Heroína

0

.

0

12. El despertar

0

.

0

Hermione Granger caminaba sigilosamente por los pasillos iluminados tenuemente por antorchas mágicas, dándole un aire aun más tenebroso al lugar en donde ella se encontraba. Ella había podido adivinar que no se encontraba en unas mazmorras, ya qué las paredes no eran del todo húmedas y no había olor a moho, característico en construcciones subterráneas. Sabía que estaba perdida, pero sabía que para encontrar la salida tenía que buscarla, de hecho así era todo en la vida. Uno para obtener lo que quiere hay que encontrarlo, por lo menos así era la regla general de las cosas.

A pesar de la excitación que sentía al verse libre por fin, el miedo también era en parte una de las emociones que preponderaban en ella en esos momentos. Temía que la descubrieran, especialmente si ese sujeto fuese Malfoy. Parecía que el cautiverio y la tortura sicológica sí la habían afectado, lo que era realmente un punto en contra en una situación como tal. Jamás había temido a Draco Malfoy como lo estaba haciendo en esos momentos. El podía destruirla utilizando lo que ella más amaba: sus seres queridos.

El conocía sus puntos débiles a la perfección, y eso de cierta forma la hacían sentir vulnerable. Era cierto que Malfoy no conocía completamente a Hermione, ya que el continuaba creyendo que Hermione era la insufrible sabe lo todo amante de las reglas. Continuaba creyendo que ella era una persona que se dejaba guiar por las emociones antes que la razón. Creía que era la muchachita de Hogwarts, cuando la realidad era distinta. Hermione se había transformado en una mujer dura, fría y en extremo analítica. Ya no amaba las reglas, las detestaba. Creía que las normas que había impuesto Voldemort estaban hechas sólo para romperlas. Hermione ya no era la niña que reía alegremente y se enojaba explosivamente, ya no.

La realidad era distinta

Ella era distinta a lo que fue años atrás, cuando todavía existía la libertad

La guerra, la muerte y la dictadura le habían enseñado que el mundo no era un lugar perfecto, de hecho distaba mucho de serlo. Le habían enseñado las terribles experiencias que sólo los fuertes sobrevivían, y si es que ella se rendía nada ni nadie podría salvarla.

Todo estaba en ella y en nadie más

Sólo podía confiar en sus propias capacidades

Hermione ya no caminaba junto a la luz, si no junto a la oscuridad y la venganza

Y eso Draco Malfoy lo ignoraba por completo

El creía que Hermione Granger seguía siendo la estúpida, valiente y cándida muchachita que era la primera en Hogwarts.

Y se equivocaba en gran parte, pero no en todo.

Hermione seguía poseyendo su más grande bendición y a la vez debilidad; sus amigos.

Estos eran el sentido de por qué ella vivía y luchaba. Pero estos también podían destruirla, ya qué Draco Malfoy sabía que ellos eran su debilidad

Y eso hacía que Hermione temiese y se sintiese débil ante tal gran amenaza hacia lo único preciado que ella poseía en la vida.

Ella a la medida que avanzaba sentía como la opresión aumentaba en su pecho. A pesar de ello, seguía caminando, ya qué sabía que la única forma de ayudar a sus amigos era avanzando por aquellos tenebrosos pasillos en búsqueda de una salida. No era el momento de quedarse paralizada por el miedo, era el momento de actuar, de buscar una manera de salir de aquél lugar. De repente la mujer se encontró frente a una estrecha escalera, lo que podría ser una salida a aquél horrible laberinto de alcobas y prisiones. Sin dudarlo ningún segundo, Hermione comenzó a bajar por la escalera con sigilo.

Ella podía sentir como los latidos de su corazón aumentaban a medida que bajaba los peldaños, ya qué para su felicidad podía ver una luz al final de aquella interminable escalera. Presa de la emoción aumentó la velocidad de sus pasos. Cuando llegó al final de la escalera, pudo ver que se trataba de una puerta de la cual atravesaba por unos pequeños orificios la luz del día. Nunca creyó en su vida que se iba a alegrar tanto por ver la luz del sol. Respirando profundo, la mujer se acercó a la puerta e intentó escuchar si es que afuera había alguien. Al oír que no había personas tras la puerta, la abrió lenta y delicadamente, con todo el cuidado del mundo. Sus ojos al recibir los primeros rayos del sol de la mañana se vieron irritados inmediatamente. Tuvo que cerrar los ojos, ya qué se encontraba totalmente encandilada. Todas esas semanas de encierro y de escasa luz habían debilitado su vista.

