Los personajes son de Kishimoto

Este capítulo quedó un poco más largo de lo habitual en este fic, espero que no se haga muy tedioso.

¡Gracias por leer!

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"Me desperté soñando que estaba a tu lado,

y me quedé pensando que tienen esas manos,

sé que no es el momento para que pase algo"

El canto del loco

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Mientras corrige el último examen de sus alumnos deja que un suspiro salga de lo más profundo de sus pulmones, relajando sus músculos de forma automática. Alza la vista y la pierde a través del cristal de la ventana de la sala de profesores. Está oscuro e Hinata sabe que en el edificio tan solo quedan ella y los encargados de la limpieza. Es muy tarde ya, no necesita mirar el reloj para saberlo. Se le ha hecho costumbre quedarse hasta entrada la noche en el colegio haciendo tareas que podría realizar perfectamente en su casa, pero no quiere.

Hace exactamente una semana de su primer acto social como Uchiha, por lo que también lo hace desde el beso con Itachi. Una semana en la que ambos han dado un paso atrás. Itachi no ha vuelto a dormir en la misma habitación que ella, e Hinata no ha hecho ningún comentario al respecto, además a penas se ven. Ella sabe que es culpable en gran parte, saliendo siempre excesivamente temprano por la mañana y llegando calculadamente tarde a la noche. Es como una adolescente furtiva.

El teléfono la despierta de su trance y de pérdida de tiempo consciente, y se revuelve buscando al aparato entre las múltiples cosas de su bolso. Ve el número de Hanabi y un mal augurio se apodera de su cuerpo. Su hermana nunca llama, jamás.

_ Hola Hanabi-chan.

Le parece oír un sollozo y aprieta inconscientemente el teléfono mucho más contra la oreja, en vano.

_ Hanabi…

_ Mamá ha tenido un accidente.

La voz suena anormalmente serena para hacer tan solo unos segundos que Hinata estaba segura que su hermana estaba llorando.

_ Estamos en el hospital. Dicen que no es grave…

_ En seguida voy.

Hinata no dice más. Cuelga sin despedirse y se precipita a la salida del colegio, con su mundo amenazando con derrumbarse.

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El corazón quiere salírsele por la boca, y sus pulmones hace rato que protestan, ardiendo con cada bocanada de aire forzado que da, pero no se detiene. Continúa con su carrera por los pasillos del hospital, que huele a antiséptico, lejía y soledad; que está en un silencio sepulcral que atraviesa los oídos de Hinata como si se tratase del peor de los gritos. Pero ella sigue corriendo. Planta cuarta, habitación 456.

Planta cuarta, habitación 456.

Se repite esas 4 palabras como si de verdad hubiera una posibilidad de que se le olvidaran. Sube las escaleras de dos en dos, porque pararse a esperar un ascensor requeriría mucha paciencia, e Hinata no goza de eso ahora mismo. Tiene prisa, está asustada y los músculos de sus piernas se quejan por el evidente esfuerzo.

Llega a la planta agotada, siente el flequillo pegado a su cara y por mucho que aspira el aire no parece querer llegar a sus pulmones. Mira los carteles de las habitaciones, pero en seguida deja de hacerlo. Al fondo del pasillo hay una pequeña acumulación de gente e Hinata sabe, por experiencia, que aquel es su destino.

Según se acerca, aminorando un poco el paso y adecentando su pelo, distingue a los miembros de aquella pequeña reunión. Ve a su padre, parado estoicamente al lado de Hanabi, que está seria y aparentemente tranquila, lo que hace que Hinata desee abrazarla y dejar que llore como nunca ha llorado y como debería haber hecho cuando era una niña. Ve también una pareja de espaldas que diferencia como sus suegros y a pesar de todo, se siente agradecida de que estén siempre ahí.

También ve a Itachi, que es el primero en fijar sus ojos sobre ella y aunque Hinata intente convencerse de que eso ahora no importa, que lo primordial es su madre, no lo consigue.

_ Al fin llegas.

Su padre es el que pronuncia la frase cuando se acerca al grupo. Es un reproche y la está mirando como cuando era una pequeña adolescente que no alcanzaba sus expectativas.

_ ¿Cómo está mamá?

_ ¿Dónde estabas?_ su padre no responde a su pregunta e Hinata piensa si de verdad aquella estúpida conversación es más importante que la salud de su madre.

