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.:. Advertencia del momento: Lemon, contenido sexual explícito y lenguaje vulgar .:.


Momento veinticinco: Los calladitos son los peores.


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El hombre miró fijamente a la chica. Su semblante serio hacía creer a cualquiera que se encontraba molesto, sus ojos de mirar penetrante hacían casi imposible la labor de confirmarlo por el simple hecho de lograr enfurecerlo aún más. La chica bajó la mirada nerviosa mientras sostenía sus manos una con la otra para poder apaciguar el incontrolable temblor que tenían.

—Tienes que decirle a tu tío Hizashi —dijo finalmente el hombre mayor con su tono de voz grave e indiferente. Hinata levantó la cabeza asombrada y desconcertada. Al ver el rostro de su hija, Hiashi agregó―: Sólo te daré mi permiso si tu primo va contigo.

—Pe… pe… pero papá. —Intentó rebatir entre tartamudeos. Encontraba completamente absurda la condición de su padre; ella era bastante grande como para poder hacer algo por su cuenta; a sus dieciocho años ya no tenía que ser cuidada por su primo.

—Ya he dicho —sentenció nuevamente Hiashi Hyuuga mirando serenamente a su hija—. Plantéale la situación a tu tío, si él acepta le dirá a Neji, y si éste acepta yo también lo haré.

Sin darle instancia a rebatir y plantear sus argumentos de lo absurdo que era tener que depender de casi toda su familia para poder irse a vivir con una amiga, Hiashi se retiró de la oficina dejando a la chica en soledad. Hinata suspiró resignada dejando caer su cabeza agotada y enojada —aunque le costara admitirlo—, de no poder haber obtenido de inmediato la respuesta que deseaba, o en último caso una negación definitiva.

Se presentó frente a su padre apenas lo vio llegar del trabajo. Estaba nerviosa como cada vez que tenía que pedirle autorización para algo a su progenitor, pero en ésta oportunidad sus nervios eran mayores, ya que lo que quería plantear era algo que superaba cualquier cosa que antes hubiera deseado; se trataba de su libertad, de salir finalmente de la mansión en la que fue criada toda su vida, de romper los esquemas y las tradiciones; se trataba de algo que la entusiasmaba de tal manera que ni siquiera el gran respeto y miedo que sentía por su padre la haría flaquear hasta conseguirlo.

Tenten, su amiga, le había propuesto irse a vivir con ella aquel año, ya que Hinata ingresaba a la universidad y la chica ya tenía un año en ella. Su amiga vivía sola desde hacía años, y su suerte era que el lugar en donde habitaba estaba muy cerca de la universidad, además de ser un espacio amplio en el cual podrían vivir perfectamente las dos, e incluso, invitar a otra persona. Tenten argumentaba que estaba harta de vivir sola; que necesitaba algo de compañía, y aprovechando que Hinata ya había acabado el instituto e ingresaba a la misma universidad que ella, le ofreció irse a vivir juntas, aún cuando sabía de sobra el carácter terco y reservado que poseía el padre de la tímida muchacha.

La idea había fascinado tanto a Hinata que ni siquiera pensó en las posibilidades casi nulas de obtener una aceptación por parte de su imponente progenitor, pero se esforzó en exponer buenos argumentos que al menos lograran que el corazón de hielo que poseía su padre se comenzara a derretir, al menos lo justo para que pensara la propuesta. Tenía a su favor el punto que su padre conocía a Tenten no sólo por ser amigas de años, sino que también porque había sido compañera de academia de su primo Neji, y aunque estos dos no fueran grandes camaradas, al menos era una de las pocas personas a las cuales su estoico primo saludaba. También estaba el hecho que la chica había demostrada ser responsable e incluso se podía decir que contaba con el aprecio del padre de Hinata, por otra parte, la ubicación del departamento era privilegiada ya que estaba muy cerca de la universidad y así se ahorraría que todos los días tuvieran que ir a dejarla ya que la mansión Hyuuga se encontraba a las afueras de la ciudad.

Hinata estaba casi segura que su padre aceptaría sin problemas la propuesta, aún cuando el enorme tradicionalismo de su familia pudiera ser roto por primera vez, pero supuestamente esas normas arcaicas querían ser renovadas por su padre y aquel hecho era la primera oportunidad de cumplir con su palabra. Y esperó la aceptación, e incluso su corazón se preparó para un cruel y rotundo rechazo, pero las palabras dichas por su padre la descolocaron.

Lograr que Neji aceptara irse junto a ella era algo absurdo. Conocía perfectamente el carácter antipático y hostil de su primo cuando se trataba de compartir con más personas o salirse de su habitual rutina, por lo que era obvio que él jamás aceptaría la propuesta de su prima. Estaba casi convencida que su padre había dicho eso porque él estaba seguro que Neji se negaría y al final Hinata no se atrevería a buscar culpables de su situación.

Tomó finalmente su celular buscando rápidamente el número telefónico de su amiga. Esperó dos tonos hasta que desde el otro lado una voz potente y alegre la hizo separarse del auricular. —¿Ya le dijiste, Hinata? —Fue lo primero que Tenten preguntó—. ¿Qué te dijo? ¿Aceptó?

—Tengo que preguntarle a Neji. —Agradecía encontrarse sola en la oficina de su padre ya que así no tartamudeaba cuando hablaba, además que se sentía tan molesta por la absurda regla que le había impuesto su padre que hasta se le había olvidado el nerviosismo.

—¿Neji? ¿Qué Neji? —preguntó desde el otro lado su amiga bajando varios tonos de voz al verse confundida—. ¿Tu primo? —Hinata confirmó—. ¿Y para qué?

—Tenten… ¿Neji… Neji-niisan, pue… puede irse… con nosotras? —El nerviosismo volvía a ella, al ser ahora a su amiga a quien debía pedirle autorización para llevar a su primo, porque si Tenten no aceptaba no servía de nada que su tío diera el sí y luego Neji también, aunque fuera a regañadientes como se lo imaginaba en el más hipotético y absurdo caso que su primo lo hiciera.

—Respira Hinata —pidió la chica desde el otro lado de la línea telefónica—, respira profundo, relájate y luego me preguntas nuevamente… porque no te entendí nada.

La mujer hizo lo que su amiga le pidió; después de un largo instante de relajación, habló nuevamente—: Papá aceptó —Tenten chilló contenta—, pero con la condición que sólo me puedo ir a vivir contigo si Neji-niisan también viene. —Volvió a exhalar profundamente cuando terminó de hablar, a veces le cansaba decir una frase completa sin tartamudeos.

—Creo que me perdí. ¿Por qué Neji? Ni siquiera somos amigos, osea… fuimos compañeros casi toda la vida, gracias a él te conocí a ti y nos hicimos amigas, pero Neji nunca fue cercano, es decir, yo te conocí casi por obligación porque tenía que ir a la casa de tu primo a hacer ese trabajo hace años… y la coincidencia fue que tú estabas ahí. No entiendo dónde encaja Neji en todo esto, Hinata. —A su interlocutora le pareció ver a su amiga frente a ella completamente derrotada—. ¿Por qué el antipático de tu primo, Hinata? Bueno… aunque tomando en cuenta que parece que su léxico se reduce a un sí y un no, y que no se siente su presencia logrando que todos crean que no está o que no existe y que prácticamente sería como si no estuviera… podría ser que no fuera tan malo. ¿Por qué tu primo, Hinata? ¿Por qué él si es tan antipático? —remarcó con énfasis el adverbio provocando risas en la menor.

—Yo… yo tampoco lo sé —reconoció la chica—, mi padre me dijo eso, y es bastante raro… pensé que se negaría, pero que me dijera algo así. Realmente no lo entiendo, es decir, ya estoy grande, en algún momento de mi vida tengo que aprender a cuidarme por mí misma, a valerme por mí misma, no toda la vida dependeré de mi familia y del prestigio de mi apellido… tú sabes Tenten cuánto anheló esto, y que más encima acepten sólo con la condición de que también vaya Neji, me molesta. Porque me hace creer que mi padre nunca confiará en mí, creerá siempre que seguiré siendo la niñita estúpida que siempre se estará equivocando.

