Heroína

4. La obsesión de Draco

-Ya son tres años, que rápido pasa el tiempo, no?- pregunto una mujer que estaba sentada en una pieza oscura, con su cabeza recostada sobre una cama de hospital, oliendo el olor de limpieza de las sabanas de algodón blancas- Tres años sin tú presencia, tres años sin tú heroísmo, sin tú amor..-dijo la mujer, mientras una lágrima se resbalaba por su rostro, mientras la mujer tomaba una mano con infinita ternura- como te extraño, como te necesito..-continuaba la mujer- todo esto es más difícil sin ti, todo. Ya no le veo salida a este infierno, por que tú no estas para darle esperanzas a mí vida, a mí triste vida..

La mujer tenía todo su cabello, de color rojo esparcido por la cama, mientras de su hermoso rostro salían lágrimas sin piedad, cual se contorsionaba por la tristeza, por el dolor, por la angustia. Todo era un cuadro terrible, una mujer llorando, vestida de riguroso negro, en un cuarto de una blancura inmaculada, donde estaba acostado en una cama, lleno de cables, Harry Potter, el elegido que supuestamente había muerto, y que ahora se hallaba sumido en un estado de coma incurable desde hace tres años, del cual a pesar de que Hermione Granger y Ginevra Weasley fueran las medimagas más connotadas del mundo mágico, jamás habían podido curar.

-Es demasiado tarde, tarde, tarde..-murmuraba la chica con angustia mientras levantaba su rostro, y enfrentaba la cara inexpresiva del moreno, cual estaba pálida y delgada- cuántas veces me gustaría haberte dicho cuanto te amaba, cuanto te necesitaba, pero ya es tarde, demasiado tarde, no hay nada ya, sólo una ilusión de amor jamás realizada..-decía la mujer con dolor, mientras se paraba de la silla elegantemente, y caminaba hacia el rostro de Harry Potter- y que a medida que pasan los años me voy dando cuenta de que jamás se realizara, ya que a pesar de todo lo que trabajo, de todas las curas que he buscado para ti, jamás hallo la correcta..Cada día las esperanzas se van debilitando más y más, y la locura y la desesperanza comienzan a poseer mí alma y mí ser..Cada día estoy cayendo más y más abajo, y sabes, ya no me importa evitarlo, ya no lucho Harry, ya no lucho, me he transformado en un ser opacado, que no hace nada por nadie, o que mejor dicho que no puedo hacer nada útil para mis amigos ni para la comunidad mágica..-dijo la muchacha mientras se secaba las lágrimas. La opresión de su pecho aumentaba cada vez más, la angustia era desmesurada- Hermione esta con ese cuento de la Aurora, Ron, Ron..-murmuro la muchacha apenada- nos protege, pero se esta auto destruyendo cada día más y más gracias al alcohol..Para que veas como nos ha afectado a cada uno lo que paso hace tres años..Nada bueno..Luna es nuestro pilar fundamental, la que le da a Hermione la cordura, la que me da a mí esperanzas y la que le da amor y comprensión a Ron, aunque este no sea muy capaz de verlo..

La muchacha dejo de hablar. Cayó abruptamente, mientras en un acto impulsivo, como si fuese prohibido, se inclino hacia el rostro de Harry, y beso los labios secos de él rápidamente, alejándose luego de él, con una sonrisa triste dibujada en sus labios

-Soy gris Harry..-murmuro Ginny Weasley, mientras con una mano temblorosa acariciaba los cabellos de él- No soy oscuridad ni luz, me he condenado a una existencia tibia, donde soy la sombra de lo que era antes, ¿No me juzgarás si tomo partido en la vida? ¿No me juzgarás con lo que voy a hacer?- preguntó la chica mientras una solitaria lágrima se derramaba por su rostro, llegando hasta su boca- Quiero que sepas, que pase lo que pase, siempre estarás en mi memoria, en mis pensamientos, en mí ser..siempre jamás olvides aquello..

