Dedicado a todas las lectoras de este fic
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"Deceiver of
hearts
Deceiver of fools
He rules with fear
Deceiver of
hearts
Deceiver of fools
He rules again
He feeds on
fear
Poisons the truth
To gain their faith
To lead the
way
To a world of decay
He rules your heart
He will sell
your soul to the grave
No hesitation he'll make
He belongs
to the dark"
("Deceiver of fools", del disco "Mother Earth", del gran grupo "Within Temptation")
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Heroína
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16. La conversión de Draco
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Ambos podían sentir el terrible frío de aquellos oscuros pasillos de Hogwarts, y aunque no lo reconociesen en voz alta, los dos volvían a sentir la angustia que sintieron en aquella batalla años atrás.
Ambos perdieron personas de gran valor aquella terrible noche
Hermione había perdido a maestros, compañeros y por sobre todo a su mejor amigo, a quien lo quería como un hermano; Harry Potter
Draco había perdido compañeros mortífagos, pero lejos la perdida que más lo despedazo fue la muerte de sus dos padres, y la visible crueldad con la que sus asesinatos fueron perpetrados.
Aquél lugar que había sido sus hogares durante muchos años, a parte de contener recuerdos alegres sobre sus juventudes y aprendizajes, también simbolizaba la muerte y la desesperación que ellos habían padecido durante la guerra.
-Vamos, por acá- dijo Hermione rompiendo el incómodo silencio que se había apoderado de ellos. Ella giró su rostro para ver a Draco Malfoy, cual parecía totalmente ausente, pero al escuchar sus palabras volvió a recobrar la atención sobre el lugar en que se encontraba y con quien. Al ver como asentía brevemente con su cabeza, ella comenzó a caminar por el pasillo en que se encontraban.
Era uno de los pasillos más solitarios del castillo, cual daría, según los recuerdos de Hermione, hacia una estrecha escalera de caracol que daría hacia una de las torres más altas de la escuela de Hogwarts; la torre de Adivinación, en donde se encontraba el aula donde Trelawney daba sus clases. No sabía por que Pansy Parkinson le había pedido que llevara hasta allá a Draco Malfoy, pero sabía que tenía vital importancia. Al parecer el recuerdo de Bellatrix Lestrange iba a darle al hombre cierta información que lo haría cambiar para bien.
Sólo esperaba que así fuera
Ya que o sino estaría muerta en tan sólo unas horas más
Cuando iban a llegar a la puerta que los llevaría por las escaleras de caracol, pudo ver como una muchacha con la capa rasgada y húmeda por la sangre, corría hacia la puerta y la abría antes de que ellos pudiesen hacerlo. Tanto Hermione como Draco comenzaron a seguir a aquella desconocida muchacha, quien subía las escaleras con rapidez, pero se podía apreciar que ella no estaba en óptimas condiciones, debido a que cojeaba y por que los escalones por los que ella subía quedaba un rastro de sangre.
Cuando la muchacha abrió la puerta y entró, Draco y Hermione entraron a la pequeña sala circular en donde ella había ingresado. Ambos pudieron reconocer que era ahí donde la profesora Trelawney realizaba sus clases de adivinación, pero eso no era lo de mayor relevancia, ya que la alta figura que estaba junto a la chimenea acaparaba sus atenciones.
Ahí estaba Bellatrix Lestrange, más desarreglada que nunca. Su cabello negro y largo estaba completamente enredado y su capa estaba rajada por varias partes, además de estar manchada por sangre. Pero a pesar de su aspecto desaliñado, su rostro pálido tenía dibujada una lunática sonrisa de felicidad. Sus oscuros ojos estaban más abiertos que nunca, y demostraban una incontenible alegría al ver entrar a aquella muchacha con el rostro cubierto.
-¿Y bien, Parkinson?- preguntó con un jadeo Bellatrix, mientras posaba sus manos en su pequeña cintura. Ambos miraban atentamente la escena. La aparición de Pansy Parkinson le daba mayor lógica a todo el asunto, ya que así Hermione podía comprender por que Pansy sabía que aquella memoria tenía tanta relevancia para Draco.