Tenten escuchaba atentamente las palabras de su amiga. La conocía y sabía que sólo cuando estaba en confianza era capaz de desahogarse de aquella forma y sin tartamudeos que hicieran más difícil su comprensión. La chica sabía que la Hyuuga tenía severos problemas de autoestima, producto de la discriminación y humillación que sufría por parte de su padre y su hermana menor, además de la timidez tan grande que poseía, y la falta de contacto con las personas hacía que a Hinata le costara muchísimo relacionarse con más gente. Una suerte fue aquel día en que por obligación había tenido que ir a la casa de Neji para hacer un trabajo de la escuela, y ahí estaba Hinata de visita —aunque prácticamente vivía al lado—, y como el señor y rey de la simpatía y felicidad había partido quién sabe dónde tomándose su tiempo para volver, Tenten se dedicó a conversar con Hinata aún cuando la segunda no pusiera mucho de su parte, pero al final logró sacarle varias sonrisas y frases sin tartamudear. Desde aquel día empezaron a forjar su amistad.

—¡Un momento Hinata! —interrumpió su amiga—. ¿Ya le preguntaste a tu simpático primo?

—No —respondió la chica bajando notablemente el tono de voz—. Primero tenía que decirte a ti.

—¡No me importa Hinata! —exclamó Tenten desde el otro lado—. Lo que me interesa es sacarte por un tiempo de aquel lugar, mostrarte otra vida: que seas libre, feliz y disfrutes como jamás lo has hecho… no nos preocupemos del pesadito de tu primo, así como es de seguro se encerrará en su habitación y no lo veremos nunca —alentó a su amiga—. Tienes que hacerlo rápido, mientras más luego le preguntes mejor… ya falta poco para que empieces tu primer año y si conseguimos la aceptación, podemos empezar a cambiar tus cosas y, ¿por qué no? hacer hasta una fiesta de bienvenida.

Hinata rió divertida, realmente su amiga le creaba expectativas para pretender que todo saldría como lo tenían planeado. —Está bien Tenten, iré ahora mismo —confirmó—. Te llamo más tarde para contarte. —Escuchó la aceptación del otro lado conforme.

Cortó la llamada parándose de un salto con energías renovadas. Quizás parte del entusiasmo de Tenten se le había traspasado por el teléfono y ahora se sentía más decidida que nunca para hablar con su tío —que era muchísimo más dócil y amable que su padre—, y finalmente que éste lograra convencer a su hijo —que era un poco más antipático y estoico que su padre—, para que aceptara irse junto a ella a vivir con Tenten.

Salió de su casa, a la cual no le gustaba decirle mansión porque encontraba que era una palabra muy catalogadora, Hinata prefería decir que vivía en una casa grande. Caminó por el patio perfectamente cuidado y arreglado que separaba su casa de la de su tío. A paso lento pero decidido cruzó el pequeño cerco blanco que delimitaba los terrenos —algo que encontraba sumamente patético—, para ingresar al de su tío Hizashi, el cual de seguro estaba haciendo cualquier cosa que lo desconectara del trabajo.

Entró por la puerta trasera de la cocina, lo cual ya era su costumbre. Grande fue su sorpresa al encontrarse con el gemelo de su padre en ese lugar: picando con entusiasmo unas verduras mientras conversaba animadamente con la cocinera que desde que tenía memoria había servido al hombre.

—Ti… tío —dijo para llamar la atención del mayor el cual rápidamente enfocó sus ojos grises iguales a los de ella, en su rostro.

—¡Hinata! —exclamó sonriente—. ¿Vienes a cenar con nosotros? Hoy cocinaré yo ¿Te dijo tu papá que los invité a cenar? —la chica negaba despacio a cada una de las interrogantes del mayor—. Está bien, luego lo llamaré para decirle nuevamente que venga… pero ¿qué haces aquí? Neji está arriba por si acaso.

—¡Tío! —exclamó para que Hizashi la dejara hablar. Se ruborizó notoriamente al darse cuenta que había elevado su tono de voz, pero la sonrisa comprensiva de su pariente la hizo seguir hablando—. Yo quiero hablar contigo —dijo sin mirarlo a los ojos para no ponerse nerviosa—, quiero… pedirte algo. —Pero los tartamudeos siempre tenían que aparecer.

—Claro pequeña —dijo el mayor dejando el cuchillo y las verduras de lado para prestarle atención a su sobrina. Le dio unas indicaciones a la cocinera antes de salir y encaminarse al salón de su casa, que era bastante más pequeña que la de Hinata—. ¿Qué es lo que sucede? —preguntó finalmente a la muchacha.

Cerró los ojos recordando los pasos que constantemente le repetía su amiga para relajarse. Exhaló profundamente antes de levantar la cabeza y empezar a explicarle desde el comienzo la historia a su tío; la propuesta de Tenten, la idea y las ilusiones que ella tenía, y finalmente llegando a la condición que hacía poco rato le había impuesto su padre. —Y es por eso que necesito tu consentimiento —dijo sintiéndose extrañamente derrotada—. Y si llegaras a aceptar, tendrías que decirle a niisan para convencerlo que acepte.

—Tu padre es realmente estúpido —sentenció Hizashi con el ceño fruncido—, no entiendo qué pinto yo en esto. Por mí no te preocupes, yo no tengo problema alguno —le dijo a Hinata mientras la conducía hasta el inicio de la escalera—. Ahora el gran problema es convencer a Nejicito… ya sabes cómo es tu primo.

Hinata rió divertida. Sí, ella lo conocía.

Al tiempo que su tío gritaba como desaforado el nombre de su hijo escaleras arriba para que éste bajara, la chica se preguntaba nuevamente cómo era que su padre y su tío eran personas tan distintas. Por una parte Hiashi, su padre, siempre había sido un hombre serio y reservado, pocas veces tenía gestos de cariño para con ella o con su hermana; gustaba del silencio y la tranquilidad, imponiendo estas normas en la casa desde que ella era pequeña: así fue educada, así creció forjando en ella su carácter sumiso y tímido, acrecentado con el miedo y respeto que sentía hacia su padre. Por otra parte, su tío Hizashi era un hombre extrovertido, carismático, siempre sonriendo, siempre gritando, molestando a su hermano por estar en silencio, le gustaba reír y era extremadamente cariñoso: con su propio hijo que a veces se quejaba de esto, con sus sobrinas, los pocos sirvientes que tenía en casa, e incluso con su hermano que tampoco jamás se negó al cariño de su gemelo.

Hinata sonrió al comparar nuevamente a los gemelos Hyuuga. Para ella siempre fueron como las máscaras del teatro: la comedia y la tragedia. Lo único en que su padre y su tío se asemejaban, aparte de lo físico, era que ambos habían enviudado jóvenes y nunca rehicieron sus vidas, pero al parecer quien mejor llevaba su vida, era sin duda su tío Hizashi.

La chica escuchó nerviosa cada una de las palabras que su tío le explicaba a su estoico hijo, el cual, desde que bajó la escalera muy malhumorado, no había dado muestra alguna de conformidad con lo que su padre le decía, aunque tampoco demostraba que le repugnara la idea; en realidad Neji estaba como siempre: expresando absolutamente nada. Era en esas ocasiones en las cuales Hinata deseaba poder leer la mente para así saber qué era lo que su primo pensaba y poder entenderlo. En sus conclusiones también estaba segura que los hijos de los gemelos Hyuuga habían sido cambiados; así como era su primo sin duda hubiese sido mejor hijo de Hiashi.

—Está bien —dijo finalmente Neji—. Acepto.

La chica Hyuuga abrió los ojos y la boca completamente sorprendida; realmente no podía creer lo que había escuchado salir de los labios de su primo. ¿Había aceptado? ¿Así sin más? ¿Sin negarse ni nada? ¿Qué le ocurría?

—¿Neji? —cuestionó Hizashi creyendo que aquel que veía frente a él, no era el mismo que había engendrado casi veinte años atrás—. ¿Aceptaste? ¿Estás seguro? —Conocía a la perfección a su hijo y era por lo mismo que se le hacía extraño que aceptara de inmediato.

—Sí —respondió el Hyuuga menor frunciendo el ceño al comenzar a molestarse—. Me agrada la idea de vivir más cerca de la universidad, así podré llegar más temprano y no perder tiempo valioso en viajes de ida y de vuelta. Además, Tenten fue mi compañera tantos años que creo que seguir viéndola a diario no será ninguna novedad.

Hinata realmente quería gritar y saltar de felicidad. Su primo, su antipático primo, había aceptado sin rechistar. Se iría a vivir con su amiga, y por fin podría sentirse completamente libre sin tener que reprimirse por el temor a su padre. Sintió deseos de abrazar a Neji, pero el miedo de sufrir algún golpe como rechazo fue mayor, guardando su felicidad mejor para ella.

