Los personajes son de Kishimoto
Os dejo con nuevo capítulo de esta dificil historia. Si no recordais muy bien el punto en el que quedó, os recomiendo leer la última parte del capítulo anterior.
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"Y la vida siguió... como siguen las cosas que no tienen mucho sentido"
Joaquín Sabina
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Cuando cruza la puerta de su casa los rastros de las lágrimas en sus ojos aún están presentes. Le ha temblado la mano al introducir la llave en la cerradura y ya puede escuchar el murmullo de la televisión de fondo.
Es más temprano que el resto de los días de esas dos últimas semanas. Infinitamente más temprano. Pero así debe ser. Mikoto le ha abierto los ojos e Hinata se ha prometido a sí misma que no va a cerrarlos nunca más.
Tarda bastante en abandonar el recibidor y dirigirse al salón, pero quiere ordenar sus ideas. Debe hablar con Itachi. Tiene que hacerlo. El miedo, la vergüenza o lo que sea deben quedar en un segundo plano.
Cuando llega al salón ve a Itachi sentado en una pose despreocupada y con ropa totalmente informal. Hay un plato sobre la pequeña mesa con restos de migas de pan y un vaso de agua casi vacío.
_ Es temprano_ oye a Itachi decir_ he cenado sin ti porque no contaba con que llegases tan pronto.
Hinata no responde, porque la imagen de su marido relajado y sin su habitual pose elegante y controlada la ha descolocado. Lleva meses casada y es consciente de que, con toda probabilidad, no conoce al verdadero Itachi. Y no es culpa de él. Es suya. Porque se ha cerrado y ha decidido vivir en su estúpido mundo de fantasía autocompasiva.
_ No te preocupes_ responde finalmente.
Itachi asiente y vuelve su vista al programa televisivo de contenidos insustanciales y estruendosos colaboradores.
_ ¡Lo siento!_ es Hinata quien lo dice y lo coge totalmente desprevenido. Cuando la mira ella está excesivamente inclinada en un reverencia y repite que lo siente incontables veces. Itachi está perdido, y que lo maten si entiende algo de la rocambolesca situación.
Su mujer sigue en la misma posición, así que él finalmente se incorpora un poco sin levantarse del sofá y mira a Hinata.
_ Levántate_ le dice, ella no obedece_ Hinata levanta la cabeza y siéntate.
Hinata lo mira y se sienta en el sofá obligando a sus tambaleantes piernas que le obedezcan. No sabe que decirle, ni cómo actuar. En realidad, aparte de decirle que lo siente y sentirse exactamente como una mierda, no sabe que más va a hacer.
_ Lo siento_ repite. Apoya sus codos sobre las rodillas y se sujeta la cabeza con sus manos. Llora. También tiene ganas de reír y piensa que quizá se ha vuelto loca, y se pregunta si aquello sería un motivo suficientemente razonable e indiscutible de divorcio para sus padres, liberando al menos a Itachi de aquel matrimonio. Le duele la cabeza. Obliga a sus pulmones a coger aire ya que parecen negarse a realizar su función.
_ Hinata tranquilízate_ la voz de Itachi se oye muy cerca de su oído, tanto que cree notar su cálido aliento en la oreja_ estás teniendo un ataque de ansiedad. Respira hondo y cierra los ojos concentrándote en el aire que inspiras y expiras.
Le hace caso. Nota como sus pulmones recuperan su ritmo normal. La cabeza no le pesa tanto y las lágrimas son ahora más de alivio que de cualquier otra cosa.
_ Gracias_ susurra e Itachi le acaricia la cabeza con ternura.
_ ¿Qué ha hecho que llegues a este estado?_ la mano que sentía revolviendo su pelo se aleja y se siente tentada a gritarle que no lo haga, pero se queda callada_ Hinata…
_ Lo siento_ deja de sujetarse la cabeza con las manos y las une dejando sus brazos sobre sus rodillas. Pero no mira a su marido, teme hacerlo_ he sido como una niña egoísta todo este tiempo y tú ni siquiera te has quejado. Lo siento, de verdad que lo siento.
_ ¿A qué te refieres?_ esta vez ella levanta la cabeza para mirarle. Tiene la nariz hinchada y enrojecida; sus ojos, otrora blancos y transparentes, están inyectados en sangre con lágrimas secas a su alrededor. Itachi siente el ritmo de su corazón dar un cambio. No le gusta ver a la gente llorar, no sabe porque, pero es algo que detesta.
_ He estado portándome como si la única que sufriera fuese yo_ respira aún entrecortadamente lo que hace que sienta la necesidad de hacer una pausa para tomar aire_ pero tú tampoco elegiste.