Al recuperar la vista, Hermione cruzó totalmente la puerta y la cerró con sigilo. Pudo ver que se encontraba en lo que parecía ser un pasillo. Las paredes del pasillo estaban tapizadas con un papel verde muy fino. Las puertas eran de un color negro opaco, dándole sobriedad y elegancia a aquél pasillo. Sus pies descalzos podían sentir como le acariciaba la suave alfombra. Comenzó a caminar sigilosamente por aquél lugar, sabía que no le convenía quedarse quieta por mucho tiempo en el lugar en que se encontraba, ya qué lo más seguro es que los sirvientes y habitantes de aquél lugar comenzasen sus labores.

Por cada paso que ella daba, sentía como si el corazón se le fuese a salir. Se sentía por un lado tremendamente estúpida, ya qué sabía que en esos momentos lo más importante era ser sangre fría. Pero por desgracia no podía evitarlo, había esperado con tantas ansias aquél momento, que le era imposible no estar ansiosa.

Su mirada se fijó en una amplia ventana que se encontraba al final del pasillo. Sabía que esa era la única manera de salir de aquél lugar. Por la puerta de entrada era técnicamente imposible, sólo un idiota o un temerario osaría escapar por ahí.

La ventana se le ofrecía como la única manera de escapar de aquél horrible lugar. La luz que atravesaba los vidrios de la ventana, la llenaban de energía y optimismo. Estaba a unos pasos de la libertad; ese preciado derecho que le habían arrebatado. Sin un minuto más de espera, olvidando toda prudencia y racionalidad, decidió lanzarse en una carrera desbocada hacia aquella ventana que se le antojaba como el único medio de escapar de aquella prisión. Sus pasos eran rápidos, pero no lo suficiente, ya qué antes de alcanzar la ventana un cuerpo se interpuso entre ella y su anhelada meta. Sin dejarle un tiempo para reaccionar, aquella sombría figura le golpeó la boca del estomago, quitándole todo el aire de sus pulmones haciéndola caer en la oscuridad de la inconsciencia.

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

Sentía

Algo que no había podido hacer desde hace varios años

Podía sentir el latido de su corazón y como sus pulmones se llenaban de aire en cada inhalación. Podía sentir el roce de su cuerpo con las suaves sábanas que cubrían su cuerpo. Podía sentir como su ahora largo cabello acariciaba su rostro.

No había duda alguna; algo había cambiado.

Y no era un cambio negativo, sino algo totalmente positivo. Algo que llevaba esperando hace mucho tiempo

Trato de moverse, pero se le hacía demasiado difícil. Sentía cómo si arriba de su cuerpo había un elefante. Pero por lo menos podía moverse, poco, pero podía.

Abrió sus ojos con violencia, pero tuvo que volver a cerrarlos inmediatamente. La luz de la habitación lo había encandilado totalmente. Maldición, pensó furiosamente. Lo único que quería era ver, volver a ver la maravillosa luz. Había estado demasiado tiempo en la oscuridad, era lógico que sus ojos no estuviesen acostumbrados a la luz.

Pero él en esos momentos era todo menos lógico

Uno simplemente no podía ser lógico ante la alegría de volver a despertar de un letargo que había durado tanto tiempo.

Nuevamente comenzó a abrir los ojos y esta vez sus ojos se fueron acostumbrando ante la luz. Sus ojos veían borrones, pero veían. Veía borrosamente un rostro que estaba encima de él. Trataba de descubrir quién era el dueño de ese rostro, mas su vista no se lo permitía. Trató de levantar una de sus manos para por lo menos reconocer aquél rostro por el tacto, pero su cuerpo parecía inútil para aquella tarea. Todavía no podía moverlo con la libertad que quería.

