca dignidad que le quedaba.

Se convencía a ella misma que derramar lágrimas no era la mejor solución, no borraría con ellas la sensación interna de querer ir a buscarle, no eliminaría con ello su martirio, mucho menos borraría su recuerdo. Llorar, a pesar de que era una necesidad de todo ser humano en una manera de expresar pena, seguía siendo una debilidad para ella. Demostraría fortaleza a pesar de que aquello le apretara de una forma dolorosa el corazón imposibilitándole respirar adecuadamente, pues siempre detestó a aquellas personas que se dejaban vencer y ella no formaría parte de ese grupo de incapaces.

Levantó el rostro del cojín en donde lo tenía hundido mirando hacia el exterior de su alcoba por la ventana, ya los faroles de la aldea brillaban ante la inmensa oscuridad que había y ella siquiera cuenta se había dado de que había oscurecido. Miró de cerca su reflejo en el vidrio frente a ella notándose demacrada y con los labios resecos, sus ojos brillaban pero ese brillo no demostraba carisma, sino la lucha interna para mantener en su lugar las lágrimas que amenazaban con salir a explorar. Contorneó sus mejillas, párpados, la punta de su nariz y los labios al tiempo que cerraba los ojos imaginando que aquella fría mano no era de ella.

Un suspiro acompañado de coraje se le escapó haciendo que en el instante un dolorcito se le colara en el pecho. Nuevamente llevó el cojín a su rostro hundiendo en él el rostro para darle a escuchar su grito de desesperación. Volvía a recordarlo aún y cuando juraba no volver a hacerlo, al menos no del modo anterior. Volvía a necesitarlo, a preguntarse ella misma si estaría bien, sin embargo, ya su autómata y fría manera de pensar le devolvía en respuesta que a diferencia de su dueña, él siquiera se acordaba de ella.

Quizá lo mejor era dejarlo en paz, no recordarle como su pareja sentimental sería lo mejor para ella y seguramente para él, después de todo, de los dos sólo ella había mostrado interés, él por su parte no fue quien para hablar como a ella le hubiera gustado. Prefería la verdad por muy dura que ésta fuera a un silencio terminal. Neji estaría mejor sin ella, quizás los dos estarían mejor sin el otro por mucho tiempo, y así sería, las cosas seguirían su rumbo normal, todo continuaría como si nada hubiera pasado. Se dijo recargando la cabeza sobre sus rodillas flexionadas.

Y mientras en el interior del departamento de Tenten la castaña intentaba paralizar sus depresivos pensamientos, Neji Hyuuga apenas regresaba a paso lento a su hogar, desde la mañana que había salido del departamento que compartía con Tenten y ahora sin mayores opciones para ir a pasar la noche y anteponiéndose a la segura preocupación de su familia, andaba a su antiguo hogar para que al menos tuvieran noticias de su paradero. En su trayecto se vio obligado a repetirse varias veces que lo que hacía no estaba bien, que eso de espiar desde la acera de enfrente en dirección al apartamento de Tenten no era lo correcto, pero su razón luchaba contra su intensión, solamente quería saber si había llegado con bien a su hogar, o al menos aquella fue la falsa explicación que se dio a sí mismo, pues una vez que miró como luego de algunos minutos la luz del apartamento era encendida, todavía permaneció en pie en espera de que algo más pasara.

Sus piernas por sí solas ansiaban moverse en dirección a la puerta, pero la voz y el rostro de Tenten volvieron a su cabeza como una memoria presente. Ella le había dicho de una forma decidida que no volvieran a verse, justo antes de marcharse con una profunda tristeza como si en el instante quisiera arrepentirse de sus propias palabras, dejándolo solo sin una respuesta a lo planteado y es que aquello no lo esperaba. Primera vez que confiaba en su propio destino y éste mismo le había traicionado.

Que injusta era la vida. Pensó. Humilló la cabeza decidiéndose mejor a marcharse.

Al llegar a su hogar, completamente desganado y sintiéndose más desdichado que la peor de las escorias, sus primas fueron las primeras que le recibieron. Hinata con una notoria preocupación mientras que la menor no dudó en reprocharle su tardanza, aunque igualmente se le notaba preocupada. Pero a cualquier gesto que éstas pudieran hacerle al llegar, Neji siquiera prestó atención pasando de largo frente a ambas hermanas rumbo a su alcoba.

—Oniisan... Otousan dijo que te esperaba en el jardín porque... quiere hablar contigo —avisó Hinata con extremo temor viendo como su primo ignoraba sus palabras pasando por alto por vez primera las órdenes del hombre a quien respetaba.

Hanabi bufó cruzándose de brazos y haciendo el comentario a la preocupada de Hinata que su primo parecía volver a ser el mismo impertinente de antes. Hinata miró como éste caminaba rumbo a su pieza sin preocuparse siquiera en atender al llamado de la sirvienta de la casa la cual le preguntaba en su trayecto si deseaba cenar algo. Deseó que lo que decía su hermana menor no fuera verdad, pues lo único que podía deducir ella era que su primo se encontraba en un pésimo estado del humor, quizás había tenido algún problema en su última misión o es que las cosas con Tenten habían empeorado y es que sólo ella, Tenten, podía saber con exactitud o interpretar los cambios de humor y la manera de pensar de Neji. Ni ella siendo de su familia conocía aquella bipolaridad que caracterizaba a su primo.