_ Ella está bien_ Mikoto pasa su brazo sobre los hombros de Hinata y le sonríe tranquilizadora. Ella asiente y deja que toda la tensión acumulada haga mella en su cuerpo y sus piernas tiemblen. Pero disimula, lo hace porque Hiashi está allí y la está mirando enfadado.

_ Te llamamos a casa e Itachi dijo que aún no habías regresado.

_ Tuve una reunión del consejo escolar.

Miente, e Hinata se pregunta en qué momento ha empezado a resultarle tan sencillo engañar a su padre, mirarlo a los ojos y mentirle sin pestañear, ni tartamudear. Sin un atisbo de duda.

Siente la mirada de Itachi sobre ella y se obliga a no girar la cabeza para mirarle.

_ Tu madre está bien. Un coche se abalanzó sobre el de ella y sufrió una conmoción. Tiene algunas contusiones, pero nada de gravedad. Sólo necesita reposo.

Es Itachi quien le da la información y su propósito de no mirarle se va por el retrete en ese mismo instante. Fija sus ojos en los de él cuando le da la explicación y asiente con la cabeza. Luego, sin saber porque, se acerca a él y apoya su frente sobre el pecho de Itachi. El cansancio acumulado y la tensión están haciendo mella en ella en ese mismo momento, y se deja llevar por ellos. Apoyándose física y moralmente en su marido, al que no ama y por el que no siente nada pero que está allí, a su lado, después de uno de los peores momentos de su vida.

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Cuando el teléfono de su casa sonó y oyó la voz de Hiashi preguntando por Hinata, Itachi supo que algo no iba bien. Se limitó a decirle que últimamente Hinata estaba teniendo mucho trabajo por diferentes problemas en el colegio y preguntarle si sucedía algo. La madre de Hinata había tenido un accidente. No sabe por qué pero sin pensarlo demasiado había cogido el coche y había ido corriendo al hospital.

Había visto a Hinata llegar sudando, acalorada y visiblemente nerviosa. Notó como sus piernas comenzaron a temblar cuando le dijeron que su madre estaba bien y sintió perfectamente como su mirada era la única que rehuía de todo el grupo de personas que estaban allí. Quiso golpear a Hiashi cuando se dedicó a reprochar a Hinata en vez de darle noticias sobre la salud de su esposa, pero en parte lo agradeció. Hinata llevaba una semana evitándole, por las mañanas y por las noches, en cada momento que antes había compartido, como simples conocidos, ella ya no estaba. No es que le importara, pero no podían estar así por el resto de su vida.

A Itachi le molesta que Hinata huya. Corre alejándose de la responsabilidad que han contraído uno con el otro, sin darse cuenta de que por mucho que corra la realidad no desaparecerá. El anillo que luce en su dedo anular no se evaporará y el matrimonio no se convertirá en un mal sueño. Todo seguirá ahí, aunque se canse de correr y gritarse a sí misma que odia aquello. Por eso él no huye, no es porque le agrade su situación, sino porque simplemente sabe que es así, y la afronta. Lo hace como si se tratase de un negocio que sale mal y ha de corregirse para seguir adelante, por muy malos que estén siendo los resultados.

Pero Itachi se olvida de todo eso por un instante. Porque la frente de Hinata está ahora apoyada sobre su pecho, como una pequeña niña que busca la salvadora protección de un adulto de confianza, porque siente su camisa empañarse con lo que supone son las lágrimas de su esposa. No le sorprende que no haga ruido al llorar, piensa que debe estar acostumbrada a hacerlo en absoluto silencio para ocultarlo de su padre.

Hinata está temblando e Itachi sabe, sin preguntar, que es porque durante unos minutos ha pensado que quizá perdiera a una de las pocas personas que la hacen mantener la cordura.

No entiende en qué momento su brazo se mueve, pero acaricia la espalda de su esposa despacio, intentado que se relaje. Y lo consigue. Alza la vista sin parar el contacto y mira al resto de los presentes.

_ Creo que deberíamos irnos. Hinata está agotada de tanto trabajo y el susto ha hecho mella en sus nervios.

Mikoto los observa e Itachi ve una pequeña sonrisa en sus labios antes de que asienta.

_ Claro. Itachi tiene razón, Hiashi_ el mencionado observa a su consuegra y asiente_ cuida de Hinata.

