Los personajes son de Kishimoto

Nota: Siento que los capítulos sean cortos, pero al tratarse de pensamientos y sentimientos, y no de acciones, salen de esa forma. Así que continuarán teniendo la misma extensión, aproximadamente.

¡Gracias por leer y por vuestros reviews!

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"A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear"

Marcel Proust

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Cuando aparca ante la enorme mansión propiedad de los Hyuuga, Itachi cree que Hinata explotará a causa de la tensión que emana. Sabe que es por su padre y le molesta, pero eso no es algo nuevo. Itachi ha sentido desde siempre cierta molestia con el patriarca Hyuuga, con esa forma suya de presionar tan solo con una mirada, esa habilidad para menospreciar a su hija sin inmutarse. La mayoría de los recuerdos que guarda de Hiashi en relación con Hinata son reproches. Y eso le molesta.

Hinata pulsa el timbre y su madre les abre con una enorme sonrisa adornando su rostro. Abraza a su hija e Hinata esconde su cabeza en el cuello de su madre, disfrutando de la protección invisible que sus brazos le provocan.

Hyuuga Hikari cierra los ojos y acaricia la espalda de su hija, cuando se sueltan a Itachi no le sorprende lo más mínimo que su suegra se acerque a él y lo abrace. Esa mujer siempre ha soltado un aura maternal allí por donde iba, él se limita a responder el gesto suavemente y a observar a Hiashi que acaba de llegar a la entrada seguido de la hermana pequeña de Hinata. Tiene un semblante adusto y saluda a su primogénita con una inclinación de cabeza que ella responde, aquello le parece antinatural a Itachi, porque más que un saludo entre padre e hija parece una forma de decir hola entre dos perfectos desconocidos. Y entonces cree que lo comprende, no era tan difícil en realidad, Hinata es una auténtica desconocida para su padre.

_ Pasad no os quedéis en la puerta_ Hikari tiene un tono de voz dulce y jovial y agarra la mano de su hija adentrándola.

Hinata queda posicionada al lado de su hermana pequeña que no se mueve ni cambia su serio semblante. Itachi se pregunta si las cosas están mal entre ellas. Ve como su esposa pone su mano sobre la cabeza de Hanabi y ésta cierra los ojos como disfrutando del contacto y se da cuenta de que no es que se llevan mal, sino que Hanabi representa perfectamente lo que Hiashi espera de ella.

_ Te he echado de menos Hanabi-chan.

Y aunque es prácticamente imperceptible, Itachi ve como los labios de la pequeña se curvan en una diminuta sonrisa.

_ Ven a ayudarme Hinata.

La mencionada asiente y sigue a su madre hacia la cocina.

Itachi va tras su suegro y ambos, junto a la pequeña Hyuuga, se sientan en la enorme mesa del comedor.

_ ¿Qué tal va todo?_ la pregunta del Hyuuga es directa y mira a los ojos sin pestañear de su yerno_ ¿Está Hinata haciendo las cosas bien?

Itachi siente que frente a él Hanabi tensa un poco sus hombros, incómoda por la pregunta, y él, él desea decirle a Hiashi que cierre su boca.

_ Las cosas marchan como cabía esperar_ esa es toda la información que va a darle, quizá puede manipular a su hija a su antojo, pero no a él.

_ Sé que Hinata es algo_ hace una pausa e Itachi sabe que está buscando una palabra que sea sinónimo de "inútil" pero que no suene tan fuerte_ difícil. Mi hija es algo difícil a veces.

_ Todo está bien.

Se siente molesto, no sabe porqué, y además nota el aura negativa que vuela alrededor de Hanabi.

_ Si algo no funciona bien o ella hace algo mal, no dudes en decírmelo por favor.

Itachi no cambia su semblante, pero cuando Hiashi acaba la frase esboza una sonrisa irónica y le responde.

_ Hinata es una excelente esposa y resulta muy sencillo convivir con ella.

Ve la cara de desconfianza y sorpresa en su suegro y la mirada alucinada de su cuñada y se pregunta por un instante si ella también tendrá un matrimonio pro compromiso. Se dice que se le preguntará a Hinata cuando tenga ocasión. Por ahora se autofelicita, porque ha conseguido que Hyuuga Hiashi se calle y deje de menospreciar a Hinata, y sólo por eso merece la pena sentarse a comer en la misma mesa que él.

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Hinata entra en la cocina siguiendo a su madre, que rápidamente se pone manos a la obra colocando la comida sobre bandejas para que sea servida. Hinata sabe que a su madre no le hace ninguna falta su presencia allí y que la petición de ayuda ha sido solamente una excusa. Sonríe para sus adentros, porque al menos alguien en esa casa es transparente.

