"Busco una estrella
que me guíe por dentro
que me lleve a la luz
que tanto, tanto anhelo"
("Noche de máscaras", música por Somnus. Letra por Ignacia A.)
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0
Heroína
.
0
.
XXI. Fin un mundo
'
0
.
Hermione Granger sabía que el momento había llegado.
Ya habían pasado muchos minutos desde el encuentro con Harry, y tenía la certeza de que las cosas no habían salido como todos hubiesen querido, ya que o sino él hubiese bajado para dar la noticia. No es que él fuese alguien que se vanagloriase en la caída del enemigo, pero sabía que la única forma de desmoralizar a los mortífagos era neutralizando al líder.
Voldemort.
Ella y Draco corrían por los pasillos de Hogwarts luchando con vehemencia ante los mortífagos que se les presentasen, sin ser ellos el verdadero objetivo. El verdadero objetivo era cazar a Bellatix Lestranger, quien estuvo al comienzo de la batalla repeliendo los ataques de los rebeldes, pero que había desaparecido de los pasillos de Hogwarts, sin poder ser encontrada en ningún lugar, y eso no era algo malo. Ella no estaba muerta, lo que sólo podía significar que estaba en algún lugar preparando un contra ataque, o en el peor de los casos junto a Voldemort, justo en el lugar donde Harry se dirigía.
Harry no tenía posibilidad contra Bellatrix.
Quizás sí contra Voldemort, por qué no le pasaba por desapercibido a ella ni a Draco de que el Señor de las Tinieblas era un mago mucho menos poderoso que antaño, pero Bellatrix era una historia completamente distinta. Esa mujer estaba totalmente desquiciada, y ante Voldemort y por Voldemort era capaz de hacer cualquier cosa.
Cualquiera
-Mierda, ¿dónde está?- masculló Draco entre dientes, mientras giraba junto a Hermione por una esquina, lanzando maldiciones a diestro y siniestro a los atónitos mortífagos, que no pudieron reaccionar ante la rápida aparición del general mortífago y de la Aurora.
-No está por ninguna parte, y esa no es una buena señal- dijo Hermione, quien a la vez lanzaba un hechizo a un mortifago que estaba atacando a un grupo de jóvenes magos- Debe estar con Voldemort
-Potter es carne muerta si es así- replicó el rubio, quien esquivó con rapidez un hechizo que iba dirigido hacia su pecho- No tiene ninguna oportunidad
-Lo sé- dijo Hermione desanimada, perdiendo la concentración por breves segundos.
Segundos que pagaría caro.
Antes de poder reaccionar con agilidad, un hechizo le impacto en pleno pecho lanzándola con violencia contra unas armaduras que estaba apoyadas junto a una de las paredes. El golpe fue tal, que Hermione sintió que se le quebraban un par de huesos por la fuerza del impacto. Cayó al piso como una muñeca de trapo, totalmente inerte, con un dolor que la hizo gritar sin quererlo. Antes de poder vislumbrar a Draco, una gran explosión de produjo en uno de los pasillos de al lado del que estaba, destruyendo el muro que los separaba, generando una mayor conmoción. Donde ella estuvo parada ahora sólo quedaban ruinas de donde había estado la pared. Levantó el rostro para ver a su atacante, y no se sorprendió de ver a Theodore Nott.
-Ratón de biblioteca convertida en terrorista- dijo con un deje de diversión, mientras se acercaba a Hermione, quien no podía ver a Draco por ninguna parte- ¿Quién lo hubiese dicho?
-Sicópata en cubierto transformado en sicópata al descubierto, nada nuevo contigo, Nott- dijo Hermione con dificultad, mientras miraba ácidamente a Theodore Nott, quien sin ninguna delicadeza tomó a la castaña de los hombros, levantándola con brusquedad.
-La estupidez no se te ha quitado- dijo el castaño, mientras con rudeza la empujaba contra la pared más próxima, haciendo que Hermione se golpease en su ya adolorida espalda- ¿Así me agradeces que te haya salvado la vida?- dijo el hombre, mientras le pasaba a Hermione su varita, la cual se le había caído al piso con el hechizo y la explosión.
-¡Déjate de juegos, Nott!- rugió Hermione, quien tomó con sorprendente rapidez la varita y se la clavaba al castaño en el cuello, quien sólo la miraba con una sonrisa irónica dibujada en los labios. Sus ojos grises la miraban con expresión indescifrable
-Créeme que no juego- dijo él con seriedad- Te he salvado la vida, y ahora me debes a mi un favor, Granger.
-¿Qué quieres?- replicó Hermione furiosa, sin darle crédito a las palabras de Nott, pero era cierto de que si ella hubiese estado parada en aquél lugar al momento de la explosión, lo más seguro es que no tuviese un par de huesos rotos, si no todos.
-Acuérdate de mi cuando me condenen - dijo él con un deje de desprecio en su voz- Acuérdate de que te salvé la vida cuando me quieran quitar la mía por todos los crímenes que he cometido
-¡Eres un manipulador!- rugió la ex Gryffindor furiosa, clavando sus ojos castaños en los fríos ojos del mortífago
-No, soy práctico- dijo él mirándola como si no comprendiese nada de la vida- Cada uno hace lo que puede para sobrevivir, y yo no soy la excepción- dijo con algo de amargura, lo que llamó la atención a Hermione- Ahora, siempre y cuando me pillen, pero por lo que veo no será el caso- dijo Theodore con una arrogante sonrisa
-No lo creo así, Nott- dijo Hermione, mientras se ponía una mano en las costillas. Lo más seguro es que se hubiese quebrado una, por el punzante dolor que sentía. Seguía manteniendo su varita dirigida directamente al pecho del mortífago, quien no se sentía en lo mínimo intimidado- Espero que te apresen por todo lo que has hecho, y que pagues por cada delito que hayas cometido.