Neji por su parte podía adivinar la preocupación que con su comportamiento incrementaba en su familia, sabía que había sido grosero, pero conociendo su deplorable estado lo mejor era estar solo, de lo contrario quizás no podría detener él mismo su propio coraje para con todos, especialmente consigo mismo.

—Sabía que me ibas a evadir apenas llegaras. —La imponente voz del patriarca de la casa le detuvo en seco. Sin voltear siquiera hacia atrás para mirarle, Neji humilló la cabeza en respuesta—. Sabes que has hecho mal, y no te voy a preguntar las razones, solamente quiero que tomes las cosas con madurez, ya no eres un niño Neji, lo que hiciste ayer en la ceremonia que te habían organizado te dejó ver como un jovencito insolente. No sé qué problemas tengas en el trabajo, ni los que pudieras tener con Tenten-san, pero una cosa sí te digo, mi hermano Hizashi no crió a un niño incompetente, sino a un hombre capaz de dar la cara ante todo.

Finalizó dándose media vuelta y caminando a paso lento por el oscuro pasillo de la casa haciendo sonar sobre la madera el bastón que sostenía dándose soporte. Neji se mantuvo en la misma posición sin hacer ni responder nada, solamente escuchando atento lo que el mayor le decía. Le había llamado ser un niño, una persona incapaz de enfrentar sus problemas, le había dicho todo lo que no era, pero que por el momento aceptaba que parecía haberse convertido en ello. Su tío tenía razón, se comportaba como un chiquillo, cómo siendo un genio podía dudar al momento de tener que actuar con precisión. Y es que la respuesta era que a diferencia de otros problemas que se había enfrentado, jamás le había tocado pelear contra sensaciones que nunca antes llegó a sentir. Se consideraba ser un completo ingenuo al momento de hablar y expresar sus emociones. Neji Hyuuga era incapaz de dar la cara frente a la causante de sus pasamientos pues no sabía ni qué debía de decir, cómo actuar, siquiera tenía idea alguna si ella le quería volver a ver.

Apretó con fuerza sus puños haciendo crujir al mismo tiempo la mandíbula en muestra de enfado. Apresuró el paso hacia su habitación cerrando fuertemente la puerta, sin cuidado alguno se recostó sobre la cama mirando hacia el techo de la alcoba y llevándose ambas manos a la cabeza. Sin ganas de nada, así era como se sentía.

Intentó en vano conciliar el sueño, moviéndose de un lado a otro la noción del tiempo se le escapó y no fue sino hasta que llamaron a la puerta de su alcoba cuando cobró la consciencia luego de una noche en vela perdido entre sus pensamientos. Se trataba de la mujer de la servidumbre que le hablaba desde el pasillo preguntándole si deseaba desayunar a lo que él respondió en negativa. Y antes de que éste se volviera a recostar en dirección a la pared, la mujer volvió a llamarle pasándole el aviso de su Hokage que lo ocupaba en su oficina lo más pronto posible.

Se trataba de una misión muy seguramente, se dijo a sí mismo con pesadez. Lanzó un profundo suspiro al aire poniéndose al instante en pie dirigiéndose al cuarto de baño para refrescarse los pensamientos dejando de lado los estragos de una noche de insomnio. Una vez terminado su aseo se miró ya cambiado en el espejo de cuerpo completo, miró como en la parte superior estaba pegado una nota de color azul cielo con una adornada caligrafía. «¡Feliz cumpleaños primo!». Decía la nota enviada seguramente por Hanabi. Guardó la adornada hoja en el cajón del buró diciéndose en son de irritación: vaya cumpleaños.

No había sido precisamente feliz, al menos no como lo había imaginado.

Amarró su cabellera con fuerza decidido a salir a su próxima y segura misión. Cumpliría con su deber como ninja activo e iría a atender el llamado de su Hokage, esperando de ese modo hacerse olvidar lo sucedido por unos momentos o que al menos ello no interfiriera en su trabajo. Se dijo que olvidaría al menos por esos instantes los hechos pasados, no olvidaría precisamente su dolor, pero por lo menos conseguiría una pronta distracción.

Y del mismo modo que él se había prometido aminorar de una manera u otra la fatídica escena vivida entre la joven pareja, Tenten por su parte también se preparaba para salir a sus labores como si nada hubiera ocurrido. Al espejo se miró intentando forzar una sonrisa, ensayando frente a su acabado reflejo posibles gestos que disfrazaran su tristeza. No era una buena idea llegar a la academia y ver a sus alumnos con cara de pocos amigos. Alistó sus pertenencias dándose una última mirada al espejo y diciéndose a sí misma: hoy será igual que siempre.

