Los personajes de esta historia pertenecen a Masashi Kishimoto
Sin embargo, la idea y narración pertenece a NejiTenten Fans.
Estas son historias de ficción: la semejanza con situaciones o personas de la vida real es mera coincidencia.
Momento veintisiete: Fe.
Momento escrito por: Camila Castillo.
― Neji ―la voz femenina resonó entre la multitud. El aludido alzó la mirada buscando a su interlocutora. Al hallarla ésta le indicó con la mano que la siguiera.
Comenzó a caminar por aquel pequeño pasillo del departamento y abrió una puerta que no estaba cerrada en su totalidad. Ambos entraron a una habitación que tenía una lámpara encendida alumbrando con un tenue naranjo el lugar. Él cerró la puerta tras sí y miró a la chica con una divertida intriga mientras él se recargaba en la puerta y ella se tiraba de espaldas a la cama con sus brazos extendidos, la miró a los ojos recibiendo una cálida mirada de vuelta. Los ojos de ella se enfocaron en la puerta, desviándose nuevamente hasta encontrarse con los de él, Neji puso el cerrojo, y la morena golpeteó levemente la cama haciéndole una petición muda. El genio se dirigió hasta ella sentándose en la mullida cama. Volvió a los castaños orbes mientras la chica seguía esbozando aquella dulce y cálida sonrisa.
―¿Te aburriste? ―preguntó mientras ella se removía de su lugar sentándose frente a él con ambas piernas cruzadas y extendidas. Puso una mano en su cadera y con cierta alegría respondió.
―Sí ―respondió sincera―, pero te traje porque quería mostrarte algo y hacer lo que acordamos ―cerró los ojos mientras su rostro apuntaba al techo, Neji le dedicó una extrañada mirada. Aún se escuchaba la música de parranda junto con el escándalo que producían sus amigos, pero en aquella habitación ellos dos, solos, todo era mucho más tranquilo, era como si sólo existieran ambas almas y nada más importara.― Escucha atento, allá ―apuntó la muralla de enfrente, él agudizó su sentido auditivo y trató de distinguir el escándalo que había afuera con aquel sonido para tratar escuchar, sonaba como si se azotara una madera contra el muro y uno extasiados gemidos masculinos y femeninos alcanzaban a distinguirse entre la algarabía. Un leve rubor surcó sus mejillas masculinas volviendo su rostro al de Tenten con el ceño fruncido―. Siempre tan pudoroso, Hyuuga ―río entre dientes la morena, mientras éste giraba su cabeza hacia el lado derecho con cierta indignación―. Ino no pierde el tiempo ―comentó con picardía a lo que ocurría en la habitación contigua. Él volvió su rostro hacia al frente donde se encontraba ella mirándolo con cierta gracia en el rostro.
―Eso no te incumbe, pero deberían ser más prudentes y hacerlo en un lugar más íntimo ―comentó incómodo el heredero Hyuuga.
―Bueno, no te traje aquí para escuchar como Ino se folla al rarito de Sai ―dijo un poco más seria, a lo que éste puso especial atención―. Lo prometido es deuda ―se acercó más al castaño haciendo que sus rodillas se toparan quedando frente a frente, ambos sentados con las piernas cruzadas como para cuando se medita, ambos con sus ojos firmes viendo uno al otro―. ¿Quién comienza? ―preguntó con un dejo de ternura, una pequeña sonrisa se comenzaba a delinear en sus carnosos y rojizos labios.
―Tú ―dijo escuetamente, su expresión se volvió seria. Continuó―, pero lo que harás es poco comparado con lo mío.
―Bueno, entonces… yo me suelto el pelo, tú me dices desde hace cuánto la conoces y desde hace cuánto que sientes aquello por ella y yo te digo a quien amo también, luego tú dices el nombre de la afortunada ―si bien ambos estaban estrictamente serios, la química que tenían desde que se conocían era especial y única creando una particular confianza, sin contar que la comodidad y calidez que de la castaña se desprendía y la aceptación que él regalaba hacia todo más confortable.
―Nunca hablamos de este tema ―espetó cortante esperando a que ella dijera algo, pero esta con su silencio dio a entender que prosiguiera―. Hablamos de todos los temas pero nunca hablamos del amor ―comentó ciertamente intrigado.
―No es que no hablemos del amor, aunque es verdad que hemos hablado de los temas más incómodos y tristes para cada uno, nunca hemos hablado del amor… ―pausó uno segundos―, conyugal.
―Entonces ¿Por qué ahora? ―frunció levemente el ceño.