Y diciendo esto la pelirroja salió del cuarto, donde se encontraba Harry Potter, cuya vida dependía de las máquinas que estaban conectadas a su cuerpo. Su vida era meramente artificial, su cuerpo no podía auto valerse por sí mismo. Estaba condenado a vivir sin vivir, estaba condenado a escuchar las terribles palabras de Ginny sin poder hacer nada, sin poder interferir. Sólo escuchaba y gritaba en silencio que la amaba, y que ella era la que lo mantenía con esperanzas y vida. Una lágrima salía de sus ojos, una lágrima que no alcanzó a ver aquella mujer..

El espejo de la sala, reflejaba una imagen bella, pero a la vez de cierta forma extrañamente aterradora. El cuerpo de una mujer, delgado y de no gran estatura, estaba cubierto por un vestido negro, hermoso, de forma strapless, que parecía como un corsé hasta la altura de la cintura, y de ahí caía infladamente hasta los pies. Era de una tela suave, como una mezcla de algodón y seda.

El negro de su vestido contrastaba violentamente con la palidez del cuerpo y el rostro de la mujer. Esta tenía el rostro completamente inexpresivo. Ni siquiera en este se asomaba una sonrisa al verse tan bella. No, no le importaba que se viese hermosa, ni nada por el estilo. Nada superficial le importaba, sólo estaba ensimismada en el plan que iba a llevar aquella noche, en aquel baile.

Cada ataque, cada bomba, cada grito contra la injusticia por la opresión que estaban viviendo, iba a desmoronar el reinado de terror de Voldemort. Por lo que no le importaba vivir o no, no le importaba si en esa misma noche le quitaban la vida, ya que por lo menos habría sembrado las semillas de la revolución.

Y eso era invaluable

-Dios Hermione, te ves hermosa..-murmuro Ginny en el vestíbulo, al verla, mientras caminaba hacia ella, y se ponía junto a su lado, mirando sus reflejos en el espejo. La pelirroja estaba vestida con un vestido del mismo color de Hermione, negro como la noche, pero este era de unas tiritas algo gruesas, que terminaban en un escote en v. Este era de una tela que hacía a Ginny verse como una belleza irreal, belleza etérea. Y era verdad. Su piel pálida, al igual a la de Hermione, contrastaba con la del vestido oscuro, y su rostro, expresaba una tristeza latente, que la embellecía aún más.

Sí, eso es lo que expresaba el rostro de Ginny. Una terrible tristeza, que no se iba ni en los días más cálidos de verano. Ginny era una persona triste, que tras la guerra y las perdidas, especialmente de la de Harry, había perdido toda alegría y sonrisa que no estuviese acompañada por la melancolía. Ella había sufrido demasiado, al igual que los demás. Pero en vez de refugiarse en la inexpresividad y en el odio, como Hermione, o en el alcohol y en el trabajolismo, como Ron, ella había optado por la tristeza. Luna era la única centrada, y no significaba que ella es la que había sufrido menos, sino era la que más había sabido enfrentar el horror de Voldemort.

Ella era la base en donde los otros tres se apoyaban. Ella, tras la perdida de Harry es la que había comprado aquel departamento, bien protegido, para cuidar y proteger a este de Voldemort. Luna había sido un apoyo fundamental, y lo seguía haciendo. Ella les daba la alegría, la serenidad y la cordura que tanto anhelaban, y estaban profundamente agradecidos por ello. Sin ella, ellos ya estarían en un cementerio sepultados, hace muchos años atrás.

-Tú no te quedas atrás Ginny..estabas con Harry?-dijo Hermione, mientras le sonreía a su amiga, con una sonrisa que distaba mucho a ser verdadera. Todo el rostro de Hermione estaba demasiado tenso. Su boca, pintada de color rojo sangre, no sonreía con sus ojos ámbares. En lo absoluto. Era una sonrisa que carecía de expresión. Pero Ginny estaba acostumbrada a verla sin expresar sentimientos, estaba acostumbrada de que Hermione se haya transformado en un ser duro, que le costaba decir lo que sentía, y que siempre se ocultaba en una faceta de hielo. Cuanto le dolía que una muchacha como lo había sido ella, estuviese sepultada por tanta rabia y venganza.

