**No tengo palabras para disculparme por el retraso, gracias a aquellos que se tomaron la molestia por comentar, no os merezco los comentarios, pero espero que puedan disculparme y recibir nuevamente esta historia que en serio que si quiero continuar y por ende terminar.

Mariangel**

CAPITULO 2.

Desde que Astoria y él se hubiesen separado, su hijo tenía que estar de una casa a otra entre semanas, no que el niño se quejara de todos modos ya que era él quien pedía estar con su padre, pero Draco trabajaba la mayor parte del tiempo y el niño se había negado rotundamente a separarse de él y había querido ir a su lugar de trabajo así se quedara algunas horas solo, pero al menos el rubio iba a visitarle a la hora del almuerzo o en cualquier momento libre.

Draco desde un principio había pensado que era una muy mala idea, a pesar de los años aún habían personas (las que habían perdido a familiares en la guerra, es decir toda la población del mundo mágico) que aún le consideraban un mortífago, y al ver que el hijo de Draco Malfoy estaba en la misma guardería con sus hijos, casi todos les habían dicho a los pequeños que no se acercaran al "hijo del mortífago", y por lo tanto el pequeño Malfoy se pasaba todo el tiempo jugando solo, el inefable mentiría si no dijera que le preocupaba de sobre manera el cómo podría afectarle de forma negativa estas acciones a su hijo, y muchas veces se comía la cabeza pensando que tal vez la poca interacción podría convertirle en un niño retraído, pero al parecer al pequeño Malfoy poco le afectaba el hecho de jugar solo, es más, parecía preferirlo (Draco no sabía si sentirse aliviado o preocupado por eso)

Ahora ir a la guardería (como siempre) a ver a su hijo y encontrar que ahí estaba Potter dejando igualmente a su hijo (que tenía la misma edad de Scorpius) e instándole a acercarse al pequeño… le hacía sospechar ligeramente de que tal vez… solo tal vez… Potter hubo llevado su hijo allí a propósito… Pero claro que eso era algo totalmente ridículo, ¿Para qué querría Potter que sus hijos fueran amigos? , y algo mucho más extraño aún era la forma en que Potter se estaba comportando con él últimamente haciéndole creer que tal vez querría limar las asperezas del colegio, pero eso sería simplemente algo inverosímil, ¿Para qué querría Potter, de todas formas, ganarse su simpatía?

"-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-"

-¿Aún estás afectado por lo de Scorpius?

La vos le hizo alzar la mirada y fijarla en el moreno. El cual se encontraba en esos momentos quitándose la ropa para dormir… algo que Draco simplemente adoraba, a su esposo nunca le había gustado dormir en pijama, a diferencia de él, pero eso no significaba que no le encantara ver a Harry en su totalidad con tan solo unos bóxers que se ajustaban perfectamente a su cuerpo dejando nada a la imaginación. El rubio trató de no distraerse ante la visión y contestó:

-Scorpius siempre ha sido un chico rebelde, que sabe lo que quiere… no me extrañaría que ahora esté planeando la forma de cómo fugarse al concierto sin que yo me entere. Incluso si eso sería irse a pasar las navidades con Astoria.

El pelinegro podía ver claramente la preocupación en los ojos grises e inmediatamente subió a la cama y colocándose tras el rubio lo rodeó con sus brazos haciendo que el hombre se recostara por completo en él y dejara caer su cabeza en su hombro.

-Él te adora. No hablaba en serio cuando dijo lo de Astoria. Sería incapaz de abandonarte en Navidad.

Draco lanzó un suspiro cansado y en serio deseó que su esposo tuviese razón, lo más importante en su vida era Scorpius, y si Scorpius le dejaba o lo odiaba, él estaba seguro que se tiraría a morir.

-¿Sabes que es un riesgo el que estamos tomando cierto? – preguntó entonces el moreno - Ya habíamos planeado desde un principio que les haríamos estar juntos todas estas navidades a ver si esos dos volvían a reconciliarse, sin embargo… el que Albus se enfermara…

-No quisiera decirlo, pero creo que el hecho de que Albus este resfriado ayudará a que esos dos se reconcilien de una vez por todas, después de todo, no creo que Albus vaya a tener ganas de planear formas de molestar a Scorpius si está enfermo… y dudo mucho que Scorpius quiera aprovecharse de él.

-¿Tu lo crees? Es un Slytherin – dijo el moreno como si eso fuera explicación – se aprovechan de los momentos de debilidad del otro.

