Juro que, en algún universo paralelo, ahora es marzo. A pesar de solo haber escrito dos capítulos, me llegue a encariñar con esta historia, así que ¡A seguir se ha dicho!
Ayer, mientras compraba con mi familia la despensa, vi en el estacionamiento a un señor parado cerca de un auto amarillo. Le escaseaba el pelo, apretaba entre los dedos un cigarro casi consumido y miraba, con ojos rojizos, a algún posible cliente que le ayudara a pagar las deudas del vicio y la familia. Fue entonces, que me llego a la mente la urgencia por actualizar, después de tanto.
Bleach no me pertenece, le pertenece a Tite kubo. Los mitos urbanos tampoco son de mi propiedad, derechos reservados al primo de un amigo o, en su defecto, al amigo de un amigo. Yo solo aporto el espirito y las ganas de enredar la trama.
Mi vida de taxista
Capitulo 3
-Rukia… ¿me amas?
-¿pero qué pregunta es esa?, acepte casarme contigo ¿no?...
-sí, por eso mismo yo quería decirte…
-de aquí hasta la luna Renji - interrumpe antes de dejarlo continuar- te has estado comportando raro los últimos días, ¿pasa algo?- pregunta con cierta seriedad, borrando la sonrisa unos segundos.
-no, nada, no te preocupes por mí, ve a descansar Rukia, mañana es el gran día…- quiso decirle algo, lo supo por la voz y el rostro, pero al final termino tragándose sus frases y cambiándolas por una breve despedida y unas "buenas noches". La sinceridad, en algunas ocasiones, puede resultar más dolorosa que una mentira piadosa, pero aun así no justifica nada…
Rukia abrió lentamente los ojos, sus parpados le pesaban de sobremanera y sentía el cuerpo quebrado. Conocía muy bien a su gran amiga Rangiku Matsumoto: era alcohólica, madre soltera, irresponsable, bromista, alegre, liberal y eterna enamorada de un hombre que no valía ni un clavo (con perdón del pobre clavo). Se podía llegar a decir mil cosas sobre ella, pero nunca se le podría tachar de ser mal amiga, Matsumoto no era de las que abandonan a la suerte, por eso sabia que llegaría, en su limosina, en algún auto prestado, en bus, bicicleta o montada en burro.
-¿Por qué tardas tanto?- suspiro largamente después de sacar la oración. Dormir una siesta solo le había quitado unos pocos minutos, no más de media hora, y en lugar de descansar la mente, se la pasó recordando los últimos instantes que compartió con el desaparecido socio de su hermano, antes prometido y ahora buscado vivo o muerto: Abaria Renji.
(A dos kilómetros de ahí)
¿Saben? Dicen que la vida es como un taxi, se mueva o no, el taxímetro sigue avanzando hasta llegar a la parada. Es una buena metáfora. Demasiado aplicable para mí gusto. Ciertamente, como lo abre mencionado antes, en algún punto pasado de mí interminable monologo mental, hoy no quería levantarme exclusivamente temprano para trabajar; cuando haces algo que no te gusta, hasta el más insignificante aspecto te molesta, llegando a odiar todo lo que se le relacione.
Cuando era doctor, no me importaba el cansancio, ni el sueño, incluso lidiar con personas exasperantes no parecía tan malo, porque amaba lo que hacía. Ayudar a las personas cuando la vida se les torna más difícil, mirar la sonrisa en el rostro de un niño con leucemia cuando le das la noticia de que se encontró una medula compatible, esas cosas dan una satisfacción indescriptible, mucho más que cualquier cheque lleno de ceros o titulo empolvado en la pared. De eso ha pasado casi un año. Ahora, como una especie de castigo divino ( no recuerdo haber hecho algo tan malo como para merecerlo), arrastro mi cuerpo todas las mañanas, mirando mi vida pasar todos los días, como un taxímetro en pleno embotellamiento
-¡cállate ya!, todo lo que haces en el maldito día es quejarte, ¿no podrías solo conducir y ya por una jodida vez?- ahí está de nuevo. Ya me parecía bastante raro no escucharlo después de suspender por tanto tiempo los medicamentos. Tengo una voz en mi cabeza, ajena a la conciencia, y retumba en mi mente como si de un tambor se tratase. Tiene nombre y cara, dice ser idéntico a mí, y también dice que él debería de estar a cargo del cuerpo, ya saben, ese tipo de estupideces que escuchas cuando sabes que tu cordura está de por medio.
