Heroína

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11. Sueños

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Hermione estaba emocionada

Hace mucho tiempo que no se sentía así, o mejor dicho hace mucho tiempo que no sentía

El cautiverio la había transformado en una persona gris, sin un motivo por el que vivir. Las esperanzas con el paso de los días se habían desvanecido, siendo suplantada por la desesperación.

Pero ahora las cosas eran distintas

Ella había vuelto a ver el sentido de vivir, y este se encarnaba directamente en el escapar de aquél tenebroso lugar, y generar la revolución con que tanto había soñado en el antaño. Aquella revolución que había sido el sueño de tantos que ahora estaban muertos. Ahora estaba en los vivos hacer realidad ese sueño.

Los pasos se acercaban cada vez más, y ella con todas sus fuerzas buscaba idear un plan para escapar airosa de aquella habitación. El hecho de haber mantenido su mente inactiva durante tanto tiempo la había perjudicado. Su mente no estaba pensando con la agilidad que hubiese deseado, y eso se debía al delirio que había padecido durante esas semanas al estar encarcelada. Tenía que pensar con rapidez, era ahora o nunca el momento de su emancipación.

Ya no era la prudencia y el raciocinio lo que la guiaban en su actuar, si no era el instinto de supervivencia, el querer luchar por salvar su vida a de lugar. Por qué sabía que si permanecía ahí unos días más, ella iba a enloquecer, ya qué ella necesitaba sentirse libre nuevamente para poder realizar sus sueños y el de sus seres queridos. También no soportaba el hecho de que sus amigos la creyesen muerta, ya qué sabía que aquél dolor para ellos podía ser totalmente devastador.

Su mente se volvió a centrar en la idea de cómo podía vencer a aquél elfo. No quería por ningún motivo dañarlo, sus principios no se lo permitían. Por muy en guerra que estuviese contra los mortífagos, ella no se iba a transformar en una desnaturalizada que fuese a atacar a un ser inocente, que esta siguiendo ordenes que no puede cuestionar por qué su naturaleza no se lo permite.

De repente la castaña recordó sus años en Hogwarts y como había leído grandes volúmenes sobre la historia de los elfos y sus leyes. Todo eso había sido gracias a cuando quería defender los derechos de los elfos. Tenía que recordar algo que la pudiese ayudar en el cado desesperado en el que se encontraba, algo que dejase invalidado al elfo sin hacerle un daño.

Y recordó

Había una excepción a la regla de como se podía liberar a un elfo. Algo que pocos conocían, pero que ella había logrado dar gracias a un libro de la sección prohibida. Si es que lograba que su idea resultara, entonces ella estaría liberada en cuestión de pocos minutos más, y sería libre por fin.

Sintió como el cerrojo de la puerta sonaba y como ingresaba el elfo a la habitación en donde ella se encontraba. Hermione rápidamente se sentó sobre la cama, y dirigió su mirada al pequeño elfo que caminaba con pasos seguros hacia la mesa. Este estaba vestido con lo que parecía ser la funda de una almohada. Su ropa estaba sucia y su rostro huesudo estaba muy delgado. Llevaba entre sus manos una bandeja con comida y un jugo de naranja. Cuando este lo depositó sobre la mesa y se giraba hacia la puerta, Hermione tomó la determinación de actuar.

Era ahora o nunca

Hermione se levantó con violencia y caminó hacia el elfo con agilidad. Lo tomó por los hombros son firmeza, mas no con agresividad.

-Tengo una pregunta que hacerte- dijo Hermione resueltamente, mientras sus ojos castaños escrutaban el rostro del elfo. Este estaba impresionado ante la conducta de aquella mujer que se había mostrado tan falta de vida durante todos los días en que ella había estado encerrada en esa habitación. Los ojos del elfo al mirar el rostro enérgico y decidido de la mujer no pudo más que asentir silenciosamente con su cabeza.

-¿Qué es lo que desea saber?- preguntó el elfo seriamente, mientras con sus manos tomaba los brazos de Hermione que lo sujetaban aún.