-Algo me dice que Scorpius debió haber estado en Gryffindor – y Harry casi se ahoga con su propia saliva ante la declaración de su esposo.

-¿Qué?

-Como dije antes, un Slytherin no es impulsivo, ni mucho menos, huyen si es necesario y cuando realizan sus venganzas, lo hacen parecer accidentes, Scorpius es una serpiente, pero tampoco me fuera extrañado que hubiese sido uno de los leones. Es valiente, yo nunca le hice cara a mi padre.

Harry besó el cuello de su marido haciendo que este se removiera dejando el cuello a disposición del otro.

-No puedes... comparar… a Lucius… contigo – y a cada palabra dejaba suaves besos de mariposas, siguiendo un camino hasta la oreja del rubio donde la agarró con sus labios y comenzó a juguetear con este haciendo que Draco se derritiera en sus brazos y perdiera noción del tiempo.

"-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-"

Oh perfecto… simplemente perfecto.

Fue lo primero que pensó Albus al tratar de levantarse de la cama y sentir sus piernas de gelatina. El tan solo llegar a la puerta del baño le había cansado y el volver a su cama le había mareado.

-¡Trixy! – llamó el moreno dejándose caer en la cama, al momento el "puf" que indicaba que la elfina había llegado se escuchó en la solitaria habitación - ¿Se puede saber en dónde está el inútil de Scorpius? ¡Se supone que debía traerme la medicina! – exclamó sintiendo su garganta arder y casi no podía abrir sus ojos.

La elfina no había subido su mirada en ningún momento ya que consideraba a Albus uno de sus amos.

-El señorito Scorpius aún está durmiendo en su habitación, el señorito Scorpius le dijo a Trixy que no le molestaran hasta que se hiciera la hora del desayuno y Trixy sirve el desayuno a las nueve, señorito Albus.

-Idiota desconsiderado – susurró el moreno frunciendo su ceño ante la información – Trixy, tráeme la poción que me toca en estos momentos por favor. Y si puedes algunas uvas y leche de las cocinas.

-¿El señorito Albus desea desayunar ahora?

-Digamos que… algo así… - explicó el morocho sonriendo de forma ladina.

"-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-"

El reloj sonó y Scorpius abrió sus ojos ante el sonido. Se tomó su tiempo para estirarse un poco y se dispuso a levantarse, solo que no esperó que cuando diera con sus pantuflas y se las calzara ocurriera algo que le hizo estremecer…

-¿Pero que demon…? - miró sus pantuflas las cuales contenían dentro uvas… uvas que él había pisado al levantarse – Albus… - dijo en seguida quitándoselas con enojo, dispuesto a no dejarse enfurecer, ya estaba acostumbrado a encontrarse con alguna sorpresa cuando se levantara producto de alguna mala broma de Albus, pero simplemente había bajado la guardia, por creer que este como estaba: "enfermo" alzarían bandera blanca en son de paz… pero al parecer el chico no lo creía así.

Caminó hasta el cuarto de baño y abrió la puerta, esta vez más que dispuesto de ver todo a su alrededor, y lo hizo, un hilo casi invisible a la altura de su pecho, sonrió. Y siguió el hilo hasta su destino, un pequeño bote con algo en su interior. El chico le miró burlón.

-Estás perdiendo dotes Al – y sin decir más la rodeó y con un simple hechizo de varita bajó el objeto y cortó el hilo y para su sorpresa, el estúpido bote estaba vacío – Pero que idiota. – susurró dejando el objeto a un lado sin prestarle mayor atención – se supone que le tienes que echar algo dentro Potter.

Se dijo, pensando que Albus era tan idiota que tal vez lo había olvidado. Típico de un Gryffindor.

Se dirigió ahora a la bañera, aún estado de alerta percatándose que no hubiese nada fuera de lugar, una vez que vio que sus cosas estaban tal y como deberían estar colocó con confianza el agua caliente y abrió la regadera para que esta callera en su cabello, relajándole… solo que…

Aquello no era agua.

-¡Serás cabrón…!

Y el rubio maldijo en voz alta mientras sentía la leche cayendo en su perfecto y rubio cabello, dejándole este completamente adherido con un tono blanco.

Mientras tanto tres personas se encontraban desayunando en el comedor.

-¿Seguro que te sientes bien como para comer aquí? – preguntó Harry a su hijo quién seguía aspirando sonoramente por la nariz de vez en cuando pero aún así asintió.