-¡no son estupideces!, es la verdad…- aja, sí, claro, lo que digas. Al principio no le tome importancia, pero cuando comienza a sugerir el homicidio masivo de todos en el hospital con el bisturí que portas en la mano, te das cuenta que tienes que hacer algo para cerrarle la maldita boca.
(Flashback)
-buenos días, yo…- me acerco a la barra de la farmacia del hospital para ordenar.
-no me digas… déjame adivinar… ¡pastillas de nuevo!- un hombre rubio de sombrero ridículo grita a los cuatro vientos algo que deseaba pasara desapercibido- tengo nuevos antipsicóticos recomendados por un amigo que trabaja en el hospital psiquiátrico, son infalibles- me arrojo un frasco lleno de pequeñas y coloridas capsulas -con esto solo escucharas el vacio de tu cabeza "Dr. Kurosaki"- dijo lo ultimo a modo de broma. Mi padre me conto que antes de volverse el director del hospital, era tendero en un local de productos con extraña calidad y procedencia, hasta que se caso y sentó cabeza.
-gracias…- le digo sin muchos ánimos, mirando con desconfianza aquel colorido coctel de drogas- por pura curiosidad… estas pastillas no vienen del laboratorio de Mayuri-san… ¿o sí?- Uruhara le había cedido el puesto de director del hospital solo dios sabrá porque, pero lo que si sabía, al igual que todos los trabajadores del hospital, (y alguno que otro desafortunado paciente) era que bajo ningún motivo debías ingerir, aspirar, inyectar, beber, tocar, ver o incluso percibir nada de lo que el fabricara. Esa era la ley no escrita del lugar.
-¡claro que no! por muy amigo mío que sea, eso sería ilegal, solo se los ofrezco a enfermos en etapa terminal…- dijo entre risas exageradas. Yo por mi parte solo me limite a girar los ojos por todo el techo. "Amigo", uno cree que hay personas que parecen nacer genéticamente alteradas para ser insoportables, tramposas, obsesivas y arrogantes, a tal grado de repeler cualquier compañía humana, pero este incluso tenía amigos y una hija, sin contar el puesto envidiable. La vida nunca es justa.
-"¡te juro que si te tomas esas pastillas, te asesinare yo mismo esta noches!"- escuche amenazarme a mí mismo. El es más irritante que levantarse en lunes, por lo cual lleve dos pastillas a mi boca, tragándolas de inmediato en seco, sin necesidad de tener al lado un vaso de agua. Después de unos minutos deje de escuchar maldiciones, Urahara no me exagero cuando hablo de la eficacia. Ahora solo tengo que darme prisa para llegar al segundo piso, odio ser impuntual en mis consultas y ya llevo 5 minutos de retraso.
Todo esto pasó exactamente un mes antes de perder mi empleo y mi título.
(Fin del flashback)
-Entonces, después de insistir en un acuerdo de matrimonio con bienes mancomunados, el maldito hijo de perra me pidió el divorcio al segundo día…- aquella rubia mujer está hecha un mar de lágrimas, por suerte logre salir de mis pensamientos justo antes de que llegar a la parte final- y me dejo tan sola…- se termina la ultima botella de la bolsa para luego dedicarse a mirar el cambiante paisaje, con una mano sobre la boca y la caja de pañuelos al lado, ya semivacía, esperando seguramente que yo mencionara algo.
-pues… tu no tuviste la culpa, tal vez el no era para ti…- intente levantarle un poco el ánimo, de nueva cuenta la estoy haciendo de psicólogo. Si, la dejo, pero eso no es tan malo, por lo menos no tiene que mantener una hipoteca, ni pagar los mínimos en las tarjetas cada mes, ni tampoco tiene que vivir al día, contando cada centavo a la hora de pagar o darle cuentas a un gordo idiota que solo es el jefe por ser hijo del dueño. En la vida hay prioridades, y encontrar el amor de tu vida no es una de ellas, solo son cursilerías y ya, que te dan falsas esperanzas y te destrozan el corazón.