Su tarde de clases fue tal cual la predijo, algo normal dentro de lo típico. De algún modo el ir a donde sus alumnos y llenarse de esa chispa viviente que poseían esos chiquillos, la hacían olvidarse por momentos de lo sucedido, le sacaban una sonrisa no tan forzada ni fingida pero no por ello podía decirse a sí misma que todo había pasado. A la salida de sus labores en la academia y mientras caminaba en dirección a su apartamento con la mirada clavada en el suelo, se topó con su amiga Temari acompañada del holgazán de Shikamaru, el cual al verla con ese gesto desganado lanzó un bostezo al aire a lo que Temari le reprochó dándole un golpe en el costado.

Tenten alzó la vista hacia ellos saludándolos más que nada por educación. —Justo pensaba ir a tu casa a buscarte... ah mujer, no se te ve del todo bien, ¿quieres platicar? —preguntó la rubia tocando el brazo de Tenten, ella por respuesta sonrió muy apenas para luego negar en un movimiento de cabeza. Dos pasos dio despidiéndose de la pareja y antes de volver a avanzar retrocedió retractándose de su decisión.

—Temari, te lo agradecería muchísimo —indicó la castaña aceptando la propuesta de su amiga. Ella asintió en silencio caminando hacia Tenten en dirección a su apartamento, despidiéndose momentáneamente de su actual pareja.

Apenas daba un paso dentro de su apartamento acompañada de su rubia amiga y sintió como las piernas le fallaron y en el instante escuchó como algo dentro de ella se rompió en trocitos, tenía unas intensas ganas de llorar pero algo en ella se lo impedía. El sentimiento se le estancaba en el pecho provocándole una sensación en extremo agónica. Temari le pidió que se sentara a un lado de ella, posó su mano sobre el hombro de Tenten indicándole que contaba con su apoyo, que estaba ahí al menos para escucharla. Tenten agradeció sus buenas intenciones en silencio, simplemente las palabras no fluían por sus labios, algo tenía atascado entre su garganta y su pecho que no la dejaba expresarse como deseaba.

—Llora si es lo que necesitas, Tenten... no tiene nada de malo hacerlo, no te hará más débil o fuerte. En ocasiones es bueno desahogarse —aconsejó acariciándole el cabello para que ésta se relajara y que al menos dijera algo. Sin embargo, la única respuesta de ésta fue un no. Lo único que quería era gritar, tenía cierto coraje, tristeza, rabia, dolor, todo un revoltijo de emociones que terminaban por confundirla y martirizarla. No sabía con exactitud qué era lo que le ocurría.

La puerta principal fue tocada, Temari se puso en pie para abrir debido a que Tenten siquiera se le veían ánimos de hacerlo. Al ver que era Hinata quien cruzaba el umbral de su puerta, se sintió aún más mal. Humilló la cabeza evitando mirarla. Tanto Temari como Hinata se vieron en duda por el comportamiento silencioso de Tenten, segundos después la castaña elevó la mirada para luego sonreírles a ambas amigas. Se puso en pie yendo a la cocina ofreciéndoles a sus visitas algo de tomar. De pronto, de la nada, se le veía recuperada, y eso alarmó aún más a las otras dos. Sonriente les llevó a la mesita de la sala una taza de té a cada una de ellas aparentando ser la misma chica carismática de siempre.

—Tenten... ¿te sientes bien? —preguntó Temari, quien la había visto en un estado deplorable y de repente, de la nada ya se le veía recuperada. La castaña rió diciéndole que se encontraba en perfecto estado. Era el momento justo para demostrar un poco de fortaleza, no quería que por boca de Hinata, Neji se enterara de lo mal que se la estaba pasando.

Tenten fue quien comenzó una plática común entre las otras dos, haciendo comentarios simples de temas por demás sin importancia, intentando hablar de cualquier otra cosa menos de lo de la noche anterior. Y no fue sino Hinata quien rompió esa convivencia amena, al pensar que como veía en Tenten la misma actitud, nada había ocurrido entre ella y su primo, quizá el comportamiento de él se debía a otras cosas y no referente a Tenten, pensó malamente.

—Creí que quizás aún iba a encontrar a Neji-oniisan aquí en tu casa antes de que se fuera de misión, Otousan le tenía un recado —mencionó atrayendo la atención de Temari y un gesto cortado de Tenten.

—¿A sí? No sabía que tu primo andaba de misión tan pronto —respondió Tenten con indiferencia como quien no le quiere dar mucho interés al tema. Hinata se sorprendió y debido al gesto de Temari, comprendió que hablar de su primo no era lo mejor en esos momentos.

Volvieron a cambiar de tema, esta vez siendo cambiado por Temari con la intensión de hacer olvidar a su amiga el trago amargo. Sabía que muy en el fondo intentaba hacerse la fuerte aún y cuando el proceso le costara pesares.

Temari fue la primera en despedirse, el sol comenzaba a caer y ella tenía que volver a su aldea. A pesar de que no mucho pudieron hablar, al menos no como le hubiera gustado a Tenten hacerlo, ésta le agradeció su presencia aquella tarde. Tentada estuvo a preguntar algo más a su amiga Hinata sobre su primo, sin embargo, cada vez que pensaba en ello mordía sus labios evitándose así hacerlo.

