Dedicado a todas las que leen éste fic, especialmente a las que me han acompañado hasta el final.

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"Entonces algo cambió en el corazón de Éowyn, o acaso ella comprendió al fin lo que ocurría en él. Y desapareció el invierno que la habitaba, y el sol brilló en ella.

-Ésta es Minas Anor, la Torre del Sol-dijo-, y ¡mirad! ¡La Sombra ha desaparecido! ¡Ya nunca volveré a ser una doncella guerrera, ni rivalizaré con los grandes caballeros, ni gozaré tan sólo con cantos de matanzas! Seré una curadora, y amaré todo cuanto crece, todo lo que no es árido.- Y muro de nuevo a Faramir.- Ya no deseo ser una reina- dijo."

(J.R.R Tolkien, "El Señor de los Anillos, El retorno del Rey")

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Heroína

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XXII. Un nuevo mundo

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2 meses después

-¡Silencio en la sala!- ordenó el presidente del Tribunal Oral en lo Penal del Wizengamot.

El Wizengamot con todos sus miembros era incapaz de ver todas las causas, debido a la cantidad de los imputados y de la gravedad de sus delitos, por lo que se dividieron en múltiples salas, cada una con 3 jueces, de los cuales uno era el presidente. Cuando el caso era de mayor relevancia, debido a que el imputado era una persona del alto mando de la dictadura de Voldemort, quien hacía de presidente del tribunal era el Ministro de la Magia; Kingsley Shacklebolt, quien había sido elegido por la mayoría de los miembros de la Resistencia a las pocas horas de caer Voldemort. Otro motivo de la división del Wizengamot en sala era debido a que gran número de los miembros del tribunal habían muerto o desaparecido durante la dictadura de Voldemort, quedando de los cincuenta miembros originales, tan sólo 21.

Ya habían pasado dos meses desde que Voldemort hubiese sido derrotado en Hogwarts, y un mes y medio desde que éste mismo se diese muerte en su celda de Azkaban, a la espera del veredicto del Wizengamot, quien para juzgar a Voldemort se había constituido en pleno, debido a la gravedad del asunto.

La cuarta sala del Tribunal Oral en lo penal del Wizengamot estaba abarrotada de personas, de las cuales un gran porcentaje eran periodistas, que con sus grandes máquinas fotográficas fotografiaban a uno de los imputados más renombrados durante las últimas dos semanas; Draco Malfoy.

El hombre permanecía sentado de forma tranquila frente a una mesa, la cual la compartía con su defensor, quien tenía fija su mirada en el papel que releía una y otra vez, esperando encontrar un milagro en ella. Un milagro que Draco sabía que no se daría, ya que a pesar de ayudar en el derrocamiento de Voldemort, él lo había ayudado llegar al poder años atrás y a mantenerlo. No le importaba ser víctima de todas aquellas miradas, algunas curiosas, otras burlonas y crueles. Sabía que las merecía con justa razón, y que nada podía hacer contra ellas.

Sólo le importaba la mirada de unos ojos castaños, que lo miraban fijamente desde una de las sillas que estaban detrás de él. Se giró brevemente desde su asiento, aparentando hacerlo casualmente, para mirar a Hermione.

El rostro pálido y enflaquecido de Hermione estaba completamente serio. Sus ojos castaños se clavaron en la mirada gris de Draco, frunciendo el ceño brevemente, demostrando lo preocupada que se encontraba. Aquella sala de Tribunal abarrotada de gente, era oscura y sus muebles eran de una madera aún más oscura que las paredes, y la escasa iluminación, hacían de aquella escena aún más deprimente. Por más de lo que ella había intentado, no había logrado que Draco se marchase del país. Lo trató de convencer con obstinación la última vez que se vieron solos, semanas antes de los acontecimientos que se estaban desarrollando en aquél instante en aquella fría y oscura sala de los tribunales. Él le dijo que tenía la idea fija de quedarse y asumir las consecuencias de sus actos.

Ella le dijo que si se quedaba lo más seguro es que moriría o que terminaría el resto de sus días en una prisión.

Él le dijo que sencillamente no podía vivir el resto de sus días huyendo como un cobarde, completamente solo.

Ella le dijo que lo acompañaría a donde el quisiese, ya que no soportaría verlo sucumbir a tan triste final.

Él le dijo que era cierto que lo más seguro es que si se quedaba, las cosas terminarían mal para él, pero prefería enfrentarse de una vez por todas a lo que había hecho. Si no lo hacía, no se sentiría digno de volver a mirar a alguien a los ojos.

Ella le dijo que ella lo miraría siempre, sin importar lo demás, ya que sabía que en verdad en su corazón había arrepentimiento por todo lo que había hecho.

Él le tomó el rostro con dulzura, una dulzura que pocas veces le había demostrado, y le dijo que no se sentiría capaz de ser tan egoísta para hacerle perder su vida.

Ella le dijo que él era su vida ahora, ya que habían pasado demasiadas cosas juntos, que los habían unido de por vida. Le repitió que no le importaba irse con él.

Él le dijo que ella no sabía lo que estaba diciendo, que él no podía hacer su vida ni nada por el estilo, por qué él estaba completamente dañado, y no podía hacerla caer a ella aún más abajo. Le dijo con firmeza que no se perdonaría a él mismo hacerla hacer algo que iba en contra lo que ella era, y contra lo que ella quería. Le señaló que en Londres estaban sus amigos y seres queridos, y que él no quería que ella se alejara de ellos. Que no viviría en paz si le arrebataba todo aquello.

Ella le preguntó con sarcasmo desde cuando él había dejado de ser egoísta.

Él le respondió que desde cuando comenzó a considerar que debía hacer las cosas de una forma correcta, para ser digno merecedor de poder estar con ella cuando el tiempo llegase.

-¡Si te mueres jamás va a llegar!- gritó Hermione al borde de las lágrimas, sin importarle que a fuera de la habitación en donde estaban conversando estaban Harry y sus demás amigos.

-¡Si jamás asumo lo que he hecho ante todos, tampoco llegará!- replicó con vehemencia Draco, tomándola entre sus brazos- No vamos a poder estar jamás bien, si tenemos cosas inconclusas. Yo las tengo, y si quiero ser digno de volver a vivir en el mundo mágico como una persona redimida de sus pecados, tengo que enfrentarme a la justicia- dijo con más suavidad- No creas que no tengo miedo, por qué si lo tengo. Pero sé que es lo correcto, por primera vez en muchos años sé que estoy haciendo lo correcto - dijo con tal honestidad, que Hermione sintió como sus defensas caían finalmente.

Ella sólo pudo decirle, mientras se abrazaba a él con fuerza, que estaría con él hasta el final.

Y ahí estaba Hermione Granger, sentada junto a Ron y Harry, en la gran sala del tribunal, esperando a oír la sentencia que condenaría a Draco a un futuro que ella hubiese querido evitárselo, no por lo que ella sentía por él, sino por qué de alguna manera sentía que el estaba pagando ya con la culpa que sentía interiormente por todo lo que hizo. A demás estaba el hecho de que fue inducido por Bellatrix a ingresar al mundo mortífago, aunque no sabía bien si el Tribunal fuese a tener en cuenta aquella información.

Cuándo oyó la sentencia condenatoria, la cual había sido atenuada en gran medida por la ayuda que Draco había prestado en el derrocamiento de Voldemort y por la inducción que Bellatrix había realizado con respecto a Draco para introducirlo en el mundo de los mortífagos, igualmente sintió un terrible dolor.

10 años de prisión era igualmente demasiado, pero la esperanza se podía apreciar en que después de cuatro años y medio de prisión, se fijaría una audiencia para poder ver si Draco Malfoy podría salir bajo libertad condicional, con ciertas limitaciones a sus derechos civiles.

-Señor Malfoy, ¿tiene algo que decir?- preguntó el presidente del Tribunal, cuando terminó de leer la sentencia de Draco.

Draco se paró de su silla, sin demostrar ninguna señal de nerviosismo, a pesar de que la sala estaba llena de personas que estaban completamente atentas a sus acciones- Con ésta pena redimo mis pecados contra la sociedad, pero el peso de lo que he hecho lo llevaré siempre conmigo. Nos vemos en cuatro años- dijo con firmeza, sin ningún dejo de burla en su grave voz.