-Los he llamado, vienen en camino- respondió contritamente la muchacha
-Perfecto, justo como lo había planeado. Después de todo nadie los echará de menos en el campo de batalla por mientras- dijo más para sí misma la morena. Pansy miraba atentamente el rostro de Bellatrix, y tanto Draco como Hermione pudieron ver que en su rostro se dibujaba una señal de incredulidad ante la alegría que le pudiese causar la noticia que ella le acababa de dar.
-¿Necesita algo más de mí?- preguntó la morena cautelosamente. Su rostro permanecía serio, pero ellos podían ver que había miedo en sus facciones. Miedo a la extraña actitud de euforia de Bellatrix
-No, Parkinson. Vete, y no le digas a nadie donde estoy ni con quienes voy a estar- respondió la mortífaga imperativamente- Una palabra, y te arrepentirás, ¿entendido?
La muchacha sólo acertó a afirmar con la cabeza, y con la rapidez que sólo lo da el más terrible miedo, ella caminó hacia la puerta. Era tal su ansiedad por salir de ahí, que al salir por la puerta, casi vota por la escalera a dos personas que iban subiendo por ella. Hermione no los podía ver, ni tampoco reconoció sus voces al reclamar, pero al parecer Draco lo había hecho, ya que al oír aquellos alegatos su cara se descompuso.
-Por Dios Bella, ¿le hiciste algo a esa niña?- preguntó la voz musical de Narcissa Malfoy, mientras aparecía más desaliñada que nunca por la puerta. Detrás de ella estaba su marido, Lucius Malfoy.
-No, sólo la he mandado a combatir. No podemos darle cuartel a aquellas ratas inmundas- dijo Bellatrix, mientras se sentaba en uno de los cómodos sillones de terciopelo morado
-¿Y por qué nos has llamado entonces?- preguntó Lucius con impaciencia, mientras posaba su mirada por aquella extraña habitación- ¿No deberíamos estar luchando?
-Lucius, bien sabes que nuestro amo ha terminado con Potter- le espetó groseramente Bellatrix- Sólo falta que capturen y terminen con la resistencia, y eso no va a tardar debido a que Potter era el vínculo que los mantenía unidos. Sin Potter no hay esperanzas, es cuestión de tiempo y un par de muertes más para que se rindan totalmente. Y eso no es trabajo para gente como nosotros, si no para muchachitas como Parkinson, tú hijo,…
-No hables de Draco como si fuera un peón que puede ser eliminado como si nada- rugió Lucius perdiendo la paciencia- Nuestro hijo…
-Tú hijo es mucho más fuerte de lo que crees, Lucius- replicó gélidamente Bellatrix, mientras que con sus manos jugaba con su varita- Tus aprensiones lo único que van a lograr es que él no sea grande como debería. Tú deberías entender eso, ¿no, Cissy?
-Yo no quiero que Draco continúe por el mismo camino que nosotras, Bella- respondió suavemente la rubia, mientras hablaba con cautela. Sabía que enojar a su hermana le podría acarrear muchos problemas
-¡¿El camino de la grandeza?!- rugió Bellatrix, mientras sus pesados ojos negros se abrían desmesuradamente- ¿Cómo puedes decir eso, después de todo lo que nos ha dado el Señor Oscuro?
-El nos ha dado maravillas, y le estamos profundamente agradecidos- respondió rápidamente Lucius, tratando de tranquilizar a Bellatrix, cual parecía más amenazante que nunca- Profundamente. Pero tienes que entender a lo que se refiere Narcissa. El camino de los mortífagos esta lleno de destrucción y muerte. Nosotros no queremos que nuestro hijo termine sumergido en la oscuridad que genera cargar con las vidas de muchos. No queremos que se siga corrompiendo…
-¿Es que están locos?- preguntó Bellatrix agitadamente- Este es el único camino que existirá después de esta noche. El Señor Oscuro ha vencido por fin sobre Potter, Dumbledore y toda esa escoria. Si lo hacen aparte del camino que nos pide que sigamos el Señor Oscuro, no sólo harán de él un ser débil y despreciable, sino también deshonraran nuestras ilustres familias, que han seguido a nuestro amado amo desde sus comienzos.
