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.:. Advertencia del momento: Lemon, contenido sexual explícito y lenguaje vulgar .:.


Momento veinticuatro: Sucesos inesperados.

Segunda parte


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El auto se perdió por entre las transitadas calles de Bangkok. Neji y Tenten lo siguieron hasta que dobló en una esquina, ambos suspiraron al unísono y se miraron tras unos segundos.

—¿Qué haremos ahora? —preguntó la chica haciendo una mueca de frustración con la boca—. Yue es mi única entretención.

—No lo sé —dijo Neji encogiéndose de hombros—. Papá ha insistido durante días para pasar un día completo con ella, y tu padre lo apoya.

—Se lo merece —sonrió Tenten—, tu padre también merece pasar un día con su nieta, recién ahora la conoce y tiene que aprovecharla —amplió aún más su sonrisa—. Y pues mi padre no pierde oportunidad de malcriarla.

El joven Hyuuga negó con la cabeza mientras sonreía. Su hija tenía el poder de doblegar al corazón más duro del mundo: a él lo había vencido en dos segundos.

—¡Lo había olvidado! —exclamó de pronto la castaña sacándolo de su letargo—. ¡Feliz Cumpleaños! —Revolvió el viejo morral que siempre llevaba cruzado rebuscando algo—. Esto es de mi parte. Yue dijo que ella te entregaría el suyo —sonrió entregándole un paquete.

Neji le devolvió el gesto aceptando gustoso el regalo que la chica le ofrecía, siendo nuevamente sorprendido por el efusivo e inesperado abrazo que Tenten le proporcionó, rodeándola por inercia de la cintura al sentir como ella se aferraba a su cuello repitiendo insistentemente las felicitaciones

—¡Felices veinticuatro, Neji! —Y, acompañando esa frase, vino un beso que él acogió con gusto.

Aquellos besos se estaban haciendo normales en los últimos días. Desde que se habían vuelto a ver, mejorada un poco su situación y aquel beso en el elevador, estos se volvieron pan de cada día. Ninguno hablaba en referencia a ellos, simplemente los aceptaban sin regaños cuando el otro los proporcionaba. Neji sabía que aún quedaban cosas que hablar y arreglar, pero no se atrevía a hacerlo; le gustaba besarla sin razón.

—¿Quieres subir? —propuso separándose levemente de los labios de ella—. Digo… para que hablemos, aún quedan algunas cosas que no hemos discutido —agregó al ver que su proposición podía malinterpretarse. Al fin se atrevía a dar el primer paso.

Tenten aceptó soltando de a poco el agarre que tenía alrededor del cuello del Hyuuga, así mismo, él también soltó su cintura.

Ingresaron al hotel en el cual aún Neji se estaba hospedando. Ingresaron al elevador en completo silencio, ya que el chico estaba interesado en abrir el regalo que antes Tenten le había dado, a lo cual ella lo miraba sonriente a la expectativa de su reacción.

El Hyuuga abrió los ojos impresionado al ver lo que el retrato contenía, ella rió tenuemente. —Espero que te haya gustado —dijo mientras el ascensor subía—. Pensé que sería un lindo detalle que al menos tuvieras un recuerdo de antes de conocer a Yue.

—¿Cuánto tenías? —preguntó sin mirar a la castaña.

—Creo que siete meses —respondió ella para acercarse a ver el regalo que le había dado.

Neji seguía con sus ojos clavados en la ecografía que había sido su regalo de cumpleaños. Un particular detalle de la madre de su hija, recordándole que él no había estado durante la gestación de su pequeña, pero al mismo tiempo era algo bello verla cuando aún era un feto en desarrollo.

Un sonidito les alertó que ya habían llegado al piso en donde estaba la habitación en la cual Neji se hospedaba. Caminaron por el pasillo en silencio, Tenten esperaba algún comentario acerca del regalo, pues parecía que por la cara de Neji, no había sido de su total agrado. —¿No te gustó? —cuestionó desalentada—. No lo hice con mala intención, sólo quería que tuvieras un recuerdo de ella antes de conocerla.

—Lo sé —respondió él mirándola finalmente y sonriendo—. Es que me sorprende que haya sido tan pequeña —volvió a mirar la imagen—, y también me sobrecoge no haber estado en aquel momento.

La chica se detuvo a mitad del pasillo bajando la mirada, segundos después, él hizo lo mismo al notarlo, volteó para hablarle dándose cuenta rápidamente que había vuelto a lo mismo: las razones de por qué él no estuvo en la gestación de su hija. —Hay algo que me gustaría contarte —comentó a sabiendas de lo que pasaba por la mente de Tenten—, sobre lo que paso aquel día, sé que no es algo de lo que quieras hablar, que ya lo dejaste en el pasado, pero es necesario que me escuches.

La castaña dudó por unos instantes, hasta que levantó la cabeza para mirarlo y asentir. De la misma forma, Neji se acercó considerablemente, tomándola del mentón y uniendo sus miradas, depositó un pequeño beso en sus labios sintiéndose determinado a explicarle la situación, a contarle aquello que pasó ese maldito día. Quería finalmente explicarle a ella, contarle la verdad; ya había dado el primer paso al pedirle perdón, pero era necesario que contara aquel secreto que tanto daño le había hecho y del cual se avergonzaba profundamente.

Ingresaron a la habitación sumidos en sus pensamientos. El Hyuuga dejó el retrato sobre la mesita de noche, volteándose luego para enfrentarse a Tenten, quien se había quedado muy cerca de la puerta luego de ser ella misma quien la cerrara. Esperó unos segundos viendo que ella parecía seguir recordando el pasado que los llevó a separarse. No era algo que le gustara, odiaba con toda su vida aquel maldito día, arrepintiéndose hasta la muerte de no haber sido lo suficientemente inteligente para saber lo que esa odiosa mujer pretendía cuando se acercó.