-pe-pero… yo lo amaba…- me dijo, ya completamente borracha, entrecerrando los ojos y respirando agitadamente, como si fuera a vomitar en cualquier momento, ¿en verdad me llegue a poner así cuando ella me dejo?
(Flashback)
-Ichigo… ¡Ichigo levántate de ahí!, estas hecho un asco- un chico delgado con lentes y mirada preocupada intentaba ayúdame a dejar el piso, yo no era de los tipos que bebían hasta casi desplomarse, pero esa noticia no la pude tomar de otra manera.
-no… déjame en paz, ¡estoy bien!- lo hice a un lado e intente ponerme de pie por mi mismo para demostrárselo, pero lo único que provoque fue volver ahí, en una caída seca y ruidosa. En dos días me había pasado de todo y aun así, pese a la adversidad, me sentía capaz de salir adelante, hasta hace tres horas.
-supe que perdiste el juicio por fraude, y con el tu empleo, pero no pensé que te fuera a afectar de esta manera…- hablaba de una forma tan preocupada como confundida, como si aquel decadente humano parecido a mi no fuera en realidad yo.
-me ha dejado…- al ver que me sería imposible pasar del suelo me obstine a sentarme, sintiendo vértigo del casi medio metro que separaba mi cabeza del piso- Senna me mando al diablo…- apenas y puedo sacar el celular de mi bolsillo para mostrarle de lo que estaba hablando- ¿ves? Ahí está el mensaje, al parecer le importaba mas su reputación que lo nuestro…- en ningún momento levante la mirada, el azulejo mugroso y pisado se vuelve entretenido después de varios tragos. Después de tres años juntos, pensé que tal vez, había encontrado a la mujer indicada. Supongo que todo me lo merezco por haber sido tan estúpido.
(Fin del flashback)
-¿aquí es?- le pregunto antes de que se quedara inconsciente, ya estaba más tranquila y se veía somnolienta, seguramente tampoco había dormido demasiado anoche. Hoy en día nadie lo hace.
-mmm…- saca la cabeza por la ventanilla para mirar las ruinas de lo que antes era una rustica posada- creo que bebí demasiado… esto no parece como un lugar en el que Rukia pasaría la noche…- se talla los ojos, intentando aclarar su borrosa visión.
-hace poco mas de 15 años, me contaron que esta posada era muy famosa por el cálido servicio y la sensación hogareña que había en cada habitación- comienzo a narran la historia que me había contado Chad de forma breve, mientras me enseñaba el recorte del periódico con la noticia-la policía termino por anunciar que el incendio había sido causado por un corto circuito. No quedo demasiado después de esa noche, y el número de muertos fue de 8 huéspedes, cinco empleados y el envejecido dueño. La familia del anciano intento reconstruirlo, pero al final terminaron abandonando la obra cuando estaba casi a punto de inagurarlo, supuestamente por un problema con los permisos de construcción, pero cuentan que esa no fue la verdadera causa…- hice una breve pausa para acomodar mis próximas palabras, mientras miraba como tenía toda la atención de mi borracha pasajera.
-y… ¿Qué paso después?- me pregunta mientras le echa unas cuantas miradas desconfiadas al destartalado hotel.
-los trabajadores de la construcción contaron que ahí pasaban sucesos difíciles de explicar, desaparecían cosas, aparecían personas y se escuchaban sonidos… gritos, risas, llanto, charlas, murmullos, se oía de todo, aun cuando solo hubiera una persona en la habitación… y, como si no fuera suficiente, estos sucesos empeoraban por la noche…
-¿en serio?- vuelve a mirar el edificio, parecía demasiado simplón a la luz del día.