Y diciendo esto, se giró y miró fijamente a Hermione unos segundos, unos segundos en lo que ella se abstrajo del lugar en que se encontraba, completamente atenta al hombre que tenía a unos metros de ella. La conexión se rompió cuando él rubio, sin ser obligado por ninguno de los guardias, caminó hacia la puerta de salida, acompañado por detrás de los guardias.

-Bueno, entonces se levanta la sesión. Pueden…-comenzó a decir el presidente del Tribunal, cuando vio que Hermione se levantaba decidida

-Hermione, ¿qué estás haciendo?- preguntó Ron confundido, tomando de la muñeca a su amiga

-Señorita Granger, ¿le sucede algo?- preguntó la ronca voz de Kingsley, quien miraba expectante a Hermione, al igual que el resto de la sala, incluido Draco.

-Quiero confesar mis crímenes- dijo Hermione con firmeza, mientras miraba directamente a los ojos del Presidente del Tribunal.

-Señorita Granger ésta no es la instancia- comenzó a decir el Presidente, impresionado, tratando de mantener la calma- Si tiene algo que confesar puede hacerlo en las oficinas del Ministerio, no en un Tribunal que ésta conociendo la causa del Señor Malfoy.

-Acá se está viendo mucho más que eso- interrumpió Hermione con firmeza.

-Detente- le suplicó Ron a Hermione tomándola con más firmeza- ¡Harry haz algo!- dijo Ron suplicante, mirando a su mejor amigo, quien miraba a Ron negando con la cabeza.

-Ron, déjala- dijo Harry, mientras miraba con seriedad al pelirrojo- No puedes impedir que ella haga lo que quiera hacer.

-Acá se está viendo mucho más que el enjuiciamiento de Draco Malfoy- dijo Hermione serenamente, sin dejarse afectar por todas las miradas fijas en ella- Acá se están condenando todos los crímenes cometidos en la dictadura, para construir un nuevo mundo. Un mundo sin odiosidades y rencores, en donde se compense en lo que más se pueda el daño que se generó a las víctimas- dijo Hermione tranquila- Creo que podemos construir ese mundo, señor presidente, pero la justicia debe recaer en todos los que han delinquido, incluso cuando las víctimas son los mortífagos- dijo con firmeza, buscando aplacar cualquier pensamiento en contra- Uno de los principios básicos de subsistencia en una sociedad es que la ley sea igual para todos los ciudadanos, por lo que si yo cometí crímenes contra los mortífagos que serían catalogados como terrorismo, entonces yo debería ser condenada por mis delitos.

-¡Silencio en la sala!- ordenó el presidente de la sala, mientras se oían murmullos cada vez más fuertes- Prosiga- ordenó a Hermione

. Yo debería ser condenada de mis delitos, al igual de cómo los mortífagos son condenados por los suyos- dijo Hermione, mientras tomaba su bolso, y de éste sacaba una caja de madera- Es la única manera de romper el círculo vicioso que venimos cargando hace tanto. Si no respondemos por nuestros actos como es debido, sino pagamos nuestra deuda con la sociedad, significaría que estaríamos construyendo nuevamente en cimientos que tarde o temprano terminarían por podrirse.

-¿Cuáles son sus delitos?- preguntó finalmente el Presidente

-Actividad terrorista- respondió Hermione sucintamente, mientras tomaba la caja de madera y se la pasaba a uno de los oficiales de la Sala que estaba cerca de donde ella estaba parada- Acá está la evidencia- dijo ella tranquilamente, mientras veía como el oficial le llevaba la caja al presidente del Tribunal, quien la tomó sin desconfiar del contenido de ésta. Al abrirla, se quedó boquiabierto. Con las manos trémulas, tomó el contenido de la caja;

Una máscara partida en dos.

Esa máscara significaba sólo una cosa;

Hermione Granger era la Aurora, una de las pocas personas que se había atrevido a levantar la voz y las armas como forma de protesta ante la dictadura de Voldemort.

Los periodistas al ver la máscara, comenzaron a acercarse a Hermione, mientras le sacaban fotos, a lo que ella hizo caso omiso, ya que se mantenía expectante a lo que le pudiese decir el presidente del Tribunal.

-¡Orden en la sala!- ordenó finalmente Kingsley, saliendo de su estupor, mientras dejaba en la mesa la máscara. Toda la sala cayó en un silencio sepulcral- Hermione Granger, éste tribunal…

-¡No lo haga! ¡Yo soy la Aurora!- gritó de repente Ronald Weasley parándose rápidamente, para la impresión de todos- Hermione sacó mi máscara- dijo el pelirrojo- Pueden condenarla por hurto, pero no por terrorismo…

-¡Ronald Weasley!- exclamó anonadada Hermione, mientras lo tomaba por uno de sus hombros- Siéntate inmediatamente, y deja de echarte la culpa por algo que no has hecho. A parte se sabe que la Aurora es una mujer, y no un hombre.

-Bueno, ¡entonces condéneme por complicidad!- exclamó Ronald Weasley, soltándose del fuerte agarre de su amiga- ¡Yo sabía de su actividad terrorista!

-¡Deja de decir estupideces, Ron!- masculló molesta Hermione, tratando de hacer razonar a su amigo.

-¡Basta!- rugió el presidente de la sala, Kingsley, molesto ante tanto desorden- Ronald Weasley manténgase sentado y no pronuncie una palabra más, o sino será expulsado de ésta sala por la fuerza pública- ordenó severamente- En cuanto a usted, Hermione Granger, bien sabe que éste tribunal no puede condenarla a prisión debido a que estamos viendo la causa del Señor Draco Malfoy. A demás su causa ni siquiera existe en nuestros registros. Ahora con su declaración sí existe, pero no se ha dado un debido proceso, y como bien sabe, es una garantía fundamental en un Estado de Derecho- dijo el presidente sin dejarse interrumpir por Hermione -Lo único que puedo ordenarle, es que vaya escoltada por oficiales de éste Tribunal a prestar declaración inmediatamente, debido a la gravedad del delito que usted misma se imputa, para que los detectives puedan investigar y ver si es que hay mérito para acusarla de terrorismo, y luego condenarla. Nosotros le brindaremos un defensor público o usted puede traer un defensor privado, ¿de acuerdo?- preguntó severamente Kingsley, mirando fijamente a Hermione

-Sí, señor presidente. Gracias- dijo Hermione con un leve gesto de asentimiento.

-Bueno, se levanta éste tribunal- dijo Kingsley con voz cansada, mientras se paraba junto a los otros miembros, y salían de la sala.

Hermione se giró para ver a sus amigos, quienes la miraban con preocupación- Voy a estar bien, es lo correcto- dijo ella con una sonrisa tranquilizadora, mientras miraba los pálidos rostros de sus amigos, quienes la miraban sin creer lo que acababa de suceder.

Era insólito que la alumna más apegada a las reglas en Hogwarts, ahora iba a ser procesada por terrorismo.

Sencillamente la vida podía ser realmente irónica.

-Nosotros vamos contigo- dijo Harry Potter mientras se paraba junto a Ron, ignorando las fotografías que sacaban a los tres mientras salían de la sala del Tribunal.

-Siempre unidos, y aún más en las peores circunstancias- dijo Ron Weasley mirando a su delgada amiga, quien le regaló una sonrisa a él y a Harry. Una sonrisa que hizo que a Ron se le saliese una pequeña sonrisa- ¿Qué hubiese dicho Minerva MacGonagall si te viese en ésta situación?

-Sinceramente no quiero pararme a pensarlo- dijo Hermione con una pequeña risa, que se borró al ver como se acercaban los oficiales hacia donde los tres amigos estaban.

-Señorita Granger, por acá- dijo uno de os dos hombres que la iban a escoltar a la oficina de denuncias del Wizengamot. Hermione asintió mientras comenzó a caminar junto a los oficiales.

-¿Me acompañarán en todo lo que pase?- preguntó Hermione suavemente, mientras miraba algo nerviosa a sus amigos.

-Siempre- respondieron al unísono.

Y el que alguna vez fue el trío dorado de Hogwarts años y sufrimientos atrás, comenzaron a caminar juntos hacia lo que prometía ser la construcción de un nuevo mundo.

Un mundo mejor.

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4 años después

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-¡Buenos días, Percival!- saludó jovialmente una mujer de 28 años, mientras le sonreía al guardia de la entrada del amurallado edificio, quien estaba en sentado adentro de una caseta de control. El hombre, que siempre conservaba una expresión ceñuda se suavizó al ver entrar a la mujer, que siempre le regalaba una sonrisa al entrar cada mañana por el control de seguridad.