Sin poder soportarlo más, tomó nuevamente su celular apretando el botón de llamadas recientes dos veces, para así comunicarse con su amiga. Dos tonos nuevamente y cuando escuchó su nombre desde el otro lado, exclamó—: ¡Aceptó! —La felicidad que sentía en ese momento fue expresada en ese grito de alegría—. ¡Neji aceptó! ¡Viviremos juntas!

—Eso es genial Hinata —dijo Tenten con voz entrecortada—. Pero ahora no te puedo hablar… te llamo luego.

La chica miró confundida su celular, como si no entendiera el mensaje de: "llamada finalizada" que parpadeaba en la pantalla. Finalmente se convenció de lo ocurrido observando nuevamente a su primo que ya subía las escaleras, mientras su padre le gritaba que bajara a ayudar a preparar la cena. Éste obediente daba media vuelta retrocediendo lo avanzado.

Hizashi le dijo lo mismo a Hinata, quien extasiada de felicidad aceptó gustosa ayudar a terminar la cena y luego quedarse a cenar, ofreciéndose ella misma a ir en busca de su padre para que fuera a compartir con ellos. Realmente estaba muy contenta.

Entre tanto, Tenten se dejó caer al suelo cubierto por la alfombra negra, respirando agitada y sintiéndose pegajosa producto del sudor que recorría su cuerpo; el calor y el sexo no eran buena mezcla.

Agradecía infinitamente la visita sorpresa de Sasuke aquella tarde de aburrimiento. Visita que tenía un solo objetivo: sexo, al cual ella no se negaba ya que no tenía nada mejor que hacer, y además, follar con Sasuke Uchiha siempre era interesante y extremadamente placentero. Concluía ella.

—Me dan ganas de abrazarte y agradecerte tan buena cogida —dijo con voz ronca y varonil el muchacho—. Pero tengo tanto calor que no me dan ganas ni de moverme... pero sólo por el momento, tengo ganas de otra ronda más.

—Deja reposar —contestó divertida la chica, viendo como el hombre también sonreía entretenido, algo poco visto en Sasuke, para luego levantarse con pereza absoluta del suelo hasta llegar al ventanal del balcón de la sala para abrirlo más, intentando encontrar un poco de viento, pero sin buenos resultados.

Los días extremadamente calurosos de verano ya estaban prontos a terminarse, así como también las vacaciones y la libertad de hacer lo que se le viniera en gana.

El horario de su trabajo de verano era perfecto; salía a una hora normal para que luego pudiera ponerse de acuerdo con algún amigo o conocido para irse de juerga, tenía los fin de semana libres y horario flexible. También había conocido a unos cuantos chicos con los cuales había compartido buenas noches de sexo. No se quejaba de nada: realmente había disfrutado su verano aún cuando sólo un día pudo ir a la playa y aquella vez se encontraba con una resaca de mil demonios, por la cual no pudo ni levantarse de la cama de Hidan —aunque tomando en cuenta que él tampoco la dejó alejársele—, con el cual había viajado y, ahora, para finalizar bien su día, su amiga de años le confirmaba que después de muchos intentos finalmente le había preguntado a su padre, y pese a algunas dificultades que tuvo en su intento, al final éste había aceptado figurativamente.

Aunque se le agregaba cierto extra al asunto: Neji Hyuuga. No podía decir que Neji le caía mal, ya que lo conocía desde que era niña; siempre habían estado juntos en el colegio, aún cuando fue poco lo que hablaron durante todos esos años. Lo que le molestaba de Neji era su silencio; él siempre estaba callado, respondía con monosílabos y, las pocas veces que lo había escuchado decir frases más largas, había sido en las presentaciones obligatorias de alguna materia. Siempre tenía el rostro estoico, serio y sereno, a veces su mirada hacía pensar que estaba molesto por algo, quizás por todo, y no había cómo comprobarlo ya que nunca decía nada. Para variar. Era eso lo que le disgustaba: que al ser un chico tan callado y serio, parecía siempre irritado, y ella se sentía nerviosa al no saber cómo actuar frente a Neji porque creía que cualquier cosa que dijera o hiciera le molestaría. Esa era la visión que se había formado del chico, y lamentablemente él nunca le había dado la oportunidad de conocerlo mejor, pero agradecía que gracias a él conociera a Hinata, y al final, no tenía ningún problema con que Neji también viniera a vivir con ellas, ya que estaba segura que sería como si sólo estuvieran las dos.

—Creo que estoy listo para otra. —La voz de su compañero de travesuras sexuales la sacó de sus pensamientos. Tenten se arrodilló en el suelo, sonriendo perversamente al ver la nueva erección con la que Sasuke se acercaba a ella.

—Espero que estuvieras pensando en mí —dijo mirando el pene del chico, para luego morderse el labio deseosa.

—No imaginas lo que hacíamos en mis pensamientos —susurró con voz ronca, esperando ansioso que la boca de la chica rodeara su necesitada verga—. Espero que cumplas mis fantasías…

—Como siempre —respondió sonriente antes de atrapar con su boca el erecto miembro de Sasuke.

Si lo pensaba bien, aquellas cosas también se verían frenadas con la llegada de los nuevos inquilinos: ya no más conquistas sexuales de una noche. Sus amantes clandestinos ya no podrían venir a visitarla, ni ella llamarlos cuando se sintiera deseosa por una buena follada. Ahora que su amiga y el conservador primo de ésta estarían en el mismo departamento, ya no podría disfrutar de la libertad sexual como la que tuvo en su primer año de universidad.

Realmente había gozado de la sexualidad y sobre todo de la suya. Había conocido el placer y extasiado completamente su cuerpo con el poder del sexo. Conoció distintos tipos que la llevaron al orgasmo, siempre de manera diferente; con algunos aún se mantenía en contacto, otros se había resumido a encuentros furtivos de una noche.

No le importaba lo que pensaran de ella por meterse con tipos distintos, Tenten sólo quería disfrutar del placer, del sexo que le ofrecían hombres deseosos al igual que ella. Quería conocer nuevas cosas, experimentar sensaciones distintas, posiciones y lugares diferentes. Quería aprender a disfrutar con su cuerpo, sentirse satisfecha y completa con ello.

Los recordaba a todos; el nombre y la sensación exacta que había experimentado con cada tipo con el que había compartido el lecho, o cualquier parte en donde hubiera follado. El mismo Sasuke era uno de ellos.

Lo conoció en un bar cierta vez que había ido junto a su amiga Temari. En realidad la primera vez que hablaron no fue la mejor forma de conocerse, ya que el contraste de opiniones y puntos de vista los llevó a una confrontación verbal en la cual cada uno exponía sus perspectivas frente a determinada situación, pero a medida que avanzaba la noche, ellos siguieron hablando y un tema conducía a otro, y el alcohol que corría por su sangre ayudó a que su relación se fuese suavizando y pronto estaban en una esquina besándose desesperados y hambrientos. Esa noche fue la primera vez que tuvo sexo con Sasuke Uchiha.

Él era un tanto arrogante, y quizás eso fue lo que en el primer momento hizo que ambos chocaran, además de ser bastante serio. Tenía aires de superioridad con todos, no hablaba mucho, sólo en los momentos que él consideraba indicados y, sobre todo, cuando quería exponer sus puntos de vista, pero en lo único que no chocaban era en el sexo: siempre era tan exquisito.

Al igual que ella, Sasuke buscaba sexo; experimentar y conocer. No quería una relación estable y formal: quería disfrutar. Desde la primera noche siguieron en contacto, a veces se juntaban en la universidad a conversar, a comer o a cualquier cosa, salían juntos y tenían sexo de vez en cuando. Lo que ellos mantenían era una relación de amigos, porque Tenten podía asegurar que Sasuke la consideraba su amiga, ya que con los meses se habían aprendido a conocer y, aún cuando siempre debatían sus puntos de vista, se llevaban bien e incluso tenían algunas cosas en común. Y el sexo, era algo que ya era una costumbre en su relación. No se quejaba porque sabía que el día en que ambos dejaran de follar seguirían siendo amigos ya que ninguno había involucrado sentimientos más allá del cariño y la confianza que se le entregan a un amigo.