-no me consta, es solo una leyenda urbana, nada verídico- la mayoría de esos relatos resultar ser mentiras inventadas por adolecentes drogados o niños con demasiada imaginación, pero ese edificio, aunque a simple vista parecía una vieja construcción abandonada, estaba llena de almas, las veía, en cada ventana, raspando los vidrios con sus dedos transparentes y pegando la cara a ella, para intentar salir. Creerán que es algo extraño ver personas muertas, y a la mayoría podría darle algo más allá del miedo, pero con los años se vuelve algo tan normal como ver andar a la gente por la calle. Después de años y años de ver caras putrefactas, ojos rojizos, heridas grotescamente sobresalientes, tonalidades demasiado claras y reflejos azules en los espejos, el sentimiento de asco y horror desaparece gradualmente hasta solo dejarle lugar a una cierta incomodidad.
-sí, debe de ser eso…- no sé si se levanto del asiento dando tumbos, a pesar de haberle contado la historia, por escepticismo o simplemente por el valor que le da a un borracho beber tanto licor, pero lo cierto es que ahí iba, caminando lo mas derecho que podía, agarrándose del arenoso suelo para no caerse al cielo y arrojando de vez en vez unas ligueras carcajadas al darse cuenta de su avanzado estado de ebriedad a tan tempranas horas.
(Dentro del hotel)
(Rukia POV)
Todo estaba silencioso, hasta que escuche el sonido de un auto llegando fuera. A pesar de que en este hotel, al parecer desconocen el significado de la palabra "limpieza", el ambiente es agradable, afuera el mundo arde con el calor desértico provocado por los fortísimos rayos del sol, pero aquí… ¡parece que es invierno!, a tal grado de tener que envolverme por completo el cuerpo con las sabanas de la cama. Cuando me mire por primera vez en el espejo, no pude evitar soltar una pequeña risa al verme igual que un muñeco de nieve sucio. Las sabanas apestan a humo y polvo, como si nadie las hubiera usado en muchos años, quizá no les este pagando bien el dueño a los empleados de lavandería.
Mire por la ventana y ¡oh sorpresa! Hay esta Rangiku-san, por la forma en que camina (o más bien se arrastra) puedo deducir con facilidad que de nueva cuenta ha bebido de mas. He intentado persuadirla para hacerla entrar voluntariamente a alcohólicos anónimos, pero ella dice que no tiene ningún problema, que solo bebe de vez en cuando para relajarse y que en cualquier momento podía dejarlo si lo quisiera…
(Flashback)
-Rangiku-san… por favor, ¡Hazlo por tu hijo!, si el abogado de Ichimaru te ve en esas condiciones va a tener pruebas legitimas para quitarte la custodia…- hablaba fuerte, claro y conciso, esperanzada en que mis palabras pudieran llegar aunque sea cerca de donde ella guardaba la razón.
-no Rukia-chan, toda mi vida me han dicho que hacer…- dejo los balbuceos para incorporarse en su lugar y hablar de una forma más seria- ¡Matsumoto, baja los pies de la mesa!, ¡Matsumoto cierra las piernas, pareces una vulgar mujerzuela!, ¡Matsumoto, si no te callas y dejas de humillarme frente a los invitados, te coseré la boca!, ¡Matsumoto, deja de acostarte con el jardinero de una maldita vez!, ¡Matsumoto, no le escondas las medicinas al abuelos, las necesita para vivir!, siempre era un Matsumoto esto, un Matsumoto aquello, nunca podía llenar las expectativas de nadie, pero ya tengo la edad suficiente como para hacer lo que yo quiero y no lo que los demás esperan…- puntualiza, dándome a entender que primero el cielo se partirá en dos antes de verla entrar al grupo de apoyo.
-pero solo lo estoy sugiriendo, no te estoy obligando a ir, ni nada parecido, lo hago porque me importas, te lo pido como amiga…- puse una mano donde, según los libros de anatomía, estaba mi corazón, como señal de sinceridad. Lástima que ella no lo viera de esa forma.
-¡y yo te pido como amiga que brindes conmigo!, futura novia…- me sorprendi al escuchar lo ultimo, en ese momento me causo gracias y pensé, "en otra ocacion la convenceré, este no es lugar ni el momento". Ese día era mi despedida de soltera, organizada enteramente por mi gran amiga Ran.