-Tienes que entender que es nuestro hijo, y no queremos que sufra- respondió entre sollozos Narcissa, perdiendo toda la compostura que podría haber tenido- No queremos que él se transforme en un monstruo. Podemos salvarlo, Bella. El señor Oscuro va a estar satisfecho con nosotros y con los servicios que le hemos prestado durante largos años. Quedará contento con que estemos nosotros tres
-Él quiere sangre nueva, ¡y ustedes se la están negando!- bramó Bellatrix, mientras se paraba del sillón y comenzaba a dar vueltas por la habitación.
Hermione miraba junto a Draco toda aquella escena. Él hombre estaba totalmente absorto en los rostros de sus padres, cuales estaban más pálidos que nunca, y reflejaban la angustia y la ansiedad que estaban sintiendo en esos momentos. Hermione podía ver como sus hombros y cuello estaban tensos ante la escena que se estaba presentando ante sus ojos. Su rostro estaba más pálido que nunca, y podía ella apreciar las ojeras que surcaban sus ojos. Parecía agotado y mayor a la edad que tenía. En cuestión de minutos, Draco Malfoy había envejecido muchos años al entender lo que estaba sucediendo ante sus ojos.
Sintió como algo se rompía en mil pedazos en su interior.
No quería creer lo que estaba sucediendo en aquellos momentos. No quería y no podía, por qué el dolor era insoportable. La angustia que sentía en el centro de su pecho era excesivamente dolorosa.
La verdad dolía
-¿Quieren acaso que nos tachen como traidores de sangre?- rugió la morena, mientras alzaba su varita con agresividad hacia ellos- No te muevas Lucius ni tú Cissy. Un movimiento que pueda malinterpretar y los dos estarán muertos antes de que caiga la luz del nuevo día- amenazó Bellatrix- Nunca pensé que todo terminaría así entre nosotros. Jamás pensé que la casa de los Black se hallaría tan contaminada
-Bella, por favor- gimió desesperada Cissy, adivinando que es lo que sucedería en aquellos momentos
-No sólo quieren defraudar nuestros apellidos y familia, si no también quieren defraudar a nuestro único y gran amo. No quieren entregarle nuevos soldados
-Nosotros bastamos- rugió Lucius, mientras se golpeaba el pecho
-Nunca has bastado tú, Lucius Malfoy- dijo desdeñosamente la mujer, mientras alzaba la varita hacia el pecho del hombre, cual la miraba imperturbablemente- El señor Oscuro jamás nos perdonaría esta traición
-Y tú nunca lo soportarías, ¿no Bellatrix?- dijo fríamente Narcissa, mientras se ponía entre el cuerpo de Lucius y la varita de su hermana. Había vuelto a componerse, y ahora su pálido rostro expresaba no más que desagrado y arrogancia- Después de todo, tú siempre has querido ser su mano derecha
-¡Y lo soy!- gritó Bellatrix, mientras sujetaba aún con más firmeza su varita- Eso es lo que él me ha dicho. Ahora córrete Cissy, no protejas a esta escoria. No quiero tener que hacerte daño
-Eso se lo ha dicho a cientos de necios iguales a ti- dijo con un desdén que igualaba al de su hermana. Hermione podía ver la resolución en sus ojos. No le importaba morir si era para proteger a su marido, y eso que Hermione sintiese cierta simpatía por aquella mujer tan valiente y decidida. Se sentía una intrusa en aquella escena tan relevante para Draco Malfoy.
-¡No me hagas enfadar, que si sigues…!