—Aquella tarde, luego del entrenamiento, yo me quedé practicando un poco más. Quería hacer hora para ir a verte, pues sabía que te reunirías con Temari durante la tarde —comenzó sin ser capaz de contenerse por un segundo más. Suspiró sentándose en la cama. Tenten se había acercado un poco y le prestaba completa atención—. Cuando me disponía a irme a los camerinos para tomar una ducha, apareció Sakura. Traía entre sus manos una botella con agua la que me ofreció con el estúpido pretexto que podía tener sed ya que me veía cansado. Yo la acepté porque realmente tenía sed, pero después de eso la ignoré dirigiéndome a los vestuarios. —Apretó los puños y suspiró profundamente, el coraje de haber sido tan idiota lo invadía nuevamente—. ¡Lo malo fue que nunca pude imaginar lo que aquella simple botella con agua contenía realmente!

Tenten supo reconocer el enfado en las palabras que el padre de su hija expresaba. Se acercó unos pasos notando como él apretaba con fuerza los ojos y temblaba ligeramente: realmente estaba furioso, enojado por culpa de aquello. De pronto se sintió levemente culpable, ella nunca le dio la oportunidad de hablar; hizo oídos sordos a sus explicaciones, lo ignoró y lo culpó de un engaño sin saber el contexto real. Ella lo conocía, siempre supo que Neji nunca sería capaz de traicionarla, pero aún así dudó de él y no le dio ni siquiera la oportunidad de defenderse.

—No hay nada que me avergüence más que eso —continuó Neji destilando rencor en cada una de sus palabras—. ¡Yo sabía cómo era esa puta de mierda! Y caí como idiota en su trampa. Sasuke me había contado que Sakura intentó drogarlo para meterse con él, pero fue lo suficientemente listo para darse cuenta. —Se detuvo abruptamente mirándola con los ojos destellando de furia. La tomó de los hombros acercándola a su cuerpo—. ¡Ella me drogó! ¡Me drogó! ¿Imaginas lo estúpido y vergonzoso que es eso? ¿Cómo crees que me sentí luego de ser consciente de lo que hice? Al verla vistiéndose, satisfecha de lo que había logrado conmigo. Tú me conoces, sabes que yo jamás me hubiese metido con alguien como ella ¡Jamás te habría engañado con nadie! ¡Tú eras mi vida!

La soltó lentamente; dejando caer sus brazos a los costados y bajando la mirada derrotado. Volvió a sentarse en el extremo de la cama, Tenten afligida hizo lo mismo. Se sentía tan culpable en ese momento: las reacciones de él le confirmaban que no mentía, jamás había visto a Neji tan enojado.

—Debe haberme dado alguna mierda que me excitara —continuó el chico mirando el piso—. Y yo como un idiota no fui capaz de resistirme a la droga y como ella estaba ahí… ya sabes lo que pasó.

—No es necesario que continúes —interrumpió Tenten—. Ya no es necesario que me expliques más…

—¡Lo es! —exclamó mirándola—. Es necesario que entiendas que jamás me hubiese metido con ella, que lo que pasó fue porque me drogó. Yo quise explicártelo, pero tú nunca me dejaste… tampoco fui capaz de contarle a alguien más lo que ocurrió. Me sentía el ser más inmundo del planeta, un idiota que cayó en la trampa más ruin y estúpida que podría existir.

—Neji… por favor, no me hagas sentir culpable a mí también.

—¡No! —negó él—. Tú no eres culpable de nada. Imagino cómo te sentías, si tú me hubieses hecho algo así yo no sé cómo hubiera reaccionado. —Tenten lo miró con tristeza—. La única culpable es esa puta de mierda, que logró separarnos y me quitó a mi hija por cinco años, y a ti también.

—Ya no digas más —pidió nuevamente la castaña, tomándolo del rostro y dándole un beso—, no quiero más explicaciones, no ahora que ya es tarde. Ya no podemos volver el tiempo atrás, mi amor. —Neji se sorprendió por la manera en que ella lo había llamado, pero la castaña pareció no darse cuenta de ello—. Yo te perdoné hace tiempo, tú lo sabes. No nos dediquemos a abrir viejas heridas.

—Sólo quería que lo supieras —susurró él sin alejarse un milímetro—, quería que supieras que jamás te hubiese engañado porque quería, que me dolió en el alma haberte perdido, que me castigué por ser débil… que no volví a tocar a una mujer porque tú siempre serías la única.

—Nunca más —dijo ella cerrando los ojos mientras le daba pequeños besos—, nunca más nos separarán.

Neji atrapó sus labios en un beso ansioso. Lo que Tenten le decía le daba grandes esperanzas de volver a estar juntos; ella lo había perdonado hacía tiempo, ahora conocía la verdad de lo que en realidad había pasado y sin darse cuenta de sus propias palabras, le hacía sentir que lo seguía amando al igual que él.

Cayeron en la cama mientras seguían besándose, las caricias sutiles se empezaron a hacer presente; Neji le recorría lentamente la espalda y ella le acariciaba con los dedos el cuello. Tenten tomó el control del evento, recostándose sobre el cuerpo del chico, sin dejar de besarlo acarició sus mejillas, y con sus labios jugó. Rozaba los labios de Neji, con su lengua lamía el superior para volver a besarlo con más intensidad. El Hyuuga se perdió en las sensuales caricias, empezando a despertar pronto de aquel letargo en el que él mismo se había sumido.

Los besos que ella le daba lo dejaban con ganas de más. Había estado tantos años controlando sus hormonas que éstas despertaban de inmediato, más aún cuando se trataba de la única mujer con la que había tenido sexo por realmente desearlo, aquella que parecía darse cuenta de las reacciones que le provocaba y que con más malicia parecía realizarlo.

—Dime Neji… —susurró ella sobre sus labios, él continuó con los ojos cerrados, respirando levemente más agitado—. ¿Cómo has sobrevivido estos seis años sin sexo? ¿Cómo controlas tus hormonas? —Volvió a besarlo con más agresividad rozando intencionalmente sus intimidades. El Hyuuga gimió.