_ Vamos_ la voz de Itachi suena anormalmente dulce y aterciopelada e Hinata asiente con la cabeza sin despegar la frente de la camisa de su marido. Se pega un poco más a él, dándole a entender que no desea romper el contacto, que no quiere mirar a los demás a la cara porque verán los ineludibles rastros de las lágrimas e Itachi sube el brazo con que acariciaba su espalda y lo apoya sobre sus hombros comenzando a caminar, sin despegarla de él_ está un poco mareada. Nos vemos.

Y se van. Ninguno dice nada y ninguno se aparta del otro. Incluso cuando llegan al coche Hinata apoya su mano sobre la de Itachi que está sobre el cambio de marchas. Necesitando el calor humano, la compañía. Lo que sea.

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Cuando llegan a casa Itachi cierra la puerta con Hinata aún pegada a él, y la conduce hasta el sofá donde la ayuda a sentarse.

_ Te traeré una tila para que te relajes_ le dice y va a ir hasta la cocina. Pero no puede, la mano de Hinata en su muñeca se lo impide.

_ No, sólo quédate aquí. No quiero estar sola.

Lo dice sin mirar a Itachi a los ojos. Tiene la cabeza baja y el flequillo le tapa la mirada. Él se sienta a su lado.

_ Lo siento_ Itachi afina el oído para poder escucharla_ perdona por este espectáculo lamentable. Debes de pensar que soy una idiota, después de todo mi madre está bien.

_ Cualquiera se asustaría, no tienes que disculparte_ a Itachi no se le dan bien las palabras pero piensa rápidamente en algo que decir_ estás muy unida a tu madre.

_ Todos dicen que me parezco mucho a ella, supongo que será por eso. Ella me aceptó siempre tal y como soy. Soy Hinata para ella, no la primogénita de Hiashi. Y eso para mí, es lo más importante.

_ Creo que te entiendo.

Hinata lo mira y esboza una pequeña sonrisa. Tiene los ojos hinchados y rojos, al igual que su nariz, los rastros de las lágrimas se han secado a lo largo de sus mejillas. Y aquella es la imagen más natural y triste que Itachi haya visto en su vida.

_ Mikoto-san también es así ¿verdad? Me refiero a que parece la clase de madre dulce y encantadora en la que uno puede apoyarse siempre.

_ Lo es.

Pero no lo haces.

Hinata se siente tentada a decírselo, a preguntarle porque nunca se apoya en nadie, cómo consigue superarlo todo solo sin la ayuda de su hermano o de algún amigo. Pero se queda callada.

Itachi sin pensarlo pone sus manos en la cara de Hinata y limpia los restos de las pequeñas gotas de agua salada. Va a apartarlas cuando Hinata lo agarra por las muñecas, impidiéndole cualquier movimiento.

Y ella se hace valiente, o quizá más cobarde de lo normal, en realidad. Se acerca y lo besa. Itachi no tarda demasiado en corresponder al suave beso, pero finalmente se aparta y rompe el contacto, tanto de sus manos como de sus labios.

_ No quieres hacer esto Hinata.

_ No quiero estar sola.

Y antes de dejar que él vuelva a responder roza sus labios brevemente.

_ Sólo no me dejes sola esta noche, por favor.

_ Es la angustia del susto lo que habla por ti.

_ ¿Importa eso?

E Itachi se pregunta por un momento si eso es cierto, si de verdad importa. Y no encuentra respuesta. Si se acerca a ella un poco más, si dan un paso más allá aunque sean marido y mujer, será un error. Pero en ese momento prefiere no pensarlo, y vuelva a besar a Hinata. Lo hace de forma hambrienta mientras caen recostados en el sofá, Hinata no se resiste esta vez. No está tensa, está respondiendo con igual pasión que él, pero Itachi sabe que no es por él. No es amor lo que van a compartir, es desesperación.

_ Hinata_ se separa y ella le mira interrogante_ sigo pensando lo mismo que el otro día.

Ella sabe a qué se refiere. A que no la ama, no siente nada por ella. Y misteriosamente, eso para Hinata está bien. Sólo quiere los labios de Itachi sobre ella de nuevo, que borren el dolor de ese día y la soledad en la que se siente, aunque sea por un momento. Sólo eso.

_ Lo sé. Yo también_ responde e Itachi no tarda ni un segundo en apoderarse de sus labios de nuevo.

