Disclaimer: Ya lo sabéis todos, así que adivinad: ¿Estos personajes me pertenecen?¡NO!¿Gano dinero?¡MÁS QUISIERA YO!
Nota de la autora: Regalo de cumpleaños muy muy atrasado para Luromar, que pidió un Theo-Daphne. Aquí lo tienes guapa. Espero que lo disfrutes.
Bonus track- Para Luromar
Tercer Curso II
Mientras Draco y su hermana eran partícipes de su agradable primera discusión, Daphne observaba de sus ojos pardos la Sala Común y se sorprendía de la estupidez humana. Por lo visto, la sangre sucia había pegado al principito, bien... ¿Y qué? ¿Tan aburridos estaban para reírse durante tres horas? ¿Tan patéticas eran sus vidas? Que se hubieran burlado durante una veintena de minutos habría sido comprensible, pero esto era exagerado. Inaguantablemente exagerado.
Decidió que no hacía nada allí, porque ver a Crabbe y Goyle interpretando por turnos a Malfoy y Granger no era una actividad muy placentera, y que daría una vuelta por la biblioteca. Circuló libremente por los pasillos, acariciando con desgana los muros de fría piedra. Sus zapatos repiqueteaban en el suelo y su capa se elevaba flotando a unos centímetros del suelo. Atravesó el umbral sin más dilación y distinguió entre todas una cabeza morena que parecía colgar de unos hombros enormes. Las manos que generalmente acompañaban a esa espalda y esa cabeza escribían con garbo y velocidad en un pergamino. Se acercó, sin conseguir que esa cabeza se levantara observándola con sus pupilas azules.
- Hola Daphne- dijeron sus labios delgados y sin expresión.
La chica tomó asiento a su lado, abrió la mochila y sacó sus útiles de estudio, todavía preguntándose cómo hacía siempre para descubrirla sin siquiera verla. Empezó sus deberes de Aritmancia, a la vez que le regalaba a su compañero miradas de reojo que esperaba discretas. Sin embargo, muy pocas cosas podían escapar al ojo (azul) de Theodore, que, cansado de esta pantomima, dijo, con cara de desinterés:
- ¿Vienes a estudiar o a mirar lo que hago? Si lo que quieres es copiarme, deberías decírmelo.
- No seas egocéntrico, Theo, no te pega. Tu estilo es más la sonrisilla de suficiencia que la soberbia anunciada a los cuatro vientos.- respondió Daphne, mirándole a los ojos con dureza- Aparte, no he venido ni para estudiar ni para observar tu "perfecta" cara- continuó en todo insidioso, pero sin contestar del todo, esperando que eso avivara un poco la curiosidad de su amigo.
-¿Entonces que te trae aquí, oh tú, que piensas que mi faz es perfecta?- esbozó esa mueca que tan bien le conocía Daphne y se dignó a mirarla, apoyando la cabeza en su mano y girándose. Esta última no se molestó en rodar los ojos.
-No aguanto más el teatrillo que están montando Crabbe y Goyle. ¿No se supone que son amigos de Malfoy? No entiendo porqué se comportan así- aclaró la chica, negando suavemente y mirando al frente, con el ceño fruncido.
-Pues eres más tonta de lo que pensaba- acusó con sorna Theodore, volviendo a escribir en su pergamino, como si nada fuera lo bastante interesante como para despegarle de su tarea.
Había logrado ofender a la castaña, que le miraba, muy digna, mientras la ignoraba con determinación. La sonrisa de satisfacción seguía dividiendo su cara y haciendo sus pupilas más pequeñas. Había ganado el juego. Su juego. Cada vez que ella se acercaba, el la mordía, como una mala mascota que le tiraba su confianza a la cara.
-Pensándolo bien,- declaró la chica- creo que prefiero oír a los dos cabezahuecas guardaespaldas de Malfoy hacer el payaso que estar contigo.
Se levantó, decidida, cogió su mochila y guardó con parsimonia sus cosas. No había que perder la compostura si no era excepcionalmente necesario y esta ocasión no entraba dentro de esos parámetros.
Poco más tarde, se sabría que Black había huido casi haciéndoles un corte de manga a los dementores y los funcionarios del ministerio. Sin embargo, ni Daphne ni Draco olvidarían nunca ese día, por motivos mucho menos conocidos. Ambos habían sido heridos en su orgullo, de mayor o menor forma, y los dos se culpaban a sí mismos por su idiotez. Y Daphne seguía preguntándose porqué había unido sus labios a los de Theo el año anterior. Bien sabía ella que ese tipo de acto sólo traían problemas: embotaban el cerebro y reblandecían el corazón.
Bueno, espero que te haya gustado, es más un no-Theo-Daphne, pero no quería adelantar acontecimientos y no tenía inspiración para un One-shot. Besos y muchos comentarios para todos, así si os sobran podríais dármelos a mí :)
Sirop de Framboise
