Los personajes son de Kishimoto.
Aquí el siguiente capítulo, algo extraño.
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"En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá"
Noel Clarasó
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El despertador le daña los oídos mientras intenta ubicarse para apagarlo, cuando lo consigue necesita un momento para recordar que ha dormido de nuevo en la habitación principal de la casa. Con Hinata. Han dormido espalda contra espalda y no se han rozado ni por casualidad. Nota la enorme cama de matrimonio vacía y un ligero olor a café colándose por la puerta. Se siente aliviado, de una forma infantil y patética, pero ni siquiera su orgullo puede negar que necesita ese tiempo a solas. Porque no comprende la actitud de Hinata, y eso le molesta. Él siempre comprende todo, siempre sabe que hacer y ahora está totalmente perdido. Y la nueva actitud de su esposa da miedo, un miedo irracional que jamás antes había sentido y por el cual se avergüenza interiormente.
Pero, en realidad, eso no es lo peor. Lo peor es que le gusta.
Le agrada la nueva cara que Hinata pone ante la situación, la tonta y torpe manera con la que provoca situaciones para acercarse, como deshacer la cama de la habitación de invitados donde él había estado durmiendo todo este tiempo como una invitación a regresar a la habitación principal.
Y asusta, porque sabe que Hinata es esa esposa que no le ama y por la que él no siente nada; y un cambio en eso escaparía a su control. E Itachi siempre lo ha tenido todo controlado, y cualquier otra opción da miedo y él no quiere permitírselo.
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Hinata tiene miedo. Quizá su sonrisa, siempre presente, no lo denote; pero así es. Y ahora más que nunca. Más, incluso, que la noche de la cena de compromiso, el día de su boda o la noche de la misma. Tiene miedo porque es su última baza. Está jugando su última carta por ese matrimonio.
No espera que Itachi se enamore perdidamente de ella, ni cree que ella llegue a sentir esa clase de sentimientos por él. Pero están casados y al menos debe conseguir una cordial relación. No quiere un compañero de piso, ni un conocido, ni si quiera un viejo amigo de infancia. Quiere ser ella misma y que Itachi también lo sea. Quiere forjar para ellos un presente y un futuro decentes, lo más cerca de la felicidad que pueda permitirse; y por eso necesita acercarse a su marido, necesita que esa tonta pared entre ellos desaparezca, y lo necesita con urgencia.
Deja la cafetera sobre la mesa y se marcha, es tarde. Itachi aún no se ha levantado, pero en parte se siente agradecida.
Hoy está decaída, porque lo que ayer eran decisión y buenos propósitos, hoy son miedos e inseguridades. Lo que entre ellos era ayer una pared fina, Hinata la ve hoy como un fuerte muro de hormigón. Un muro acrecentado por la inquebrantable coraza Uchiha que, siendo sincera, se ve incapaz de atravesar.
Suspira obligándose a borrar sus pensamientos deprimentes y abandona la casa hacia el trabajo.
Va a lograrlo. Tiene que hacerlo.
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Mientras Itachi espera el ascensor del edificio de la empresa siente la amenaza de una enorme migraña sobre él, una de esas que tienden a dejarlo fuera de combate y que consiguen que desee esconderse bajo una enorme manta en una habitación oscura a la espera de que su madre le traiga un tazón de sopa caliente e incomestible. Se frota las sienes en un intento, bastante improductivo, de sofocar el persistente dolor que empieza a aparecer.
Entra en el elevador y antes de que se cierre la puerta, llega Sasuke. Itachi recuerda levemente que se había ido de viaje, y desea que hubiese seguido siendo así.
_ Tienes una cara horrorosa, Aniki_ señala Sasuke como saludo y él se limita a mirarlo sin responder _ migraña ¿de nuevo?
Tiene el irracional deseo de golpear su propia cabeza contra el espejo del ascensor ¿desde cuándo su tonto hermano menor puede leerlo tan bien? Algo tiene que ir realmente mal en el mundo para que él esté perdiendo sus riendas de esa forma tan sencilla.