-Buenos días, señorita Hermione- dijo el hombre con una sonrisa, mientras agitaba suavemente su arrugada mano en expresión de saludo.

-Le traje el café que a usted le gusta, Percival- dijo Hermione con una cálida sonrisa al ver que el viejito le sonreía ampliamente, mostrando sus torcidos dientes.

-Muchas gracias, es que realmente éste frío de enero es insufrible- dijo el hombre mientras se paraba de la silla del que estaba sentado, para alcanzar el vaso de café que Hermione le tendía por la ventana de la caseta- Veo que ésta mañana no viene acompañada por el caballero- dijo el hombre con una sonrisa bonachona, que sacó a Hermione otra radiante sonrisa

-Tenía cosas que hacer, por eso no me pudo acompañar. Pero ya lo verá durante el fin de semana, si Dios lo quiere- dijo Hermione, mientras tomaba de su vaso plástico un poco de café

-Más le vale, tiene que pagarme la pequeña apuesta que concertamos el otro día…

-¡Ah, el partido de quidditch por el que apostaron!- dijo Hermione mientras reía- Debe ser por eso que ayer estaba con tan mala cara, es que venir a apostar contra el "Chudley Cannons" es una tontera- dijo ella, mientras se ganaba otra sonrisa del ceñudo guardia

-Eso mismo le dije, pero no quiso oír de razones. La experiencia le enseñará- dijo el hombre poniendo un tono sabe lo todo que hizo que Hermione pensase cuántas veces sus amigos debieron querer estrangularla por ese tono.

-Ya las oirá la próxima vez, Percival. Voy a continuar mi camino, que después tengo que volver al Ministerio- dijo Hermione, mientras le hacía un gesto con la mano al guardia- Nos vemos a la salida.

-Nos vemos más tarde, señorita Hermione- dijo el hombre, mientras le hacía un gesto similar a la castaña con su mano libre.

Hermione continúo caminando, hasta llegar a una gran puerta de acero, la cual según su conocimiento estaba llena de encantamientos protectores. Al ingresar por la puerta, pasó por una sala, donde había tres guardias sentados en sus respectivos escritorios.

-¡Buenos días!- dijo Hermione con una sonrisa a los tres guardias quienes al verla, se levantaron de inmediato, saludándola.

-Buenos días, señorita Granger- dijeron los tres hombres al unísono.

-¿Estuvo bueno su fin de semana?- preguntó el jefe de los guardias del segundo control de aquél edificio.

-Bastante- dijo Hermione con una sonrisa, mientras caminaba hacia un círculo de dos metro de diámetro dibujado en el piso con símbolos mágicos. Al pisar el círculo, pudo percibir levemente como sobre ella caían encantamientos encargados de inspeccionar si ella traía consigo armas, o artefactos que pudieran atentar contra la seguridad del lugar, o el de sus ocupantes.

-Esta todo en orden, como siempre- dijo uno de los guardias, mientras le hacía un gesto a Hermione para que saliese del círculo mágico

-Tome, Fletcher- dijo Hermione, mientras le pasaba su varita mágica al jefe de los guardias del segundo control- La retiraré a la vuelta

-Gracias, puede pasar. Informaremos en el tercer control que usted va en camino- dijo el guardia que se apellidaba Fletcher con solemnidad.

-Gracias- dijo la castaña escuetamente, mientras le habrían otra puerta metálica. Al entrar a la siguiente habitación, caminó sin mirar la triste decoración del lugar, o más bien la carente decoración. Las paredes eran de una piedra más bien oscura, de forma irregular, sin ninguna ventana. La iluminación provenía de las esferas luminosas que flotaban por el techo. Hermione después de años aprendió que aquellas esferas aparte de tener la función de iluminar, también tenían otra función; capturar a cualquier intruso. El sólo hecho de tocarlas, se desencadenaba una maldición que inmovilizaba completamente a cualquier persona. Aquello lo supo cuando Harry la acompañó una vez a aquél lugar, sorprendiéndola con aquella información tan reveladora.

-Señora Granger- dijo la voz ronca de un hombre, cuyo gran volumen corporal la sacó totalmente de sus recuerdos. Fue ahí cuando Hermione se dio cuenta que había llegado al final de pasillo, y que se encontraba cara a cara con el guardia jefe del sector tres, y encargado de toda la guardia de todo el reciento, quien se caracterizaba por su dureza y firmeza en aquél trabajo. Pero ella lo conocía desde hace años, y sabía que aquella dureza era necesaria para aquél trabajo, y que no había nadie más capacitado que él para su trabajo.

-Señor Salinger- dijo Hermione, mientras asentía con su cabeza al saludo de aquél hombre cincuentón, que trabajaba mejor que nadie en aquél lugar, velando por la tranquilidad y seguridad en cada ronda- No me sorprende verla acá nuevamente.

-Ni a mi verlo a usted, señor Salinger. ¿Acaso no descansa? – preguntó ella pasando por alto el tono irónico del hombre.

-Sabiendo que existe un lugar como éste; nunca- dijo el hombre con firmeza.

-Debería saber que los derechos laborales son irrenunciables, y que el derecho a descanso es uno de ellos- dijo Hermione con un tono levemente sabe lo todo, que hizo que el hombre levantara las cejas algo exasperado.

-Usted no cambia, señora Granger- dijo el hombre fingiendo desesperación, pero tanto ella como él, sabían que aquella mujer menuda había logrado romper levemente la coraza con que Joseph Salinger se comportaba con las demás personas.

-Gracias, señor Salinger- dijo Hermione con una leve sonrisa, mientras le entregaba su cartera al guardia- Llevo unos libros- dijo la mujer, mientras le pasaba tres libros envueltos en una bolsa de papel café.

-Déjeme verlos- ordenó el hombre, mientras dejaba la cartera de Hermione en un locker cerrado, y tomaba la bolsa que la castaña le tendía- Veo que no ha mejorado en gustos con respecto a la literatura- dijo el hombre con gesto resignado, después de haber revisado la bolsa que Hermione le había pasado.

-¿A qué se refiere?- preguntó Hermione impresionada, por qué jamás Joseph Salinger, el ceñudo y rudo guardia del sector tres le había hecho mención a los libros que traía- Son grandes autores.

-¿Dostoievski, Hesse, Houellebecq?- preguntó el hombre con escepticismo, mientras fruncía el ceño- No lo dudo, señora Granger. No lo dudo, yo soy fanático de la literatura de estos autores, pero en un lugar como éste es mejor leer cosas más bien alegres, que den esperanza…

-Pero "Crimen y Castigo" termina con un mensaje esperanzador, señor Salinger- respondió Hermione impresionada, mientras se pasaba una de sus manos por sus largos rizos castaños confundida.

-Después de toda una tragedia- replicó el hombre, mientras tomaba su taza de café- Mire, Hermione- dijo el hombre, llamando a Hermione por su nombre, y desde que lo conocía jamás la había llamado por su nombre, por lo que Hermione puso mucha atención- Éstos hombres necesitan esperanza, leer cosas que los alegren, sin caer obviamente en la basura- dijo él con un gesto despectivo.

-¿Cómo sabe de…?

-¿Literatura? No sé gran cosa, Hermione, pero tengo sentido común, y lo único que le puedo decir es que estos hombres necesitan esperanzas, y ver las cosas de la manera más optimista posible.- dijo el hombre con firmeza- Esta bien que lea libros que son considerados como clásicos y joyas en la literatura, pero también hay momentos en que uno no es menos estúpido por leer cosas más livianas, especialmente cuando las circunstancias no son de lo más favorecedoras. Así que hágase el favor a usted y a él de dejarme éstos libros hasta el día en que dejemos de vernos, ahí se los devolveré- dijo el hombre con seriedad, mientras dejaba la bolsa café sobre su escritorio- Y llévese éstos- dijo el señor Salinger, mientras le pasaba otros tres libros, de los cuales Hermione al ver sólo la portada supo que iba a estar en graves problemas

-Me los devuelve cuando todo esto termine, lo cual espero que sea pronto. Estoy cansado de verla todos los días, y es peor aún cuando viene acompañada con el otro caballero- dijo el guardia gruñonamente- Van a agotar la poca paciencia que me va quedando

-Gracias- replicó Hermione con una sincera sonrisa, ya que no necesitaba oír más que aquellas palabras para saber que Joseph Salinger se había encariñado con ella, y que aquella era la manera tan rara que tenía de expresarlo.