_ No me he quejado. Cada uno tiene su tiempo de adaptación.
_ Voy a dejar de huir_ y la voz de Hinata suena tan anormalmente firme que Itachi no puede añadir nada_ no puedo prometer que algún día te ame, pero voy a intentarlo. No voy a correr más. Lo prometo.
_ Has tenido un mal día_ es el comentario que su marido hace, porque está seguro de que ella no sabe lo que dice. Hace unos minutos ha tenido un ataque de nervios y no cree que sea plenamente consciente de sus acciones.
_ No importa si tú tampoco te enamoras de mí_ Hinata lo interrumpe y continúa con su discurso, plenamente segura de sus palabras _ pero voy a hacer todo lo posible por hacer tu vida más fácil. No voy a ser más la víctima Itachi.
Y él no añade más. No porque no quiera, sino porque lo ve innecesario. La determinación en la mirada de Hinata es tan grande que incluso asusta. Ella sigue siendo su esposa, aquella que no ama y por la que no siente nada, pero que en ese instante parece una persona completamente nueva.
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Itachi escucha el agua de la ducha correr, donde Hinata está intentando relajarse mientras él digiere todo lo que acaba de ocurrir. Su vida es un surrealismo extremo. Tiene una esposa que no ha elegido, a la que apenas ha visto en las últimas dos semanas, que hoy ha decidido dejar de escapar de una realidad que no va a desaparecer. Y es raro. Lo es porque la sensación de que Hinata va a acercarse más a él le resulta agradable, y no lo entiende.
Intenta pensar en la razón del cambio de Hinata y lo único que se vislumbra en su mente es Sasuke. Coge el teléfono y marca el número de su casa.
_ ¿Si?_ la voz inconfundible de su madre es la que responde.
_ Mamá, soy yo. ¿Podrías decirle a Sasuke que se ponga?
_ Él no está_ Itachi mira el reloj y vuelve su atención al teléfono_ hoy y mañana está de viaje con Naruto, pensé que él te lo había dicho.
Y lo hizo, pero para recordarlo primero tendría que recordar donde está su propia cabeza en ese instante. Además, Sasuke no está. Pero Hinata está diferente. ¿Qué diablos ha sucedido?
_ Itachi_ Mikoto lo nombra mientras él se obliga a prestarle atención_ ¿cómo está Hinata? ¿Se ha tranquilizado?
Y algo hace clic en su cabeza y las piezas se unen de forma rápida y mágica. Su madre.
_ Mamá ¿qué ha pasado hoy con Hinata?_ Itachi no lo ve, pero al otro lado del teléfono Mikoto sonríe y acaricia con las yemas de sus dedos la foto de la boda de su hijo mayor.
_ Nada. Sólo hemos ido de compras.
_ Por supuesto_ el tono que Itachi utiliza es tan irónico como risueña la carcajada que su madre suelta al oírlo.
_ No preguntes. Digamos que son cosas de mujeres_ el Uchiha mayor se jura a sí mismo que en un millón de años podrá entender la mente femenina y por un fugaz instante comprende que su tonto hermano pequeño sea gay_ no pienses demasiado Itachi-chan. Nos vemos.
Un escalofrío le recorre al oír el apelativo infantil de su madre, muestra de su buen humor. Cuelga el teléfono y por decisión propia constata que, con toda seguridad, prefiere no saber qué ha ocurrido con Hinata y su madre.
A veces la ignorancia es la mejor elección.
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Se despide de sus alumnos que salen corriendo alzando sus manos y con pequeños gritos de adiós Hinata-sensei. Suspira y se frota los ojos, que los tiene cansados y secos de la noche anterior. Se deja caer en su silla mientras recoge sus papeles y mira el reloj. Tiene muy claro lo que va a hacer, y sabe que es lo correcto. Algo así como dejar de huir y enfrentarse a la realidad. Coge su maletín y como una tonta colegiala se arregla el pelo y la ropa viendo su reflejo en una de las ventanas del aula.
Toma aire y recuerda que esta mañana volvió a despertarse sola en su cama, que Itachi durmió de nuevo en otra habitación y que se ha prometido a sí misma que aquella sería la última vez. No se quieren, maldita sea si no lo sabe ya, pero necesitan avanzar. Hinata sabe que ella nunca ha tirado de nada, ella siempre ha seguido la corriente allá a donde la llevase. Ciega, sorda y muda, siempre. Sin quejas, reclamos o cualquier cosa. Pero se acabó, esta vez será ella quien se ponga delante y como barco a la deriva, atraviese olas sin dudar.
Tiene un esposo al que no ama pero, por lo más sagrado, que va a intentarlo esta vez.
