Tengo muchos proyectos nuevos para este año 2011, ya saben, hay que aprovechar antes de que llegue el 2012… no es que crea mucho que vaya a pasar algo, pero me gusta ser previsora…
La mayor parte del capitulo sera narrada alternadamente por Ichigo y Rukia.
Ni Bleach, ni la canción de Ricardo Arjona me pertenecen (aunque la última no tenga demasiado que ver), todos los derechos reservados.
Mi vida de taxista
Capitulo 4
-llevan casi media hora metidas ahí…- Menciono en voz alta para mí mismo, ya que no había mas personas en el auto. Entiendo que sean mujeres y todo eso, ¿pero no se podrían apurar un poco?, la temperatura aquí casi esta a 50 grados…
-exagerado…apenas llega a 48
-¡Lo que me faltaba! Ahí estás de nuevo, ¿no podrías salir en otro momento?, hoy no estoy de humor…- al parecer, de nuevo no estoy tan solo como pensaba.
-si me dejaras a mí a cargo del cuerpo, no tendrías que preocuparte por nada, tu quieres un descanso y yo quiero salir a conocer el mundo, todos ganamos, ¡admite que es un buen trato!
-déjame en paz, no pienso negociar nada y menos contigo- antes solo era molesto, pero ahora lo siento más insoportable que nunca.
-por eso estas solo...
-no sigas con eso- su voz era burlona y sofocante.
-por eso no tienes nada…
-¡te dije que te callaras!- si me fuera físicamente posible, lo estrangularía tan fuerte.
-y por eso Senna te abandono… - ese fue el colmo.
-suficiente-susurre con rabia, mientras abría la puerta de golpe. Ya no pienso esperar más, en este preciso momento nos largamos de aquí.
-ese te queda bien Rukia-chan, te ves muy sexy- Matsumoto levanto ambos pulgares, en señal de aprobación.
-parezco una zorra…- el pronunciado escote de aquel vestido rojo mostraba casi por completo el poco busto que tenia, era tan corto que apenas me cubría una tercera parte del muslo y la espalda, ni siquiera me atreví a voltear a ver hasta donde bajaba la tela del torso. Mi hermano se infartaría si me llegara a ver así.
-pues has dicho eso de todos, y era el ultimo- Rangiku pone de cabeza la bolsa vacía que antes contenía sus muchos y coloridos vestidos- mira, llévate ese, nada mas va a ser de aquí hasta mi casa, ahí tengo ropa tuya y te pones lo que quieras, no te vera nadie- intenta convencerme de salir luciendo el modelito rojo.
-pero… ¿y él…?
-por el taxista no te preocupes, el es una finísima persona, vomite sobre el tablero y solo me dijo "no te preocupes, iba a limpiarlo de todos modos", además, no intento aprovecharse de mí en ningún momento. De las 15 veces que he tomado taxis en mi vida, él fue el único que solo se dedico a manejar- me menciono como si fuera la cosa más asombrosa del mundo, y lo era. Ningún hombre que se considerara hombre podía evitar babearse por ella o intentar por todos los medios ponerle las manos encima.
-no te creo…- seguramente era gay.
-pues sí, y te diré que no está nada mal, tal vez Hitsugaya tenga un nuevo padre pronto- ese niño tenía un padre por semana, pero esta vez sonaba diferente.
-¿vas enserio?- si algo tenia Matsumoto era que no le importaba el nivel económico, si tenía mucho o poco a ella le daba lo mismo, siempre y cuando llamara lo suficiente su atención. Era admirable lo poco que le importaba el que dirían las personas de nuestra clase.
-¡claro!, vale la pena intentarlo, incluso creo que podría interesarte a ti también, su cabello es algo extravagante, no como el de Renji, el tiene un color menos común, lo hace lucir misterioso…- la emoción en su voz era palpable, no quería admitirlo, pero en el fondo sentía curiosidad por conocer al hombre maravilla que estaba describiendo.
-¿a si?, ¿Qué color?- mencione como si tuviera poco interés en el tema.
-naranja…
-¿naranja?
-¡sí!
