Los personajes son de Kishimoto
Nota: algunos reviews trataban sobre la condición gay de Sasuke, no era broma, va en serio. De todas formas, quiero aclarar que sus apariciones son meramente esporádicas, así que no creo que si quiera cuente como yaoi.
La historia es en sí el cúmulo de sentimientos de Hinata e Itachi y la evolución de éstos.
¡Gracias a todos por vuestros reviews!
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"Vivimos bajo el mismo techo, pero ninguno tenemos el mismo horizonte"
Konrad Adenauer
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Le pesan los ojos al despertar. Una luz atrevida la ciega al entreabrirlos. Suspira cansada porque dormir no ha servido de nada. Nota la cama ligera y sin moverse demasiado se da cuenta de que se encuentra sola en ella. Una mujer recién casada sentiría pena por eso, ella no. Ella siente alivio. La soledad es mejor compañera en ocasiones, es sencillo convivir con ella. Mira la hora y se acuerda de que tiene que trabajar. Si, está recién casada e irá a trabajar. Lo hará porque cree que es la única forma de que el reloj corra, de que las traicioneras agujas avancen con rapidez y no se queden estancadas en un día que no desea recordar.
Se levanta con esfuerzo y tras asearse baja a desayunar. Ya en las escaleras oye el típico sonido de un desayuno familiar, tazas, platos y cubiertos. Voces ligeras, graves en su mayoría. Huele a café.
Respira hondo y avanza hacia la cocina. Cuatro pares de ojos se giran a observarla. Negros, no blancos. Y se esfuerza en sonreír.
_ Buenos días_ dice.
_ Buenos días_ responden al unísono.
Sasuke mueve un poco su silla para que se sitúe entre él y su hermano. Lo hace y se sirve una buena taza de café. Mikoto la mira sonriendo y le extiende un plato lleno de tostadas, ella niega con la cabeza. Tiene el estómago cerrado, será un milagro si el café encuentra un camino hacia él.
_ Mira que ir a trabajar al día siguiente de casaros_ habla la mujer mayor. A Hinata le cae bien, pero quiere que se calle, que cierre esa boca y borre esa sonrisa. Le molesta. Le molesta porque parece que su matrimonio es de verdad y no lo es. Y ella lo sabe. Todos los saben, pero fingen. Fingen que no fueron ellos quienes lo idearon, fingen que todo es miel sobre hojuelas. Y a Hinata le duele el corazón y el café abrasa en su camino hacia el estómago.
_ Hay mucho trabajo en la empresa_ es Itachi quien responde e Hinata se da cuenta de que siempre es así. Ella no ha hablado, a penas lo ha hecho desde que salieron ayer de la iglesia_ e Hinata no quería dejar de dar clases en el colegio.
Sonríe al escuchar su nombre, no porque le guste oír su nombre en labios de Itachi, lo hace por inercia, porque es lo que hay que hacer. Ella es Hyuuga Hinata, Uchiha ahora, es dulce, cortés y bien educada. Sonríe porque le han enseñado a hacerlo.
Sasuke se levanta. Hinata nota que emana tensión y le resulta extraño. Se miran un segundo.
_ Yo me voy ya, puedo acercarte al colegio si quieres. Me queda de camino.
Hinata mira de reojo a Itachi. No sabe si busca su aprobación. No sabe porque lo hace. Pero le mira. Itachi está leyendo unos papeles con su padre. Mikoto carraspea e Hinata fija de nuevo sus ojos en Sasuke. Asiente con la cabeza y se levanta. Ambos se van sin despedirse.
Suben al coche en silencio y recorren las primeras calles de la misma forma. Sasuke no quiere preguntarlo e Hinata no quiere que lo haga. Cuando se detienen ante un semáforo, es ella la que habla.
_ Estoy bien, deja de mirarme como si mi entierro estuviese cerca.
Sasuke esboza una sonrisa de medio lado.
_ Lo lamento, será que desde ayer tienes un color muy parecido al de un cadáver.
Ella sonríe también. No abiertamente y de forma luminosa, pero sonríe. Ha sido un chiste macabro por parte de ambos, pero ha roto el hielo e Hinata lo agradece. Porque no necesita al Sasuke hermano de su marido, necesita a Sasuke su amigo.
_ ¿Sabe tu padre que hoy trabajarás?
Hinata asiente y mira por la ventanilla al momento en que el coche se pone en movimiento de nuevo.
_ Se puso furioso por eso, mi madre fue la que intercedió.
Sasuke no dice nada, pero está de acuerdo con que ambos trabajen ese día. Ya es suficiente que les obliguen a pasar el resto de su vida juntos, al menos que los dejen respirar.