-La cama me enferma – explicó mientras seguía comiendo.

-Me extraña que Scorpius no haya bajado aún – comentó el rubio mayor mirando a la entrada como si su hijo entraría en cualquier momento.

-Creo que me comentó que desayunaría en su habitación… - explicó con una sonrisa.

Tanto Harry como Draco le miraron incrédulos no creyendo que:

1)Scorpius y Albus se hubiesen hablado de forma civilizada y

2)Que Albus dijera aquello con una sonrisa satisfecha en sus labios.

Algo realmente olía mal ahí. Una de dos, o Albus le había jugado una broma a Scorpius, o milagrosamente su castigo había funcionado y ahora los chicos se llevaban mejor...

La mirada que se dirigieron Harry y Draco daba a entender que por supuesto ambos pensaban que era la primera opción.

"-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-"

-Creo que analizaste mal el hecho de que Albus no le jugaría bromas por estar enfermo – comentó Harry a su marido una vez que Albus se retiró a su habitación.

-Albus tendría que haber ido a Slytherin – fue todo lo que dijo el hombre haciendo que Harry se quedara con la boca abierta.

"-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-"

-¿Pero qué…?

Exclamó el rubio cuando se dio cuenta de que lo que estaba buscando no se encontraba en su habitación. Eran las dos de la tarde y ya habían almorzado, había subido a su habitación para alejarse de todos al menos por un rato y concentrarse en lo que le gustaba, aún estaba molesto con su padre por lo de la noche anterior y quería hacérselo saber encerrándose en su habitación, pero allí estaba… pasando rabia porque uno de sus objetos favoritos no aparecía y estaba seguro haberle dejado allí, fue un minuto después que se dio cuenta de que tal vez cierto chico de cabello negro y ojos verdes tenía algo que ver.

-Potter… - masculló sin más saliendo de la habitación como una fiera enjaulada en busca de su presa.

Scorpius había tratado, sí que había tratado de ignorar la "inocente" broma que Albus le había hecho aquella mañana principalmente porque sabía que de cierto modo se lo merecía, el chico seguro estaba enojado porque él le hubo causado una gripe, y trató de ser razonable con las circunstancias, claro que… aquello ya estaba llegando al borde… Y el que el chico se hubiese metido con su nuevo reproductor de sonidos que tenía todas las canciones de "The magic Green" era ya pasarse de la raya.

¿Fastidiado?, era decir poco, ¿Cabreado?, se encontraba más cerca de la realidad y Scorpius no aguantó ni dos segundos al ver al causante de su desgracia, agarrarlo por las solapas de la camisa y estamparlo en la pared sin importarle que el chico estuviese enfermo…

-Me tienes hasta los huevos Potter – le dijo en un susurro peligroso, que denotaba que si no hubiese sido por su condición ya le hubiese dado el primer golpe.

Albus sonrió de medio lado luciendo realmente divertido, y nada extrañado por el comportamiento del otro.

-No sabía que un baño de leche te pondría de tan mal humor Malfoy – comentó casualmente haciendo que el otro achicara más sus ojos.

-No me importan tus estúpidas bromas Potter – susurró tratando de atemorizarle, cosa que no logró - ¿Dónde está?

Ahora sí que la expresión de Albus hubo cambiado a una de incomprensión.

-¿A qué te refieres?

-¿Qué hiciste con él? ¿Dónde lo tienes?

-Malfoy no sé de qué coño me estás… - trató de zafarse del agarre sin mucho éxito porque el chico volvió a estamparlo contra la pared.

-De mi reproductor.

-¿Tu reproductor? ¿Por qué mierda yo querría esa cosa?

Y Malfoy, aunque no le soltó trató de ver si el chico decía la verdad o no. Claro que no pudo pasar mucho tiempo antes de que se viera obligado a soltarlo al escuchar que no se encontraba solo.

-¿Y a qué se debe este comportamiento Scorpius?

Albus suspiró casi imperceptiblemente al sentirse libre, realmente aliviado internamente por ser soltado al fin.

-Solo un inconveniente con Albus – comenzó a explicarse - él sabe que no me gusta que agarre mis cosas y se ha llevado mi…

-¡Por última vez Malfoy! ¡Yo no tengo tu estúpido aparato! – interrumpió Albus ya si enojado.

-¿Quién más sino tu se metería con mis cosas Potter? - replicó con el mismo tono elevado.