Otro importante para ella había sido Hidan. Él sí fue su novio, pero alcanzaron a estar juntos un mes, el cual fue casi puro sexo. Para variar. Se había dado cuenta que no estaba preparada para iniciar una relación estable, cuando lo único que quería era conocer y disfrutar su libertad. Al momento de planteárselo a Hidan, él había estado conforme, contándole que para él también era algo nuevo tener una relación formal ya que toda su vida se había dedicado a estar con distintas mujeres y conocer de sexo para así ser mejor con cada nueva aventura sexual que tuviera. Para Tenten, Hidan sin duda había logrado su objetivo; no había un mejor amante que él. Junto a ese hombre había conocido —y seguía conociendo—, muchas cosas de las artes sexuales; con él se había aventurado a nuevos horizontes: posiciones, juguetes y cavidades que ella veía muy lejanas de utilizar. Sin duda alguna Hidan era su maestro: el primero que la amarró a una cama, el primero con el que tuvo sexo anal, el primero con el cual se encerró una semana entera a tener sexo.

Sasuke e Hidan eran los únicos con los cuales mantenía sexo constantemente, los demás eran aventuras de una noche o quizás de dos: Sasori, Deidara, Itachi —posteriormente enterándose que era hermano de Sasuke—, Kiba, Sai y otros tantos con los cuales había disfrutado siempre de manera distinta.

Hasta el momento estaba satisfecha de lo que hacía, podían catalogarla de puta, pero ella no se sentía así: no cobraba, no fingía. Tenten se dedicaba a disfrutar de verdad, a conocer las cosas que no conoció con su primer novio: Kankurou con el cual tuvo su primera vez; no olvidaría eso nunca, ya que él no sólo le entregó placer, sino que también lo acompañaba de amor. Con Kankurou tuvo sexo con amor, con los demás era sólo sexo por el placer de disfrutar, y eso era algo que no le molestaba. A Hidan y Sasuke tampoco, porque ellos estaban con el mismo ideal que la chica.

Aún era joven y su propósito era conocer y disfrutar. Quería aprovechar ahora, porque luego cuando vieja, ansiaba contarle a sus nietos lo bien que la había pasado en su juventud. No quería llegar al momento en que su vida se estuviera extinguiendo y recordar todas aquellas cosas que quiso hacer y no hizo, arrepintiéndose en ese instante de no haber aprovechado las oportunidades por miedo al qué dirán.

Una semana después de la llamada de Hinata confirmando finalmente su cambio de vivienda, y faltando sólo una más para comenzar otro semestre académico, los primos Hyuuga comenzaron a instalarse en el departamento de Tenten, la cual parecía radiante de felicidad con la llegada definitiva de su amiga, aún cuando Neji traía el ceño fruncido y una mueca de disgusto en la cara.

No eran necesarias muchas cosas, el departamento de Tenten contaba con las cosas básicas de una casa normal, menos televisor ya que a la chica no le llamaba mucho la atención, y cuando quería ver alguna serie o película la buscaba por internet y la veía en su portátil. Al chico en cambio, la idea pareció fastidiarle y enloquecerlo, por lo que volvió a su casa con el simple objetivo de ir a buscar su televisor, colocándolo posteriormente en su pieza haciendo de la caja de entretención visual, un beneficio privado. A las chicas pareció no importarles en demasía el asunto, y Tenten aceptó sin problemas que Neji contratara televisión satelital con el compromiso que la tenía que pagar él mismo. A la castaña chica le extraño ésta adicción excesiva de su compañero por la televisión, pero no pensó mucho en el asunto. Cada uno con sus gustos, se dijo. Aunque de Neji nunca lo hubiese creído y, por lo que podía darse cuenta, Hinata también parecía bastante sorprendida.

Tal cual lo había imaginado, el primo de su amiga realmente no daba señales de vida en todo el día. Sólo lo veía cuando comían, o cuando coincidían en la cocina, el baño o el pasillo. Si bien su departamento no era excesivamente grande, contaba con los espacios suficientes para que cada quien se desarrollara; cada uno tenía su habitación en donde cabía una cama y otros muebles, un comedor y una sala equipada con un conjunto de sillones, un baño compartido y una cocina que sin duda era lo más pequeño de todo el lugar, y aún cuando no hubieran muchos lugares en los cuales pudiese esconderse, Neji se las ingeniaba perfectamente para pasar desapercibido, haciendo de su presencia invisible y logrando que Tenten incluso se olvidara que él estaba ahí, recordándolo sólo cuando se lo topaba de frente en algún lugar.

La convivencia era perfecta; las cosas habían salido mejor de lo que Hinata y Tenten lo había planeado, y eso a ambas las tenía muy contentas. La chica Hyuuga se veía más radiante, más sonriente e incluso sus tartamudeos habían disminuido considerablemente, llegando a facilitársele su contacto y relación con otras personas. Tenten se veía satisfecha al ver a su amiga así, e incluso después del primer mes Hinata había tenido su primera cita con un chico de la universidad.

Al contrario de las creencias de la dueña de la casa, Neji no dijo nada sobre la situación; no se enojó, ni se inmutó, no la criticó, ni le deseo suerte; en resumidas cuentas no había dicho nada. La castaña se sintió realizada de esto, agradeciendo interiormente al chico por poner de su parte para que Hinata pudiera sentirse bien y feliz. Aquella noche en la que la chica salió junto a su cita, Tenten preparó una cena invitando a su compañero de techo, agradeciéndole por el hecho de no haber dicho nada sobre la cita de Hinata. Ese mismo día fue la primera vez en la que ambos sostuvieron una conversación con emisor, receptor y mensaje.

Con el paso de las semanas, la universidad, el cansancio, la falta de tiempo y oportunidad para tener algún encuentro sexual, Tenten parecía habituada a conversar con Neji una vez que llegaba a su departamento; la convivencia se había vuelto realmente amena entre los tres, sobre todo entre la casera y el chico. Tanta había sido su costumbre que no supo reconocer el momento en el que el juego comenzó.

Sólo se dio cuenta cuando ya no había vuelta atrás, ni siquiera fue capaz de percatarse que ella misma ponía de su parte para que aquel juego aumentara cada vez más de nivel, logrando que las cosas cada vez se calentaran más. No tenía intensiones tampoco de echarse atrás, le gustaba el juego que ambos mantenían y sobre todo que ninguno de los dos dijera algo referente a ello; sin duda alguna era más excitante cuando ambos parecían ser inocentes y víctimas al mismo tiempo, cuando la realidad era que ambos eran culpables de querer someter al otro.

El roce de sus cuerpos era en cada ocasión más intenso, los susurros sensuales con lo que se comunicaban lograban que sus vellos se erizaran y los poros de su piel se abrieran. Sus contactos se producían semejando lo contrario; de sus labios jamás salían palabras de deseo, sus manos jamás tocaban el cuerpo del otro: lo excitante era el roce casual, accidental, como preferían llamarlo. Y, sin duda, lo mejor era aparentar inocencia.

Se encontraba en la cocina seleccionando la lechuga para la ensalada. Fue en ese momento en el cual Neji ingresó al pequeño espacio en el que se encontraba, pasó tras ella rozando su cuerpo ancho y masculino con el de la chica, logrando que su pelvis chocara contra el trasero de Tenten. La mujer cerró los ojos inconscientemente disfrutando en secreto del contacto, él recogió algo desde el extremo de la cocina, volviendo lo pasos para deslizarse nuevamente tras la chica.

—Neji. —Lo llamó en el momento exacto en el cual pasaba. El aludido se detuvo quedando su pecho contra la espalda de la castaña y su pelvis pegada al trasero de ella—. ¿Te gusta la ensalada? —cuestionó ladeando la cabeza para mirarlo de perfil. Sintió la suave y tibia respiración del chico contra la piel de su mejilla, viendo con el rabillo de su ojo la cercanía de Neji.

—Sí —respondió simplemente, moviendo su mano hasta apoyarla sobre el mesón que ocupaba Tenten, pasando justo al lado de su cadera, pero sin rozarla.

—Qué bueno —comentó ella sin dejar de mirarlo de perfil; él de igual manera tampoco se alejaba—. Ésta noche cenaremos vegetariano: ensaladas de todo tipo. —Lentamente comenzó a mover su cadera, sintiendo el pequeño roce de las ropas de ambos. Un suave gemido por parte del chico le confirmó que también lo sentía—. Espero que no te moleste.