No parecía dispuesto a responder, estaba cada vez más embriagado por la sensualidad que ella derrochaba en cada uno de sus besos. Sin poderse controlar, tomó las riendas de aquello, volteándola con rapidez y depositando su cuerpo sobre el de la chica. Agradeció internamente la respuesta de Tenten al abrir las piernas con la planificada intensión de que sus sexos entraran en un contacto más intenso. Sin perder tiempo, movió las caderas logrando que ella notara el despertar de su miembro, haciéndole ver que deseaba ese momento desde el día en que la volvió a encontrar, ya que durante todos aquellos años que estuvieron separados, se prometió a sí mismo que con la única mujer que volvería a tener sexo sería con ella, aún si no volvía a verla nunca.

—Respóndeme Neji —insistió ella dejando de besarlo, moviendo con atrevimiento sus caderas para intensificar el roce. El hombre gimió—. ¿Pensaste alguna vez en mí? ¿Te masturbaste pensando en mí?

El Hyuuga reaccionó ante esta interrogante, abriendo los ojos sorprendido y enfocándolos en la castaña que le sonreía perversamente. ¿Cómo podía llegar a pensar algo así? ¿Y luego de él?

—¿Cómo sabes eso? —cuestionó mirando a otra parte, separándose de ella y sentándose en la cama para darle la espalda. Su cabello cayó por los costados de su rostro ocultando su vergüenza.

Tenten pidió verlo al rostro, llamándole en susurros a su oído, arrodillándose a su espalda y quitando el largo cabello de él para verle el rostro. Neji se estremeció al sentir el cálido aliento de la chica chocar contra su cuello. —Yo lo sé —acarició sus hombros provocando que él cerrara los ojos—, yo sé lo que harías Neji… ¿recuerdas que una vez ya lo hiciste para mí? —Besó y lamió el cuello del chico consiguiendo sacarle satisfechos suspiros—. Hazlo nuevamente para mí… quiero que me muestres cuánto me extrañaste. Demuéstrame lo experto en pajas que te has hecho durante estos años.

Mordió su oreja.

—Tenten —gimió suavemente el Hyuuga, ladeando involuntariamente la cabeza para que ella siguiera haciendo de las suyas con su cuello—. ¿Me deseas? —preguntó sin sentirse estúpido, aún cuando la pregunta lo era. Él quería asegurarse que la chica estaba ardiente y anhelante al igual que él—. ¿Realmente quieres hacerlo?

—Yo quiero ser —susurró ella a su oído, respondiéndole con ese mismo tono de voz sensual que lo enloquecía—, la primera en tocarte —cruzó sus brazos por los hombros del chico para comenzar a desabotonar su camisa—, la primera en follarte después de todos estos años —acarició su torso desnudo—. Quiero recibir todo tu semen… disfrutar de ti.

Levemente se sorprendía de las indecorosas palabras que ella le decía, pero no negaba que le gustaban. Sin duda alguna Tenten había madurado durante todos aquellos años en los que no se habían visto, aprendió muchas cosas del sexo, y aunque le molestaba pensar en quiénes le habían enseñado aquello, no sentía lo mismo ahora que era a él a quien estimulaba con morbosas frases dichas en ese erótico tono de voz.

Sintió como las ardientes manos de la mujer se deslizaban por su torso, acariciando su piel que parecía bullir al paso de aquellas pequeñas extremidades que tantas placenteras reacciones podían provocarle con sólo acariciarlo. Bajaron lentamente consiguiendo que él se desesperara a cada segundo; Tenten sin duda quería enloquecerlo. Seguía mordiendo su oreja y lamiendo su cuello, echándole su tibia respiración luego de dejar un rastro de saliva por la parte más sensible de su cuerpo. Él sólo se limitaba a dejarse hacer, disfrutando de aquello que por tanto tiempo anheló. Finalmente las manos de la chica se detuvieron es su abultada entrepierna, acariciando por sobre el pantalón su hinchada y necesitada hombría.

—Levántate —pidió la castaña en un susurro. Obediente hizo caso quedando de pie frente a ella, mirándola deseoso a la expectativa de más. Tenten le sonrió mientras, aún arrodillada en la cama, se levantaba para quedar a la altura. Sin preámbulos dirigió nuevamente sus manos al pecho del muchacho para acariciarlo lentamente, guiando las manos hasta sus hombros y empezar a quitar la camisa abierta. La deslizó por sus hombros, al tiempo que volvía a besarlo logrando que la libido de Neji aumentara más.

Finalmente la prenda quedó en el suelo, por lo que fueron los pantalones los que centraron la atención de la mujer. Sin dejar de besarlo dirigió sus manos hasta el botón de la prenda, abriéndolo con facilidad; en cosa de segundos el pantalón ya estaba a los pies del excitado Hyuuga. —Quítatelos —ordenó nuevamente Tenten. Sin dudarlo, él hizo caso, sacándose de un solo movimiento los zapatos y los estorbosos pantalones.

Sonrió complacida, observando con completo descaro el cuerpo del anhelante hombre frente a ella. Se mordió el labio al centrar sus ojos en el enorme bulto que se dejaba ver entre las piernas de Neji. Se sentía excitada de sólo pensar que ella lo ponía así, y que de seguro sería grandioso el sexo con un Hyuuga que llevaba años sin saciar sus deseos; ella lo conocía, sabía cuan ardiente podía ser ese hombre. La verdad era que imaginó que terminarían en eso desde que él la invitó a pasar. Era consciente lo que quería, suficiente era con estar soñando con follárselo desde que él volvió y arreglaron las cosas: sin duda alguna Neji se había convertido en un hombre muy atractivo y deseable.