-Basta, Narcissa- pidió suplicante Lucius, mientras la tomaba por la cintura
-¿Me vas a matar?- preguntó con sarcasmo, ignorando los intentos de su marido por hacerla callar, mientras su mirada se clavaba como puñales en Bellatrix- ¿Tan bajo ha caído la casa de los Black, para que me quieras matar, Bellatrix?- preguntó con ironía
-Se acabó, tú lo quisiste así, Cissy- y diciendo esto alzo su varita y gritó- Avada Kedavra
Pero antes de que la maldición asesina impactase en el delgado cuerpo de su propia hermana, Lucius Malfoy en un movimiento rápido la empujó a un lado y recibió la maldición asesina en vez de su mujer. Cuando el cuerpo de Lucius impactó el piso frío y duro, se oyó el ruido seco de su cuerpo ya muerto. Narcissa, quien había caído al piso tras ser empujada por Lucius, miró con espanto y horror lo que acababa de suceder. Su rostro había palidecido de un segundo para otro, y en sus ojos se podía ver la desesperación y el dolor. Arrastrándose por el piso, llegó hacia donde estaba Lucius, y entre sus delgados brazos lo tomó y lo abrazó.
-¡Mira lo que has hecho, Bellatrix!- gritó entre sollozos Narcissa mientras se abrazaba al cuerpo de su marido- ¡Lo has matado!
-Es tú culpa, Cissy. Tú te lo buscaste- dijo cruelmente Bellatrix, mientras miraba con desagrado aquella escena que para sus ojos no era nada más que una patética muestra de afecto- Si te hubieses callado, Lucius no tendría que haber muerto
-¡No me llames Cissy!- gritó fuera de sí Narcissa. Sus sollozos eran desgarradores, hasta el punto de que la misma Hermione podía sentir como lágrimas caían por su rostro. Le sorprendía a sí misma el hecho de que ella no hubiese llorado en muchos años, y que estaba llorando ahora por la muerte de Lucius Malfoy y la desesperación y dolor de Narcissa. Ellos dos habían sido uno de sus numerosos enemigos, y jamás les deseo ningún bien, pero no podía evitar sentirse desgarrada ante tanto dolor y crueldad
-Cissy, el señor Oscuro te perdonará tus ofensas y rebeldías si es que les entregas a Draco, si es que dejas que él se transforme en lo que el señor Oscuro quiere que se transforme; en uno de sus soldados de elite, uno de los altos mandos- dijo ambiciosamente la morena, haciendo caso omiso al llanto y al dolor de su hermana- Piensa lo alto que llegaría la familia Black con todo esto, Cissy. ¡Seremos como la realeza, por sobre toda la escoria!
-Tú estás enferma…-musitó Narcissa débilmente, mientras abrazaba aún más fuerte al cuerpo de Lucius- Lucius, Lucius…
-Cissy no seas ridícula, no llores más por él. Después de todo, el señor Oscuro tarde o temprano se hubiese desasido de él. Era un incompetente- replicó fríamente Bellatrix ante los gemidos de su hermana- Ya podrás reemplazarlo con otros hombres aún más puros y dignos que él, y así lograremos que los Black…
-¡Cállate, maldita seas Bellatrix!- gritó Narcissa mientras se paraba y abofeteaba a su hermana con inusitada fuerza. Pero con aún mayor rapidez, Bellatrix le tomó la mano con que ella le había golpeado y se la dobló con brusquedad
-Eso fue un error, Cissy. Créeme que lo pagarás caro- siseó Bellatrix, mientras la tomaba por el pelo con rudeza y se lo tiraba, obligándola a que su hermana la mirase fijamente. Los ojos de Narcissa reflejaban asco. Ninguna gota de miedo
-¿Qué más caro quieres que lo pagué, Bellatrix?- preguntó ella sin temor alguno- Asesinaste a mi marido, y ahora lo harás conmigo. Desde un comienzo pretendías terminar con nosotros, para quedarte con toda tu asquerosa gloria, ¿no?