—No —gimió Neji , mojando sus labios con la punta de la lengua, entrecerrando los ojos y respirando profundamente—, no me molesta para nada. —Tenten sintió cómo su compañero aumentaba cada vez más la presión de su pelvis. Sin dejar de moverse con lentitud, ella también hacía presión suave para provocar que el choque fuera más intenso―. No tendría por qué molestarme. —Aquel era el primer contacto profundo que ambos mantenían; los de antes siempre se habían controlado y conformado con simples y sensuales roces pequeños, pero ahora era diferente: la pelvis de Neji se frotaba perversamente contra el trasero de ella, la cual también aplicaba un poco de fuerza para que el contacto fuera extremo—. En realidad me encanta. —susurraba el Hyuuga a su oído, sin alejarse un milímetro, Tenten tampoco se movió; estaba tan cerca de los gruesos y llamativos labios del hombre, que cualquier mínimo movimiento provocaría que un beso desenfrenado se desatara y el juego terminara.

—A mí también me encanta —reconoció la castaña con voz entrecortada, sintiendo cómo la mano de él llegaba hasta su cadera apretando con fuerza para que el contacto se intensificara—, me gusta muchísimo. —La mano de Neji comenzó a subir lentamente, ella cerró los ojos sintiendo cómo él se acercaba cada vez más a sus labios. La punta de aquellos dedos masculinos rozó el inicio de sus senos, la dureza del miembro del chico palpitaba angustiante contra sus glúteos, clamando por libertad y consuelo. Era la tibia respiración del Hyuuga sobre sus labios abiertos, era todo un universo montado para ellos solos… el juego estaba por acabar; ya nada sería normal… el fuego los quemaría si se acercaban más...

—¡Tenten! ¡Neji-niisan! ¡Llegué! —La voz de Hinata y el posterior portazo hizo que ambos se separaran rápidamente.

—Estaré en mi habitación —comunicó Neji saliendo de la cocina—. Me avisas cuando cenemos.

Y nuevamente actuando como si nada hubiese ocurrido. Una vez más volvía a hacer lo mismo.

Hinata ingresó a la sala contándole del arduo día de trabajo que había tenido en la universidad, Tenten hacía como que le prestaba atención mientras aliñaba las ensaladas, pero sabía que si Neji estuviera en ese lugar y viera su sonrisa, entendería inmediatamente lo que pensaba.

Aquel encuentro había sido, sin duda, el más físico que habían tenido en el tiempo que llevaban jugando a tocarse: el mejor y más ardiente. Si cerraba los ojos podía sentir aún entre sus glúteos la verga caliente y palpitante de su compañero, y se mordía el labio para castigarse por soñar qué hubiese pasado si ella le hubiera dejado en libertad para darle las atenciones que merecía. Quería más, necesitaba más porque estaba segura que ese juego pronto sería su perdición. Ya habían subido a un nivel mucho mayor, ahora ambos combatían en experto y la lucha era a muerte: el primero en caer haría caer al otro, desatando una pasional y fogosa batalla en el lugar en el que se encontrasen; el primero en ser víctima del orgasmo sería el perdedor más satisfecho.

Tenten sabía que tarde o temprano terminaría haciéndolo con Neji; ambos ya estaban completamente sometidos al deseo y aquel juego no sería eterno. Con la rapidez que aumentaban de temperatura sus roces, pronto de seguro estaría gimiendo gozosa el nombre de su compañero.

Era extraño, sin duda, porque después de tantos años compartiendo juntos, tantos años siendo compañeros en el colegio, conociéndose, viviendo juntos en el último tiempo, era raro verlos en aquella situación cuando supuestamente no se llevaban muy bien. Pero para Tenten no era tan extraño, quizás no lo era porque ella participaba en aquel juego, y porque se involucró sin darse cuenta; fue receptora y emisora de un juego erótico que empezó entre los dos sin planearlo.

Cuando era pequeña, llegó a creer que serían amigos hasta viejitos, que cuando mayor se casaría con Neji y tendrían muchos hijos. Sí, lo reconocía; había estado profundamente enamorada de su amiguito cuando niña, pero era ese amor infantil que se confunde porque siempre hay alguien a quien encuentras maravillosamente hermoso; quien te atrae e ilusiona. Ella, Neji y Lee habían sido inseparables desde el primer año de primaria; siempre juntos, en todo, y fue entre sus juegos y los comentarios de las otras niñas, que junto a las películas de princesas que la obligaba a ver su madre, los que la hicieron ser una inocente víctima más del falso príncipe azul y eterno enamorado. Pero en aquel entonces no tenía más de ocho años.

Con el paso del tiempo, los tres crecieron y se fueron desarrollando. Al momento de entrar a secundaria se separaron. Nunca entendió realmente las causas de esto, simplemente aceptó que Neji y Lee ya no la buscaran para jugar, ya no la esperaran para almorzar, ya no pasaran las tardes juntos jugando o mirando alguna serie de dibujos animados. Todo se había acabado.

Años después, siendo ya adolescente, atribuyó esta causa al crecimiento hormonal de los tres; Neji y Lee eran hombres y ella una mujer. A esa edad era típico que los hombres se juntaran con hombres para hacerse más machos, y las mujeres con mujeres para ser más femeninas.

Lamentablemente a ella siempre le costó relacionarse con mujeres.

Había crecido toda su vida con hombres, por muchos intentos que hubiera hecho su madre, a ella no le gustaba jugar con muñecas, ni pretender tener hijas que no pestañaban, eran duras y frías; el plástico nunca fue el representante ideal para Tenten de lo que significaba ser madre. A la castaña le gustaba trepar arboles, jugar con animales que salían de la tierra, andar en bicicleta y otros tantos juegos que inventaban Neji y Lee, pero todo esto ocurrió antes de que cumplieran los doce.

Había tenido dos grandes amigas luego de ingresar a la secundaria, las cuales le enseñaron a ser más femenina y preocuparse de cosas que antes no tenían sentido para ella. Se empezó a fijar en los hombres por su atractivo físico, y logró aprender a superar la lejanía de sus amigos. Creyó alguna vez que la madurez había sido la causante de la separación, pero al ver a Lee, no le cuadraba completamente la idea. Quizás había sido que Neji sí había madurado y ya no le veía sentido a seguir jugando y creando realidades paralelas en donde todo era posible; quizás le había aburrido jugar a ser ninja. Prefirió a Lee sobre ella por el simple hecho de ser hombre, y aunque ella fuera capaz de entenderlo mucho mejor que el chico de las grandes cejas, su ex amigo Hyuuga había optado por la similitud de sexos, creyendo ilusamente que eso sería mejor para su prestigio dentro del instituto.

Durante la etapa de preparatoria el tema de su amistad rota dejó de tener importancia. Prácticamente había dejado de hablar con Neji hacía años, ya que Lee a veces le hablaba y la trataba igual que siempre. A su parecer, su amigo siempre extravagante, parecía no darle el mismo sentido que ella a su distanciamiento, o tal vez era que no lo veía así. Con el Hyuuga era diferente; realmente parecía como si jamás hubiesen pasado tardes enteras jugando a ser un prestigioso equipo de ninjas, como si eso sólo hubiese ocurrido en la imaginación de la chica. Pocas veces se saludaban, y la vez que más tiempo habían pasado juntos, fue aquella vez en que los hicieron un equipo para un proyecto de ciencias, misma ocasión en la cual había conocido a Hinata.

Ahora que vivían juntos, creía que todos aquellos detalles se le habían olvidado, pero se equivocaba profundamente ya que seguían vivos y guardados en aquella partecita de su cerebro que prefería ignorar. La imagen de Neji que se había creado durante su adolescencia, descuadraba en ciertos aspectos con la del chico con el cual compartía y tenía situaciones eróticas; le gustaba todo aquello, pero la confundía al mismo tiempo.

No podía decir que le había hecho daño, aunque sí le dolió enormemente que él fingiera tan perfectamente no conocerla. Muchas veces quiso acercarse e intentar hablar de nuevo con él, pero aquel aspecto severo y serio que siempre tenía, la hicieron comprender finalmente que aquel Neji ya no era el mismo con el cual ella jugaba; ya no era su infantil amigo, era un hombre maduro que parecía haberse saltado la etapa de adolescencia.

