CAPITULO 3
Mas hacia el oeste de de Alder estaban acampando un grupo de hombres. Celebrando por la excelente labor que habían llevado a cavo esa noche y comentando acerca de los pocos inconvenientes del momento.
Hey tonto, despierta, ¿aun estás dormido? – cuestiono el moreno que golpeaba el rostro del rubio para que terminara de tomar conciencia.
Ni cuenta se ha dado aun de que esta fuera de prisión – dice uno de ellos divertido.
Bueno, mientras se termina de despertar… jefe díganos ¿para donde vamos ahora? – cuestiona Soujiro que le miro con esa sonrisa permanente que contenía su rostro.
Vamos a cobrar algunas deudas – dice el hombre moreno mientras cargaba por quinta vez su revólver.
-¿Y quien es el que le debe señor? – cuestiono Sho que se había despertado unos segundos antes alcanzando a escuchar lo que decía su jefe.
- Bueno, digamos que es nada más y nada menos que el padre del Sheriff de Alder – dice acariciando su revolver mientras una sonrisa siniestra se posaba en su cara.
- Si, ese abuelo, ha tenido ya mucho tiempo para disfrutar la vida, ahora es momento de que pague la deuda – dice Saiduchi, un hombre bajo de cabeza enorme con cara de ratón que siempre mantenía en su mano un látigo pues le gustaba alardear de su hábil manejo con las bestias y en especial con los caballos, a los cuales maltrataba consecutivamente.
– El viejo Kamiya, es el culpable de que la señora Yumi, muriera. – dijo con odio en la voz, cosa que sorprendió a los demás presentes, bueno a excepción del propio Shishio.
- Tiene razón, él es responsable de ello y otras cosas – dice soujiro mientras mira a Hoji.
- bueno, mañana emprenderemos el camino hacia Wyoming, así que descansen, hay una larga jornada por delante.
Kaoru había ido a su cuarto con el rostro poco agradable, había regresado a su padre a la habitación después de prometerle que no saldría de casa sin su permiso y se quedó mirando por un rato al caza recompensas que había quedado en la sala vigilando que la chica no dejara de cumplir la promesa a su padre, ¡claro por órdenes del padre de la chica!, esto hizo fastidiar más a Kaoru, así que cerro con gran estruendo la puerta de su habitación, y aun que ya casi empezaba a amanecer decidió dormir un poco estaba en realidad cansada de todo lo que había pasado el día anterior.
Aoshi despertó cuando sintió caer sus piernas de la incómoda e improvisada cama que había hecho con un par de sillas, y se encontró con la mirada de Kaoru que le sonreía, cosa que a él se le hacía en realidad extraña, aparte de ello no llevaba puesta sus rompas masculinas si no un lindo vestido color blanco y rosa en el corpiño, que resaltaba ahora sí, el verdadero cuerpo femenino.
¿¡Ya despertaste, a que bueno! – dice esto mientras camina de un lado para otro alrededor de la mesa y empieza a colocar algunas cosas sobres esta, empezando por un mantel y un poco de flores que había pedido en la mañana a la mujer que trabajaba en la casa.
Bueno, me duele un poco la espalda – dice acusatorio Aoshi mientras observaba la chica sorprendido por el cambio que había tenido solo con cambiar de ropa y peinado. Pero ese ánimo revoltoso lo tenía aun. – ¿qué se supone que hace? – cuestiono él al verla pasar hacia la puerta de la salida – sabe que no puede salir, le recordó colocándose de pie y votando al piso in querer la manta con la que había pretendido escapar un poco del frio, dejando a los ojos de la señorita Kamiya, las fuertes piernas que sostenían al alto hombre, y un trasero, redondo que Kaoru no dudo en admirar, "¿cuándo podría ver algo así de nuevo?" admitió en su interior la oji azul que no se avergonzó cuando el hombre que era objeto de su inspección le descubrió observándolo, y no precisamente, como una señorita de la casa debería ver a un hombre.
Kaoru se le quedo mirando, y al egresar de su distracción levantando una ceja y respondió al caza recompensas con cierta molestia – lose, solo voy abrir la puerta para que se ventile un poco el ambiente, sabe, amigo usted no huele muy agradable que se diga – dice de la manera más ofensiva que él hubiese escuchado en su vida por parte de una mujer.
Aoshi trato con disimulo aspirar el hedor que supuestamente Expedia, claro con disimulo, no quería dar gusto a la jovencita de que le criticara aun mas, y bueno, ella no estaba equivocada, olía a trago y a días sin bañar, se apeno un poco por ello pero no lo dejo notar.
¿Dónde podría pues, bañarme? – dijo con resignación en la voz, mientras Kaoru se acercaba a él.
Ya le hice preparar un baño, señor, así que, espero que se limpie perfectamente – dice sonriendo ante el sonrojo que osó posarse en las mejillas del audaz chico. Kaoru se retiró de allí dejando en su estupor al pobre de Aoshi, definitivamente una mujer que lograra intimidarlo con tan pocas palabras era un caso raro. Él siempre era quien intimidaba y deslumbraba a las féminas que tenían el gusto de conocerse con él, no es que fuera vanidoso, pero era consciente del atractivo que poseía y que dejaba perplejas a las muchachas, pero parecía que la señorita Kamiya era inmune a aquellos estragos que lograba él provocar en los cuerpos femeninos, o eso pensaba hasta cuando noto en ella esa mirada lujuriosa cuando la manta le había dejado, prácticamente desnudo frente a ella.