-¿Lo mismo dices con respecto a Draco Malfoy?- preguntó entrecerrando los ojos con suspicacia- Lo que le espera por lo menos es cadena perpetua, ¿qué harás cuando lo condenen, Hermione Granger?- Y al ver como la imperturbable Aurora se estremecía ante aquella idea, hizo que Theodore Nott sonriese victoriosamente- Ves que no es tan simple todo, Granger
-Púdrete, Nott- le espetó Hermione, tratando de parecer indiferente ante todo lo que decía el ex Slytherin, sabiendo que sus palabras contenían aristas que ella no había querido ver. Era cierto que Draco no la iba a tener fácil, ni ningún mortífago, aunque hubiese ayudado en la revolución. Pero prefería no plantearse aquello por ahora, ya que ni siquiera sabía si iba a terminar con vida aquella noche.
Ni ella, ni Draco Malfoy.
Pero ella tenía más posibilidades que Draco de tener una vida después de aquella noche, por qué si ganaba la Resistencia, ella tendría un papel como heroína, pero el continuaría siendo el general mortífago que apresó a cientos de magos de forma violenta e ilegal. Si ganaba Voldemort, el final era nefasto para los dos, pero ella tenía un cincuenta por ciento de posibilidades de lograr un futuro con esperanzas.
Pero él nada.
Por donde se viese, el destino de Draco, de Pansy y de los demás, era difícil.
Ellos lo sabían, pero igualmente se habían lanzado en aquella revolución con igual fervor que el de los oprimidos.
Querían redención, pagar el precio por sus pecados.
Y ella no podía hacer nada aparentemente, sólo esperar que el nuevo orden que se instaurara después de Voldemort considerase las actuaciones de aquellos mortífagos que ayudaron a que la dictadura que los aparaba cayese.
-Considéralo, Aurora- dijo Theodore Nott, mirando por última vez a Hermione, mientras se alejaba de ella con rapidez. La castaña no se podía más el peso de su cuerpo, debido al dolor y comenzó a caer, pero jamás tocó el piso, ya que unos fuertes brazos la atraparon con firmeza.
-¿Te hizo algo Nott?- preguntó Draco Malfoy con fiereza, mientras levantaba a la castaña, quien soltó un quejido de dolor.
-¿Dónde habías estado, Draco?- preguntó Hermione, olvidándose inmediatamente de Theodore Nott, al ver que parte del rubio pelo de Draco estaba manchado de sangre- ¿Estás herido?- dijo ella con suavidad, mientras tocaba la cabeza del hombre
-No eludas mi pregunta, Hermione- dijo con severidad Draco, mientras paraba a Hermione en el piso- ¿Te dañó Nott?- preguntó con fiereza. Hermione pudo ver la preocupación en sus ojos grises, y se alegró de ver que aquellos ojos ya no tenían la frialdad y la indiferencia que alguna vez tuvieron. La frialdad y la indiferencia que sí tenía en la mirada Nott.
-No, de hecho me salvó- dijo Hermione, mirando fijamente el rubio esperando alguna reacción, pero no la hubo- Me sacó del lugar de la explosión lanzándome una maldición que terminó quebrándome un par de huesos, pero bueno pudo ser peor, ¿no?- preguntó irónicamente
-Ya verá lo que le espera cuando lo vea- murmuró Draco más para sí mismo que para ella, lo que hizo que sintiese algo de compasión por Nott, pero sabía que no lo encontrarían.
-¿Qué te pasó?- preguntó Hermione, preocupada al ver el estado maltrecho de él.
-La explosión, y un par de mortífagos, que no presentaron mayor problema- dijo el rubio con arrogancia, mientras miraba el pálido rostro de la castaña- Pude averiguar que Bellatrix desapareció hace rato del vestíbulo, en dirección a la torre donde se encuentra la oficina del director
-Harry está en problemas, debemos ir- dijo Hermione, mientras se ponía a caminar en dirección a la oficina, pero Draco la tomó con firmeza por la muñeca- ¿Qué pasa?- preguntó con dureza la castaña al ver que Draco no avanzaba junto a ella por el pasillo.
-No puedes ir en ese estado, Hermione- dijo el con rubio, mientras sus manos apresaban con fuerza la delgada muñeca de Hermione, quien lo miraba molesta, tratando de zafarse del agarre de Draco- No se te ocurra con venir a decirme que no voy a ir. No tienes oportunidad sin mí, Malfoy
-No digas eso- dijo el tratando de pasar por alto el insulto Hermione al llamarlo por su apellido. Estaba profundamente molesta, sus ojos no ocultaban la intensidad de su angustia. Estaba casi fuera de sí, como si la explosión y el encuentro con Nott la hubiesen perturbado severamente, y eso lo intrigaba. ¿Qué pudo decirle Theodore Nott para que la imperturbable Hermione Granger perdiese la compostura que tanto la caracterizaba?
-Debo ir a ver a Harry, tú no lo entiendes- dijo ella nuevamente, mientras tomaba con firmeza su varita- No estoy dispuesta a perderlo nuevamente. Debo protegerlo, y si eso implica que me lancen un par de maldiciones más, bueno que así sea.
-¡No son un par de maldiciones más, Hermione!- gritó exasperado Draco, mientras la tomaba con brusquedad por los hombros, y la llevaba a un rincón del destruido pasillo- ¡Es tú vida! No sólo puedes salir herida, sino también muerta. Y muerta no ayudarás a nadie- dijo el hombre con tal vehemencia, que Hermione se estremeció.