-¡saquen a los bailarines!- comenzó a golpear la mesa para llamar la atención de los "meseros" escasamente vestidos- ¡ehhh, tu!, si, el que salió del pastel… ¡ella es la que ve a casar!- me señalo con ambas manos, mientras yo solo atinaba a desear desaparecer en una gran nube de humo, como los grandes magos de la televisión- ¡hazle el bailecito sexi que me mostraste en el casting y te prometo otro cero en la propina!- y más rápido de lo que canta un gallo, el joven hombre musculoso se subió encima de la mesa para hacer su "acto especial", sin darme tiempo de girar la cabeza para otro lado. Sentía que estaba traicionando de cierto modo a Renji, pero aun así sabia que solo podía tener ojos para él, solo para él y nadie más. Para mí, las tentaciones eran algo inexistente.
(Fin del flashback)
¡Genial! Ahora me siento peor que antes, toda la noche de ayer me la pase maldiciendo a Renji y rogándole a dios un castigo justo para el por haberme plantada en el altar, mirando el vaso medio vacío siempre y pensando lo peor de él; ¿y si le paso algo? Si se retraso y por llegar a tiempo tuvo un accidente, ni como enterarme en este lugar tan alejado y descomunicado. La puntualidad nunca fue una de sus mejores cualidades, siempre terminaba retrasándose por una u otra cosa, yo no podría cargar con algo así en mi conciencia. Debo de ser una persona horrible.
-tengo que encontrarlo…- hablo en voz alta para mí misma- no descansare hasta volverlo a ver, y de ser posible pedir una explicación- sigo monologando mientras seco una pequeña lagrima escurridiza. Ayer, lo único que quería era olvidarlo, sacar el tema de mi cabeza y concentrarme en cosas realmente importantes como en donde pasaría la noche o que es lo que le diría a mi nii-san cuando regresara a la ciudad, pero ahora, con la mente más clara y, considerando todas las posibilidades, se lo que tengo que hacer: buscarlo hasta debajo de las piedras.
-¡RUKIAAA-CHANNN!- hasta el polvo e levanto con el grito de Rangiku-san. Golpeaba la puerta con fuerza, incapaz de tomarse la paciencia para descifrar que abría jalando-¡¿Dónde estás?- su voz sonaba ahogada y podía ver por la ventana que el taxi que la había traído, ahora la esperaba, con el motor encendido para apurarla, ¿Qué se está creyendo ese?, bueno, de nuevo con la cabeza en el objetivo, ahora tengo que recoger mis cosas, bajar enrollada en la sabana, haciendo a un lado la vergüenza, y darme prisa antes de que esos golpes molesten a los demás huéspedes -enseguida bajo Rangiku-san, ¿trajiste la ropa? - le pregunte desde las escaleras, estaban más empinadas, sucias, apolilladas e inseguras de lo que las recordaba.
-claro que si, pase a la tintorería para recoger mi ropa y tengo unos conjuntos que seguro se te verán divinos…- eso sonaba como malas noticias, su ropa siempre era tan… escotada, corta y colorida, algunas veces incluso llevaba a rayar en lo vulgar, no digo que su forma de vestir este mal, a ella de luce y es su estilo… pero ¿para mí?, con mi cuerpo tan menudo y escaso de carne seguramente me vere ridicula. Bien, de nuevo me tengo que calmar, el día quizás no se vea prometedor, pero confió que mejorara… "voy a encontrarte Renji, así tenga que ir hasta el fin del mundo"
Al parecer Rukia no sabe que el fin del mundo es un motel barato, a una hora de ahí, si supiera las razones por las cuales no se presento… U.U…
Mucho flashback ¿no?, lo sé, y a lo largo de la historia habrá más, es una forma de meter mas personajes y mirar más a fondo la razón del porque son así en la actualidad.
Si, así es Senna es la bruja que le rompió el corazón a Ichigo, ¿Por qué?, pues porque Orihime ya estaba descartada… y como esto es un Ichiruki… pues pensé que ella sería la más indicada.
Ahora, si me disculpan, tengo todavía mucho que escribir así que nos veremos después (o eso espero…)
¡Besos y abrazos para todos!