- Cuál es tu sueño- respondió resueltamente Hermione, mirando firmemente al elfo. Este se sobresaltó al escuchar la pregunta de Hermione. ¿Es qué acaso ella conocía una de las leyes secretas de los elfos? No pudo evitar mirarla con admiración, ya qué eran pocos los magos que conocían aquellas dimensiones del reglado elfico.

-Sabe usted que yo no puedo responder a aquella pregunta, sino que usted debe hacerlo. Y que si no sabe la respuesta correcta, usted tendrá que sufrir las consecuencias¿no?- dijo el elfo solemnemente, mirando penetrantemente a Hermione. El rostro de la joven se mantenía impasible, y en sus ojos se podía leer la determinación

-Y bien sabes que si respondo correctamente tu estarás libre, y así también lo estaré yo¿no? – Respondió tranquilamente la castaña- Las consecuencias las conozco a la perfección y es un riesgo que prefiero tomar. Ya no soportó estar encerrada acá a la merced de mis enemigos y al borde de la locura. Quiero ser libre nuevamente y generar revolución- La castaña miró el rostro del elfo que la miraba fijamente, sin mostrar señal de impresión alguna- Quiero ver nuevamente a mis seres queridos, a mis amigos y amigas, a mi familia, a mi marido..- y al decir la palabra hijo, Hermione pudo constatar como un brillo especial cubría los ojos de aquél elfo. Estaba mintiendo, pero necesitaba ver en aquél elfo un indicio de cual podía ser su más anhelado deseo- Es por eso que voy a correr ese riesgo, por qué tengo un sueño y nada ni nadie me lo va a arrebatar nuevamente.

-Entonces dime cual crees que sea mi sueño, mujer- preguntó el elfo solemnemente, mirando fijamente los ojos de la mujer.

Hermione se perdió en aquella oscura mirada, concentrándose fuertemente. Su plan no podía fallar. Tenía que ocupar todas sus energías y poder para lograr penetrar la mente de aquel ser noble que se encontraba al frente de ella. La legerimancia era uno de sus grandes fuertes, pero sabía que la mente de un elfo era en extremo más compleja de penetrar que la de un mago. Aparte tenía que hacerlo sutilmente, ya qué si el elfo la descubría todo estaría perdido. Pero de repente ella detuvo todo intento de ver en la mente del elfo. Ya sabía cual era el más anhelado deseo del elfo, de hecho hasta ella lo había podido constatar segundos atrás cuando sus ojos brillaron ante la mención de uno de sus falsos deseos.

-Tú deseo elfo es volver a ver a la mujer que amas más que a tu propia vida..-dijo Hermione suavemente, mientras soltaba los hombros del elfo con delicadeza- Tu deseo es volver a estar junto al ser que tu más amas, cual es a esa mujer que la vida cruelmente te ha quitado

-Eres sabia, mujer- dijo el elfo sinceramente, mirando con alegría a Hermione. Su seca boca esbozaba una leve sonrisa, mientras que sus brazos soltaban los de Hermione- La vida me ha arrebatado a mi querida Gaia, pero ahora que soy libre podre por fin buscarla. Espero que tus sueños se hagan realidad, y que estos no sean más que una mera ilusión-dijo el elfo seriamente- Tú me has dado mi libertad, y yo te doy la tuya

Y diciendo esas palabras, el elfo desapareció de aquella habitación dejando sola a una atónita Hermione, cual todavía no podía creer lo que acababa de pasar. No había necesitado de la magia para poder descubrir cual era el sueño de aquel elfo. De repente uno no necesita de los mecanismos más complicados para descubrir los sueños y deseos de los demás. Sólo basta que seamos lo suficientemente fuertes para mirar en sus ojos y lograr ver sus más anhelados deseos y sueños.

Hermione caminó hacia el armario de aquella pequeña habitación, y tomó un sobretodo negro que se encontraba ahí colgado. Se lo puso, cubriendo todo su delgado cuerpo. También se puso encima de su cabeza la capucha del sobretodo, mas este no lograba tapar los largos rizos de la castaña. Eso podía significar un grave problema, ya qué de ahora en adelante las cosas se iban a complicar un poco más.