_ Llevo un par de días complicados_ responde cuando llegan a su planta y ve a Sasuke elevar una ceja incrédulo.
_ ¿Cómo está Hinata?_ e Itachi cierra los ojos por un microsegundo para infundirse tranquilidad.
_ Puedes llamarla y preguntar. Soy su marido no su mensajero_ y entra en su despacho con un anormal portazo viniendo de él.
Sasuke intercambia miradas con su padre que acaba de salir de la sala de juntas al oírlos llegar y Fugaku sonríe, lo cual produce un escalofrío en el Uchiha menor que acelera el paso para llamar a su amiga, quizá con un poco de suerte ella todavía conserve la cordura.
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Hinata entra en la sala de profesores como un autómata, tan sumida en sus pensamientos va que ni cae en la cuenta de que un sonriente Naruto ha extendido los brazos para abrazarla y pasa de largo.
Se deja caer pesadamente en la silla de su escritorio y apoya el maletín sobre la mesa. Se frota la cara para despejarse mientras se repite que tiene que centrarse.
_ ¿Dos días sin mí te bastan para olvidarme?
Gira la cabeza con rapidez al reconocer la voz. Ante ella está Naruto, con una fingida expresión de decepción. Se levanta rápidamente y se abalanza para abrazarlo bajo las risitas y los cuchicheos divertidos de los demás profesores presentes.
_ ¡Naruto-kun!_ y lo aprieta tan fuerte que el rubio se ve obligado a sostener el aire en sus pulmones. Segundos después ella lo suelta sonrojada por su actitud_ ¡oh! Lo siento.
_ ¡Guau! Debo irme más a menudo si vas a recibirme siempre así_ ríe, pero él sabe que algo no va bien. El abrazo de Hinata ha sido demandante, tembloroso, necesitado. Pero Naruto sabe que presionarla no servirá de nada. Con Hinata funciona mejor fingir que nada ocurre y animarla con frases ridículas y anécdotas insustanciales que la hagan olvidarse del tema que la preocupa.
Mientras hablan del viaje de Naruto, a la espera de la primera clase que imparten, el móvil de Hinata suena.
_ ¡Sasuke!_ alza la voz al descolgar el aparato mientras Naruto siente su plan de no presionar a su amiga alejarse _ Naruto estaba contándome vuestro viaje ¡qué envidia!
_ Si, estupendo_ aclara_ ahora dime porque mi hermano parece un completo extraterrestre y mi padre sonríe_ Hinata traga saliva y vuelve a sentarse en su silla_ ¡por dios! Uchiha Fugaku sonriendo Hinata.
_ Lo sé_ es toda la respuesta que da. No quiere hablar del tema, es complicado, temerario y quizá, Sasuke no lo comprenda.
_ Hyuuga_ la mención de su apellido de nacimiento impulsa en ella un escalofrío, como si en realidad hiciese años que ya no lo ostenta_ quizá te sorprenda, pero sé cuando sucede algo.
No le sorprende. Sasuke es una de esas personas con radar integrado para situaciones anormales. Siente la necesidad, por primera vez desde que se conocen, en colgarle y dejarle con la palabra en la boca, pero no lo hace.
_ Sasuke-kun, nos vemos para comer en el lugar de siempre. Te lo explicaré.
El resoplido hastiado de Sasuke puede oírlo hasta Naruto, pero aún así acepta.
_ Bien, pero si este extraño acontecimiento que ha trastocado a todos los miembros de mi familia me afecta, serás absolutamente culpable_ y ella sonríe. Porque a pesar del tono cansado y sufrido de su amigo, eso ha sido un ridículo intento de broma.
_ En realidad, ya lo soy.
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Itachi pasa los papeles del archivador a velocidad de la luz, se supone que debe leerlos con cuidado y revisarlos adecuadamente. Pero también se supone que es un hombre calmado e imperturbable y ahora mismo todo lo que le apetece es asomar la cabeza por la ventana y gritar. De forma infantil, absurda e ilógica.
