Los personajes son de Kishimoto
Subida rápida de capítulo, así que mis disculpas si hay muchos errores.
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"Cuando no se ama demasiado no se ama lo suficiente"
Blaise Pascal
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Cuando cruzan la enorme puerta del elegante salón de fiestas del hotel, muchas miradas se posan sobre ellos, después de todo es su primera aparición pública como marido y mujer. Uchiha Fugaku se acerca a ellos e Hinata siente su penetrante mirada sobre ella y no necesita preguntar para saber el motivo. Un motivo con nombre y apellido, Inuzuka Kiba. Se siente tentada a buscarlo con la mirada pero lo descarta al momento, sería castigarse a sí misma inútilmente y no quiere a su padre y su suegro siguiéndola como perros guardianes.
_ Bienvenidos_ Fugaku los saluda sin mucho entusiasmo y Mikoto se acerca para abrazar a Hinata _ tu hermano está en la mesa de los aperitivos y ya han llegado varios socios importantes de la empresa, recuerda que debes saludarlos a todos.
Itachi asiente automáticamente mientras su mirada barre la estancia. No sabe muy bien que busca, y no quiere si quiera saber porque lo hace. Encuentra a Naruto hablando animadamente con un chico de pelo castaño, y a pesar de que solo puede ver su espalda sabe quién es. Continúa escuchando a Fugaku diciéndole lo que tiene que hacer aunque no le presta atención, un poco más bajo oye también la conversación que Hinata y su madre mantienen, animadamente.
Sasuke llega a la altura de Hinata y le da una copa que ella agradece sonriendo, con un leve movimiento de ojos le indica donde está Kiba y ella mira de forma inconsciente. Su mirada y la de su antiguo amor se encuentran por unos segundos y sabe que ya no puede escapar. Suspira y apoya su brazo sobre el de Itachi.
_ En seguida vuelvo_ le dice. Su marido asiente y la sigue con la vista. Sasuke se posiciona al lado de su hermano, en silencio. Hinata siente las miradas de los Uchiha sobre ella y le tiemblan las rodillas.
Llega a donde Naruto y Kiba están hablando y los mira sin decir nada. El Inuzuka la recorre con la vista y esboza una enorme sonrisa, típica de él.
_ ¿No dirás nada?_ le dice e Hinata cree que va a echarse a llorar. De repente sus brazos claman por abrazarlo y llorar sobre su hombro. Ha extrañado tanto al Kiba que veía como el amor de su vida que no se había dado cuenta de lo mucho que extrañaba al Kiba que era su mejor amigo_ ¡ey! Hace unos meses que no nos vemos y te quedas ahí pasmada sin decir nada.
Baja la cabeza y sonríe mientras se ordena retener las lágrimas a sí misma.
_ Idiota_ susurra. Kiba borra su sonrisa y mira desconcertado a Naruto. Hinata alza la cabeza y se ríe_ eres un idiota Kiba-kun_ el mencionado suspira al ver la sonrisa y esboza de nuevo la suya_ te he echado de menos.
Los tres se ríen animadamente y sin darse cuenta de los ojos que lo observan Kiba pasa inocentemente su brazo sobre los hombros de Hinata. Ella no evita el gesto y continúan hablando los tres.
Unos metros atrás Sasuke observa la escena y después mira a su hermano. Itachi también tiene sus ojos puestos en Hinata, la está viendo reír. No es una sonrisa tímida y estudiada. Ella ríe con ansias, sus ojos brillan alegres y vivos, como nunca los ha visto brillar.
_ Hinata dijo que sólo lo vería como su amigo_ oye a su hermano decirle eso y le mira_ ¿te molesta?
Itachi no sabe que responder, no se siente molesto, pero la escena tampoco le es indiferente del todo.
_ ¿Lo sabías? ¿Sabías que ellos tuvieron algo?_ el interrogatorio de Sasuke amenaza con levantarle un enorme dolor de cabeza que no está dispuesto a soportar.
_ Si_ Sasuke intenta descifrar la escueta respuesta_ no me molesta que hayan tenido algo en el pasado. Yo le dije a Hinata que viviese todo lo que pudiese antes del matrimonio.
_ ¿Le dijiste eso?
_ ¿Ella no te lo dijo? Me sorprende.
Itachi ha usado su tono de siempre, pero Sasuke no sabe porque aquella frase le ha sonado a reproche.
Fugaku le recuerda que debe saludar a sus socios y se va por el lado contrario a Sasuke en busca de los mismos para cumplir con sus requisitos. No tiene ganas de estrechar manos y mantener absurdas conversaciones diplomáticas. Oye la risa de Hinata y cuenta mentalmente para recobrar la concentración.
_ ¿Y no me presentarás a tu misteriosa esposa Itachi?_ observa al pelirrojo que le habla y sin pensarlo dos veces toma rumbo a donde Hinata está.
Se acerca con paso decidido y se pregunta si Kiba dirá algo o si Hinata intentará justificarse.