Lo besó una vez más, logrando que él pusiera de su parte y le demostrara lo mucho que necesitaba del sexo, pero ella no lo dejaría; primero quería enloquecerlo de deseo. Se recostaron nuevamente en la cama, pero Tenten no dejó que él tomara el control, por lo que se posicionó sobre el cuerpo semidesnudo de Neji, acariciándolo con lentitud y lascivia, besándolo hasta enloquecerlo.

Sin querer perder el tiempo, aún cuando ella quería dominarlo y él se dejaba, el Hyuuga intentó quitar la ropa de su mujer, sin tener muy buenos resultados ya que ella parecía resistirse, hasta que con insistencia consiguió quitarle la camiseta que llevaba. Tenten se separó de él, quedando sentada sobre su regazo haciendo que sus intimidades rozaran con perversión. Fue ella misma la que terminó de sacarse la camiseta, dejando expuestos sus senos cubiertos por el negro brassier, los que de inmediato llamaron la atención del necesitado muchacho.

—¿Te gustan, Neji? —preguntó indecorosa moviendo sus caderas suavemente, logrando un placentero roce entre su húmeda vagina y el abultado miembro de él—. ¿Los notas diferentes? Me crecieron durante el embarazo —complementó. Sonriendo gustosa al ver como Neji los admiraba, deleitando sus oídos con los gemidos de él ante el roce de sus intimidades—. ¿Te gustan? —cuestionó nuevamente.

—Me encantan —respondió el Hyuuga finalmente en un susurro, llevando sus manos hasta los montes que se movían frente a sus ojos, saciando finalmente su tacto de la tersa piel que se escondían bajo aquella llamativa tela.

Tenten sólo lo dejó disfrutar por unos minutos de sus senos, hasta que de un movimiento apartó las manos del chico. —Aún no me complaces —dijo al ver el rostro que él ponía con su acto—, quiero que te masturbes para mí, Neji… quiero verte.

Lo besó con la intención de hacerlo arder para que perdiera completamente la cordura e hiciera todo lo que ella le pedía. Se separó de un momento a otro, poniéndose rápidamente de pie sobre la cama. El Hyuuga miraba atento cada uno de sus movimientos, suplicándole con la mirada para que no lo torturara más, ante lo cual ella sonrió divertida, llevando sus manos hasta el botón de su pantalón para abrirlo con desquiciante lentitud provocando que el chico gimiera suavemente y en un acto involuntario llevara una de sus manos hasta su abultada entrepierna.

—Imagínate Neji, imagina que eres un policía respetable, y yo soy una mujer de la calle que te hace enojar —comenzó la castaña sin dejar de quitarse los pantalones con lentos movimientos. Él seguía atento a lo que la mujer hacía, desesperándose más al ver las intencionadas acciones de la chica. La castaña deslizó la prenda por sus piernas, mordiéndose el labio satisfecha al ver como el hombre aplicaba más presión sobre su entrepierna—. Y una noche tú me acorralas en una callejón oscuro… —terminó con su labor, causando un nuevo gemido en Neji al verla sólo con el conjunto de ropa interior que llevaba aquel día—. Yo llevo una pequeñísima falda, que deja ver parte de mi trasero y una ajustada y pequeña camisa de color rojo que remarca mis senos.

Arrodillándose nuevamente en la cama, se desplazó a gatas hasta posicionarse junto a él.

—Tú con sólo verme sabes que no llevo ropa interior y eso te encanta —susurró a su oído, el chico apretó los ojos mientras su mano se inmiscuía bajo su ropa interior—, me acorralas en ese oscuro callejón y metes tu mano entre mis piernas. —Neji gemía despacio, escuchando atento las sensuales palabras de ella sin dejar de acariciar su endurecido pene—. Sientes mi intimidad húmeda por ti, me escuchas gemir ansiosa tu nombre y eso te hace arder.

La castaña sonrió gustosa al ver las reacciones de su hombre, sin poder soportarlo más, dirigió su mano hasta el bóxer que cubría el erguido miembro del Hyuuga, bajándolo un poco para poder dejar libre aquel ansioso instrumento que buscaba satisfacerse. Quedó sorprendida al ver el tamaño que este tenía

Con malicia ella continuó:

—De un movimiento quitas mi pequeña blusita roja dejando mis senos moverse libres a tu disposición. —Gustosa veía la mano del chico deslizarse a lo largo de su hombría. Gimió sin poder evitarlo, excitada con la simple visión de aquel maduro hombre masturbándose con sus palabras—. Los acaricias, los besas, lames y muerdes, y yo grito tu nombre de placer, sacando tu enorme verga de su encierro, acariciándola con lentitud, haciendo que roce mi vagina que cada vez está más deseosa de sentir tu enorme polla dentro.

Llevó su mano hasta su propia intimidad, la cual se encontraba húmeda e hinchada producto de la morbosa historia que inventaba. Y es que ella también ardía de sólo imaginársela

—Tú me giras con brusquedad, haciendo que mis senos se aplasten contra la pared. —Hizo presión contra su vagina, deslizando dos dedos por su mojado clítoris—. Subes mi falda y rozas tu duro y palpitante miembro en mi trasero, haciendo el intento de penetrarme por el culo… pero te resistes, sólo lo deslizas por todo mi culo para que yo sienta la dureza de tu polla.

Ambos se masturbaban a la par, con los ojos cerrados dejándose llevar por la historia que con lascivia contaba la mujer. Sus gemidos se mezclaban y sus cuerpos se rozaban, pero ambos permanecían sumergidos en lo que acontecía en aquella fantasía—: Me tomas por las tetas apretándolas fuertemente, me aprietas contra tu cuerpo y muerdes mi cuello, yo grito tu nombre y te suplico desesperada que me la metas pronto… —Tenten abrió sus piernas intentando profundizar sus caricias manuales, colocando su extremidad derecha sobre la de Neji, quien ejercía cada vez más presión sobre su verga remarcada y a punto de reventar—. Con maldad y perversión haces que tu polla hinchada y deseosa por follarme, se deslice por mi culo hasta alcanzar mi vagina que está completamente mojada y anhelante por recibirte… te hundes de un solo golpe en mi interior y nuevamente grito tu nombre al recibir tu verga gorda y larga invadiendo mis entrañas.