-Sí..murmuro tristemente Ginny- Ya sabes me gusta hablarle, siento que me escucha y que me comprende..

-Esta bien Ginny – dijo Hermione sonriéndole a su amiga con ternura- Yo también creo que el te escucha y te comprende..

-Hermione, que planeas?- pregunto súbitamente Ginny, mientras se cubría sus hombros con un chal negro, y encaraba su mirada con la de la castaña que la miraba fijamente

-Algo de lo que no te puedo decir Ginny..-dijo Hermione secamente, mientras caminaba hacia el vestíbulo, y sacaba de la percha un chal rojo color sangre, al igual que sus labios- pero quiero que quede claro..-dijo la castaña girándose, quedando cara a cara de Ginny, mientras le tomaba una muñeca ejerciendo un poco de presión en ella- que pase lo que pase tú vas a huir de ahí..

-Hermione..-comenzó a decir la pelirroja, más fue interrumpida por la gélida mirada de la castaña

-Déjame terminar Ginny Weasley..-dijo enojada la ex Gryffindor, mientras la miraba penetrantemente- no es seguro que te quedes ahí cuando yo aparezca como la Aurora, por que creeme que estaré centrada en explotar ese asqueroso lugar, y no veré rostros y no los reconoceré, ya que todos se habrán transformado en mis enemigos..-dijo duramente, mientras sus ojos expresaban una mezcla de ira y tristeza a la vez- Así que por lo que más quieras vete, huye, si te ven relacionada conmigo te matarán, y nos investigarán y descubrirán a Harry, y eso sería nefasto, ya que así ya no habrían esperanzas..estaríamos sepultados..

-No te puedo abandonar si te están venciendo..-interrumpió Ginny a la castaña decididamente, mientras se soltaba de la mano de Hermione que presionaba su muñeca- qué es eso de que no veré rostros, que no los reconocerás? ¡Mierda Hermione, no todos son unos asesinos..

-Sí lo son..-murmuro Hermione tercamente- ahí estarán los principales diligentes de los mortífagos..

-¡Pero también habrá gente como nosotras!- exclamó Ginny seriamente- Gente que esta obligada a ir por mandato de Voldemort, y que sí no va puede pagar hasta con su vida..

-Pero dime Ginevra- exclamó duramente Hermione- ¿Cuántas personas son como nosotros? ¿Cuántas? ¡Dime!- dijo la castaña, mientras caminaba hacia la puerta del departamento, para salir de este- Yo te diré; ninguna..-dijo la castaña al ver como la pelirroja no respondía ante sus ataque

-Hermione pero piensa que no todos son Voldemort, no todos son Malfoy..no todos los que están ahí son unos asesinos, y piensa que ellos también tienen hijos, ¿asesinaras a sus padres? ¿Los dejarás huérfanos como te dejaron a ti?- pregunto la pelirroja imperturbablemente. Sabía que ante ella, ella no se podía dar el lujo de titubear, para convencerla debía usar argumentos que apelasen a los dormidos sentimientos de Hermione

Hermione se quedo paralizada entre medio de la puerta del vestíbulo y la salida del departamento, donde estaba el cuadro de la dama Gorda. Su rostro se giro al de Ginny, y Ginny la pudo ver. Pudo ver en esos ojos, en ese rostro la Hermione de antes. La Hermione humana, que estaba demasiado adolorida por todo, y que necesitaba un hombro en donde apoyarse, que necesitaba a alguien que le dijese que todo iba a estar bien, a pesar de que todo pintara a oscuras. Hermione había enmudecido ante las palabras de Ginny. No podía replicar ha aquello. Era verdad, hasta ahora no había muerto nadie con sus atentados, sólo edificios destruidos y uno que otro mortífago herido, pero ningún muerto. Hasta ahora. Ella no había pensado ni meditado las secuelas que podría causar su venganza. No había calculado los daños colaterales, como por ejemplo dejar a un niño inocente sin padres, y así condenar a este niño a una existencia llena de odio contra quien habían asesinado a sus padres. Ella provocaría que el círculo vicioso de guerra y muerte siguiese su curso con más fuerza aún. No lo detendría. Con más odio jamás lo haría.