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Siente una mano sobre su hombro y gira la cabeza sin borrar la sincera sonrisa que adorna su cara. Lo primero que encuentra son los fríos ojos de Itachi observándola y nota como sus músculos se tensan inconscientemente y sus labios borran la sonrisa.
_ Hay alguien a quien quiero presentarte.
Hinata asiente y se da cuenta de que tras ella está Itachi, su marido, que le habla con su habitual voz inexpresiva y mantiene la mano en su hombro. A su derecha continúa Kiba, que ha dejado de hablar y los observa a ambos. Ella, por su parte, quiere desaparecer.
_ Lo siento, se me fue el santo al cielo_ sabe lo mal que suena lo que acaba de decir, no hace más que dejar claro que se sentía tan cómoda que se ha olvidado por entero de sus obligaciones_ vamos.
Kiba no dice nada e Itachi continúa mirándole. Hinata se repite que debe olvidar ese instante y recordar quién es, que hace ahí y cuál es su lugar. Uchiha, Uchiha, Uchiha. Se lo repite incesantemente y las rodillas vuelven a temblarle.
_ Hinata, éste es Akasuna no Sasori, socio de nuestra empresa y viejo amigo del colegio.
Sonríe e inclina la cabeza ante el hombre.
_ Encantada.
_ Lo mismo digo. Al fin tengo el placer de conocer a la misteriosa mujer de Itachi_ la mujer lo ve esbozar una sonrisa divertida_ si no fuera por la foto que tiene en su despacho creería que lo de casarse no era más que una leyenda urbana.
El hombre ríe e Hinata no le encuentra la maldita gracia. Nota un tic en su entrecejo, que amenaza con fruncirse y entonces se recuerda que es Uchiha Hinata, que está enamorada y que el que está situado a su lado es su perfecto y amante marido.
Itachi le pasa el brazo sobre el hombro y ella no sabe si el gesto es parte del teatro de matrimonio enamorado o un gesto de pertenencia porque Kiba los está observando. Siente una arcada, pero continúa sonriendo.
_ Nunca se te ha visto por el edificio de la empresa.
Hinata mira a Itachi cuando Sasori dice eso y alza los hombros con una expresión inocente.
_ La verdad es que tengo mucho trabajo y…
_ Ella es muy tímida, no soportaría verse expuesta al escrutinio de todos los trabajadores.
Itachi ha terminado su frase y si no fuera porque ella sabe que aquello es una mentira, se lo hubiese creído. Ha sonado natural, espontaneo, como un marido cómplice que acaba la frase de su esposa porque sabe exactamente qué va a decir ella. Pero sólo ha sido una mentira. Una mentira que ha acabado él porque a ella se le da fatal mentir. Y es bastante irónico eso, porque su vida es un total y absoluto engaño.
_ Déjame decirte que todos pensábamos que suerte tenía Itachi al ver vuestra foto en su mesa, con una esposa tan guapa_ Hinata enrojece y le resulta patético que aquel sea el primer gesto sincero que realiza desde que se ha puesto ante ese hombre_ pero eres mucho más hermosa al natural.
_ Gr-gracias_ tartamudea y se da cuenta de que hace millones de años que no lo hacía.
Itachi nota bajo el brazo, los tensos hombros de Hinata. Puede ver como las comisuras de sus labios tiemblan de forzar tanto la sonrisa y mira a Kiba. Porque hace menos de diez minutos ella presentaba exactamente la misma apariencia externa que ahora, sonriente y risueña. Pero antes era sincera, ahora es mentira. Antes era la Hinata verdadera, ahora no es más que la Hinata que todos esperan que sea. Esa mujer perfecta y encantadora que sabe que hacer, decir y cómo actuar en cada caso. Esa máquina entrenada para complacer a los de su alrededor y tragarse sus sentimientos.
No sabe porque lo hace, pero quita su brazo y nota la mirada de Hinata al instante sobre él. Interrogante.
_ Eso es todo_ le dice y se pregunta a sí mismo de dónde ha salido esa actitud y por qué demonios está haciendo aquello, pero no se detiene_ puedes volver con tus amigos.
La sorpresiva cara de Hinata no tarda en aparecer e Itachi, sabiendo que aquella es la primera expresión sincera y no estudiada que su esposa le dedica, se siente bien. Se permite incluso esbozar una pequeña sonrisa. Ve como Hinata parpadea para recuperar la compostura, y la siente tomar aire fuertemente, como una actriz a punto de representar su papel. Exactamente, como lo es ella, en ese instante.
_De acuerdo_ mira sonriendo a Sasori_ ha sido un placer, espero que nos volvamos a ver.
Itachi la ve echar a caminar y él se gira para continuar hablando con su amigo. Siente, a los dos segundos, una mano que se apoya sobre su espalda y voltea para encontrarse con Hinata.