-314- replicó Salinger de vuelta, mientras le hacía un gesto a Hermione para que entrase por la puerta metálica que había después del control número tres.

Hermione entró por la puerta, la cual se cerró de inmediato cuando ella ingreso a la amplia sala, la cual era circular. En aquella sala había tres puertas, las cuales estaban posicionadas en las paredes del círculo. Hermione caminó con paso decidido a la puerta 314. Al frente de dicha puerta metálica había un círculo, sobre el cual Hermione se paró. Tras cinco segundos, en los cuales ella estuvo parada, la puerta se abrió, dejándola entrar a la habitación.

La habitación era espaciosa, cubierta de un género suave y hermoso, de color blanco. Había una cómoda cama de madera no inflamable al medio de la habitación. Al lado izquierdo de ésta había un pequeño velador con una lámpara, sobre éste y dos libros. Al frente de la cama, había un armario de madera. Al fondo de la habitación había un escritorio de madera, en el cual había varios papeles y libros. También había dos marcos de fotos, en donde en uno de ellos había una mujer rubia y hermosa, que miraba sonriente la cámara. En la otra foto había un niño rubio acostado de espalda sobre el verde pasto, sonriendo de forma divertida a la cámara, mientras su liso pelo rubio caía sobre su frente, tapando sus ojos.

Draco Malfoy se encontraba mirándola fijamente desde donde se encontraba, parado junto al estante de libros que estaba ubicado junto al escritorio. Seguía teniendo ese porte imponente que tenía, y ese aire de arrogancia que le otorgaba su sangre no había desaparecido, pero se podía ver que el encierro había suavizado las facciones más duras del rubio, reemplazándolas por unas más calmas. Estaba más delgado que antes, pero no se veía demacrado, como alguien que hubiese sufrido horrores. Había sufrido, y lo seguía haciendo, pero sabía que aquél sufrimiento era el necesario para redimirse de sus pecados, y sabía que sería injusto si dijese que no tenía las comodidades necesarias para vivir dignamente.

Pero igualmente echaba de menos la libertad, y por sobre todo el vivir a tiempo completo con sus seres queridos.

Sí, seres queridos, por qué ahora Draco Malfoy tenía seres que él quería más que a sí mismo, y eso lo hacía sentir una mejor persona, al saberse capaz de querer a una persona más que a sí mismo, pero también vulnerable, ya que no le hacía feliz vivir separado de quienes el quería.

Pero sabía que aquello terminaría pronto, por qué nuevamente podría volver a ser libre.

Y vivir de una manera digna en una sociedad que todavía se estaba descontaminando de la dictadura de Voldemort, la cual había caído hace 3 años.

Podría vivir finalmente con sus personas queridas, sin sentir más vergüenza, por qué habría pagado por todos sus pecados, aunque el bien sabía que la culpa de cierta manera siempre le pesaría, pero también sabía que se le haría todo mucho más soportable tras haber vivido aquellos años de encierro.

-Buenos días, Draco- dijo la castaña con una sonrisa algo nerviosa, al ver como el rubio la miraba sin pestañear, como si no la hubiese visto hace meses, cuando realmente no la veía desde ayer.

-Hermione- dijo el rubio saliendo del estado pensativo en que antes se encontraba, caminando hacia donde estaba la castaña, abrazándola con fuerzas- Que bueno que has venido.

-Siempre vengo, Draco- dijo Hermione con una leve sonrisa, algo confundida por la reacción del rubio. Tal vez todo aquello se debía a que realmente estaba nervioso por lo que iba a suceder al día siguiente; el Wizengamot se pronunciaría sobre la libertad condicional de Draco Malfoy.

-Lo sé, pero pensé que tal vez hoy día preferías dejarme espacio para prepararme para mañana- dijo el rubio, separándose de ella, mientras tomaba los libros que la mujer le tendía.

-Eso jamás- dijo ella con una suave sonrisa, cual se ensanchó al ver la cara que Draco Malfoy ponía al ver los libros que ella le había pasado.

-¿Qué es esto?- preguntó el hombre confundido, mientras miraba la portada de uno de los libros, cuyas letras rosadas y brillantes parecían casi encandilarlo- ¿"10 pasos de cómo mejorar su vida"?- preguntó atónito

-Te juro que no fui yo- dijo Hermione entre risas, mientras se sentaba en una de las sillas que estaban junto al pequeño escritorio- Fue el señor Salinger

-¿Salinger lee ésta basura?- preguntó Draco atónito, mientras trataba de congeniar la idea del temible guardia del pabellón en el que él era residente y la literatura de auto ayuda.

-Malfoy, te estoy oyendo- dijo una voz que resonó por la habitación con tono severo. Tanto Hermione como Draco se giraron hacia la puerta, acordándose los dos de que aquella pieza tenía un encantamiento que permitía a los guardias oír lo que ahí se conversaba.

-Mierda- masculló el rubio más despacio, mientras se acercaba con grandes zancadas al escritorio y sacaba de él un pergamino y una pluma, en el cual escribió a Hermione- ¿Cómo llegó a darte un libro de auto ayuda?- pasándole la pluma a la castaña para que respondiese.

-Me dijo que tenías que leer cosas más alegres- escribió Hermione con una sonrisa- Algo más esperanzador.

-¡Es basura, no algo esperanzador!- escribió con vehemencia Draco mientras fruncía el ceño, haciendo que Hermione quisiese reír más.

-Draco, dale una oportunidad- escribió Hermione, calmándose- Ya podrás leer los otros libros cuando salgas.

-¡Estoy preso, pero eso no significa que pueden pasar por encima de mi derecho de leer lo que se me de la condenada gana!- respondió furioso, mientras dejaba la pluma con brusquedad sobre el pergamino. Hermione sólo lo miro de forma preocupada, al ver como el rubio ofuscado, se sentaba sobre su cama.

-Lo sé- dijo ella con suavidad, mientras se sentaba al lado de él, y le tomaba una de sus frías manos con dulzura- El señor Salinger solamente intentaba levantarte los ánimos con literatura más alegre, nada más. No quería que te sintieras que alguien a quien le han privado hasta el derecho de poder leer lo que quisiese, por favor no te lo tomes así, Draco.

Él la miró fijamente, clavando sus ojos grises en los de ella, esperando ver en ella algún signo que afirmase lo contrario de lo que ella acaba de decir, pero al no encontrar las señales que el esperaba, dejó escapar un suspiro cansado.

-Lo siento tanto- musitó Draco, mientras tomaba con firmeza la mano que Hermione le había dado- Sé que he estado sobre reaccionado últimamente.

-Es entendible- dijo Hermione con una sonrisa conciliadora- Mañana se ve tu causa, eso es para dejar a cualquiera nervioso. Pero tengo la sospecha de que todo va a salir bien, y que a partir de mañana volverás a ser un ciudadano libre.

-Yo ya no espero nada- dijo Draco con indiferencia, pero Hermione sabía que aquella era tan sólo aparente. Veía que él por dentro estaba más inquieto que nunca, y que la ansiedad lo estaba carcomiendo. Los síntomas físicos ahí estaban; estaba mucho más delgado, pálido y ojeroso que meses atrás, y a demás estaba el hecho de que el cenicero que Draco tenía sobre el escritorio estaba lleno de colillas de cigarros.

-No digas eso- susurró la castaña, abriendo los ojos impactada por sus palabras, a pesar de saber que él no estaba bien en aquellos momentos.

-¿Por qué no puedo decirlo?- preguntó Draco molesto

-Por qué no serías justo- dijo ella con firmeza, mientras se paraba frente a Draco y lo miraba con dureza

-¿Con qué?- preguntó él levantando una ceja con un gesto de arrogancia que molestó aún más a Hermione

-Conmigo, Draco, conmigo- dijo Hermione furiosa, pero sin levantar la voz, sabiendo que en aquellos momentos estaban siendo oídos- No te he exigido nada más allá de que mantuvieses las esperanzas vivas para cuando salieses de ésta condenada prisión

-¡Cómo si fuese tan fácil!- dijo molesto el rubio, mientras se paraba igual que ella, y se paraba al frente de la castaña- ¡Tú no has estado presa durante cuatro condenados años!