Estaba en la mansión Malfoy, un territorio lleno de enemigos. Tenía que pasar lo más desapercibida posible, y sabía que su cabello no la iba a ayudar. Y tomando una decisión, que para ella hubiese sido totalmente inconcebible, tomó el pequeño cuchillo que estaba en la bandeja junto a la comida, y lo llevó hacia donde estaba su cabello y lo cortó.

Cortó su cabello mechón por mechón. Con rapidez, pero a la vez con dedicación. Sentía que lo que estaba haciendo ella en aquél momento tenía más que nada un carácter totalmente simbólico. Sentía que estaba de cierta manera limpiando la suciedad que su ser cargaba. Sentía que estaba cortando, aniquilando la angustia y la desesperación que ella había sentido durante esas semanas. Sentía que la debilidad en la que ella había caído durante todo ese tiempo finalmente se estaba disipando.

Por cada corte que ella le estaba dando a su cabello se sentía nacer

Se sentía más fuerte, con más valor y esperanzas.

Se sentía lista para vencer sus demonios

Y los demonios que cubrían la sociedad

Terminando su labor, Hermione tomó el cuchillo y lo guardo en uno de los bolsillos del sobre todo negro. Aunque supiese hacer magia sin necesitar una varita, no sabía como era aquél lugar, lo cual constituía una fuerte desventaja para ella. Necesitaba de cualquier herramienta que la pudiese salvar. Hasta lo más inservible podía ser de gran ayuda, inclusive aquél pequeño cuchillo.

Y con esos pensamientos ella salió de aquella habitación, junto el sueño de poder volver a ser libre otra vez

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Una mujer vestida totalmente de negro estaba sentada en un sillón fumando ansiosamente. Aquél salón antiguo, de hermosas paredes llena de estantes de libros y adornos antiguos, lo hacían aún más lujoso. Las ventanas grandes y el alto techo, hacían que las personas se sintiesen realmente pequeñas ante las grandes dimensiones de aquél lugar. Y era así como ella se sentía en esos momentos, realmente pequeña y vulnerable, aunque jamás osaría en manifestárselo a las personas que estaban junto a ella en esos momentos. Ya qué una mortífaga simplemente no tenía el derecho de sentirse ni pequeña ni vulnerable.

De hecho no tenían ni siquiera el derecho de sentir.

Ni el derecho de cuestionar órdenes, y mucho menos de manifestar sus opiniones.

Un mortífago era una máquina, un títere de la voluntad de un ser despiadado.

Y eso Pansy Parkinson lo sabía a la perfección, y era por eso que ella era tan importante en la dictadura de Voldemort. Por qué sus ojos no veían, sus ojos no oían ni su corazón sentía. Sólo actuaba bajo la voluntad de aquél hombre viejo y decrépito que se autodenominaba el mago más fuerte de la historia de la magia, cuando tanto ella como los más cercanos a Voldemort sabían que no era así. Pero nadie se atrevía a manifestar su opinión, ya que nadie confiaba lo suficiente en el otro para decir lo que realmente pensaba. Quien podía ser tu amigo un día, al otro día podía estar traicionándote.

De hecho eso es lo que había sucedido con sus padres tres años atrás.

Sus padres, fieles servidores de Voldemort, habían manifestado a una familia mortífaga amiga de que los métodos de Voldemort eran desnaturalizados con respecto a quienes el consideraba una clase inferior. Horas después de aquél desafortunado comentario sus padres estaban muriendo asesinados por la policía especial de Voldemort.

Sus padres

Cuanto los había odiado en esos momentos por haberla dejada sola en aquél mundo frío e inhóspito. Muchas veces secretamente deseo el haber estado junto a sus padres cuando manifestaron su opinión, para así por lo menos haber muerto con ellos. Mas sabía que eso jamás iba a poder ser realidad, ya qué lo pasado era pasado.