―Al principio pensé que había algo de ése tema que no podía tratar contigo, sin embargo eres mi mejor amigo, te aprendí a conocer y ya tenemos un expediente de amistad demasiado largo como para dignarnos a hablarlo, sólo… ―dijo lenta y pacientemente la castaña, pero algo en su cabeza hizo que callara.
―Sólo… ¿Qué? ―preguntó al ver como ella no proseguía.
―Siento que te es incómodo, al igual que a mi… ―bajó levemente el rostro pero sin dejar de observar aquellas perlas―. No pensé que te llegarías a enamorar ―confesó, lo que dejó levemente sorprendido al albino.
―Soy humano ―contestó, pero esta rápidamente respondió.
―Sí, pero uno diferente, además… ―bajó algo apenada la mirada―. Si no te hubiera sacado el tema… tú… simplemente no me lo hubieras comentado ―musitó con cierta rabia en su voz.
―No soy quien demuestra todo, tengo mis razones ―pausó sólo un segundo―. Como tú tienes tus razones para hacerte ese peinado ―comentó socarronamente.
―Bueno, pero tus razones son estúpidas ―dijo algo grosera, lo que incómodo un poco al prodigio. Continuó―. Aquello lo supe sin querer, te admito… sentí que en ése sentido ―volvió su mirada a el chico―, no confías en mi ―Neji bajó la mirada.
Sabía sólo con mirarla cómo ella realmente se sentía. La expresión que se dibujó en su rostro dos días atrás, cuando por entre broma y broma, risas y conversaciones la castaña dio cuenta de que él sentía algo; sentía amor por alguien y no había sido capaz de comentárselo siquiera. Ella se limitó a preguntar aquella sospecha traviesa que apareció en su cabecilla, siendo afirmativa. Ahora Tenten había ideado un pequeño juego: él debía decirlo, aceptarlo y contarle algo que quería guardar para sí mismo, prefería la soledad y la cotidianidad antes que el rechazo, a cambio de él poder ver por primera vez aquel siempre recogido cabello suelto y saber la misma información, de la que sabía, mas no a quien iba dirigido, sin embargo… en realidad aquellas palabras le había dolido, él sí confiaba en ella... demasiado.
―Sabes que no es así ―su tono de voz había disminuido levemente y su mirada se reencontró con los castaños ojos femeninos, quizá no se la había comentado nunca pero ella era su mejor amiga, la persona más importante para él, aunque no lo demostrara.
―Aún tengo la fe… ―mostró una escueta sonrisa―, de que por fin… nos abramos totalmente ―el Hyuuga asintió levemente con la cabeza―; el uno al otro.
―Guarda esa fe ―y sin más comenzó a acercarse a ella. Tomó la primera horquilla sacándola con delicadeza y suma lentitud, ella humilló levemente la cabeza para que se le hiciera más fácil sacar el resto al muchacho. Vio como con la primera horquilla sacada el rodete perdió tensión. Guardando cada horquilla en su palma derecha, continuó con la labor de quitar cada una de las horquillas del cabello de Tenten; al sacar la segunda un par de mechones se soltaron, sacó una tercera y al final un cuarta horquilla del rodete derecho, el cabello que tenía una suaves y desordenadas ondas se dejó caer suavemente y un intenso olor a lavanda se impregnó en su olfato: un dulce olor a lavanda. Sin querer ver el rostro sonrojado de la chica prosiguió con el segundo rodete y el mismo procedimiento, luego de que el cabello ondulado cayera en su hombro por completo se dio cuenta del largo; le llegaba hasta la mitad de la espalda y estaba sumamente cuidado, también se dio cuenta de que el olor a lavanda se intensifico y perfectamente aquel dulce aroma llenaba la habitación. Dejó sus manos caer en su regazo con todas las horquillas asidas en la derecha y con la tenue luz de aquella antigua lámpara, contempló hipnotizado la belleza inusual que el cabello cayendo libre dotaba a la castaña que sonrojada levemente miraba a los blancuzcos y profundos ojos de chico.
Él, Neji Hyuuga se sentía extremadamente cautivado y por una inexplicable razón ahora más que nunca no podía despegar su vista de aquel femenino, hermoso, dulce y cálido rostro. Aquella sensación extraña en su estómago se volvía a presentar. Con mucho esfuerzo desvió sus ojos hasta la lámpara que colgaba del techo.― Aún tengo la fe… que seamos totalmente sinceros ―mientras una leve y melancólica sonrisilla se escapaba por la comisura de sus labios.
―Contigo siempre he sido sincera ―tomó la mano izquierda de él entre su palma derecha y entrelazó sus dedos―; por alguna razón… nunca he podido mentirte ―confesó con cierta alegría y paz en sus ojos.