Pudo sentir que algo cálido y suave tocaba la mano que él recién había tratado de mover. Sintió como su brazo se levantaba y tocaba el rostro que recién había tratado de tocar vanamente. Era aún más suave que la mano que lo había sostenido. Era un rostro que parecía ser hermoso y estaba húmedo por lo que podían ser lágrimas.

Al reconocer finalmente de quien se trataba la dueña de aquél rostro, que lo miraba con una ternura y alegría infinita, sintió como su corazón saltaba de alegría

Era Ginny Weasley

Su Ginny

Trató de decir algo, pero de sus labios sólo salieron sonidos que eran todo menos que palabras. Comenzó a desesperarse, ya qué detestaba el no poder comunicarse. Su cuerpo no funcionaba, sus ojos apenas veían y no podía hablar.

-Tranquilo, Harry- dijo suavemente Ginny Weasley mientras con su mano desocupada acariciaba el cabello negro de Harry Potter- Tu cuerpo esta así por qué has estado en coma durante todo este tiempo, pero ya verás que en unas pocas horas podrás ver y hablar como antes. Y es cuestión de días podrás volver a caminar y a utilizar tu cuerpo- dijo con dulzura Ginny mientras se inclinaba hacia la frente de Harry y la besaba con ternura

Al escuchar las palabras de Ginny, Harry se tranquilizó y dejó de intentar hablar.

De repente sintió como si una puerta se abriese. Sintió como unas figuras se dirigían hacia él y al reconocer de quienes se trataban, no pudo evitar que lágrimas saliesen de sus ojos.

Eran nada más ni nadie menos que su mejor amigo, Ron Weasley, con una de sus amigas más preciadas, Luna Lovegood

-Lo has logrado, Ginny. Lo has logrado- exclamó Ron con los ojos llenos de lágrimas mientras abrazaba a su hermana menor con fuerza y júbilo- ¡Lo has logrado, lo has logrado! Harry por fin está con nosotros- y diciendo aquellas palabras, el pelirrojo se tió sin ninguna delicadeza arriba del cuerpo casi inmóvil de su mejor amigo- Viejo, no sabes cuánto te he echado de menos. No sabes cuánto me has hecho falta durante todos estos años, no sabes cuanta falta nos has hecho..-dijo con la voz entrecortada debido al llanto

Si uno pudiese morir de felicidad, Harry creyó que en esos momentos el podría morir. Su alma estaba rebosante de alegría y felicidad, jamás creyó que iba a volver a sentirse así nuevamente en toda su vida.

Durante su letargo, generado por una maldición fallida que Voldemort que le había lanzado con la intensión de matarlo, había vivido en la más profunda oscuridad. Había quedado atrapado en su propia mente, cual dañinamente le mostraba las escenas más tristes de toda su vida. Su mente había resultado ser el peor de todos los infiernos en que él hubiese podido estar atrapado. Aparte de las terribles experiencias que él revivió en su mente durante todos esos años, también estaba el cargo de conciencia por haber fallado. El había perdido contra Voldemort, dejando que la última resistencia del mundo mágico finalmente sucumbiera.

El se había transformado en una especie de "salvador", donde todas las personas ponían sus últimas esperanzas en él. Antes de su batalla final con Voldemort sabía que si caía el mundo mágico también lo haría.

Y si había caído y fallado, sólo podía significar que el mundo mágico había sucumbido ante Voldemort.

El mundo mágico había caído gracias a su debilidad.

Y ese pensamiento lo había penado durante todos esos años en coma. Había fallado a naciones enteras, las cuales poseían familias. Había fallado a sus amigos y seres queridos, y es por eso que lo más seguro es que muchos hubiesen perdido sus vidas mientras el yacía en una cama inconsciente, incapaz e impotente de poder hacer algo por ellos.

¿Cuál había sido el precio a pagar por su derrota?

¿Cuánto sufrimiento había causado su debilidad?

Harry de repente miró el rostro de Luna Lovegood, cual le sonreía alegremente, pero sus ojos estaban teñidos por la tristeza. De repente pudo sentir que algo faltaba en aquella habitación, y ese algo era un rostro amoroso de su mejor amiga

Hermione Granger

Sus ojos se ensombrecieron por la ansiedad y el temor. Trato de decir algo, pero de sus labios no salían más que gritos ahogados y gemidos.