-¡qué extraño!- ¡y vaya que lo era!, en mi vida solo he conocido a una persona con ese color de cabello y resulto ser un completo idiota. En realidad no tenía demasiadas ganas de conocer a alguien así, pero si no había otra opción, ¿Qué tan malo podría ser?
-¡Me canse de esperar!- de la nada un imbécil entro al cuarto del hotel donde nos encontrábamos Rangiku-san y yo, bien podría estar desnuda o con un asqueroso traje coctelero… ¡diablos!
-¡eres tú!- mi dedo casi lo señalo con vida propia al reconocerlo- ¡todo es por tu maldita culpa!- estaba tan enojada, que creí que me le lanzaría encima para arrancarle su naranja cabeza.
-ehh… ¿tú eres la novia enana fantasma del otro día?- dijo haciendo una miradita estúpida que me hizo salir de mis casillas.
-¡¿Cómo que enana?- estaba a punto de ir a la cárcel por homicidio.
-¿ya se conocían?- Matsumoto parecía ser la única que se divertía con la situación- eres tannnn egoísta Rukia-chan, siempre te reservas los mejores…- de la forma más indiscreta posible, me dio varios codazos al costado, mientras levantaba repetidamente las cejas.
-¿no estabas muerta?- de nuevo abrió la boca el taxista idiota.
-claro, lo que tienes enfrente es un maldito holograma- tire todas mis lecciones de modales por el drenaje en tiempo record.
-aquí pasa algo entre ustedes dos ¿verdad?- y la situación se volvía mas y mas incomoda.
-¡no!- respondimos en unisonó.
-bueno, lo que ustedes digan, y como tres son multitud, me iré subiendo al taxi mientras ustedes "platican"- y se salió sin decir más. ¿Por qué siempre me hace esto? Si no era con el tipo más briago del bar, era con la persona con la que menos queria estar en todo el amplio mundo.
-¡no me dejes aquí!-dije casi en un chillido, ¿Qué esperaba?, ¿Qué solo uno saliera vivo del lugar?
-en verdad no sabía que no estabas muerta, tenias todo para que pensara eso, el vestido lleno de sangre, la cara ojerosa y sin vida… ¡cualquiera se hubiera confundido!-el intentaba mirar hacia otro lado que no fuera mi cuerpo apretado en el traje, mientras empeoraba más las cosas con cada palabra que decía.
-no cualquiera, lo que pasa es que eres demasiado estúpido para notar la diferencia…- le doy la espalda, y subo por mis cosas. Justo cuando pensaba que no podía tener un peor día que superara al de ayer, el destino se empeña en demostrarme lo contrario.
-¿tu mama va a venir por ti?- pregunto una tierna niña de cabellos negros sujetos.
-¿alguna vez lo ha hecho?- el pequeño niño albino responde con obviedad.
-no realmente…- Hinamori bajo la cabeza con tristeza.
-¿Dónde está Yachiru?- había demasiado silencio como para no notarlo.
-dijo que iría a comprar comida para los tres en la dulcería, o algo así- intento hacer memoria la chica.
-yo odio lo dulces- instintivamente se fruncio su ceño.
-Momo, cariño, mami va a ir al cine con su amigo el entrenador de tenis, no me tardo nada- la madre de Hinamori asomo la cabeza por la puerta, avisando de manera rápida su salida- si papi pregunta, estoy tomando el té con unas amigas- y sin decir más, sale de la casa con prisa, procurando no llegar en destiempo a su tan esperado encuentro.
-no somos tan diferentes después de todo- las ironías de la vida, su frágil amiga también tenía padres horribles.
-¡qué extraño!, hace cuatro días era el entrenador de natación...- lo más sorprendente era que ya no le sorprendía.
Hitsugaya unicamente gruño aburrido, mirando por la ventana como Yachiru saltaba por toda la banqueta de la calle, agitando dos enormes bolsas de caramelos.
-entonces… ¿hace un bonito clima hoy no?- ella solo deseaba sacar un tema de conversación para romper el hielo.
-casi estamos a 50 grados, el infierno debe estar más frio en este momento- su antipática amiga menciono casi escupiendo las palabras.