Reaccionando levemente de su pecaminosa utopía, Neji abrió los ojos sólo para excitarse aún más con la magnífica visión de ver a Tenten igual de caliente que él. Llevó su mano libre hasta la entrepierna de la chica uniéndose a las caricias que ella se dedicaba. La mujer gimió más fuerte

—Me penetras salvajemente —continuó—, una y otra vez te hundes en mí con fuerza, y tu miembro palpita y mi estrecha vagina te recibe gustosa, apretando tu verga ante cada estocada. Acaricias mi hinchado clítoris logrando que yo abra más las piernas. Yo no paro de gritar y pedirte que me penetres más fuerte, que me atravieses con tu enorme verga, y tú cumples mis peticiones… furioso me clavas tu pene, me muerdes el cuello, acaricias sin detenerte mi clítoris y uno de mis senos. —El Hyuuga se sentía a punto de estallar, la historia de la castaña realmente lograba excitarlo al límite del orgasmo—. Hasta que llegas a tu clímax y derramas un potente chorro de semen en mi interior… inundando mi interior con tu leche, la que cae por mis piernas mezclándose con mis jugos…

—Tenten —gimió agitado—, detente… estoy a punto de correrme —anunció.

—Tócame más fuerte Neji —pidió ella aún presa del placer que le provocaban sus propios dedos unidos a los del chico—. Tócame.

El Hyuuga quitó sus dedos de la entrepierna de la mujer, sacando también la mano de ella. Tenten abrió los ojos sorprendida, pero calló rápidamente al darse cuenta de lo que él pretendía. Con agilidad quitó la ropa interior de ella, la cual en ese momento se hacía molesta, se recostó sobre la cama guiándola para que hiciese lo mismo, pero en posición contraria.

No dudó ni un momento al ver ante sus ojos la palpitante y erguida verga de Neji, llevándola a su boca para tragársela entera. Sintió como el chico deslizaba su lengua por su húmeda intimidad, provocándole un placentero y ahogado gemido. Entre satisfechos quejidos se dedicaba a lamer y succionar la polla del Hyuuga, la cual parecía crecer a cada segundo. Sentía en su cavidad bucal las palpitaciones de aquel enorme instrumento de placer, y eso la enloquecía, más aún cuando la lengua del dueño de aquel instrumento, se deslizaba por todo su coño y los mágicos dedos del hombre se hundían en su cavidad, para luego quitarlos, llevar sus manos hasta sus caderas y hacer presión logrando que la nariz y la boca del hombre la hicieran desfallecer.

Ambos se sentían a punto de estallar, pero ninguno se detenía en las caricias que le impartía al otro. Neji fue el primero en llegar a un potente orgasmo, descargando un poderoso chorro en el rostro de la chica, quien lo recibió gustosa y satisfecha, sin detenerse en ningún momento, disfrutando del extraño sabor agridulce que poseía aquella secreción, besando la enrojecida punta, lamiendo los rastros de aquellas venas que antes parecían a punto de estallar de tan marcadas que estaban, tragándose los últimos rastros de la eyaculación de Neji.

El Hyuuga sabía que no podía quedarse atrás, que debía devolverle el placer con la misma intensidad que ella se lo había proporcionado, por lo que con dedicación dio las últimas lamidas al hinchado clítoris de su mujer, llevándola prontamente al orgasmo.

Se quedaron en la misma posición durante unos minutos más, dedicándose a disfrutar de sus orgasmos y el sabor de sus secreciones. Pronto Tenten se levantó, sonriéndole satisfecha al tiempo que se recostaba nuevamente junto a él, esta vez ambos en la misma dirección.

—Realmente llevabas mucho tiempo sin liberarte —comentó con perversión—. Estabas bastante acumulado… pero tenías un sabor grandioso.

Neji gimió ante las palabras de ella, en un intento de reproche que quedó opacado por el placer que le provocaba escucharla referirse a lo que recién había ocurrido. Se mordió el labio sintiendo la mano de ella recorrer su pecho de manera ascendente hasta alcanzar su cuello y subir hasta su mejilla, rozándola con la punta de los dedos, delineando el contorno de sus labios, pasando por su nariz, acariciando sus ojos y sus cejas. Él se dedicaba a suspirar tenuemente disfrutando de las caricias que ella le proporcionaba.

—Te has vuelto un hombre muy atractivo Neji —susurraba muy cerca de su oído, sin detener el recorrido de su mano que nuevamente rozaba la piel de sus labios—, no dudo que hayan muchas mujeres que quieran recorrer tu cuerpo, acariciar ese amplio pecho que tienes, besarlo y lamerlo… morder tus pezones, escucharte gemir. —La manos del hombre reaccionaron a los estímulos, rodeando el femenino cuerpo por la cintura para pegarlo más a sí mismo, sintiendo la mezcla del calor que ambos expelían, transformando el sudor de sus pieles en un solo río—. Lamer tu verga como hace unos minutos yo lo hice, disfrutar de tu exquisito sabor. Y me encanta saber que te has guardado para mí. —Rozó su mojada intimidad con la cadera del chico, movimiento lentamente su pelvis. Las piernas de ambos se enredaron en un juego perverso—. Que yo soy la única que puede disfrutar de ti… porque tú me perteneces y eso lo sabes. Siempre lo has hecho, y ese enorme miembro tiene mi nombre marcado en todo su largo y ancho.

Sin poder contenerse la besó desesperado, nuevamente excitado por las sucias palabras que ella le decía; sin duda aquella mujer sabía perfectamente cómo estimularlo y lograr que rápidamente despertara de su letargo. La deseaba hasta el infinito, quería prontamente hundirse en ella y disfrutar de aquella cavidad que permanecía anhelante por su intromisión.