-Nunca he dicho que ha sido fácil Draco, pero para tu información estuve presa en esa maldita dictadura por años también, sin poder ser feliz ningún condenado día- dijo Hermione duramente, mientras se acercaba a Draco, demostrándole que ella no se sentía intimidada por él en lo absoluto- A demás tu decidiste entregarte, Draco. Sabías que esto hubiese sucedido en el mejor de los casos. Tu corriste con el riesgo, y no te juzgo por ello- dijo ella rápidamente al ver que Draco iba a interrumpirla- Lo que tu hiciste fue lo más valiente, dignificante y liberador que he visto, por qué decidiste pagar por tus delitos por voluntad propia, a pesar de que yo te supliqué de que no lo hicieras y de que huyéramos juntos- dijo Hermione más calmada- Tú tomaste la decisión correcta aquella vez, la decisión que muchos no habrían tomado, así que por favor no creas que pienso que éstos años te han tocado fácil, por qué sé que no ha sido así. Te he visto muchas veces consumiéndote por la privación de tu libertad, pero también he visto como te has ido purificando de cierta manera, ¿me entiendes? Jamás habrías podido sentirte y ser libre si es que no hubieses pasado por todo esto.

-Redención por mis pecados, para ser libre- dijo Draco tranquilamente, mientras miraba el rostro preocupado y pálido de Hermione

-Pansy no lo habría podido decir mejor- dijo Hermione con una sonrisa triste

-¿Cómo ha estado?- preguntó Draco cuidadosamente, sabiendo que aquél tema era bastante delicado para ella.

-Mejor de cómo la viste cuatro años atrás -dijo Hermione con un poco de optimismo en su voz, mientras se pasaba una de sus manos por su cabeza- No hemos encontrado como sanarla totalmente en todos estos años, pero ha mejorado positivamente. Volvió a caminar, y puede realizar encantamientos sencillos. De a poco de ha ido fortaleciendo, pero no lo suficiente para tener hijos todavía. Creo que uno de estos días a Blaise se le va a acabar la paciencia y va a terminar matando a todo el cuerpo médico, pero por lo menos tenemos la tranquilidad de que él está bajo libertad condicional de por vida, por lo que no tememos mucho por nuestra integridad- dijo Hermione con un deje de humor, que hizo que Draco alzara una de sus cejas en señal de resignación ante el pensamiento calculador de Hermione.

-No deberías pensar así, no te queda bien- dijo Draco, mientras la tomaba por los hombros.

-Tampoco te queda bien a ti decir que no te queda nada que esperar, por qué para tu información Draco Malfoy tienes personas que te quieren demasiado- dijo Hermione frunciendo el ceño, tratando de zafarse del agarre del rubio, no obteniendo ningún resultado.

-Lo siento, se que he sido injusto- dijo él a regañadientes, lo que hizo que a Hermione se le borrase el ceño de su cara- Me he olvidado de que para ti tampoco han sido fáciles éstos años.

-No lo han sido, pero no han sido malos años- dijo Hermione sin caer en la auto victimización que tanto detestaba- Ya no vivimos en dictadura, tengo mis amigos que me han apoyado durante todos éstos años, te tengo a ti, tengo…

-Repite lo que acabas de decir- dijo con una sonrisa arrogante dibujada en su cara, mientras acercaba a Hermione más a su delgado cuerpo.

-Dios, no cambias- alegó la castaña algo molesta- Te tengo a ti, a pesar de que todos éstos años has estado en éste lugar, y por sobre todo tengo a Samuel.

-Tienes a Samuel- dijo el rubio seriamente, mientras tomaba algo de distancia de Hermione- Mejor no querrás decir, ¿qué los dos tenemos a Samuel?

-¡Que sensible, Draco!- dijo Hermione con un tono más agudo, que hizo que el rubio se molestase más- ¿Acaso estás celoso de que él me prefiera a mí?

-Ah, eso es lo que tú crees Hermione, pero cuando él viene sólo tiene ojos para mí- dijo victoriosamente Draco.

-¡Basas la presunta preferencia de Samuel en miradas, lo que no es nada concluyente, Malfoy!- dijo Hermione con un tono de sabe lo todo, que hizo que el rubio frunciese el ceño- Pero a ti nunca te ha dicho que eres su preferido, cuando a mi me lo dice todo el rato.

-¡Él me dijo que te decía eso para dejarte tranquila, Granger! Pero en secreto me dijo que yo soy su preferido, por qué soy más divertido- dijo triunfante Draco, mientras reía al ver como Hermione ahora fruncía el ceño cada vez más molesta.

-¡Un padre no es solamente diversión!- lo acusó ella molesta

-¡Pero para un niño de cuatro años lo es todo!- exclamó el rubio sonriendo, al ver que aquella frase había desarmado a Hermione

-¡El otro día lo llevé a Hogwarts!- dijo Hermione titubeando en un comienzo, para luego sonreír de forma arrogante.

-¡Para que conociese la biblioteca!- respondió Draco rápidamente, mientras reía al ver que había dado en el clavo al ver la cara de Hermione- Samuel me lo contó el otro día. El quería ver la cancha de quidditch, y tú se la mostraste en diez minutos, pero le mostraste la biblioteca y sus fascinantes tomos en una hora. Y después lo llevaste a todas las aulas, para que conociese el lugar donde el aprendería cosas maravillosas. ¿No te parece un poco anticipado para un niño de cuatro años, Hermione?- preguntó el rubio

-Nunca es temprano con respecto a conocer Hogwarts- dijo Hermione, pasando por alto el arrogante tono de voz de Draco- Tenía una reunión con Neville, por eso tuve que ir a Hogwarts, y pensé que era mejor llevar a nuestro querido hijo, que dejarlo con sus Harry y Ginny, o con Ron y Luna.

-Tienes razón, mucho contacto con cara rajada puede contagiarle los aires de héroe a Samuel- dijo Draco en broma, pero Hermione igualmente frunció el ceño.

-Draco- advirtió Hermione frunciendo aún más el ceño al ver como el rubio reía ante la severa mirada de la castaña- Para tú información, "cara rajada" a resultado ser un gran padrino de Samuel, de hecho lo llevó antes de ayer a ver un partido de los Chudley Cannons junto …

-Pobretón Weasley- dijo Draco con un deje de asco en su voz, pero Hermione bien sabía en su fuero interno que lo único que Draco quería en aquellos instantes era molestarla- Que le contagien el mal gusto a sus hijos me es irrelevante, pero es inaceptable que le hayan contagiado el mal gusto a nuestro pequeño e inocente hijo- dijo negando con la cabeza con apariencia apesumbrada- Cuando salga de éste sitio voy a llevarlo a ver a los Holyhead Harpies. Ellos son un equipo de verdad.

-Que no te oiga Ron, es capaz de atestiguar en tu contra mañana- dijo Hermione con falsa seriedad.

-Weasley se muere si es que no salgo mañana, ya que quedamos hace un par de meses de jugar un partido de quidditch, y quiero darle una lección de cómo se juega de verdad. Y a Potter también

-Draco, te recuerdo que la mayoría de las veces a las que te enfrentaste a Harry, el siempre te terminó venciendo- dijo Hermione con una sonrisa en los labios- No es que sea una gran fanática de quidditch, pero Gryffindor siempre fue superior a Slytherin.

-Dios, mejor cállate- exclamó sulfurado Draco, mientras se pasaba una de sus manos por la cabeza, despeinando su pelo- Ahora me doy cuenta de que no sabes absolutamente nada de quidditch.

-Y yo de que no tienes una pizca de objetividad cuando hablamos de quidditch- replicó rápidamente Hermione

-Sabes que no vamos a llegar a ningún consenso, así que ¿por qué no dejamos de hablar de quidditch?- dijo Draco un poco exasperado al ver que la castaña no parecía transar en lo absoluto, a pesar de que ella supiese poco del tema.

-¡Tú lo pusiste, Draco Malfoy!- respondió ella impresionada ante la descaro del rubio- Pero estoy dispuesta a no seguir hablando de un tema tan poco trascendente.