-¿Y acaso tú también lo harás muerto?- replicó ella con fiereza, mientras se soltaba del fuerte agarre del rubio
-Tienes unas costillas quebradas, y un brazo inútil- dijo Draco, mientras la volvía a tomar con firmeza por los hombros, pero sin brusquedad esta vez- Yo estoy bien, con mis capacidades casi intactas. Tu no estás ni en la mitad de tu capacidad, y no lo digo por que crea que eres más débil que yo, por que no es así- dijo él rápidamente, al ver como la castaña creyó por breves segundos que la estaba subestimando- Yo puedo soportar más que ti en estos instantes
-No puedes ir sólo, te van a terminar matando…-dijo ella con voz de súplica, perdiendo por completo la calma- No ves que no puedo perder a Harry…
-Hermione…-comenzó a decir con firmeza, pero se calló al ver como ella alzaba su mano para callarlo
-No puedo perderte- dijo ella despacio, pero igualmente el efecto para él fue devastador, dejando de pensar por breves instantes una réplica más dura contra la mujer.
Nadie le había dicho algo así desde hace tantos años, que sintió como un nudo se le formaba en la garganta, impidiéndole hablar. Ella le estaba confesando a él de que no quería pederlo, lo que significaba que Hermione por primera vez había derribado totalmente el muro que los separaba. Estaba abriéndose totalmente, quedando expuesta a él como nunca lo había echo, como ni siquiera lo había hecho la noche anterior.
Y eso a Draco lo ponía en una situación más que compleja, por que sabía que las cosas entre ellos dos habían cambiado para siempre, y que eso sólo le traería sufrimiento a Hermione, debido a que tenía la certeza de que las cosas no terminaría bien para él.
Terminaría muerto o en la cárcel.
Y Hermione no podría hacer nada para evitarlo.
Absolutamente nada, por qué sus mismos amigos buscarían que él pagase por sus delitos, y no los culpaba, por que había causado mucho daño.
No podía hacer que Hermione siguiese desarrollando fuertes sentimientos hacia él. No era justo para ella, por que al final de todo, jamás podrían estar juntos. No en aquella vida, gracias a una historia llena de enemistad y muerte.
-No sabes lo que dices- dijo finalmente el rubio con voz ronca, sin mirar directamente a los escrutadores ojos de ella. Tenía que hacer lo correcto, por muy difícil que fuese.
-Lo sé- afirmó ella
-No, tú estás confundida y no sabes lo que dices- dijo con brusquedad, fijando finalmente su mirada en el pálido rostro de ella- Así que no sigas
- Cada segundo que pasa, es un paso más cercano a la derrota, no puedo gastar mi tiempo en hacerte ver que eres importante para mi- dijo con frialdad , mientras se alejaba de Draco caminando en dirección a la oficina, pero nuevamente él la tomo entre sus brazos- ¡Suéltame, Draco!
-¡No, hasta que me oigas!- dijo el rubio con fiereza, perdiendo la calma que antes había intentado de mantener- No estás siendo razonable, te van a matar si es que vas. Te van a aniquilar, y sólo vas a terminar siendo una carga tanto para Potter como para mí, así que te vas a quedar acá y no te moverás de algunas de estás salas hasta que alguien te cure o hasta que termine toda esta condenada batalla, ¿me entendiste, Hermione?- preguntó con vehemencia
-¿Soy tan sólo una carga para ti?- preguntó la castaña furiosa, tratando de zafarse de los brazos de él, pero no podía.
-Sólo oyes lo que quieres oír, sin ver más allá de lo que te estoy diciendo- dijo molesto el mortífago- Es una lástima que la última vez que nos veamos termine así, pero no hay otra salida…
El hechizo impactó a Hermione, quien no podía borrar de su cara la expresión de total asombro. Draco tomó el cuerpo dormido de ella, y lo llevó en brazos hasta una puerta que estaba en un pasillo desierto. Al abrir la puerta se encontró para su agradable sorpresa con Ginny Weasley, quien lo miraba como si acabase de ver algo fuera de serie.
-Cúrala, Weasley- ordenó Draco imperiosamente, mientras depositaba el cuerpo de Hermione sobre el escritorio de profesor de aquella pequeña y escondida sala de clases, con una ternura que hizo que Ginny entendiese que Draco no era el terrible enemigo que alguna vez fue de Hermione y de ella. Se inclinó sobre el inconsciente cuerpo de ella, besando con suavidad la frente de ella- Tiene quebrada unas costillas y un brazo. Voy por Potter…- y diciendo esto, salió de la sala, dejando a Ginny quien corrió junto el cuerpo inconsciente de Hermione.
-Mierda- masculló la pelirroja al levantar la polera negra de Hermione, para poder ver sus costillas. Lo que vio no le agradó nada, ya que tenía grandes manchas moradas sobre estas. Ginny tocó el tórax de su amiga para comprobar que efectivamente podía sentir que unas costillas no estaban en la posición debida. Tomó su varita y comenzó a murmurar hechizos de curación que había aprendido desde hace mucho, cuando la Orden del Fénix todavía existía.