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Unos leves golpecitos suenan en la puerta e Itachi mira el reloj antes de dejar entrar a quien sea en su despacho. Es la hora de comer y la planta está casi vacía. Probablemente se trata de su secretaria que viene a informarle de que se va a la cafetería y si desea algo. Y por todos los dioses que tiene el jodido estómago cerrado. No ha pegado ojo en toda la maldita noche después de lo sucedido con Hinata. Tiene sueño, le duele la cabeza y alguien vuelve a llamar a la puerta. Suspira con frustración y adopta su semblante neutro.
_ Adelante_ su diminuta y regordeta secretaria, nada que ver con las casi-modelos que suele contratar su padre para él, asoma la cabeza_ no es necesario que me avises para ir a comer. Ve, simplemente.
_ En realidad Itachi-sama, su esposa está aquí.
Y aquello lo paraliza. Se queda con los dedos a medio camino hacia el teclado del ordenador, luciendo como un auténtico idiota.
_ ¿Hinata?_ pregunta estupefacto y se sorprende de que no se haya trabado con su propia lengua.
_ Sí, señor. Vine a decírselo antes de dejarla entrar porque como no lucía usted muy bien.
Itachi sacude su cabeza y baja las manos que apoya sobre los reposabrazos de su silla.
_ Dile que pase_ toma aire recuperando su habitual cara_ y puedes irte a comer.
Antes de que la mujer desparezca e Hinata cruce la puerta, pudo ver en ella una pequeña sonrisa pícara y no puede evitar pensar en la mente pervertida y retorcida de la gente.
_ Hola_ Hinata se siente nerviosa al entrar y mira el despacho con disimulado interés al ser la primera vez que lo ve. Itachi se da cuenta de que a parte de su maletín de trabajo trae una pequeña bolsa que alza al notar que él la observa_ he traído algo de comer.
Itachi cree que es vergonzoso admitirlo, pero bajo la mesa se ha pellizcado a sí mismo para asegurarse de que aquella anormal imagen no es producto de un extraño sueño. Y duele. Joder, que se ha hecho daño a sí mismo y aún no puede creer que aquello sea una situación real.
Hinata se siente terriblemente estúpida mientras su marido no deja de verla fijamente. Si no pudiese ver su propio reflejo en una vitrina de cristal cercana, pensaría que le han salido tres cabezas o algo parecido.
_ No tengo hambre, en realidad_ reacciona el hombre e Hinata traga saliva, defraudada. Siente el impulso de disculparse y marcharse por donde ha venido, pero recuerda que no va a huir más y se acerca a la mesa donde retira la comida y la pone ante Itachi. Y él luce visiblemente sorprendido, así que ella sonríe.
_ Tienes que comer_ le insta poniendo una pequeña caja ante él que ella misma abre_ no te ves bien, estás muy pálido y tienes muchas ojeras_ ve a Itachi alzar una ceja_ bueno… más ojeras de lo normal_ y sonríe tímidamente, provocando que su marido dejé escapar una sonrisa de medio lado.
_ ¿Tú has comido?_ Itachi cree que es una pregunta absurda, pero aún así la hace. Es evidente que no lo ha hecho, porque hace apenas media hora que sus clases debieron haber acabado y le llevaría por lo menos veinte minutos llegar desde el colegio hasta la empresa.
_ Bueno_ Hinata habla titubeante y tiene que tomar todo su valor para continuar_ pensé que podríamos hacerlo juntos_ y sonríe, pero ella sabe que con sus nervios debe estar haciendo una terrorífica mueca en realidad.
_ Siéntate y comamos_ es todo lo que él dice. Itachi sigue sorprendido, realmente pensaba que tras lo de ayer Hinata no podría dejarlo más atónito. Es evidente que estaba equivocado.
Comen, lo hacen en silencio e Hinata empieza a creer que ha sido la peor idea de su vida. Está tan nerviosa que agradece el momento que oye la puerta abrirse, deseando evitar esa incómoda intimidad. Segundos después, cuando ve que es Fugaku quien entra, se arrepiente de su pensamiento.
_ Itachi_ y la sorpresa se refleja en los ojos negros del hombre al ver a su nuera_ Hinata. Disculpad, no sabía que estabais ambos.
_ No importa Fugaku-san_ se levanta y agradece tener una excusa real para huir_ de todas formas yo ya he acabado y debo irme si quiero llegar a tiempo a la reunión de profesorado.
Hinata recoge sus utensilios y los que Itachi ha usado, concentrándose en ello para que sus nervios no la traicionen y empiece a temblar como una estúpida. Finalmente coge sus cosas y hace una inclinación ante el mayor.
_ Hasta otra Fugaku-san_ gira la cara hacia Itachi y siente como el rojo se instala en sus mejillas_ nos vemos en casa.