-¿es así de grosera y molesta siempre o solo he tenido suerte estos dos días?- me resulta imposible no decir nada al respecto.
-definitivamente es lo segundo, ha tenido una semana muy difícil, apenas ayer se iba a casar la pobre y...
-Rangiku, ¡no te atrevas a contarle mi vida!- la odiosa enana intento callarla con una amenaza.
-vamos Rukia-chan, tal vez el pueda ayudar en algo o darte un consejo
-¡Que no!
-como te decía, imagínate, ella se paso la semana entera planeando su boda, escogiendo el lugar, invitando a todos sus amigos, parientes y conocidos al día mas especial de toda su vida, para que al final el novio hijo de su mismísima tatuada m…
-¡ya entendió el punto!- por fin se canso de intentarle tapar la boca desde el asiento trasero, y termino optando por esconder su cara en una bolsa.
-no sé porque lo sigues defendiendo, tienes los gustos más raros del mundos, no sabes a cuantas mujeres ahuyenta un hombre tatuado hasta las cejas, con el cabello teñido de rojo y esa cara de matón que ponía a cada momento- su rostro se arrugo de solo recordarlo, lo cual me hace recordar como el tipo que acababa de describir tiene las mismas características del pasajero de ayer.
-yo me iba a casar con él, no tu- esa platica sonaba como el inicio de una pelea, y el camino prometia ser tan increíblemente largo y aburrido.
-perdoname, pero creo que hasta fue bueno que él no se presentada- tomando en cuenta el hecho de que ella seguía ebria, la sinceridad surgió de forma natural.
-¡debí de haber llamado a mi hermano!
-ni lo menciones, que no ha parado de buscarte desde que desapareciste, y esta de un humor que ni siquiera él se aguanta- si el hermano se parece a ella, en verdad la compadezco- ¡Me echo la culpa de todo! de que hayas desaparecido, de que Renji no se presentara, de que el entretenimiento nunca llegara y de cosas que ni quiera recordaba haber hecho en lugares donde ni siquiera estuve
-¿de verdad él se preocupo por mí?- la expresión en su rostro cambio totalmente.
-cariño, te creí muerta detrás de una zanja. Si eso no es preocuparse por alguien, no sé que pueda serlo- sigo pensando, ¿y si están hablando del mismo sujeto que ayer subí?, después de todo, ¿Cuánta personas en esta ciudad pueden tener el cabello rojo y las cejas tatuadas?
-creo que conozco a la persona de la que hablan- digo finalmente, después de pensarlo un par de veces.
-Rangiku, ¿recuerdas como antes los taxistas solo se dedicaban a manejar y dejaban hablar a los pasajeros, porque a nadie le importaba su opinión?- precisamente por ese tipo de respuestas ingratas nunca me acomedía a seguir una conversación.
-discúlpala, no está hablando en serio, ¿de verdad conoces a Byakuya?- su amiga rubia parecía estar genuinamente interesada.
-si, demonios, ¡nunca en mi vida había hablado mas enserio!- la vena de su cuello esta a punto de estallar y mancharme en tapizado.
-¿no te dije que era un amor?- ella le hace poco caso a las palabras de su aparente amiga, que parecía consumirse en coraje.
-en realidad me referia al que habian mencionado primero
-¿Renji?- me miro con algo de incredulidad
-si
-pues... no es que no te crea demasiado que conozcas al malnacido de Renji, lo que pasa es que el tiene un nivel económico suficientemente bueno como para comprar todos los autos de un estacionamiento antes de tomar un taxi- ese era un buen punto.
-pero si Renji quisiera desaparecer antes de la boda, es lógico suponer que no usaría ninguno de sus autos, ya que todos están rastreados por satélite en caso de robo…- la enana se calmo de repente y comenzó a considerar las posibilidades de que en verdad fuera cierto lo que decía.
-¡es verdad!, por un momento olvidaba lo lista que eras Rukia-chan- la felicita desde el asiento copiloto- ¿Cómo decías que lo conociste?- me pregunto, ahora totalmente convencida.