-No voy a responderte a la blasfemia que acabas de proferir. Potter y los Weasley´s estarían de acuerdo conmigo en tirarte en aceite hirviendo por lo que acabas de decir. Yo creo que Samuel también- dijo Draco abriendo los ojos desmesuradamente, mientras se ponía una mano sobre el corazón- Pero en fin, tenemos un asunto más importante que discutir…

-Mañana te van a llevar los mismos funcionarios de la prisión hacia el Ministerio para que el Wizengamot vea tu causa- dijo Hermione adquiriendo un tono serio nuevamente, mientras caminaba un par de pasos y se sentaba en una silla, mirando fijamente a Draco- Por desgracia no me autorizaron para poder acompañarte desde acá, pero estaré en la sala del Tribunal esperándote.

-¿Y Samuel?- preguntó Draco tensamente

-Va a estar a esas horas de la mañana en el "Jardín infantil mágico"- dijo Hermione con un tono que daba a entender que ya había arreglado todas las variables- No lo voy a llevar conmigo, no corresponde a su edad presenciar todo aquello.

-En caso de que las cosas salgan mal- dijo Draco con indiferencia, pero se podía ver en sus gestos lo preocupado que estaba.

-No- dijo Hermione rápidamente- No lo decía por eso. No quiero exponerlo a una sala de un Tribunal con personas que lo estén mirando, ni que oiga cosas que él todavía no podría entender…

-¿Cómo que su padre fue un mortífago?- preguntó Draco molesto, mientras alzaba una de sus cejas interrogadoramente hacia Hermione

-Draco, un niño de cuatro años jamás va a poder entender qué fue lo que te llevó a transformarte. Se requieren años de vida y experiencia para entender que no todo es blanco o negro- dijo Hermione tranquilizadoramente- El te adora por sobre todo, pero su cabecita no sería capaz de dimensionar todo. Obviamente que con los años le contarás todo, cuando sepas que él tiene el criterio suficiente de entender tú historia- dijo Hermione, mientras alargaba uno de sus brazos y tomaba una de las manos de Draco, quien estaba parado junto a la silla que ella estaba sentada a escasos centímetros de distancia- Cómo yo también tendré que explicarle más adelante que yo también estuve en tu misma situación durante un breve tiempo.

-¡Hermione tú decidiste entrar por decisión propia a la cárcel!- exclamó Draco enojado, mientras se sentaba sobre la cama, quedando al frente de la castaña- Tú estúpidamente pediste que te metieran presa por tus delitos, cuando no habías hecho más que responder a la dictadura de Voldemort.

-¿No vamos a volver a discutir sobre eso, o no?- preguntó Hermione molestándose ella ahora, mientras le soltaba la mano a Draco- ¡Suponía que ya habías entendido mis motivos, Draco!

-Pues no- replicó cortantemente el rubio

-Yo también cometí delitos- dijo Hermione armándose de una paciencia que no tenía ya a esas alturas- Exploté edificios públicos, en donde mucha gente salió herida. Era injusto que no me condenaran por qué los damnificados fueron mortífagos o sus familiares, los que eran por cierto totalmente inocentes.

-Totalmente, no- replicó Draco- No te mientas a ti misma, Hermione. Sabías que no lo eran.

-No siempre- masculló la castaña- Pero no soportaba que condenaran a un lado, y al otro no. No me importaba ir un par de meses a la cárcel, con tal de que hubiese justicia. Obviamente hubiese sido desproporcionado que me hubiesen condenado a una pena prolongada, pero las semanas que estuve ahí dentro saldaron la cuenta que yo tenía con la sociedad.

-¡Una cuenta inexistente, por qué nadie te reprochaba por lo que habías hecho!- exclamó Draco furioso

-Las víctimas merecían una pequeña compensación- dijo Hermione haciendo caso omiso al enojado tono de Draco- A parte estuve finalmente menos tiempo de lo que me habían condenado, debido al embarazo.

-Menos mal que el juez fue razonable- dijo Draco- Alguien tenía que ser racional, y menos mal que él lo fue, ya que si hubiese sido por ti te habrías quedado ahí no más, sin que te importara el bienestar de Samuel.

-Voy a hacer caso omiso a ese último comentario, Draco- dijo Hermione frunciendo el ceño, mientras se cruzaba de brazos- ¿Me puedes dejar ahora por favor decirte lo que he venido a explicarte?

-Procede- ordenó el rubio con un tono de aburrimiento

-Tu defensor mañana te estará esperando a las nueve de la mañana en una de las antesalas del Tribunal, explicándote brevemente como procederá la audiencia. Principalmente lo que pasará es que se leerán brevemente los hechos que conllevaron a que te condenaran a prisión, y los delitos de por qué te condenaron. De ahí hablará un fiscal del Ministerio Público, quien leerá un informe de la prisión en la que te has encontrado preso durante todos éstos años, relatando tu conducta durante éstos años y si consideran o no que te encuentras capacitado para volver a vivir en sociedad. Tras esto leerán los informes siquiátricos, y…

-Hermione, mi defensor me lo explicó todo ayer- dijo Draco tranquilamente

-Pero…- dijo débilmente la castaña

-Y tú estabas acá conmigo cuando él lo hizo, así que por favor tranquilízate, no es necesario que me repitas todo lo que hablamos ayer- dijo Draco con voz calmada, mientras tomaba una de las frías manos de Hermione entre las suyas- Todo va a salir bien, ya sé todo lo que tengo que saber, y me conozco el procedimiento de memoria. Vas a ver que mañana Draco Malfoy volverá a ser un hombre libre- dijo con una seguridad que hizo que Hermione sonriera débilmente- Pareces más nerviosa que yo, mujer.

-Ya sé que debes estar nerviosa, por qué sino salgo no nos vamos a poder casar en la Iglesia en que se casaron tus padres…- dijo con arrogancia Draco Malfoy, aguantando el impulso de sonreír al ver como la imperturbable Hermione Granger comenzaba a sonrojarse.

-¿Quién dijo que yo me iba a casar contigo, Draco?- preguntó Hermione atónita, mientras comenzaba a molestarse.

-Es obvio que eso es lo que quieres, después de venir a verme casi todos los días durante todos éstos años- dijo abriendo los ojos nuevamente, mostrando una sonrisa cargada de arrogancia- No te preocupes, cariño. Te recompensaré todo el esfuerzo.

-¡Maldita seas, Malfoy!- gruñó Hermione soltándose del agarre de Draco- No te he venido a ver todos éstos años por eso. Es para que conocieses a Samuel, para que jamás perdieses contacto con él.

-Instrumentalizar a tu hijo con el fin de atrapar a un hombre no es digno de ti, Hermione- dijo con una voz falsamente acusatoria Draco, mientras negaba con su cabeza- Pero es peor que lo niegues. Que dirá el pobre de Samuel y el resto de nuestros hijos, cuando les digamos que nos casamos por qué tú instrumentalizaste al pobre de Samuel para verme todos los días. ¡Quedarán mudos de espanto!

-Déjame reírme, Draco. No sabes cuán divertido es todo lo que has dicho- dijo Hermione con sarcasmo- Bueno, nos vemos mañana- dijo Hermione parándose de la silla, y caminando en dirección a la puerta, mientras se despedía de Draco con un gesto de su mano.

-Espera, todavía no me has respondido- dijo Draco totalmente serio, dejando de lado todo tono de burla en su voz.

-¿Qué no te he respondido?- preguntó Hermione con un poco de impaciencia en su voz, mientras se giraba y quedaba al frente de Draco Malfoy, quien ahora estaba a escasos centímetros de ella.

-Qué si te vas a casar conmigo o no cuando salga de éste condenado lugar- dijo Draco con tal seriedad, que Hermione borró de su rostro toda expresión cargada de sarcasmo e impaciencia.

-¿Qué?- preguntó Hermione anonadada, mientras se cruzaba de brazos y miraba impresionada a Draco

-Hermione no me hagas preguntártelo una vez más- le dijo el hombre comenzando a impacientarse ante la reacción de ella. Siempre el pensó que cuando le pidiese a Hermione que se casase con él, ella reaccionaría de una manera atípica, y ahora sus sospechas se confirmaban, y eso no lo dejaba tranquilo. Odiaba aquella situación en el que se veía tan expuesto a otra persona, pero sabía que ella jamás lo dañaría intencionadamente.

-¿Tú quieres casarte conmigo?- preguntó Hermione comenzando a hilar lo que él le acababa de decir. Jamás había pensado que Draco hubiese querido casarse con ella a penas de haber salido en libertad. Era cierto que habían tenido una especie de extraño amorío los días previos a la insurrección que se dio en Hogwarts, pero aquello cesó cuando él fue apresado y luego condenado a prisión. Cuando ella le contó que iban a tener un hijo, y que ella no pensaba en abortar, él la apoyó para su grato asombro, pero jamás le dio a entender que continuarían teniendo una relación con un cariz romántico.