Ella no era una asesina

Y la Aurora tampoco. Ya que ella era la Aurora, y estaban unidas.

-Tienes razón..-dijo Hermione finalmente, mientras miraba a Ginny y se dibujaba en sus labios una sonrisa triste- Yo no soy una asesina, y no pienso sembrar más odio del que hay..

-Sabía que comprenderías aquello..-dijo Ginny con una sonrisa alegre- pero también se que no te detendrás, no? No asesinaras, por que no eres una asesina, pero se que no puedo pedirte que no hagas nada, o me equivoco?- dijo la pelirroja serenamente

-No te equivocas Ginny, tú sabes que no me detendré, y que lo que tengo planeado para esta noche sigue en pie..-dijo Hermione imperturbablemente, mientras la sonrisa de su rostro se borraba, y sus labios rojos nuevamente formaban una línea recta- pero con una pequeña modificación, no va a correr sangre inocente, sólo la de quienes intenten detenerme en mí cometido; volar ese maldito edificio..

-Pero va a ver gente adentro Hermione..-comenzó a decir Ginny alarmada

-Es qué acaso no me escuchaste Ginny?- preguntó Hermione molesta, mientras se giraba y tomaba a su amiga de la mano y la arrastraba hacia fuera del departamento- va a ver una pequeña modificación, ya verás..

Y diciendo esto, las dos mujeres desaparecieron en la oscuridad de los pasillos, rumbo a aquella fiesta, que era más de lo que aparentaba

………

Era una habitación grande y alta, cual daba la sensación de una terrible soledad y frialdad. Esta estaba iluminada vagamente por el fuego de la chimenea que se encontraba en una de las paredes. El cuarto poseía cierta cantidad de sillones, cuales eran altos y cómodos, también poseía un escritorio lleno de papeles, y una cama bastante amplia, cubierta por un cubre cama verde de seda.

Junto a la chimenea se hallaba Draco Malfoy con un cigarro entre sus delgados dedos, con expresión meditabunda, mientras botaba el humo paulatinamente. Sus ojos grises se hallaban perdidos entre las llamas que abrazaban los troncos de la chimenea. El hombre estaba vestido con pantalones negros, y una camisa blanca, arremangada hasta la altura de sus codos. Su cabello caía sobre su frente. Solo pensaba en lo que iba a ocurrir aquella noche

Ese baile que él había organizado con la autorización de Voldemort era una fachada perfecta para atrapar a aquella mujer, con aires de heroína. Era la oportunidad perfecta para atraparla y luego aprisionarla, o inclusive aniquilarla.

¿Quién era aquella mujer?

¿Qué locura la había llevado a ser como era?

Ese tipo de preguntas se cruzaban constante mente en su cabeza. No podía dejar de pensarla, de imaginarla. Y eso a él le preocupaba sobre manera mente. Odiaba que sus pensamientos, que sus ideas estuviesen fijas en esa mujer. Odiaba sentirse dependiente de algo o de alguien.

Y es así como se sentía; dependiente de su mujer. Sólo quería destruirla, aniquilarla, para que los pensamientos que el tenía sobre ella desaparecieran para la eternidad. Sólo quería desaparecerla de su fría cabeza, que jamás se había visto perturbada por nada y nadie. Lo que más le tenía obsesionado sobre ella, fue su incapacidad de haberla vencido aquella noche, pero más que nada, aunque él se quisiese mentir, lo que más le dejaba obsesionado con ella, era sobre aquel beso. Sí, ese beso lleno de ira, frustración y rencor, ese beso que era evidencia de hasta que punto podía llegar aquella mujer con tal de llevar sus planes acabo. Sí ella había sido capaz de besar a su peor enemigo para salvarse y poder continuar con su venganza, eras capaz de todo. Y eso la hacía una enemiga temible, más que temible.