―La conozco desde hace ocho años, cinco que hablo con ella ―su mirada se dirigió a los labios de ella, mientras Tenten observaba con especial atención lo que pronunciaba el chico―, desde hace dos años y medio o tres que me di cuenta que yo no la veo como amiga, si no… ―miró sus manos entrelazadas y dio un leve apretón―, la necesito como algo más ―esta le respondió de la misma manera. Él se encontraba serio y nervioso, tanto que ella podía notarlo, pero aquel nervio se sumo a la chica, quien sabía que era su turno―. Tengo la fe… aun tengo la fe que pueda quizá sentir lo mismo… que yo ―susurró casi inaudible.
―Yo te pido que… ―masculló terriblemente nerviosa. Sus hombros se tensaron, su cabello le molestaba, sentía como en un desordenado compás aquella mano que yacía entrelazada con la de Neji tiritaba notable e inevitablemente―que me perdones… ―dijo sin poder mirar a los ojos al chico. El Hyuuga enarcó ceja confundido
―¿Perdonarte? ¿De qué habl…? ―sin embargo ella no lo dejó terminar y siguió hablando.
―El chico a quien amo… desde hace el mismo tiempo que tú amas a aquella afortunada mujer… ―lo miró a los ojos, transmitiéndose entre ambos intensos mensajes―. ¡Sí que es afortunada esa tipa! ―comentó dejando una nerviosa sonrisa, luego suspiró cansina, algo estaba dejando sin aliento al genio Hyuuga. Sin querer siquiera imaginarlo, dejó que ella lo hiciera testigo de la realidad. Tenten dudó unos instantes―. Tengo la fe de que me perdones, pues ese chico, a quien amo… ―hizo una pausa extremadamente larga, y luego entre un suspiro cansino pronunció―; eres tú… ―su voz era tan inquietantemente nerviosa y sin poder entender aún por qué simplemente no le mintió.
Bajó triste su mirada. Realmente no podía observar aquella faz confundida de él, aquellos ojos que reclamaban algo inexplicable. Lentamente soltó la mano del chico, quien la mantenía fuertemente apretada, con un movimiento algo brusco logró soltarse dejando su mano libre junto a la otra sobre su regazo.
Neji acercó lentamente la mano que contenía las horquillas en su palma hacia su rostro, viéndolas detenidamente. Bajó sus manos observando nuevamente sus palmas. Instantes después alzó nuevamente sus opalinos ojos, detallando que oculto tras el flequillo de su frente y su cabello suelto se escondía el rostro avergonzado de su compañera. Pensó que Tenten realmente deseaba que la tierra la tragase, sintiéndose extrañamente culpable por hacerla sentir así: tensa, nerviosa, retorciendo compulsivamente sus manos. En un acto inconsciente, tomó las manos de su compañera entre las propias, manteniendo aún las horquillas en su palma derecha.
Liberando una de sus manos, tomó el mentón de la chica para alzarle la cabeza y lograr que Tenten lo mirase a los ojos. El rostro asustado que ésta mantenía se apaciguó lentamente, al tiempo en que él con sutileza acariciaba su mejilla y mentón con aquella tersa y cálida mano. Los confundidos ojos femeninos se cerraron para luego relajar todo su cuerpo, y aunque la duda permanecía latente al igual que el miedo, la tranquilidad se posicionó en su cuerpo y algo indescriptible la domó por completo. Las sensaciones comenzaron a fluir y la alegría que su pecho reprimía era más grande que aquella habitación.
De súbito el nerviosismo cobró vida al sentir un cálido vaho rozar su piel, su cuello, su mentón, hasta finalmente detenerse junto a su oído. Un estremecimiento la recorrió entera cuando él habló:
―Tenten… ―pronunció lentamente provocándole cosquillas sobre la sensible piel de su oído. Cerró los ojos estremeciéndose levemente, un pequeño suspiro quedo se escapó de sus labios, al sentirlo tan cerca de ella―. Tenten… tú… eres tú ―por unos segundos ella no entendía qué trataba de decir el Hyuuga con aquellas tres palabras. Su nombre sabía exactamente qué era, pero ¿Ser qué? Como un relámpago la respuesta apareció en su cabeza, haciéndola estremecer, rebosaba de plena alegría
―Bueno, entonces… yo me suelto el pelo, tú me dices desde hace cuánto la conoces y cuándo te diste cuenta que sientes aquello por ella y yo te digo a quien amo también, luego tú dices el nombre de la afortunada ―el recuerdo de hace nos minutos resonó en sus oídos.