Pero antes de que Albus pudiese replicar una vez más el mayor habló.

-¿Te refieres a ese aparato que siempre te la pasas escuchando?

Scorpius miró a su padre con interés.

-Te lo he quitado yo – admitió sin un ápice de culpa en la voz haciendo que el menor le mirara alarmado – Es la otra parte de tu castigo Scorpius, debido a que no estás cumpliendo el primer castigo como se debe.

-¿Qué? – protestó el chico con el ceño fruncido.

-Tu deber era cuidar de Albus y darle las pociones a la hora, sabías que la primera poción tocaba a las siete y treinta, tu deber era dársela ni un minuto más ni uno menos, pero pasa que te quedaste tranquilamente acostado en tu cama…

Scorpius boqueó por un momento antes de contestar. El moreno se encontraba al margen claramente sorprendido. No esperaba que el mayor se hubiese enterado de ese detalle de Scorpius, después de todo, él no hubo comentado nada.

-Pero… le dije muy claro a Kin anoche que se lo diera.

-Y por eso, el elfo amaneció con las manos quemadas por la estufa por no poder cumplir tu orden ya que antes yo le había ordenado que no cumpliera ninguna de tus órdenes para tus deberes con Albus. Son tus deberes Scorpius, no puedes mandar a otro, aunque sea un elfo, a hacerlas. Si te dije que debías pasar todo el día con Albus cuidándole bien lo harás. ¿Ha quedado claro?

Y el rubio menor frunció los labios en un rictus de molestia para luego lucir resignado.

-Sí, señor.

-Harry y yo saldremos por un momento, llegaremos un poco antes de la hora de la cena, espero que la casa siga intacta y que no se vayan a lanzar ningún tipo de maldición en nuestra ausencia.

Y ambos chicos asintieron a las palabras. Viendo al mayor marcharse a su habitación.

El hombre entró a la habitación y se dejó caer recostado a la puerta. Su marido se encontraba saliendo en esos momentos de la ducha, y le dirigió una mirada inquisitiva.

-¿Pasó algo?

-No era nada del otro mundo, solo Scorpius atacando a Albus porque pensó que este le había quitado la cosa esa que siempre escucha – dijo llevándose los dedos a la cien y presionándolas en un masaje. La cabeza parecía estarle apunto de estallarle, no sabía ni como ni cuando Scorpius se había vuelto alguien tan rebelde, tal vez esas serían las consecuencias del matrimonio fracasado de sus padres y de una niñez solitaria con ese hueco siendo llenado solamente por Albus. Pero si fuera así, el chico no tendría por qué buscar tratar al moreno tan mal… todo lo contrario.

-No te preocupes… - dijo entonces Harry como si le leyera la mente a su marido – tu mismo me lo dijiste, es un Malfoy, dale tiempo…

Y en verdad quiso que las palabras que le había dicho a Harry unas noches atrás mientras pensaba en el extraño comportamiento de su hijo estuviese en lo correcto, no sabría qué hacer, si por alguna forma su hijo en verdad odiase a Albus. Eso que había hecho, lejos de solucionar las cosas, las pondría mucho más tensas.

Scorpius espero que la puerta de la habitación de su padre se cerrara antes de comenzar a caminar en sentido contrario a lo que era su habitación.

-¡Hey! ¿A dónde vas? ¿Pero es que no escuchaste Malfoy? Tu padre dijo que deberías…

El rubio se detuvo y le dirigió una mirada molesta.

-¿Te sientes mal? – preguntó sin más haciendo que el chico le mirara impresionado.

-Ehm… ¿No?…

-¿Es hora de alguna de tus pociones?

-Pues no…

-¿Necesitas mi ayuda en algo Potter?

-No… pero…

-Entonces ¿Qué coño quieres? No creo que en serio me quieras encima de ti todo el día ¿o sí?

Y el chico parpadeó un par de veces extrañado ante las palabras del otro. En serio… si otras veces le hubiese contestado de esa manera seguro ya estarían rodando por el suelo matándose a golpes y tal vez fue por la buena suerte o mala suerte de la situación, el que ahora el resfriado le estuviese afectando el ánimo y que ahora lo que más quisiera es irse a dormir… es más ni siquiera tenía ánimos para discutir sobre aquello, lo único que tenía era un terrible dolor de cabeza.

Y tal vez fue por eso que le dejó ir.