Fingir que nada ocurría era algo que ahora le gustaba enormemente. Porque cuando aceptó la presencia del chico en su departamento, jamás esperó que eso llegara a ocurrir; para Tenten todo seguiría siendo igual como fue en la adolescencia. Nunca creyó que llegaría a sentirse hambrienta y desesperada por follar con Neji, porque tampoco llegó a creer que entre ambos se daría un trato cordial, ni que se acostumbraría tan fácilmente a ello, menos que esa costumbre la sedujera de tal forma que la cordialidad subiría de nivel y ella actuara tan normal que fingiera no darse cuenta que Neji ingresaba al baño cuando ella se duchaba con el objetivo de verla desnuda, o cuando ambos se rozaban de manera tan sensual. Le gustaba la convivencia que habían creado, porque se miraban a los ojos con ardiente deseo, mientras que de sus labios salían palabras que se referían a cualquier cosa menos a lo que ellos pensaban y deseaban. Actuaban normalmente como si nunca hubieran rozado sus cuerpos indebidamente, pretendiendo que se trataba de un accidente, y para Tenten lo más gratificante era que sus miradas y pequeñas sonrisas cómplices hablaban por ambos.

La cena vegetariana de esa noche de viernes transcurrió con normalidad. Como pocas veces, cenaron los tres juntos y mantuvieron una conversación, mayoritariamente Tenten, seguida de Hinata y unas pocas acotaciones por parte de Neji, pero eso era algo normal en él que la castaña no podía saber a ciencia cierta si estaba confundido o arrepentido por lo que había ocurrido en la cocina.

Luego de lavar los platos, su amiga le anunció que saldría a una fiesta organizada por su carrera. Tenten sólo sonrió divertida deseándole suerte; desde el día en que conoció a Hinata, jamás imaginó verla arreglándose para irse de fiesta con sus amigos, pero lucía tan animada que no se sentía capaz de omitir un comentario divertido que reventara la burbuja de la chica.

Neji se había encerrado en su habitación nada más terminar la cena, ofreciéndose voluntariamente para ser él quien lavaría solo la vajilla que se ocupara durante el desayuno del día siguiente, ambas chicas aceptaron sin problemas. Una vez que Hinata hubo partido, Tenten admiró la soledad de su departamento.

Hacía tiempo que no lo veía así; tan tranquilo, tan solo. Se abrazó a sí misma mientras echaba otra mirada a la solitaria sala. Definitivamente se había acostumbrado a estar con los primos Hyuuga; aún cuando Neji no hablara mucho, cuando ambos se quedaban juntos, aparte de jugar a calentarse, conversaban de cualquier cosa y eso la ayudaba a olvidarse de la soledad que la había acompañado durante tanto tiempo. Con Hinata la compañía se sentía mucho mejor, ya que su amiga hablaba mucho al sentirse en confianza, y más cuando ambas se entendían tan perfectamente. Ninguna de las dos gustaba de estar sola y por eso se sentían en la necesidad de brindarle compañía a la otra.

Olvidándose de todos aquellos años en los que estuvo sola, prefirió hacer algo productivo para no aburrirse una noche de viernes. Normalmente se hubiese ido de juerga, bebiendo lo suficiente como para olvidarse de todo lo relacionado con su vida normal y por último terminar follando con algún desconocido, o con Sasuke o Hidan. Pero nada de eso había ocurrido, así que para no convertirse en una ostra, prefirió hacer algo provechoso y buscar entretención en el último juguetito que había adquirido y que tanta satisfacción le producía: Neji Hyuuga.

Entró a su habitación sin avisar, alcanzando a ver como el chico rápidamente tomaba el mando de la televisión y cambiaba el canal, para después poner aquel semblante serio que lo caracterizaba y fingía atención en el programa de mega construcciones que pasaban por la tele.

—¿Qué ves? —preguntó la castaña sentándose en el borde de la cama junto a las piernas del Hyuuga. Sus ojos prestaron atención al enorme edificio con muchos ventanales que se mostraba en la pantalla.

—Cultura —respondió él con ese tono soberbio y arrogante que siempre utilizaba antes de empezar a jugar. Tenten juraba que su rostro tenía aquella sonrisita de lado que la enloquecía.

—Estudias arquitectura. Ves edificios todos los días, hablas de ellos, los imaginas y más encima los miras en la televisión ¿No te aburre? —comentó con cargada ironía—. Veamos otra cosa.

Si Neji quería jugar, ella también. Con un movimiento intencionado colocó su mano sobre la cama, justo en la abertura que quedaba entre las piernas del chico, muy cerca de su intimidad. Se inclinó lo suficiente hasta que sus senos se aplastaron contra la entrepierna de él, estiró su brazo libre para alcanzar el control que antes el muchacho había dejado sobre la mesita de noche, la cual se encontraba del otro lado de la cama. Sintió el respingo del Hyuuga sonriendo satisfecha.

Volvió a su posición original fingiendo como siempre que nada había ocurrido. Comenzó a cambiar de canales sin prestar atención a ninguno en particular. Apretó el botoncito incesantemente, hasta que sus orbes color chocolate quedaron maravilladas con la fugaz imagen que alcanzaron a percibir. Volvió los canales que había pasado con rapidez, hasta llegar a aquel que la había encantado. Mordió su labio inconscientemente al ver más detalladamente la poderosa verga que se veía en la pantalla.

Fueron algunos segundos que sus ojos se regocijaron con tan bella arte, hasta que en el cuadro apareció una segunda persona; una tipa desnuda que entraba por la puerta que estaba en la parte trasera de donde se encontraba el hombre desnudo y sentado en un sofá. La mujer sonreía con picardía, mientras con rapidez y sensualidad se acercaba al hombre que impaciente acariciaba con lentitud su monumental polla.

La garganta de Tenten se secó, y tuvo que lamer sus labios antes de morderlos nuevamente. El hombre había tomado con agresividad a la mujer por la cintura, sentándola encima de sus piernas, logrando que su erecto pene chocara contra la vagina de ella y luego resbalara por su trasero, en donde se restregaba frenéticamente mientras ambos se besaban enloquecidos.

—¿Te gusta? —preguntó Neji en un susurro ronco junto a su oído. Tenten entrecerró los ojos sin poder contener el suspiro placentero al sentir el torso de él chocar contra su espalda.

Sentía el calor que expelía el cuerpo del hombre, y eso la encendía de sobre manera. Se encontraba tan abstraída con la imagen de la pantalla que no había sentido el momento en que el chico se había acomodado tras ella, dejando caer una de sus piernas junto a las de ella. La enorme mano de Neji estaba posicionada justo al borde de la cama, rozando con peligro el trasero de la chica.

—No sabía que pagabas por tener estos canales —comentó con mordacidad, intentando que la cercanía de él no terminara por enloquecerla rápidamente; quería divertirse al menos un rato.

—Me inspiran —respondió sencillamente el Hyuuga, utilizando aquel tono arrebatadoramente sensual. Su mano se movió lentamente deslizando sus largos dedos por la cadera de Tenten, hasta alcanzar la piel expuesta producto de la corta camiseta que ella solía usar cuando estaba en casa.

—¿Para qué? —cuestionó nuevamente siguiéndole el juego. Movió su cabeza de forma involuntaria, exponiendo su cuello al aliento extremadamente caliente del hombre, el cual aprovechó la inclinación para acercar sus labios de forma peligrosa, pero si tocar la piel erizada.

—Para pensar en ti —confesó antes de morder la piel del sensible cuello de la mujer, arrebatándole un placentero gemido—, cada vez que veo una… imagino que somos tú y yo que recreamos todas esas películas.

—Y ahora… ¿quieres que hagamos lo mismo que ellos? —preguntó dejándose llevar; sintiéndose perdida completamente. La mano libre de Neji se cruzó por delante de su cuerpo, uniéndose a la otra en la labor de abrir lentamente los botones de la corta camisa que llevaba la castaña.

—Es lo que más deseo —aceptó con la voz cada vez más ronca, centrando sus ojos claros en los senos que se empezaban a vislumbrar al ir quitando la prenda de la chica—. Me encanta cuando no llevas ropa interior —comentó mientras su manos tomaban posesión en sus erguidos montes—, me calienta aún más.

—Te fijas hasta en eso —alcanzó a susurrar, apretando los ojos con fuerza y tratando de controlar sus gemidos. Su cabeza se dejó caer sobre el hombro de él; debía tratar de jugar un poco más, pero se le estaba haciendo imposible― se nota que me miras demasiado.

—Siempre —reconoció sin dejar su labor en los senos de ella—. Me encanta verte las tetas cuando se traslucen con tu ropa… me gusta mirarte el culo cuando usas esos apretados pantalones… me encanta verte las piernas cuando llevas esas faldas tan cortas. —Fue su turno de gemir al sentir la mano de ella apretando su hinchada verga por sobre el pantalón—. Me encanta imaginar que follamos día y noche sin parar… que gritas mi nombre descontrolada… me fascina cuando en mis sueños me la chupas y luego te tragas toda mi leche.

