Sé que debería estar trabajando en mis otras historias, pero también sé que no podré seguir hasta que suba esto así que les doy mis más sinceras disculpas y espero que les guste el fic.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Stephanie Meyer.


Edward Cullen, se encontraba arreglando los archivos del último caso que había resuelto. El bastardo de James Witherdale, había sido condenado a quince años de prisión luego de haber violado y casi asesinado a su propia prima. Para Edward la condena no era suficiente, pero se contentaba en que no saldría en un buen tiempo.

—Cullen—llamó su jefe, Steve. Steve era un hombre maduro, a la mitad de sus cuarentas, tenía el pelo canoso, aunque aún se le notaban sus cuantos cabellos castaños claros, sus ojos eran grises, los cuales tenían la misma seriedad y tranquilidad de su juventud.

— ¿Si, jefe? —preguntó el aludido sentándose en el asiento frente a su jefe.

—Tenemos un nuevo caso —Le entregó una carpeta la cual instintivamente Edward recogió. —Aro Volturi, importante empresario, asesinado hace dos días en su apartamento.

Aro Volturi era conocido tanto por su empresa de veleros, como por su adicción a las fiestas y las prostitutas. Debería haber sido arrestado varias veces, pero por su influencia era dejado en libertad.

— ¿Testigos? —preguntó el cobrizo.

—Su sobrina Heidi, dijo que lo encontró en la mañana cerca de las diez.

— ¿Sospechosos?

—La señorita Isabella Swan, fue vista por última vez con él. —Le entregó una carpeta.

—Dos arrestos por posesión de drogas —leyó Edward, la imagen que mostraba el archivo no era la de una típica adicta a las drogas. Era de una bella chica confundida por la vida. Pocas mujeres han podido captar la verdadera atención de Edward, las cuales en realidad son sólo su madre y su hermana, pero Isabella Swan podría unirse al grupo. —Creo que sería bueno que Jasper y yo vayamos a conversar con ella.

—Vayan. —ordenó. Él asintió y salió de la oficina en busca de su compañero.


Jasper Hale se encontraba tomando un café en la tienda junto a su trabajo. Suspiró luego de dar un gran sorbo a su café. Le importaba un comino que la camarera coqueteara con él descaradamente, el sólo tenía una mujer en su mente. Alice.

Esa pequeña mujer, de cabello negro corto que daba en variadas direcciones, con ojos grises que para él eran como joyas, dignas de admirar y codiciar.

Alice era la única cosa que él había tenido en mente en bastante tiempo. Esa mujer que él había traicionado y se aborrecía por eso.

— ¿Estás bien? —preguntó su compañero y mejor amigo, Edward.

—No —respondió y volvió a posar la vista en su café.

—Tenemos un nuevo caso —avisó, cambiando el tema. Sabía que a Jasper no le gustaba hablar de sí mismo, mucho menos de sus sentimientos.

— ¿Sobre? —preguntó interesado.

—Asesinato a un bastardo millonario. Una sospechosa —Le mostró el archivo, el cual el rubio estudió cuidadosamente.

—No parece la típica drogadicta —dijo Jasper, luego de terminar de leer.

—Lo sé —concordó. —Vamos a hacerle una pequeña visita —avisó torciendo una sonrisa.

Jasper se levantó y siguió a su compañero a su Volvo, el cual cuida como si de un bebé se tratara.


El apartamento de Isabella Swan no era el más lujoso —muy lejos estaba de serlo—, en esa zona se habían cometido delitos de todo calibre, desde extorsión hasta violación.

Le preguntaron a una señora que estaba en la puerta de unos apartamentos de mala muerte.

— ¿Isabella Swan? —se vio dudosa, pero luego agregó: — ¡Bella Swan! SI vive en el apartamento 7-D. ¿Por qué la buscan? —frunció el ceño.

—Sólo queremos hacerles unas cuantas preguntas —respondió Jasper en un tono tranquilo, haciendo que la señora se relajara y siguiera su camino.

Tocaron la puerta, una, dos y tres veces. Hasta que alguien abrió. No era Bella Swan, era la persona que nadie esperaba ver.

— ¿Alice? —preguntó desconcertado, Jasper. Edward también estaba confundido. Ninguno de los dos se esperaba encontrar a Alice en un lugar como este, menos en el lugar donde vive la sospechosa número uno de su nueva investigación.

Se notaba que Alice tampoco esperaba verlos allí. — ¿Qué hacen aquí? —preguntó.

—Eh… venimos a buscar a Isabella Swan —respondió Edward. —Creo que nos equivocamos.

—No, no lo hicieron. Bella es mi mejor amiga —respondió con mucha seguridad en su voz. Edward y Jasper no podían creer que Alice tuviera una amistad con Isabella Swan.

— ¿Mejor amiga? —cuestionó Jasper.

—Sí. —respondió mordaz.

— ¿Está ella aquí? —preguntó Edward, retomando su compostura de detective.

—Si —dijo algo más relajada, pero aún suspicaz por lo que ocurría. Los dejó entrar. El apartamento no era mejor que el exterior, tenía aire desolado y depresivo. — ¡Bella! —llamó.

Luego de unos minutos una chica delgada y algo desaliñada salió del cuarto. Llevaba unos vaqueros rotos y una camiseta bastante ancha para ella. Sus ojos color chocolate se encontraron con los verdes de Edward y fue una conexión extraña pero placentera. El carraspeo de Jasper rompió la especial conexión.

—Señorita Swan, soy Edward Masen y él es mi compañero Jasper Hale —se presentó elegantemente, causando el sonrojo de ella, Edward pensó que no había visto cosa más dulce e inocente en su vida. —Venimos a hacerle unas preguntas sobre Aro Volturi.

Bella hizo un extraño ruidito con la garganta. —Isabella… —comenzó, pero ella lo interrumpió.

—Bella —lo corrigió. Ese era el nombre del ángel, y a la vez nueva perdición, de Edward Anthony Cullen.


Algo corto, lo sé. Pero es algo que se me ocurrió de repente y no pude evitar no escribirlo xD

Para mis lectores de "Atardecer" prometo que pronto subiré, es que tengo un pequeño bloqueo de escrito, que espero que escribiendo esto se me pase.

Los quiero y espero sus reviews.

Tinky.