—Kikyo... ¿Cómo has estado?— Creo que estoy alucinando, acabo de escuchar la voz de Kagome hablarme, un minuto… esa presencia es de ella, no puede ser —Kikyo voltea— debo de estar perdiendo la razón, pero le hare caso a la voz.
—Kago…me- no puedo creer que seas tú- ¿no estabas muerta?—le pregunto sin poder evitar que mi mirada se torne asombrada, al ver a la persona que me había hablado, era ella.
—Lo estoy, pero me dejaron hablar contigo y quisiera saber algo— me informo con su siempre cálida sonrisa, solo la mire impasible ¿Qué quiere saber? Nunca la trate bien, la desprecie y humille mucho…
— ¿Qué se te ofrece?— le pregunte, sólo para aclarar mis dudas.
—¿Por qué lamentas mi muerte? ¿Por Inuyasha o por ti?—vaya, admito que la pregunta me tomo por sorpresa, pensé que me preguntaría si me lo llevaría, pero parece que habla en serio.
—Por que te subestime, por que yo estoy muerta y se lo que es perder a alguien, pero jamás pensé que me dolería tanto que murieras…lamenté tu muerte por que él esta sufriendo y no me gusta verle así—trate de explicarle algo que ni yo entendí.
—Me es difícil hablar contigo, no sé que decirte—me confesó con una sonrisa triste. La verdad yo tampoco sabía que decir y menos con lo que le paso — ¿Puedo pedirte que cuides de Inuyasha? No lo dejes sólo, a pesar de que no lo diga teme la soledad. —
—No creo poder, yo me iré… y no lo llevaré conmigo— Había tomado esa decisión, no soy capaz de encadenarlo de esa forma, si se va conmigo, no será de esa manera; veo que me observa con sorpresa— No me quedaré mucho tiempo, sólo me despediré de Kaede— termine de decirle.
—Pero Kikyo no puedes abandonarlo—veo que esta tratando de que me quede con él, pero este no es mi lugar y menos si no soy bienvenida aquí
—No cambiaré de parecer— le digo, veo que asiente tristemente.
—En ese caso, te deseo mucha felicidad Kikyo… adonde sea que vayas— me responde con una voz muy tierna —Pero me hubiese gustado que no lo dejaras sólo— yo niego mentalmente.
—¿Te despedirás de él?— le pregunto tenuemente… dudo que solo se despida de mí.
—Sí, iré con Inuyasha y Sango— me dice feliz; se acerca a mí y me rodea con los brazos, no soy capaz de corresponder su abrazo —Se feliz— susurra en mi oído y desaparece poco a poco.
No pudo creer que pasará esto, pero me alegra que este bien, espero que logre una mejora en Inuyasha. Ahora yo tengo que arreglar mis asuntos pendientes y también me iré.
Deseo sinceramente que descanses en paz y que tu seas muy feliz… gracias por esta conversación, lamento que no te podré ver otra vez.