El rubio se fue con pasos molestos a su habitación y cerró la puerta con fuerza. Viendo a un aturdido Albus por última vez, se dejó caer en la cama y tuvo que ahogarse en su desgracia.

Estúpido padre, había sido un error haberle dejado a cargo de Albus. Él no podría hacerlo por más que quisiera, y es que simplemente no podía estar ante la presencia del moreno sin la tentación de picarle un poco. No podía soportar el aura tensa que se forjaba a su alrededor. Suspiró. Y cerró los ojos. No tendría nada más que hacer por el resto de la tarde, y sin pensar en más se dejó envolver en sus recuerdos.

No siempre había sido así, no siempre había odiado a Potter a un punto de no querer tenerle cerca. Es más… antes… antes creía que se moriría si no le tenía cerca… pero las cosas cambiaban… todos cambiaban. Y Albus fue el primero en hacerlo.

*-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-*

Se habían prometido estar juntos, y habían llegado al acuerdo de hacer todo lo posible para quedar en la misma casa, fue por eso que sintió una fuerte decepción al ver que Albus Potter caminaba a la mesa de Gryffindor y recibía la bienvenida de los de su casa.

Lo miró por largo rato no pudiendo creer aún que estuviesen sentados en diferentes mesas, y cuando el pelinegro le dirigió una mirada arrepentida, no pudo evitar que el enojo bullera dentro de sí y que la serpiente en su interior le hiciera mostrar sus colmillos con enojo. Apartó su mirada furiosa, y siguió observando a los niños que quedaban por ser sorteados. No le interesaba ver a Albus ya... lo único que quería era que ese sentimiento de traición se fuera.

Pero cuando esa noche se fue a dormir a su torre, aún lo tenía. Había escuchado la voz de Albus llamándole, pero no le había hecho caso y le había ignorado por completo. Saber que el resto de los años estarían la mitad del tiempo separado… fue como sentir uno de sus mayores sueños rompiéndose, como cuando esperas con anhelo a que suceda algo y que cuando sucede, es realmente decepcionante.

No queriendo pensar más en eso y envolviéndose en sus mantas se obligó a dormir, no importándole las lágrimas que bailaban en sus ojos desde la cena y que rodaron lejos de estos, hasta su almohada.

Lo ignoró, ya que… aunque aún fuese un niño, era un Malfoy. Y los Malfoy nunca lloraban.

*-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-*

Los siguientes días Scorpius había hecho hasta lo imposible por ignorar a Albus. Se aseguraba de llegar justo a tiempo a las clases, y se sentaba lo más alejado posible del moreno. Y una vez que era el final de la misma se aseguraba de ser el primero en salir. La táctica le había funcionado por dos días pero ya el tercer día Albus le había trancado toda escapatoria en la primera clase. No sabía cómo lo había hecho pero había logrado que todos los asientos estuviesen ocupados excepto el primero de la primera fila. Y cuando el rubio iba a seguir de largo, tal vez esperando encontrar uno al final el chico exclamó:

-Este asiento está desocupado Malfoy. ¿Hay algún problema en que lo ocupes? – preguntó con voz entre ofendida y acusadora.

El rubio maldijo mentalmente al moreno, ya que este sabía perfectamente que él no quería llamar la atención de ningún modo sino era necesario claro, y aquel comentario había hecho que el salón entero se volviese para mirarles murmurando. No le quedó de otra más que sentarse diciendo un: "No, no tengo problemas"

Está bien, Albus había logrado lo que quería, ya lo tenía a un lado, pero eso no quería decir que tuviese su atención, así que solamente se concentró en sacar sus cosas, arreglarlas y estar pendiente de la clase. A pesar de que la insistente mirada del moreno le hiciera querer voltear solo para encontrarse con esos irises verdes… se sintió muy orgulloso de sí mismo a no sucumbir a la tentación y mantener su vista firme al frente.

Cuando el profesor Ethan anunció el final de la clase, le faltó velocidad para escabullirse con sus cosas. Diablos, lo hubiese logrado si el tintero no se le hubiese resbalado de las manos, gracias a Merlín había estado tapado porque o sino hubiese tenido un ligero desastre en su asiento y túnica.

-¿Podemos hablar? – preguntó Albus en el preciso instante en que él se incorporaba una vez recogido el objeto del piso, el morocho ya se encontraba son su mochila al hombro y sus cosas ya deberían estar dentro, lo que quería decir que, así pusiese pies en polvorosa y se fuera lo más rápido posible (un intermedio entre correr y caminar) no podría zafarse, así que… no rindiéndose tan fácilmente, decidió enfrentarle.