_ El colegio no te queda de camino, ambos lo sabemos. Tus padres e Itachi también_ Hinata lo dice sin mirarle, no porque la intimide, sino porque es la forma de comunicarse de ambos.
_ Te he sacado de allí, eso es lo importante ¿no?_ Hinata lo observa de reojo y cierra los ojos. Sasuke puede oír que murmura un gracias pero no responde. No se cree merecedor de ningún tipo de agradecimiento_ me molesta que todos finjan. Que se crean la mentira que ellos mismos han creado.
Hinata apoya la cabeza en el respaldo y observa el techo del vehículo.
_ Ojalá se tratase de una mentira. Pero esto es la realidad_ Sasuke entiende sus palabras y aprieta el volante con fuerza_ en fin, gracias por traerme.
De nuevo, no responde. Mira como Hinata coge su carpeta y suspirando pone cara de dulce profesora y le incomoda. No quiere que ella sonría, no quiere que lo haga si no lo siente de verdad.
_ ¿Quieres que le diga algo a Naruto por ti?
_ Que se acuerde que hoy comemos juntos_ le responde Sasuke y ella asiente. La ve inclinarse hacia él y besarle la mejilla.
_ Sigo pensando que sois dos desperdicios, dos hombres tan guapos no pueden ser gays.
Es su última frase antes de salir del coche. El pelinegro la ve alejarse y por una milésima de segundo, antes de que cerrase la puerta, le parecía un día normal. Uno de esos días que hablaban de cosas triviales e Hinata se quejaba en broma de la homosexualidad de ambos. Por una milésima de segundo, aquel era un día normal, con una Hinata normal que aún conservaba su apellido y que no formaba parte de su familia mediante un matrimonio que no deseaba. Pero eso solo fue durante una milésima de segundo.
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Llega a la empresa de su familia y puede sentir cada mirada sobre él, sobre todo las femeninas. Oye los cuchicheos que seguramente trataran sobre su matrimonio y le da igual. Su vida es su vida y cada uno que diga lo que quiera. Pasa ante la puerta del despacho de Sasuke y confirma que aún no ha vuelto, se pregunta si Hinata estará desahogándose con él, llorando desconsolada o simplemente se habrán hecho compañía mutua, porque Itachi sabe que el colegio donde su esposa da clases no queda de camino a su empresa, sabe que Sasuke la sacó de allí con esa patética excusa, Itachi sabe eso y no le importa.
En cuanto entra en su oficina, la secretaria de su padre, que es nueva y extremadamente joven, le entrega unos papeles de su parte, él solamente asiente y se acomoda cuando la ve marchar. Sobre la mesa hay un marco con una foto de Hinata y él, es del día que celebraron la cena de compromiso. Su madre lo ha puesto ahí. Ha sido ella porque él no es ni remotamente romántico para hacer algo así, no lo es y además no ama a su esposa. No lo hace y no le avergüenza admitírselo a sí mismo.
Recuerda cada momento de la vida de Hinata, incluso el día de su nacimiento. Recuerda como se sonrojaba de pequeña y jugaba alrededor de él, llamándolo de una forma infantil incapaz de pronunciar correctamente su nombre. También recuerda que aquella dulce niña se transformó en una jovencita tímida que pasó a tratarlo con más respeto, incluso temor. No necesita ser un genio para saber que aquel cambio de actitud fue propiciado por la madurez de ella, por el momento en que Itachi dejó de ser "el chico con el que se casaría" como si de un juego se tratase y pasó a ser "su prometido oficialmente".
Pero lo que mejor recuerda de Hinata es el día de su 17 cumpleaños. Las madres de ambos consiguieron dejarlos a solas. Si cierra los ojos aún puede ver a una avergonzada niña con su larga melena lisa suelta, jugando con un mechón de su cabello de forma nerviosa. Ese día él le había dicho que viviese todas las experiencias que pudiese durante esos años, porque con 21 (los que Hinata contaba ahora) se casarían. Ella le había mirado sorprendida y había asentido. Estaba asustada.
Itachi ve que Hinata sonríe en la foto que tiene sobre la mesa. Es una sonrisa fingida, de anuncio de pasta dentrífica.
Para Itachi su esposa no es la mujer que ve en la foto, para Itachi Hinata sigue siendo aquella pequeña niña que no era capaz de pronunciar su nombre.
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Me está gustando como resulta esta historia :) no se centra en acontecimientos sino en los pensamientos y sentimientos de cada uno.
¡Nos vemos!