Los ojos castaños de ella demostraban que ella ya no sentía amor por su vida, y que no le importaba perderla. No había persona más peligrosa que la que no temía perder su vida, ya que era capaz de todo, tanto de cosas buenas como malas. Esos ojos, llenos de tristeza y rabia, esa rabia que la mantenía viva.

Sin duda ella se parecía a él. Esos ojos tenían ciertamente parte del brillo que tenían los suyos. Ojos que no les importa su propia vida, ojos inexpresivos, de los cuales si uno se atreve ahondar se encontraría con una infinita tristeza por la vida y por el asqueroso mundo que los rodeaba. Ojos llenos de rabia y de frustración de por que las cosas no hubiesen podido ser mejor, llenos de impotencia por que el mundo estaba poseído por la oscuridad, y ellos eran parte de ella. Pero ella se diferenciaba en él, en un punto crucial.

Ella era valiente, a pesar de todas las adversidades, a pesar de estar sumida en un régimen, ella peleaba, ella luchaba, con lo poco o nada que tenía. Ella se atrevía a gritarle al mundo su disconformidad. No era una persona que se conformaba con su realidad, sin hacer nada. No era es tipo de personas que se quedaba estática y echaba raíces, y no hacía nada por mejorar la realidad de sus seres queridos y la de los demás.

Él era un cínico, el sí se conformaba con el régimen de Voldemort, a pesar de que no le gustasen ciertos puntos. Pero no se rebelaba, se quedaba callado y escondía y mataba sus sentimientos, se ponía una máscara y no decía nada, callaba y acataba órdenes. Actuaba por inercia, como un títere, como un ser sin sentimientos.

No dejaba de pensar en ella, por que se parecían demasiado en muchas cosas, pero se diferenciaban en el sentido de que ella había elegido rebelarse, luchar por un ideal propio, y él al contrario seguir un ideal que no era del todo suyo. Las decisiones eran lo que hacían a los hombres.

Aquella mujer le hacia cuestionarse sobre su propia existencia, hacía que sentimientos que el había sepultado comenzasen a salir, lo que a su parecer lo hacía débil, lo hacía humano, y un peor soldado. Aunque pensase en ella, aunque él sintiese que se parecían demasiado, aunque el desease secretamente conocerla para entender sus motivos, para entender su forma de ser, y así entender a sí mismo, debía aniquilarla. Debía, ya que no podía a aquellas alturas comenzar a cuestionarse su yo y lo que le verdaderamente el deseaba. Eso lo debilitaría, lo haría una peor soldado, lo haría ser una peor arma

-Una peor máquina..-murmuro el hombre mientras botaba el humo del cigarro

Estaba sumido en sus pensamientos sobre aquella mujer, que esperaba atrapar hoy, cuando de las llamas apareció el rostro del jefe supremo de todo aquel régimen totalitario; Voldemort. El culpable de que la oscuridad y la maldad prevalecieran en el mundo mágico. El hombre que había condenado a la infelicidad a muchos inocentes, e hombre que había asesinado sin piedad, sin mirar los rostros y sin importarle las consecuencias que aquello traería.

-Malfoy, Malfoy..-dijo Voldemort, mientras una sonrisa de maldad se dibujaba en su mortecino rostro- ¿Está todo listo para esta noche?

-Si, Milord- dijo Draco, mientras hacía una reverencia a aquel despiadado hombre- Hoy la "Aurora" va a pasar a ser parte de la historia..