-Lo había pensado, sí. Pero nunca había pensado en terminar contigo, ya que después de todo llevas mi misma sangre- dijo con una sonrisa torcida- Al señor Oscuro no le gusta que se derrame sangre tan honorable como la de los Black, pero sé que me agradecería si terminase con alguien quien no le quiere entregar su hijo y que deshonra a los magos de sangre pura- dijo con desdén- Y querida hermana, debes saber que tú ya has cruzado la línea. Vas a morir, y luego irás a acompañar a tú querido Lucius- dijo con fingida voz infantil
-Enferma- rugió Narcissa tratando de liberarse del agarre de su hermano, pero no había caso en ello. Ella era mucho más fuerte.
-Y tú querido Draco se quedará en este nueva era gloriosa y brillante, junto al señor Oscuro, y él se transformará en un verdadero soldado, un ser digno de llevar el apellido de los Black- dijo con malicia, al ver como Narcissa expresaba horror- Y tú no podrás evitarlo, ya que estarás muerta- y con esas últimas palabras, sin importar la mirada que su hermana le dirigía, Bellatrix alzo su varita y le lanzó la maldición letal a su propia hermana.
Ante la mirada horrorizada y llena de dolor de Draco Malfoy, Narcissa cayó al piso totalmente inerte, como una muñeca rota, junto al cuerpo de su marido.
-Estúpida- masculló Bellatrix, mientras alzaba su varita e invocaba un hechizo para hacer levitar a ambos cuerpos. Luego alzó nuevamente su varita e hizo que se volvieran en invisibles. Y con una última mirada a aquella circular habitación, buscando nada que la incriminase, salió de ella llevándose los dos cuerpos consigo.
Y con esa última imagen, ambos volvieron a encontrarse en la oficina de Bellatrix Lestrange en el edificio de gobierno de los mortífagos.
Hermione ahí entendió por que era importante que Draco observase aquél recuerdo; el debía enterarse de la verdad de cómo sus padres habían muerto. Lo más seguro era que la muerte de sus padres y la fatal influencia de Belaltrix, provocaron que el se transformase en el ser despiadado que era, totalmente avocado a la causa de Voldemort. Él quería venganza por la muerte de sus padres, y era pro eso que había perseguido con frenesí a todo rebelde que hubiese podido ser el culpable de la muerte de ellos.
Pansy tenía la creencia de que Bellatrix había sido la que asesinó a los padres de Draco, ya que ella le había ordenado que no le dijese a nadie que ella le había mandado a traer a los Malfoy a la Torre, y a demás la había visto más eufórica que nunca. No estaba totalmente segura, ya que ella no presenció el hecho. Su plan había sido arriesgado, pero había acertado en que su creencia era realmente la verdad sobre lo que paso con los padres de Draco Malfoy.
Hermione temerosa alzó su rostro y vio a Draco Malfoy mirando nada fijo. Su cara estaba más pálida que nunca, y sus ojos grises expresaban confusión, dolor, y más que nada rabia.
Mucha rabia
Y eso a Hermione le pareció totalmente humano. De hecho nunca había visto a Draco Malfoy tan humano como en aquellos momentos.
Se podía palpar el dolor que irradiaba
El dolor con que inhalaba el aire
La desesperación con que exhalaba
Todo en él era un retrato del más puro sufrimiento, y también la ira de verse traicionado y utilizado por tantos años por quienes él había sangrado, matado y protegido
De repente los dos sintieron como unos pasos se acercaban por el pasillo desierto que daba a la oficina de Bellatrix.
Sin tan siquiera cruzar palabra alguna, ambos se miraron, y Hermione no pudo evitar soltar una exclamación
Se podía ver en él la firme determinación de acabar con Bellatrix en cuanto esta ingresase a la oficina.