Bueno, lo mejor será bañarme – dice colocándose los pantalones y siguiendo a la mujer que había llegado hace unos minutos siendo testigo de lo que había pasado entre la señorita de la casa y el apuesto chico.
Ya era casi medio dia y la pequeña tropa que había formado Kenshin para ir e indagar sobre los supuestos atacantes del sur. Aun que habían cabalgado cerca de 6 horas no habían encontrado seña de ninguna incursión o cosa extraña, así que Kenshin dio la orden para regresar a la aldea.
Una flecha atravesó el viento generando un silbido que rozó por la oreja de algunos de los patrulleros, solo dos no tuvieron la suerte de solo escucharla, si no que en sus espaldas se enterró con toda la velocidad que estaba imprimadas en estas dejándoles derribados en el piso.
Ayúdenlos – dijo Kenshin a un par de jóvenes guerreros, mientras él se dirigía con el resto a contraatacar al grupo que venía a galope sobre ellos prácticamente. Los arcos y las flechas junto con algunas hachas bien afiladas fueron las armas que empezaron a tratar de controlar el ataque.
La verdad ellos no era más que un puñado de guerreros comparados con los que tenían en frente que estaban bien dotados de armas, y sementales poderosos que le ayudaron a darles alcance en menos de nada.
Algunos guerreros caídos fueron dejados al paso de los poderosos cascos y de los jinetes que empezaban a arrear como si fuese ganado a los 5 hombres que en compañía de Kenshin aún estaban en pie.
No quedaba otra opción más que retirarse y partir a la ladea para informar sobre la incursión, no podían dejar a la ligera lo sucedido, ellos no podrían aguantar un ataque a su aldea, lo mejor sería buscar otro espacio para establecerse. Bueno, siempre había sido así, al no ser muy grande la tribu, era muy fácil poder desterrarlo del poco terreno que aún quedaba del área de las praderas del norte.
Oso pequeño ve a la aldea y avisa a los demás, prevelos y si no hemos llegado para dentro de tres horas, preparen las cosas para partir – dice Kenshin mientras vigila los jinetes tras ellos.
El grupo se dividió rápidamente en dos, así, siendo Kenshin y dos de los que le acompañaban, la presa a seguir por los perseguidores, mientras los otros dos, se alejaban con seguridad hacia donde se encontraba establecida la aldea.
Sho había descendido de su cabalgadura para poder orinar, ya hace dos horas que habían emprendido el viaje hacia Wyoming y no se habían detenido. A lo lejos pudo ver dos columnas de humo, que aunque débiles daban a entender que había allí alguna clase de población.
Jefe, parece que encontré donde abastecernos para el camino – dijo sonriendo Sho mientras terminaba de arreglarse los pantalones y observaba a su cabecilla.
Eso está bien – susurró Shishio mientras escupía un pedazo de pasto que había molido entre sus dientes para sacar el mal olor de la boca.- miremos a ver que nos pueden ofrecer.
Cabalgaron con lentitud analizando el espacio y los habitantes que en la lejanía se empezaban a ver.
Vaya, - dijo con desagrado Hoji que detuvo su montura al verificar que se trataba de una pequeña aldea india – no pensé encontrarme con esas porquerías por aquí, pero bueno creo que sacaremos un buen provecho por encontrarlos.
Shishio por su lado los vio con desprecio, no le agradaban en lo más mínimo esos salvajes, los despreciaba tanto que había matado muchos a lo largo de sus viajes- Sigamos a ver que podemos conseguir de esos salvajes.
Cabellos de fuego, la madre de Ken, estaba ayudando a Nube clara en sus labores matutinas y fue lo primero que los ojos masculino observaron, era algo imposible de no notar, ya que esa melena roja que iluminada por el sol, parecía encenderse, era más que una señal para ser observada.
Soujiro se acercó a Shishio mientras esperaban desde una distancia prudente a terminar de estudiar el lugar, igual de sorprendido a su cabecilla observo a la pelirroja laborar como cualquiera de las demás mujeres.
Es extraño ver una mujer como esa en estos lados, no cree señor? – cuestiono Soujiro a Shishio, mientras sus ojos se desplazaban con la mujer.
No importa que traigan aparte de las provisiones que necesitamos, quiero a esa mujer aquí, con lo demás.
Y el resto? – cuestiono Sho que también se acercó a los dos hombres.
Mátenlos, hagan lo que quieran – dice sin la menor de las importancias.
Bueno ya escucharon al señor, así que, VAMOS!- animo Sho mientras cerca de 9 hombres le siguieron en una loca cabalgata hacia la destrucción.
Agradecimientos por sus reviews a:
setsuna17: espero este capítulo te haya gustado…gracias por tu review, me agrada que te emocione.
Akina Kamiya Himura: bueno aquí te dejo este capítulo, muchas gracias, espero también sea de tu agrado.
Actualizado por
EORIN
El 11 de abril de 2011
A las 3:30 pm aproximadamente.