Y sale corriendo, literalmente. Hace un tonto esfuerzo por no tropezar con sus propios pies y suspira aliviada cuando se ve sola en el ascensor.
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Uchiha Fugaku está atónito. La mujer que acaba de salir, literalmente, pitando del despacho de su hijo es su nuera. Y eso no sería para nada raro sino supiera que hace más de dos semanas que esos dos no se ven ni para cenar. Mira a su hijo buscando una respuesta y lo ve alzar un hombro.
_ Sé lo mismo que tú_ es todo lo que Itachi dice. Fugaku vuelve a mirar a la puerta, como esperando que la respuesta entre por su propio pie a través de ella.
_ Tu madre estaba bastante…extraña ayer también_ comenta el mayor e Itachi muestra una sonrisa ladina_ de acuerdo, con toda probabilidad no quiero saber que ha sucedido con ellas.
_ Ya somos dos_ responde Itachi llanamente, dándose cuenta de que esa es una de las pocas cosas en las que está completamente de acuerdo con su padre _ ¿necesitabas algo?
_ No, esta mañana tenías mala cara, vine a asegurarme de que estabas bien.
_ Lo estoy. Solo tuve una mala noche_ e Itachi se sorprende de ver a su padre reír.
_ Imagino porque_ Itachi rueda los ojos pensando que su padre es, realmente, un extraño ser_ te dejo con tu trabajo.
Y tal como vino se va. Itachi apoya la espalda en el sillón y se da cuenta de que el extraño nudo de su estómago ha desaparecido. Y se golpea la frente, lo hace porque está actuando de forma ridícula. Y más aún cuando se da cuenta de que le ha molestado que su padre llegase a interrumpir. Porque, mierda, Hinata se ha ido y de repente él se siente estúpidamente solo.
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Hinata sabe que debería estar prestando atención a lo que la directora está diciendo, pero no puede. Porque su mente está a kilómetros de distancia. Bueno, en realidad, a doce calles y veinte minutos andando; pero eso no tiene importancia.
Sonríe internamente mientras da pequeños golpecitos con el bolígrafo sobre la mesa. Se siente satisfecha, de un modo ridículo y sin motivos, pero así es. Lo es porque ha visto la cara de auténtico asombro de Itachi, y de Fugaku dicho sea de paso, cuando ha llegado a la empresa. Y se siente victoriosa, grande. Porque aunque sea una auténtica tontería, ya ha cambiado algo. Por mínimo e insustancial que sea, es un cambio.
E Hinata sabe que el primero siempre es el más difícil.
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Itachi llega a casa terriblemente cansado. Le duele la cabeza y sólo piensa en darse un relajante y largo baño, cenar e irse a dormir. La noche de ayer ha sido surrealista y la inesperada visita de Hinata a su despacho no ha ayudado mucho a su salud mental. Abre la puerta con desgana y lanza su chaqueta a cualquier punto del recibidor, y le importa muy poco.
Cruza el pasillo hacia el salón y tiene que detenerse. Hinata aparece por la puerta de la cocina y le sonríe, Itachi tiene que gritarle interiormente a sus piernas que se detengan para no chocar con ella. Lo había olvidado, se había acostumbrado tanto a regresar a una casa vacía esas dos semanas que no recordaba que Hinata iba a estar ahí.
_ Bienvenido_ y la mira al oír decir eso. Itachi se da cuenta de que ella está vestida informalmente y lleva un pequeño delantal puesto_ ¿sucede algo?
_ No_ su respuesta es automática y ve a Hinata alzar una ceja incrédula_ como sea, voy a darme un baño.
_ Oh, claro. Cuando escuché tu coche preparé la bañera, ya debe estar listo_ y le vuelve a sonreír. E Itachi sabe que lo que hace a continuación es tonto e irracional, pero mira hacia todos los lados del pasillo en busca de una cámara que esté grabando ese extraño momento, porque tiene que ser una broma o de otra forma carece de sentido.
Hinata lo mira desconcertada, porque Itachi está actuando de una manera realmente rara y da un poco de miedo, la verdad.
_ ¿Itachi?_ le pregunta dudosa y él parece volver en sí.
_ Si, gracias_ y se va. Hinata sonríe al verlo desaparecer escaleras arriba y se alegra de que su madre le haya dado unos cuantos consejos esa misma tarde por teléfono. Recuerda que estaba preparando algo de cenar y regresa a la cocina.
Sigue sin amar a Itachi y está segura de que él no siente absolutamente nada por ella. Pero ahora se da cuenta de que con un poco de ganas e iniciativa, su vida juntos puede ser algo más que un martirio impuesto. Y por su alma que ella va a intentarlo.
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