Pudo ver que Hermione comenzaba a respirar con mayor facilidad, y que parte de las grandes manchas moradas comenzaban a desaparecer, pero igualmente sabía que no era del todo suficiente. La había salvado de morir desangrada por sus heridas internas, pero sea lo que sea lo que la dañó, le había echo mucho daño, y faltaban bastantes sesiones de curación para que volviese a estar completamente repuesta. El pálido rostro de Hermione estaba delgado, pero ya no tenía ese color enfermizo que tenía antes de que se separasen meses atrás en Lestrange Hall. Parecía como si las cosas después de todo no habían sido tan terribles para Hermione durante todos esos meses en los que no estuvieron juntas, y podía deducir que eso tenía que ver principalmente con Draco Malfoy, y sus demás secuaces, Pansy Parkinson y Blaise Zabini.
Pansy casi había muerto de asfixia, pero Ron la salvó de las manos de los mortífagos junto a Luna, y la llevaron a donde Ginny estaba curando a los heridos. La morena se sobrepuso al trauma y a sus heridas rápidamente, y ya estaba parada cuando Blaise Zabini irrumpió en la sala, abrazándola y besándola como si la vida se le fuese en ello, sin importarle la docena de mirones que los observaban. Tras aquello, ambos varitas en manos, salieron de la sala de sanación volviendo al campo de batalla.
Habían acordado días antes de la gran batalla que Ginny iba a estar a cargo de la sala de curación, una sala oculta para los enemigos, cual estaba hechizada por Luna, quien había ordenado a aquél lugar mágico que sólo ingresasen quienes del bando de los revolucionarios necesitasen curación, o que esperaban ayudar en aquella labor. Era necesario que alguien desempeñase aquella tarea, alguien con capacidades médicas. Ginny era la única disponible, y ni siquiera era totalmente idónea para el trabajo, ya que ella era más bien una científica antes de una sanadora.
-Ginny, te he traído a alguien quien te puede ayudar- dijo Ron a voz de grito, mientras abría la puerta con rapidez, sin darse cuenta de quien estaba acostada sobre el escritorio inconsciente- Debo ir a ayudar a los demás, te traeré más heridos- dijo el pelirrojo, sin ser consciente de quien había estado buscando durante muchas horas, yacía a pocos metros de él.
Ginny alzó la mirada y se encontró con Neville, quien entraba por la puerta cogeando. Ginny abrió los ojos desmesuradamente, absorbiendo con la mirada la alta y delgada figura de Neville, quien a través de sus cicatrices la miraba con ternura, y con algo de culpabilidad, como si supiese que ella lo iba a retar por haberla abandonado todos aquellos años, pero se llevó una agradable sorpresa el hombre al ver que su amiga se lanzaba a sus brazos y lo abrazaba con fuerza.
-¡Maldita sea, no sabes lo feliz que estoy de verte con vida!- dijo la mujer, mientras se separaba de el hombre- Necesito mucha ayuda acá- dijo Ginny, mirando la sala, donde había una media docena de combatientes inconscientes
-¿Esa no es Hermione?- preguntó Neville, caminando hacia Hermione, quien ahora gemía levemente
-Sí, es ella- dijo Ginny, mientras posaba una de sus delgadas manos sobre la cabeza de la castaña- Está sanando. Le curé sus costillas, y paré las hemorragias principales. Me falta arreglarle su brazo quebrado- dijo señalando el brazo izquierdo de la ex Gryffindor.
-Ocúpate Ginny de las otras hemorragias que queden, mientras le arreglo su brazo- dijo Neville con seriedad- Estuve hace pocos días, en la mansión de Pansy Parkinson- declaró el castaño
-Explícate- ordenó Ginny- No entiendo como Hermione terminó aliándose a Malfoy, Parkinson y compañía. Tampoco entiendo que papel tu juegas en todo esto y como estás vivo
-Ya habría tiempo para que te cuente mi historia- dijo Neville, haciendo caso omiso al tono imperioso que Ginny había utilizado.- Hermione atrajo a Malfoy a nuestro bando. Pansy y Blaise venían planeando la revolución desde hace mucho, pero necesitaban a Draco Malfoy. No sólo por su poder, sino también por que es un ser querido para ellos, y por qué sabían que uno de los motivos que lo impulsó a ser mortífago en verdad fue todo un plan maligno de Bellatrix para que Malfoy se entregase en cuerpo y alma a la causa de Voldemort.
-¿Y cuál es?- preguntó Ginny con dureza
-El asesinato de los padres de Malfoy. Bellatrix dijo que fue la Orden quien acabó con sus padres, cuando en verdad fue ella misma- dijo Neville con una amargura, que hizo que la misma Ginny dejase de pensar cosas tan desagradables contra Malfoy- Esa mujer es realmente malvada, fue capaz de matar a su propia familia, para hacer que su sobrino cayese en la más profunda de las oscuridades
-¿Y qué tiene que ver Hermione en toda ésta historia?- preguntó Ginny, mientras tomaba un tarro que contenía salvia de árbol, y le echaba a las heridas de Hermione.
-Ellos entendieron que la única persona que podía mostrarle a Draco la verdad era Hermione, por que para sorpresa de todos él era distinto con ella- dijo Neville, mientras con su varita curaba el brazo de Hermione.- No se mostraba tan cruel con ella como lo había sido con otros enemigos mucho menos importantes. Draco Malfoy fue mandando por el mismo Voldemort para que acabase sin ninguna duda con la Aurora, pero cuando su más preciado mortífago descubrió que la famosa terrorista era Hermione, el decidió desobedecer por primera vez a Voldemort- Neville se detuvo para mirar a Ginny, quien atónita lo instó a que continuase-Todos creyeron que ella había muerto, pero en verdad, Malfoy la tuvo encerrada durante muchas semanas en una habitación de su casa, sanándola de sus heridas. Cuando ella estuvo lo suficientemente fuerte fue cuando Pansy y Blaise se enteraron de que la Aurora estaba con vida, y que aún mejor; la Aurora era Hermione Granger- dijo el hombre con una sonrisa. Podía ver que el morado y frío brazo de Hermione comenzaba a tomar un color sano, a demás de temperatura- Planearon como sacarla de Malfoy´s Manor, y lo lograron. Ya a salvo en la casa de Pansy, le expusieron un plan de cómo Malfoy podía enterarse de la verdad de sus padres, y ella a pesar de todo lo ejecutó. Y bueno, sumariamente, Malfoy se volvió de nuestro bando, y éstas últimas semanas hemos estado planeando incansablemente la batalla final…
-No puedo creer que Draco Malfoy no haya matado a Hermione- dijo Ginny después de un rato, mientras se separaba del escritorio.