Pero una vez a solas volvió a ser la peliazul quien rompiera el silencio entre las dos. —Sé que no debo de meterme, que no es de mi incumbencia, pero Tenten-san, ayer cuando Neji-oniisan llegó a la casa, lo noté muy mal. Él como siempre no dijo nada, siempre es así de reservado con sus cosas, y estoy segura que si se entera de que te pregunté esto se enojará conmigo, pero si pasó algo entre ustedes dos algo que tuviera que ver con lo que le organizábamos, no me sentiría tranquila sabiendo que pude haber influido de alguna manera en ello.

Tenten negó, sonriendo esta vez no de una forma falsa a la ojiperla. —Tanto él como yo sabemos las razones de que todo terminara así, y no quiero ser grosera, pero no tengo ganas de hablar del tema, aún así puedes estar segura que el único culpable aquí no somos más que nosotros dos. Él por no hablar cuando debía de hacerlo y yo por permitírselo.

Esa había sido su terminal conclusión, una relación no acababa por causa de una sola persona, influían los dos, de alguna manera, quizá indirectamente, pero el problema incluía a dos. Y sería injusto de su parte solamente culparlo a él cuando quien tuvo la misma oportunidad de aclarar las cosas cuando vio luz roja en la relación, había sido ella.

Una vez más volvió a quedarse sola en medio de su silencioso hogar, ahogando sus reproches en la almohada maldiciéndose el no haber actuado cuando debió haberlo hecho. Su castigo era el recordar por siempre que se había equivocado, que había confiado ciegamente que por alguna obra del destino las cosas por sí solas se solucionarían.

Antes de perderse en sus recuerdos nuevamente, y lanzar al aire la frase más tonta que se le había ocurrido en ese momento —decir: te amo, no era la mejor solución para olvidarse de todo—, se prometió a sí misma no volver a confiar con aquella facilidad.

El tiempo hizo su parte del trato, poco a poco logró cerrar esa herida, pero de ella aún quedaban feas cicatrices fáciles de abrirse nuevamente, sin embargo, con el paso de los días y con el trabajo en la academia, agregándole a las frecuentes salidas que la castaña mantenía con sus amigas; es que se aminoraba el dolor causado por sucesos pasados. Ya a la chica se le veía sonreír, se le notaba más tranquila como si lo pasado sólo hubiera sido un trago amargo que apenas aprendía a deshacerse de él.

Sin embargo, el tiempo no siempre dejaba recuerdos, algunas veces también experiencias, y ella había experimentado el dolor a la absoluta confianza, había confiado demasiado en el llamado amor infinito al grado que nunca dio lugar a un posible rompimiento. Había confiado en quien le había decepcionado. Razón por la cual cuando se le escuchaba hablar del tema de hombres, relaciones o cualquier referencia que se le pudiera hacer a ambos, sus respuestas eran las mismas, de una manera frívola respondía relacionando a los hombres con la mierda, al menos eso fue lo que más de una vez comentó cuando se le preguntó sobre su opinión con respecto a la fidelidad. En conclusión, los hombres eran una mierda y las mujeres que lo permitían lo eran aún más que ellos que lo hacían.

Se había hecho fría, severa en el sentido sentimental, a nadie le permitía asomarse en su propio interior, todo cuanto tenía, sus emociones y lamentos, todo prefería almacenarlos. Más de una propuesta de salida con algún chico de la aldea le llegaron, pero a todas esas invitaciones rechazó por la misma razón: esos hombres no parecían ser sinceros ni con ellos mismos, de tal modo que tampoco lo serían con ella, y una vez más la historia volvería a repetirse. Justo lo que no quería.

Entre tanto, que por su parte Tenten contaba al aire las de propuestas que había rechazado de hombres por demás atractivos, Neji Hyuuga apenas llegaba a su natal aldea. El ajetreo de su última misión junto con su escuadrón, se notaba tanto en sus vestimentas como en sus rostros cubiertos de cansancio. ¿Por qué las cosas se le habían complicado a él siendo un genio? Por qué cuando creyó que su vida no era más que una mísera patada de desdicha, se le atravesaba una misión por demás larga. Tanto tiempo y él había extrañado tantas cosas, sabiendo que a él quizás nadie le extrañaría, probablemente su familia, eso sin tomar en cuenta lo grosero que se había comportado la última vez con ellos.

Una vez despidiéndose de sus subordinados, y estando en la puerta de la oficina de su Hokage en espera de que le recibiera, la misma duda desde que salió de su aldea le volvió a la cabeza. ¿Cómo estaría Tenten?

Cada noche era la misma pregunta que se hacía cuando se encontraba lejos de su aldea, una duda existencial que le causaba dolores de cabeza al no tener una respuesta. Ciento cincuenta y dos días teniendo la misma pregunta sin contestar, tiempo que estaba lejos de su hogar, lejos de ella. Le mortificaban muchas cosas, principalmente saber si ésta le había perdonado ya.