-No tengo nada que hablar contigo Potter. Así que aléjate de mí – murmuró en un tono peligroso. Albus le dirigió una mirada herida ante la hostilidad dirigida, y por un mísero momento Scorpius quiso patearse así mismo por haber causado esa expresión en Albus. Pero una vocecita dentro le decía: "Se lo merece, él te lastimó más" y eso fue lo único que le hizo morder la lengua para no disculparse y darse vuelta. Se colgó la mochila y salió al pasillo, ya no quedaban muchos alumnos a los alrededores, conscientes de que se fueron a la siguiente clase.

Scorpius iba a apresurarse, no quería llegar muy tarde a la clase de encantamientos que tendría con los de la casa del topo, e iba a olvidarse de lo ocurrido. Y todo hubiese marchado sin contratiempos si alguien no le hubiese tomado del brazo y le hizo girar.

Los ojos verdes le miraban con enojo y la mandíbula estaba apretada, como si se estuviese conteniendo en esos momentos para no golpearle.

-Pues yo sí que tengo mucho que decirte idiota y no pienso esperar a que te de la gana de dejar tu infantil rabieta, considerando que esta puede durar hasta navidad, así que si no quieres hablar, al menos vas a escuchar ¿entendido?

Y los ojos grises se abrieron con sorpresa, era la primera vez que Albus se atrevía a hablarle de esa manera y demostraba aquella determinación propia de los de la casa de los leones al enfrentarlo. Scorpius simplemente estaba sorprendido, y al parecer esto fue suficiente para que el chico con la corbata negra y roja comenzara a hablar.

-Sé que te fallé, sé que te había prometido que estaríamos juntos todo este tiempo, pero simplemente al final… - el chico respiró profundamente antes de decir lo último en voz baja - no pude desear ir a la casa de las serpientes.

El rubio frunció el ceño un poco más. Eso era lo que había imaginado que había ocurrido, después de todo, el padre de Albus le había dicho al chico en secreto que él podría desear a la casa que ir. La única forma de que no hubiera ido a Slytherin era porque el chico simplemente no lo había querido así, y eso era lo que más irritaba a Scorpius en realidad, el que el moreno no quisiese estar con él.

-Claro, simplemente porque sos un cobarde y te sentiste intimidado por las serpientes – dijo hiriente arrastrando las palabras. Era más fácil decir que Albus era un cobarde y no simplemente aceptar que no quería su compañía, porque la segunda opción dolía más.

-¡No soy ningún cobarde! – exclamó con un tono enojado, pero luego trató de tranquilizarse – es algo que simplemente… tuve que hacerlo Scorp. Llevo días pensándolo. Mi madre ha estado haciendo planes porque estaba segura de que asistiría a Gryffindor, y yo… he estado tan separado de ella Scorp, ella se ha sentido muy mal porque siempre estoy la mayor parte del tiempo con papá y con ustedes y… ya no tengo mucho tema de conversación con ella, pensé que si quedaba en Gryffindor podríamos tener algo en común que solo el vínculo madre-hijo.

El rubio mantuvo su expresión inmutable en todo momento, aunque debía admitir que la explicación le había quitado un peso de encima, le había… relajado. Claro, que no lo hizo notar y Albus viendo que no tenía nada más que decir continuó:

-Sé que… sé que debí habértelo dicho, pero también sé lo importante que es para ti asistir a Slytherin por tu familia. Y no creí que fuera justo ponerte en una encrucijada y (aunque no creí que lo hicieras) hacerte ir a la casa de los leones – Al parecer Scorpius hizo una expresión renuente porque el chico sonrió divertido – si… no lo harías… y no quería hacerte sentir culpable tampoco. También pensé que así no estuviésemos en la misma casa podríamos pasar nuestro tiempo libre juntos de todas formas. Que… no te importaría lo de las casas.

Y al parecer terminó su discurso ya que había bajado la voz hasta convertirla en un susurro al igual que la mirada que ahora estaba fija en el piso. Scorpius lo miró por largos segundos la situación le había dejado sin habla. En realidad siempre habían estado hablando de asistir a la casa de la serpiente. O mejor dicho, Scorpius siempre había dado por hecho que ambos irían a la casa Slytherin y Albus… él Simplemente nunca le había preguntado al moreno lo que quería en realidad, solo recordaba que el chico siempre aceptaba mansamente lo que el rubio dijese y pensó que la casa a la que irían en el colegio no sería la excepción. Claro que ahora venía con este valor que nunca había notado y le sorprendía.