-Eso es lo de menos. Draco Malfoy creyó en Hermione, y gracias a ella él ahora puede darse cuenta de cuan engañado estaba- dijo Neville, con una risueña sonrisa- Tal vez no está todo perdido, y cuando llegue un nuevo orden éste mundo va a ser mucho más tolerante.
-Esperemos...-dijo Ginny suspirando cansadamente, mientras se disponía junto a Neville a curar a los combatientes heridos que acababan de ingresar a la sala de sanación.
Hermione comenzó a abrir sus ojos lentamente, despertando del ensueño que la había sumido el hechizo de Draco Malfoy. Podía sentir como sus pulmones se llenaban correctamente aire, pero igualmente sentía adolorido su pecho. Su brazo izquierdo también podía moverlo, aunque sabía que no debía presionarlo. Las curaciones que había recibido habían sido efectivas, pero no a largo plazo. Le daba tiempo para seguir participando e la batalla, y para ir a buscar a Harry y a Draco.
Cuando volviese a ver a Draco Malfoy, él se arrepentiría de lo que le había hecho.
-¡Hermione!- exclamó Neville con alegría al ver que la castaña había recuperado la conciencia
-Neville, que alegría verte…-dijo la castaña, quien se puso en pie con algo de dificultad, aguantando el dolor que sentía.
-Estás adolorida, deberías quedarte acá hasta que curen bien tus heridas. Con Ginny te acabamos de curar las heridas más graves- le dijo su amigo, mientras la miraba preocupado al ver que la castaña tomaba de su túnica negra su varita
-Me alegro de que Ginny esté bien, y cuidando a los enfermos- dijo Hermione haciendo caso omiso a las palabras de Neville- Neville, ¿dónde está mi máscara?
-Esta acá- dijo la firme voz de Ginny, quien apareció con la máscara de Hermione entre sus manos- Neville anda a ver a Fred Weasley, quien trajo a Angelina Johnson con su pierna herida.
-Ginny, lo lograste. Lograste sanar a Harry- dijo Hermione con voz emocionada, mientras tomaba la máscara de la Aurora entre sus manos
-Hermione, tú no eres la máscara, no eres la Aurora, eres mucho mejor que ella. Recuérdalo- dijo Ginny con firmeza, abrazando a su amiga con fuerza- Desde hoy ya no habrá necesidad de que la uses. Nunca más.
-Lo sé- dijo Hermione solemnemente, separándose del abrazo de su mejor amiga- Debo ir, tu lo sabes
-Lo sé, cuídate- dijo Ginny, sin reprocharle nada a Hermione con respecto a su salud. Tenía la certeza de que ella iba a estar bien, lo sentía tanto como el hecho de que aquella noche se constituiría un nuevo mundo.
Un mundo mejor.
….
….
-¡Desmauis!- gritó Harry mientras se levantaba y apuntaba a Voldemort, quien estaba cubriéndose con una estatua. Harry se cubría con el viejo escritorio de roble de los directores de Hogwarts
-¿Esto es todo lo que puedes, Potter?- preguntó con desprecio Voldemort, mientras lanzaba una maldición a Harry, quien a tiempo se agachó y quedó cubierto por el escritorio- ¿Has resucitado, para jugar conmigo a las escondidas?
-Para que te rindas- gritó el moreno, mientras se levantaba y esta vez la maldición que había lanzado alcanzó una de las piernas de Voldemort, quien cayó retorciéndose de dolor en el piso. Rápidamente Harry corrió hacia el mago, y le quitó su varita y sin dudarlo, le lanzó un hechizo que ató con fuerza sus brazos y piernas.
-Todo ha terminado, Tom Riddle- dijo Harry, mientras tomaba la varita de Voldemort entre sus manos, y se la guardaba en uno de los bolsillos de su capa- Vas a ser procesado por la justicia…
-¡Yo soy la justicia, Potter! ¡Suéltame, o te arrepentirás!-gritó Voldemort, retorciéndose, tratando de invocar magia sin la necesidad de su varita, pero no podía.
-Estas amarras impiden que hagas magia sin varita, aunque si uno es lo suficientemente fuerte podría lograr hacerlo, pero eres la sombra de lo que eras. Ya no tienes poder ni magia capaz de detenerme- dijo Harry con frialdad, mientras pasaba por el lado de Voldemort- Fuiste perdiendo tu magia en el momento en que te hechicé años atrás. No tienes el poder que tenías y jamás lo volverá a tener. Viviste gobernando a los demás bajo un poder que era tan sólo una farsa, escudándote en quienes en verdad eran poderosos. Los utilizaste como tus peones, tus condenados peones, creyendo ellos en tu poder, ¡cuando no tenías ninguno! Los dominaste, a ellos y al mundo mágico, a través del miedo, miedo a algo que no era real, por que tu no eres real. Todo lo que proyectas, es falso- sentenció Harry con tal dureza, que el mismo Voldemort se estremeció ante las palabras del niño que vivió.