Sin embargo, no fueron sino las mismas cosas quizás lanzadas por el mismo destino, que en una noche su Hokage había mandado a organizar un evento por motivo de los próximos exámenes de chunnin, cuando ambos volvieron a toparse de frente sin tener consciencia de la presencia de tanto uno como el otro. Tenten al ser maestra de la academia y Neji al ser uno de los capitanes de escuadrones Anbu. La sorpresa tanto de uno como del otro fue evidente, Neji desde la distancia escudriñaba con la sola mirada cada uno de los movimientos que ella realizaba, total atención prestaba a sus risas, sus saludos hacia los demás, inclusive sus silencios, conocía a la perfección cada uno de ellos, y una vez más anhelaba mirarlos de cerca. Extrañaba esos gestos, la extrañaba completa, debía de aceptarlo. Pero algo que no podía dejar de mirar con recelo era la manera en la que su joven acompañante, un hombre bien parecido de la misma aldea, se le acercaba tomándola de la mano y besándole el dorso de la misma.

Que poco le había durado el dolor a ella, que poco le había extrañado; pensó poniéndose de pie y decidido mejor a marcharse. En la entrada unos camaradas lo detuvieron, queriendo iniciar con el desesperado Hyuuga una amena plática. A un lado del grupo salieron como si nada ocurriera e ignorando a los presentes, tanto Tenten como su acompañante. Un profundo coraje invadió al genio, era un descaro y una falta de respeto a su persona el que ella se anduviera paseando con otro hombre en su presencia, más aún al escuchar entre murmullos de sus subordinados preguntarse el uno al otro si esa chica era la novia de su jefe. Su orgullo de hombre se vio pisoteada, no le quedaba nada por hacer, la había dejado ir y frente a él tenía las consecuencias. No podía culparla después de todo por querer rehacer su vida, aunque le costara admitirlo, pero ella tenía todo el derecho de hacerlo.

Prefirió apartar la mirada y tomar otro camino diferente a esa salida.

No quiso preguntar por la vida de su antigua compañera, lo mejor era ni preocuparse por lo que pudiera hacer o dejar de hacer. Se centró en su propio trabajo, nada más que en ello. El interés lo había creído perdido cuando los días pasaron y en ningún momento había mantenido la expectativa de lo que en la vida de ella pudiera pasar, pero su seguridad se vio violentada cuando una vez más sus caminos habían sido cruzados.

Lo que había creído olvidado regresó más latente que nunca a su pecho, una extraña adrenalina le invadió por completo, de pronto al verla una vez más frente a él, sola y con una seriedad que no iba con ella, se sintió impaciente. Ella lo único que hizo fue darle un mensaje que le mandaba directamente su Hokage y al terminar su informe se giró sobre sus talones tal cual sino lo conociera. El mismo instinto de impaciencia lo impulsó a dar un paso al frente para tomarla del brazo evitando que se marchara. Sin embargo, lo único que pudo decir fue un suave gracias, estancándosele las palabras en la garganta.

El profundo silencio recibido por parte de ella le arrebató la poca calma que le quedaba, ya no sabía cómo definir su sonrisa ni la mirada que le dedicaba, el tiempo había hecho de las suyas haciendo que él olvidara o más bien provocara olvidarse el sexto sentido que tenía para describir su estado de ánimo.

Nuevamente la dejó ir sin decir ni hacer nada. Cobarde fue al enfrentarse ante su presencia.

Sin mayores ánimos se dirigió a su hogar, de algún modo inclusive el apetito había perdido, todo figuraba estar en contra de su propio bienestar. Tal parecía que el destino lo odiaba por ser tal cual era.

Al escuchar por voz de su prima Hinata mencionar el nombre de Tenten, seguido de unas burlas dichas por Hanabi en donde hablaba de la suerte que de pronto su castaña amiga tenía al encontrarse a hombres por bien parecidos además de cariñosos y entregados, aquello le hizo perder la calma a Neji. Desde el pasillo de la mansión escuchaba todos los comentarios que ambas hermanas se hacían una a la otra teniendo como simple tema de conversación a Tenten, oía atento todos y cada uno de los comentarios que la involucraran sintiendo en ese mismo momento no sólo el dolor que su simple nombre le causaba sino que también un severo coraje. Ya el que relacionaran a su antigua compañera con demás hombres le molestaba haciéndolo enrabiar.

Sin tener consciencia de sus actos, golpeó la pared que cubría el cuarto donde ambas hermanas conversaban en la recámara de la menor. Ésta al escuchar el sonido proveniente del exterior se asomó notando como desde afuera su primo sin razón aparente la miraba completamente enojado. —¿Qué has dicho? —preguntó raspando la voz.

—En primer lugar, Neji-o-nii-san —deletreó la menor—, es de mala educación escuchar las conversaciones de los demás, mucho más si estás espiando, y en segundo lugar…

—Dime qué fue lo que dijiste, es todo lo que quiero saber —insistió.

Hanabi se cruzó de brazos molesta, detestaba esa actitud prepotente que últimamente demostraba su primo. Hinata llegó a donde ambos conversaban, posó una mano sobre el hombro de su hermana para tranquilizarla y fue ella quien respondió la interrogante del Hyuuga. —Sucede que, hay rumores que dicen que la actual pareja de Tenten-san le pedirá matrimonio… pronto. Aunque bueno, no podemos darlo por hecho aún, es decir, son sólo rumores, ¿verdad Hanabi? —preguntó a la menor intentando tener su apoyo, pero ésta siquiera le respondió.