-Al parecer no hubieses podido evitar ir a esa casa así lo hayas pedido – fue la respuesta de Scorpius haciendo que el moreno levantase la cara sin comprender – al parecer la tonta nobleza y el valor Gryffindor debe ser hereditario, ¿Qué más podría esperarse de una larga dinastía de Gryffindors? Igual que yo con las serpientes, lo tuyo es de sangre.

Y Albus alzó una de sus cejas sin comprender muy bien que era lo que el chico quería decir, el rubio no pudo evitar virar los ojos.

-Oh Merlín, no me digan que lo estúpido también tiene que ver con la casa… - e hizo un gesto de dolor con el ligero golpe que recibió. Pero al momento sonrió al igual que el moreno.

-¿Quiere decir que me perdonas? – preguntó con aire ilusionado el menor.

-Quiere decir que trataré de aceptarlo. Pero me deberás mucho de tu tiempo libre para que no me importe mucho el que no estemos en el mismo dormitorio ¿Entendido?

Y ante el comentario, el otro amplió más, si era posible su sonrisa.

-Por supuesto. ¿Qué tal si empezamos esta tarde después del almuerzo? Tengo unos cuantos bocadillos que me traje de casa y podemos ir al lado – propuso con ilusión.

-Hecho.

Aceptó el rubio con mucho mejor humor. No hubo nada que le hubiese hecho arruinar el resto de la mañana, ni siquiera el castigo que le dio el profesor de encantamientos por llegar tarde a su clase.

*-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-*

Se despertó con el sonido de la puerta, alguien estaba golpeándola con insistencia. El rubio ahogó un bostezo y se levantó con pereza para encarar a aquel que había interrumpido la pequeña siesta.

Se sorprendió un poco, al ver al moreno allí parado, con los ojos rojizos, al igual que las mejillas y las mandíbulas apretadas.

-Pero… ¿Qué diab…?

-Me haces el favor y te quedas callado Malfoy, que tengo unas cuantas cosas que decirte – dijo con voz algo ronca pero igual de imponente, pocas habían sido las veces en la que el moreno le había mirado de esa manera y Scorpius tragó saliva inconscientemente nervioso - ¡Joder Malfoy! Créeme cuando te digo que si pudiese escoger el no acercarme a ti en lo que quede de mi estadía en este lugar lo haría con gusto, pero no quiero estar enfermo por más tiempo simplemente porque tu no cumples con tu deber de cuidarme, además que padre ha prohibido a los elfos traerme la medicina y no podrá dármela otra persona que no seas tú. Y en serio, que no estoy ni en condiciones ni tengo el humor para soportarte así que me haces el favor y mueves tu jodido trasero hasta las cocinas y me buscas las estúpidas pociones que me corresponden y un vaso con agua que tengo sed…

Y Scorpius se quedó mirándole con una expresión bastante impresionada antes de por fin hablar.

-¿Pero que te…?

-Y tampoco quiero escuchar tus jodidas quejas, ni tus lloriqueos de nena y temo que si no haces bien tu trabajo te vuelvan a quitar algo importante para ti y vuelvas a chillar y a encerrarte en tu habitación.

Ahora sí que estaba furioso. Entrecerró sus ojos e iba a mandarle a la mierda sino fuera porque un estornudo interrumpió el momento y un Albus mocoso y con los ojos llorosos era realmente lamentable.

-Iu… que asqueroso – dijo con expresión repulsiva mirándole y agradeciendo que al menos se hubiese girado para no lanzarle encima sus jodidos gérmenes - Demonios… en verdad que pareces una verdadera mierda.

-Oh, disculpe usted que en estos momentos no me vea como un modelo de revista. Pero luciría mejor si alguien quisiera echarme una mano con esto… - dijo señalándose la cara mostrando lo mal que estaba… y lo logró, al menos el rubio sintió compasión.

-De acuerdo… pero que conste que es solo la lástima la que está actuando, ve a tu habitación y no salgas de allí, voy en seguida con la estúpida poción – aceptó virando los ojos y cerrando la puerta de la habitación tras él. El moreno pareció sonreír satisfecho y Scorpius solo suspiró con resignación.

-Oh, casi se me olvida, tengo hambre. Y me gustaría que me preparases un emparedado con mermelada de frambuesa y no puedo pedirle a los elfos que me lo traigan… padre se los prohibió.