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Mientras llegan a la habitación deshaciéndose de la ropa de ambos, compartiendo besos, mordiscos y caricias, ninguno piensa nada. Podrían pensar que la lujuria los mueve, pero ambos saben que no es así. Es la soledad, la frustración, todas esas cosas que llevan meses compartiendo, y al mismo tiempo no.

Itachi tumba a Hinata, ya desnuda como él. Ninguno de los dos titubea cuando él la embiste por primera vez. Es agradable y desconcertante al mismo tiempo. Hinata es totalmente consciente de que Itachi está sobre ella, penetrándola con brío y ella deja escapar gemidos con cada estocada. Pero no pronuncia su nombre. Itachi tampoco lo hace. Ni siquiera cuando el orgasmo les golpea.

Se tumban uno al lado del otro. Están en silencio. Hinata no quiere decir nada y mucho menos oírlo. Itachi, tras el golpe orgásmico, siente otro que lo noquea con mayor fiereza. Es el error. Se gira y da la espalda a Hinata sin observarla.

_ Buenas noches_ dice.

Hinata lo mira de reojo todavía tumbada boca arriba, con la respiración ya normalizada, y sonríe sombríamente. Acaba de "consumar" su matrimonio y todo lo que siente es que es el final. Su primer avance real, es el mayor paso hacia la catástrofe. Lo siente, lo sabe y se duerme pensando en ello.

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Itachi se despierta y se encuentra solo en la cama. No le sorprende. Mira el reloj y ve que marca las ocho de la mañana, ha dormido cuatro horas. Sobre la almohada hay un papel.

"Tuve que salir temprano"

Deja escapar una sonrisa ladina haciendo una bola con la nota, y la lanza a algún punto de la habitación. Hinata miente mal incluso cuando deja un papel con una excusa. Se levanta sin ganas para ir a trabajar, sabiendo de antemano que ese día su idiota hermano pequeño llegará tarde y con mirada de reproche. La mañana se avecina divertida.

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_ Tu hermano y yo nos hemos acostado.

_ Me llamas a las 6 de la mañana diciendo que quieres verme urgente, para decirme que acabas de follar con mi hermano_ bebe el asqueroso café que le han dado en la cafetería_ gracias por la información, pero en realidad no me interesa.

Hinata sonríe, porque otra persona le habría felicitado por el avance o reñido por cometer semejante error, pero Sasuke es diferente y por eso le gusta, por eso lo considera un buen amigo, pese a sus malas caras y sus formas antisociales. Sasuke no la juzga, ni siquiera ahora que está admitiendo un error monumental.

_ Soy una idiota. No debería dejarme llevar por impulsos tontos.

_ Cierto.

_ Este café es horrible_ anuncia Hinata poniendo cara de asco.

_ Me has levantado excesivamente temprano y me invitas a esta asquerosidad. ¿Tan malo es Itachi en la cama?

Hinata no quiere hacerlo, pero enrojece. Condenado Sasuke y su particular forma de intentar animarla.

_ ¡No p-pienso hablar de eso!

_ Tsk. Y encima te ahorras los detalles pervertidos, definitivamente me debes una muy grande por esta mañana.

_ Eres odioso ¿sabes?_ pero Hinata sonríe cuando lo dice.

_ ¿Qué pasará ahora?_ Sasuke no la mira directamente, sino que coge su carpeta y la ojea como si de verdad hubiera algo interesante en ella. Hinata juega con el billete que acaba de coger para pagar, sin saber que responder.

_ Nada ha cambiado.

_ Mentira_ Sasuke la observa fijamente esta vez.

Hinata se levanta sin decir nada y se acerca a pagar a la barra. Sabe que Sasuke tiene razón. Ha cruzado esa tonta línea que ella misma se había interpuesto. Su buena convivencia con Itachi se basaba en que eran como simples compañeros de casa, pero ella no podría verlo así a partir de ahora.

Recoge la vuelta que el camarero le da y observa distraídamente las monedas. Sasuke pone la mano en su hombro y le hace un gesto con la cabeza para que salgan y ella obedece. Se suben al coche y hacen el viaje hasta el colegio de Hinata en silencio, cuando ella va a bajar del coche oye la seria voz de su amigo.

_ Deja de huir.

No dice nada, ni mira a su amigo. En realidad ni siquiera entiende sus palabras. ¿Huir? Cómo si pudiese.

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Buf, es evidente que adoro el drama. Pero admitamos que, bueno o malo, estos dos han dado un avance.

Me gustaría saber vuestras opiniones.

¡Gracias!