Neji crujió los dientes, una vez más su puño volvió a golpear contra la pared. Estaba molesto, su sólo respirar agitado delataba el estado de rabia que lo invadía. —¡Cómo que le piensa proponer matrimonio! ¿Qué le pasa a ese idiota? Eso es algo precipitado, seguramente ella no tiene idea ni planes de casarse. Además, ¿dime cuánto tiempo tienen de conocerse? ¡Simplemente no pueden! —elevó la voz desesperado cambiando de pronto su blanco color de piel a uno rojo de puro coraje.

—Los planes que ellos tengan no deben de importarte en lo más mínimo, oniisan, después de todo, ya hace tiempo que tú y ella no son nada.

La verdad le cayó como un balde de agua fría. Derrotado bajó la mirada aceptando las palabras de su prima menor. La rabia y el coraje que había sentido, se fueron vaciando lentamente por la dolorosa puñalada que tenía en el pecho provocada por las crueles pero verdaderas palabras que decía la chica: Tenten y él eran absolutamente nada.

Compañeros de equipo habían dejado de ser hacía muchísimo tiempo, la amistad que mantenían se había transformado en algo más cercano, y aquello mismo se había roto por culpa de él.

Realmente no podía culpar a Tenten por tener una nueva relación, ni siquiera podía odiar a aquel tipo que se había acercado a ella; el único culpable en toda esa historia era él, sus actitudes malhumoradas y no ser capaz de aceptar aquella celebración que le habían organizado, seguramente idea de la misma castaña en una manera de demostrarle cuánto le importaba.

Hinata observó detenidamente como el rostro de su primo recobraba su tonalidad natural mientras que, sin decir una palabra, volvía a cerrar la puerta de su habitación dejándolas a ambas confundidas y un tanto contagiadas del dolor tan grande que sin palabras demostraba el chico.

El Hyuuga del Bouke volvió a pasos lentos hasta su cama dejándose caer completamente derrotado. En un acto inerte se abrazó a sí mismo queriendo crear un escudo que lo protegiera de todo aquello que lo embargaba. Se negaba a creer que Tenten se casaría con otro, no podía aceptar que alguien más hubiese tenido el valor suficiente para hacerle aquella proposición a la chica: valor con el cual él no había contado en el momento necesario.

No quería imaginar un futuro no muy lejano en el que su mujer anduviera por las calles de la aldea tomada de la mano de otro. No podía verse a sí mismo como un simple espectador de la dicha de la castaña al lado de otro. Si no era él, no era nadie.

Impulsivo e impaciente como jamás lo había sido, se levantó de la cama consumido por la necesidad de saber la verdad. Quería escuchar de los labios de la misma Tenten que ya lo había olvidado, que todo lo que habían compartido había quedado en el pasado y que ella misma era feliz con un nuevo hombre capaz de demostrarle lo que verdaderamente sentía sin ocultarlo jamás.

Salió por la ventana presuroso, el dolor que sentía se mezclaba con la ansiedad de verla nuevamente, creía estar seguro que de acuerdo a la respuesta de ella todo volvería al orden; se auto-engañaba creyendo que su sufrimiento acabaría al escuchar las palabras de dicha expresadas por Tenten al estar con otro.

El viento le azotaba la cara al ir en contra de la dirección de este, pero eso no le importaba en absoluto. Sus piernas se movían con una velocidad envidiable al recibir el impulso nervioso de su cerebro, el cual no permitía ningún otro tipo de pensamiento que no fuera ver prontamente a Tenten.

Al encontrarse frente a la puerta del departamento de la chica, toda la decisión que lo había embargado comenzó a ser superada por la incertidumbre. Ni siquiera había pensado bien lo que hacía, por primera vez se había dejado llevar por sus impulsos y sus sentimientos. Se maldijo internamente, si hubiese hecho aquello antes, de seguro no estaría en esa situación. Cerró los ojos, apretó los puños y lanzó al viento un largo suspiro: buscaba la tranquilidad, la confianza y la decisión que necesitaba para enfrentar ese momento. Ya estaba ahí no podía arrepentirse. Era ahora cuando lo debía y tenía que hacer.

Levantó el puño acercándolo a la puerta de madera, vaciló unos instantes quedándose estático, pero fue su cerebro el que ordenó hacer el movimiento aún cuando él ni siquiera dio la orden. Quiso en ese momento huir como un cobarde, pero su cuerpo no reaccionaba. El nerviosismo se hizo presente al oír los pasos que se acercaban y la razón se le escapó cuando la puerta se abrió y Tenten apareció nuevamente frente a él.

Realmente no estaba preparado para enfrentar aquella dura mirada, ni menos aún las crueles palabras que ella le dijo a modo de saludo. —¿Qué haces aquí? —preguntó sin disimular su enfado—. Tú y yo no tenemos nada que hablar… ni siquiera una razón para vernos.

¿Una razón? Tenían mil razones para verse y hablar, debían hacerlo porque ya era demasiado. Estaba consciente que el culpable de aquello era él, que había dejado pasar el tiempo sin acercarse, que la había lastimado por culpa de su estúpido orgullo y que ahora ella era feliz al lado de otro. Pero Neji necesitaba una explicación que saciara su sufrimiento; ya no podía continuar así, la vida sin ella definitivamente no tenía ningún sentido.

