Disclaimer: estos personajes no son míos, pero Rowling tampoco los merece. Les ignora. Así que juego con ellos.

Nota de la autora: finalmente, he decidido intercalar unas viñetas con otras, para que no sea todo descripciones al principio y momentos al final. A los retratos los llamo "Snakes" y a los momentos, "fun". Por eso, el título es "Snakes & fun"


Fun

Segundo curso

Cuando Daphne Greengrass dio su primer beso, contaba con doce primaveras a su espalda. Once pasadas y una en curso. Si le hubieran preguntado, ella habría contestado que todavía era muy joven para besuquearse con nadie y que, como bien decía su madre, en la vida hay que tener decoro.

Sin embargo, por algún inexorable e inevitable motivo, sus labios se habían visto atraídos por los de Theo, un chico de su curso. Un chico que, por cierto, se veía igual de sorprendido que ella. Se miraron durante un momento, sin saber bien que decir ni cómo actuar.

Hasta que Theodore dijo, en voz queda:

-Sabes a fresa- y sonrió, con la cara todavía marcada por la incomodidad.

Daphne le correspondió y sacó de un bolsillo de su capa una caja de grageas de todos los sabores, que había sustraído a la hora anterior de la mochila de Draco. ¡Qué fácil de engañar era ese niño! Le tendió una que parecía tener un color saludable y apetitoso y sin más dilación, se fue haciendo ondear su capa como sólo lo sabían hacer ella y Snape.

-¿Qué?- le riñó a lo lejos, con expresión divertida-¿No vienes?

Sin una palabra, Theodore la siguió apresuradamente por los fríos y olvidados pasillos que dirigían a las mazmorras. Se preguntó qué le había causado tanta impresión. Después de todo, sólo era un beso. La gente se los da a diario.

Llegaron al cuadro y Daphne murmuró:

-Serpens melior leone semper est- que era la contraseña de esta semana.

Al entrar a su sala común, se encontraron con una acalorada discusión entre sus compañeros.

-¿Cómo va a ser San Potter el heredero de Slytherin? Eso es imposible, si ese idiota no mataría ni a una mosca- dijo Malfoy, prácticamente gritando.

-Vamos a ver, alomejor no lo es.- el hablante marcó una pausa- Pero habla Pársel, eso ya es un poco extraño, ¿no creéis?- continuó Montague, mirando a todos los que parecían concordar con lo que había dicho el primero.

Daphne y Theodore tomaron asiento, aliviados de haber pasado desapercibidos. Se sonrieron con complicidad y se adentraron en la conversación como si hubieran estado allí desde el principio. Al otro lado de la sala, Zabini les miraba, exultante, pero sin intención de revelar que había sido su testigo. Él también volvió su mirada hacia Flint, que en aquellos momentos lanzaba una verborrea sobre las razones por las cuales Potter no podía ser el vástago de la larga progenie de Salazar.

-¿Qué más dará que sea Potter u otro, la cuestión es que extermine a los hijos de muggles, no?- cuestionó, con lógica, una niña de primero a la cual nadie le ponía nombre.

-No,-contestó Daphne, categórica- Es una cuestión de honor o más bien, de orgullo. No es posible que el griffindor que derrotó al Señor Oscuro sea el representante actual de nuestro fundador. Aparte de que sería indignante que un miembro de otra casa consiguiera lo que los de ésta llevan intentando años. Y dejando atrás el hecho de que quedaríamos como idiotas a los que hay que hacerles el trabajo. Seríamos la comidilla de Hogwarts.

Y es que la mayor de las hermanas Greengrass, a la corta edad de doce años, ya lo sabía todo sobre el mundo de los adultos. Era la que conocía los secretos de sus compañeros y estaba bien dispuesta a utilizarlos en su contra si fuera necesario. Era la que no destacaba por su inteligencia, sino por su lucidez. Pero, sobretodo era la que justo después de decir esto, se había puesto en pie, mochila en mano, y se había ido por la puerta por la que había pasado hacía apenas quince minutos.

Este gesto tenía sus consecuencias, y de eso estaba segura. Los que antes la ignoraban, ahora tenían su ojo puesto en ella. Y se habría pegado a sí misma por ello. ¿Cómo había sido tan tonta? Eso que su madre se lo había repetido una y mil veces, como un mantra a interiorizar cuando sintiera ganas de ir montando escenitas como ésta. "No debes destacar"- había empezado su progenitora, cortando todas sus ambiciones- "los Greengrass sabemos que es más sabia la prudencia que el protagonismo, algún día lo entenderás". Y la verdad es que todavía no había llegado ese día, pero ella tenía como norma propia no desobedecer nunca a su madre, por mucho que no comprendiera muy bien sus consignas. Y menos si su desobediencia podía llegar a sus oídos. Oídos que abarcaban casi todo el Reino Unido.

Se dirigió lentamente a la biblioteca, y allí se sentó. Abrió su libro de Pociones, única asignatura que le proporcionaba divertimento, para posteriormente empezar su tarea. E iba muy bien.

-Menuda has liado.- iba muy bien hasta que oyó esa voz.

Ese niño de las espaldas anchas y la mirada inteligente le sonreía por una segunda vez en un solo día. Todo un milagro, cabe decir. Sin pedir siquiera permiso, se acomodó en la silla de al lado y sacó a su vez el libro de pociones.

- ¿Has venido a buscarme para decirme eso?- le reprochó ella, en voz baja.

- No eres tan importante, vengo aquí todos los días. Me gusta leer y esas cosas- Le dijo, como a una niña de tres años.

- Ya, bueno.- masculló ella, fijando nuevamente la vista en su libro.

- Aparte de que me parece algo irónico que seas tú la que diga eso cuando hace apenas una hora me besaste.- la chica soltó una ligera exclamación, mirándole alarmada.

Pero él ya se había ido por la misma puerta por la que hubiera entrado unos minutos atrás. Se había marchado, dejándola una vez más confundida y abatida. Y por tanto, de nuevo propensa a cometer errores.

¿Porqué había tenido que unir sus labios a los suyos? Bien sabía ella que ese tipo de acto sólo traían problemas: embotaban el cerebro y reblandecían el corazón.


Bueno, se acabó lo que se daba. He intentado incluir a algunos de los miembros de Sly, aunque dándole más importancia al Theo/Daphne. Te lo dedico, Luromar, aunque me puedes pedir que te escriba algo sólo para tí. Cada viñeta le daré más importancia a algún personaje. Ya sabéis, podéis pulsar ese link de "Review this chapter", os guiará a una página porno.

Besos y guiños para todos,

Sirop de Framboise