Cierra la carpeta de un golpe, apoya la cabeza en el respaldo del sillón y baja los párpados durante un instante.
Al volver a abrirlos fija la vista en la foto de la cena de compromiso que hay sobre su mesa. Se pregunta si en un futuro sería posible sustituirla por una donde ambos no parezcan modelos que han ensayado mil veces para posar de aquella forma. Felices, pero abiertamente vacíos y falsos.
Está a punto de ser la hora de comer. Recuerda que ayer Hinata le trajo el almuerzo mientras la mezcla de sensaciones se hace presente en él. Con gesto cansado sale de su despacho y entra en la puerta de enfrente, la oficina de su hermano.
Sasuke está de pie poniéndose la chaqueta. Lo observa.
_ Vayamos a comer algo_ Itachi le hace un gesto con la cabeza.
_ He quedado para comer.
_ Acabas de estar de viaje con Naruto, no sucederá nada porque no comáis juntos hoy.
Sasuke desea golpearlo, pero decide tener un poco de consideración con su irascible hermano, por lo menos hasta que sepa qué diablos le está sucediendo.
_ Primero, no actúes como si fueras mi madre y yo un adolescente. Segundo, no; no he quedado para comer con Naruto_ da un paso hacia la puerta donde Itachi sigue sin moverse_ y llegaré a tiempo si consideras oportuno dejarme salir.
_ Has quedado con Hinata.
_ ¡Premio para el genio Uchiha!_ la ironía de Sasuke está empezando a colmar la desaparecida paciencia de Itachi _ voy a averiguar qué coño está sucediendo contigo.
_ Estoy perfectamente bien.
_ Claro_ finalmente Sasuke pasa por su lado y lo empuja con cierta fuerza con su hombro.
Itachi lo ve alejarse mientras golpea su frente levemente contra el marco de la puerta. Siente una mano sobre su hombro y gira la cara para encontrarse con su padre.
_ Las mujeres son complicadas.
Y jamás ha estado tan de acuerdo con Fugaku.
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Sasuke limpia su boca con la servilleta mientras tiene la vista fija en Hinata, que acaba de contarle las últimas novedades de su complicada vida matrimonial.
_ ¿No dirás nada?_ le dice ella.
_ Enhorabuena_ Hinata no lo entiende y espera_ ya sabes, dejar de huir, afrontar la realidad… Todas esas chorradas que harán tu vida, y de paso la mía, más sencilla_ Sasuke ve la desolada mirada que su cuñada presenta_ aunque diría que a ti no se te ve precisamente entusiasmada.
_ No va a funcionar.
_ ¿Por qué?
_ No puede hacerlo. No hay amor, no existe. No puedo hacer crecer un sentimiento de la nada.
_ Depende_ Hinata bebe agua mientras escucha, escéptica_ no lo harás crecer de la nada. Te has criado conociendo a Itachi desde pequeña, es imposible que "nada" defina lo que te produce.
_ Pues no encuentro otra palabra para hacerlo.
La mujer no entiende a donde su amigo quiere llegar. No existe amor, no ama a Itachi y no es tan ingenua para creer que puede hacerlo tan solo con proponérselo. Es cierto que al principio creía que podría hacer de aquello algo más sencillo aunque no existiese ese sentimiento; pero ahora lo duda.
Le da miedo. Se niega. No quiere pensar en que pasará el resto de su vida al lado de alguien que no siente nada por ella y que ella no ama.
_ Cariño, aprecio, asco, odio. Todas las personas te inspiran algo, siempre. La indiferencia es casi un sentimiento imposible_ Sasuke deja que el camarero retire su plato vacío y cruza los brazos_ y bien ¿qué te inspiraba Itachi antes de la boda?
_ Él me intimidaba. Era mayor, serio y silencioso. Y lo único que pasaba por mi cabeza cuando lo veía era: algún día será mi marido. Y créeme, no lo pensaba positivamente_ Hinata suspira sintiendo lo inútil de la conversación_ esto no nos llevará a ningún lugar.