—¿Qué estas haciendo? —preguntó toscamente dejándose consumir nuevamente por la rabia.

La chica lo miró levemente sorprendida ante su inusual pregunta. No podía considerarse como una frase para iniciar la conversación debido al tono brusco que utilizaba, más bien sonaba como si la estuviera reprochando. —¿Perdón? —cuestionó haciendo gesto de antipatía—. ¿A qué te refieres con: qué estoy haciendo?

—¡Qué pretendes con todo esto! —continuó sin hacerle caso a lo que Tenten le objetaba—. ¿Acaso no te importa tu reputación? ¿No piensas en el qué dirán al verte con otro en tan poco tiempo?

Aquello definitivamente no era lo que quería decir, pero era el coraje el que hablaba por él. Tenía tanta rabia que no pensaba sus palabras. Necesitaba reprocharle aquella falta de cariño, necesitaba entender cómo era que ella lo había olvidado tan fácilmente. Estaba mostrando nuevamente su orgullo y soberbia frente a quien debía verse más dañado, pero simplemente no podía: ella lo lastimaba, le estaba haciendo un daño tan grande como nadie se lo había hecho jamás.

—Yo soy libre de hacer lo que quiera —dijo la castaña completamente enojada—. ¿O es que acaso tu orgullo de macho está siendo pisoteado? ¿Te molesta que pueda rehacer mi vida? ¿Que sea capaz de amar a otro más de lo que te quise a ti? ¿Que sea feliz con alguien que no seas tú? Entiéndelo Neji, tú y yo terminamos lo que teníamos… ya no hay vuelta atrás… soy libre de estar con quien quiera. Tú ahora eres nadie en mi vida…

Una tras otra las palabras de Tenten se clavaron es su pecho como dolorosas estocadas, ella tenía toda la razón. Sin piedad alguna la mujer le remarcaba la situación en la que ambos se encontraban. Ya no existía ningún vínculo que los uniera, todo se había roto al igual que su corazón.

Ella no podía estar diciéndolo así tan fácil. No entendía de dónde había salido la frialdad y crueldad que Tenten le expresaba en cada una de sus palabras. ¿Dónde estaba la mujer que él tanto amaba? ¿Qué era lo que había hecho para convertirla en alguien tan carente de sentimiento?

No podía resignarse a la verdad, le costaba aceptar todo lo que ella decía, pero tenía que hacerlo. Aún conservaba ese enorme orgullo que le entorpecía toda muestra de sentimientos; Tenten no sabría todo lo que estaba sufriendo. Si ella lo había olvidado él intentaría hacer lo mismo aunque le costara años.

—Haz lo que quieras —dijo en un susurro sin atreverse a mirarla a los ojos.

Dando media vuelta comenzó la retirada: humillante y dolorosa ante una verdad que no esperaba. Dolía muchísimo el recuerdo incesante de todo lo que había dicho Tenten, pero a las palabras poco les importaba lo dañado que él se encontraba, seguían repitiéndose sin cesar provocando un sonoro eco en su dañado corazón.

Escuchó como la puerta se cerró fuertemente sintiendo de pronto que sus piernas flaqueaban: eso era todo. Finalmente había terminado. La enfrentó en busca de una razón que lo convenciera sin esperar aquello. Preparado estaba para todo, pero no para el rechazo absoluto hacia él. Definitivamente Tenten lo había olvidado.

Se detuvo abruptamente dejando caer la cabeza provocando al mismo tiempo que su cabello cayera por los contornos de su rostro cubriéndolo del todo. Cerró los ojos y apretó los puños: eso no podía terminar así. Con rapidez retrocedió los pasos que había avanzado, acercándose nuevamente a la puerta.

Golpeó fuertemente con el puño cerrado, provocando un sonido seco contra la madera. —¡Tenten! —gritó fuertemente sin dejar de aporrear la puerta—. ¡Tenten! ¡Tú jamás podrás estar con él! ¿Escuchaste? ¡Jamás!

Las palabras fluían libremente, expresando abiertamente todo lo que sentía: dolor, impotencia, rabia, angustia desesperación.

—¡Tú eres mi mujer, mía y de nadie más! ¡Nunca alguien te amara como yo lo hago! ¡Nadie! —el constante azote contra la madera mezclado con los gritos desesperados del Hyuuga, se escuchaban muy lejos, pero nadie salió a reprocharlo—. ¡Yo te amo! ¿Me escuchaste, Tenten? ¡Te amo! ¡Nunca dejarás de ser mía! ¡Nunca serás feliz con alguien que no sea yo!

Escuchaba atentamente cada una de las palabras que resonaban por doquier. Inmóvil y con el corazón acelerado, no podía creer lo que llegaba a sus oídos: Neji se estaba humillando frente a ella, sin importarle el qué dirán ni nada, le gritaba todo lo que sentía, la reclamaba como su propiedad, que no sería feliz con nadie más que con él.

Se fue deslizando lentamente por la puerta, hasta quedar sentada en el suelo con las piernas dobladas, la espalda pegada a la madera y su mano sujetando su agitado corazón. Aún continuaban los golpes contra la puerta, podía jurar que Neji seguía llamándola en penosos suspiros repitiéndole cuánto la amaba. Con la vista puesta en un punto indefinido dentro de la oscuridad de su departamento, con el labio inferior temblando incontrolable, finalmente dejó caer todas las lágrimas que se había guardado: ella también lo amaba.