Harry abrió la puerta de la oficina, pero al hacerlo se encontró con Bellatrix Lestrange, quien tenía un brillo de desquicio en su mirada. Al ver a Harry, ella alzó la varita y le lanzó una poderosa maldición que lo lanzó por los aires varios metros, haciendo que impactase en un gran librero, cual cayó encima de Harry, aplastándolo.
-Bella, mi querida Bella, quítame estás amarras- ordenó Voldemort desde el piso, con voz suave y seductora, mientras miraba a su más fiel servidor. Pero de a poco el alivio de su rostro se tornó en preocupación al ver como la mujer continuaba mirándolo, como si no hubiese oído sus hipnóticas palabras- ¡Suéltame Bella, para que juntos acabemos con Potter, y reinemos para la eternidad!
-¿Es cierto?- preguntó ella, hablando por primera vez. Su voz sonó ronca y despacio, como si hablase más con ella que con Voldemort- ¿Es verdad lo que dijo Potter, Amo?
-¡Suéltame ahora, Bella!- ordenó más firmemente Voldemort, con un deje de temor en su voz que no pasó desapercibido a los ojos de Bellatrix- ¡Suéltame o te arrepentirás!- chilló, mientras sus ojos rojos brillaron peligrosamente, pero a pesar de ello, Bellatrix alzó su varita en dirección a donde estaba Harry Potter aplastado por todos los libros.
Con un movimiento de su varita, Harry apareció frente a Bellatrix y Voldemort. El cuerpo inconsciente de Harry se acercó levitando hasta donde esta Bellatrix, quien levantando un brazo golpeó con fuerza la mejilla derecha de Harry, haciendo que el moreno se despertase de su inconsciencia.
-Potter tienes una oportunidad, ¿me oyes?- chillo desquiciadamente la mujer, mientras agarraba con rudeza la cara de Harry- ¡Si no me das la información que quiero, no sólo te mataré a ti, sino también a todos tus amigos!
Harry sólo la miraba desafiantemente, sin pronunciar palabra alguna a aquella mujer que tanto dolor le había causado a él y a sus seres queridos.
-¿Recuerdas a tu querida cabeza de zanahoria, la pequeña Weasley?- preguntó Bellatrix con crueldad, mientras sacaba una cortaplumas de uno de sus bolsillos- Me pregunto como quedaría si con mi pequeño amigo y yo desearíamos jugar con ella y su linda cara- dijo con voz de guagua, pero Harry podía ver la amenaza en aquella aterradora mujer- Así que si no quieres que ella termine como tu querido padrino, Sirius- al oír pronunciar de aquella mujer el nombre de su querido tío, Harry se retorció en el aire gritando improperios, sin poder controlarse, contra aquella mujer- ¡Veo que lo recuerdas! Bueno, sino quieres que termine como él, me vas a decir todo lo que yo quiera oír.
-¡Bellatrix suéltame!- chilló furioso Voldemort
-¡Silencio!-gritó la mujer fuera de sí, callando de inmediato a Voldemort- Perdón amo, pero debo comprobar un pequeño detalle- dijo la mujer hablando nuevamente con dulzura, pero tanto Harry como Voldemort sabían que Bellatrix estaba al borde de explotar- Potter, me vas a hablar del hechizo que le lanzaste a mi amo en el último enfrentamiento que tuvieron años atrás. Si no lo haces, ya sabes que pasará- dijo Bellatrix, sonriendo con falsa dulzura
-¡No, Potter!- gritó Voldemort enajenado
-Esto si que es divertido, el Señor de las Tinieblas suplicándole a Harry Potter que no lo delate. Hasta que punto han llegado las cosas- dijo Draco Malfoy entrando a la oficina, mientras arrastraba las palabras con arrogancia- Tía Bella, te veo algo complicada…
-Draco querido, veo que has llegado. Soy capaz de perdonar tu traición si es que te quedas quieto por unos momentos ahí sentando tranquilo- dijo la mujer con ternura al hombre, quien la miraba con una frialdad que asustaba.
-¡Malfoy, te ordeno que me sueltes! Yo soy el que te va a perdonar tu traición si me sueltas de estás amarras y amordazas a tu tía- ordenó Voldemort, quien volvía a mirar al rubio con esperanzas, las cuales fueron breves, por que el rubio ni siquiera dirigió su atención al mago, quien yacía indignamente en el piso.
-¿Para qué me mates al igual que mis padres?- preguntó el casualmente, como si hubiese estado preguntando sobre el tiempo- No lo creo- y el rubio levantó su varita, pero antes de poder invocar un hechizo, Bellatrix le lanzó el puñal en su hombro derecho, impidiendo que el rubio le lanzase una maldición.
Bellatrix con rapidez, tomó con su mano izquierda la varita que Harry Potter tenía guardado en su bolsillo a la vista, y con ella gritó:
-¡Sectumsempra!
La maldición impactó directamente el pecho de Draco, del cual comenzaron a dibujarse pequeños cortes, de los cuales brotaban sangre. El rubio cayó al piso estremeciéndose de dolor, pero sin proferir ningún grito.
-¡Potter, la verdad ahora!- exigió Bellatrix perdiendo la paciencia, mientras sacaba otro puñal de su bolsillo y se lo ponía en el cuello, pero antes de cortar la pálida piel de Harry, Bellatrix cayó al piso de rodillas. Draco le había lanzado el pequeño cuchillo, haciendo que su tía cayese al piso. Rápidamente el mortífago se levantó del piso, y le lanzó un Cruciatus a la mortífago, quien comenzó a revolcarse de dolor por el piso. Quitándole las varitas a Bellatrix, Draco le quitó el hechizo a Harry, quien cayó al piso de rodillas totalmente adolorido.