_ ¿Y cuándo en tu 17 cumpleaños él te dijo que vivieses todo lo posible, dándote vía libre?_ ella no lo entiende, abre los ojos sorprendida de que Sasuke sepa eso, pero decide no preguntar.
_ Sorpresa _ lo piensa mientras deja escapar una leve sonrisa complacida_ y ternura. Me resultó tierno que lo hiciera. Recuerdo que pensé que tras esa coraza de frío mármol había una buena persona.
_ Pues empieza desde ahí. Desde lo que descubriste en su interior ese día_ bebe agua y sonríe de medio lado_ además, es mi hermano mayor. Algo de mi capacidad para ser irresistible tiene que tener.
Hinata rueda los ojos mientras estira la mano para golpear la frente de Sasuke, en un gesto que ha visto mil veces realizar a Itachi.
_ Idiota.
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No presta atención a los correos electrónicos que lee. Tiene el portátil sobre las piernas y lo observa como si de verdad prestase atención. Pero no lo hace.
Hinata está en el piso de arriba y puede oírla ir de un lado para el otro, ordenando cosas. Manteniéndose ocupada. Y a él le gustaría que eso le resultase a él tan sencillo. Se cansa un poco de sí mismo y de esa actitud expectante que mantiene. No lo aguanta. Si sigue de esa forma acabará por volverse loco. Itachi actúa, no espera.
Y ese es el momento en que decide que se acabó.
Sube las escaleras a paso rápido y entra en la habitación sin ningún tipo de delicadeza. Ve que Hinata se asusta y aprieta con fuerza el jersey que mantiene entre sus manos, doblado.
_ Se acabó el juego.
La mujer está perdida, preguntaría a que se refiere si en su interior no estuviera tan segura de que no desea saberlo.
_ ¿Itachi?
_ Tengamos un hijo.
El jersey cae al suelo, ella da un paso hacia atrás bajando la vista. La respuesta es un susurro, pero Itachi la oye.
_ Me niego.
_ ¿Por qué? El sexo forma parte de un matrimonio, y éste va precisamente encaminado a proporcionar a un heredero_ habla neutral con voz de reunión de negocios_ y tu padre estaría orgulloso.
Y ella alza la cabeza. Se muerde el labio, tan fuerte que en vez de dolerle está anestesiando la zona y no nota la sangre que amenaza con salir.
No es cuestión de sexo. Hinata lo tiene claro. Puede tener sexo con Itachi, lo ha hecho una vez y no es tan hipócrita como para negarse que lo disfrutó. Había sido banal, vacío y sin significado. Pero extremadamente placentero. No, no es el sexo. Es el niño. Porque no va a traer al mundo una vida como medida para enorgullecer a su padre.
_ No tendré un bebé para que se convierta en el nexo de unión entre ambos, y transformarme en el orgullo de mi padre. Moriré sin descendencia si eses son todos tus motivos para tener un hijo.
La seriedad en su cara es certera y palpable. E Itachi infla el pecho, asiente y sonríe. Porque esa era exactamente la respuesta que deseaba oír. No porque no desee tener un niño. Sino por su significado.
Itachi acaba de comprobar que Hinata está intentando lo de ser un matrimonio feliz por ellos, no por su familia, sus apellidos o el estúpido honor que debe mantener para contentar a Hiashi. Da un paso y apoya su mano sobre el hombro de su esposa.
Ella continua con su mirada fija en la de él. Es retadora y firme. E Itachi acaricia su mejilla. Hinata está desconcertada, pero la mirada tierna que su marido le dedica hace que sonría levemente expulsando el aire que mantenía por la tensión.
Y ladea la cabeza, apoyándola sobre la mano que tan dulcemente continúa acariciando su cara.
Ahora si es el comienzo, es el pensamiento que cruza la mente del hombre, porque ya no son Uchiha y Hyuuga con responsabilidades para con sus apellidos. A partir de ahora serán Itachi e Hinata, por primera vez en la vida de ambos.
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¡Bien! Creo que al fin los dos ya van a poner de su parte ^^
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