Si alguien hubiese estado en aquel lugar se sorprendería enormemente de ver al prodigio Hyuuga en aquella situación: arrodillado en el piso, con la cabeza metida entre sus hombros sin dejar de golpear la puerta, llamándola sin cesar, repitiendo sin arrepentimiento cuánto la amaba, con sus opalinos ojos cubiertos de gruesas lágrimas que brotaban como torrentes. Humillado completamente frente a la mujer que amaba.

Ya nada le importaba, finalmente había dicho todo lo que tenía que decir, había hecho lo que debía y le demostró a su mujer todo el dolor que sentía. No se arrepentía en absoluto de lo que había hecho porque era necesario para que Tenten finalmente comprendiera que sin ella él no era nadie.

Su corazón se aceleró y sus ojos se abrieron sorprendidos al escuchar el sonido del pestillo y luego sentir el rechinido de las bisagras al abrir la puerta. Temeroso levantó la cabeza lentamente, para encontrarse finalmente con aquellos ojos que tanto necesitaba, brillantes producto de las lágrimas que no paraban de salir. Tenten lo miraba fijamente, arrodillada al igual que él en el piso, demostrándole con sólo una mirada que lo había perdonado.

Sin dudar, la recibió al momento que ella se lanzaba a sus brazos, rodeando su cuello con fuerza, escondiendo su rostro en su hombro sin dejar de llorar. Neji también se cobijó en el cuerpo de ella, enterrándose en su cuello y aspirando su fragancia, permitiéndose llorar libremente como desde hacía rato. —Te amo, te amo… —repetía en susurros—. Perdóname por favor Tenten, perdóname —decía entre lágrimas—, yo no puedo vivir sin ti. No te cases con él. Por favor no lo hagas —pidió finalmente.

—Yo nunca me casaría con nadie —respondió ella igualmente en un susurro apretándose más a él—, con nadie que no fueras tú, Neji.

Como única respuesta él la abrazó aún más fuerte. Continuaban llorando, pero ahora eran lágrimas de felicidad. Finalmente ambos habían aclarado las cosas dejando atrás todo el dolor que por tanto tiempo los embargó. —Te amo —repitió nuevamente él consiguiendo que ella lo besara.

También lo amaba, aunque fuera un hombre soberbio y orgulloso, era un hombre capaz de cambiar sólo por ella demostrándole que por su amor estaba dispuesto a todo.

Desde un techo no muy lejano, dos personas observaban a la pareja besarse, sentados en el suelo y fundidos en un poderoso abrazo. Hanabi sonrío feliz y orgullosa a su hermana: el plan de un matrimonio falso había funcionado…

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Las Migas están de vuelta! Y se han vueltos extremadamente cursis U_U

He aquí la continuación del momento anterior y el desenlace final ¿Les gustó?

Pos bueno… a nosotras si =D después de la humillación de Neji y aquel preciso instante en que todos sus sentimientos hablaron por él… Que felicidad! Se dan cuenta que sólo con Tenten Neji puede cambiar… el miedo… es el miedo chicas, eso es lo que hace que él actúe así… el pánico de perder a su mujer…

Pues bueno… espero que lo hallan apreciado como nosotras =D

Otro asunto importante a tratar es respecto al último review que recibimos del capitulo anterior. Agrademos el comentario respecto a las historias pero lo de que por sí nos molesto muchísimo es que ésta persona (que no se identificó) haya dicho que nosotras éramos igual que todas las otras escritoras y no continuaríamos los momentos.

Lo sabemos y pedimos perdón por lo mismo, nos hemos tardado muchísimo en actualizar y lo sentimos, pero recuerden ustedes que nosotras a pesar de sumergirnos en el mundo de la fantasía, debemos continuar con nuestras vidas normales y la universidad si que ocupa tiempo, pero aún así y aunque nos tardemos montones, los momentos se concretaran…

Tengan también presente que son 100 historias, que no se escriben de la noche a la mañana y cuando el trabajo no es valorado pues, realmente no dan ganas de continuar…

Agradecemos infinitamente a aquellas que siempre dejan review alimentando nuestra ilusión de maravillar al público lector con nuestras maluras de cabeza; a todas ellas, registradas y anónimas: muchísimas gracias. Incluso a aquellas que leen y que no comentan se les agradece, pero tengan en cuenta que los reviews son la única prueba que demuestran que alguien lee esto…

Esperando haber llegado a sus corazones les insistimos en un review… explayándose libremente acerca de sus pensamientos con respecto al capitulo y todo lo que quieran decir…

Mientas tanto no olviden que NEJI ES UN SUCIO Y PASE LO QUE PASE TENTEN ES SU UNICA MUJER PORQUE AMBOS SE PERTENECEN,

Sigan haciéndole asco a las asquerosas INNOMBRABLES y apoyen la causa…¡Que Jashin - sama las ilumine con su sucia luz! Con cariño se despiden Las Migas: con toda la onda cabrona.