Ella lo pidió, y él le dijo… pero simplemente no podía creer; no lo podía creer. Sus mejillas ardían cual caldero en llamas y sus ojos se encontraban húmedos, pedía a Kami que no fuera una broma.― No bromees… ―susurró como pudo; su voz era un murmullo perdido entre el bullicio.
―Nunca lo hago ―susurró aún sobre su oído. Lentamente se separó de ella sin dejar de mirarla directamente, se detuvo cuando sus labios estuvieron a la altura de los rojizos de Tenten. Ambos estaban nerviosos; lo deseaban, pero Neji no se atrevió a dar el siguiente paso. Entrecerraron los ojos, decidiéndose la chica por acortar la escasa distancia que los separaban. Lentamente posicionó sus labios sobre los del Hyuuga, sintiendo la extraña suavidad que estos poseían. Entreabrió levemente los suyos, sintiendo como rápidamente él imitaba su gesto terminando por unir completamente sus bocas. Con suma lentitud movió sus labios transformando aquel contacto en el ansiado beso que ambos esperaban; un beso tortuosamente lento, pero por sobretodo dulce, revuelto en sensaciones. Aquel primer inexperto y anhelado beso demostraba en actos y no en palabras lo que él realmente sentía por ella: amor, mientras que Tenten sólo daba lugar al tumulto de sensaciones que en ése momento rondaba por su corazón, mente y estómago; aquellas mariposas parecían querer salir de ahí. Neji por su parte sentía lo mismo, aunque para él era difícil de entender.
Él no cabía en la felicidad que tarde, mal y nunca se presentaba, pues la chica que lo había enamorado de hace años sentía lo mismo que él. Tenten era con la única que simplemente estaba y le encantaba compartir hasta el silencio; única y exclusivamente junto a la morena, pues no podía desconocer que desde que la vio algo provocó él. Sin que nadie lo notara podía estar nervioso y hasta agitado, nunca se animó a dirigirle un mísero saludo, pero cuando quedó en su mismo grupo, sintió que la vida por primera vez le sonreía, al tiempo que comenzó a conocerla y hacerse amigos. Se convirtieron en los amigos más inseparables que en Konoha se conocía, muchos insinuaban lo que segundos atrás se había verificado; que se amaban, y ahora él ya no sabía qué pensar ni cómo reaccionar. En el caso de la chica fue bastante parecido, pues ella desde que lo vio entrar a la academia le había llamado la atención de sobremanera y ahora que él besar sus labios y sintiese lo que ella promulgaba ocultamente, lograba que su felicidad expeliera por sus poros.
―Quédate conmigo ―pidió en un suspiro la chica, rozando sus labios y nariz tierna y cálidamente, permitiendo que el cálido aliento de su boca y su respiración se mezclaran con la de él, mientras éste miraba con pequeños ojos a la chica, sonrojado.
―Siempre ―contestó escuetamente, rozando sus labios para volver a posarlos sobre los de la chica.
Pues bien, lamento muchísimo, realmente MUCHÍSIMO, la tardanza, pero como algunas sabrán, la cuenta de Las Migas ya no existe, principalmente porque, para quienes no lo sepan, Harmonie Roux, abandonó la página. Sus motivos no los sé, ni me interesan, cada quien es libre de hacer lo que quiera. Sin embargo yo, Vistoria, quise continuar con este desafío que alguna vez comenzamos, no les miento al decir que más de alguna vez pensé en borrar los momentos y cerrar la cuenta, pero no lo hice por la extraña necesidad que querer seguir haciéndolo, al menos hasta que pueda. Yo tengo muchas cosas que hacer, principalmente en la universidad, razón por la cual no tengo tanto tiempo para escribir como quisiera.
En fin, algunas buenas fans de la pareja, que quisieron cooperar con esta causa me enviaron sus fics para subirlos como parte de los momentos, la primera y autora de esta historia fue CAMILA CASTILLO, a quien deben darle el crédito de esta idea, yo sólo corregí algunos detalles, principalmente ortografía.
Así que ya saben, las que quieran, son libres de participar en los momentos, par así no tener que verme en la obligación de borrarlos definitivamente.
Debo agregar también, que por alguna extraña razón no me llegan los correos de la página, ni a la cuenta de NejiTenten Fans, ni a la cuenta de Vistoria, no sé realmente cuál es el motivo, así que si no respondo algún mensaje es por eso mismo, pero si quieren participar, envíenme mensajes a mi cuenta (Vistoria) ahí los revisaré para ponernos de acuerdo.
Gracias por leer, espero sus generosos reviews.
Abajo las PUTAS INNOMBRABLES! NO NOS GANARAN!