Volvió a situarse sobre el cuerpo masculino, besándolo con intensidad y desesperación. Mordió el labio inferior del muchacho, sosteniéndolo entre sus dientes mientras lo miraba intensamente, lo soltó para después sanarlo con su lengua y volver a sumergirlo en un pasional beso. Rozaba su intimidade buscando que la poderosa verga de Neji alcanzara nuevamente su punto cúspide. El chico la tomó fuertemente de las caderas, haciendo más presión en su roce, logrando que ambos gimieran descontrolados. El juego comenzaba a enloquecerlos nuevamente, Tenten sentía su vagina cada vez más caliente y ansiosa por verse prontamente invadida de esa calurosa y vibrante polla.

El Hyuuga guió una de las manos que mantenía en las caderas de su mujer hasta su inhiesto pene, tomándolo para meterlo entre los glúteos de Tenten, apretando de estos para ejercer más presión en aquella enloquecedora acción. Entendiendo rápidamente lo que él quería, la chica comenzó a moverse sintiendo en su trasero las vibraciones de la enorme verga de aquel calenturiento hombre deslizarse con morbo por entre sus nalgas, causando placenteros quejidos de gloria en el extasiado chico.

—¡Hazlo ya! —gritó descontrolada—. ¡Métemelo de una vez!

Desesperado al igual que ella, Neji hizo caso de lo que Tenten le demandaba, quitando de entre sus glúteos su verga para guiarla a la cavidad extremadamente mojada de ella, hundiéndose de un solo golpe, causando que la castaña gritara su nombre satisfecha.

Los movimientos fueron feroces y rápidos. La mujer subía y bajaba enloquecida, mientras él la sostenía de las caderas siguiéndole el ritmo. De un solo movimiento, quedó sentado en la cama, exigiéndole a Tenten que disminuyera su velocidad para que así su acto durara más. Ella entendió todo con el beso que Neji le dio, dejando de moverse para posicionarse mejor en el regazo del hombre, apoyando sus piernas dobladas en el colchón para darse soporte, mientras sentía como la verga del chico se hundía entera en su cavidad. Gimió gozosa, atrapando los labios del hombre en un beso lento y sensual, sintiendo las manos calientes de él acariciar la sudada piel de su cintura, subiendo lentamente hasta acariciar sus senos y apretarlos con fuerza, causándole nuevas corrientes de placer que la llevaban al borde de la locura.

El Hyuuga estaba convencido que pronto terminaría por volverse loco, sentía que su entrepierna ardía, explotaría de un momento a otro dentro de aquella apretada y húmeda cavidad, en la cual entraba y salía tan lentamente. La castaña había adquirido un ritmo más lento y regular, deslizándose por todo el largo de su pene con una pasividad abrumante. La piel de ella estaba tan caliente, el sudor nacía desde sus poros como si se tratara de cráteres haciendo erupción, y él acariciaba aquella mojada piel, besaba hambriento sus labios y soportaba aquel ritmo tan enloquecedor.

Nuevamente Tenten mordió sus labios, jalándolo del cabello hacia atrás y mirándolo con perversión: se había detenido abruptamente sonriendo ante el gemido de reproche del Neji. —Yo quiero jugar de verdad —comentó mientras deslizaba su lengua por el mentón del Hyuuga—, quiero quemarme contigo. —Mordió sus labios y lo besó nuevamente—. Quiero explotar contigo.

Comenzó a tomar nuevamente el control, moviendo sus caderas a un ritmo más acelerado y salvaje. El chico gemía descontrolado, intentado atrapar con sus dientes aquellos senos que se agitaban con rudeza ante sus ojos, consiguiéndolo por apenas unos segundos hasta que volvían a escapar traviesos en un vaivén furioso. Finalmente optó por sostenerla de las caderas y dedicarse a disfrutar del mete y saca que ella le imponía, sintiéndose prontamente alcanzar la gloria en un potente chorro que inundó las entrañas de Tenten, la cual gritó su nombre demostrándole que ella también había alcanzado su orgasmo.

Cayó rendido sobre la cama, acarreando consigo el cuerpo de la mujer que temblaba entero sobre él. Sus respiraciones agitadas parecían seguir el mismo ritmo y sus pieles transpiradas se rozaban exquisitamente mezclando el sudor que expelían sus poros demostrándole que ambos se unían en todos los sentidos posibles.

—¡Feliz cumpleaños Neji! —susurró Tenten con voz entrecortada, deslizándose por su cuerpo y recostándose a su lado—. Este fue mi regalo de cumpleaños. Espero que te haya gustado. —Lo besó demandante.

—Me ha encantado —sonrió seductor el Hyuuga volviendo a besarla—. Es el mejor regalo que me han dado en mucho tiempo.

La castaña se recostó en la cama sonriendo satisfecha. —Aún es temprano —comentó mirando por la ventana—, no creo que Yue regrese todavía. —Cerró lentamente los ojos sonriendo—. Siento como mi cuerpo se relaja totalmente… un cigarro sería perfecto en este momento.

Neji negó levemente con la cabeza sonriendo. Vio como su mujer se dejaba consumir por el cansancio y caía rendida. Se recostó completamente, atrayéndola a su cuerpo, a lo que ella recargó su cabeza sobre su pecho. Cerró los ojos dejando que el satisfactorio cansancio del placer lo consumiera.

Cuando sus claros ojos volvieron abrirse pudo darse cuenta que ya había oscurecido. Miró el pequeño reloj que había sobre su buró comprobando que ya era bastante tarde. Buscó a su compañera, encontrándola envuelta entre las sábanas de espalda a él; sonrió satisfecho. No había sido un sueño, realmente Tenten estaba en la cama con él. Después de tantos años, le había dado su regalo de cumpleaños, el mejor de todos por cierto. Le había demostrado con sus caricias, sus palabras y sus besos que aún lo amaba y que estaba dispuesta a todo junto a él.