Ni ella lo había hecho, por qué daba por supuesto que lo que ellos habían tenido fue fruto de la desesperación que generaba la guerra en las personas.

Nada más, a pesar de que para ella no había sido así.

Si se involucraba con alguien, era por qué realmente tenía sentimientos por esa persona.

Pero por miedo a que las cosas se complicaran innecesariamente entre ellos, después de que él entró a la prisión y de que ella lo hiciese por breves semanas, decidió que lo mejor era dejar de lado sus ingenuas esperanzas. Aquello lo decidió puntualmente cuando se dio cuenta que estaba embarazada de él. Lo más sano para su hijo era que ellos se llevaran bien sin mayores complicaciones, y eso significaba que todo aspecto romántico en la relación de ambos debía desaparecer.

Por qué ella realmente estaba enamorada de él, pero no sabía que era lo que él pensaba ni sentía, por lo que prefería que todo aquél atípico romance terminase antes de que se odiasen nuevamente.

Iba a tener un hijo, no se podía dar el lujo de enemistarse con el padre de él por el hecho de que él no sintiese lo mismo que ella.

Eso era lo que ella pensó en aquella época, y sentía que no había errado en su decisión. Pero jamás había esperado que años después el mismo Draco Malfoy estuviese frente a ella preguntándole si ella se quería casar con él.

-¿Por qué te quieres casar conmigo, Draco?- preguntó Hermione cautelosamente, esforzándose enormemente para mirarlo directamente a la cara. Sentía que su cara enrojecía furiosamente.

-¿Por qué no?- contra preguntó el rubio, mirando con fijeza a Hermione.

-No entiendo por qué querrías hacerlo- respondió finalmente Hermione, tratando de sonar lo más calmada posible, pero sabía que su auto control estaba a punto de perderse- Sabes, no tienes que casarte conmigo por que tengamos un hijo en común. No tienes por que sentirte obligado, Draco- dijo Hermione con dificultad, pensando que una de las opciones que hacía que Draco optase por casarse con ella era por la existencia de Samuel.

-¿Tú crees que el único motivo por el que querría casarme contigo es por Samuel?- preguntó Draco con frialdad, mientras su mirada se tornaba fría, algo que a Hermione no le agradó en lo absoluto.

-No veo otro motivo- replicó Hermione cortantemente, sintiendo como se garganta se tensaba al proferir aquellas palabras.

-¿Y todo lo que hemos vivido juntos estos años no significa nada para ti?- preguntó el glacialmente, mientras apoyaba una de sus manos en la puerta donde Hermione se encontraba parada, acercándose un poco más a ella.

-Nos hemos acompañado durante todos estos años- dijo Hermione débilmente- Hemos sido buenos amigos, pero eso no es motivo para casarse- titubeó Hermione, mientras luchaba contra la tentación de apartarse de Draco.

-¿Buenos amigos?- preguntó Draco con voz contenida, aguantándose las ganas de gritarle como podía ser tan poco honesta con sus sentimientos- Tú nunca has querido ser solamente mi amiga Hermione, si no me habrías pedido años atrás que huyéramos juntos. Si fuera sólo un amigo para ti, no habrías venido a verme durante todos éstos años.

-¡Yo haría eso por mis amigos, Draco! Si tú no tenías amistades como las mías, no es mi problema- pronunció Hermione en una débil protesta, sabiendo que tendría que hablar con la verdad de ahora en adelante, ya que a Draco Malfoy se le estaba agotando la paciencia completamente.

-Para- le ordenó Draco glacialmente, mientras con el otro brazo la acorralaba, dejando a Hermione entre medio de sus dos brazos, deseando que un terremoto la salvara de toda aquella dolorosa conversación- No voy a tolerar que no hables con la verdad. Mírame cuando te hablo, que no te voy a dañar- dijo Draco con más calma, mientras tomaba con suavidad la cara de Hermione, y la obligaba a alzar su rostro hacia el de él.

-¿Por qué quieres casarte conmigo?- preguntó Hermione con voz baja, mirando a Draco a los ojos, tratando de aparentar calma. Una calma que no poseía en aquellos instantes.

-Tú sabes por qué- respondió él rubio, soltando la cara de Hermione. Su voz ya no era tan fría como antes, pero se podía ver claramente que se sentía algo contrariado.- Samuel no es la razón, Hermione. Ya no estamos en el siglo XIX.

-¿Entonces qué?- preguntó ella sonando su voz con más fuerza- No he querido hacerme durante estos años ninguna expectativa con respecto a nosotros dos, por qué odiaba la idea de saber que yo sería la única estúpida enamorada de ti, cuando tú no sintieses nada por mi. Por eso preferí hacer como si nada hubiese pasado entre nosotros- dijo Hermione con total honestidad, tratando de mantener su mirada en el rostro inexpresivo de Draco- Prefería tenerte como un amigo, o por lo menos como alguien cercano, por que Samuel te necesitaría a medida de que fuese creciendo, y sinceramente por que no me hubiese gustado no tener ninguna relación contigo.

-¿A pesar de que tú me quisieses y de que creyeses que yo no lo hacía?- preguntó Draco molesto, pero por lo menos ya no indiferente, lo que hizo que Hermione sonriera levemente, a pesar de la mirada triste que cargaba-Eso es puro masoquismo- sentenció él furioso- Por eso detesto a los Gryffindor, que actúan sacrificándose de una manera tan estúpida en ciertos casos, cuando no había por qué sacrificarse

-¿A qué te refieres?- preguntó la mujer consternada

-¿Tú crees que si no me hubieses importado te habría protegido como lo hice durante los últimos meses de dictadura?- preguntó Draco molesto, mientras se pasaba una de sus manos por la cabeza- ¿Tú crees que si no me hubieses importado yo habría pasado por todo lo que he pasado durante éstos años? ¡Responde Hermione!- le ordenó Draco impacientándose

-¡No sé que decirte!- Hermione dijo perdiendo la paciencia de a poco

-¡Deberías haber visto más allá de las palabras que se pronunciaban! ¡Debiste fijarte en los hechos!- gritó Draco, perdiendo la calma- Tú sabes que no se me han dado jamás bien las palabras

-¡Esa no es justificación suficiente para no haberme dicho que yo no te era indiferente!- gritó Hermione enojándose también- ¡Para que sepas las personas generalmente usan las palabras para expresar lo que sientes, Draco!

-¡Pero tú sabías cuanto me costaba expresar lo que sentía!- gritó exasperado Draco

-¡No eras un niño de un año que no sabía más que balbucear!- gritó colérica Hermione- ¡Eras un hombre adulto, él cual podría haberse esforzado un poco y decir que era lo que condenadamente pensaba y sentía!

-¡Y tú una mujer adulta que supuestamente sabía que no sólo las palabras cuentan cuando se trata de expresar sentimientos!- replicó mordazmente Draco

-¡Está bien, los dos se equivocaron! ¡Pero por favor pueden parar de gritar y discutir que he tenido la desgracia de tener que oír toda su ridícula discusión!- gritó una voz que se proyectó por toda la pieza, dejando a Hermione y a Draco congelados.

-Está bien- masculló Draco, recuperándose de la impresión antes que Hermione, cuya cara se había enrojecido a causa de la vergüenza.

-Gracias, Malfoy- dijo la voz de Salinger, quien parecía realmente agobiado.

-No hay de que, Salinger- dijo Draco con un dejo de sarcasmo en su voz, mientras volvía nuevamente su cara a la avergonzada cara de Hermione.

-Dios- masculló Hermione suavemente, mientras se pasaba una de sus manos por su cara- ¿Acaso no podemos hablar algo sin discutirlo? Si nos casamos, estaríamos peleando todos los días…

-Ya lo creo- la interrumpió Draco hablando despacio- Pero tampoco es que discutimos tanto, de hecho no lo habíamos hecho hace meses

-Eso es cierto- confirmó la castaña, mientras entrecerraba los ojos al ver como Draco sonreía cuando ella le dio la razón- Pero el no discutir tanto no es una razón para casarse, Draco. Debe haber otras cosas de por medio- dijo Hermione, mientras luchaba por mantener su mirada fija en la penetrante mirada de Draco- Debe haber lealtad, desprendimiento, aceptación del otro, respeto, el querer mejorar juntos, a pesar de lo que pase, pero eso no basta si es que no hay…-dijo ella deteniéndose mirando a Draco casi con miedo de saber lo que realmente el sentía por ella

-Amor- dijo Draco ayudando a Hermione en su exposición de los motivos por qué uno se debía casar- Lo sé, Hermione.