-Dios, se ha dado cuenta..-musitó tristemente Luna, mientras miraba preocupadamente a Ron y a Ginny. Estos tenían el rostro pálido. La antigua alegría había sido cambiada ahora por la ansiedad

-Harry, quiero que me escuches bien, por favor- rogó Ginny con la voz lo más tranquila que podía, pero sus ojos daban a ver que estaba todo menos tranquila- Hermione no se encuentra acá, pero no tardará en volver

Harry al escuchar esas palabras sintió un leve alivio. Su amiga no estaba muerta, pero él sabía por experiencia propia que había cosas peores que la muerte. S u ansiedad comenzó a aumentar desmesuradamente, dándose a ver en síntomas físicos. Las máquinas que daban a ver el ritmo cardíaco de Harry estaban señalado que el paciente estaba sufriendo taquicardia.

-Dios, Ginny haz algo- gritó Ron desesperado al ver el rostro sudado y pálido de Harry contraído por el dolor

De repente Harry pudo sentir como el sueño comenzaba a invadir nuevamente su cuerpo, nublando su sentir como los látidos de su corazón disminuían. Su mirada se fijó en el rostro lloroso de Ginny Weasley y en la jeringa que había en sus pálidas y temblorosas manos.

-Lo siento, Harry..-murmuro con la voz quebrada por el llanto- Vas a dormir unas horas. Tienes que estar tranquilo, Hermione estará bien por qué tú has vuelto con nosotros. Ya verás que volveremos a ser lo que alguna vez fuimos..

Y con esas últimas palabras, Harry pudo sentir como se sumergía nuevamente en la oscuridad con el rostro de Hermione dibujado en su mente.

0-0-0-0-0-0-0

0-0-0-0-0-0-0

Hermione sintió como volvía a recuperar su conciencia al sentir los rayos de sol que calentaban su rostro. Sentía su cuerpo acostado en lo que parecía ser un cómodo y elegante sillón. Trató de mover sus brazos y piernas, pero los tenía totalmente inmovilizados. De repente pudo sentir movimiento al lado suyo, como unos pasos caminaban hacia ella con seguridad

-Vaya, vaya Granger..-dijo una voz fría y llena de sarcasmo mientras Hermione abría los ojos lentamente. Su cuerpo le dolía, y lo más seguro es que se debía al golpe que recibió hace un rato atrás- No sabía que eras tan buena para dormir

Hermione pudo encontrarse con el rostro de Blaise Zabini que la miraba divertido. El rostro generalmente moreno del hombre a la luz del día se veía pálido y enfermizo.

-Zabini..-musitó Hermione con dureza. Sabía que él era uno de los mortífagos más fuertes de la dictadura de Voldemort, y que si él lo quería ella estaría muerta antes de pronunciar"sangre sucia". Pero no sabía por qué sentía que él no la iba a dañar- Un golpe en el estomago con la suficiente fuerza puede dejar a cualquiera durmiendo un buen par de horas. Hasta un niño de 3 años sabe eso- dijo la castaña ácidamente

-Veo que no has dejado tu desagradable carácter de lado, Granger- dijo fríamente el mortífago mientras sacaba su varita- Siempre te ha gustado tirar la cuerda hasta el punto de que esta esté a punto de romperse

-Me gusta tentar mi suerte- dijo Hermione duramente, sin dejarse intimidar por la varita del moreno- y tu sabes bien que no me importa morir a estas alturas

- Eres mala mintiendo- dijo el moreno cortantemente- Tu sabes que no has completado tu misión de vida¿no? Y que no te puedes permitir el lujo de morir antes de completar tu más grande sueño

- ¿A qué te refieres?- preguntó secamente la castaña, perforando con la mirada el rostro del ex Slytherin

-Tú sabes que no puedes morir hasta ver al Señor Oscuro caído- dijo seriamente Blaise, lo que dejo anonada a Hermione. Lo que decía el moreno era cierto, pero ella sabía que durante su presidio ella estuvo muchas veces a punto de darse por vencida. La debilidad la había tentado muchas veces. Demasiadas. Y ella había estado a punto de sucumbir ante esta.