-Espero que tú plan funcione Malfoy..-dijo Voldemort con tono de advertencia- Tú sabes que mí salud es demasiado precaria, y esto de hacer eventos sociales podría hacer que las personas se den cuenta de mi debilidad..y eso significaría un debilitamiento a todo lo que hemos construido durante tantos años..Así que espero que mates a esa mujer, no quiero tomar riesgos por las puras, ya me conoces Malfoy..-dijo aquel hombre, mientras sus ojos de forma de serpiente se enrojecían

-No se preocupe Milord esta todo controlado..-dijo Draco Malfoy imperturbable al tono amenazante de Voldemort- Sé que aquella mujer esta entre medio de todos los invitados..- dijo el seriamente, mientras una sonrisa maliciosa se dibujaba en sus delgados labios- Me encargué de invitar a todas las mujeres de Londres, que sean connotadas en ciencias, en magia y en conocimientos, ya que se que esa heroína de pacotilla es una mujer culta y fuerte, no es una mujer común y corriente, sabe mucho de magia..Por su modo de operar, va a tratar de explotar Lastrange´s hall, pero ella ignora que hemos doblado la guardia y que esa "celebración" va a ser su tumba..

-Perfecto Malfoy, muy inteligente tu plan- dijo Voldemort duramente- Perfecto plan, aparte ella no va a volar Lestrange´s Hall con toda la gente adentro, por que van a ver impuros y mestizos entre los invitados, y por que van a ver esclavos sirviéndonos..Ella no se atrevería a asesinar a quienes ella trata de proteger, y si lo hace perdería el favor del pueblo, y sería perseguida tanto por nosotros como por ellos..-dijo Voldemort soltando una risa malévola- Así que sólo nos queda esperar hasta unas horas más, te esperó en una hora más Malfoy..

-Hasta Luego Milord- dijo Draco Malfoy haciendo una reverencia de despedida a su amo, mientras este desaparecía de la chimenea

Draco Malfoy camino hacia su closet, caminando con una elegancia, mientras su rostro no expresaba absolutamente nada, pero en su interior emociones parecían explotar en su interior, emociones que el no sentía hace tanto. Era una especie de ansiedad por lo que iba a pasar aquella noche, una ansiedad enorme, que lo estaba sobre exaltando demasiado. Se puso una corbata negra, mientras sus pensamientos vagaban en la imagen de la Aurora, tan fuerte, tan triste.

Esa noche la vería nuevamente, y no se dejaría vencer por ella nuevamente. Aquella mujer iba a aprender quien era Draco Malfoy

Y con aquellos pensamientos el hombre se puso su sobre todo negro, y salió de su habitación, con la ilusión y la ansiedad de ver de nuevo a la mujer que lo torturaba en sueños.

FIN CAPÍTULO

Hola como están bellas? Ojala que muy bien. Yo acá bien estresada por la Universidad, la próxima semana parto los exámenes, y bueno decidí actualizarles ahora, en vez de hacerlo en dos semanas más, es una lata esperar mucho por un capítulo, no? Este capítulo es como más psicológico de hechos, estamos en vísperas de la fiesta, cual ya la tengo casi lista en mí cabeza, así que no se preocupen, que ya la idea esta, sólo me falta escribirla. Yo creo que voy a actualizar el ff como el 11 de Julio, perdonen si no puedo hacerlo antes, pero tengo 3 exámenes que no son nada de fáciles. Muchos besos, y gracias por comprenderme, y por sus RR que me dan ánimos y no se como que son una ayuda para escribir más, mejor y más rápido. Por favor dejen RR, muchas gracias y nos estamos viendo!

Atte

Nacha

AGRADECIMIENTOS A:

-Gisse

-Ceres, bienvenida!

-Cynthia 88

-Jass Weasley

-Lora D

-Sakura Granger

-You could have it so much better

-Meli 0407

-Ginebra, bienvenida!

-Silviota

-Jaz..

-Malfoy te amo

-Oriana

-Terry Moon

-Mei You Li

MUCHAS GRACIAS SE PASARON, CUÍDENSE MUCHO!