-Entonces ya lo sabes, no creo que tú me quieras de esa manera- dijo ella casi tartamudeando, pasando por alto como Draco se mantenía totalmente inexpresivo ante sus palabras- Me tienes afecto por todos éstos años en que nos hemos apoyado y acompañado, pero no sé si me quieres como deberías querer a una persona para casarte con ella.

-¿Entonces tú única objeción a casarte conmigo es por qué crees que no te quiero como debería quererte para casarme contigo?- preguntó Draco lentamente, sintetizando lo que Hermione acababa de decirle.

-Sí- respondió Hermione quedamente, bajando finalmente la mirada al ver que Draco no hacía ni decía nada con lo que ella acababa de confirmar- Por favor no me hagas pasar por esto, es muy duro para mí- susurró Hermione, sintiendo que las lágrimas que escapaban de sus ojos mojaban su cara

-Entonces no tenemos ningún problema- dijo él respondiendo con una amplia sonrisa, mientras se acercaba a Hermione y la tomaba entre sus brazos, abrazándola con fuerza, mientras bajaba su boca hasta el oído de ella- Por qué te quiero, y realmente quiero pasar el resto de mis días contigo. Y diciendo Draco aquellas palabras, la besó con suavidad en la frente, mientras se separaba le sonrío con una alegría tan auténtica que Hermione no pudo dudar de sus palabras.

Sus palabras eran honestas, al igual que sus sentimientos, y eso hacía infinitamente feliz a Hermione.

-Creo igual que tú- dijo Hermione con una suave sonrisa, mientras volvía a abrazar a Draco con fuerza.

Después de tantos años de invierno y sufrimiento, la alegría volvía lentamente a su vida.

Había recuperado su libertad.

Tenía a sus grandes amigos junto a ella nuevamente.

Tenía un maravilloso hijo al que ella adoraba con todo.

Y pronto, Draco, a quien ella quería con todo su ser, estaría junto a ella y los demás, completamente libre, para construir una nueva historia.

Una historia mejor, por qué no era ingenua al creer que todo sería fácil, por que todo lo que realmente vale la pena en la vida no lo es.

Pero tenía la certeza de que esa historia, esa vida sería la perfecta para ella, para Draco, para Samuel y los demás, por que estarían juntos acompañándose en todos los momentos de la vida.

Los malos, y los no tan malos.

Los buenos, y los no tan buenos.

Y eso es más que una bendición.

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FIN

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07 de Mayo, 2011

Hola mis muy queridas lectoras, ¿cómo han estado? Espero que muy bien. Bueno, después de seis años, les presento el último capítulo de éste fic que tiene casi seis años de existencia. Me costó durante mucho tiempo darle continuidad, debido a los distintos embates de la vida, tanto buenos como malos, que me han acontecido durante todo éste tiempo. Pero, de verdad muchas gracias a ustedes, por qué sin ustedes no habría terminado la historia. Gracias por todos sus Reviews, que me llenaron de alegría y otros de una buena dosis de hacerme responsable de terminar esta historia.

Espero que les haya gustado el final, de verdad lo espero. No quise terminarlo en una tragedia, por qué no me gusta, y sentía que los personajes habían vivido cosas muy fuertes para lograr la redención por sus actos. A pesar de que no es un final trágico, lo trate de hacer lo más realista posible y coherente de acuerdo a la historia y a como plantee a los personajes, y el desarrollo de éstos.

Una cosa, quería explicarles que la historia está catalogada como M por la violencia, por los sentimientos destructivos de algunos personajes, y por qué se tocan temáticas que con para personas más criterio, por decirlo de cierta manera. Obviamente el criterio y la madurez no son siempre correlativos a los años que uno tiene, pero igualmente quise ponerlo en el mayor nivel de censura para que supiesen que era una historia con cierto contenido fuerte.

En fin, muchas gracias por todos estos años juntas, y por la paciencia que me tuvieron por no actualizarles durante tanto tiempo. De verdad gracias, fueron una parte muy importante de mi vida durante éstos años, ya que a demás a ésta historia siempre le he tenido un gran cariño, debido a que no está ambientada en Hogwarts, lo que me dio una mayor libertad creativo.

Y para terminar, les deseo lo mejor en sus vidas y en lo que hagan, y realmente espero que les haya gustado el fic. Por favor dejen sus comentarios y críticas constructivas. mucho y nos estamos leyendo.

Atentamente

Ignacia

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Agradecimientos especiales a quienes leyeron el capítulo anterior:

-Beautifly 92

-khpmi

-Jos black

-Caroone

-Kaoryciel 94

-Greece06

-Darkness Vanish Hime

-Nightwalker 03

Y finalmente, pero no menos importante, agradecimientos a todos los que leyeron éste fic:

-Mei You Li

-Terry Moon

-Beuatifly 92

-Jos Black

-Silviota

Bigi 43

-Little inonce

-Karyta 34

-Duisk

-Angela

-Sra Malfoy

-Klainea

-You could have it so much better

-jaz

-Gisse

-Rochy true

-Ale

-Adriana

-Becky

-Lora D

-Oriana

-Sakura Granger

-Pau Malfoy

-Meli0407

-Malfoy te amo

-Ceres

-Cynthia 88

-Jass Weasley

-Ginebra

-Marina- Aristizabal

-Key

-Yezzie,

-Navigo

-Naty

-Gaby Love 113

-Elementh

-Oro Malfoy

-Yrena

-Alevivancov

-Fatima Girl

-Dan Grint

-Kaoru

-Esme Black

-Luzapotter

-Mireya

-Iliath

-Sofía

-LuzaPotter

-Pumuki

-Miremione

-Brisa 2006

-Tefy

-Gardenia

-Victoria Malfoy

-belenpotterevans26

-Pixie Tickerball

-Lisa Potter

-Mane – chan

-FranCH

-Vesper Bond

-Cami

-Loretito kinomoto

-Cristal 90

-Laia Bourne Black

-Summerh

-aNa

-Damari

-Laia Bourne Black

-Noelia

-Belenpotterevans26

-Esmeralda

-Clarisse Evans

-Vane

-Sally M Black

-Ginna Isabella Ryddle

-Anne Rose Malfoy

-Gin- Ynia

-Herms

-Ver

-Miry 93

-Lady Sly

-Blahys

-Anabelle Malfoy Granger

-Harrymaniatica

-Valeria Black

.Cullen

-Umiko

-KaoruRiddle

-Ver

-Vero.

-Karyta 34

-Pikitona

-Lourdez

-Whitestangel

- LauriskaMalfoy

-Lady Arilyn de Rhimine

-Arya. Black. Cullen

-Xms. Felton

-Malfoy Girl Potter

-umiko

-Dan Grint

-Resuri Riddle Lestrange

-Rowena Ackerley

-Pauleta 93

-Pam

-Sisi

-Vic Black

-Sami Marauder Girl

-Maritza LD

-Pauleth

-Tati Uchiha

-Fantyhp

-Fancy

-Maring

-Teresitha Potter

-Lust-and- wrath

-Mad Aristocrat

-Sami- Marauder girl

-SuperGirl- HD

-Menta Fresca

-Andrux

-Sheccid Potter

-Celeste-chan

-Gabriellas Potter

-Sisita Malfoy

-Diable Dreams

-Scarlee

-Zuoteyu

-Sealiah

-Teresitha Potter

-ChibiKino

-Camila 92

-mimesis

-MGranger

-Lady Ocean

-Iris

-Jacinta Jackson

-Ringel Muam

-SariVampiresMalfoy

-Monalisa17

-Dusquinha

-Lutari_noe87

-Kaoryciel

-antro

-Michinolet

-Khpmi

-Vale Gonzlz

-Raven Rosmalfg

-Saku-kamiya

-Caroone

-Rossie

-Greece06

-Darkness Vanish Hime

-Nightwalker 03

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Muchas gracias por todo, que estén muy bien. Por favor dejen sus comentarios, y sugerencias.

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