- lo conocí ayer, fue el único pasajero que tuve y me pidió que lo llevara a un motel a las afueras de la ciudad, no muy lejos de aquí- termino de hablar, y ambas me miraron como si les hubiera contado el secreto de la vida.
-¿ya ves como si fue buena idea contarle?- fue el único comentario que escuche antes de que me pidieran desviar la ruta hacia la ciudad.
-no creo que este diciendo la verdad…- no quería creerlo, las manos me sudaban frio, el corazón palpitaba acelerado y las piernas no dejan de temblarme, a pesar de esta sentada. No sabía si era provocado por los nervios o por el hecho de no haber probado bocado desde el día anterior, solo sabía que, según el taxista idiota, estábamos a punto de llegar al motel barato de mala muerte en donde, según él, se encontraba renji.
-aquí es- escuche como el motor se apagaba, y mire el deprimente lugar, muy por debajo de las exigencias de él. Aquí sería el último lugar en donde alguien lo buscaría.
-Rukia-chan, ¿quieres que te acompañe?- pregunto Matsumoto algo que escuche vagamente.
-no, prefiero hacerlo sola- abrí la puerta y dude unos segundos en salir; tal vez todavía no estoy preparada para esto.
-podría quebrarle algunas botellas en la cabeza cuando salga- Rangiku siempre procuraba hacerme reír, pero esta vez sonaba diferente. Lo estaba diciendo enserio.
-si en verdad está aquí, primero quiero saber sus motivos- salí del auto tambaleando con torpeza, levantando polvo a cada paso. Por suerte Rangiku traía entre sus cosas una gabardina corta que me cubría lo necesario para no parecer una prostituta. Desearía que la hubiera llevado junto con la demás ropa al hotel, en lugar de dejarla en el taxi.
-¡como quieras, solo grita si quieres ayuda para matarlo!- menciono con fuerza, cuando estaba a punto de entrar al hotel.
Entre finalmente y me dirigí al lugar en el cual deduzco es la recepción. Ahí me atendió un hombre gordo, sucio y calvo, tan incomodo de ver como de oler, hasta que recordé que no estaba ahí para socializar. Pregunte por él, pero no pareció reconocer el nombre. Justo cuando estaba a punto de salir de ahí, maldiciendo al causante de que estuviera metida en ese hueco sin estrellas, se me ocurrió describirlo físicamente.
-¿Qué si esta aquí? Por supuesto preciosa, por ahí hubieras empezado, está en la habitación 407…- me guiño el ojo, mientras formaba una sonrisa con pocos dientes.
-ehhh… gracias, será mejor que… que vaya a verlo- le respondo con nerviosismo y asco, subiendo las escaleras rapidamente.
-vamos a ver cómo le está yendo- habla mi primera y singular pasajera del día.
-pero ella dijo que…- intente negarme, estaba cansado y mis honorarios solo cubrian el trasporte.
-cuando una mujer dice una cosa, en realidad significa todo lo contrario- por alguna razón, ajena a mi razonamiento, eso parecia tener sentido- ella dijo: "prefiero hacerlo sola", pero en verdad quiso decir: "quisiera que me acompañaran, no quiero hacerlo sola"
-no creo que en verdad ella quisiera decir eso
-puede ser, pero tengo un mal presentimiento…- sale del auto, conmigo detrás de ella. Hoy no debí levantarme a trabajar.
Estoy frente a la puerta desgastada y carcomida de madera. Agarro con los pulmones todo el aire que puedo.
Escucho más de una voz en la habitación. No estaba solo. Agudizo más el oído y puedo escuchar risas. Se está divirtiendo. Me pego completamente a la puerta y me doy cuenta de que, efectivamente, se trata de una mujer. ¡Maldito!
Pero aun así, levante el brazo y le di unos cuantos golpes a la puerta.
-¿Quién crees que sea amor?- escuche claramente como le decía la mujerzuela con la que estaba.
-no lo sé, tal vez el servició- oi los pasos que se dirigían hacia la puerta. Sus paso.
-cariño, este lugar es asqueroso, ¿no pudiste conseguir algo mejor?