Ahora estaba en ella buscar una manera de hacerle honor a sus nombres

Es por ello que decidió no ir a sus funerales y jamás volver a mencionar sus nombres. Es por ello que ante Voldemort ella pidió disculpas por ser la hija de Joseph y Alice Parkinson. Es por ello que decidió trabajar fielmente para Voldemort, con el fin de escalar posiciones y ser una de las mujeres más importantes de la dictadura de Voldemort.

Por que su sueño no era el poder que le ofrecía Voldemort y su dictadura, sino hacer honor del nombre de sus padres.

Y para ello había sólo una cosa por hacer;

Derrocar a Voldemort

Pansy Parkinson planeaba aquella meta desde la muerte de sus padres. Víctimas de una personalidad enferma como la de Voldemort y la de sus fieles seguidores, como Bellatrix Lestrange.

Todas sus esperanzas se encarnaban en una persona en esos momentos, y esa era persona era nada más y nadie menos que su enemiga acérrima en Hogwarts;

Hermione Granger

Sólo rezaba para que su plan fuese a resultar. Todas sus esperanzas recaían en el.

De repente la mujer sintió como alguien se aparecía en aquél gran salón. Ella giró su mirada hacia la pequeña figura que se había parecido frente a ella

-Genma, infórmame por favor- dijo Pansy tratando de no hacer notar la desesperación en su voz

-Señora su plan a dado resultado, la prisionera de la mansión Malfoy a logrado escapar de la habitación..-dijo seriamente

-¿Cómo lo ha logrado?-preguntó ahora más tranquila la mortífaga

-El trozo de diario que usted me mando a colocar en la habitación de ella parece haberle vuelto las ganas de vivir. Cuando fui a servirle el desayuno, ella trato de liberarme con una antigua tradición elfica

-¿La de tú deseo, Genma?- preguntó alegremente Pansy

-Exactamente-dijo el elfo solemnemente- Lo que personalmente me dejó atónito, ya que son pocas las personas que tienen ese conocimiento. Es una lástima que no haya descubierto mi verdadero deseo. No padeció de las consecuencias de nuestras leyes por qué iba por orden de usted, ama Pansy- dijo el elfo

-¿Y cuál es tu deseo, Genma?- preguntó Pansy al elfo, mientras aspiraba el humo del cigarro

-El mismo que usted, ama- dijo el elfo con una media sonrisa- Si usted me permite una opinión, quería decirle que ha encontrado a la persona indicada

-Ya lo sé querido Genma, ya lo sé- dijo Pansy suavemente mientras se paraba y caminaba hacia el elfo- Esperemos ahora que las cosas se desarrollen como esperamos, por qué o si no estaremos perdidos

-Tenga esperanza ama, tenga esperanza en sus sueños..-y diciendo eso el elfo desapareció del gran salón

Pansy caminó hacia uno de los grandes ventanales del salón, observando como la luz del sol comenzaba a bañar el gran jardín de la mansión Parkinson. Una sonrisa se dibujó en sus labios al pensar que después de tanta oscuridad por fin había luz

Luz y no oscuridad

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Fin capítulo

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01:02 am. 12 de Noviembre, 2007

Hola queridas¿cómo les va? Espero que muy bien. Bueno en este capítulo pudimos ver la identidad de quien le dio el papel de diario a Hermione y quien es la mente maestra por detrás. El próximo capítulo veremos a Draco y también que es lo que pasó entre Ginny y la medicina capaz de sanar a Harry. Muchas gracias por sus mensajes y por esas lectoras que se mantuvieron fiel a este fic a pesar de mi demora. Espero que les haya gustado el capítulo, y por favor dejen mensajes.

Nos vemos, muchas gracias

Atentamente

Nacha

AGRADECIMIENTOS A:

-Gin-ynia

-KaoruRiddle

-Ver

-Vero.

-Cynthia 88

-Karyta 34

-Pikitona

-ArelyUchiha

-Oromalfoy

-Lady Li Mei

-Oriana

-Damari

-Lourdez

-Whitestangel

- LauriskaMalfoy

-Lady Arilyn de Rhimine

- Y a todas las que leen este fic

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Muchas gracias, nos vemos