-Gracias, Malfoy- masculló Harry adolorido, mientras se paraba y corría en dirección a los estantes de libros para encontrar su varita- Te debo una- dijo el moreno, mientras volvía hacia donde estaba él, quien miraba con rabia a Bellatrix- Hay que atarla, y bajarla junto con Voldemort. Cuando vean a sus dos líderes vencidos, todo terminará.
-Quiero que bajes Potter, y no vuelvas- ordenó con frialdad el rubio, mientras lanzaba una maldición a Bellatrix, inmovilizándola por completo.
-¿Qué mierda dices?- preguntó Harry Potter a Draco Malfoy. El rubio se veía más temible que nunca, a pesar de que su camisa blanca estuviese manchada por sangre en su gran mayoría
-¡Que quiero que te vayas, Potter! ¡Quiero que bajes, que des la noticia de que Voldemort y Bellatrix fueron vencidos, para que termine este baño de sangre! ¡Qué les digas que ellos están muertos, al igual que Draco Malfoy! Es la única manera de que todo termine, ¡de que todo el odio se extinga!
-¿Te vas a matar, Malfoy?- preguntó incrédulo Harry Potter, abriendo los ojos desmesuradamente
-Si vivo, no hay salida para mí. Me van a condenar a morir o de por vida. Es lo mejor que puedo hacer. Si vivo, yo seré un eterno recordatorio de esta dictadura y de los crímenes que se cometieron, y no habrá paz. Jamás la habrá- dijo el rubio con dureza- Así funciona el mundo. El nuevo mundo que va a surgir de aquí en adelante no necesita una persona como yo, un recordatorio de todo lo malo
-¿Cómo mierda dices todo eso?- gritó Harry furioso- No sé que has hecho en todos estos años, Malfoy. No conozco los crímenes que se te pueden imputar, pero hoy día nos has ayudado invaluablemente, por que fuiste capaz de reconocer que el camino que seguías era el errado. Te has arrepentido y redimido, y ese es un valor digno de ser aprendido y querido. ¡Un valor digno para el nuevo mundo que se está gestando! Sacrificándote de esta manera tan estúpida no es la solución
-¡Ándate Potter!- rugió Draco Malfoy, perdiendo la paciencia- Todo terminó. Voldemort no tiene más poderes, Bellatrix está totalmente neutralizada. ¡Todo terminó! Ya tienes tu condenada paz
-¡No es la paz que quiero, ni yo, ni Hermione, ni nadie!- exclamó Harry molesto- Nadie te está pidiendo que los mates ni que te mates en el proceso. ¡Aprésalos, condénalos, has que haya justicia!
-Eres un ingenuo, Potter- dijo con amargura Malfoy, mientras se pasaba una ensangrentada mano por el pelo
-Matarlos no es la solución, sería más de lo mismo. Más de los errores que no queremos volver a cometer- dijo Harry con vehemencia, tomando a Malfoy por un hombro. El rubio lo miraba atentamente, inclinando su cabeza para poder mirar atentamente al moreno- Tenemos que comenzar las cosas bien, y matando a quienes nos oprimieron no es la solución…
-¡Conmovedor!- rió Bellatrix con desprecio. Draco y Harry vieron como la mujer se había desatado las amarras, lo más probable que con el cuchillo con que Draco la había atacado antes, ya que tenía aquél mismo cuchillo ahora en el cuello de Voldemort. Voldemort tenía los ojos abiertos desmesuradamente, desprendiendo un intenso terror en su mirar- ¿Ahora que pasaría si yo acabase con éste farsante antes de que ustedes puedan lograr su querida "justicia"?- preguntó asqueada, mientras se paraba cojeando, agarrando con rudeza uno de los brazos de Voldemort- ¡Párate, escoria!- le ordenó a Voldemort, quien asustado se paró. No hablaba en lo absoluto, lo que los llevó a deducir que alguna maldición le había lanzado Bellatrix sin la necesidad de una varita.
-Bellatrix…-comenzó Draco
-No te atrevas a sermonearme, Draco- rugió la mujer, tomando con más brusquedad a Voldemort, llevándolo hacia donde estaban los grandes ventanales de la oficina del director de Hogwarts- Ni te acerques a mi, Potter. No queremos que el "amo"- dijo con rabia aquella palabra- Sufra alguna lesión insanable, ¿no?
-No lo mates, Bellatrix- dijo Harry Potter con tranquilidad, pero se podía ver el pánico en sus ojos. No quería que las cosas terminasen así- No es la solución…
-¡No me vengas con tu sicología barata, Potter!- gritó furiosa la mortífago, mientras presionaba con más fuerza el cuchillo en el blanquecino cuello de Voldemort- ¡Yo di todo por él, y mira lo que me ha hecho! ¡Me ha mentido, engañado, utilizado!- chilló fuera de sí, acercándose a los ventanales, hasta que dio con ellos- La caída silenciosa de él durante todos estos años ha ido sucediendo en mis narices, y yo no lo vi. Yo lo hubiese protegido, ayudado en sus problemas, ¡pero jamás confió en mí! ¡Yo, que le dí todo!- aulló, sin tomar en cuenta como Voldemort se retorcía de su agarre
-Estás desquiciada- dijo Draco Malfoy sin ninguna compasión a las lágrimas gruesas que salían de aquél desformado rostro.