-No abuses de tu suerte Potter.

Y sin decir más se dirigió a las cocinas, no dejó que Albus dijera más nada principalmente para no romper ese ambiente pacífico que se sintió que se formó entre ellos luego de ese oportuno estornudo del chico, no quería admitirlo pero al verle en ese estado algo dentro de sí se removió, principalmente porque sabía que si él hubiese estado más pendiente el chico estuviese mejor. Él mismo había pasado varias veces por esa gripe, y su padre se había esmerado en complacerle, darle las comidas adecuadas a las horas, al igual que las diferentes medicinas y consentirle para que no se sintiera tan mal. ¿Y él que había hecho con Albus? Ignorarle como un perro sarnoso. Suspiró. Se sentía terrible y lo peor es que hace mucho que no se sentía así por Albus, hace mucho que no sentía otro sentimiento que no fuera enojo por su ex amigo y hermanastro. Y esto le estaba rebasando.

Llegó a las cocinas y buscó en las alacenas donde sabía que guardaban las pociones, allí la encontró. Reconoció el color rojizo que siempre le había identificado y tomó luego la taza con las medidas, una bandeja y buscó el vaso con agua, cuando estaba arreglando la bandeja con las cosas para subirla sin problemas observó algo en lo que no había prestado mucha atención antes… un pequeño objeto rectangular de color oscuro con unos cables que colgaban de los lados. Lo tomó con cuidado y lo observó con curiosidad y a la vez desconfianza.

La pequeña nota que se encontraba bajo el objeto fue lo que le llamó la atención entonces. Había solo unas cuantas palabras escritas con una letra poco pulcra y ovalada.

"Trata que no te vean con ella… el señor Malfoy no notará su ausencia de todas formas ya que lo escondió en mi habitación"

Sabía quién lo había escrito, no debía ser un genio para sumar dos más dos y saber que la habitación a la que se refería era la de Albus, después de todo, su padre estaba en lo cierto si había pensado que ese era el lugar en donde nunca se le ocurriría haber buscado. Seguramente Albus había dado con él y había decidido entregárselo.

Y Scorpius… Reconoció que quería decir aquel gesto.

No pudo evitar sonreír.

Esa era la forma en que el moreno estaba intentando alzar una bandera blanca entre ellos. Tal vez una especie de tregua que seguramente duraría el tiempo que durase la enfermedad.

Suspiró con resignación.

-Estás abusando de tu suerte Potter… - susurró pero esta vez, con un tono algo triste y resignado.

Él sabía que estaba cruzando la línea que él mismo se había auto impuesto. Pero parecía que esta vez sería algo que no podría evitar.

Y tratando de ahogar esa vocecita que le susurraba: "Aún estas a tiempo de alejarte" se dispuso a preparar el emparedado que el moreno le había pedido, creía que eso sería suficiente para que el otro también viese que quería hacer las paces.

***CONTINUARA...***

Hola, creo que esto debe ser un nuevo record... cinco meses para actualizar... u.u en verdad lo siento, trataré de no tardarme mucho con la proxima actualización, ya estoy volviendo una vez más con las publicaciones por aquí, y quise retomar en primer lugar esta historia olvidada.

La mitad del cap ya tenia más de tres meses escrita y no quise modificarla, a su momento lo ví ideal y así se va a quedar, con las bromas dirigidas a Scorpius y demás. Debo admitir que mis partes favorita son los recuerdos. *-* adoro el escribir como esos dos llegaron a tal punto y como se inicio la relación de DracoxHarry, sorry, pero es que ambas parejas las adoro y estoy cumpliendo dos de mis gustos al escribir esta historia. jeje.

La verdad es que no super que nombre ponerle al capítulo, así que decidí colocarle el nombre del recuerdo. Ya que practicamente al final del cap es como un nuevo comienzo para ellos. Una nueva oportunidad de tregua, así como en el recuerdo, si se me ocurre un mejor nombre lo cambio. xD

Espero que les esté gustando como se va desenvolviendo las situaciones, aun tengo otras historias que actualizar así que pido paciencia ¿Si?. :) ¡Se cuidan!

PD: ESTA HISTORIA AÚN VA DEDICADA A UNA DE MIS ESCRITORAS FAVORITAS SELENE, SI ALGUIEN SABE SOBRE ELLA PORFAVOR ESCRIBIDME. :(