_ Y dime ¿cómo va todo?_ Hikari no ha dejado de colocar cosas y pregunta sin fijar la vista en Hinata. Su hija sabe que no es porque esté preguntando por compromiso, sino porque su madre la conoce lo suficientemente bien para saber que las preguntas directas y las miradas avasalladoras la intimidan. Su madre le está dando su propio espacio al tiempo que deja ver su preocupación por ella. E Hinata lo agradece en silencio.

_ Bien, supongo_ en realidad no sabe que responder. Las cosas con Itachi no están mal, pero no cree que lo suyo se pueda definir como un matrimonio. Son simplemente dos personas compartiendo una casa. Son como simples compañeros de piso.

Esta vez Hikari se gira y observa a su hija ante la vaga respuesta que le ha dado. Hinata le dedica una sonrisa tímida y la mujer mayor siente un pequeño pinchazo en el pecho.

_ ¿Se porta bien contigo?_ se acerca y coloca un mechón del largo pelo de Hinata tras una de sus orejas.

_ Itachi es buena persona, me trata bien.

_ ¿Eres feliz?

Aquella pregunta la coge con la guardia baja y al observar a su madre descubre que es exactamente lo que pretendía. Porque Hyuuga Hikari no quiere un montón de vanas respuestas ensayadas, quiere respuestas con el corazón. Hinata abre los ojos sorprendida, como si se tratase de una niña pequeña pillada probándose los caros maquillajes de su madre, y suspira con fuerza para evitar las lágrimas que quieren salir.

_ No lo sé_ se acerca a una de las bandejas y coloca la comida_ creo que en realidad no soy feliz. Pero tampoco lo contrario.

Hikari sonríe y mira desde la puerta hacia la enorme mesa del comedor donde los otros tres comensales mantienen una discreta conversación.

_ ¿Cómo va vuestro matrimonio?

_ Creo que bien, aunque en realidad nos vemos por las mañanas en el desayuno siempre y cuando uno no tenga que irse más temprano_ suspira y enfrenta la mirada de su madre_ y por las noches.

Hikari sabe que la pregunta que va a hacer a continuación pertenece a un ámbito muy privado, y se siente realmente rastrera haciéndolo, porque en realidad le gustaría que fuera de otra forma. Le encantaría que su hija la visitara una tarde en donde se sentarían en el jardín con unos enormes vasos de té con hielo. Se imagina a Hinata con una sonrisa radiante y un adorable sonrojo de enamorada en sus mejillas. Ella le diría algo así como que Itachi es un hombre fabuloso en todos los sentidos y ella reiría, avergonzándola mientras la llama pervertida.

Pero la realidad que está viviendo nada tiene que ver con aquel mundo ilusorio y maravilloso. Y hace la pregunta, la hace de la forma más sutil que cree que puede hacerlo y reza por no incomodar a Hinata más de lo necesario.

_ ¿Y cómo son las noches?

El tenedor que Hinata tiene en la mano cae y hace un estrepitoso ruido que retumba en toda la cocina y en los oídos de las mujeres. Y después silencio. Un silencio incómodo y tenso, tan horrible que Hinata desea despertarse de repente jadeando ante una estúpida y extraña pesadilla. Pero sabe que no lo hará, que aquel silencio es real, que la mirada preocupada que su madre le está dedicando no es ningún sueño y que sus manos están más frías de lo normal, empapadas de sudor.

_ Nosotros…yo…_ toma aire y se agacha a recoger el cubierto_ no hay nada de eso.

_ ¿Él duerme en otra habitación?

_ ¡No!_ se levanta y se tapa la boca porque ha alzado la voz más de lo normal_ dormimos juntos, pero no ha pasado nada.

_ Entiendo_ la sonrisa que adorna el rostro de Hikari está entre la comprensión, el alivio y la pena.

Comprende que ellos no hayan mantenido relaciones aún por lo incómodo de la situación. Siente alivio porque Itachi no la obligado. Pero sobretodo siente pena. Una pena extraña que se apodera de su alma al darse cuenta de que en realidad su hija e Itachi no avanzan, porque la distancia física que se han auto impuesto no es más que un reflejo de la separación que interponen entre sus corazones.

_ Lo siento_ la voz de Hinata es un débil susurro. Es esa forma de hablar que utiliza cuando está ante Hiashi y Hikari, aunque jamás se lo haya dicho a nadie ni lo admitirá, odia ese tono de voz. Esa expresión de desolación y de inferioridad que se refleja en los ojos de su hija.

_ No tienes que disculparte ¡eh!_ se acerca y hace que su hija levante la vista_ lo estás haciendo muy bien pequeña. Lo haces genial. Las cosas irán tomando camino a su ritmo.

_ Pero ¿y si no lo hacen?

_ Lo harán.

La respuesta de su madre está cargada de tanta convicción que Hinata no puede más que confiar en sus palabras.

Realmente desea confiar en ellas.

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¿Un review?

Estoy bastante volcada en esta historia, que no será muy larga y creo que avanzo a buen ritmo, en cuanto termine con ella publicaré capítulos de los demás fics que están a medio escribir.

¡Gracias!