-La verdadera caída de su poder fue silenciosa- dijo Bellatrix, haciendo caso omiso a las palabras de Draco, y con fuerza quebró con un puño el vitral, dejando a la vista la oscura noche- Lástima que está no lo sea- dijo empujando a Voldemort al vacío, ante la mirada horrorizada de Harry y Draco.
-¡Wingardium Leviosa!- gritó la poderosa voz de una mujer que entraba a la oficina. Bellatrix vio que era nada más ni nadie menos que la Aurora.
-¡Tu! ¡Tu deberías estar muerta!- gritó furiosa, dirigiendo una mirada recriminadora a Draco Malfoy. Pero antes de que pudiese contestar, fue empujada por el cuerpo de Voldemort, que ingresaba a la Torre levitando- ¡No, no, no!- gritó Bellatrix furiosa al ver que el inerte cuerpo de Voldemort caía junto a Draco y Harry.
Draco miraba atónito a Hermione, o más bien en aquellos instantes la Aurora. Su cuerpo de veía delgado, pero poderoso. Su mano sostenía con firmeza su varita, no dejando dudas de que atacaría a Bellatrix si ella actuaba de manera sospechosa.
-Pero estoy viva- dijo la Aurora con la voz ronca- Tan viva, como tú atrapada- dijo con dureza Hermione.
-Eso está por verse, Aurora. Las dos cosas están por verse- dijo Bellatrix con una sonrisa siniestra dibujada en sus labios- No podrás atraparme ni ahora ni nunca, y tomando el cuchillo que tenía en sus manos lo lanzó con fiereza en dirección de la Aurora, ante la mirada llena de terror de Draco y Harry, al mismo tiempo que ella se lanzaba por el ventanal, prefiriendo la muerte antes de ser apresada.
-¡Hermione!- gritó Harry Potter presa de la preocupación, sin importarle salvar a Bellatrix del mismo modo como Hermione lo había hecho con Voldemort.
Los dos hombres corrieron hacia donde estaba Hermione en el piso sentada con todo su pelo sobre el rostro, sin permitirles ver nada.
-¡Hermione!- gritó Draco desesperado, mientras la tomaba por los hombros, buscando señales del pequeño puñal. Pero lo que vio lo impactó de una manera que jamás olvidaría
-Está muerta, está muerta…-murmuró Hermione, levantando su rostro ensangrentado. Entre sus manos se encontraba la máscara de la Aurora partida en dos partes perfectamente. El puñal se encontraba en el piso, al lado de Hermione.
-¡Dios mío, necesitamos a Ginny!- dijo Harry preocupado, al ver la herida de la frente de Hermione y la sangre que brotaba de la herida
-¡Date prisa, Potter!- ordenó Draco, mientras tomaba a Hermione entre sus brazos, quien parecía estar lejos de ahí en aquél momento- Voy a matar a Weasley- masculló Draco furioso, limpiando con el puño de su camisa la cara de Hermione, sintiendo paz al ver que la herida era pequeña
-Estoy bien, es sólo una herida superficial- dijo Hermione finalmente, mientras se giraba hacia Draco y le sonreía tiernamente- Es la Aurora quien salió dañada, muerta por decirlo así- dijo Hermione mirando la máscara quebrada- Me salvó del puñal de Bellatrix…
-¡Dios, no sabes lo feliz que estoy!- dijo Draco, mientras tomaba las manos de Hermione, y hacía que esta soltase la máscara que tanto la había ayudado, como también esclavizado- No hay necesidad de que la vuelvas a usar. Ya no más.
-Eso es cierto, todo va a estar bien ahora, ¿cierto?- preguntó Hermione con una suave sonrisa dibujada en sus labios, mientras acercaba su cara a la de Draco, quien le sonreía extremadamente aliviado.
-Sí, eso creo- dijo Draco, tomando la cara de Hermione entre sus manos, sin importarle por aquellos instantes todo el proceso de enjuiciamiento que le quedaba por delante.
Tenía extrañamente la certeza de que todo iba a salir bien
.
0
.
0
Fin capítulo
0
.
0
.
30/01/2011
Mis muy queridas lectoras, ¿cómo están? Espero que muy bien. Bueno como modo de compensación actualicé rápidamente el último capítulo de este fic. Queda el epílogo, así que no teman. Ahí quedará cerrado lo que le pasó a los personajes más relevantes, y que va a pasar con el proceso judicial. B
Bueno haciendo mención a un par de reviews que me mandaron, efectivamente y por desgracia éste fic tiene su buena cuota de errores ortográficos y gramaticales, y me disculpo por ello. No es muy agradable leer fics con errores, pero he tratado de mejorar a lo largo de todos éstos años. Este fic está desde el 2006, y debo decir que no tenía muy buena ortografía antes. Ahora he mejorado, y eso es gracias a la Universidad principalmente, pero en fin. Espero que igualmente lean la historia, por qué le he puesto mucha fuerza creativa, a pesar de los errores. Muchas gracias por leer la historia, este fic, a pesar de sus falencias.
Bueno, les quiero dar las gracias por acompañarme en éste viaje tan largo que ha significado escribir esta historia, de verdad han sido muy importantes para mi durante estos años. No me despido todavía, por qué queda el epílogo, así que nos estamos leyendo pronto. Muchos besos, les deseo lo mejor
Atentamente
Ignacia
0
.
0
Agradecimientos especialmente a:
-Raven Rosmalfg
-Beautifly 92
-Saku-kamiya
-Caroone
-Rossie
-Arely Uchiha
-Kaoryciel94
-Y a todas las que leen éste fic.
0
.
0
GRACIAS POR LEER, POR FAVOR DEJEN REVIEWS, CUÍDENSE