-te dije que es temporal, ya encargue los boletos de avión para mañana- quería dejar de oír todo eso, no era posible, ¡no podía serlo!
-¿nos iremos a Tokio?
-si, donde tú quieras, pero primero déjame ver que quieren ahí afuera- dios, por favor, haz que pueda moverme de aquí, o por lo menos me conformo con dejar de llorar como idiota.
-yo no ordene na…- la dimensión desconocida bien podía hacer un capítulo entero solo con ese momento.
-eres un cerdo asqueroso- de las mil cosas que tenía pensado decirle, eso fue lo único que pude pronunciar. El tenia puesta una cara difícil de describir, parecía una mescla de confusión, vergüenza, sorpresa, malestar, y sobre todo lastima por mí.
-Ru… Rukia, yo puedo explicártelo todo…- no encontraba donde meter la cabeza. Lo miraba con tanto odio, nunca había sentido tanta decepción desde que supe que Chappy era en realidad un hombre grande y feo metido en una botarga.
-Renji, ¿Quién es ella?- la otra se acerco a la entrada, sintiéndose con derecho de meter su opinión. Ella tenía cabello corto y negro; parecía que no sabía nada de lo que estaba pasando.
-es… es solo una amiga Tatsuki- ese había sido el colmo.
-una amiga con la que te ibas a casar- la cabeza me daba vueltas, al igual que el estomago, no entendía nada, no sabía nada, no era nada. Nunca en toda mi vida me había sentido tan poca cosa.
-No, Rukia- salió por completo de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, ignorando los reproches de la otra- tu no comprendes, si me dejaras explicarte…
-no tienes que explicarme nada Renji, ahora lo comprendo todo perfectamente- quería gritar, quería golpearlo, quería arrancarle la cabeza con las manos, pero toda mi fuerza se había esfumado, dejando únicamente una debilidad difícil de ocultar.
-por favor, escúchame, Rukia, yo te amo de verdad- ¿ahora me venía con eso?, ¿Qué tan increíblemente estúpida creía que era?
-no me digas…- me recargue contra el barandal oxidado del segundo piso cuando se me volvió imposible estar de pie por mi cuenta. Tenía tanto sueño y cansancio.
-yo… yo tengo una enfermedad Rukia, una enfermedad que me impide estar con la misma mujer más de tres días- su voz comenzaba a escucharse más grave y distorsionada, pero no importaba demasiado, solo estaba diciendo un montón de estupideces sin sentido- no lo puedo controlar porque es más fuerte que yo. Eres la única mujer que he amado y me ha importado lo suficiente como para alejarme de ella antes de lastimarla irreversiblemente… nunca pensé que las cosas resultarías así
-¡por dios! Si era verdad, aquí esta- escucho una voz demasiado familiar al final del pasillo.
-¿Rangiku?- Renji la mira con incredulidad.
-para ti soy Matsumoto imbécil- parecía que en cualquier momento se le lanzaría encima para sacarle los ojos- ¡eres un cochino, cobarde, degenerado, poco hombre hijo de…!
-¿ya lo sabías Rangiku?- me falta el aire, ya no puedo respirar lo suficiente.
-¿Saber qué?- ella era de esas personas que primero hablaban, sacando sus propias conclusiones, y después preguntaban.
-¿te sientes bien?- me pregunto una mancha naranja.
-sí, yo…- el cielo se puso de cabeza, y de golpe, todo se vuelve oscuridad.
No tengo demasiado que decir como notas finales, tomando en cuenta lo extenso que quedo el capitulo.
Cumplir 18 años te hace sentir más vieja y aburrida, hago todo lo que hacía cuando tenía 17, pero ahora es legal, ya me vuelvo responsable de mis actos ¿A quién voy a meter a la cárcel así?, ¿A quién?, ¡A nadie!, ahora me van a demandar a mi T.T no es justo.
Bueno ya, contar traumas emocionales en una actualización es poco profesional, para eso existe el perfil.
Tarde un poco en subir nuevo capítulo, (ya ni el sarcasmo es gracioso u.u) pero aquí esta.
Besos y abrazos para todo el que haya llegado hasta aquí :3
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