Kagome te extraño mucho, en especial cuando estoy sola como en este momento. —Sango, hermanita, voltea— muy bien oficialmente he perdido la razón, estoy escuchándola… eso no es posible. Ella, ya no esta conmigo. Nunca más lo estará.

—Sango, deja de hablar sola y mírame—no, no puedo hacerlo, no soportaría obedecer a la voz y al girarme no ver a nadie… Mucho he sufrido ya, como para que todavía me martirice más.

¿Por qué siento los brazos de alguien a mi alrededor? Además, yo vine aquí sola y les pedí que no me siguieran, aunque este abrazo… se me hace muy familiar.

Creo que mi cabeza me esta jugando una broma; al voltearme me tope con la imagen que no creí posible… mi hermana esta frente a mi, quiero abrazarla, pero ¿Qué tal si desaparece? No tengo el valor de hacerlo, a pesar de que ella ya lo hiso. Me extiende las manos, invitándome a que la abrace… la he extrañado tanto, me corresponde estrechándome aun más de los que yo estoy haciendo.

—Kagome ¿Cómo has estado? ¿Te sientes bien? ¿No te falta nada?— no puedo evitar musitar ¡Esta conmigo! No me importa que sea temporal.

—Sango, no te pongas así, no quiero recordarte con el rostro empapado por el llanto— me contesta a la vez ignorando mis preguntas, reflexiono lo que me esta diciendo…viene a despedirse. — No sigas así, por favor— suplica y noto que le tiembla la voz.

—Te extraño mucho— susurro serenándome un poco, veo que sonríe tenuemente y tiene los ojos brillosos; también contiene las lagrimas.

—Y yo a ti, pero no te puedes derrumbar, debes seguir adelante, sonriendo—me dice, esta preocupada por mí, a pesar de estar…muerta.

— ¿Por qué estas aquí? Estoy muy feliz por ello, pero…—no puedo continuar, me es difícil aceptarlo.

—Me dieron la oportunidad de despedirme y agradecerles por todo— escucho lo que dice, tiene que estar bromeando, nosotros le debemos tanto; ¿Qué nos quiere agradecer? Por nuestra culpa le paso eso. —Gracias por quererme, cuidarme y aceptarme como tu amiga… también te agradezco por que te prometiste cuidar de Inuyasha— continua hablando, debo detenerla.

—Yo soy la que te doy las gracias por darme una familia, por apreciarme, te agradezco que me dieras la oportunidad de conocerte—esta llorando y creo que estoy igual. Si, tengo que recordar algo, me alegra que sea esto y no la causa de su muerte. —No nos tienes que agradecer, por nuestros descuidos sucedió…eso— espero que entienda, pues me costo trabajo pronunciarlo a causa del llanto.

—Hubiese pasado, aunque me hubieran cuidado. Me alegra que fuese yo y no ustedes— me dice y siento un beso posarse en mi cabeza —Cuídate mucho, se muy feliz con el monje Miroku, ve por el pequeño Shippo y no olvides a Inuyasha, todos te necesitan y quiero verte sonriendo…espero sinceramente que tarden mucho en reunirse conmigo. Adiós hermanita— me brinda una de sus dulces sonrisas, no puedo negarme a su petición.

Poco a poco desaparece, hasta que ya no la veo…

Te lo prometo. Seré feliz y tardaré mucho en reunirme contigo; pero cuando ya este junto a ti, quiero saber que tu también fuiste muy feliz en nuestra ausencia. Te quiero mucho y no me cansaré de repetirlo… hasta entonces Kagome.