—Nunca imaginé escucharte decir eso —gimió descontrolada, sintiendo el lánguido movimiento de una de las calientes y húmedas manos de él deslizarse por su abdomen, alcanzando y abriendo con facilidad el botón de su pantalón, para luego seguir serpenteando hasta rozar sus largos dedos por sobre su húmeda feminidad, y comenzar con la condenada y placentera tortura en su clítoris.

—Que no lo diga no significa que no lo piense —acordó otra vez, dejando la labor de su mano diestra en el seno de ella, para bajarla hasta la mano de Tenten aplicando más presión sobre ésta para así lograr lo mismo en su verga—. Que no lo demuestre no significa que no te desee… que no me calientes.

No fue capaz de decir nada más, ni siquiera de pensar. Se dejó manipular como una muñeca de trapo, sus oídos se confundían entre los suspiros de Neji y los descontrolados gritos de placer que provenían del televisor, al cual desde hacía rato le habían dejado de prestar atención. El chico la separó de su cuerpo sólo para desvestirla con rapidez. Tenten se dejó hace con facilidad, perdida en el mar de lujuria al cual su compañero de vivienda la había llevado; ya no podía pensar nada, después podría analizar completamente lo ocurrido; ahora sólo quería dejarse llevar por aquel juego que se había convertido en algo demasiado real.

Él la recostó en la cama con agresividad, apoyándose sobre ella dejándole sentir el peso de su cuerpo. Su piel desnuda pudo sentir el roce de las prendas que Neji aún llevaba, pero que no ocultaban el calor que su cuerpo emanaba. La besó con pasión descontrolada, apretándose contra ella y acariciándole desenfrenado, la castaña correspondía con el mismo ímpetu que él, deslizando sus manos por la espalda del chico bajo la blanca camiseta que llevaba.

Con la respiración acelerada, Neji se separó nuevamente de ella, quien se quedó sobre la cama observando con los ojos nublados de placer cómo él se quitaba con rapidez y ansiedad las prendas que llevaba, lanzándolas lejos. Sus ojos en ningún momento perdieron el contacto; la excitación del momento no se bajaba con nada.

De un momento a otro lo perdió de vista sintiéndose confundida. Tuvo la reacción de levantarse para ver qué ocurría, pero acompañado del sonido de la puerta cerrarse violentamente, Neji volvió a aparecer frente a sus ojos, con su verga enorme y alzada en todo su esplendor, maravillándola, aturdiéndola y calentándola aún más.

El Hyuuga no pudo evitar la sonrisa arrogantemente satisfecho al notar cómo los ojos de ella resplandecían al centrase en su polla, sintiéndose complacido y deseoso. Volviéndose a recostar sobre el cuerpo de la mujer, la besó más impaciente y excitado que antes. Las manos de ambos se dedicaron a deslizarse por el cuerpo del otro, acariciando con desesperación hasta la más mínima exposición de piel que alcanzaran. Sus necesitadas intimidades rozaban con perversión y erotismo, sus sudores se comenzaban a hacer presentes a través de sus poros, sus gemidos y suspiros se perdían en la garganta del otro.

Neji fue deslizando sus hambrientos labios por la piel sudada de ella, mordiendo y besando su cuello, sus hombros, su clavícula, hasta alcanzar los senos de Tenten tragando uno de ellos todo lo que su cavidad bucal se lo permitió, sus dientes atraparon el erecto pezón, mordisqueándolo con perversidad produciendo gritos de placer por parte de la mujer. Su mano izquierda tomó posesión del seno libre, apretándolo y masajeándolo con fuerza, mientras que la otra se deslizaba por el contorno del fémino cuerpo hasta alcanzar una de sus piernas y abrirla con morbosidad, para así encajar su propia pelvis con la de ella en un erótico y sensual choque de intimidades que no alcazaba a convertirse en coito.

—Déjame metértelo por el culo como lo hacen ellos —ronroneó gravemente una vez que volvió a besarla. Su pelvis se seguía moviendo lentamente en un ensayo de penetración—. Déjame follarte por el culo —pidió extasiado—, quiero poseer ese redondo y exquisito culo que me calienta a diario.

Alzó la cabeza intentado centrar su vista nublada en el televisor, logró entrever cómo el hombre se hundía salvajemente en el culo de la mujer que se encontraba arrodillada sobre el mismo sillón en el que al principio él estaba sentado. —Hazlo —respondió—, sólo hazlo rápido.

Él se separó de ella, pero antes de alejarse completamente, Tenten volvió a acercarlo para besarlo con agresividad y luego morderle el labio. Neji gimió agónico; ya no soportaba más aquello. Necesitaba hundirse en aquella mujer que tanto lo excitaba.

Se acercó a gatas sobre el colchón hasta la mesita de noche de la cual abrió el cajón, sacando una botella blanca con etiqueta azul.

—Esto es increíble para las pajas —le dijo a la castaña volteándose a verla, encontrándola arrodillada sobre el colchón mirándolo impaciente—, y será de gran ayuda para poder metértelo más fácilmente.

Tenten sonrió con perversión, quitándole el envase de las manos para mirarlo. Imaginó depravadamente que Neji lo utilizaba para masturbarse pensando en ella y eso hizo que su intimidad se mojara aún más. Volvió a enfocar sus ojos en el chico, empujándolo por el hombro para hacer que él cayera sobre la cama, una vez que lo vio recostado en ella, ensanchó su sonrisa abriendo el frasquito para aplicar un poco de la loción transparente en la palma de su mano. Sus ojos de chocolate derretido, se enfocaron en el viril miembro inhiesto de Neji, el cual resplandecía y latía ansioso por una buena cogida. Lamiendo su labio, acercó su mano hasta el pene del hombre comenzando a deslizarla por todo el largo y ancho de la aquella dura y caliente polla, esparció la loción con lentitud regocijándose con los gemidos que emitía el chico, en los cuales descontroladamente pronunciaba su nombre y le pedía que se apresurara.

Sin ser capaz de seguir con su tortura, la castaña dejó su labor para inclinarse sobre el cuerpo del hombre y besarlo con ansiedad. Posteriormente se acomodó junto a él dándole la espalda, dejando su trasero inclinado hacia él para que tuviera completa disposición de hundirse en éste. Neji se puso de costado al igual que ella, tomando su mojada y lubricada hombría dirigiéndola hasta el orificio trasero de Tenten, la cual no quitaba sus ojos de su verga, impaciente, por querer pronto verse invadida.

Debido al lubricante, el pene del Hyuuga resbaló por la hendidura de ella haciendo que fuera menos laborioso poder penetrarla. Con insistencia y lentitud el esfínter de la chica empezó a engullir la vibrante y caliente polla del chico, quien con su mano había tomado la cadera de ella para poder darle más firmeza a sus movimientos. Tenten gritó de placer al sentirse completamente penetrada por aquel enorme monumento que su compañero tenía por pene. De perfil lo miraba esperando que él comenzara a moverse, Neji la miró sonriendo arrogante inclinándose hacia ella posteriormente para besarla. Gustosa correspondió el beso sintiendo como él comenzaba a menearse.

Apretaba sus senos con fuerza, penetrándola con brusquedad. Ambos recostados de costado en la cama, gemían descontrolados y satisfechos, besándose con morbosidad, mirando con ojos perversos la unión que mantenían.

Tenten se sentía extasiada, enloquecida, suciamente satisfecha de estar follando con Neji. Sin duda alguna, el chico estaba benditamente dotado no solamente de inteligencia sino que también con una verga que merecía ser alabada. Comprendió que estaba equivocada porque en ese preciso momento, el Hyuuga le demostraba con sus palabras y sus actos que su mentalidad no tenía relación alguna con el semblante parco y severo que siempre mostraba, que por aquella cabeza que siempre había sido admirada por su ingenio y sabiduría, pasaban también los pensamientos más inmorales jamás imaginados de alguien como él. La castaña acertaba y comprobaba que los calladitos eran los peores; Neji era el mejor ejemplo de ello.

El juego que sin darse cuenta ambos habían comenzado, ahora lo habían terminado. Ambos estaban perdidos, ya no había vuelta atrás ni oportunidad de arrepentirse. No sacaban nada con hacerlo, sería una tortura enloquecedora tratar de evitar aquello que ambos producían en el otro; era el placer o la locura, y para ella era mucho mejor perder la cordura por culpa del deseo y la lujuria experimentada junto a ese fornido y viril hombre, que tratar de contenerse y volverse loca por no poder saltarle encima y saciarse de él. No podían resistirse al pecado, ahora ambos estaban encerrados junto al mismísimo pecado, y a simple vista serían perdedores en la batalla contra el pecado capital de la lujuria.