Se podía ver el odio que desprendía
Y Hermione sabía que si el intentaba asesinarla, sería una sentencia de muerte para los dos. Aquellas oficinas tenían altos niveles de seguridad, y si alguien conjuraba un Avada Kedavra, o hechizo por el estilo, era cuestión de breves segundos antes de que alguien del departamento de seguridad fuese a revisar si todo estaba bien. Si veían a Bellatrix en el piso muerta, ella y Malfoy estarían muertos. A demás si realizaba un hechizo letal, se activaría en todo el edificio un encantamiento que prohibiese apariciones, y otras maneras de escapar.
Simplemente era suicida
Y Hermione tenía mucho que hacer, y entre sus planes se encontraba Draco Malfoy, por lo que no podría permitir que él matase a ambos haciendo algo tan impulsivo como matar a Belaltrix en su propia oficina. Aunque bien sabía que cuando uno era poseído por la ira, nada era racional.
Nada
Y aunque en esos instantes a él sólo le importaba la venganza, sin medir las consecuencias de sus actos, sabía que no podía dejarlo cometer ninguna estupidez
Y con fuerza inexplicable, tomó a Malfoy con brusquedad por uno de sus brazos, y sacando su varita antes de que él pudiese ni siquiera soltarse de su agarre, los sacó de aquél lugar mediante un hechizo de aparición.
Ambos cayeron al piso bruscamente, pero no fue tan doloroso como esperaron, ya qué el piso estaba totalmente alfombrado. Hermione se paró y sonrío satisfecha al ver que se encontraba en la sala que Pansy le había señalado que ella podía aparecerse. Era no muy grande, alta y algo oscura. Llena de libros, como muchas de las habitaciones de la casa de Pansy Parkinson.
Iba a girarse para ver como se encontraba Malfoy, pero no pudo hacer nada mucho debido a que unos fuertes brazos la tomaron por los hombros y la tiró nada ceremoniosamente contra la pared
-¿Cómo mierda se te ocurre hacer eso, Granger?- rugió enfurecido el rubio, mientras la miraba casi con un deje de demencia debido a la ira que lo embargaba- ¡¿Con qué derecho?!
Hermione estaba muda, no sabía ni que decir. A duras penas respiraba, mientras sus ojos estaban abiertos desmesuradamente
-¡Siempre inmiscuyéndote en todo! – Gritó Draco, mientras con uno de sus puños golpeaba la pared cerca del rostro de Hermione- ¡Siempre en todo lugar, refregando tu supuesta superioridad en los rostros de los demás! ¿Crees acaso que no sé que si la mataba ahí, era cuestión de segundos de que nos matarían?
-Yo…
-¡Tú nada!-rugió el rubio, mientras hacía mayor presión sobre los delgados hombros de Hermione- ¡No digas nada, y óyeme, Granger!- ordenó, mientras acercaba su rostro aún más al de Hermione, hasta el punto de estar separados a pocos centímetros- Yo no soy uno de esos patéticos estúpidos a los que tienes que estar salvado, Granger, Aurora o lo que mierda seas. ¡Yo no necesito de tú ayuda, ni de que me estés salvando!
-Si la necesitabas, maldito egocéntrico- masculló Hermione, haciéndole frente por fin a Draco, mientras clavaba su mirada en la de él- Te iban a matar
-¡Yo quería morir!- confesó el rubio, mientras su rostro se contorsionaba en una sonrisa irónica- Quería vengarme, vengarme de esa mujer, y luego desaparecer de esta mierda de mundo. Todo por lo que he peleado ha sido una mentira, Granger. Una terrible mentira desde el comienzo. He torturado y asesinado por esa mentira, ¡por ideas que ni siquiera eran mías! Ni siquiera de mis padres…-dijo suavemente, pero igualmente mantenía con fiereza el agarre en Hermione
-¿Cómo crees que tus padres se sentirían al oírte decir toda esta sarta de idioteces, Malfoy?- dijo con frialdad Hermione, mirando con seriedad al hombre que tenía al frente. Sus hombros le dolían, pero jamás le demostraría cuanto dolor estaba sintiendo en aquellos momentos- ¿Crees que su sacrificio vale para que su hijito vaya y gaste su vida como nada?