Se acercó al cuerpo femenino, cruzando su brazo por la cintura para acercarlo a él. Besó su hombro y su cuello. Tenten suspiró conforme, él rozó su pelvis en su trasero, demostrándole sólo con actos lo despierto que estaba. Movió lentamente su pelvis, rozando el trasero de la mujer, logrando que aquellas corrientes eléctricas subieran desde su pene recorriendo en segundos todo su cuerpo. La castaña permanecía con los ojos cerrados, pero de igual forma movía sus caderas para aumentar el contacto entre ambos. Suspiraban despacio, como si se tratara de un juego que no quisieran reconocer.

Sin poder soportar más los desesperantes movimientos, y deseoso de otra sesión de sexo, Neji se levantó quedando de rodillas sobre la cama, haciendo que Tenten también se levantara quedando en cuatro patas sobre el colchón. Anhelante y excitado se hundió nuevamente en ella, penetrándola de una sola estocada, la chica no opuso ninguna resistencia, gritando desesperada con cada acelerado movimiento por parte del hombre. La tomó de las caderas, haciendo que fuese ella quien se moviera; la mujer se mostraba dócil ante el juego que el Hyuuga imponía, dejándose hacer sumisa, a sabiendas lo que lograría con esa actitud.

Le acarició los senos apretándolos con fuerza, sus testículos rebotaban contra las nalgas de ella pareciendo como si la azotara. Se levantó tomándola nuevamente de las caderas, se hundió completamente en su interior quedándose así: con todo su miembro sumergido en la caliente cavidad de ella. Tenten volvió a gritar, pidiéndole que se moviera, el chico sonrió gustoso, haciéndole caso a las palabras de su mujer, comenzando nuevamente con el mete y saca, pero de manera diferente; salía lentamente y luego entraba de un solo golpe consiguiendo que ella gritara de placer, mezclándose con el sonido de sus testículos al chocar contra los glúteos de ella producto de la fuerza de sus estocadas.

La mujer gritaba enloquecida; poco le importaba si toda la gente hospedada en ese hotel se enteraba de lo que estaban haciendo, porque no podía reprimir los quejidos de placer que aquel hombre que con furia enterraba su verga en su interior, le provocaba.

—¡Toda! —gritaba—. ¡Méteme toda tu enorme verga Neji! Quiero sentirte entero. —Los gemidos le dificultaban el hablar, no era capaz de controlar completamente sus palabras; la razón había sido dominada por el placer desde hacía rato.

Un fuerte grito lo hizo conocedor del nuevo orgasmo de Tenten, sonrió satisfecho aumentando la velocidad de sus penetraciones. Cuando sintió que su clímax estaba a punto de llegar, se retiró del interior de la mujer, para tomar con una de sus manos su miembro caliente y acariciarlo hasta alcanzar su orgasmo, derramando su semen sobre el culo y la espalda de ella. Cuando hubo terminado de correrse, con la misma mano que antes sostenía su polla, esparció su secreción por sobre la sudorosa piel de la castaña, llevándola hasta su hinchada intimidad y acariciando los rastros de su semen por entre los pliegues rugosos y mojados de la mujer, la cual volvió a gemir antes de caer sobre la cama.

—Ya no más —pidió entrecortadamente—, no más por hoy Neji. —Cerró los ojos—. Entiendo que tú no tuvieras sexo por tanto tiempo y que estés ansioso, pero yo no puedo más… mi cuerpo no aguanta tu ritmo.

—Sí lo aguantas —respondió él, levantándose de la cama tal como si recién se hubiese despertado: le sobraban energías—. O al menos lo aguantarás… sólo es cuestión de práctica.

—Alardeas —dijo ella acomodándose mejor en la cama—, te sobran energías sólo porque no cogías desde hace años, pero ya veremos si continúas igual con el paso de los días.

—Enloquecerás —sentenció él antes de entrar al baño para tomar una ducha y quitar el sudor de su piel.

El hombre no se podía sentir más dichoso, finalmente su castigo se había terminado. Por fin había encontrado a la mujer que amaba, le había pedido perdón y contado la verdad sobre lo que pasó. Finalmente, después de seis años, era feliz porque estaba nuevamente junto al amor de su vida, y por si fuera poco se había enterado que tenía una hija junto a ella.

Largó el agua, metiéndose de inmediato, sintiendo el contacto del agua tibia contra su piel relajándose por completo después de otra sesión de sexo. Sintió la puerta abrirse abruptamente, volteando el rostro para ver a Tenten entrar presurosa a la ducha con él.

—Acabo de llamar a papá —dijo ignorando la mirada interrogante del hombre—, ya vienen en camino con Yue. Y ni pienses que lo haremos nuevamente. —Tomó el frasco de shampoo. Mirando a Neji con seriedad—. Ahora no tenemos tiempo. Mañana podemos continuar, o más de rato. —Le dio la espalda, sonriendo sin que él se diera cuenta—. Ahora puedes restregarme la espalda.

Neji sólo sonrió.

Los días transcurrieron con normalidad. Las reuniones de trabajo se mezclaban con las tardes compartidas junto a Tenten y su hija, las interminables noches de sexo, y aquella enorme satisfacción y felicidad que Neji Hyuuga creyó nunca sentir en su vida. Pero ahora sabía que estaba equivocado en todos aquellos funestos pensamientos de lo que sería su vida. Ya no quería seguir recordando todo lo que pasó, ahora quería enfocarse en su presente y disfrutar de ello.

Dos semanas después de su cumpleaños, algunos asuntos laborales y familiares lo obligaron a regresar a Japón en compañía de su padre, pero también llevaría consigo a otra personita. Después de mucho insistir, Tenten había autorizado que Yue lo acompañara en aquel viaje, con la promesa que regresarían pronto, lamentándose por no poder ir ella ya que debía quedarse con su padre viendo algunos asuntos de la empresa en la que prontamente ella ingresaría también a trabajar.