-Si te confieso algo¿no te reirás?- dijo la castaña seriamente. Al ver el rostro inexpresivo del moreno, continuo- Ese no es mi más grande sueño, Zabini. O sea, lo es en cierta medida, ya qué si logro que Voldemort caiga, mis seres queridos podrán ser felices finalmente. También podré lograr que haya menos familias y personas corrompidas por el miedo y la muerte que genera la dictadura de Voldemort.

-Granger, siempre va a haber miedo y muerte, con o sin el Señor Oscuro- sentenció Zabini. Hermione creyó escuchar en su voz una nota de amargura.

-Sí lo sé. Eso es inevitable, pero por lo menos sé que Voldemort ha generado más dolor, muerte y miedo del que en verdad debería existir. El es un error, y a los errores hay que corregirlos- dijo Hermione fieramente- Sé que cuando Voldemort muera van a seguir habiendo familias y personas quebradas por el odio, la muerte y otros. Pero sé que hay familias y personas que jamás se hubiesen quebrado si es que no hubiese existido Voldemort- dijo duramente- Mi familia no se hubiese desintegrado, Zabini. Yo no me habría corrompido. Voldemort asesinó a mi familia, él y su maldad me corrompieron a mí. No te atrevas a decirme que él no ha hecho más daño del que se hace a sí misma la humanidad- dijo con vehemencia Hermione

-Ya lo sé, ya lo sé..-musitó el tristemente. Hermione estaba impresionada.

¿Qué mierda era lo que estaba pasando?

-Eres lo que hemos estado buscando, Granger- dijo finalmente Blaise Zabini tras una pausa- Pansy ha tenido la razón todo el tiempo, tú eres la única capaz de levantar las masas y generar una verdadera revolución..-y diciendo esto el moreno hizo un breve movimiento con su varita liberando los brazos y piernas de Hermione

La castaña se incorporó confundida, mirando incrédula a Blaise Zabini. Este al ver el rostro confundido de la ex Gryffindor no pudo menos que reír

-Para ser lo inteligente que eres Granger, debo decir que eres bastante cerrada de mente. No me mires como si tuviera tres cabezas - dijo Zabini con una sonrisa- La cuestión es así de simple, mi sueño también es el tuyo

-¿Qué?- exclamó Hermione exaltada mientras se levantaba del sillón, mirando sin poder creer a Blaise Zabini, que ahora miraba seriamente a Hermione

-Queríamos saber si quieres unirte a nosotros, Hermione Granger- dijo seriamente Blaise Zabini, mientras miraba penetrantemente a la mujer que se encontraba al frente de él- ¿Quieres unirte a la Resistencia?

Era el despertar de la esperanza

0

.

0

FIN CAPÍTULO

0

.

0

23/02/08

Hola! Cómo les va? Espero que demasiado bien. Mil perdones por no actualizar en todo este tiempo. Estuve fuera de mi ciudad durante dos meses, debido a las vacaciones. Sé que no actualizó hace tiempo, los exámenes y las vacaciones me lo impidieron. Muchas gracias por todo el apoyo que me han dado, y también por la paciencia durante estos meses.

Espero que el capítulo les haya gustado, trate de hacerlo lo más largo posible. Ojala que les guste harto, y por fa déjenme sus comentarios con respecto a la historia, con críticas, opiniones y otros. Felizmente las recibo, siempre y cuando sean constructivas.

Nos estamos viendo mis queridas lectoras, mil gracias por todo. Espero que estén todas bien, y nos estamos viendo pronto.

Atentamente

Nacha

0

.

0

AGRADECIMIENTOS A:

-Arely Uchiha

-Arya. Black. Cullen

-Karyta 34

-Xms. Felton

-Lady Li Mei

-Kaoru Riddle

-Lauriska Malfoy

-Ver

-Damari

-Malfoy Girl Potter

-umiko

-Whitest angel

-Dan Grint

-Resuri Riddle Lestrange

-Gin

-Dan

-Terry Moon

-Rowena Ackerley

-Bigi 43

-Victoria Malfoy

-Pauleta 93

-Pam

-Sisi

- Y a todas las que leen este fic