-¡No hables como si supieras de ellos!- le gritó furioso, mientras presionaba más
-Pues de lo que vi en ese Pensadero, puedo decirte que ellos jamás habrían tolerado tú cobardía
-¿Tú me hablas de cobardía?- pregunto con un bufido de increduilidad- ¡¿Tú que te escondes tras una máscara?!
-Sí, yo- grito Hermione perdiendo la paciencia- Yo qué me pongo una máscara y destruyo edificios y genero revolución. Para que tú sepas tengo personas a las que quiero, y que si se sabe que yo soy la Aurora, irían tras de ellos- continuó la castaña furiosa- Cobarde soy al no mostrar mi cara, pero más cobarde sería no hacer nada. ¡Someterme a este maldito régimen que ha destruido la vida y familia de muchos! Que ha destruido a tu familia, al igual que a la mía…-dijo con la voz entrecortada por la emoción- No creas que no te entiendo, por que me he dado cuenta que tú y yo nos parecemos mucho más de lo que nos gustaría. Los dos peleamos por lo que nos parecía lo correcto. Ahora tú has perdido eso, gracias a que te has enterado de la verdad, pero eso no quieres decir que hayas perdido el sentido de existir y que tengas que arrojar tú vida de manera tan infantil e imprudente- dijo Hermione con tal vehemencia, que de a poco el rubio fue aflojando la presión que ejercía sobre sus hombros- Busca un nuevo sentido a tú vida, y si es que es destruir a Voldemort y a Bellatrix- dijo la castaña, mientras entrecerraba sus ojos- únete a nosotros
Draco todavía la tenía fuertemente sujetada, aunque ya no la hería. Lentamente terminó por acercar su rostro al de ella. Hermione podía sentir su respiración irregular sobre su rostro. No sabía que hacer ni que decir ante el acercamiento de él. Estaba paralizada y nerviosa ante tanta cercanía con él, y eso de repente hizo que ella recordase cuando ella le había besado para poder escapar de él, meses atrás. Podía sentir como su pelo tocaba su cara, molestándole. Cuando su cara finalmente se posó sobre la de ella, pudo sentir su cara estaba algo húmeda, lo que le dio un vuelco a su corazón. Realmente Malfoy estaba mal, y que para estar así debía estar realmente afectado. Y eso le dolió, ya que a pesar de que se había transformado en una persona más dura y fría durante los años de guerra y represión, no soportaba el dolor tan intenso que él estaba sintiendo. Quería tomarlo entre sus brazos, como a un niño, y decirle que todo iba a estar bien. Que todo iba a mejorar, y que la luz ya volvería a su vida. Pero sabía que eso podía ser una mentira, ya que a veces las cosas tardaban basante en mejorar, y no sabía como sería en el caso de Malfoy.
Quería consolarlo, demostrarle que él no estaba tan solo, y que ella también padecía de la misma desolación y soledad que la de él
Quería darle a entender que a ella también mil veces le habían roto las alas
Ya no lo odiaba. No podía odiarlo, a pesar de que la había secuestrado por esas semanas. Él le había salvado la vida, y nunca la torturó físicamente mientras estaba en Malfoys Manor. La había confinado a la más extrema soledad, y eso era una muestra clara de crueldad. Pero sabía que podría haber sido muchísimo peor.
No lo apreciaba ni nada por el estilo, pero eso no quería decir que no sintiese algo de simpatía hacia él, debido a que ella si podía sentir su dolor, y entenderlo
Y no sabiendo por qué, ni pensándolo más, ella acortó la distancia entre ambas bocas y lo besó. Primero fue un roce entre sus labios, algo tembloroso e inseguro. No sabía como el reaccionaría, ya que con Draco Malfoy uno no sabía simplemente a que atenerse. Y con suavidad y dulzura, lo continuó besando no sólo en sus labios, si no también sus húmedas mejillas, la frente, la nariz, los ojos, y el continuaba impasible, como si ese contacto jamás se hubiese estado realizando. No le importaba si él respondía o no, sólo le importaba tratar de de alguna manera de aliviar su sufrimiento.