_ Búscame si me necesitas ¿vale?_ y le sonríe agradecida antes de irse. Él se queda parado, viéndola marcharse. Quieto, paralizado, intranquilo.
_ Ella es genial_ oye decir a su amigo y sin pensarlo, ni meditar como hace con cada una de sus acciones, asiente sinceramente.
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Llegan a casa con el silencio como tercer miembro del matrimonio. Hoy ha visto a Hinata sonreír, ha escuchado su risa sincera y sus movimientos espontáneos en la cena. Sabe que aquella imagen y ese sonido no se borraran de su mente, porque aún ahora en el mutismo que los ha acompañado desde la salida, los oye como ecos lejanos. Pero la mujer que camina a su lado, que entra en la casa que comparten, no es ni la mínima sombra de la que era antes. Y eso le molesta. Él no es culpable, no eligió atarse de por vida a una mujer que no ama. Él no estipuló el contrato matrimonial ni extendió su dedo señalándola mientras la elegía como esposa, como si de un traje nuevo se tratase. Él también es esclavo de ese matrimonio y por primera vez, es consciente de que le molesta que Hinata actúe como la única víctima de la situación.
Cuando cruzan el salón ve a su esposa dirigirse directa a la habitación para cambiarse y dormir. No sabe porqué, pero lo impide. Le agarra un brazo con brusquedad y la gira.
Es una reacción estúpida, e Itachi lo sabe, pero apoya con propiedad sus manos sobre los brazos de Hinata que caen a ambos lados de su cuerpo y la besa.
Hinata siente los húmedos labios de Itachi sobre los suyos, nota la dolorosa forma con que sus dedos se clavan en sus femeninos brazos. Y no entiende nada. Por su cabeza pasa el pensamiento de que si esa fuera otra situación u otra vida quizá, ella estaría paralizada un par de segundos pero después su corazón bombearía rápido, emocionado, dándose cuenta de que amaba a su marido sin saberlo hasta ese instante; y entonces abriría la boca y profundizaría el beso.
Pero no es así.
Porque aquella situación es la que es, y la vida que está viviendo es la suya. Sus brazos continúan laxos a los lados de su cuerpo, sus ojos están abiertos y su corazón late con asombrosa normalidad.
En su interior se ríe macabra y oscuramente, si esa fuera la escena de una novela de amor, ese sería el momento álgido de la historia donde ambos se profesarían amor eterno. Pero no es una historia de amor, es su drama de vida.
Y en él, ese beso no significa nada.
Itachi sonríe internamente segundos antes de soltar el agarre con el que mantiene a Hinata y cortar el beso. Si esa situación fuese normal él se sentiría frustrado ante la negativa de su esposa, pero asombrosamente, o en realidad no tanto, siente alivio. No piensa mucho en los motivos porque no le hace falta. Eso que acaba de suceder ha sido un estúpido gesto de propiedad, y se siente completamente ridículo por ello. Porque él no ama a Hinata, no la amaba el día anterior y una fiesta donde pudo ver a la verdadera Hinata no iba a cambiar aquello de repente, esto es la vida real, no un culebrón de poca monta.
Se separa de la paralizada muchacha y la mira fijamente. No se sorprende de ver una mirada vacía. No hay reproche, ni culpabilidad, ni enfado. Simplemente lo observa. Está esperando. E Itachi sabe que si él intentara ir más allá, probablemente Hinata no lo detendría. Porque es su marido, están casados. Y es lo que se espera de ella. Es lo que sus padres esperan de ella. Itachi no, él no es como ellos, pero está claro que Hinata no lo sabe. Y esa es, posiblemente, la cosa que más le molesta de Hinata.
_ Dormiré en otra habitación_ dice e Hinata sólo asiente.
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Después de cambiarse y ponerse cómoda para dormir Hinata siente la imperiosa necesidad de preguntarle algo a Itachi. Pero no cree que deba hacerlo. Aún así se dirige al pasillo y se queda quieta ante la puerta de la habitación donde Itachi pasará esa noche. Está callada.
_ ¿Quieres algo?_ la voz de su marido resuena al otro lado de la puerta y ella se pregunta cómo sabe que está ahí.
_ Yo… estaba…_coge aire y mira al techo agradeciendo la pared que los separa_ me estaba preguntando una cosa.
El silencio domina la casa durante unos minutos eternos y finalmente Hinata oye la voz de Itachi respondiendo a la pregunta que ella ni siquiera ha formulado.
_ La respuesta es no_ abre los ojos sorprendida y deja escapar una sonrisa tranquilizadora_ no te quiero. No siento nada por ti.
Hinata asiente a pesar de que él no puede verla y se gira para volver a su habitación.
_ Eso está bien_ susurra.
Al otro lado de la puerta Itachi la oye y afirma estar de acuerdo mentalmente. Claro que está bien. El amor, en realidad, complicaría más las cosas. Ellos sólo son dos peones de ajedrez sacrificados a favor de sus padres, los reyes de la partida.
Y los peones no pueden enamorarse.
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