La mujer no negaba extrañar con su alma a su pequeña hija, y aunque no quisiera reconocerlo, también lo extrañaba a él. Ya se había hecho casi una costumbre compartir todas las noches la cama junto a Neji, arreglándoselas como si se tratara de una adolescente rebelde para huir de su casa sin que su padre lo supiera, aunque al final ya todos sospechaban de lo que entre ambos estaba sucediendo, porque no podía simplemente irse a dormir con Neji dejando a su hija sola, teniendo que inventar excusas patéticas para pedirle a su padre o al señor Hyuuga que se quedaran con Yue.

Pero durante aquellos días de ausencia por parte de su hija y del padre de ésta, había otro pequeño detalle que le estaba molestando: no sabía qué era lo que tenía con Neji, no sabía qué nombre darle a lo que ambos mantenían: ¿Eran novios? ¿Amantes? En verdad no quería darle un nombre sin conocer la opinión de él, y para rematar estaban aquellos malestares que la venían aquejando, razón por la cual su padre la había obligado a revisarse ya que llevaba un buen tiempo sin consultar a un médico.

Si era sincera consigo misma, podía decirse: lo sabía. Desde el primer día en que se sintió mal sospechó casi de inmediato de lo que podía tratarse, aunque se negaba a creerlo ya que era casi imposible que volviera a repetirse una situación con esa. Pero al ver el resultado de los exámenes no pudo evitar sentirse furiosa. Era ilógico, irracional y absurdo. Realmente no podía estar pasándole otra vez.

Cuando Neji regresó a Bangkok en compañía de su hija, se sorprendió de encontrar que Tenten estaba enojada con él. La mujer había recibido calurosamente a su hija, preguntándole sobre el viaje, si había visto a Naruto y a Sasuke, si había comido muchos chocolates o si su padre la había tratado bien, pero a él prácticamente lo dejó abandonado en el aeropuerto.

Luego de varios intentos frustrados consiguió encontrarla sola en la oficina de su suegro. Ella lo fulminaba con la mirada y Neji no se atrevía a hablar ya que no sabía por qué ella estaba tan enojada.

—¿Qué pasa? —preguntó con una timidez nunca vista en él—. ¿Por qué estás enojada?

Bufó sonoramente antes de inspirar. —Nuevamente lo hiciste geniecito —dijo con ironía—, parece ser que todos los años que estuviste "acumulándote" sirvieron de algo. —Comenzó a caminar de un lado a otro bajo la atenta e interrogante mirada del chico—. ¡Tus espermas se súper desarrollaron! Se volvieron tan poderosos que son capaces de romper todas las barreras que les imponen.

—No entiendo… —susurró Neji confundido y un poco intimidado, aún cuando no lo demostrara—. ¿A qué te refieres?

—Me embarazaste de nuevo —reconoció cruzándose de brazos molesta.

El Hyuuga abrió los ojos impactado por la noticia que su mujer acababa de darle. Tras unos segundos no pudo seguir reprimiendo la sonrisa de felicidad que quería expresar. A pasos lentos se acercó a la castaña, parándose frente a ella y buscando lo mirada que le era negada, sin poder evitarlo la rodeó por la cintura levantándola del suelo para girar los dos; estaba tan feliz que no sabía cómo expresarle la enorme dicha que lo embargaba.

Tenten se quejó al principio, pero después de ver aquella enorme sonrisa en el blanquecino y siempre serio rostro del Hyuuga, sonrió feliz, riendo posteriormente de aquella infantil actitud del hombre, la cual nunca antes había visto pero que la contagiaba. Neji parecía realmente feliz con la noticia.

—¿Qué pasa? —La infantil voz de Yue hizo que el chico se detuviera.

—¡Vas a tener un hermanito! —Casi le gritó a su hija mientras dejaba a Tenten en el suelo y tomaba a la menor.

—¡Neji! —reprochó Tenten, pero demasiado tarde.

—¿Un hermanito? —cuestionaron al unísono los dos mayores que ingresaban a la sala en ese preciso momento.

—¡Un hermanito! —gritó feliz Yue en brazos de su padre.

Quizás era extraño y apresurado pensar que a sólo un mes de haberla encontrado nuevamente, ya la había embarazado de nuevo, pero eso demostraba lo mucho que se querían y lo rápido que se había solucionado los problemas entre ellos, porque realmente aquellos problemas nunca existieron, sólo había sido una confusión, la inmadurez y actuar sin pensar, las razones que los llevaron a separarse. Aunque ahora nada de eso importaba: Neji Hyuuga ya no podía ser más feliz.

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¿Querian lemmon?

Espero que quedaran felices con el lemmon=D

Pos bueno, ya que Nejicito estuvo de cumpleaños ayer (por motivos de fuerza mayor no pudimos subirlo ayer) ambientamos la segunda parte del momento pasado y lemon prometido con el cumpleaños del genio... y la manerita de festejar su cumpleaños... sin duda, la sucia de Tenten le dio el mejor regalo del mundo al "acumulado" Hyuuga.

Pos bueno, no me siento muy inspirada en este momento U_U pero les puedo decir que se viene un "temporada de suciedad" en los momentos... y que prontamente los momentos cumplen y añito =D

Siiii aasí es, el pequeño hijito de Las Migas ya cumplira un año de vida... como pasa el tiempo...

Y pos ultimo, no olviden que Neji es realmente un sucio, que despues de meterse con Sakura tuvo que remojarse en cloro, y escobillarse sus partecitas T_T pero que Tenten lo volvio a limpiar y a terminar con su periodo de celibato, porque es la unica que puede poseer a ese hombre =D

Digan NO a las asquerosas innombrables.

Muchisimas gracias por sus reviews, nos hacen felices... esperamos aún más (somos perversas y ambiciosas)

Be Jeaulous.