De distraerlo de su dolor
Y con suavidad lo rodeó entre sus brazos, mientras él soltaba la presión que había ejercido en sus hombros. Ella le abrazaba, sosteniendo el peso de él con la ayuda de la pared. Había dejado caer su rostro sobre uno de los hombros de ella, inclinando gran parte de su cuerpo, debido a que él era bastante más alto que ella. Hermione con dulzura le acariciaba la cabeza. Y así estuvieron mucho tiempo, hasta que ella sintió como el cuerpo de él se tensaba, mientras se separaba de Hermione. Ella no podía verle con claridad los ojos, debido a que su pelo los tapaba. Sentía como él le clavaba los ojos, y ella aunque quisiese correr la mirada, no podía. Estaba como petrificada, mirándolo fijamente. Esperando una reacción por parte de él
Y antes de que ella pudiese decirle algo, él la tomó entre sus brazos y en un acto rápido se apoderó de sus labios. A pesar de la brusquedad con que se había movido, no la besaba con brusquedad ni nada parecido. Era un beso lleno de necesidad, como si estuviese pidiendo que entre besos pudiesen olvidar todo el dolor que estaba sintiendo en aquellos momentos. Él había dado su corazón, su alma, todo su ser por una causa que jamás existió. Que había sido mentira. Se había transformado en un monstruo por ello, y el peso y dolor de la verdad lo estaban matando, y necesitaba de alguna manera anestesiarse. Y Hermione lo ayudaba con ello. La abrazaba contra su cuerpo como si ella se tratase de un salvavidas, mientras sus manos estaban firmemente la sujetaban.
-Voldemort caerá- dijo suavemente, pero ella pudo percibir lo peligrosa que podía sonar su voz a pesar de que su tono fuese tranquilo. Y antes de que ella pudiese replicar algo, él se alejó de ella y en un gesto rápido la besó en la frente- Volverá la luz, Aurora
-Así será- dijo Hermione con voz trémula, mientras hacía un gesto afirmativo con su cabeza- Es hora de ponernos en marcha- dijo ella, mientras con un gesto vacilante tomaba la fría mano de Malfoy y caminaba hacia la puerta, dirigiéndose hacia donde estaba el resto de la Resistencia
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01/02/2009, 00:38 AM
Hola mis muy queridas lectoras, ¿cómo están? Espero que bien. Bueno acá les presentó un nuevo capítulo. Espero que les haya gustado mucho. Les quise escribir fic antes de irme de vacaciones con mi familia. Lo más seguro es que les vuelva a actualizar ya a finales de febrero, ya que voy a estar fuera durante 3 semanas.
Bueno acá vemos la verdad sobre la muerte de los padres de Draco, obviamente de la mano de Bellatrix, como muchas de ustedes adivinaron. También hubo un poco de Dramione, espero que les haya gusatdo. No se me dan mucho las escenas románticas, pero espero que no haya estado mal jeje.
Bueno ya no quedan muchos capítulos estimadas. Ya veremos como se ordenan para luchar contra Voldemort, que es lo que sucede con Harry y los demás, y obviamente entre Draco y Hermione.
Muchos besos y cuídense mucho. Que les vaya muy bien, y muchas gracias por toda la paciencia y la lealtad con este fic. De verdad gracias por todo, y nos vemos pronto
Atentamente
Nacha
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Agradecimientos a:
-Vic Black
-Jos Black
-Karyta 34
-Lady Li Mei
-Fantyhp
-Arely Uchiha
-Silviota
-Sami- Marauder girl
-SuperGirl- HD
-Beautifly 92
-Bigi 43
-SISI
-Y a todas las que leen este fic.