Aceleró sus movimientos pélvicos entrando con más profundidad y velocidad en la cavidad trasera de la chica. Sentía que su verga estaba a punto de estallar; la estreches de aquella zona producía en su pene algo similar a como si lo estuvieran apretando, estrujando y eso lo enloquecía. Dio unas palmadas en el glúteo de la castaña, maravillándose con el sonido y el movimiento de éste, los gemidos placenteros de ella terminaron por desquiciarlo. Volvió a besarla con pasión, apretando su seno al tiempo que se hundía completamente en ella y se derramaba en su interior llegando finalmente a su orgasmo. Respirando aceleradamente, y sin retirarse de dentro de la mujer, la volvió a besar llevando su mano hasta la intimidad completamente mojada de ella, acariciándola con maestría, enterrando dos dedos en su cavidad mientras acariciaba con su pulgar el hinchado clítoris. Movió su pelvis un poco llevándola prontamente al éxtasis, el cual le demostró con un potente grito con su nombre.

Finalmente quitó con lentitud su miembro de la cavidad de ella. Tenten se volteó quedando con la espalda pegada al cobertor humedecido por la secreción de sus sudores. Sonriendo y respirando agitada, atrapó con sus manos el rostro de él al momento en que Neji se posicionaba junto a ella, acercándose para besarla. Un beso intenso y cargado de satisfacción; lento y eterno, con sus lenguas acariciándose en una batalla pausada y placentera. Se separaron levemente para coger aire, el hombre pegó su frente mojada a la de ella sin dejar de mirarla a los ojos. Ambos rieron cómplices antes de besarse de nuevo.

—¿En qué piensas? —La voz profunda de Neji la hizo reaccionar. Enfocó sus ojos en el chico, sonriéndole mientras negaba levemente.

—Jamás pensé que algo así ocurriría —reconoció pensativa, sintiendo como él la pegaba más a su cuerpo—. Cuando acepté que tú vinieras a vivir aquí junto con Hinata, creí que todo seguiría igual que antes… que no me hablarías, que me ignorarías igual como lo hiciste cuando éramos adolescentes. —Fijó sus ojos en el blanco techo, pareciendo como si recordara—. Me sorprendió sinceramente que volviéramos a hablar —sonrió—, como si nunca hubiésemos dejado de ser amigos, como si no hubiésemos pasado casi seis años sin hablarnos. Parecíamos tan amigos.

—Cuando mi papá me comentó lo que pretendía Hinata, y las condiciones que mi tío había puesto, no dudé ni un minuto en aceptar venirme aquí —contó él sin dejar de mirarla. Aún cuando Tenten no lo miraba directamente, sabía que lo escuchaba—, era la oportunidad perfecta para poder retomar lo que alguna vez por idiota dejé: tu amistad —recostó su cabeza sobre la almohada junto a la de ella—. Fui realmente estúpido al alejarme de ti de un día para otro, pero era un niño y no me gustaba que mi papá siempre me estuviese molestando contigo —sonrió levemente—. Tú sabes que a los doce años a ningún niño le gusta que lo molesten con cosas referentes al amor y eso, y mi papá siempre decía que yo estaba enamorado de ti, y que me casaría contigo y cosas así… y eso lograba que yo me enojara. Opté por alejarme y quedarme sólo con Lee, y para cuando me di cuenta de lo idiota que era mi forma de pensar, tú ya parecías haberme olvidado. Tenías nuevos amigos y luego un novio. Creí que nuestra amistad había muerto, que no podría jamás recuperarse y lograr crecer y madurar con nosotros. Nunca tuve el valor ni la oportunidad de acercarme y proponerte que intentáramos recobrar lo que dejamos atrás.

—Los amigos no hacen lo que acabamos de hacer —interrumpió divertida.

—Pues creo que nuestra amistad tiene un nivel mayor —corroboró él—. Somos mucho más que amigos, Tenten. —La besó suavemente—. ¿Tú piensas que eso es posible?

—Creo que me encantaría tener un amigo-amante tan sucio como tú, Neji —dijo la castaña con perversidad—. Y también creo que me equivoqué totalmente.

—¿Sobre qué? —preguntó confundido.

—Sobre la imagen que me había creado de ti en todos los años que no hablamos —respondió divertida—. Acabas de confirmarme que los calladitos son los peores.

Neji rió suavemente antes de volver a besarla mientras se recostaba sobre ella para encender la pasión nuevamente.

Los días que siguieron fueron prácticamente iguales. No habían sido capaces de resistirse al pecado que se había instalado junto a ellos en aquel departamento; en cada ocasión que podían se entregaban sin miramientos al placer y la lujuria.

Su relación no tenía nombre, pero eran como una pareja normal con una severa adicción al sexo. Se juntaban en la universidad para conversar, comer e incluso si se encontraban por casualidad en algún pasillo, no se restringían a la hora de besarse. Tenten prácticamente había dejado de dormir sola ya que con o sin sexo, dormir juntos se les había hecho costumbre, preferentemente en la habitación de Neji ya que ahí había televisor que alimentaba la imaginación.

Hinata se puso muy feliz al enterarse —no por ellos—, que estaban saliendo, o al menos así quiso tomarlo. Aunque ni Neji ni Tenten lo negaban, pero preferían omitirle cómo era que habían empezado a relacionarse de otra manera que, por obvias razones a ella no le decían. Hinata aún era muy inocente para enterarse, era lo que ambos concluían.

En una de sus tantas noches a solas, el sonido de la puerta alertó sus sentidos. Tenten miró a Neji a los ojos implorando por compasión, pero él dibujó en su rostro una sonrisa perversa y maléfica haciéndole entender que estaba perdida. Ahogó cuanto pudo el gemido. El sonido se escuchó más desesperado, Tenten quiso gritar de placer al sentir como Neji se hundía salvajemente en su interior.

—Tenten… —llamó la voz de Hinata desde el otro lado de la puerta.

—¿Si…? —contestó agónicamente, sintiéndose extrañamente excitada al pensar que sólo la angosta madera de la puerta la mantenía separada de su amiga y el cuerpo desnudo de Neji que la mantenía presionada contra la dura pared envistiéndola salvajemente.

—¿Has visto Neji-niisan? —cuestionó la chica.

—No —respondió nuevamente desfalleciendo de placer con la magnitud de las estocadas del sereno Hyuuga y los dientes de él clavados en su cuello.

—Está bien —dijo Hinata resignada—. Yo quedé de juntarme con Kiba-kun y Shino-kun, volveré más tarde.

—Perfecto —susurró Neji con malicia al oído de la castaña.

—Está bien Hinata —respondió como pudo Tenten—. Que lo pases bien.

Una cordial despedida y el sonido de la puerta principal cerrarse, le permitieron a la mujer gemir libremente de placer ante las violentas estocadas de aquel hombre del cual nadie jamás podría pensar que era la personificación de la lujuria.

Un grito placentero retumbó en el departamento con un solo nombre y causante: Neji Hyuuga. Un hombre calladito, calladito, pero con un tremendo apetito.

.

.


Se lo habían planteado?

Nosotras les dijimos: los calladitos definitivamente son los peores, y obviamente Neji lleva el estandarte.

Acaso creían que detras de ese rostro serio se escondia un hombre igual? Noooo, no se equivoquen chicas, si es la mente más sucia jamás imaginada...

Había pensado muchas cosas para poner aquí, pero se me olvidaron todas U_U

Quedó un poquitín largo el momento, pero teníamos demasiadas ideas para el, además que tenía que quedar todo claro y dar el contexto de cómo los sucios se encontraron finalmente para saciar ese apetito voraz que tienen por follar.

Sería mucho pedia llegar a los 550 reviews? Una meta... para que cuando publiquemos el otro martes el momento aniversario, tengamos tal numero de comentarios... sin son mas mejor =D

Recuerden que los momentos cumplen un año el 27 de julio, y tenemos algo programado para ese dia =D

No olviden que Neji es el señor de los sucios... y que los calladitos son los peores... y obviamente Tenten es la señora de la suciedad.

Dejen sus comentarios... nos leemos en una semana.

P/D: haganle asco a las innombrables.

Be Jealous.